V. París es una enorme metáfora
Como si estuviera atrapada en un deja vu, una especie de círculo vicioso, Hermione no volvió a saber de Fleur hasta el jueves siguiente, en el que la rubia le escribió un corto mensaje preguntándole si podían tener la última clase de tutoría esa tarde.
Una parte de ella se alivió de saber que al menos la rubia estaba dirigiéndole la palabra, aunque no sabía muy bien en qué términos. Así que se encontró nuevamente frente a la puerta del edificio de apartamentos esa tarde, con su bolso colgando de su hombro, el libro de Cortazar en su mano y una inquietud muy similar a la que había sentido la primera vez que se encontró allí.
Cuando la francesa bajó a abrirle, Hermione notó su semblante serio pero intentó no asumir nada al respecto, ya que todos estaban un poco nerviosos por el finalizado de unos cuantos cursados. Aunque la tensión fue en aumento ante la actitud lejana de la francesa que, tras entrar al departamentos se dirigió a la cocina sin darle una segunda mirada, dejando a Hermione incómodamente de pie en el medio de la sala de estar, demasiado consciente de sí misma como para relajarse y, por ejemplo, simplemente esperar a Fleur en el sofá como habían hecho tantas veces antes y empezar a preparar los apuntes que necesitarían.
En su lugar, caminó lentamente hacia la cocina, apoyándose en el umbral para mirar a la rubia maniobrar de espaldas a ella, admirando silenciosamente la fluidez de sus movimientos aún en algo tan mundano como preparar una tetera. Durante un buen par de minutos los únicos sonidos fueron los producidos por los utensilios aunque Hermione se sentía más bien aturdida por su corazón golpeando con fuerza contra sus oídos.
Sus ojos se deslizaron a través de la figura de la francesa, pasando saliva con dificultad, sintiendo sus manos picar por la necesidad de acercarse a ella, envolverse alrededor de su cintura y descansar la cabeza entre los omóplatos de su espalda.
Pero cualquier acercamiento así estaba fuera de discusión después de la manera en la que habían quedado las cosas la última vez. La incertidumbre mantuvo a Hermione en su lugar, preguntándose si sería demasiado tarde para al menos hacer el intento de retomar la conversación que habían tenido en las Tres Escobas.
Eventualmente, Fleur terminó de preparar todo en la bandeja de plata y la alzó, girándose para volver a la sala de estar y se sobresaltó ligeramente al encontrar a Hermione en el vano de la puerta. La inglesa le ofreció una pequeña sonrisa incómoda, de repente consciente de que su presencia silenciosa allí era un poco espeluznante.
Intentó buscar algo que decir, pero los ojos cerúleos atascados en ella simplemente le robaron la capacidad del habla como tantas veces antes. Una pequeña eternidad transcurrió entre ambas, hasta que vio a Fleur cuadrarse de hombros con sus ojos brillando con una determinación que la estremeció por la expectativa.
Sin embargo, la francesa simplemente caminó hacia ella y Hermione se apartó con un ligero asentimiento de cabeza, siguiéndola hasta el sofá.
-¿Cómo ha estado tu semana?- preguntó entonces la rubia sin mirarla directamente, sino que se ocupó de servir el té en las tazas.
-Larga.- respondió escuetamente, sintiendo que era la palabra perfecta para describir la lenta sucesión de los días y la frustrante incertidumbre alrededor de la situación.
Básicamente todo lo sucedido dio vueltas en su cabeza cientos de veces, al igual que las palabras de Draco. En algún momento, sin embargo, se atrevió a pensar que quizás esta vez podía ser distinta.
Sin embargo, quizás el comportamiento distante de la francesa era sólo una confirmación de que las cosas no volverían a ser físicas entre ellas y que muy probablemente no habían sido románticas en ningún momento.
-¿Tú semana...?- preguntó, curiosa y a la vez temerosa de que la respuesta fuera algo difícil de oír.
-He tenido con qué entretenerme.- respondió Fleur con aparente tranquilidad, y Hermione debió reprimir cualquier expresión delatora al respecto, por fortuna, la francesa continuó:-Mi hermana estará de regreso pronto, así que he aprovechado para adelantar mis lecturas, sé que cuando esté aquí demandará mi tiempo como la pequeña acaparadora que es.
