Hola, no estaba muerta, estaba de parranda. Ahre.

IV. Perras negras

La poca luz en la habitación teñía todo de colores azules y sombras, pero los sentidos de Hermione estaban hipersensibles.

Había algo en la forma voraz con la que Fleur se movía sobre su cuerpo que la mantenía al borde del precipicio. Como si fuera una sirena tentándola a saltar a las aguas del mar mientras se burlaba de ella entre olas iracundas. La pequeña parte de sí que todavía podía ver más allá de la bruma de placer, le decía que Fleur estaba disfrutando de llevarla al borde y retroceder en el último instante, dejándola colgada en un placer intenso pero insuficiente para su liberación.

La rubia estaba comiéndola, a falta de una palabra mejor, caprichosamente. Pasando de una intensidad abrumadora a caricias suaves, pequeños roces tiernos de su lengua, arrancando una serie de jadeos y suspiros que Hermione apenas podía reconocer de sí misma. Después de retorcerse durante lo que pareció una pequeña eternidad, gimió con la voz ronca al sentir un par de dedos hundiéndose en su interior y aunque quizá no era momento para sentirse así, se avergonzó al mirar hacia abajo y encontrarse con la mirada desafiante de los ojos cerúleos y la sonrisa descarada que casi la hacía dudar sobre quién estaba disfrutando más.

Fleur mordió su cadera mientras doblaba los dedos en su interior, causando que se arqueara ante las sensaciones. Sus manos apretaron las sábanas en puños mientras el placer y el dolor se mezclaban gracias a los labios y dientes de Fleur en la lenta ascensión que emprendió por su cuerpo hasta su boca. La besó profundamente, haciendo que un nuevo rayo de placer la atravesara al sentir su propio sabor en los labios de la francesa.

-Hermione, mírame.- murmuró Fleur con la voz grave, y se preguntó cómo demonios podía pedirle aquello cuando tenía sus dedos enterrados tan profundamente en ella.

Pero la francesa fue implacable al respecto, tirando sus dedos fuera, haciendo que Hermione soltara un leve quejido y finalmente abriera los ojos para mirarla, sintiendo una repentina frustración al notar la expresión desafiante de Fleur, que repitió lentamente sus palabras mientras lentamente hundía sus dedos en ella con deliberada lentitud.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, teniendo en cuenta la forma en la que había perdido casi cualquier control racional de su cuerpo, se mordió el labio para reprimir el impulso de cerrar los ojos, sosteniendo la mirada sobre los ojos cerúleos, ignorando la sonrisa victoriosa de Fleur, que la besó ligeramente en los labios como recompensa por su esfuerzo, y la inglesa hubiera querido morderla por su arrogancia, pero lo cierto es que el lado dominante de la francesa sólo hacía que la deseara con más desesperación.

El ritmo muy pronto comenzó a ascender, y Fleur comenzó a murmurar palabras inteligibles, roncas. Deslizó su pulgar sobre el brote hinchado de Hermione,que había descuidado, y la inglesa tembló por la concentración que necesitaba para no cerrar los ojos y terminar de perder el poco control que podía sostener sobre su cuerpo sobreexcitado.

Fueron segundos vertiginosos, en los que la tensión acumulada finalmente se quebró bajo el ritmo implacable de las caricias y Hermione vergonzosamente se retorció, perdiendo cualquier inhibición que le quedaba echando su cabeza hacia atrás mientras de su garganta escapó un gemido intenso y su interior se apretó alrededor de los dos dedos arqueados de Fleur, quien descendió su boca sobre el pulso de la castaña, chupando con saña quizá como reprimenda por atreverse a desobedecer.

Fue fácilmente el orgasmo más intenso que había tenido en su vida, y agradeció la manera en la que la francesa la sostuvo contra su cuerpo, conteniendo la sensibilidad que hizo a su corazón golpear furiosamente contra sus costillas. Sabía que probablemente Fleur podía sentirlo a través de sus pechos apretados, pero ya no había momento para avergonzarse al respecto.

El retorno a sus sentidos fue lento, bienvenido afectuosamente mediante los besos suaves que la rubia salpicó a lo largo de su mandíbula y cuello, mientras la yema de sus dedos pasaban lánguidamente por su costado, rascando cada tanto con sus uñas pulidas por la piel bronceada.

