Disclaimers: Ben 10 no me pertenece, solo escribo este fic usando sus personajes por diversión y sin gozo de paga.

Somos Raíces, Somos Amalgamas

Capítulo Tres: Somos Amigos, Somos Amantes

Empezaba a despertarse lentamente, la verdad dada la falta de sol en la Zona Nula le hacía difícil a Ben saber la hora con exactitud, pero la verdad en ese momento poco o nada le importaba, pues más importante para él era que al despertar seguía abrazado a Kevin, quien seguía dormido. El castaño aprovechó que el pelinegro seguía dormido para verlo más detenidamente. Ben no pudo evitar notar lo bien formado que estaba el cuerpo del mayor, y tampoco pudo evitar pasar una mano por los abdominales que éste ya empezaba a mostrar en el abdomen, regañándose mentalmente por sentirse atraído por los mismos mientras sentía su cara arder. Intentando quitarse de la cabeza los abdominales del pelinegro, y de lo culpablemente bien que se sintió tocarlos, alzó los ojos al rostro de Kevin, y lo que vio lo preocupó.

Ahora que veía el rostro del mayor, Ben se preocupó enormemente al notar que, aún tras dormir toda la noche, o lo que esperaba hubiera sido la noche, Kevin seguía mostrando unas profundas ojeras. Se veía agotado, tanto física como mentalmente, aún dormido, dando a entendido que seguía abatido por lo ocurrido la noche anterior; se notaba que el pelinegro se sentía mal por haber aceptado ayudar a Servantis a modificar el ADN de Ben, en especial porque un día antes le había asegurado que no le harían eso cuando el castaño se lo preguntó, Ben comprendió que Kevin se había sentido tan mal al pensar que había roto su promesa.

Recordando lo ocurrido la noche anterior, Ben levantó su mano, con un dedo dibujó una pequeña curva, y un pequeño pentagrama de luz verde con sus notas del mismo color brotó de su dedo siguiendo la trayectoria marcada por éste. Un Tres Nhotus; así había llamado el Proctor al pequeño alienígena que vio a Swift llevarse inconsciente del laboratorio, el cual según el científico habían cruzado su ADN con el suyo. Ahora, aparentemente era una especie de híbrido humano-Anodita-Tres Nhotus… rayos, su vida ya era complicada cuando solo tenía el Omnitrix.

Ben recodó tanto lo que Servantis le había comentado sobre el pequeño alíen cuyo ADN le habían agregado al suyo como lo que él mismo le había hecho a Leander y Argit, miró de nuevo al pelinegro, puso una mano en su mejilla, y un nuevo pentagrama, más grande que el anterior, surgió de su mano y formó un aro alrededor de la cabeza del mayor, y Ben trazó una línea ascendente con sus dedos. Eso causó que las aparentes ojeras del pelinegro, aun presentes a pesar de las horas del sueño, se difuminaran notoriamente hasta desaparecer. Casi inmediatamente, el pelinegro frunció el ceño en sueños antes de empezar lentamente a abrir los ojos. Y si darse cuenta que le gustó tocar los abdominales de Kevin lo hizo ruborizarse, ver que el pelinegro esbozaba al verlo una sonrisa de lado, una muy galante sonrisa de medio lado, lo hizo sentir que su cara enrojecía enormemente.

-Buenos días, Benji-fue el saludo matutino del mayor.

-Hola-fue el tímido saludo del castaño.

-No sé por qué, pero me siento fantástico, como si hubiera dormido una semana-declaró el pelinegro mientras se levantaba y se estiraba.

-Bueno…-empezó a decir el castaño ligeramente avergonzado, mirando hacia su almohada.

-¿Qué hiciste?-preguntó Kevin, interrumpiendo su estiramiento para mirar a su compañero tras comprender que su tono avergonzado significaba algo.

-Yo me desperté primero, vi que tenías enormes ojeras y comprendí que se debía al agotamiento mental y emocional de lo que pasó anoche, y…-no supo cómo continuar por la vergüenza de verse atrapado.

-Acaso… ¿usaste un hechizo tranquilizador en mi?-preguntó Kevin frunciendo el ceño.

-No, ni sé si hay hechizos de ese tipo, usé los poderes que el Proctor me transfirió de ese pequeñín, el Tres Nhotus-explicó el castaño-los usé para sanarte el cansancio tanto mental como emocional-agregó con las mejillas rojas.