La inglesa respiró, asintiendo con una sonrisa frágil que fue el resultado de la sonrisa afectuosa que Fleur esbozó al hablar de su hermana. Casi lo perdió cuando la rubia le ofreció la taza de té desde su propia mano y no pudo evitar el regreso de la sensación acuciante de tocar su piel sólo de sentir sus dedos rozando.
Sin embargo, respiró profundamente, pensando en que Fleur no se merecía su comportamiento errático. Más allá de cualquier cosa que hubiera pasado entre ellas, Hermione le había asegurado que al menos podían ser amigas, a pesar de que ahora la angustiara estar tan cerca y no poder tocarla de la manera en que realmente quería.
Debió luchar consigo misma para no dejarse arrastrar por los recuerdos de lo que había sucedido la última vez que habían estado allí y reprimió su decepción cuando Fleur se sentó en el otro extremo, sin ni siquiera rozarle- gracias a la distancia.
Se miraron en silencio unos segundos hasta que la rubia decidió hablar:
-¿Cuál es tu parte preferida del libro, 'Mione?- inquirió entonces Fleur, mirando la portada del susodicho que ahora descansaba sobre la mesa de café.
La inglesa frunció el ceño, intentando recordar fielmente algún párrafo que le hubiera resonado con especial fuerza.
-Creo que es ese párrafo donde habla de la espiral sobrecogedora del amor.- dijo vagamente, apoyando la taza de té sobre el pequeño plato.
Fleur asintió, tomando el libro y abriéndolo con precisión para comenzar a leer:
-"El amor juega a inventarse, huye de sí mismo para volver en su espiral sobrecogedora, los senos cantan de otro modo, la boca besa más profundamente o como de lejos, y en un momento donde antes había como cólera y angustia es ahora el juego puro, el retozo increíble, o al revés a la hora en que antes se caía en el sueño, el balbuceo de dulces cosas tontas, ahora hay una tensión, algo incomunicado pero presente que exige incorporarse…"
Hermione la observó en silencio, contemplando la forma en que Fleur parecía querer decir cada palabra como si fuera ella misma diciéndolo y no el libro, y la sensación de estar perdiéndose algo se asentó nuevamente en su pecho, haciéndole sentir que no estaba respirando a pesar de saber que sus pulmones inhalaban y exhalaban aire con normalidad en ese momento.
-Tu español ha mejorado.- soltó sin pensar realmente. Los ojos cerúleos parpadearon llenos de algo que no podía ubicar y lamentó que donde antes había emociones abiertas y crudas, ahora sólo pudiera percibir una bruma impenetrable.
La vio fruncir el ceño y abrir la boca, para arrepentirse y cerrarla un segundo después. Finalmente ella dejó el libro sobre la mesa, apoyando la espalda sobre el respaldo del sofá y su codo sobre el borde de este, dedicándole una mirada silenciosa a Hermione, como si estuviera evaluando la situación.
La castaña se removió en su lugar, intentando ponerse al corriente de todo lo que parecía estar tácito en el ambiente. La poca concentración reunida se derribó en un instante en cuanto Fleur pasó su lengua a través de su labio inferior y se encontró siguiendo el movimiento con la mirada.
Tomó una respiración profunda, resignándose a que le llevaría más que unos pocos días superar su enamoramiento.
-¿Cuál es tu parte favorita…?- preguntó con poca convicción, despegando la mirada del rostro de la francesa con esfuerzo, para fijarla en la tapa del libro.
No hubo respuesta de parte de Fleur, más bien todo lo que pudo captar fue el sonido de su ropa cuando se movió hacia ella, haciendo que el peso sobre los almohadones del sofá cambiar. Aún cuando el silencio regresó, no se atrevió a mirarla.
Sin embargo, se estremeció al sentir la mano cálida de la mujer acariciar su cuello en un movimiento ascendente hasta tomar su mandíbula con la suavidad y la suficiente firmeza para girar su rostro. Apenas captó un borrón de ojos cerúleos antes de que Fleur la besara.
La sensación fue equiparable a sacar la cabeza del agua para recuperar todos sus sentidos y recuperar al calor tibio del sol.
Se encontró correspondiendo con el mismo fervor, y sus manos magnéticamente aterrizaron sobre Fleur, tirando de la mujer hacia ella olvidando cualquier determinación de mantener las cosas meramente platónicas. La francesa se apartó luego, mirándola con una expresión abierta y una pregunta silenciosa en sus ojos claros.
