III. Boca llena de flores
Los días siguientes rodaron lentamente, como si estuviera empujando piedras enormes cuesta arriba. Pero las sutiles miradas preocupadas de Harry o las directas preguntas de Ginevra lograron que se abriera al respecto.
El miércoles se encontró nuevamente en la biblioteca, leyendo distraídamente las anotaciones de sus clases del día.
-Disculpa.- murmuró una voz grave a su costado y a regañadientes levantó la mirada para encontrar a un deportista al que había recordado ver levantar la mano en la subasta.
-¿Sí?- soltó, acomodándose en la silla para sentarse con la espalda recta.
-Soy Viktor Krum, no quería molestarte pero…- comenzó, con un acento grueso muy distinto al de Fleur.
Hermione parpadeó, reconociendo el nombre.-Oh, tú eres el estudiante de intercambio de Bulgaria.
Krum asintió, haciendo una mueca que debía ser una sonrisa.
-Te vi en la subasta.- señaló, mientras pensaba cómo se sentía al respecto de aquello.
No recordaba todos los rostros, pero la mayoría de ellos eran personas que jamás hubiera imaginado estarían interesados en tener trato alguno con ella. Al parecer, estaba equivocada, pero se recordó que lamentablemente se trataba de una situación de interés.
Sacar provecho de la aguda mente de la afamada "estudiante más brillante de Hogwarts".
Sin embargo, Hermione apreció verlo asentir y demostrar un poco de dignidad al parecer avergonzado por aquello.
-Creí que tal vez así…
-No podría negarme a darte clases de tutoría ¿no?- interrumpió intentando una sonrisa simpática a lo que el búlgaro asintió otra vez.-Ya me lo han dicho.
-Vamos al mismo curso sobre política internacional.- repuso entonces Viktor, aunque Hermione no lo ubicaba muy bien en aquel contexto.
-¿Necesitas ayuda con eso?- preguntó, intentando apurar la conversación para regresar a su lectura.
El búlgaro volvió a asentir y se demoró un poco, pareciendo buscar las palabras adecuadas.
Hermione evaluó la situación unos segundos, para terminar decidiendo que si ella podía controlar la situación, entonces no sería algo malo que los demás estudiantes le pidieran ayuda. Además, Viktor parecía estar siendo cuidadoso al respecto, sin animosidad alguna. Algo que contrastaba de la mayoría de sus compañeros, quienes parecían pensar que ella, por entender de lo que hablaban los profesores, estaba en la obligación de salvarlos de su miseria.
-Déjame tu número, te escribiré luego. El primer adelanto del trabajo no se entrega hasta dentro de unas semanas, así que aún hay tiempo.- le dijo, acercandole papel y lápiz.
Los ojos oscuros de Krum brillaron con entusiasmo y esta vez sí logró una sonrisa real. Por su lado, Hermione se sintió orgullosa de demostrar que no era una persona inaccesible.
Viktor se disponía a anotar su número cuando alguien aclarándose ruidosamente la garganta los interrumpió.
Hermione apenas pudo mirar sobre su hombro para encontrar a Delacour de pie a su lado, quien le dio una mirada significativa al búlgaro antes de suavizar su expresión hacia ella.
-Oh, buenas tardes Fleur.- dijo Krum antes de que Hermione pudiera reaccionar, porque todavía estaba preguntándose cómo no notó que se acercaba.
-Bonsoir, Viktor. ¿Haciendo planes?- preguntó la rubia, dándole una pequeña sonrisa al joven que encendió la sospecha de la inglesa.
El búlgaro se encogió de hombros, pareciendo ligeramente avergonzado.
-En realidad, molesté a la señorita para solicitar su ayuda con el curso de política que te comenté.- explicó sin reservas.
La mirada de Hermione rebotó de uno al otro, todavía sin poder comprender la naturaleza de la interacción entre ambos. Por un lado, parecía como si a Fleur le molestara encontrarlos, y por el otro, era obvio que Viktor no estaba dándose por aludido.
-¿Se conocen?- interrumpió, porque no podía soportar sentir que había una pieza del rompecabezas que no tenía.
A decir verdad, había unas cuantas piezas sobre Fleur Delacour que permanecían desconocidas para ella.
-La universidad tiene una especie de programa para ayudar a la adaptación de los estudiantes extranjeros, nos conocimos allí.- señaló Viktor, que para su apariencia en general, resultaba ser mucho más conversador de lo esperado.
