Capítulo 6.


[ Sala de Conferencias ]

TerraSave creen que estas personas puedan ser terroristas como el grupo Veltro, así que requerían la ayuda de la B.S.A.A para la búsqueda de los agentes.

—¿Qué significan los nombres tachados en la lista? —pregunta Redfield.

—Aún no lo sabemos —respondió un hombre de TerraSave—. No figuran con ningunos de nuestros agentes.

«Esto era extraño, pero ¿un secuestro la misma noche y hora en la que atentaron contra mi? quiero pensar que tan solo es una coincidencia, yo no tengo nada que ver con esta organización».

Durante la charla, estos llegaron a un acuerdo; TerraSave dejaría a cargo al Capitán Redfield en la búsqueda de los agentes, ya que no sabían a que se estaban enfrentando y prefería no sacrificar a más integrantes de su organización, puesto que esta no se especializan en combate.

[ Oficina de Chris Redfield ].

—Anna, esta será tu primera misión. —hablo Chris mientras se dirigía a su computadora y comenzaba a teclear.

—Chris, realmente no se si aún este lista para ésto. —balbucee.

—Lo estás; ésto venía como parte de tú entrenamiento; no bromeaba cuando decía que ahora eres parte del equipo Alpha —reitera—. Teniente Nivans, lleve a la señorita Wright a la armería, necesitamos que se equipen lo más pronto, saldremos en unos minutos.

No creía lo que Redfield me estaba diciendo, «¿yo? ¿en una misión? ni siquiera tengo un mes de entrenamiento, ¡está completamente loco!».

—Capitán, con su permiso, creo que no estás siendo justo con Anna, —interfiere Piers— sabes perfectamente que es su primera misión y no sabe a qué nos enfrentamos, las palabras que le das no son tan alentadoras.

—Es cierto —razona Chris—. Perdona Anna, es solo que, esto es estresante para mi y deseo que partamos ya. —comenta mientras se recarga en su asiento y se sobaba las sienes.

—Ya... tan solo tengo nervios, por lo de ayer, ¿usted cree que esto esté relacionado? —pregunte.

—No lo descartaria, también me es extraño la coincidencia —fórmula Redfield—. Se que tu puedes hacer esto, no estarás sola en ningún momento, eres muy buen soldado.

—Entiendo Capitán, muchas gracias; haré lo mejor que pueda.

No pude evitar sonrojarme un poco por el halago de Chris.

—Una última cosa, ¿podrías buscar a Ben y Carl?

—Claro.

Comprendía a Redfield, estaba preocupado por lo que le fuera a pasar a su hermana, ¿y quien no lo estaría? si estás en riesgo de perder a quien más quieres. Más aún, era increíble como Piers podía hacer que el Capitán entrara en razón.

Nivans le asintió al Capitán, para después salir de la oficina.

—¿Mejor? —pregunta el Teniente.

—Si, creo, muchas gracias Piers, no se que haria sin ti. —sonreí.

Nivans me regreso el gesto, una gran sonrisa, una amplia que lo hacía ver como un ángel, uno jodidamente hermoso; podría quedarme mirándole todo el día y jamás me cansaría y junto a su traje de militar, juró un día terminaré cayendo rendida a sus pies.

—Bien, te veo en un rato.

Me dio una palmada en el hombro y se retiró. Yo me encaminé hacia el área de entrenamiento para buscar a los chicos; quienes para mi suerte, se encontraban entrenando juntos.

—¡Hey, chicos! —vocifere.

Ambos voltearon y al verme saludaron, con una amplia sonrisa.

—¡Que tal, Anna! —hablo Carl animado.

Corrí hacia ellos.

—¿Ustedes siempre están juntos? —curiosee.

—Se puede decir que si, nos conocemos de hace años. —declara Ben.

—Entonces fue una suerte que el Teniente Nivans los seleccionará a ambos —comenté—. Se me olvidaba, el Capitán los requiere en su oficina.

—Si, gracias Anna, vamos en seguida. —menciona Airhart.

Me despedí y me encaminé hasta la armería. Una vez ahí, busqué mi uniforme; cuando note que Piers cruzó la puerta y tenía el torso al descubierto.

—¡E-estás desnudo! —exclame sonrojada.

—Bueno, tengo pantalón, así que prácticamente no lo estoy. —enuncia Nivans.

—C-cierto. —balbucee con la mirada baja—Oye, Piers; tengo una duda.

Me encontraba completamente sonrojada, jamás imaginé llegar a ver a Piers desnudo, oh sin playera. Estaba nerviosa, ¿como se supone que actúe en esta situación?. Nivans se dirigió a su casillero y yo me dispuse a cambiarme.

—¿Si?

—Ayer, ¿qué hacías conduciendo el auto? me refiero, ¿no estabas en la reunión con Claire?.

—Si y no —responde—. La cosa esque al final, el Capitán no pudo asistir, así que fui yo solo, después de un rato me aburrí y decidí regresar a casa.

Me quite la sudadera que llevaba puesta para el entrenamiento; pero por estar distraída, al quitarme la sudadera, también me retire la blusa y termine quedando en brasier.

—¡Oh rayos! —dije alarmada.

Gire a ver a Piers y este me estaba observando; podía notar un sonrojo en su rostro, al tiempo que se miraba sorprendido.