Cuando finalmente se atrevió a abrir los ojos, se encontró con la mirada brillante de la francesa, que sonreía ligeramente. Admiró silenciosamente el brillo que el sudor le daba a su piel blanca, pensando que en cualquier otra persona se vería desalineado, pero a ella sólo le daba un aire erótico y tentador, que hacía que Hermione quisiera deslizar su boca y su lengua con la misma libertad con la que Fleur lo había hecho sobre ella.

Aquel pensamiento en su mente despertó a su cuerpo y se impulsó contra el colchón para invertir las posiciones, haciendo que la francesa jadeara por la sorpresa. Se colocó a horcajadas sobre ella, mirando contemplativamente el cuerpo desnudo de la francesa sin tapujos y ligeramente admirando la tranquila seguridad con la que Fleur le devolvió la mirada.

Probablemente fueron segundos, pero la intimidad silenciosa que se formó entre ambas hizo que el corazón de Hermione se estrujara en su pecho, sobretodo al regresar al rostro de la rubia, donde su mirada abierta, de deseo crudo y genuino, hizo que se estremeciera y que el deseo regresara en oleadas.

Descubrió que necesitaba transmitir a Fleur aquello de alguna manera y se mordió el labio mientras deliberaba por dónde comenzar. Como si leyera su mente, la francesa tomó su mano para llevarla detrás de su espalda, justo al broche de su sostén.

Hermione tardó un par de segundos en desprenderlo y tirar los tirantes por los hombros y brazos de Fleur, que suspiró ligeramente mientras dócilmente lo permitía. Los ojos café miraron con fascinación la forma en la que los pechos llenos de la francesa se movían con cada respiración profunda. Descendió para atrapar el brote tierno de uno, rodando su lengua instintivamente sobre la protuberancia entre sus labios, adorando los sonidos y palabras entrecortadas de Fleur, que pronto enterró sus dedos en el voluminoso cabello castaño de la inglesa, buscando sostenerla contra sus pechos.

La inglesa se encontró sonriendo una vez más, en tanto deslizaba su mano entre las piernas de la francesa, atravesando la última barrera de la ropa interior. Contuvo un gemido al notar la humedad copiosa entre sus pliegues, fascinada por aquello y sin querer perder más tiempo, comenzó a trazar círculos suaves sobre el clítoris hinchado de Fleur, que se aferró a sus hombros con abandono.

Continuó sus caricias con deleite, prestando especial atención a cada reacción que podía obtener de la francesa, que se retorcía con el mismo abandono que ella hacía minutos provocando un ligero sentimiento de orgullo en Hermione al comprobar que también podía llevarla allí. Sintiéndose audaz, deslizó dos dedos dentro de la intimidad resbaladiza de la rubia, que arqueó su cuerpo en respuesta a la vez que enterraba sus uñas en los hombros bronceados de la inglesa.

A diferencia de la Fleur, Hermione ya no estaba de humor para jugar, impaciente, a la expectativa de verla deshacerse bajo sus manos. A pesar de la escasa luz en la habitación, la inglesa intentó grabar en sus pupilas cada gesto y movimiento a la vez que besaba y lamía cada porción de piel que pudiera alcanzar, decidida a utilizar todos sus sentidos.

Nunca pensó que la vez en las que más le gustaría oír su propio nombre sería cuando Fleur finalmente alcanzó su orgasmo, soltando cada sílaba tan apretada e intensamente como su interior se ajustaba alrededor de los dedos de Hermione, que disfrutaba sentir las palpitaciones contra la yema de sus dígitos.

Agotada por el esfuerzo, se dejó caer al costado de Fleur, retirando sus dedos con cuidado y dejando que su brazo se ajustara debajo de los pechos llenos de la rubia, atrayéndola para abrazarla con un suspiro feliz.

Fleur movió su cabeza hacia ella, a la vez que su mano tanteaba hasta alcanzar la mandíbula de Hermione para empujarla un beso suave. En poco más, la inglesa acomodó su cabeza debajo de la barbilla de Fleur, suspirando felizmente antes de dejar que el cansancio la arrastrara a un sueño tranquilo.


El ringtone de su celular la despertó, saltó de la cama e intentó parpadear en la penumbra, aún con su visión borrosa se aventuró a buscarlo, mosqueada por la melodía que había aprendido a odiar. Encontró el aparato sobre la mesa de café y apagó la alarma comprobando que eran las nueve de la mañana.