Hermione asintió, pasando su mirada hacia Fleur, curiosa de saber qué la había traído hasta ella un día antes de lo pautado. La francesa le devolvió una mirada igual de inquisitiva por toda respuesta.
-No quiero seguir interrumpiendo tu lectura, Hermione.- se despidió entonces el búlgaro ofreciéndole una sonrisa caballerosa.-Esperaré tu mensaje.
La castaña asintió, viéndolo alejarse hasta que escuchó que la silla a su lado chirriaba. Parpadeando, giró para ver a Fleur sentarse a su costado. Se sintió sonrojar cuando el aroma suave de su perfume llegó hasta su nariz y no pudo contener una mirada apreciativa al perfil de la francesa, cuya blusa suelta dejaba sus clavículas al descubierto y permitía notar la manera en que el pendiente que colgaba de su cuello se hundía directo hacia sus pechos.
Demasiado tarde notó la sonrisa de Fleur, quien por supuesto la había notado.
-Esta silla no está ocupada, ¿Verdad?- soltó la francesa, y Hermione sintió que su sonrojo se profundizó al captar la voz ligeramente más grave con la que habló.
Se aclaró la garganta, acomodándose en su asiento mientras recuperaba el libro olvidado sobre la mesa intentando recomponerse. Finalmente, recordando que la rubia esperaba una respuesta, se limitó a negar con la cabeza sin poder confiar en su voz.
Aquello pareció bastar para la Fleur, que parecía satisfecha y lo suficientemente cómoda como para apoyar su mano distraídamente en el respaldo de la silla de Hermione, algo que solía hacer incluso cuando ambas estaban en el sofá de su departamento.
Pasaron unos cuantos minutos, en los que Hermione intentó con poco éxito leer el mismo párrafo unas cuatro veces. Algo que no parecía estar pasando a Fleur, que estaba sumergida en su lectura con una expresión de concentración en su rostro que hacía saltar ligeramente hacia afuera sus labios resultando en una combinación extraña de adorabilidad y sensualidad.
-Veo que finalmente decidiste unirtenos.- habló Luna, a quien Hermione originalmente había estado esperando.
Ambas levantaron su mirada de sus libros para ver a la sonriente muchacha, que se instaló del otro lado de la mesa.
-No hay nada de qué avergonzarse, Elsa, puedes sumarte cuando quieras.- continuó, haciendo que Hermione se mordiera el labio para contener la risa y voltearse a mirar a Fleur.
Podía jurar que había un ligero sonrojo en las mejillas de la francesa, que por lo demás parecía suficientemente compuesta aún en la confusión por cómo había sido llamada.
-Gracias. Pero mi nombre es Fleur.- respondió por fin, corrigiendo suavemente a la otra rubia.
-Oh, claro.- dijo Luna dándoles una última mirada para luego dedicarse a la lectura de su propio libro.
Suspiró, mordiéndose el labio mientras miraba la puerta del edificio, esperando que Fleur abriera y preguntándose si la mujer la saludaría con dos besos en las mejillas como lo había hecho la tarde anterior cuando se despidieron a la salida de la biblioteca.
Apretó los libros en sus manos ansiosamente al verla llegar, apreciando la forma en la que el vestido que llevaba abrazaba los lugares correctos y fluía ligeramente con sus pasos. Algún día Fleur finalmente le haría saber que notaba que sus miradas eran un poco depravadas y ese sería su fin, pero mientras tanto, disfrutaría un poco más de la vista ignorando el ligero susurro de su mente de que estaba pareciéndose cada vez más a Ronald cada vez que estaba cerca de la francesa.
La sonrisa tranquila de la rubia calmó sus pensamientos sólo por un momento, puesto que su ser volvió a estallar interiormente cuando la mujer se adelantó para plantar dos besos en sus mejillas, deteniéndose un poco más de lo necesario en el segundo, al tiempo que deslizaba una de sus manos hacia la cintura de Hermione mientras con la otra acarició su hombro hasta su espalda, empujando suavemente para acercarla.
Hermione se quedó sin aliento, sintiendo que su piel se erizaba ante el contacto de una manera que la hacía sentir extática.
El momento terminó tan rápido como comenzó y a pesar de que sabía que Fleur podía notar la manera en la que la hacía sonrojar, no mencionó nada al respecto, apartándose luego para invitarla a pasar .
