Callado, helado e infinito, son las palabras más certeras para describir al universo...

De niña me apasionaba ver las constelaciones, podía pasar noches enteras junto al telescopio, mis padres lo saben muy bien, conforme crecía se dieron cuenta que no solo era un pasatiempo, podría incluso denominarse como una obsesión, una qué ellos apoyaron al notar mi interés en los libros relacionados, en los problemas planteados y las expectativas qué se tienen en el espacio exterior.

Lo que tuvo como consecuencia a ser partícipe de más de un campamento estelar, nombre qué se le atribuye a dormir en un sitio junto a otras personas para ver las estrellas durante ciertos fenómenos astronómicos.

Con el paso del tiempo me fui adentrando más y más de lleno a ese mundo, así que para cuando estaba en preparatoria mi nombre sonaba en la boca de ciertos miembros algo reconocidos, y bueno uno conoce muchas personas en congresos...

En esa etapa de mi vida me encontré con el más grande dilema hasta entonces...¿Qué debería estudiar?

Algo relacionado con el espacio, seguro, pero... ¿Qué?

Me tomó tres años decidirlo por mi cuenta, porque hablar con expertos no era de ayuda, cada uno deseaba qué me decantara por su especialidad.

Mi madre al verme así, decidió ayudarme, comenzó a hacerme algunas preguntas sobre qué me veía haciendo. Con su guía fue mucho más sencillo ver que quería ser ingeniero aeroespacial, yo quería ser quien diseñara los transbordadores y los pilotara a la base lunar.

Estaría mintiendo si dijera que fue pan comido entrar a la universidad, aún así, ahora en retrospectiva si fue lo más sencillo porque el verdadero reto fue terminar, muchas veces pensé en claudicar, incluso me llegué a convencer de que no era mi vocación, pero aún con eso en contra jamás me rendí.

Una vez egresada y con mi título en mano entregué mi curriculum en la NASA...

Me tomó más de cinco intentos entrar, y más de cien lograr ser seleccionada para mi primera misión, me tomó cinco años...

A mis veintiocho estaba como piloto del transbordador...

Bastante joven a decir verdad, mi tripulación era pequeña,pero nuestro deseo de estar en orbita era grande.

Para el quince de marzo despegamos, no cabía en mí de la emoción, aún así fue doloroso despedirme de mis padres, porque, vamos, una cosa es irte de la ciudad o incluso a otro país, pero... ¿Irte del planeta? Eso, eso es otro nivel...

Ningún entrename te prepara para sentir la gravedas cero, es una sensación única, al igual que ser capaz de ver la Tierra en todo su esplendor y al tiempo su mínima existencia en el cosmos...

El viaje me pareció corto a decir verdad, pero disfruté cada segundo, ¡hay demasiadas cosas que hacer en ausencia de gravedad!

Eramos niños jugando en un ambiente así, sin embargo al llegar retomamos nuestro porte profesional, además de que en la base había gravedad de nuevo.

Nos reportamos con nuestros superiores y a cada uno de nosotros se le brindó una tarea a realizar durante si estancia, la mía fue dar mantenimiento exterior a la base en ciertas zona, revisar algunos sistemas y generar idea útiles para mejorar el rendimiento eels sitos a mi cargo.

Los primeros "días" me resultaba difícil poder dormir... El sol siempre está ahí... En momentos así es cuando valoro las cosas simples de la Tierra...

Cierto día conocí a alguien... Su nombre es Anna, es una chica pelirroja bastante despistada, lo cual es difícil de ver por aquí, donde se supone que todo debe ser perfecto y hacerse con el mayor cuidado posible, la conocí porque se sentó en mi mesa, me confundió con una amiga suya, al darse cuenta que no era yo, se disculpó, juraría qué su rostro se volvió tan rojo como su cabello...

Después de las presentaciones de rigor le pregunté cual era su área, me respondió que "todas", lo que me generó más preguntas, por un instante creí que hablaba con algún superior, o un directivo, inclusive un patrocinador...

Resultó ser qué se trata de una fotógrafa, al inicio creí que era una broma, pero no fue así, al ver mi rostro comenzó a reír, al parecer todos quedábamos con la boca abierta al saberlo. En seguida me explicó, al parecer sus fotografías terminan en los folletos de la Nasa en la Tierra y en los informes de los altos mandos, por lo que tiene acceso a cualquier zona, dicho así ya no parecía tan descabellado tener una fotógrafa entre científicos e ingenieros.