Hermione asintió ligeramente, incapaz de formar palabras y se inclinó hacia adelante para capturar los labios llenos de Fleur. Lo que siguió fue una secuencia desordenada, dictada por un deseo profundo que no sabía que estaba conteniendo, pero a esas alturas ya había descubierto que no sabía demasiadas cosas al respecto de lo que estaba sucediendo entre ella y Fleur. Y que buscar las respuestas lógicamente estaba resultando en un fracaso inevitable.
Porque no podía poner sus pensamientos en orden cuando estaba alrededor de la rubia, que en ese momento estaba impidiendo, por medio de sus caricias y besos hambrientos, que la sinapsis de su habitualmente centrada mente fuera más allá de dar órdenes comandadas puramente por el instinto y la necesidad.
Cualquier cosa que hubiera intentado decir con palabras, cualquier explicación o pregunta, fue dejada de lado en pos de dar y tomar respuestas directo de los labios de Fleur.
Fleur, que era todo en lo que Hermione podía pensar y quien estaba murmurando nuevamente palabras en su idioma natal mientras le desprendía el pantalón y los bajaba hasta la mitad de sus piernas, provocándole un gemido difícil de ahogar cuando la rubia consiguió que su mano llegara a su destino.
Hundió su cabeza en los almohadones del sofá dejando que tomara el control, Fleur bebió cada pequeño ruido que ella no podía contener besándola profundamente con una necesidad que hacía estremecer a Hermione por la marea de emociones que le provocaba.
Fleur parecía tener una memoria de oro, porque cada movimiento era certero, como si una sola noche le hubiera bastado para encontrar y retener cada pequeño movimiento que la haría estremecer de placer. Su boca y sus manos encontraban el lugar correcto y la presión correcta sin demora, haciendo que su escalada al placer aumentara en una espiral ascendente sin escalas.
Alcanzó su orgasmo inesperadamente, murmurando el nombre de la francesa casi con desesperación y aferrándose a su cuerpo todavía vestido, pensando vagamente en lo mucho que le molestaba no poder tocar directamente la piel suave de la mujer sobre ella.
En respuesta, Fleur la estrechó contra su cuerpo, escondiendo el rostro debajo de la barbilla de la inglesa, respirando con fuerza a la vez que su actitud demandante comenzaba a ceder, haciendo suspirar a Hermione cuando quitó su mano con lentitud y suavidad como una última caricia.
Permanecieron un par de minutos en silencio, en los que poco a poco lo sucedido se asentó en el aire y el silencio únicamente era interrumpido por sus respiraciones.
Y Hermione sentía su resolución deshilacharse más cada segundo.
Cuando Fleur se movió, apoyándose en sus codos para mirarla con ojos cerúleos encapuchados y mejillas sonrojadas, se preguntó cómo demonios podría olvidar aquella imagen alguna vez en todos los años de vida que le quedaban.
-Creo que estaremos más cómodas en mi cuarto.- susurró la rubia con voz ronca, y toda la respuesta que pudo darle fue un ahogado sonido de asentimiento.
Fleur le dio una pequeña sonrisa y se incorporó, ofreciéndole su mano, la pregunta silenciosa una vez más instalada entre ambas.Y esta vez, la tomó sin dudarlo ni un segundo, dejándose guiar hacia la habitación sin más demora.
Draco levantó la vista de su libro para encontrarse con Granger, cuya mirada vidriosa y aspecto menos tenso de lo normal hizo que arqueara una ceja inquisitiva en su dirección. Hermione tomó aquello como una invitación, dejándose caer en la silla libre a su costado, mordiéndose el labio nerviosamente.
-Antes que digas nada, ¿Por qué de todas las personas en el mundo quieres hablar de esto conmigo?- preguntó el rubio con verdadera curiosidad.
La estudiante suspiró, resoplando antes de realmente responder.
-No puedo hablar con mis amigos de esto. Ginevra se lo dirá a Bill y luego lo sabrá toda la familia Weasley y desde allí simplemente todo Hogwarts.- explicó como si fuera obvio, a lo que Malfoy no pudo menos que asentir, sabiendo que la bulliciosa pandilla de pelirrojos no se caracterizaba por ser discretos.
El joven hizo silencio esperando que comenzara a hablar y ella agradeció la paciencia que demostraba.
-¿Cómo sabes que todas las demás fueron algo de una sola vez? Quizás fueron relaciones que no funcionaron...- intentó con poca convicción Hermione, pero sus ojos café demostraban que buscaba un indicio esperanzador.
