Capítulo. 2
—¿Piers? ¿trabajas aquí? vaya, que casualidad. —mencioné mientras me ponía de pie.
—¿Ya se conocían? —cuestiona el hombre mayor; señalándonos con un dedo y un tanto sorprendido.
—Sí Capitán, la conocí a penas ayer, en el mismo edificio donde vivo —comenta Piers—. Entonces, ¿tu eres a quien entrenará el Capitán? —pregunta.
—Eso creo. —respondí un tanto dudosa.
—Bueno, un gusto Anna, soy el Capitán Christopher Redfield, de la BSAA. —Se presenta el mayor, extendiendo su brazo hacia mi.
—El gusto es mío, Capitán, estoy ansiosa por iniciar con el entrenamiento. —replique.
Seguido me acerque y le estreche la mano.
—Bien Anna, solo debes firmar unos papeles e iniciaremos —Chris me invitó a tomar asiento y comenzó a usar el ordenador—. ¿Cuánto tiempo necesitas entrenar? como sabes, yo seré tu entrenador personal, así que necesito saber algunas cosas de ti, como tu condición física y antecedentes médicos. —indica.
—Creo tres meses, es lo que necesito. —respondí.
El Capitán continuó haciendo preguntas, y por suerte me encuentro en perfectas condiciones.
—Piers, ¿te importaría darle el recorrido a la señorita Wright? tengo una reunión con los superiores. —pregunta Chris. Seguido se puso de pie y comenzó a preparar unos documentos.
—Claro Capitán, no tengo inconveniente alguno, yo me encargo, permiso. —Piers se levantó del sofá y se dirigió hacia la puerta, invitándome a acompañarlo.
[ B.S.A.A. Pabellón Interior ].
Iniciamos en el primer nivel, donde se encontraba lo relacionado con los cadetes; campos de entrenamiento, prueba de tiro, el comedor, los vestidores.
—Piers, ¿como es el Capitán Redfield? quiero decir, su actitud. —cuestione.
Me detuve y Piers hizo lo mismo, quedando al frente de mi.
—¿Te refieres a como te tratara? pues, no tienes porque preocuparte, el es alguien que cuida bien de sus soldados —dice Piers sonriéndome—. A el le gusta pensar que todos somos como una familia, creo que si te llevaras bien con el.
—Entiendo; solo espero poder seguir su rutina, por lo visto le gusta el entrenamiento fuerte, jeje. —dije bromeando.
—Jajaja descuida, no creo que te entrene así, el se adaptara y tratara que des lo mejor de ti. —señala Piers.
—Y, ¿qué hay de ti? ¿Desde hace cuánto conoces a Chris? —interrogue.
Al preguntar, retome el camino y Piers me siguió, colocándose a lado mio.
—Conocí al Capitán hace dos años, el mismo donde entre a la BSAA después de que Chris me convenciera. —réplica.
Piers baja la cabeza, observando al piso.
—Supongo tienes que ser igual de bueno para estar junto al legendario Chris Redfield. —enuncie.
Le dije recordando las historias que contaba mi padre sobre Chris, y posando mi mano sobre el hombro de Piers. Seguido este dejó escapar una leve risa irónica.
—Eso creo, más bien debió haber sido suerte, pero esa es historia para otro día. —indica Piers.
Mientras lo decía, levanto su cabeza, posando su vista ahora en mi y dedicando una sonrisa.
Continuamos con el recorrido; en el segundo piso se encontraban las aulas para las conferencias, reuniones y oficinas. En el tercero el despacho de Chris y de otros superiores; en el cuarto nivel, el equipamiento para los soldados, sala de comunicaciones y un pequeño hospital, en casos de emergencia; también contaban con helicópteros en la parte de la azotea y por último, en el pabellón exterior, habían más campos de entrenamiento y dormitorios para los cadetes.
[ Oficina de Chris R. ].
Al llegar, Chris ya se encontraba de vuelta; me invitó a tomar asiento, a lo que yo acate.