«Mierda, ahora los dos estamos sin playera, ¡¿qué rayos pasa conmigo?! ¡por qué soy tan descuidada!» .

Nivans inmediatamente regresó su vista hacia el casillero, pero paralizado, sin hacer nada. Trate de retirar mi blusa de la sudadera, cuando pude escuchar voces acercándose; realmente era una suerte que solo nosotros dos nos encontráramos en la armería.

—Jajaja si, estoy seguro que es pan comido. —comentaban.

Me quedaba poco tiempo, estaba tan nerviosa porque no fuera descubierta, que mi manos comenzaban a temblar; hasta que por fin retire la blusa. Pero ya podía escuchar a las personas entrar al lugar. En un movimiento brusco, el Teniente me sujetó del brazo y me atrajo hacia el; me posiciono detrás de la puerta de su casillero, cubriéndome con su cuerpo.

Todo paso tan lento; el tomarme de la mano, llevarme hacia el, y su pecho frente a mi. El corazón me latía demasiado rápido, sabía que Piers podía sentir mi respiración acelerada sobre sus pectorales; tenía mi rostro agachado, yo muy apenas llegaba a su cuello, «mierda, tengo que controlarme» recapacite.

Al verlo bien, el pecho de Nivans tenía pequeñas marcas, parecían ser rasguños o cortes, de algún arma filosa, también tenía otros en forma circulares, ¿podrían ser de balas?.

—Ponte la blusa —susurro—. ¡Chicos!

—Hola Teniente —habló Carl—. El Capitán nos incluyo en esta misión, venimos a equipar-nos.

—Si... solo ocupo que se queden ahí un momento. —demandó Piers.

Casi como un imán para mi, llevé mi mano hasta el pecho del joven, y con delicadeza toque algunas marcas que tenía sobre el.

—Claro Teniente, ¿todo bien? —pregunta Alfonso.

Nivans volteó hacia mí, a lo que yo también le observe. Los segundos se volvieron horas, al menos eso sentía; reaccione y me puse la blusa lo más rápido que pude.

—Teniente, ¿se encuentra bien? esta muy rojo. —comentó Ben.

«¡¿Qué?! ¿tan sonrojado estaba Nivans? sólo le hago pasar malos momentos» . Salí lentamente detrás de Piers, tratando de ocultar mi rostro que estaba completamente rojo.

—¡OH! ¡Teniente, que guardado se lo tenía! —refiere Carl asombrado.

—No es lo creen chicos, ya cálmense. —ordena Piers.

—Jajaja si Nivans, lo que digas —enuncia Alfonso—. Ya decía yo que entre ustedes había algo.

—Más respeto soldado, estás haciendo falsas acusaciones hacia tu compañera y Teniente. —réplica Piers.

—Esperaré afuera. —declare.

Salí lo más rápido de la habitación, tratando de ignorar los comentarios hechos por mis compañeros, «pero, ¿entre Piers y yo hay algo? ¿dábamos esas sensaciones? quizá hasta piensan que somos pareja. No puedo creer como esta semana ha dado tremendos giros; no cabe duda que la vida da muchas sorpresas» reflexione.

Después de pasar alrededor de diez minutos, Piers salió de la habitación.

—¿Te encuentras bien? —consulta Nivans—. Tranquila, ya hable con los chicos y no dirán nada.

«¿No comentarán nada? me hace sentir como si hubiéramos hecho algo malo» sopense.

—D-descuida, todo esta bien.

Trataba de evitar ver a Piers a los ojos, me daba pena el sólo recordar cómo toque su pecho; tras responderle, le di la vuelta y entré rápidamente a la armería.

—Andando. —habló Chris, quien iba llegando.

No nos equipamos armas algunas; sólo salimos de al estacionamiento y abordamos los vehículos.

[ Durante en Viajé ].

—Capitán, ¿hacía donde vamos? —interrogue.

—A un aeropuerto; el lugar de nuestro destino se encuentra en Rusia. —informa Redfield.

Al parecer TerraSave nos ayudaría con el viaje; para ser más rápida nuestra llegada, otorgó al equipo un Jet privado.

Todos llegamos al aeropuerto y abordamos el Jet. Al ingresar, como de esperarse era muy lujoso, así que cada uno podía seleccionar su lugar; a parte este contaba con aeromozas para atendernos.

El Capitán se dirigió a la cabina, anunciando que el estaría de co-piloto. Solo tome asiento y me quede a la espera de algunas órdenes.

—Hey, ¿esta libre? —pregunta Piers, señalando un asiento frente a mi.

—Claro. —replique.

El Teniente se dejó caer sobre el lugar, mientras que yo observaba por la ventana.

—Oye, perdona si te molesto lo de hace rato, no fue intencional —habla el Teniente, al tiempo que se acercaba a la ventana y ambos observábamos el paisaje —. Lo hice para que no te vieran en esa situación.

Piers a-fino su garganta, pude notar cierto nerviosismo en él; creo hasta yo me siento así, el recordar ese momento tan solo me hacia sonrojar.

—N-no importa, me salvaste —declare nerviosa— de nuevo; gracias.

Nivans sonrió un poco y se recargo en su asiento, después cerró los ojos. Al parecer logró quedarse dormido, algo sumamente hermoso; aunque no podía estarle viendo tan obviamente, si los chicos ya pensaban que entre el Teniente y yo hay algo, con esto quizá lo confirmen.