Capítulo 7.


China - Beijing (Asia Oriental).

23 de Junio del 2011.

Al llegar, ya pasaba de medio día; los vehículos nos esperaban, así que abordamos y nos dirigimos hacía la sede de la B.S.A.A.

[ B.S.A.A. Lejano Oriente ].

Ya en el lugar, tuvimos que esperar, ya que aún no sabían exactamente dónde se encontraba el lugar donde yacían los agentes secuestrados de TerraSave.

—¡¿Cómo es qué aún no lo saben?! ¡ya es más de media día! ¡el tiempo es crucial! —protesto Chris.

—Capitán, lo sentimos, pero la ubicación está codificada, nos tomará un tiempo descifrar-la. —argumentaban.

No había otra alternativa, solo nos quedaba esperar, esperar y ver que sucedería; sabía que Chris estaría siendo atormentado por el que será de su hermana, pero no había nada que pudiéramos hacer.

Tuve que llamar a mi trabajo y avisar de mi ausencia estos días «solo espero aun tener empleo regresando». Ahora me encontraba caminando por la organización, esta era parecida a la sede de América. Camine hasta un pequeño jardín que tenían a las a fueras.

—¡Hola! ¿cómo te va? —consulta Piers, quien iba llegando.

—Hola; bien, supongo —camine hasta tomar lugar en una banca, la cual estaba posicionada frente a una gran área de flores—Oye, ¿cómo es qué eres tan amigo de Chris?.

—¿Por qué? ¿tiene algo de malo? —curiosea el teniente.

—No, para nada; lo menciono porque él confía plenamente en ti argumente—. Es genial una amistad así.

—Lo conocí hace un año, en una misión en España —menciona Piers—. Des-obedecí unas órdenes, para salvar a mi compañero y a una niña; pero todo salió mal, solo sobrevivió la niña, y yo—Nivans hizo una pequeña pausa en esa última parte, con su rostro cabizbajo—. El Capitán Redfield, fue quien me salvo.

«Pobre chico, tener que ver a sus compañeros caer. Al menos de esto consiguió un gran amigo, y de esto podría saber que Piers no está aquí sólo por el deber, si no por su gran corazón, para ayudar a los demás» considere.

—Lo siento —exprese— pero ve el lado bueno, si lograste salvar a alguien, seguro la muerte de tu compañero no fue en vano.

Pose mi mano en el hombro de Nivans; el me sonrió y llevó la suya colocando-la sobre la mía; después giró su vista sobre el hermoso paisaje que daba el campo de rosas.

«No estaba segura de que pensar sobre todo esto; aun me daba pena verlo por lo sucedido anteriormente, pero sabía que no lo hizo a propósito, tan solo fue un buen compañero. Eso no evitaba aquellas sentimientos que me causaba, el que mi corazón se acelerará al contacto con su piel» pensé, con mi rostro sonrojado.

—La marca de bala que... tocaste, me la hicieron en aquella misión. —aclara el teniente.

«Rayos, lo único que deseaba no tocará era eso; pensé lo dejaría pasar, muero de la vergüenza por ese hecho, ¡tragame tierra!» cavile apenada.

Tras el comentario de Piers, retire inmediatamente mi mano, haciendo que el joven apuesto me observará con cierta confusión.

—Perdona por eso. —articule.

Me puse de pie, di media vuelta y me fui con paso apresurado; lo que ahora no quería, es que notará el sonrojó por toda mi cara, enserio odio eso de mi.

La noche se hizo presente y nos dirigimos a dormir, por suerte todas las sedes contaban con dormitorios, solo tuvimos que pedir un cambio prestado.

24 de Junio del 2011.

[ Dormitorios ].

Ya era de madrugada; esperaba que tuvieran algo de información acerca del paradero de Claire. Así que me puse de pie y me dirigí a las regaderas. Después de ducharme fui en busca de Chris.

[ Sala de Operaciones ].

—Buenos días. —comenté.

—Buenos, Anna. —saludo Chris, quien se encontraba frente a un monitor.

Piers también estaba ahí, pero el estaba en una silla, recostado con un libro sobre su rostro.

—¿Está dormido? —consulte señalando al teniente.

—Ah si, es que el pobre no ha dormido bien desde tu incidente —informa Redfield—. Se desveló toda la noche cuidándote en mi apartamento y hoy ayudando aquí.

«¿Cuidándome? no tenía ni la menor idea de eso; y yo evitando a Piers, cuando lo único que hacía era cuidar de mí desde un inició; soy una terrible persona» reflexione con asombro. Ahora entendía porque estuvo dormido todo el camino aquí.

El Capitán tomó un folder y se lo arrojó a Nivans, haciendo que cayera de la silla.

—¿Qué sucede, Capitán? —cuestiona Piers poniéndose de pie lo más rápido posible.

—Ya es de día, haz algo productivo.

El teniente se encaminó a la salida, para desaparecer detrás de la puerta.