Kevin, al comprender que el castaño había usado sus nuevos poderes para sanarlo, no pudo evitar que sus mejillas también se colorearan, mientras sentía su pecho hincharse del gusto, haciéndolo sonreír prepotentemente. Sabiendo que les esperaba un día pesado, ambos se bañaron para alistarse, aunque Ben pasó un rato de vergüenza cuando Kevin, tras bañarse, empezó a bromear con sacarse la toalla enfrente de él, haciendo al ojiverde meterse a toda prisa al baño, y tomar la decisión de vestirse también en el baño. Lo único que dejó fuera, y que no se colocó sino hasta salir del baño ya totalmente vestido, fue la bolsa que el mayor le había "conseguido" apenas el día anterior.

Una vez lista la pareja, se dirigieron a donde Kevin le explicó a Ben que era el salón de entrenamientos de las Raíces, aunque Ben, quien aprovechó el paseo para ponerse al tanto con uno de los libros que el pelinegro le había traído el día anterior, mantuvo cierta distancia con el pelinegro durante el trayecto, cosa que lejos de molestarle a éste le divertía pues se daba cuenta que el recelo del menor se debía a la vergüenza, cosa que lo alentaba a molestarlo insistiendo en caminar muy junto a él, cosa que Ben respondía alejándose un par de pasos. Finalmente llegaron a la sala de entrenamiento, donde precisamente ya se hallaban el resto de las Amalgamas junto con el Proctor, Swift y Leander. Todo el grupo miró al par de recién llegados.

-Agentes Levin y Tennyson, me da gusto que finalmente decidieran unírsenos-dijo Servantis con un poco de condescendencia al ver a la pareja.

-¿Qué pasa aquí? ¿Por qué no están entrenando?-preguntó el pelinegro confundido a sus amigos.

-El Agente Tennyson entrenará en solitario en esta ocasión-explicó la Agente Swift, hablando por primera vez desde que Ben había llegado al complejo.

-¿Cómo?-preguntaron Ben y Kevin al mismo tiempo.

-Como Ben es el miembro más reciente del grupo, el Proctor, Swift y Leander opinan que el debe practicar para mejorar sus habilidades-explicó Pierce.

-¿Y ustedes están de acuerdo?-preguntó Kevin a sus amigos con escepticismo.

-Si están de acuerdo o no es irrelevante, el Proctor decidió que él entrenará solo y es la última palabra-declaró la mujer, mirando al de ojos marrones con dureza.

Kevin miró a la Agente mayor con fiereza y con ganas de querer pelear, pues aunque sabía que la mayor era ruda el contaba con su poder para absorber y redirigir los ataques energéticos que la hibrida le intentara lanzar. Fue sentir una mano en su hombro lo que le hizo voltear hacia Ben, y que éste negara con la cabeza lo ayudo a comprender lo que le quería decir el menor: no valía la pena pelearse con ellos pues era obvio que sería el pelinegro quien saldría perdiendo. Sin más que poder decir el menor se paró en un panel y fue teletransportado a la sala de entrenamiento.

-Inicien el entrenamiento, nivel 6-ordenó Servantis a Swift y Leander, quienes manejaban el tablero de control. Fue lo último lo que tomó por sorpresa a las Amalgamas.

-Si, Proctor-aceptó la mujer y acto seguido ella y el hombre del casco manipularon los controles para acatar las ordenes del científico.

-¿Nivel 6 dijo?-preguntó Alan confundido.

-Pero todos empezamos desde el nivel 1-señaló Helen preocupada.

-El Agente Tennyson lleva mucha desventaja contra ustedes cinco, y si deseamos que sea útil en los entrenamientos, y en las misiones siguientes, debemos empezar dándole un entrenamiento intensivo-explicó el Proctor con los brazos detrás de su espalda.

-Eso es una locura-protesto Kevin indignado.

-Como le dije ayer ante su berrinche, Agente Levin, como su superior no tengo por qué darles explicaciones ni a usted ni a su equipo-declaró Servantis con desdén, antes de fijar su mirada en Ben.

Sabiendo que todos tenían las manos atadas, a Kevin y a los demás no les quedó de otra que quedarse callados y ver a su amigo enfrentar solo el entrenamiento, cosa que se les hizo dura apenas éste inició ya que resultó que el primer "obstáculo" que el castaño debía enfrentar eran una manada de cinco Vulpimancers salvajes, que apenas salieron de sus jaulas corrieron en manada para atacar al menor, quien ni corto ni perezoso se dispuso a defenderse.

