Capítulo 5.


—Escucha, trata de llegar al frente —menciona Piers—, en la guantera tengo un arma, tómala.

—Pero, ¿seguro está bien usarla? —cuestione.

—¡Solo hazlo Anna!

Acate sus órdenes; me pase al lado del copiloto y de la guantera tome su arma. El auto enemigo se acercaba cada vez más, así que mi única opción era tratar de disparar-les para frenarlos. Piers daba vueltas en algunas calles para perderles de vista, mientras yo me deshacía de los que tenía a mi alcance.

A la lejanía podía escuchar las sirenas de los policías, seguro ya habían escuchado de los disparos que estaba efectuando; la verdad prefería que nos detuviera la ley, a irnos con estas personas.

—¡Anna, entra! —grito Piers.

Lo hice tan rápido como pude, seguido Nivans dobló en una esquina, entramos de nuevo a otra avenida principal, pero estaba vez estaba más al centro de la ciudad y esta era más transcurrida, por lo que había más autos. Piers avanzó hasta mezclarse con los demás y asegurarse de que los malos nos perdieran.

Por suerte funciono, ya no estaban tras nosotros. Aun continuaba con la adrenalina en mi cuerpo, deseaba no volver a tener una situación igual.

—Eso estuvo cercas. —comente.

—¿Estas bien?

—Si, me alegra tanto haberte encontrado. —referí.

El joven Teniente avanzo hasta llegar a un estacionamiento privado y ahí dejo el auto.

—Será mejor tomar un taxi a casa, seguro estarán buscando el auto —formuló Piers. Tenía razón, lo habían visto y ahora su auto se encontraba repleto de marcas de balas, ¿cómo explicaría eso? peor aún, tendría que trabajar extra para compensarse-lo. Nivans tomo sus cosas del auto y se aseguro de no dejar rastro alguno—. Vamos.

Piers me tomo de la mano para irme junto a él; así salimos del estacionamiento, con las manos tomadas, 《ahora que es peor, ¿la adrenalina por la persecución o este momento? sentía casi lo mismo; me gusta Piers, tanto que me hace ponerme de esta manera》. Lo admiraba, se encontraba de pie esperando a tomar un taxi, tenía esa expresión tan suya, sería. Odio que sea tan guapo.

Cuando por fin encontró un taxi, me hizo subir al asiento trasero y después abordó el, junto a mi. Ya dentro le indico la dirección a seguir al conductor. El resto del camino estuvo en completo silencio, un momento incómodo, una pésima noche.

[ Edificio Residencial ].

Piers se encontraba pagando al taxista mientras yo me encaminaba a la entrada.

—¡Señorita Wright! —hablaron.

Al voltear, se acercaba Walt, el guardia de seguridad.

—Señor Walt, ¿que sucede? —pregunte.

—Unos hombres acaban de salir de su departamento, parecían estar buscando algo —informa—¿quiere que llame a la policía?

《Rayos, sabían donde vivía, esto se tornaba muy peligroso》

—No, descuide, ya solucione ese problema. —comente.

El guardia asintió y se marchó.

—¿Que sucede, Anna? —pregunta Piers, quien llegó detrás.

—Estuvieron aquí.—dije angustiada.

Inmediatamente nos dirigimos a mi departamento. Tal como informó Walt, mi puerta estaba tirada y el lugar hecho un desastre. Tras revisarlo, tome solo lo necesario, era arriesgado quedarse aquí.

—Listo, ya hable con el Capitán, pasará por nosotros a mi departamento. —anuncia Piers.

—¡¿Que?! ¿por que vendrá? —cuestione.

—Anna, todo esto es muy peligroso, quizá alguien se encuentre observándonos o escuchando en este momento, ni-siquiera en mi departamento estarás a salvo —formuló—. Y por lo que sabes, van tras de ti.

—Esta bien, vamos. —manifesté.

Acompañe a Piers hasta su departamento y ambos nos aseguramos de estar a salvos; al terminar pude descansar un poco. El lugar se encontraba a oscuras para no llamar la atención de nadie. Observaba como Nivans caminaba por su depa de un lugar a otro.

—¿Qué tanto haces? —curiosee.

—Solo llevo unas cosas, por si a caso.

—Soy Chris. —hablaron detrás de la puerta. Piers se encaminó y dejó entrar al Capitán—¿Están bien? ¿que sucedió?—interroga.

Redfield entró a paso apresurado, mientras revisaba el departamento.

—No es bueno hablar aquí Capitán, saben donde vive Anna. —argumento Nivans.

—De acuerdo, andando. —declaro Chris.

Durante el viaje, Piers y yo le relatamos a Redfield lo sucedido hasta el momento.

[ Casa de Chris R ].

—Anna, ¿tienes algún enemigo? —pregunta Redfield— ¿o sabes de alguien que desee atentar contra ti?

—No que yo recuerde. —respondí.

—Esto es muy peligroso —declara—. Lo mejor es que pasen unos días aquí.

—¡¿Que?! ¿estas loco? —proteste— perdona, pero no puedo hacer eso, Chris.

—No esta en debate Anna, le prometí a tu padre protegerte.

—Es cierto Anna, es lo mejor. —indica Piers.

Más tarde, esa misma noche.

Después de por fin bañarme, ya que la comida en mi ropa y el olor a sudor no eran nada agradables en mi; el Capitán preparó el sofá donde dormiría, Piers me haría compañía y guardia en caso de algo. La verdad era algo incomodo el tener que dormir aquí, jamás me esperé algo similar, pero se lo agradecía; mi vida corría peligro y ambos hombres fueron tan lindos conmigo al querer protegerme

—¿Todo bien? —pregunta Nivans.