Draco suspiró, golpeando la mesa con sus nudillos mientras evaluaba el estado de la mayor sabelotodo de Gran Bretaña.
-Bien, te lo diré.- comenzó, sabiendo que no lo dejaría en paz de otra manera.-Las últimas vacaciones Daphne la conoció en una fiesta, ya te imaginas en lo que resultó.
El rubio hizo una pausa más que nada para asegurarse que Hermione realmente quería escuchar aquello. Por su lado, la castaña lo miraba con los ojos bien abiertos, como si fuera un ciervo aturdido por los faros de un auto, pero asintió rígidamente indicándole que continuara aunque él pudo ver cómo pasó saliva con dificultad.
-Ella debe ser la excepción a la regla, porque todas las demás con las que la hemos visto son castañas como tú.- agregó, aunque fue más bien un pensamiento en voz alta.-Después de lo que pasó, Daphne intentó volver a verla, pero Delacour fue una perra gélida y simplemente la trató como si nada hubiera sucedido. Eso hizo que se obsesionara con ella y con Parkinson han estado siguiendo minuciosamente cada una de sus conquistas, así que todos estos meses he tenido actualizaciones periódicas de la vida sexual de Fleur, aunque no podría importarme menos.
Hermione, que había estado escuchando todo casi sin moverse, finalmente dejó escapar un suspiro derrotado.
-¿Qué es lo último que sabes de ella…?- preguntó luego de un minuto en el que pareció procesar la información y atreverse a seguir torturándose con la verdad.
-Algo que tú también ya sabes. Pansy la vio salir del baño en aquella fiesta en que tú las descubriste. Y hasta donde Daphne pudo saber, la historia volvió a repetirse.- continuó Draco, decidiendo que si Granger quería torturarse con aquello él no tenía por qué negarle la información.
-¿Saben tus amigas que ella y yo…?- soltó tímidamente, dándole una mirada nerviosa.
El rubio negó con la cabeza:-Son los suficientemente estúpidas como para subestimarte, ellas no creen que Delacour podría interesarse en ti. Yo, sin embargo, creo que te he sobreestimado, pensé que no caerías en su juego.
Hermione hizo una mueca, sin dejarse consolar por lo último, aunque el comentario más bien bordeara el insulto.
-¿Ella dejó de buscarte después del sexo?- preguntó entonces Draco, intentando comprobar sus verdaderas sospechas.
La castaña lo miró, pareciendo dudar si debía responder, pero luego accediendo sabiendo que ya no tenía mucho más que perder.
-No, ayer volvió a suceder. Pero fue la última clase de tutoría, no hay más razones para vernos de aquí en más.- dijo sonando desesperanzada.
Draco se limitó a asentir, aunque aquello solamente lo acercaba más a confirmar su teoría. Sin embargo, sabía que era mejor que Granger simplemente pensara lo peor y se hiciera a la idea de que debería superarlo, algo a la larga más sano a que él le diera esperanzas si resultaba en vano. Por alguna razón, Malfoy la prefería altanera y sabelotodo a la pobre excusa de ratón de biblioteca con el corazón roto, y esperaba sinceramente no encontrarla leyendo historias como la de Romeo y Julieta la próxima vez.
-Gracias por todo Malfoy, no te molestaré más con esto.- soltó entonces Hermione, interrumpiendo sus pensamientos.
La saludó con un breve asentimiento y la vio salir de la biblioteca antes de retomar su lectura, mientras intentaba unir todas las piezas de información que tenía para confirmar que no estaba equivocándose.
Como todas las veces anteriores, Fleur no volvió a comunicarse y Hermione se enfocó aún más en sus estudios, optando por no regresar a la biblioteca buscando lugares alternativos, lo que la llevó a internarse en el bosque prohibido (que había dejado de ser prohibido hace mucho tiempo) a través de uno de los senderos menos conocidos.
Esa tarde en particular, se instaló debajo de un gran árbol al costado del camino, no muy profundamente dentro del bosque. De hecho, a unos treinta o cuarenta metros deberían estar las nuevas instalaciones desde los que los estudiantes de biología estudiaban la biodiversidad. Así que tampoco prestaba atención si alguien se acercaba en su dirección, sabiendo que podían ser algunos de esos estudiantes haciendo sus recorridos.
