Aclaración: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que a la cool señora Rumiko Takahashi, hago este fanfics por mera diversión mía y de los/las fans de este anime/manga.
Tan sólo tres meses
Perfecta…
Si llevas un tiempo viviendo, ni muy largo ni muy corto y te planteas en un momento esta pregunta… ¿Que he construido de mi vida? Quizás más de alguno se de cuenta de que aun no ha hecho mucho… y que lo cierto es que le queda mucho por hacer.
Kagome se levantó ese día sin muchos ánimos, con ojeras en sus ojos y con aquella pregunta rondando su cabeza… se le había puesto ahí desde el primer día, cuando supo lo que tenía… luego para no angustiarse la había desechado, pero nuevamente volvía al ataque y era natural… más que mal tenía… no, mejor dicho DEBÍA, poner en prioridad sus mejores elecciones de las cosas que le faltaban concretar.
Sin muchas ganas abrió las cortinas de su habitación dejando pasar la irradiante luz, por un momento esta le cegó los ojos… el calor del cálido sol acaricio su piel de forma amable…
Se quedo un momento ahí… quieta disfrutando… cerró sus ojos y entonces se tensó… la imagen de InuYasha levantándose de forma apresurada y dejándola sola volvió a ella… abrió inmediatamente los ojos para que aquella escena se borrara de su vista… cansada suspiró y se fue a bañar.
Había pedido una licencia para poder faltar una semana a la universidad, no importaba mucho actualmente si faltaba, de todas formas no terminaría la carrera, pensó amargamente el día en que llevo los papeles a la secretaría para que le dieran el permiso correspondiente.
Al terminar de vestirse y arreglar su cabello, decidió para mantener la mente ocupada en otra cosa que no fuera InuYasha por sentarse en su escritorio, y con un lápiz y un papel hacer una lista de las cosas que deseaba hacer, ahora y ya… pero todas las ideas la llevaban a una sola persona, a él solamente….
¿Por qué?
¿Por qué?
Se preguntaba Kagome ¿Por qué El se había convertido en parte tan importante de su vida…?
Kagome escuchó movimiento abajo, al parecer su mamá hablaba con alguien, escuchó también una puerta cerrarse y luego pasos en la escalera que se detuvieron justo frente a la puerta de su habitación… espero con calma a que los golpecitos llamaran, y cuando lo hicieron se levantó de su lugar y abrió. Al hacerlo se encontró con dos bellos ojos azules mirándola con una tristeza contenida.
"Miroku ¿Qué haces aquí tan temprano?"-le dijo dejándole pasar a su habitación… Kagome advirtió a lo que él venía… de seguro Sango ya se lo había dicho-"¿No tenías clases hoy?"
"No importa eso…"-Miroku se sentó con confianza sobre la cama sin hacer de la muchacha… ella se puso a su lado sin atreverse a mirarlo-"Sango me dijo…"-pauso un momento, como si no quisiera decirlo, como si ello ni siquiera debiera ser pronunciado-"me dijo lo que te esta pasando"
Kagome se asombró del tono de voz de Miroku, ya que al terminar su frase creyó haberle escuchado un gemido de lamento que trató de controlar…
"Kagome… Kagome… por favor dime que es una broma"-no fue una pregunta él lo afirmo con una sonrisa falsa…. Una sonrisa dolida.
La mujer guardó silencio sin aun levantar su rostro para mirarlo, si tenía que ver en los ojos de los demás cuanto sufrían por ella no sabía si fuera capas de resistirlo, no soportaba la idea de que se sintieran triste por su enfermedad… no soportaba la idea de que la observaran con ojos lastimeros y llenos de compasión… no quería ver eso en las lagunas de Miroku… aquellos ojos siempre estaban llenos de vida y picardía… adoraba a ese Miroku…
"Kagome…"-el muchacho posó una mano sobre su hombro de forma sutil capturando su atención, finalmente Kagome lo miró.