—Bienvenida a bordo —indica Chris—. Puedes iniciar mañana a las 0600 horas —(6:00 a.m.)—. Aquí tienes, tu identificación. Nos vemos Anna.
Me puse de pie y me despedí de ambos soldados.
—Me dio gusto volver a verte. —comentó Piers.
Les agradecí y después me marché. Lo único que podía hacer era ir a casa, aún no conocía la ciudad y lo menos que quería era perderme.
[ Departamento ].
Encendí el televisor y me dispuse a ver alguna película; aún era muy temprano como para ir a dormir. 《Ojala mi primer día sea bueno, solo espero no cagarla. Lo que mas me gusto de aceptar este entrenamiento, era el joven soldado; él tan solo verlo me pone nerviosa, ¿y a quien no? si era muy apuesto y contaba con una sonrisa encantadora, unos ojos que te cautivan, pero no todo lo que brilla es oro》pensé.
La noche se hizo presente y me dirigí a la recamara a dormir.
7 de Junio del 2011.
La alarma me despertó, era un verdadero fastidio tener que despertar a las cuatro de la mañana. Después de prepararme, conduci hacia la BSAA.
[ Sede B.S.A.A ].
—Buenos días señorita, los reclutas se encuentran en el pabellón exterior entrenando, suerte. —informa la recepcionista.
Le agradecí y me retiré; fui hacia el área de entrenamiento; al llegar logre visualizar al Capitán en una esquina haciendo estiramiento. Al verlo bien, Chris estaba en muy buena condición física, tenía unos bíceps muy grandes a decir verdad, llevaba puesto una blusa de tirantes pegada a su pecho y un short que llegaba hasta sus rodillas.
—Buenos días, Capitán. —salude.
—Oh, buenos Anna. —responde Chris—. Toma, son las llaves de tu nuevo casillero, ve y prepárate.
Del bolsillo de su short sacó unas llaves y me las entregó. Me encamine hacia los vestidores y cuando estaba por cruzar el de los varones, alguien me embistió por el hombro.
—¡Oh! lo siento ¿te encuentras bien? —preguntan— ¿Anna? perdona, no me había percatado que estuvieras ahí.
Resultó ser Nivans, quien me tomó del brazo para evitar mi caída. Seguido ambos cruzamos miradas, observando-nos por unos segundos a los ojos.
—Descuida —replique—. Recuerda que a partir de hoy estaré por aquí por un tiempo, solo espero no sea costumbre tuya ir golpeando a los demás jeje.
Reí algo nerviosa, estaba iniciando a sentirme caliente, 《quizá ya estoy roja de la pena, pero no puedo evitar poner así cuando estoy cerca de el, es imposible controlarse frente a un chico tan lindo》.
Decidí apartarme, ya que aun me tenia sujetada del brazo.
—Eh... no, perdona, no suelo hacer eso jeje. —responde Piers, quien estaba algo sonrojado y se pasaba la mano por el cuello—. Bueno, nos vemos afuera.
Tras despedirse, se marcha hacia el área de entrenamiento. Una vez cambiada, regrese con Chris, Piers se encontraba conversando con el; observándolo mejor, Piers también tenía un cuerpo de diez 《¡¿Como se supone que me concentre si me ponen a chicos así?! diablos, ¿tiene que ser tan perfecto?》.
Como era mi primer día, Chris quería ver que tanto me desenvolvía en cada facción; combate, defensa y uso de armas.
Este sería un día agotador.
Tras finalizar y después de ducharme, fui hacia la oficina del Capitán.
—Anna, al parecer no estas tan mal, solo necesitas afinar tus habilidades —informa Chris—. Donde si destacas más, es en agilidad, ¿tomabas clases de gimnasta?.
—Si, de hecho, en la preparatoria. —argumente sorprendida.
Después de todo, de algo me habían servido esas clases. Mi padre casi nunca se encontraba en casa, así que él prefería que tomara clases que me ayudaran en una buena educación.
—Perfecto, entonces no hay de qué preocuparse, eres buena —señala Redfield—. Y como mencione, solo hay que afinar.