Sin embargo, cuando los pasos se detuvieron justo a su costado, escuchó su nombre dicho con un acento extraño y debió levantar la vista para reconocer a Krum. Aunque no esperaba ver a una rubia junto a él.
Su corazón saltó dolorosamente en su pecho al enfocar sus ojos en ella, quien por un breve momento pensó que era Fleur. No obstante, era una versión muy similar pero más baja y con una expresión mucho más abierta de lo que había visto demostrar a Fleur en público.
-Buenas tardes, disculpa la interrupción, sólo quería agradecerte personalmente por las notas que me prestaste. No hubiera podido entender el tema de otra manera.- dijo con su habitual solemnidad Krum asintiendo agradecidamente en su dirección con una sonrisa de labios cerrados.
-Me alegra que te resultaran útiles, la política internacional puede ser complicada a veces.- dijo, intentando aparentar tranquilidad, aunque había comenzado a arrancar la hierba a su costado compulsivamente.
-Viktor ¿No vas a presentarme?- interrumpió lúdicamente la joven a su costado, aunque no esperó realmente a que el hombre hiciera las presentaciones.-Soy Gabrielle Delacour, con un poco de suerte comenzaré a estudiar en Hogwarts el año próximo.
Hermione adivinó que se debía tratar de la hermana menor de Fleur, lo que no ayudó a calmar sus nervios por el inquietante parecido. Brevemente recordó la fotografía que Fleur usaba de fondo de pantalla en su computadora y un sentimiento melancólico amenazó con asolarla.
-Encantada, Hermione Granger.- respondió con educación, pensando en la mejor manera de terminar la conversación sin parecer maleducada.
-¡Oh! Cómo no lo noté antes.- exclamó repentinamente entusiasmada Gabrielle, con un acento más marcado que el de su hermana.-Fleur te ha mencionado mucho.
Hermione maldijo por dentro al notar que se acercaba a ella, y comenzó a cerrar su libro lentamente, mirando con disimulo a sus costados pensando en la forma de marcharse de allí lo más rápido y antes posible.
-Somos amigas, sí.- concedió entonces rápidamente, ofreciéndole una sonrisa que esperaba no saliera demasiado tensa.
Los ojos cerúleos de la Delacour brillaron y una expresión fugaz cruzó su rostro, demasiado fugaz para que la inglesa pudiera descifrarla. Parecía estar a punto de decir algo más cuando Viktor se adelantó.
-Gaby, será mejor que sigamos camino.- dijo el búlgaro y ante la mueca de parte de la rubia, continuó:-Hermione estaba ocupada aquí.
Gabrielle cedió finalmente, dándole una última mirada para detenerse brevemente en el libro que la inglesa aún tenía en sus manos y que no era nada menos que el inesperado regalo de Fleur.
-Bien, disculpa la interrupción. Nos veremos luego, estoy segura.- se despidió con un optimismo que a Hermione se le hizo incómodo, sobretodo porque mirarla era un recuerdo agridulce de su hermana mayor. Permaneció congelada unos minutos mientras los veía alejarse.
Suspirando, decidió finalizar su lectura por ese día y regresar a su cuarto a intentar dormir y dejar de sobreanalizar la conversación.
El día siguiente dudó en regresar bajo la sombra de aquel árbol, pero finalmente concluyó que Gabrielle no tenía razón para volver en aquella dirección y de hecho, estaba un poco sorprendida por el conocimiento de Viktor sobre los terrenos de Hogwarts, porque aquel sendero era un poco sinuoso y bifurcaba en varios puntos, siendo fácil perderse en el recorrido.
Ella lo había explorado junto a Ron y Harry cuando todavía eran adolescentes y buscaban un lugar tranquilo donde hacer una pequeña fogata y beber alcohol los días de semana en los que aún no se les permitía salir del campus.
Decidió terminar sus lecturas cuando notó que la noche comenzaba a caer, no queriendo estar allí cuando la luz menguara demasiado. Guardó sus libros y se colgó el bolso al hombro, comenzando a caminar de regreso.
No esperaba hacer unos metros hasta la primera bifurcación para notar a otra persona de espaldas, murmurando en voz baja mientras intentaba limpiar el barro en su ropa. Cuando notó el cabello rubio largo y platinado pensó que quizás Gabrielle había decidido regresar por allí sola y a juzgar por su aspecto, probablemente había dado un paso en falso y caído en el engañoso estanque al costado del sendero, que solía estar cubierto de maleza.