-Somnus-dijo el castaño mientras juntaba las manos como si fuera a rezar, que fueron envueltas en una esfera traslucida de energía rosa, e inmediata y fortuitamente dos de los Vulpimancers más cercanos cayeron dormidos-Mercuta Verditis-agregó, apuntando con los brazos a otro de los Vulpimancers, y rayos de electricidad rosa salieron disparados de estas y colisionaron contra la Bestia, noqueándola por completo.

Cuando vio que los dos Vulpimancers corrían hacia él con intención de atacarlo, Ben abrió su pequeña bolsa y extrajo de esta un trio de anillos de metal que lanzó hacia el más cercano, y cuando estuvieron cerca se agrandaron hasta ser lo bastante grandes para atrapar e inmovilizar al alienígena. Ben apenas pudo conjurar uno de sus pentagramas de luz para hacer rebotar las garras del Vulpimancer que restaba al darle la forma de un escudo circular, y apenas alejó a la bestia le lanzó un segundo pentagrama para agotarlo lo suficiente para hacerlo dormir también.

En la cabina de control, Kevin y las Amalgamas celebraban el triunfo del castaño sobre los Vulpinmancers, se notaba que Ben tenía talento. No obstante, ninguno parecía notar la expresión dura que esbozó Servantis al ver cuan fácil había vencido el menor a los alienígenas bestiales, y por tanto a los cinco se les cortó la celebración abruptamente cuando oyeron al Proctor dar la orden.

-Nivel 7-.

Inmediatamente el campo de entrenamiento cambio, y del piso salieron varios cañones de energía, que apenas salieron comenzaron a disparar, y Ben para protegerse creó un pentagrama al que dio la forma de un escudo, protegiéndose de los disparos laser de las armas. Ben sabía, no sabía cómo solo lo sabía, que, como máquinas, los cañones eran inmunes a su poder biorrítmico, por lo optó por defenderse únicamente usando la magia.

-Twista Combititus-citó Ben, y justo cuando una ráfaga de láseres se disparó en dirección hacia él, un enorme león de energía rosa, cuya forma parecía definida por partes de metal, hizo acto de aparición y de un poderoso rugido desvió todos los láseres antes de desaparecer.

-Histus Potiva-citó Ben, estirando un brazo, envuelto en luz rosa, y de un golpe todos los cañones láser se desbarataron, como si Ben hubiera hecho explotar una bomba dentro de cada uno, superando ese nivel.

En la cabina, Kevin y las Amalgamas celebraban el triunfo del castaño, y el pelinegro en su fuero interno ahogaba las ganas que le provocaba restregarle en la cara a Servantis que sus intentos de doblegar al más chico le habían salido en contra. Pero había algo en la mirada seria del Proctor que al chico gótico no le gustaba, y le provocaba una mala sensación en el estomago, pues parecía que al Proctor no le complacía ver que a Ben se le hiciera fácil pasar los entrenamientos. Y no tardó en comprender qué era su mal presentimiento cuando el científico volvió a hablar.

-Nivel… 11-ordenó Servantis a Swift y Leander, quienes no tardaron en obedecer las órdenes de su superior. Las Amalgamas, Kevin en particular, al oír el nivel tan elevado al que el híbrido mayor quería someter a su amigo, sintieron todos que el alma se les iba a los pies.

-¿Nivel 11? ¿Se ha vuelto loco?-preguntó Pierce indignado.

-Kevin entrena en el nivel 9 y él es el más avanzado de nosotros-recalcó Manny escandalizado.

-Como dije, el Agente Tennyson necesita un entrenamiento más intensivo-declaró el Proctor.

-No puede hacer eso y lo sabe-declaró Kevin con voz venenosa.

-Puedo y lo haré, Agente Levin-sentenció el mayor.

Lo que más les asustaba a los jóvenes híbridos era que, dado que ninguno había llegado al nivel 10 de entrenamiento y mucho menos al 11, y francamente no sabían qué esperar. Y ver a al menos cinco robots de la dimensión doce salir al campo de entrenamiento hizo que a todos, a Kevin en particular, el corazón les diera un vuelco, más al verlos acercarse tan amenazadoramente al castaño.