Recordó que era sábado y que había quedado con Luna en la biblioteca, a la vez que su mente comenzaba a racionalizar dónde se encontraba en cuanto su cuerpo comenzó a sentir frío y se dio cuenta que estaba desnuda. Escuchó un bostezo venir desde dentro de la habitación y el crujido de las sábanas al moverse y contuvo la respiración.

Cinco segundos después, vio por el rabillo del ojo a Fleur tan desnuda como ella ingresando al baño y cerrando la puerta detrás con total naturalidad.

Cohibida, comenzó a recoger su ropa que estaba esparcida alrededor del sofá, sintiendo que una cuenta regresiva colgaba sobre su cabeza. Descartando momentáneamente usar el sostén, apenas alcanzó a colocarse la remera cuando sintió un par de manos suaves instalarse en su cintura, empujándola hacia atrás hasta toparse con un cuerpo cálido y firme que por supuesto pertenecía a nadie menos que a Fleur.

-¿A dónde vas con tanto apuro, chérie?- murmuró la francesa sobre su oído, robándole el aliento en cuanto sus dedos comenzaron a hacer aquel truco rasguñando sus costillas.

Hermione se sonrojó profusamente, sintiendo su trasero chocar contra la pelvis de la rubia, haciendo que las imágenes de lo que habían hecho la noche anterior se agolparan en su mente.

Fleur esperó paciente, aunque no pasiva, su respuesta, mientras dejaba pequeños besos a lo largo del cuello bronceado de la inglesa, en el que estaba segura debería haber por lo menos un par de marcas rojizas.

-Quedé con… Luna, en la biblioteca.- se esforzó por decir, sintiendo que su cuerpo, y en especial cierta región de su anatomía, comenzaba a levantar temperatura.

-Mon amour, ¿Hay algún día en el que no estudies?- preguntó con evidente diversión Fleur, sin detener lo que estaba haciendo con su boca sobre la piel bronceada.

Hermione suspiró, intentando encontrar un poco de firmeza dentro de sí misma para defenderse. No ayudaba que Fleur la llamara de aquella manera que hacía brotar una sensación calida en su pecho.

-No es una reunión de estudio, sabes que me divierto con la lectura.- intentó su pobre defensa, aunque inconscientemente separó un poco las piernas cuando la yema de los dedos de la rubia se deslizaron desde delante a la cara interna de sus muslos.

Fleur dejó escapar una suave risa, murmurando algo en francés que sonó provocador y ronco, y que Hermione adivinó que debió serlo porque la palma de la mano de la mujer finalmente llegó hasta su intimidad, haciendo que se mordiera el labio para intentar ahogar un gemido.

-Deberías avisarle a Luna que llegarás más tarde.- sugirió la rubia, aunque no permitió realmente que Hermione escribiera mensaje alguno, tomándola de la barbilla para girar su rostro y atrapar sus labios en un beso posesivo, mientras que la mano entre sus piernas comenzaba a hacer maravillas.


Hermione ingresó corriendo a la biblioteca de Hogwarts casi cuarenta minutos después, esperando que los libros que no había alcanzado buscar de su departamento estuvieran disponibles en las inmensos libreros de la universidad.

Madame Pince tenía el ceño fruncido, evidentemente molesta por todo el ruido que había causado en un lugar que era casi un desierto los sábados por la mañana, durante los cuales la bibliotecaria usualmente disfrutaría de leer y beber café sin interrupciones. Además, Hermione estaba segura que la mujer también la miró con tanta suspicacia por su aspecto completamente desalineado, al muy raro en alguien tan perfeccionista como ella que al menos solía vestirse decentemente.

Por suerte, Luna aún no se encontraba en el lugar, así que comenzó a caminar hacia la última mesa de la hilera una vez que consiguió los libros que necesitaba, sin imaginarse que sería interceptada por nadie menos que Malfoy.

-Jamás pensé que llegaría el día que vería a Granger con un look postcoital.- se burló el rubio con una sonrisa socarrona apenas levantando sus ojos del libro que sostenía.

Hermione estaba acostumbrada a los comentarios por lo bajo, pero esa mañana se sentía especialmente susceptible como para dejarlo pasar. Se giró sobre sus talones para dirigirle una mirada asesina, a lo que Draco arqueó una ceja desafiante.

-Jamás creí que te vería a ti en una biblioteca un día como hoy, Malfoy, ¿Nadie ha querido hacer tu trabajo por ti?- respondió con el mismo cinismo, haciendo que la mandíbula del otro cayera por la sorpresa.