Hermione subió las escaleras detrás de ella, debiendo recordando cómo respirar para intentar calmar su corazón que galopaba con fuerza en su pecho.
Más allá de aquel momento, la tarde transcurrió con la comodidad que habían logrado con el tiempo, de hecho, más allá de algunos comentarios e indicaciones, Fleur estaba dedicándose a lo suyo por sí misma y Hermione se había dado el lujo de entretenerse leyendo los textos que necesitaba para la semana siguiente.
Aunque a decir verdad, quizás Hermione sí había estado un poco más nerviosa de lo normal y quizás Fleur había difuminado unos cuantos límites, llegando a descansar su mano sobre la rodilla de la castaña por un tiempo indefinido, sentada muy cerca a pesar de que en el sofá cabrían tres personas cómodamente sin tener que tocarse.
Para serenarse, Hermione razonó que ahora que Fleur estaba más cómoda a su alrededor y había dejado a un lado su fachada fría, simplemente demostrando eso que se solía decir sobre los franceses… sobre que, podían ser, mhn, un poco ¿táctiles…?
No alcanzó a terminar de formular su idea porque la pregunta de Fleur la sacó de sus pensamientos.
-¿Tienes planes para este fin de semana?- le dijo con tranquilidad, cerrando el libro sobre su regazo.
Parpadeó, frunciendo ligeramente el ceño para levantar la vista del texto que estaba leyendo.
-¿Hay alguna otra clase con la que necesites ayuda?- preguntó genuinamente, un poco sorprendida de que algo más pudiera estar costando a la brillante mujer.
Fleur negó con la cabeza, empujando un mechón de cabello que se le había salido de la coleta hacia detrás de su oreja.
-No, pero Las Brujas de Macbeth se presentarán en un club aquí cerca mañana.- explicó, pasando los dedos por el mismo mechón que había peinado para jugar con él .-Quería invitarte.
La castaña cabeceó hacia atrás, cuadrándose de hombros. En todo aquel tiempo, a excepción de la tarde anterior en la biblioteca, Fleur jamás la había invitado a encontrarse por fuera de las clases pautadas. A pesar de su sorpresa, notó la expectación en los ojos cerúleos y algo dentro de ella vibró.
-Claro. Las Brujas de Macbeth es una de mis bandas favoritas.- respondió, intentando no sonar tan nerviosa como se sentía.
Fleur sonrió encantadoramente y en poco más, Hermione se notó sonreír también.
-Así que tienes una cita con Elsa.- dijo Ginny, luego de emitir un sonoro "pop" al quitarse la paleta de fresa de la boca.
La castaña se mordió el labio, ignorándola, encontrándose a sí misma un poco perdida porque aquella era la primera vez que le preocupaba cómo vestirse para salir con alguien.
-Ella nunca usó la palabra "cita". Más bien es una salida de amigas.- decidió responder porque sabía que Ginevra no la dejaría en paz de otra manera.
-Le pregunté a Bill.- soltó entonces su amiga, dejándose caer sobre la cama sin importarle toda la ropa que Hermione había acumulado sobre ésta en el descarte de atuendos.
-¿Qué le preguntaste a tu hermano?- inquirió interesada esta vez, mirándola por encima de su hombro y a la vez sintiendo un miedo sordo por la bocota metiche de la pelirroja.
-Si Fleur es lesbiana. ¿Qué más? Y adivina qué. Lo es. O al menos Bill asegura que últimamente sólo la ha visto con mujeres.- informó la Weasley, levantando la cabeza para mirarla, orgullosa de su descubrimiento y atenta a la reacción de su amiga.
Hermione resopló, dando un paso hacia atrás y casi perdiendo el equilibrio, pero pronto se recuperó e intentó una fachada desinteresada.
-Ya lo sé, la vi besar a una mujer en la fiesta.- dijo, fingiendo que aquello no la afectaba de una manera casi creíble.
Ginny hizo una mueca mientras los engranajes en su mente se ponían a funcionar y la castaña lamentó su descuido.
-¡Ahora lo entiendo todo! ¡Oh, Hermione!- murmuró la pelirroja apenada, incorporándose para estirar su mano y tomar la de su amiga ofreciendo consuelo.-Por eso te fuiste de la fiesta, la viste con otra mujer.
Hermione luchó con el regreso de aquella bola pesada asentándose en su estómago y se apresuró a negar con la cabeza escudándose en su terquedad.