Ben, si bien no sabía qué eran esas máquinas, si comprendió que eran peligrosas, por lo que no dudó en abrir su bolsa, extraer un par de criaturas de piedra, y lanzarlas hacia los robots, cómo había visto hacer a Charmcaster decenas de veces al combatirla, volviéndose gigantes a medio vuelo y cobrando vida, peleando contra los robots. Por desgracia para Ben, las máquinas empezaron a tener ventaja sobre sus criaturas de piedra, pues tenían la ventaja de ser de un material más duro, además de contar con armas como sierras láser, por lo que no tardaron en hacer mella en el cuerpo de piedra de sus criaturas, mientras si bien llegaban a abollar el metal de las máquinas no le hacían verdadero daño.

-Bueno, creo que mejor pienso en un plan B-declaró el niño mientras veía como la última de sus criaturas de piedra caía ante los robots-Defecho Fhar-exclamó, y el piso bajo dos de los robots literalmente se derritió, dejando a los robots sin poder moverse-Kemo Char-citó, lanzando un rayo de calor contra ambos robots, destruyéndolos.

-Facio Gravis-exclamó el castaño, y de inmediato dos de los robots cayeron al piso, atraídos por una tremenda fuerza gravitacional, al punto de literalmente aplastarse por una fuerza invisible. Fue el disparo del robot restante lo que hizo reaccionar al castaño-Vortess Nebulae-conjuró, y justo cuando el robot lanzó un disparo, un escudo se formó enfrente del niño, deteniendo el láser en seco.

-Mechanae Discombobulus-exclamó Ben, mientras dirigía una mano envuelta en una burbuja de maná hacia el robot, y este empezó a convulsionarse, y de pronto empezó a desmantelarse y desmoronarse.

En la cabina las Amalgamas aplaudían y vitoreaban a su compañero por su victoria sobre los robots, pero su celebración se cortó abruptamente cuando, al ver al último robot desplomarse, éste se desplomó precisamente encima de Ben, espantando a los cinco jóvenes. Ninguno pareció notar la siniestra y triunfal sonrisa que el Proctor esbozó ante la visión, pero tanto el espanto de las Amalgamas como el aparente triunfo del Proctor se vieron cortados cuando, de pronto, una pequeña figura atravesó como un fantasma el montículo de metal que solía ser el robot extra dimensional.

El pequeño ser era menudo, de piel verde jade, cabello alborotado de luz verde claro, ojos que brillaban de un color similar a su cabello, usaba una camiseta de manga larga y pants negros, botas y guantes verdes, una pañoleta verde en el cuello, y una mascara negra con detalles verdes que parecía la silueta de una cara de lobo. A Kevin no le costó mucho comprender que era la forma Anodita de Ben, más que nada por el cabello del pequeño ente y por llevar la bolsa que él mismo le había regalado a Ben en la cintura, lo que lo confirmó fue que casi de inmediato regresó a su forma humana tras terminar de traspasar el metal. El castaño miró sonriente a sus amigos en la cabina de control. Servantis, por otra parte, no parecía contento.

-Nivel…-empezó a ordenar cuando Kevin lo detuvo.

-No, no más niveles, Ben ya demostró que es capaz de pertenecer al equipo, de hecho por lo que mostró merecería tomar mi lugar de líder, ya no hace falta probarlo-declaró el pelinegro, mirando desafiante al híbrido.

Servantis miró a Kevin con dureza, pero se vio obligado a tragarse lo que iba a decir al ver que el resto de las Amalgamas lo miraban con el mismo desafío, demostrando que ellos opinaban lo mismo que el líder del equipo, y el Proctor sabía que estaban en desventaja dado que ellos junto con Ben los superaban a él, Swift y Leander dos a uno, y solo si el castaño no invocaba a esas criaturas de piedra, por lo que se vio obligado a fingir una sonrisa.

-Por supuesto, Amalgamas, creo que lo mejor es dejar el entrenamiento del Agente Tennyson… por ahora-declaró, diciendo lo ultimo por lo bajo, intentando que el pelinegro ni el resto de los niños lo escuchara. Acto seguido él y los otros dos mayores abandonaron la sala.