-Mierda, le ha hecho bien a tu autoestima ese acostón con Delacour. ¿Y a quién no?- soltó entonces Malfoy recuperando su habitual audacia.

Hermione apretó la mandíbula, preguntándose por qué lo que primero había asumido Draco era que había dormido con Fleur. Tal vez sí llevaba la misma ropa que la noche anterior y posiblemente tuviera un par de marcas de chupetones en la piel, pero aún así, ¿Qué tanta diferencia podía haber?

-Vamos, Granger, vengo más seguido aquí de lo que has notado, así como tampoco te has dado cuenta que Delacour lleva mirándote desde un rincón más o menos desde que llegó aquí y todo Hogwarts estaba anoche en el concierto...- señaló el rubio como si la situación fuera un rompecabezas sencillo hasta para un niño de dos años.

La castaña apretó los labios, estrechando los ojos mientras intentaba recordar haber visto a Fleur en la biblioteca antes de que la subasta sucediera. Lo cual, sorprendemente, floreció en su mente como si una ventana que había permanecido cerrada se abriera y echara luz a sus recuerdos: Había una cierta imagen un poco borrosa y romantizada de Fleur leyendo pacíficamente en un rincón iluminada por el sol de la tarde.

-Aunque no estoy sorprendido, eres algo como su tipo.- observó entonces, rascándose la barba incipiente con un gesto un poco desdeñoso.

Aquello despertó a Hermione.

-¿Qué quieres decir?

Draco sonrió de esa manera pedante que utilizaba cuando sabía algo que los demás no, mostrando aún más sus dientes prolijos y blancos orgulloso de conocer algo que la sabelotodo de Hogwarts no.

-He visto a Delacour con unas cuantas mujeres similares a ti, ya sabes: bonitas, con el pelo castaño y rizado como el tuyo, de bajo perfil y conocidas como cerebritos en el ámbito académico.- indicó, y aunque su tono era burlón Hermione podía ver que no mentía, sin embargo, ni siquiera reparó en que Malfoy la había llamado bonita, pero sí en sus últimas palabras, que la perturbaron:-Pero nunca las repite. Nadie la ha visto jamás pasearse con la misma mujer del brazo más de una noche.

El estómago de Hermione se contrajo, como si toda la ansiedad que había acumulado y soltado la noche anterior regresara para tensionarle todo el cuerpo, al punto de sentir que el desayuno que había compartido con la francesa antes de correr hacia la biblioteca estaba amenazando con regresar por su garganta.

Se dio cuenta que no había dicho nada hacía un buen tiempo porque el rostro de Draco recuperó la seriedad.

-Granger, demonios, estás pálida.- le dijo, dejando el libro que estaba leyendo sobre la mesa para incorporarse.

Si bien era cierto que nunca habían tenido una relación estrecha, después de los acontecimientos con Marvolo Riddle cuando eran adolescentes, la relación entre ambos había quedado en un compañerismo educado y a pesar de que aún continuaba siendo un chiquillo malcriado, Draco se había vuelto un poco más humano desde entonces.

El muchacho se acercó a ella para sostenerla por los hombros, ayudándola a sentarse en una silla libre. Ambos permanecieron en silencio mientras Hermione cerraba los ojos intentando recuperar la compostura y aceptó el vaso de agua que trajo para ella en el gesto quizá más compañero que había tenido desde que se conocían.

Las miradas se encontraron cuando Hermione apoyó el vaso sobre la mesa, y se sintió sonrojar al ver la comprensión brillando en sus ojos claros.

-Si te hace sentir mejor, casi todos aquí se han enamorado de Delacour alguna vez.- ofreció el rubio como consuelo, aunque apestara. Luego, apoyó su mentón sobre su puño con un gesto contemplativo:-Aunque siempre pensé que estabas por encima de eso y que Delacour no lo lograría. Quién iba a decir que eres tan mortal como el resto de nosotros.

Hermione resopló ante el comentario, aunque una pequeña sonrisa se formó en su rostro ante la observación lúdica de Draco. Enseguida, la preocupación regresó al darse cuenta que nadie menos que él sabía lo que sentía por Fleur.

-No te preocupes, no lo diré a nadie. Todavía aprecio que tú y tus amigos nunca dijeran nada sobre los secretos de mi familia.- ofreció el rubio, admitiéndolo por primera vez en voz alta después de tantos años y estirando la mano para apretar el hombro de la castaña para reafirmarlo.