A pesar de todo, cedió porque no sería bueno dejarla sola en aquel lugar cuando estaba cayendo la noche y se acercó para ofrecerle ayuda.
-¿Estás bien…?- comenzó pero las palabras murieron en su boca cuando Fleur se giró para mirarla.
La mujer, siempre elegante y compuesta (al menos mientra estaba en público), la miró como un pez fuera del agua y Hermione se hubiera reído si su propia sorpresa no la hubiera dejado tiesa. El frente de la camisa originalmente blanca de Fleur estaba empapado y se pegaba a su cuerpo y sus pantalones ajustados de jean claro habían corrido la misma suerte, demostrando que la francesa probablemente había tropezado y caído de bruces.
-¿Qué haces aquí Fleur?- inquirió, todavía perpleja, mirándola de pies a cabeza como si se tratara de una aparición.
La rubia, increíblemente, titubeó un momento antes de pestañear e intentar recuperar la compostura, echándose el pelo hacia atrás con un movimiento fluido que perdía su elegancia debido al detalle del agua y el barro en su ropa.
-Estaba dando un paseo…- comenzó, con la voz una octava más alta, luego, respiró profundamente antes de continuar:-En realidad, mi hermana perdió su billetera y dijo que quizás se le había caído por aquí.
-Oh, claro.- suspiró Hermione, reprendiéndose a sí misma porque una pequeña parte de sí misma se atrevió a fantasear que Fleur estaba buscándola a ella.
Ambas permanecieron en silencio unos cuantos segundos, mirándose la una a la otra con sendas expresiones en blanco.
-Quizás quieras volver antes de que anochezca, no hay luces en este sendero y te enfermarás, seguro refresca.- sugirió amablemente la castaña, pensando que Fleur probablemente no conocía demasiado aquellos caminos.
-Estaba intentándolo, pero realmente no conozco mucho por aquí.- respondió con resignación la rubia y Hermione sonrió al notar el fastidio que estaba intentando ocultar.
-Vamos juntas, conozco bien estos caminos.- propuso, ignorando la pequeña voz de su consciencia diciendo que era una mala idea.
Fleur asintió rápidamente, antes de que pudiera retirar lo dicho y con una ligera sonrisa, entrelazó su brazo al de la inglesa.
-Tú guías.
La ligereza que la invadió en los pocos minutos que llevaban juntas ablandó a Hermione lo suficiente como para ofrecerle a Fleur ropa de repuesto para evitar la vergüenza de regreso a su departamento. Y la rubia aceptó nuevamente sin dudarlo.
-Aún no conozco tu cuarto.- le dijo casi con reproche, cuando entraron al hall del edificio.
-No invito a cualquiera aquí, ¿Sabes?- bromeó de regreso, caminando en dirección a las escaleras, porque le parecía innecesario el uso del ascensor si apenas iban al segundo piso.
Fleur resopló, llevándose una mano al pecho teatralmente.-Pero yo no soy cualquier persona, 'Mione.
La castaña debió hacer un esfuerzo por no dejarse vencer por sus nervios ante aquellas palabras y lo que podrían implicar, así que se limitó a encogerse de hombros, prefiriendo no entrar en terreno pedregoso.
Subieron al cuarto de Hermione, que consistía en un pequeño monoambiente, con baño privado y una pequeña cocina. Sin demorarse, buscó una sencilla blusa que ofreció a Fleur.
La francesa le agradeció con una sonrisa y para su consternación, comenzó a desprenderse la camisa sin mayores miramientos, sin inmutarse de que Hermione estuviera justo frente a ella con los ojos muy abiertos.
-No he sabido nada de ti.- soltó casualmente la rubia, utilizando su propia camisa para limpiarse la piel húmeda de su pecho.
La castaña, que se había sentado sobre la cama y jugaba nerviosamente con sus manos parpadeó para mirarla, enfocándose en sostener la mirada sólo en el rostro de Fleur.
-No me escribiste.- respondió con simpleza, inquietándose por la dirección de la conversación.
-Podrías haberme escrito tú, al menos para saber que habías llegado bien la última vez.- dijo sin problemas por mencionar su último encuentro, en el que Hermione se había marchado casi a la medianoche, rechazando la invitación a dormir de la francesa porque al otro día tenía clases muy temprano por la mañana.
