No sé explicarme, no soy capaz de poner en palabras todo lo que siento, la dicha es tanta qué me resulta complicado siquiera intentarlo, pero... ¿De qué sirve?

Si cada que intento avanzar pareciera que lo evitas, no importa cuanto me esfuerce en ser clara no logro hacer un avance.

El día del café me besaste en cuanto viste la flores qué te llevé, claro en la mejilla, pero después no me dirigiste la palabra en un par de semanas.

Cuando tu hermano murió, mi hombro estuvo ahí para ti, pero... ¿Para qué? Solo te alejaste más que en otras ocasiones.

El día de tu ascenso fui la primer persona a quien llamaste, te invité a cenar para celebrar y te negaste.

Aún así hoy estaba feliz, a pesar de llevar meses sin hablar, hoy diste el primer paso con un timido mensaje y una dirección qué conozco muy bien, porque querías verme, me duché tan aprisa como me fue posible... Mi cabello aun escurre...

Nos vimos en el café de siempre, con la bebida de siempre, en la mesa de siempre, pero tú... Tú no eras la misma de siempre, luces hermosa de eso no hay duda, estás radiante, luces renovada, la sonrisa de tu rostro es la más brillante qué te he visto jamás, pero la razón, el motivo...

Esperas a que me siente, dudas de por dónde comenzar, la pregunta es retórica, comienzas a divagar, lo que hace que mi corazón se acelere por lo tierna que luces, sin embargo al bajar la vista un poco, todo se detiene, dejo de escuchar con claridad, todo se vuelve lento, me muestras tu mano, hay un anillo en tu dedo anular, al parecer has venido a decírmelo en persona, por fuera soy la de siempre, por dentro mi mundo es un caos, no puedo con tanto.

No te basta con decírmelo, quieres que sea participe de eso, quieres que sea tu dama de honor.

Por inercia me abrazo a mi misma, intento sonreir, la mueca le convence, lo toma como un sí, se levanta de la mesa y se marcha alegando que ella me enviará el resto de los detalles a mi móvil.

Después de un rato de ver al vacío me levanto de mi asiento dejando pagadas las bebidas. Ya no me queda más que ver como mi Anna se casa con alguien, un alguien que no soy yo.