Esta vez, no pudo evitar soltar una risa ante la solemnidad de su compañero. Era consciente de que esta era quizás la única vez que él lo admitiría.

-Creo que lo que más me ha sorprendido de todo esto es descubrir que tienes corazón, Malfoy.- dijo, finalmente capaz de hilar una oración completa e intentando recuperar algo de dignidad.

Draco sonrió, encogiéndose de hombros con una expresión soberbia que hizo rodar los ojos a Hermione.

-Tampoco se lo diré a nadie, descuida.- aseguró la castaña, negando con la cabeza a lo que el rubio asintió haciéndole saber que eso sería lo más adecuado.


No tuvo noticias de Fleur el resto del fin de semana, y de hecho, la siguiente semana comenzó y la rubia ni siquiera había enviado mensaje alguno o aparecido en los lugares en los que habitualmente cruzaba a Hermione.

Y la inglesa guardó aquella noche (y la siguiente mañana) como un secreto, mintiéndole incluso a Ginny al asegurar que nada había pasado con Fleur, a la vez que combinaba con especial atención su ropa para que las marcas en su piel no fueran visibles. El resto de sus amigos a pesar de notar su actitud un poco más retraída de la habitual no se atrevieron a hacer demasiadas averiguaciones y la Weasley misma se rindió después de que le azotara la puerta en la cara la vez que la persiguió por el pasillo de la residencia preguntando a viva voz cuándo demonios se decidiría a contarle lo que estaba segura debía haber sucedido.

Con los días pasando lentamente Hermione se volcó al estudio, aceptando que quizás nada más volvería a suceder entre ambas, a sabiendas que el trabajo universitario de la rubia estaba bien encaminado y que realmente no necesitaba de su ayuda para terminarlo.

Mentiría si decía que no había pensado en lo que habían hecho, al contrario, fue el material de sus fantasías cuando la preparación de los exámenes la agobiaba demasiado y necesitaba una salida para liberar el estrés. No importaba si dolía un poco recordar que esa noche había creído importarle realmente a la francesa y que ahora ni siquiera hubiera sabido nada de ella durante días.

Fue después del examen que tenía esa semana que Fleur finalmente apareció. Hubiera sido fácil de evitar si la estudiante extranjera simplemente enviara un mensaje, pero resultó que estaba esperándola fuera del edificio.

No supo qué hacer al primer momento, sin embargo estaba claro que la francesa no tenía las misma dudas que ella, pues se acercó sin vacilar, para estamparle un beso en cada mejilla, de la misma manera pausada de las últimas veces.

-Bonsoir, 'Mione. ¿Cómo has estado?- le dijo entonces, dándole una sonrisa luminosa.

Hermione parpadeó, mirándola como si fuera un fantasma mientras todas las emociones con las que había luchado durante esos días reflotaron inevitablemente.

-¿Cuándo estás libre?- continuó Fleur, como si no hubiera estado desaparecida prácticamente toda una semana, teniendo en cuenta que era viernes otra vez.

-¿El… martes próximo, como siempre?- aventuró, intentando adivinar sus intenciones.

Fleur hizo una mueca ante su respuesta.

-¿Tienes planes para este fin de semana?- insistió la francesa, acercándose un paso para entrar completamente en su esfera personal, tocando ligeramente el antebrazo tenso de Hermione que se aferraba a la correa de su bolso.

-¿Hay algún otro concierto al que quieras ir?- balbuceó, frunciendo las cejas todavía sin entender la situación.

Fleur pareció animarse esta vez a pesar de que Hermione seguía respondiendo con preguntas y su sonrisa regresó.

-No, pero hay una feria de libros en Hogsmeade mañana.- respondió, sacando un panfleto del bolsillo de su abrigo que ofreció a la castaña.

Hermione echó un vistazo al papel, recordando que Luna le había hablado de aquella feria y que parecía prometedora, ya que iban a estar presentes editoriales de todo el continente. Sin embargo, no sabía cómo debía tomar el nuevo acercamiento de Fleur.

Por el rabillo del ojo, vio pasar a Draco que le dirigió una mirada discreta, y recordó la conversación que habían tenido. Razonó que tal vez, Fleur estaba invitándola amistosamente al evento, pensando en un espacio público en el que Hermione no pudiera intentar tener intimidad con ella e incluso fuera más fácil aclarar lo sucedido y dejarlo por las buenas, después de todo ambas tenían amistades en común y tendrían que seguir tratándose.