-Vamos, Hermione, es obvio que ella te gusta.- le dijo, ofreciéndole una sonrisa simpática.
La castaña se limitó a suspirar, soltando la mano de su amiga para regresar a su elección de ropa.
-No sucederá Ginny, sólo somos amigas.- respondió utilizando su voz de sabelotodo. A pesar de que internamente su nerviosismo y ansiedad por el asunto delataban que internamente esperaba que Ginevra tuviera razón.
Encontró a Fleur esperándola en la entrada del club. La francesa llevaba unos vaqueros negros ajustados y debajo de la chaqueta de cuero una inesperada remera de la última gira de las Brujas. Hermione no pudo evitar sonreír ante la imagen que resultaba particularmente adorable.
La francesa le devolvió la sonrisa, dando un paso hacia adelante que permitió a la inglesa captar el suave aroma de su perfume, lo que la distrajo lo suficiente como para sonrojarse sin remedio al sentir los labios suaves de la mujer en su mejilla.
-¿Entramos?- preguntó suavemente la rubia alejándose apenas y Hermione debió hacer un esfuerzo enorme por no parpadear y terminar por estacionar su mirada en los labios rojos que se movían al hablarle.
Las palabras de Ginevra hicieron eco en su mente, y no pudo evitar sentir un regusto amargo al pensar en lo imposible del asunto, aún si Fleur realmente estuviera interesada en mujeres.
Asintió con unas pocas palabras tan insulsas que no estaba segura de ser consciente de haberlas dicho, pero parecieron suficiente para Fleur, que sin perder el tiempo enganchó sus brazos y las condujo hacia la puerta, de su chaqueta sacó dos entradas que entregó al guardia de la puerta y enseguida se sumergieron en la semioscuridad del club.
La multitud se movía ansiosamente, y se encontró asintiendo torpemente una vez más cuando Fleur le susurró al oído que se quedara cerca, o podrían perderse entre la marea de gente.
Y entre todo el gentío, captó la mirada curiosa de más de un conocido, que parecían sorprendidos de verlas juntas. Hermione pensó para sí misma que ella también estaba sorprendida de encontrarse con nadie menos de Fleur Delacour en un club a esa hora, por más que fuera para ver a Las Brujas de Macbeth.
De hecho, los únicos rostros sonrientes en su dirección fueron los de Luna y Ginny, que se encontraban a unos cuantos metros, la Weasley incluso la hizo sonreír a pesar de sus nervios cuando le hizo seña con sus pulgares arriba alentadoramente.
Las cosas marcharon bien los primeros veinte minutos, la multitud estaba positivamente exaltada y coreaba el nombre de la banda con entusiasmo, y Hermione alivió sus nervios rápidamente, hablando con Fleur distraídamente acerca de la posible lista de temas de esa noche.
Hasta que una mujer alta y casi tan preciosa como Fleur, salvo que con una abundante melena chocolate y un pesado acento irlandés se acercó hasta ella, sosteniendo una jarra de cerveza en su mano y luciendo una sonrisa descarada con la que apoyó su mano con firmeza en el hombro de la francesa, inclinándose a hablarle casi tan cerca como para rozar sus narices.
El estómago de Hermione se encogió, parpadeando lejos para no mirar la escena.
La conversación se prolongó y la inglesa la reconoció cuando escuchó su fuerte risa y supo que estaba frente a nadie menos que la mujer con la que Fleur había estado besándose en el baño en aquella fiesta.
La recorrió el mismo escalofrío helado, soltó del agarre de la francesa, que estaba aparentemente demasiado entretenida en la conversación como para notarlo y aprovechó el estallido de los parlantes y la neblina proveniente de las máquinas de humo para escapar de Fleur, mezclándose en la marea de gente que comenzó a moverse con entusiasmo cuando sus ídolos salieron por fin al escenario entonando una de las canciones más exitosas de su primer disco.
Desafortunadamente, Hermione estaba demasiado abstraída por su propio malestar para disfrutarlo y debió luchar contra la corriente hasta llegar a la barra, apoyándose en sus codos al punto de casi saltar sobre esta para llamar la atención del barman al que pidió una gran jarra de cerveza.