Terminado el asunto con el Proctor, Kevin y el resto del equipo bajaron a la bahía de entrenamiento donde todavía se encontraba Ben, y al encontrarse con él el pelinegro lo tomó de la cintura, lo alzó en el aire y empezó a darle vueltas, sacándole risas al castaño una vez que se recuperó de la sorpresa, mientras los otros celebraban el triunfo del castaño por el posiblemente uno de los niveles más altos al que cualquier miembro del equipo hubiera llegado.

-Bien hecho, Ben-felicitó Pierce.

-Lo hiciste increíble-secundó Alan.

-No creo que haya sido nada-declaró el castaño apenado por los halagos de sus amigos.

-¿No fue nada? ¿No sabes qué tan alto era el nivel de entrenamiento en el que te puso el Proctor? Ni siquiera Kevin ha llegado al nivel en el que el Proctor te puso y él es el más avanzado de nosotros, y no solo pasaste el nivel sino en tiempo record-dijo Helen en su tono que, según había comprendido Ben en los días que llevaba ahí, demostraba una gran excitación.

-¿El nivel?-preguntó Ben confundido.

-El Proctor te hizo poner en el nivel 11, dos niveles más arriba del nivel en el que entrena Kevin regularmente-explicó Manny de manera amable.

-¿De verdad?-preguntó el castaño sorprendido.

-Si, algo muy irresponsable dado que es tu primera sesión de entrenamiento-declaró el pelinegro, frunciendo el ceño ante el recuerdo de lo hecho por el híbrido.

-Pero lo importante es que lo pasaste, y yo diría con honores-dijo Alan orgulloso.

-Si el Proctor parecía tener dudas de si servías para el grupo, ahora creo que hasta te hará la mano derecha de Kevin-secundó Manny.

-Algo que creo él apreciaría bastante-terció Pierce, y acto seguido los tres chicos empezaron a carcajearse, mientras Ben sentía su cara arder, Helen se llevaba una mano a la cara de la pena ajena y Kevin miraba a los tres muchachos con ganas de matarlos.

-Bien, dejando de lado sus idioteces, creo que Ben se merece algo de comer luego del entrenamiento-sugirió el pelinegro, mirando con una sonrisa al más chico.

Dicho y hecho, las ahora seis Amalgamas fueron al comedor, donde todos siguiendo alabando a Ben por su triunfo en el salón de entrenamiento, y mientras el castaño los impresionaba con algunos "trucos de magia", como el llamaba a hacer hechizos simples que le permitieran hacer levitar los platos, cubiertos y condimentos de la mesa.

Y los demás del grupo también impresionaban a Ben contándole sobre como a ellos a su vez les había ido en sus respectivas sesiones de entrenamiento en solitario, siendo Kevin el que salía mejor parado pues era el que más avanzado iba en dificultad de entrenamiento.

-Aunque el tiene ventaja por sus poderes de absorber materia-explicó Manny queriendo restarle importancia.

-¿Absorber materia?-preguntó Ben confundido. Kevin sonrió de medio lado ante la confusión del menor.

-Es cierto, tu solo conoces mi habilidad de absorber energía, bueno, hace un tiempo descubrí que no solo absorbo energía-explicó el pelinegro con algo de soberbia, mientras tocaba con las yemas de los dedos la mesa de metal cromado en la que él y los demás comían.

Para sorpresa del castaño, el material cromado empezó a "trepar" por la mano del pelinegro y de ahí por su brazo, hasta que finalmente todo el brazo del mayor parecía estar hecho del mismo material que la mesa. A pesar de ahora parecer estar hechos de metal, la mano y el brazo de Kevin parecían seguir teniendo la misma flexibilidad que tendría la piel humana y, para vergüenza de Ben, fue que el pelinegro recurriera a pasarle la mano cromada por la mejilla para volver a la normalidad.

-Bastante genial, ¿no crees?-preguntó Kevin divertido.

-Si, mucho-tuvo que aceptar Ben.

-Y bastante útil para ustedes, si me permites decirlo-declaró Pierce guiñando el ojo molesto.

Cabe decir que el comentario del chico de pelo salpimentado, con un obvio doble sentido, hizo sonrojar violentamente a sus dos compañeros, aunque Kevin miraba al chico hibrido con ganas de asesinarlo, mientras Ben parecía querer que la tierra se lo tragara.

-Chicos, si no les importa, me iré a acostar-dijo el castaño mientras se ponía de pie, aunque la verdad era que quería escapar antes de que a Alan, Pierce y Manny se les ocurriera algún otro comentario.