Concluyó que tal vez, sería algo provechoso para ambas, así Fleur podía estar tranquila al respecto de Hermione y ella misma podía cerrar aquel capítulo lo más rápido posible, arrancando la curita antes de que se pegara a la costra.

Así fue como aceptó, ignorando las mariposas en su estómago cuando la rubia se despidió de ella con otro par de besos más, excusándose ya que estaba llegando tarde a su siguiente clase.


La feria era impresionante, superando ampliamente las expectativas de Hermione, que caminaba a través de los puestos ubicados a lo largo de las calles de Hogsmeade con una fascinación infantil. A su lado, Fleur se hacía eco de su sonrisa y señalaba cada tanto las editoriales que sabía eran de su país natal, contándole cuáles eran las mejores selecciones publicaciones de cada una.

La inglesa no podía decir que no estuviera disfrutando, al contrario, incluso su animosidad por la situación se había calmado al punto de que venció fácilmente su lucha interna cuando Fleur entrelazó sus brazos llegando a relajarse y disfrutar de su compañía. Uno de los mejores descubrimientos de la tarde fue un enorme puesto que vendía libros usados, de ediciones muy antiguas y que era oro puro ante sus ojos. La mujer que lo atendía era una anciana amable que les habló largo y tendido de su pasión por comprar libros viejos que leería y luego revendería para conseguir más.

El punto culmine llegó cuando tuvo en sus manos un pequeño libro completamente amarillento, cuyo contenido era un inesperado anexo a uno de sus favoritos y que había salido a la venta en una edición muy limitada. "Terrenos de Hogwarts: El bosque prohibido" estaba conformado por una centena de páginas con especificaciones tales que incluían cartografía del inmenso bosque que rodeaba a la universidad y que le daba su aura misteriosa y mágica.

Lamentablemente, y aunque no era muy costoso, ella ya había gastado lo que podía permitirse en otro par, así que suspiró, dejándolo nuevamente en su lugar con un gesto derrotado.

-Quiero llevarme este.- dijo entonces Fleur a su lado, prácticamente rozando su mano para tomar el que la castaña acababa de dejar.

Hermione arqueó una ceja, sorprendida del repentino interés de la rubia que no parecía tener un aprecio particular por Hogwarts y su patrimonio pero guardó silencio pensando que tal vez el pensamiento de la estudiante extranjera estaba comenzando a cambiar. Sin embargo, realmente enmudeció cuando Fleur pagó y se giró hacia ella con la misma sonrisa luminosa que parecía tener últimamente y que atontaba a Hermione.

-Es para ti, considéralo un agradecimiento por tus excelentes clases de tutoría.- declaró de una forma coqueta, entregándole el pequeño libro ahora envuelto en un papel de regalo sencillo que tenía dibujos de escobas y gatos negros.

Parpadeó, levantando una mano dubitativa para recibirlo.

-No tienes que agradecérmelo, pagaste por esas clases.- objetó, aunque sostuvo el pequeño libro con verdadero aprecio.

La francesa negó rápidamente con la cabeza, acercándose un paso para descansar sutilmente una mano en la cintura de la inglesa en tanto quitaba una pelusa imaginaria del abrigo que usaba Hermione esa tarde.

El momento se le hizo demasiado íntimo, y la sensación de que estaba perdiéndose de algo regresó. Cuando pareció que Fleur estaba por inclinarse hacia ella, una voz conocida y molesta las interrumpió.

-¡Quién diría que la subasta sería uno de mis más recientes éxitos, no tanto como mis libros, pero se acerca!- exclamó el profesor más odiado por Hermione en ese momento, acercándose a ellas con los brazos abiertos y un par de sus patéticos libros en cada mano.

Fleur se alejó, arqueando una ceja despectivamente, tan poco emocionada como ella por encontrarse con semejante personaje.

-Buenas tardes, profesor.- saludó cortés pero fría la rubia, contrastando con la imagen que había demostrado a Hermione hacía milésimas.

-Llámame Gilderoy, querida.- respondió el hombre con petulancia.-¿Dio frutos su inversión? Debo decir que la señorita Granger fue lo mejor que tuve para ofrecer.

Hermione apretó la mandíbula, furiosa por la forma en la que se regodeaba de algo que obtuvo gracias al chantaje.