Ella no era una gran bebedora, pero en ese momento pensó que tal vez las burbujas frías de la bebida la ayudarían a digerir la bola pesada de nervios que se instaló en su estómago. El líquido corrió fresco, bienvenido por su garganta inesperadamente reseca y el efecto del alcohol pronto inundó su sistema a la par que la jarra se vaciaba.
El recital pareció mejorar luego y se sintió lo suficientemente animada como para regresar a la multitud bailando animadamente cuando comenzó su canción preferida del grupo, dejando que los bajos le golpearan el pecho con fuerza y casi podría jurar que el sonido grave destruía sus inhibiciones.
Faltaba sólo el último estribillo cuando sintió una mano certera sujetar su muñeca y se giró para encontrarse al par de ojos cerúleos que había estado evitando.
-¡Chérie, por fin te encontré!- exclamó Fleur intentando hacerse oír por sobre la música estridente.
Hermione le dirigió una sonrisa tensa, todavía golpeada por la adrenalina. La rubia la miró unos segundos más, sin importarle que a su alrededor todo el mundo enloqueciera al ritmo de la música. Notó cómo fruncía ligeramente el ceño y se inclinaba hacia ella, señalando la jarra casi vacía en su mano.
-Podrías haberme dicho que querías algo para beber.- dijo la francesa entonces en un tono lúdico, pareciendo esforzarse por hablar con Hermione a pesar de que la inglesa no había dicho palabra alguna todavía.
Sin saber qué hacer, le ofreció la jarra de cerveza y la vio beber, olvidándose de la banda sobre el escenario por el momento.
-No quería molestarte, estabas hablando con tu amiga.- soltó, esperando que sus celos no se filtraran en sus palabras.
Fleur parpadeó, mirándola otra vez por varios segundos, como si buscara algo en ella y Hermione tenía mucho miedo de que así fuera.
-Es sólo una conocida, no me hubieras molestado. Vine aquí contigo.- respondió la francesa, y la castaña tuvo la impresión de que estaban repentinamente lo suficientemente cerca como para contarse las pestañas.-Aunque me hayas dejado la mitad del concierto sola.
Sus últimas palabras parecían una broma, pero había allí un reproche que casi la hizo sentir mal. Lamentablemente, la imagen de la mujer tan cerca de la Fleur volvió a quemar sus pupilas.
Así que guardó silencio intentando moderarse y tomó la jarra de las manos de la rubia para tragarse de una vez lo que quedaba. Fleur le dirigió una mirada suspicaz por tercera vez en la noche y la castaña decidió que estaba lo suficientemente ebria como para que no le importara.
Otra canción comenzó a sonar, después de la breve introducción del cantante y Hermione se animó con los primeros acordes.
-Me encanta esta canción.- dijo entonces la rubia y se encontró asintiendo con entusiasmo, girándose para volver a mirar a la banda e ignorando el vuelco de su corazón cuando Fleur deslizó su mano desde su muñeca (que no había soltado) para entrelazar sus dedos y guiarlas más cerca del escenario.
El campus estaba demasiado lejos del club, para el momento en el que el recital terminó estaba demasiado cansada y a pesar de que pudiera haber buscado a sus dos amigas para regresar con ellas en un taxi, aceptó la invitación de Fleur para dormir en su departamento esa noche, que quedaba a unas pocas cuadras de allí.
No habían bebido más lo que duró el recital y quizás la valentía líquida del alcohol se había extinguido más rápido de lo que deseaba, ya que la forma distraída y sutil con la que Fleur todavía la sostenía de la mano hacía que su mente se congelara otra vez. La rubia parecía no notarlo, o lo ignoraba a propósito, evidentemente cómoda con el contacto.
-¿Puedo preguntarte por qué desconectaste el timbre?- fue lo que sí pudo decir.
A Fleur le pareció divertido por alguna razón, quizás porque eran sus primeras palabras después de veinte minutos de caminata.
-Algunos estudiantes consiguieron mi dirección y pasaban por aquí a menudo.- explicó con sencillez, pero la castaña sabía a lo que se refería.
Los primeros meses en los que Fleur comenzó a asistir a Hogwarts todo el estudiantado (o casi todo, ya que ella y la mayoría de sus amigos no) estaban muy pendientes de la estudiante extranjera, ya fuera por envidia o lujuria.
Subieron las escaleras en silencio, y a cada paso Hermione se sentía menos segura de lo que estaba haciendo.