La inglesa hizo una mueca, dirigiendo su mirada al suelo mientras pensaba cómo disculparse por haberle posiblemente preocupado, sin terminar explicando que la consumía la culpa y la angustia de pensar que había fallado en su objetivo de mantener las cosas en un plano platónico.
-Además, siempre he hecho las invitaciones.- continuó Fleur, llevándose las manos a la cadera todavía sin molestarse en vestirse.
Hermione levantó la vista con sorpresa para encontrar los ojos cerúleos desafiantes devolviéndole la mirada, provocando un ligero cortocircuito en su cerebro.
-¿Quieres quedarte a ver una película?- preguntó entonces, sin saber qué más podía hacer frente al reclamo.
-Me encantaría.- respondió enseguida la rubia con una sonrisa brillante que hizo saltar el corazón de la castaña.-Sólo déjame terminar de cambiarme, mi corpiño también se ha mojado…
-Claro, sí, emh, ponte cómoda. Estaba pensando en ver "La Favorita", ¿Qué opinas?- balbuceó torpemente, buscando su computadora pórtatil para ocuparse antes de que no pudiera evitar congelarse viendo a Fleur desnudarse.
Ignoró completamente la expresión complacida de la rubia al notar sus nervios, registrando sólo que asentía con la cabeza en acuerdo.
El reloj en su mesa de luz marcaba más de medianoche cuando alguien golpeó su puerta y Hermione se sobresaltó, intentando ver algo en la penumbra en la que sólo entraba la leve luz que se colaba por debajo de la puerta.
Con cuidado, maniobró su salida de entre los brazos de Fleur que dormía profundamente, desnuda completamente debajo de las sábanas. Porque por supuesto, la película había sido lo suficientemente buena como para mantenerlas a ambas atentas hasta que rodaron los créditos, pero luego, sin poder establecer quién se movió primero, ambas habían buscando aliviar la tensión construida en esas dos horas, desnudándose con una prisa casi vergonzosa.
Buscó a tientas algo que ponerse, preguntándose quién demonios podía atreverse a llamar a su puerta en la madrugada. Se aseguró que Fleur estuviera cubierta con las sábanas al menos hasta el pecho antes de abrir cuidadosamente la puerta unos centímetros.
El rostro demasiado emocionado de Ginevra apareció del otro lado haciendo que se sobresaltara casi al punto de caer.
-¡Lo sabía! ¡Estás con ella!- exclamó la pelirroja con una sonrisa enorme.
-¡Sh! ¡Mierda, Ginevra! Cállate o te oirá todo el edificio, además Fleur está durmiendo.- le gruñó en voz baja, sabiendo que estaba sonrojándose furiosamente.
-Oh, por favor, Ginny, es suficiente.- escuchó murmurar a Harry que apareció en su línea de visión luciendo avergonzado. Su amigo tomó los hombros a la pelirroja, comenzando a llevársela a través del pasillo.
Como última payasada de la noche, vio a Ginny levantar sus pulgares en aprobación, moviendo sus labios para formar algo parecido a "¡Te dije que Elsa es lesbiana!".
Suspirando, cerró la puerta, deteniéndose un segundo en la pequeña cocina para buscar un vaso de agua y calmarse antes de regresar a la cama.
-¿'Mione, está todo bien?- escuchó que decía una adormilada Fleur arrastrando su acento de una manera adorable que calentó el pecho de Hermione.
Sí, se habían dormido abrazadas mucho después de haber tenido sexo, luego de una conversación ligera, en una intimidad que la castaña no había tenido con ninguna de sus anteriores parejas sexuales.
-Sip, estaba buscando agua.- respondió rápidamente, regresando con el vaso en la mano.
Fleur extendió una mano pidiendo el agua y Hermione se lo entregó. La vio beber un par de tragos antes de dejar el vaso a su costado y darle una mirada inquisitiva arqueando una ceja.
-¿Por qué estás vestida?- le preguntó sin rodeos la rubia, como si verla usando ropa otra vez fuera alguna especie de afrenta.
Hermione rodó los ojos, tirando de la gastada remera que llevaba para quitársela e intentando no avergonzarse cuando sintió los dedos de Fleur engancharse en los pequeños shorts que se había puesto.
Regresó a la cama tan desnuda como había salido, pero estaba lejos de quejarse, disfrutando de la calidez y suavidad de la piel de la francesa, que la recibió con un profundo beso en los labios antes de volver a apoyar la cabeza en la almohada y atraerla contra su cuerpo para dormirse una vez más.