-Ha sido mi mejor inversión en años.- Fleur respondió levantando el mentón orgullosamente, y antes de que Lockhart pudiera continuar, agregó:-Aunque creo que los estudiantes han cedido su tiempo en pos de su causa y sin ningún beneficio personal real, así que el equipo de Criquet debería haberlos agasajado a ellos en vez de a usted.

Y con eso tomó la mano de Hermione, que había estado observando el intercambio con un asombro silencioso y que casi se rió de la cara del molesto profesor ante la respuesta directa de Fleur.


Fleur las guió hacia Las Tres Escobas, que había sido remodelada desde la incorporación del sobrino de Madame Rosmerta al negocio. Ahora tenía un aire más a pub, con música más moderna y una pequeña pista de baile, sin perder el encanto que tenía el lugar anteriormente, conservando el bullicio, el humo y las decoraciones extrañas.

Se dirigieron a una mesa en la sección de adultos y ordenaron un par de bebidas, cayendo fácilmente en una conversación sobre todo lo que habían visto en los puestos esa tarde y Hermione se sintió gratamente sorprendida porque la francesa compartiera el mismo entusiasmo que ella por los libros. Pensó entonces que estaría bien con ser sólo amigas y que eventualmente podría superar su enamoramiento en pos de mantener la incipiente amistad.

Un silencio se formó entre ellas luego de agotar el tema de conversación y notó entonces que Fleur parecía estar un poco nerviosa por alguna razón.

-Sabes, lamento haber desaparecido la semana pasada.- comenzó ella, hablando lentamente como si estuviera pensando qué decir:- es que llegó mi hermana pequeña de visita y monopolizó mi tiempo todos estos días, apenas regresó el jueves a Francia.

Hermione asintió, achispada por el alcohol en su sangre, restándole importancia al asunto con un gesto de su mano.

-Pero todavía hay cosas que quiero hablar contigo.- siguió Fleur, estirando la mano sobre la mesa para tomar la de Hermione y apretarla suavemente.

La castaña sintió el sonrojo comenzar a ascender por su cuello e hizo un esfuerzo por mantener su respiración estable. Simplemente no esperaba que Fleur abordara el asunto en ese momento.

-No tienes que explicarte sobre lo que pasó, Fleur, realmente me he dado cuenta sola.- soltó entonces, luchando por no demostrar más de lo debido.

Los ojos cerúleos brillaron y la vio asentir expectante, dando lugar a que continuara.

-Creo que hoy pudimos demostrar que podemos ser amigas a pesar de lo que sucedió y créeme que estoy bien con eso, realmente te aprecio.- concluyó orgullosa de sí misma por mantenerse compuesta ante la mujer que había hecho estremecer hasta el último rincón de su cuerpo.

El rostro de Fleur se convirtió en un enigma entonces y cuando ella se echó hacia atrás en su asiento Hermione no fue capaz de leerlo debido a la oscuridad del lugar.

Antes de que pudiera preguntar si había dicho algo que la molestara, un extático pelirrojo las interrumpió.

-¡'Mione, Fleur! ¿También vinieron por el Happy Hour? ¡Lo que más me gusta de esta feria son las promociones de bebidas en todos los bares de Hogsmeade!- chilló Ronald con una sonrisa que parecía le iba a partir la cara y claramente ebrio a pesar de que eran apenas las seis de la tarde.

Hermione se sobresaltó y debió finalizar allí la conversación que estaba teniendo con Fleur cuando fue abordada por todo su grupo de amigos.

Por su parte, la francesa, amablemente se despidió luego de los saludos, argumentando que debía encontrarse con Bill en la tienda de artículos de broma de Zonko, puesto que el Weasley estaba preparando una gran venganza hacia sus hermanos gemelos luego de la broma que le habían jugado en su último cumpleaños.

Hermione la vio marcharse con una extraña sensación en su pecho, sin poder quitar en su mente la extraña sonrisa con la que la rubia se había despedido y la forma casi deliberada en la que evitó mirarla directamente.

-Lo lamento, Ron se escapó antes de que pudiéramos adivinar sus intenciones. - murmuró Harry inclinándose disimuladamente hacia ella.

Hermione frunció ligeramente el ceño, a punto de decirle a su amigo que no había por qué disculparse ya que ella y Fleur no estaba…

-¿Ahora vas a decir que eso tampoco era una cita? - dijo en voz baja Ginny desde su otro costado.

Hermione hubiera querido gruñir que no, que eso tampoco era una cita. Pero ahora quizás pensaba que era más bien una cita que ella había arruinado.

Probablemente Fleur no la buscaría después de lo que acababa de suceder.