—¿Ya ha encontrado algo? —curiosee.

—No, nada —responde Chris afligido, seguido se recarga en la silla y suspira— ¿tienes hambre? vamos al comedor, adelantate.

Le asentí y tomé camino, ahí me encontré con el resto del equipo; después de unos minutos llegó Chris.

—¡Capitán! ¡encontramos la posición! —vocearon.

Al escuchar aquellas palabras, todos dejamos el comedor para ir corriendo a la sala de operaciones.

—Un agente de gobierno nos proporcionó la información. —comenta el investigador.

—¿De gobierno? ¿tienes nombre de quien fue? —interroga el Capitán.

—Si, su nombre es Leon Kennedy. —mencionó.

Chris se detuvo por unos segundos, con el rostro un tanto sorprendido. Después siguió y llegamos hasta la sala, donde Redfield recibió la localización.

Seguido nos dirigimos hacía la armería; todos nos equipamos. Tratamos de que todo fuera lo más rápido posible, para poder avanzar hacia la azotea. Una vez ahí, estaba un helicóptero.

De él descendió una mujer; era esbelta, de cabello negro, ondulado y largo, muy bien cuidado; me atrevía a decir que esa joven me daba envidia, parecía modelo; su tez era blanca, casi pálida, con buenos atributos; hasta para caminar tenía su gracia, ladeaba un poco sus caderas, casi como un imán para hombres.

—Cierra esa boca Piers, podrían entrar moscas. —formuló la joven, mientras hacía su cabello hacía atrás.

—Nunca cambias Sophie. —comenta Nivans con una sonrisa burlona.

—Un gusto verte de nuevo, Home —expresó Redfield, cruzándose de brazos— ¿qué te trae por acá?

«¡¿Está chica es Sophie?! ¿la misma que me había mencionado el Capitán? estoy jodida. ¿cómo puedo competir contra eso? ella es demasiado hermosa, mucho más que yo, eso es seguro; es mas, ¿cómo puedo pensar en hacer competencia con una chica que Piers eligió? era más que obvio que debía ser una modelo» reflexioné.

—Estaba de paso, escuche que estaban aquí, y quizá pasar a saludar —informó Home— ¿les molesta si los acompañó?

—No tengo problema alguno, la ayuda siempre es bien recibida —menciona Chris—. Vayan subiendo. —ordenó.

Mis compañeros se despidieron del Capitán con un saludo militar, a lo que yo imite, para después ir hacía el helicóptero. Ya dentro, Nivans se encargó de revisar el lugar.

—Capitán, todo listo para el despegue —informa Piers.

Después de que el Capitán llegará y me indicara mi lugar, tomé asiento; Chris estaría de piloto junto a Ben. Piers tomó lugar a mi derecha; inicie a sentirme nerviosa, de tantos lugares que habían, Nivans tuvo que posicionarse junto a mi. Frente a nosotros se encontraban Sophie y Carl.

Al parecer íbamos en dirección hacía una Isla, dónde fue la última señal que tuvieron de los agentes de TerraSave. Chris tan solo debía disponer de su mejor equipo, ya que no se sabria que encontraríamos ahí, soldados, zombies o en último caso... una B.O.W. El Capitán nos dijo que los últimos dos, fue con lo que se topó la primera vez que secuestraron a su hermana y llevaron a una isla.

—Capitán, yo creo que si su hermana quiere unas vacaciones, debería ir a otra clase de islas jajaja. —menciona Carl.

—No creo que ese "chiste" sea el más indicado para está situación. —Le reprime Piers, con la vista fija en el techo, descansando.

—¿Pero si estar a solas con la señorita Wright? —cuestiona Alfonso.

Al pronunciar aquellas palabras, me estremecí y mis ojos se abrieron al par, «¡¿creí qué no dirían nada?! ¿cómo se supone que le explique a Redfield esto?».

—¡¿QUÉ?! —vociferó Sophie.

—¡Cadete! ¡¿en qué habíamos quedado?! ¡más respetó! —demandó Nivans, quien poso su mirada molesta sobre el hombre.

—L-lo siento teniente. —responde Carl apenado.

—Piers, ¿a que se refiere? —interroga Home.

—Nada. —responde Piers.

—¡Oye, exijo que me digas la verdad! ¡¿estás saliendo con ella?! —demanda la chica cabreada.

Sophie se encontraba roja del enojo; se puso de pie y se acercó a nosotros.

—¡No! —réplica el teniente— ¡ahora toma tu lugar, es una orden!

Todos nos encontrábamos en silencio, jamás escuchamos a Piers tan molesto por algo, ¿tanto le disgustaba que pensarán que salía conmigo?. Home sorprendida por la actitud de Nivans, tomó su asiento y no dijo ni una sola palabra, solo observaba por la ventana. Por parte del teniente, solo se volvió a recostar y se cruzó de brazos.