Después de ese encuentro cada que nos veíamos en los pasillos me saluda y yo a ella, nada trascendental, a decir verdad, aunque de poquito a poco quedamos en comer juntas de manera informal, me refiero a que comenzamos a tomar un horario y siempre por "accidente" nos encontrábamos en la cafetería.

Todo cambió un día que fui a una zona alejada de la base para revisar un sistema que llevaba meses sin funcionar, cuando me explicaron cual era la falla, de inmediato supe como repararlo.

Durante mi camino iba silbando con mis audífonos puestos, al termino de la canción y al inicio de otra escuché un sonido, lo que me hizo callarme y prestar atención; caminé en esa dirección, hasta que a la vuelta de un pasillo en medio de unas tuberías vi a Anna llorando, sin pensarlo me acerqué y le toqué el hombro, la asusté, pero de inmediato se lanzó a mis brazos, lo único que pude hacer fue abrazarla y tratar de consolarla, sin saber la razón del porqué estaba en ese estado.

Cuando se tranquilizó solo alegó que estar lejos de casa puede hacerte perder la cabeza, secó sus lágrimas y se retiró, girandose solo para agradecerme lanzadome un beso.

El siguiente par de semanas no la encontré por ningún lado, me angustiaba no saber de ella...

Días después apareció de nuevo en la cafetería, como si nada hubiera pasado, me tranquilizó verla, pero no fui capaz de preguntar por su ausencia.

No había sido cercana a nadie fuera de mis padres, por lo que no sabía como dirigirme, tantos años en los libros te vuelven estúpido en la vida.

Tanto que no supe descifrar que lo que estaba sintiendo yo en ese momento era amor...

Charlando con un par de miembros de mi tripulación mientras estábamos en el exterior de la base, me preguntaron que cómo iban las cosas con mi novia, lo cual me dejó anonadada, les dije que Anna y uo no eramos pareja, a lo que otro rebatió "¿aún no?, ¿qué te detiene capi? Se ve que una babea por la otra", alegué que no, que solo eramos amigas.

La siguiente media hora estuvieron preguntándome un sinfín de cosas, algunas más absurdas que otras lo que me hizo darme cuenta de mis sentimientos, es extraño ver como otros notan cosas que uno mismo no es capaz.

Los siguientes días fueron mas llevaderos, trataba de ser más atenta con Anna, pero ella no parecía notarlo, tenía una ligera capa de melancolía en sus ojos, pasó a ser más reservada, un poco más callada cada vez y pocas veces se reía, eso... Me preocupaba, pero no había nadie a quién reportarlo...

Una noche entró a mi habitación, si mo fuera por el ruido automático de la puerta no me habría percatado de ello... Me saludó con un ademán, con otro la invité a pasar, se recostó a mi lado, estuvo largo tiempo sin decir nada dándome la espalda, yo no sabía que hacer, todo era tan repentino.

Se dio la vuelta y me observó por otro largo tiempo, acunó mi rostro en su mano, luego me besó, un beso suave, tímido, después se acurrucó en mi pecho, todas las sensaciones me noquearon al mismo tiempo, por lo que me congelé un momento.

Al sentir el calor de su cuerpo junto al mío la envolví en un abrazo.

Cuando desperté estaba sola, no había rastro de nadie más, incluso creí que fue un sueño.

Cuando nos encontramos en cafetería ella no mencionó nada, ni yo lo hice, sólo sentía mi rostro arder en su presencia... Al cabo de un rato retomamos la rutina.

Todo parecía normal, hasta que un día las alarmas se activaron, alguien había abierto la compuerta de expulsión, el equipo de esa área se aproximó a tomar acción

"quizá solo fue una válvula o un pistón con anomalías, pasa muy frecuentemente"

Seguí revisando mi control de comandos, hasta que recibí un llamado a mi localizador, me solicitaban en el área de alarma, lo que me dejó extrañada...

Al llegar jamás me imaginé que me hablarían por algo así, se trataba de Anna, estaba... Muerta, recuperaron su cadáver del espacio, estaba increíblemente fría y con un rostro calmo a pesar de la deformación en su cuerpo, no pude evitar comenzar a llorar, me llamaron porque había dejado una nota para mí junto al identificador biometrico.

"Llegaste a mi vida demasiado tarde, pero te quiero y lo siento"

Me derrumbó leer aquello, no hubo más explicaciones, ni una nota más, me quedé con más dudas que respuestas, ya nada tenía sentido, todo era irreal, una mezcla de realidades que dolían.

Ahora solo puedo ver el espacio y me pregunto... ¿Por qué? ¿Qué pudo ser tan malo? ¿Qué la orilló a eso?

También me repito que en efecto el universo es callado, helado e infinito así como mi interior.