Uf, ahora sí, hola! fueron unos días intensos :P.

Y estas dos pueden decir lo mismo, no tienen respiro para ser una feliz pareja, pobres, Hermione es tan ajena. Juaz.

Muchas gracias por sus follows, favs, y comentarios, me hacen muy feliz!

Avatar1989: que genial que te guste! jajaja, Hermione no desaprovecha las buenas oportunidades ;) gracias por comentar!

Theastral212: sí, lo disfrutamos, de hecho es parte del manual para ser escritor de ff (?) jajaja. En realidad lo dejé ahí porque no me habían respondido si o no a la pregunta y dije "vamos a dar chance de que ahora me digan que si entonces lo escribo" :3, jajajaja. Sobre tu teoría de si Fleur siguió o no a Hermione voy a dejar que saques tus conclusiones, que es por eso que no hay puntos de vista de Fleur hasta el final de la historia. (inserte aquí risa maníaca de "escritora malvada"). No quise extender la historia demasiado así que las cosas se van a dar sin tanta dilación. Las cosas pasarán entre ellas intensamente y a ver cómo lo resuelven. Me alegra que te guste! :)

omaribacache316: jajajaja, seguro que alguien escuchó algo con esas dos prendidas fuego como estaban ;)

yukie5: sip, está completo ;) espero poder terminar de subirlo esta semana la verdad, porque no le queda mucho más :P bueno le queda mucho más drama pero no tantos capítulos, quiero decir, jajaja. "Smut sí" ganó por goleada, jajaja!

Yuri81: gracias por la paciencia! te aseguro que debo tener la mitad de los capítulos de las otras dos escritas, pero necesito la inspiración correcta para llegar a donde quiero con ambas. En este capítulo justamente se habla de "como es Fleur" con las mujeres con las que ha estado (todo lo que dijo Draco es verdad), pero hay que volver a pensar en el spoiler para entender cómo será Fleur con Hermione (de hecho yo escuché un pequeño "crack" al final del capítulo, lo escuchaste también?)

Loreley: graaaaacias! me encanta que te encante :P jajajaja aquí la continuación, espero que te encante también aunque suene redundante, ja!

JAZ: aquí la continuación! me alegra que te guste la historia! pronto subiré el siguiente.

E.K.R.173: en la sombra seguro está más fresco con el calor que está haciendo este verano (?) jajaja, qué lindo saber que te alegran las actualizaciones! :D este AU es bien muglesito, pero tu teoría en realidad encaja con otro de mis fanfics (que no he actualizado en mucho tiempo, pero bueno, spoiler.) Quizás debería llamarse "Febrero mes del Smut". jajajaja :P

Lyra LenguaDePlata: hola! me alegra que te guste! la verdad no indagué mucho sobre qué estudia especificamente cada una, porque los títulos y las carreras varían de cada universidad y país. Pero Hermione estudia Ciencias Políticas y Fleur algo más relacionado a la Historia/Literatura (todavía no lo decidí la verdad). Pero en mi facultad por ejemplo nos exigen hacer otras "materias" no exclusivas de nuestra carrera que se hacen en otras facultades (cada quien elige cual), por eso pensé en Fleur estudiando un curso de Literatura Latinoamericana. Me gusta leer sus teorías sobre Fleur, pero es algo que se va a saber un poco más adelante.

Yo: hola! respondiendo a tu duda, sí, me gusta el anime, pero no es lo que más veo/leo este último tiempo, el término "smut" en realidad se me pegó por leer muchas historias de archiveofourown, y ahí lo usan mucho, acá es más el termino "lemon". Hermione normalmente no experiencia? (no entendí muy bien), pero no, ella no tiene precisamente experiencia con mujeres, pero ella no es precisamente quién de las dos va a dudar (solamente tiene un punto de vista construido desde su parcialidad y lo poco que sabe sobre Fleur). Espero haber respondido bien a lo que decías, ji.

Lis-nymeria: si te mato ahora nunca sabrás cómo terminar esto :( no sería lindo, jajajaja, gracias gracias por las felicitaciones! intentaré terminar de subir esto lo antes posible (para ser honesta estoy modificando la historia un poco, agregando cosas, cambiando algunas, sobretodo la redacción, puliendo, etc, por eso podría tardarme en subirla un par de días más).

En fin, espero que les haya gustado! me encantaría saber qué piensan al respecto ;)

PD: no, Draco no es malo.