-Claro, Ben, nosotros te entretenemos a Kevin mientras tu alistas lo que hayas preparado para él-declaró Manny divertido, y acto seguido él, Pierce y Alan estallaron en carcajadas, mientras Ben salía aprisa del comedor, lamentándose por no haberse ido antes.

Deambuló por la base hasta llegar a la habitación que compartía con Kevin, y ya ahí empezó a alistarse para ponerse su pijama y dormir. La verdad era que Ben deseaba meterse a la cama con la esperanza de dormirse antes de que el pelinegro volviera al cuarto, esperando ahorrarse volver a verlo en bóxer, pues aún no superaba lo ocurrido en la mañana que se mostró fascinado por el cuerpo del mayor. Ya se había desvestido hasta quedar en bóxer cuando empezó a contemplar la habitación.

Aunque sabía que estaba mal, no podía evitar sentir curiosidad por lo que había en el cuarto, pues aún estando un par de días compartiendo cuarto con el pelinegro no había podido contemplar todo. De todas formas tenía tiempo ya que imaginaba que Kevin se quedaría todavía un rato con los demás cenando y platicando sobre las cosas ocurridas tanto ese día como antes de su llegada a la base de las Raíces.

Nada fuera de lo común: Kevin había quitado los posters de chicas en bikini y los había reemplazado por posters de Shag Carpeting, la banda favorita de su abuelo a la que él y Gwen le habían agarrado gusto con el tiempo, y otras bandas de rock, pop y hip-hop que a él le encantaban, ahora los posters de carros se codeaban con posters de soccer y beisbol, además de un poster del Comando Canguro junto al del Capitán Planeta. Incluso habían instalado un librero sobre el escritorio donde ahora reposaban los libros de hechicería que Kevin y los demás le habían conseguido al castaño, y justo en dicho escritorio había un pequeño y bien labrado joyero de madera oscura con detalles de oro, donde el menor ahora guardaba las joyas y demás amuletos mágicos que ahora poseía.

Tras varios minutos curioseando encontró algo que le llamó la atención: una caja de metal, de esas en las que él guardaba sus cromos de Sumos Golpeadores, y movido por la curiosidad se sentó en la cama y abrió la caja. Se llevó una gran sorpresa al ver una cantidad de fotos suyas, algunas en su uniforme de gimnasia, otras en traje de baño e incluso algunas en ropa interior, haciendo a Ben estremecerse al pensar en cómo Kevin habría podido sacarle esas fotos, pues algunas parecían haber sido sacadas cuando él se encontraba en la intimidad de su hogar.

Lo más curioso, y ligeramente perturbador, fue darse cuenta de que algunas estaban impregnadas de una sustancia pegajosa que, para su sorpresa, le remontó en su mente a un día que entraba al baño del gimnasio pues el de siempre se encontraba saturado, que sorprendió a Cash y JT, gracias al cielo sin que ellos se dieran cuenta, ambos con los pantalones abajo y manoseándose mientras veían unas revistas de dudosa procedencia. La sustancia pegajosa se parecía mucho a la que embadurnaba las fotografías suyas que poseía el pelinegro. Y el conectar los puntos hizo que Ben se pusiera furiosamente rojo, pues comprendió lo que el mayor de los dos hacía con esas fotos, e hizo que sintiera que se iba a desmayar.

-Veo que encontraste mi pequeño secreto-escuchó una voz a sus espaldas, y al voltearse se encontró con Kevin.

-Kevin…-empezó a decir, pero el pelinegro ni le dio tiempo.

En solo un par de largas zancadas el mayor cruzó la habitación, despojándose de la camisa y los guantes en el camino, y se le tiró encima al castaño, atrapando sus labios en un apasionado beso. Ben al principio empezó a luchar por sacarse al mayor de encima, pues le empezaba a asustar lo apasionado que se estaba poniendo el beso, y más al sentir el cómo el pelinegro empezaba a mover sus manos por su cuerpo semidesnudo. Y si todo esto lo alarmó, sentir como Kevin colaba su lengua en su boca lo hizo aumentar el forcejeo, pero luego de unos minutos de lucha…

Continuará…

Otro capítulo de mi historia, seguro no se esperaban un desenlace así para un capitulo, y lo mejor está por venir, como sea ojala guste lo necesario y los anime a dejarme más reviews, saben que me motivan así.