Había llegado a un acuerdo consigo misma en el que decidió no analizar lo que estaba sucediendo, aceptando que podía ser demasiado bueno para durar, pero también para ser desaprovechado.
-Se rumorea que duermes con Delacour.- murmuró alguien a su costado en el pasillo, y Hermione agradeció que estuviera mayormente desierto en ese momento y que quien hablara fuera Draco y no algún otro chismoso.
-¿Sí? Y no me digas, ¿Lockhart ahora también se atribuye habernos emparejado? Porque eso sería terrible.- respondió con sarcasmo, pero le dio una pequeña sonrisa simpática al rubio que comenzó a caminar a su costado.
-Ese hombre es un idiota.- señaló, y luego:-¿Han estado teniendo... citas?- preguntó, luciendo genuinamente interesado.
Hermione se encogió de hombros, ya que aún no sabía bien en qué punto se encontraba con la estudiante francesa a pesar de que sí, al parecer habían estado teniendo citas las últimas semanas.
-Daphne y Pansy lo descubrieron.- indicó entonces Draco, con evidente diversión.
-Probablemente gracias a que Ginevra lo gritó en el pasillo de la residencia la otra noche.- gruñó, frunciendo ligeramente el ceño.
Draco hizo un sonido distraído por toda respuesta y caminaron en un breve silencio antes de que él hablara nuevamente:
-Hay una fiesta este fin de semana en la casa de Nott, deberías ir.- le dijo, a lo que Hermione arqueó una ceja sorprendida de que Malfoy de todas las personas la invitara a un evento social en el que eventualmente no se relacionaría con ella ni porque le pagaran.-No es por mí, Granger, pero Bill Weasley irá y estoy seguro que arrastrará a Delacour con él. Así que deberías ir.
La castaña lo miró, intrigada por su insistencia, pero aunque lucía tan petulante como siempre, Draco no parecía tener segundas intenciones que, tras años de conocerlo, había aprendido a leer.
-Lo pensaré, gracias por la invitación.
-No lo pienses tanto, solo ve. Llévate a tus amigos si necesitas refuerzos. Nos vemos allí.
Pero que chusma este Draco.
Admito que me estoy muriendo por ver "La Favorita". :(
Bueno, Fleur y Hermione siguen a las vueltas, eh? creo que sería más fácil si se dignaran a hablar de las cosas claramente, pero entonces no tendríamos fanfic. Ja!
Este es el ante último capítulo, SI, YA ESTAMOS CASI AL FINAL Y HAY TANTO QUE NO SE RESUELVE, Oh por Merlín.
Queda el último y el epílogo, por supuesto.
Que puedo decir de este capítulo? Bueno, que si quieren saber qué pasa por la cabeza de Fleur cuando hace lo que hace, tendrán que esperar al próximo capítulo para leerlo. Pero pueden sacar sus conclusiones hasta ahora.
Gracias por sus reviews, follows y favs! me divertí mucho escribiendo esta historia! Paso a responder:
Liz-nymeria: te respondí por PM casi todo, creo, pero bueno. Gracias por leer y comentar! :D espero te haya gustado este capítulo.
Loreley: yo creo que Fleur y Hermione son mucho para cualquiera de nosotrxs, pobres mortales (mirada soñadora). Muchas gracias a vos por leer! :D estamos cerca del final yayaya
42sidney: Hola! Este fandom es pequeño, pero tiene muy buenas historias! te recomiendo que aproveches a buscar las demás historias (no precisamente de mi, habemos unos/as cuantos/as autors/as). Y me alegra saber que, por casualidad, hayas encontrado este fanfic y te haya gustado! gracias por comentar y leer!
YO: sinceramente creo que los animes (muchos de ellos) tienen historias muy muy bien narradas, sinceramente unos maestros. También creo que lo que les pasa les pasa por nos ser sinceras desde un primer momento, pero si lo fueran, repito, no tendríamos historia jajajaja, les toca madurar sobre la marcha. Últimamente, me pasa que encuentro argumentos que digo "uf que cliché que suena" y terminan siendo "clichés" disparadores de historias excelentes, así que creo que cuando tomé la idea de "una subasta" y en sí mismo el enredo romántico angustioso, lo hice consciente, pero con la intención de darle una vuelta de tuerca, espero esté funcionando. Gracias por leer!
Nos leemos pronto! gracias a todxs lxs que estén del otro lado de su pantalla :P