Fleur abrió la puerta sin demora y se acercó al refrigerador, sacando dos latas de cerveza para ofrecer una a la inglesa, que la aceptó feliz de tener algo concreto con lo que entretenerse.
-Aún es temprano.- señaló la rubia, mirando distraídamente la pantalla de su celular. Acto seguido, se dejó caer en el sofá y Hermione la siguió sin saber muy bien dónde más podría ubicarse.
Por primera vez desde que aceptó ir al departamento de Fleur esa noche, se preguntó dónde se suponía que dormiría.
-Ha sido un buen concierto, similar al que dieron en mayo en Londres.- comenzó a hablar la francesa, que estaba evidentemente mucho más animada que Hermione.
Asintió brevemente, dando un sorbo a su cerveza para despejarse con el sabor de la bebida.
-Hacía tiempo que no los veía, para ser honesta. Estuve ocupada con los exámenes la última vez que tocaron por aquí.- respondió, intentando ser una compañía más o menos decente.
-Bueno, entonces me alegra que aceptaras esta vez.- dijo Fleur con una sonrisa bailando en sus labios.
A sabiendas que los exámenes estaban a poco más, Hermione misma admitía que Fleur había conseguido algo que ni siquiera sus amigos lograban con la facilidad con que había aceptado ir al concierto con la francesa.
Apretó la lata en su mano ante el pensamiento, sintiéndose repentinamente expuesta.
-Me alegra haber dicho que sí. Las Brujas de Macbeth nunca decepcionan a sus fans.- divagó torpe, intentando disimular.
Fleur la miró entrecerrando los ojos en una expresión lúdica.
-Estoy segura que me agradecerán haberte llevado a verlos.- acotó entonces, en un tono arrogante que hizo reír a la Hermione.
-Estoy segura que sí, al igual que yo.- se apresuró a decir, esperando que la sensación cálida en su rostro no fuera un sonrojo furioso.
Sus palabras parecieron ser lo que la francesa quería escuchar, porque su sonrisa adquirió un nuevo tono y sus ojos brillaron con deleite. Y Hermione podía decir muy bien que los ojos cerúleos tenían un brillo nuevo porque estaban, de hecho, muy cerca.
Quizás Ginny tenía razón después de todo y estaba en una cita con Fleur.
Olvidó cómo respirar en ese momento, completamente perdida. Podía jurar que sentía el calor que irradiaba la piel de la francesa o quizás era el aire tibio que exhalaba con cada respiración. Lo que fuera, había convertido el lógico y despierto cerebro de la estudiante más brillante de Hogwarts en papilla.
Si alguien un par de meses atrás le hubiera dicho que la estúpida subasta la llevaría a respirar literalmente el mismo aire que Fleur Delacour se hubiera reído en su cara. Ahora, podía decir que estaba punto de ser besada por la belleza extranjera y una parte de ella no se atrevía a parpadear por temor a que fuera una ilusión, mientras que la otra parte de sí realmente creía que estaba soñando.
La sensación de sopor se perdió cuando los labios de Fleur finalmente se encontraron con los suyos, enviando una descarga eléctrica por todo su cuerpo que impulsó una sonrisa en sus propios labios aún en medio del contacto. Las manos de la francesa tomaron con gentileza sus mejillas, acercándose para profundizar el beso y Hermione cedió fácilmente.
Podría haber pasado el resto de la noche sólo besándola y no tendría una queja al respecto, pero Fleur parecía tener otra idea ya que su boca se deslizó con gracia hacia su cuello, probablemente manchando la piel bronceada de Hermione con el labial rojo que llevaba, aunque a la castaña no podía importarle menos.
Suspiró al sentir las caricias de la francesa e instaló sus manos en las caderas de la mujer cuando ella se le sentó a horcajadas en un movimiento fluido, arrinconandola contra el respaldo del sofá.
-No sabes cuánto llevo deseando esto, 'Mione.- murmuró Fleur con la voz grave sobre su oído, en una pausa breve que sólo alcanzó para tomar una respiración antes de que volviera a atacar sus labios, afortunadamente para Hermione que había perdido la capacidad de utilizar su boca para formar oraciones conexas, como si sus labios y lengua decidieran que su verdadera vocación fuera besar apasionadamente a la rubia.
