o DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. La obra es mía, escrita sólo con el fin de entretener – a ustedes y a mí. Sin fines de lucro.


Desde la inocencia… —

IV —


La sala vacía estaba fría, y no sólo en un sentido de temperatura. Desde que Rin se había marchado, su casa ya no se sentía como su hogar. Debía admitir que él tenía gran parte de responsabilidad en eso, algo que no lograba hacerlo sentir mejor de ningún modo. No le extrañaba que Rin hubiera mostrado tanta determinación, después de todo había crecido rodeada de mujeres con carácter como su hermana o la señorita Kagome, era normal que algo de su obstinación se impregnara en ella. Y no era algo que le molestara, después de todo la muchacha siempre había sido decidida y eso sólo se fortaleció con el tiempo.

Negó bruscamente, recordando los consejos dados por sus cercanos y pensando que, en realidad, él no era como ellos. En esos momentos, el orgullo de su hermana e InuYasha, la terquedad de la señorita Kagome y la paciencia del monje Miroku no le resultaban nada cómodas ni naturales. Él no era así, y por algo era con él con quien Rin había decidido formar una familia.

Se puso de pie, haciéndole un gesto a Kirara para que lo acompañara. Le avisó a su hermana que no estaría en casa y emprendió el viaje, dejando que Kirara lo llevara y, como cada vez que se sentía perdido o a la deriva, le permitió a la brisa guiarlo, sintiendo el apoyo de quien fue su compañera en el cautiverio que vivió antes de conocer a Rin y que ahora sólo podía acompañarlo intangiblemente.

Pasaron algunas horas antes de que divisara a lo lejos un Palacio apartado, a unos cuantos kilómetros de una aldea, pero no tantos como para que no pudiesen llegar en menos de dos horas a caballo. Sonrió, el sol estaba por ocultarse en el horizonte y los pasillos de la construcción ya estaban iluminados con velas, lo que indicaba que había gente. Le pidió a la felina que descendiera en las afueras del muro que protegía el interior, decidiendo acercarse a pie. Caminó hasta la entrada, levantando las manos al ver al par de yōkai que resguardaban la entrada con recelo.

— Retrocede, humano. No está permitido el paso.

— No tengo deseos de pelear, sólo estoy en busca de mi mujer. Sé que se encuentra aquí — respondió de forma tranquila pero decidida, demostrando sus intenciones.

— El señor Sesshōmaru ordenó que no dejáramos entrar a nadie, y eso te incluye a ti. Aléjate mientras te permitamos seguir con vida.

Kohaku negó con un gesto, realmente no tenía deseos de pelear. Sólo quería reencontrarse con Rin y decirle lo que sentía. Sin embargo, si esos demonios no iban a ceder, él tampoco desistiría. Empuñó su kusarigama con fuerza, el filo brillando con la luz que llegaba desde lejos.

— Por favor, no quiero hacerles daño.

— ¡Oigan, par de inútiles! Dejen a Kohaku entrar. ¿Saben lo que haría el amo Sesshōmaru si llegan a dañar al esposo de su protegida? ¡Ya, a un lado! Onis de pacotilla…

El joven sonrió al escuchar la voz de Jaken ordenándole a quienes resguardaban la entrada que le permitieran pasar, en tanto él llegaba para recibirlo.

— Gracias, señor Jaken.

— Tardaste menos de lo que esperaba, aunque no deberías comportarte así. Si fuera por mí, no dejaría que Rin volviera contigo, muchacho descuidado. Ahora vamos, te está esperando.

Se dejó guiar hasta el lugar mientras seguía escuchando algunos regaños más por parte del yōkai, hasta que llegaron al salón, ingresando para encontrarse con Rin sentada frente a una bandeja con comida, se notaba algo nerviosa, seguro producto de su presencia. Alzó la mirada, dejando ver cómo sus mejillas enrojecían levemente y causaban que las de él también lo hicieran. Realizó una pequeña inclinación con su cabeza, sonriéndole de forma tímida.

— Disculpa la tardanza, Rin. Me gustaría poder disculparme contigo. Tenías razón, debo considerar de nuevo mis prioridades — lo había pensado, para él era mucho más importante tenerla de vuelta, incluso si eso significaba que abandonara su oficio —. No quiero seguir cometiendo el mismo error. ¿Podemos llegar a una solución, juntos?

La muchacha lo miraba con los ojos cristalinos, atenta a cada palabra. Se puso de pie y lo abrazó con efusividad, demostrando la felicidad que le causaba que él hubiese ido en su búsqueda.

— ¡Kohaku! Pensé que no vendrías… Me alegro de que estés aquí.

— Perdóname por haberte descuidado, no volverá a pasar.

— Y tú perdóname por olvidar lo importante que es tu oficio para ti…

— Puedo buscar algo más a lo que dedicarme, algo que no implique viajar tanto… No quiero que sigas sintiéndote sola.

— No es necesario… No quiero que dejes de ser Exterminador. Podemos pensar en algo, lo importante es que viniste. ¿Quieres comer? Debes estar cansado…

— Está bien, muchas gracias.

Ambos sonrieron tranquilos, el tenerse de vuelta era un alivio enorme para los dos. Cenaron en calma, Rin comentándole lo atento que había sido Jaken esos pocos días con ella, causando el sonrojo y reclamo de él al ver que una parte suya que prefería mantener oculta era revelada con tal facilidad al causante de las lágrimas de la joven que tanto se esmeraba en cuidar. Como ya era de noche, decidieron dormir en el Palacio para volver al día siguiente a su hogar y encontrar una solución al problema. Kohaku respiró aliviado al volver a sentir a su mujer junto a él, sin poder evitar abrazarla con algo de aprensión cuando estuvieron solos en la habitación. Ella no se lo impidió, porque también lo extrañaba.

— Kohaku…

— ¿Si, Rin?

— Gracias por venir. Estoy muy feliz…

— No es nada. No quiero perderte.

— No lo harás.

Y con esa certeza, supieron que habían vuelto a encontrar su hogar.


Bueno, he aparecido otra vez. Y como esto esto es sobre el amor, no podía faltar una reencuentro y reconciliación. Tal como piensa Kohaku, él no es como los demás y por lo mismo, es preferible que afronte el problema a su manera. Después de todo, es amor y Rin lo sabe (L)

Aviso desde ya que publicaré de inmediato el último capítulo del fic. Y explico (esto debí decirlo al principio xd) que el fic son escenas saltadas que van representando distintas etapas del amor. En el caso de este capítulo y el anterior, ambos están relacionados por el tema del conflicto que se soluciona, pero entre drabble y drabble, pueden pasar años incluso.

Para finalizar, dejo lo más importante para el final: agradecimientos. A Felicia por pasarse y dejar tan lindos reviews, eres un amor, y a Nuez por su siempre tan preciso beteo.

Nos leemos pronto~

Yumi~