"No es una broma, ojala fuera una broma… ojala todo fuera mentira… ojala…"-musitó lo último de forma débil, se levantó de donde estaba y se dirigió sobre su escritorio-"justo en este momento pensaba escribir una lista de las cosas que quiero hacer ya mismo…. Digo al menos debo hacer algunas de las que planeaba en un futuro"-sonrió…
"Kagome… ¿No hay ninguna posibilidad?... un tío se hizo una quimioterapia y con ello logró sanarse y…"
"No"-le interrumpió abruptamente acercándose a él y poniéndose en concliya, su rostro quedó casi a la altura del estomago de Miroku, Kagome tomo ambas manos de él entre las suyas y las apretó suavemente-"Miroku escúchame"-le dijo al ver que él pensaba interrumpirla-"se ramificó por todo mi cuerpo, a lo más tengo tres meses de vida… si Dios es generoso con suerte tendré cuatro…"-guardó silencio por si Miroku quería decirle algo… pero éste no dijo nada-"si me hago la quimioterapia lo único que obtendré será debilitarme… eso mata células buenas y malas… y además no quiero perder mi pelo"
"Eso es una estupidez, no importa que pierdas pelo, importa que vivas"
"¿Y a costo de que condiciones Miroku?"-Kagome levantó su mano y le acarició la cara-"lo siento… pero es una decisión que ya tome"
Él suspiró algo irritado, levantó su cabeza y contempló el blanco techo, Kagome volvió a sentarse a su lado teniendo una mano entrelazada con la de él.
"Sabes… a pesar que eres un maldito pervertido estoy feliz de haberte conocido"
"Aun no es momento de despedidas Kag"
"Lo sé… pero igual quiero decirlo"
"Entonces escucharé"
"Te quiero mucho Miroku, eres como un hermano mayor, que me hace reír y enojar con tus mañas raras por las mujeres"-sonrió de forma sincera y abierta.
"Yo también te quiero Kagome, aunque siempre me rechazaste por querer tener hijos altiro"
"jaja…Oye si tú te acercaste a mi porque querías conocer a Sango, no me vengas con cuentos ahora"-le piñiscó la mejilla de forma gentil.
"Entonces… ¿qué es lo que primero se te viene la mente para hacer?"-le preguntó ansioso.
"Um… algo típico… comer helado de chocolate"
"Entonces vamos"
"Claro"
Kagome se puso sus zapatos y en su cabeza pasó la idea de que a pesar de todo, quizás no todo era tan malo, salvo por el hecho de que moriría en poco tiempo y que el chico que amaba la había rechazado, aun tenía a sus amigos para al menos sostenerla cuando se sintiera sola… Aunque sería más fantástico si él….
. . . .
La muchacha entró al salón con cierta prudencia, al cruzar la puerta se fijo que su asiento y el de al lado estaban vacíos… eso en parte la calmo, y en parte la entristeció… pero era mejor así.
Llego a su puesto y colocó su mochila sobre la mesa, se sentó y apoyó su mejilla en la palma de su mano observando la ventana. Por ella podía ver todo el ajetreo de abajo, jóvenes conversando que se encontraban reunidos en grupo, ajenos a que cualquiera los estuviera mirando. Su vista se quedó estática en una pareja besándose.
"Que envidia"-susurró.
"Hola"-Kagome se sobre saltó en su puesto y con temor movió su cabeza, InuYasha se estaba acomodando en su asiento.
"Ho…Hola InuYasha"-logró decir con dificultad sintiendo su corazón acelerarse de forma horrible, su cuerpo tembló levemente, su mente se quedó vacía, se sentía estúpida, como era que una sola persona pudiera provocarle todo aquello… Kagome rogó entonces que él olvidara lo que sucedió en la playa, así podrían hablar normalmente…-"¿có… cómo has estado?"
"¿Por qué faltaste la semana pasada?"-ignoró la pregunta de ella y alzó una ceja con una expresión seria.
"Pregunté yo primero"-le dijo indignada frunciendo sus cejas.
"Feh… estoy bien, ahora responde la mía"
"No me sentía bien, eso es todo"
"¿Eso es todo?"-volvió a interrogar con una mirada de suspicacia.
"¿Por qué me miras así?"
"Porque ignoras lo que dije recién… ¿Eso es todo?"-volvió a insistir acercando su cara a escasos centímetros de la de ella, Kagome sintió que InuYasha la debilitaba con esa mirada…
"Si, eso es todo"-logró decir con firmeza aunque por dentro moría por cerrar los ojos y respirar su aroma embriagador.
"¿Tiene algo que ver con lo que pasó en la playa por lo que faltaste?"-Kagome creyó que sus mejillas ardían ante la nueva pregunta de él, ¿cómo podía tener tan poco tacto?... Y definitivamente para su mala suerte no lo había olvidado.
"Buenos días jóvenes hoy veremos…."