—Gracias Capitán. —replique asombrada.
El largo día de entrenamiento había concluido, hoy buscaría algún empleo, sirve para que conozca un poco la ciudad. Después de estar buscando por un rato, logré conseguir trabajo como mesera en una de las avenidas más transcurridas de la ciudad, por suerte el horaria sería al finalizar el entrenamiento. Por ahora, el día concluirá con un merecido descanso.
12 de Junio del 2011.
[ Calles de NY ].
Hoy estaba decidida a salir a pasear, quedarse tanto tiempo en casa no es saludable. La verdad la ciudad esta muy bonita, pero eso no evita las grandes filas de tráfico, así que preferí tomar un taxi hasta el centro. Me encontraba dando un paseo por las calles principales de Nueva York, ya era tarde, no faltaba mucho para que cayera la noche.
—¡Hey, Anna! —escuche gritar detrás mio— ¡Que tal! ¿no gustas acompañarnos? —preguntaron.
Al girar, se trataba de Piers, quien estaba junto a dos personas mas, el Capitán y una mujer rubia.
—Claro, supongo —respondí dudosa, para después encaminarme hacia el trío—. ¿Que tienen planeado hacer? digo, por que fueron tan generosos de invitarme. —comente sarcásticamente.
—¿Que dices Anna? si ahora eres parte del equipo. —menciona Chris, quien abrazaba por el hombro a la rubia.
—¿Del equipo? —susurre un tanto sorprendida.
—El Capitán tenía ganas de ir a un bar, pero...
—No quería ser la única mujer en el grupo, los chicos hablaron de ti y de casualidad te encontramos —interrumpe a Piers—. Un gusto soy Jill, Chris me contó sobre ti.
《¿El Capitán le hablo sobre mi? eso si es nuevo, aunque cierta-mente halagador, también que piensen en mí para salir, nunca creí que fueran de esa clase de personas; en mi opinión siempre he considerado a los soldados y militares, personas antipáticos》.
—Igualmente, soy Anna. —replique, mientras estrechaba su mano.
—Vamos en mi auto —menciona Chris—. No te preocupes por el tuyo Anna, te traeremos por el más tarde.
Tan solo asentí y nos encaminamos al auto de Redfield, el cual se encontraba a una calle.
[ Bar-Restaurante ].
Al entrar, Jill encontró una mesa frente a un ventanal; nos dirigimos y Chris tomó lugar a lado de la rubia, quedando Piers y yo juntos.
Todos ya habíamos ordenado; Chris pidió whisky, Piers y Jill una cerveza, mientras que yo una margarita, lo de tomar tanto alcohol no era lo mío. Los minutos pasaban y conversábamos sobre cosas triviales.
—Jajaja te aseguro Piers, el Chris de ahora no se compara en nada al de antes. —comenta Valentine.
—Para Jill... —susurra Chris.
—¡Todos me dicen eso! pero nadie me puede mostrar una foto del Capitán cuando era joven. —alega Piers.
—¿En serio era tan diferente? —pregunte.
—¡Claro! era mucho más delgado, sin tantos músculos. —responde Jill, quien observa al Capitán y le sonríe.
—No te creo. —alegue asombrada.
—Unos dicen que usa esteroides... —alude Piers, evitando ver al Capitán y seguido toma un sorbo de su cerveza.
—Jajajaja ¡¿que?! ¿enserio? —cuestione.
Comencé a reírme, tuve que poner mi mano sobre la boca, ya que terminaría escupiendo la bebida. Piers sonreía al ver lo roja que me encontraba por lo anterior comentado.
—¡¿PERO QUE?! ¿de donde sacan tantas mentiras? Ya verán en el entrenamiento. —amenaza Chris, con una mirada asesina puesta sobre ambos.
—Ya chicos, cambiemos de tema antes de que inicien los golpes. —decía Jill riendo.
—Ya vengo. —hablo Piers.
Después de que su celular sonara, Nivans se retiró, lo cual lo hizo con paso apresurado.
—¿Interesada en la llamada? —preguntó Jill.