Su mente y su cuerpo eran un asunto diferente. No porque estuvieran disociadas de lo que estaba ocurriendo, sino que gracias a ello, la mente y el corazón de Hermione habían dejado de habitar en aquel espacio intermedio en el que se había refugiado cuando todo comenzó: el cinismo arromantico con el que había estado viendo todo, como si fuera solo uno más de los compromisos universitarios en los que se había encontrado atrapada debido a su torpeza social, de repente parecía una excusa patética detrás de la que se había ocultado para negarse que todas aquellas miradas, toques y palabras que Fleur había dicho con una intención determinada realmente iban hacía allí, es decir, hacia donde estaban en ese momento.
La revelación también despejó el aturdimiento sobre sus propios sentimientos, sintiendo como si un trago ardiente quemara su garganta y se estacionara ácidamente en su estómago. El sopor de autoprotección ante el descubrimiento de Fleur besando a aquella mujer la noche en la fiesta y luego conversando con ella en el concierto, se corrió como un telón para descubrir los celos y el deseo, profundamente reprimidos en parte porque jamás pensó que podría ser ella quién la besara.
Como un cóctel explosivo, todo aquello ascendió por su columna vertebral, ida y vuelta, desde su cabeza para contribuir a la sensación de mareo e irrealidad y terminar cayendo para instalarse entre sus piernas, donde latió de una manera innegable cuando Fleur chupó la base de su cuello con la suficiente fuerza como para dejar una marca al tiempo que su mano se deslizaba sobre la piel de las costillas de la inglesa raspando ligeramente con sus uñas y haciéndola retorcerse.
Jadeó, aferrándose con una mano el hombro de Fleur mientras que con la otra apretaba su cadera sobre la tela del jean, clavando los dedos ansiosamente.
-Puedes tocar donde quieras, chérie. - la animó Fleur con un acento denso y una sonrisa cargada, dando vía libre a una osadía que Hermione no sabía que llevaba dentro.
En los siguientes minutos la ropa comenzó a ser despejada del camino, sin muchas ceremonias más que las miradas llenas de deseo y las palabras en francés que la rubia murmuraba entre besos.
A pesar de su inexperiencia, Hermione no dudó en aceptar la invitación al cuarto en cuanto no quedaba más que la ropa interior en pie. No podía culpar al alcohol por su atrevimiento, más bien era el hambre propio sumado al que leía por primera vez con claridad en los ojos cerúleos.
Las sábanas suaves la recibieron de espaldas mientras el cuerpo cálido de Fleur la cubría. Tuvo que tocarla con manos ansiosas para asegurarse de que no era alguna especie de alucinación flotando sobre ella.
En la oscuridad de la habitación, Hermione alcanzó a vislumbrar la sonrisa en los labios rellenos de la francesa antes de que bajara por su cuerpo llevándose la ropa interior de la castaña en el camino y sumergiéndose en el vértice entre sus piernas.
Puf! lo dejé aquí por lo siguiente: salvo una persona (gracias por responder :P por cierto) nadie más dijo que prefiere smut o no smut. Mmmmh...
Aunque me alegro que les guste tanto :) Gracias por sus follows/favs y comentarios, me encanta leerles!
Avatar1989: hola! me alegra que te guste! jajaja pobre Hermione! es tragicómico, mientras escribía pensaba en Fleur viendo como se iba y pensando... "¿Qué fue eso?"... igual no hay punto de vista de Fleur hasta el capítulo final más o menos. Ji. Gracias por leer!
Yuri81: Hola! que bueno entonces que va bien la historia! estoy publicando rápido, eh? (esta historia, las demás ya sé que no... :( ). Sí, Hermione no la pasó muy bien el capítulo anterior, y en este último mejoró hacia el final, eh? ;)
Fran KT: Holaaa! jajaja yo estoy rezando para aprobar y para para inspirarme y terminar los capítulos a medio escribir, siendo sincera... subir esto hoy es mi permitido del día, así que ahora volveré a estudiar :'(. Gracias por leer! :D
Loreley: me encanta tu entusiasmo cuando decís "que se den duro contra la pared" jajajajajaja arriba ese entusiasmo!. DECIME: smut o no? lo dejé ahí como diciendo: esto puede continuar o quedar así y estaría bien... o no? eh? Saludos!
El título lo saqué de acá (lo dejo, la verdad, porque me encanta lo que dice): "Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura"(...) Cap 7, Rayuela.
Lo siguiente es un pequeño Spoiler: el título del Fanfic se refiere no a Hermione, sino a Fleur. Les dejo a ustedes que descubran por qué.