"Kagome"
"Llego el profesor"
"Responde mi pregunta"
"No quiero que me rete"
"Ignóralo"
"No"
"él viejo no nos escucha desde aquí… es medio sordo"
"No me interesa, no tengo buenas notas en este ramo"
"Eso es mentira"
"Déjame"
"Kagome"
"No pienso responderte nada ahora"-le dijo dando por finalizado el tema la muchacha.
"Muy bien, pero no te escaparás cuando terminemos esta clase"-le advirtió con voz ronca.
"Ya veremos"-susurró, un susurró que sabía que él había captado por la mirada que le dirigió.
El resto de la clase no fue nada agradable, sentía la fuerte mirada de InuYasha observando cada cosa que hacía, trató de ignorar su presencia mirando por la ventana, pero en el reflejo de ella veía el rostro de InuYasha… trató de poner atención al profesor pero parecía en ese momento como si el hablase en otro idioma…
Estaba nerviosa, ansiosa, no sabía como iba a enfrentarlo, de lo que si estaba segura era de que sus posibilidades de huir de InuYasha ahora eran casi nulas…. A no ser que fingiera un desmayo para poder irse a la enfermería y apenas sintiera el timbre escapar… pero inmediatamente borró esa idea porque de seguro quien la acompañaría a enfermería sería InuYasha…
En ese instante deseo tener un reloj mágico para poder retroceder el tiempo hasta ese día, cuando le dijo sus sentimientos, o para poder detenerlo ahora… tener el suficiente tiempo para irse del lugar y lograr escapar de InuYasha… No, mejor dicho sería más fantástico ese reloj, si pudiera retrocederlo muy lejos para poder así, haber ido al médico antes y que le detectaran su enfermedad a tiempo.
Pero esto era el mundo real, esa clase de cosas no existían, la muerte era algo inminente en un ser humano, algo que siempre esta con uno, aunque uno suela olvidarlo por lo general.
Kagome rogó una y otra ves porque la hora se extendiera tanto como pudiera y de esa forma no poder enfrentar a InuYasha, aun no estaba lista, durante la semana que se tomo de vacaciones él no la llamó, no fue ningún día a verla, no le mando ningún mensaje a su celular, ni tampoco al e-mail, ni siquiera cuando ella se conectaba en su computador por el famoso Messenger y él también estaba ahí le había hablado…. ¿entonces por qué ahora?
"Mou"-se quejó sintiéndose tan atrapada…. Sus ideas chocaban en su cabeza.
"¿Qué te pasa?"-le susurró él sin dejar de mirar al profesor para que este no notara que no ponían atención.
"De MUCHAS cosas"-enfatizó las palabras al salir de su boca.
"¿Estoy incluida en ellas?"-la miró de re-ojo.
"¿Qué crees?"-mordió su labio inferior dejándolo algo blanquizco.
"No sé, dímelo tú"-le desafío con voz apagada.
"InuYasha quiero poner atención al profesor"
"Kagome, tenemos que hablar"-le ordeno
"Pero no ahora"
"Lo sé… pero ya te dije, a la salida si lo haremos"
"No me das órdenes"-subió el tono de su voz de forma abrupta, frunciendo sus cejas molesta, y golpeando levemente la mesa.
"Señorita Higurashi ¿hay algo que quiera compartir con el curso?"-le dijo el profesor desde el pizarrón.
"No… yo lo siento mucho"-contestó avergonzada.
"Le agradecería que guardara silencio"
Kagome le dio una mirada asesina a InuYasha que estaba con una sonrisa arrogante, aunque en sus ojos no se veía la misma diversión de siempre.
Finalmente el temido timbre sonó, Kagome que hace rato ya tenía sus cosas lista para marcharse se levantó apurada pasando por detrás de la silla de él con prisa, pero InuYasha fue más rápido y logró tomarla de un brazo.
"¿A dónde demonios crees que vas?"-le interrogó algo enojado.
"Lejos de ti esta claro"
"¿Piensas huir después de haberme echo tal confesión el otro día?"
"Tú fuiste el que huiste"-le respondió sin pensar, arrepintiéndose inmediatamente al ver su expresión-"Olvida eso… fue una imprudencia de mi parte, debo irme"
InuYasha la ignoró por completo, mantuvo firme su mano en el brazo de ella impidiéndole irse, con su otra mano tomó su mochila poniéndosela en su hombro y luego la arrastró hacia fuera de el salón. La soltó cuando estuvo seguro de que ella no intentaría huir.
Kagome lo siguió ya sin otra alternativa, si corría él la alcanzaría, la duplicaba en fuerza, en altura… y además aunque intentara con todas sus fuerzas jamás podría resistirse a InuYasha, a su voz seductora, a su rostro perfecto, a su cuerpo protector, a su profunda mirada que era capaz de hipnotizarla.