—Si, eso creo —respondí—. A decir verdad, tengo miedo.

—Es normal, pero no te preocupes, para eso estoy yo aquí, no dejare que te suceda nada —declara— bueno, el Capitán y yo.

—Gracias, Piers —exprese, mientras colocaba mi mano sobre el hombro de Piers—. Enserio, me salvaste la vida en esa carretera.

El Teniente bajó su mirada por unos segundos, dejando escapar una leve risa, y después volvió su vista hacia mi.

—No hice nada que tu no hubieras hecho por mi. —declara. Seguido me dedica una sonrisa, una tan linda que juraría podría besarle aquí mismo—. Ahora trata descansar, mañana hay entrenamiento.

Le regrese el gesto y me recosté en el sofá, para después dormir; Piers se dejó caer junto al sofá, en el suelo, posicionándose junto a mi. No negaría que me encantaba tenerlo a mi lado en estos momentos, su presencia me daba más seguridad, pero al mismo tiempo nervio, el joven que me gusta estará observándome mientras duermo, eso sería peor que una película de terror.

23 de Junio del 2011.

El Capitán me despertó esa mañana; aún por lo sucedido, tenía entrenamiento; eso y que no me podría despegar de Chris durante el día entero.

—¿Qué es esto? —demande. Piers había dejado sobre mi un pequeño aparato.

—Un GPS.—responde Nivans.

—¿Y por qué he de querer uno? —cuestione.

—No es de que si quieras o no, es necesario —replica—. Lo llevaras contigo todo el día.

—¿Ahora quien te crees, mi padre? —interrogue—. Capitán, ¿es necesario esto?

—¡Si, Anna! —grita Chris— Piers, dale el arma también

Estos dos eran increíbles, se tomaban muy enserio lo de cuidarme; si ellos se comportaban de esta manera, no quiero imaginar a mi padre, seguro ya estaría en un vuelo de regreso.

[ BSAA - Pabellón Exterior ].

Hoy no podía concentrarme, el hecho ocurrido anoche me tenía pensativa; aun no lograba comprender el porque alguien quisiera hacerme daño.

Tan solo me encontraba en una banca, frente a los campos de entrenamiento.

—¡Hey, Anna! —habla Nivans, quien se acercaba hacia mi— ¿todo bien? —pregunta posando su mano sobre mi hombro.

—Si, descuida. —respondí.

—¿Segura? te veo distraída, ¿es por lo de ayer? —interroga, al mismo tiempo que se limpia el sudor de la frente con una toalla.

—Me conoces Piers, pero tranquilo, de verdad estoy bien. —replique.

—Te creeré —señala—. Aun así, sabes que el Capitán y yo estamos para cuidarte.

—Ya lo se, no lo dejas de decir —aludí. Nivans hizo un movimiento rápido y me abrazo— ¡Piers! ¡hazte a un lado, estas todo sudado! —exigí mientras intentaba zafarme de su abrazo.

La verdad era que no me molestaba, podría quedarme así incluso si el estaba sudado; el sudor le hacia tener mas ese aroma tan varonil.

—Jajaja ya ya, amargada. —mencionó, al tiempo que se separaba.

—Así que ahora nos llevamos así, ¿eh? —comente.

—Yo me voy, tengo mucho por entrenar.

—¡Anna, Piers! —interrumpió Chris— ¡vengan, ahora!

Se pudo escuchar al Capitán muy molesto; me encontraba algo preocupada, sinceramente no sabía qué significaba eso. Piers sin decir nada corrió hacia Redfield lo más rápido que pudo, así que lo imite. Al llegar junto a Chris iba a un paso apresurado; nos dirigimos hacia el segundo piso, en un aula de conferencia.

El Capitán tenía un rostro malhumorado, su mirada era casi asesina. Al entrar en el aula, varias personas se encontraban ahí, una de ellas era Jill, después de ella, estaba un hombre robusto, quien se encontraba dando vueltas por todo el lugar. Sentados se encontraban dos personas con trajes. Seguido el Chris, Piers y yo tomamos asiento.

—Bien; llevare a mi mejor equipo a la Isla, para buscar a los agentes. —informa el Capitán.

—Chris, déjame ir contigo ¡estamos hablan de mi hija! ¡dios sabe que le pueda suceder! —manifestó con angustia el hombre robusto.

—¡Y de mi hermana, Barry! —contradice Chris, colocándose de pie, golpeando la mesa con sus manos.

Esto hizo que me sobresaltara un poco, no comprendía del todo lo que estaba pasando, 《¿algo le sucedió a la hermana del Capitán?》.

—¡Chicos! por favor, tengan mas respeto, ¿quieren? —interfirió Jill, quien al igual que Chris, se puso de pie.

—¿Crees que no se como te sientes? yo me encargare de este asunto, prometo traerte a tu hija de vuelta—dice Chris irritado, tratando de convencer a Barry —. Señores, ocupó la lista de las personas a quienes se llevaron.—demanda.

Los agentes sacaron de un portafolio una hoja, para después entregarla al Capitán, la observo y seguido la paso a Piers y a mi.

¡¿Claire Redfield?! ahora el rostro de Chris cobrará sentido; su hermana se encontraba desaparecida, y no solo eso, había sido secuestrada. Los hombres que se encontraban en el aula, eran asesores de TerraSave, quienes nos comentaron lo sucedido la noche anterior; durante una celebración de dicha organización, unas personas ingresaron por la fuerza a las instalaciones, secuestrando a las personas de la lista.