Llegaron caminando a una plaza que estaba por unas calles muy poco pobladas de la ciudad, en ella había un finísimo río que cruzaba de aguas cristalinas, todo el lugar estaba cubierto por frondosos árboles que ayudaban a que el lugar fuera bastante fresco para los días calurosos…
InuYasha dejó caer su cuerpo en el verde pasto. Kagome tiró su bolso en el suelo y lo imitó observando el agua en donde se veían los reflejos de ambos. Kagome miró en el reflejo el rostro de él que estaba contemplando un punto fijo a lo lejos, aquella belleza le daba tanta paz… a pesar de todo… a pesar de estar extremadamente dolida, seguía admirándolo… y lo seguiría haciendo por siempre… aunque ya no estuviera.
"Escucha…. Kagome"-comenzó como si tuviera miedo en hablar, ella depositó sus ojos en él tratando de aparentar entereza, aunque por dentro tenía mucho miedo.
"InuYasha, disculpa, no debió haber pasado… no pude evitarlo, yo quiero que lo olvides… que seamos como antes, ¿si?, ya se me pasará"-se apresuró en decir. No quería escuchar su rechazo en palabras, suficiente le había bastado con haberle visto marcharse.
"¿Quieres que lo olvide?"-le preguntó con asombro, y un cierto enojo.
"Sería lo más saludable para ambos"-razonó, diciéndoselo más para si que para él.
"Que idiota eres"
"No me insultes"-le reclamó indignándose.
"Pues lo eres"-le irrebatió InuYasha comenzando a exasperarse.
"Tú eres más idiota que yo"
"Pues si que lo soy"
"¡Que bueno que lo reconozcas!"-casi le grito Kagome.
"¡Pues claro que soy un idiota por enamorarme yo también de ti!"-concretamente InuYasha le gritó eso con las mejillas algo rojas, la respiración acelerada, la mirada iluminada, y sus labios curvados hacia arriba.
Kagome tardó varios segundos en procesar aquella información, su mirada atónita y su boca abierta expresaban lo desprevenida que la había tomado aquella confesión, mientras su pulso comenzaba a acelerarse de forma apresurada y sus labios lograban por tratar de decir algo que nunca salía…
"Mentira, te fuiste"-le dijo sosteniéndole la mirada, con la cara ardiendo.
"Mentira, me fui porque… no podía creérmelo"-InuYasha se cruzó de brazos y ladeó su cabeza para reflejarse en aquellos oscuros ojos. Los abrió un poco más de lo normal al ver que ponían vidriosos…-"Kagome no vas a…"
"Maldición eres tan idiota"-le reclamó al momento que ya sin poder contenerlo más las lágrimas se deslizaban por sus mejillas.
"Oye esa no era la respuesta que esperaba"-refunfuñó arrugando su ceño.
"¿Alguien te ha dicho algo de mi?"-le dijo pasándose el dorso de la mano por su mejilla húmeda.
"¿Algo cómo qué?"-alzó una ceja con ojos misteriosos.
"NADA…."
"Siento que me están escondiendo algo"
"Es tú imaginación"-trató de parecer natural… aunque aun algunas lágrimas salían de sus ojos pudo sonreír, al darse cuenta totalmente de lo que él le había dicho, aunque habían muchas dudas en su cabeza en ese momento-"¿Puedes repetir lo que me dijiste hace un momento?"
"Siento que me estas escondiendo algo"-repitió con voz plana.
"Eso no tonto"
"Entonces ¿qué?"
"Dijiste… dijiste que tú me querías"
"Mentira"
"¿Qué? Pero tú…."
"Dije que estoy enamorado de ti"-se encogió de hombros como si fuera lo más normal-"es diferente"-le sonrió, InuYasha provocó que la mente de Kagome se quedara en blanco con aquella mirada tan hermosamente arrogante pero sincera.
"Pero tú…. Pero tú te fuiste… tú"
"Si sé, me comporté como un…"
"Tonto"-le completó ella.
"Si es que… no pensé que yo a ti te pudiera…"-InuYasha luchaba por poder decir la palabra sin sonar nervioso.
"¿gustar?"-pregunto con los ojos brillosos.
"Si"-asintió
"¿Querer?"-Kagome se mordió el labio inferior mientras lo decía.
"Si"
"¿Amar?"
InuYasha la miró a los ojos de forma profunda, acercó más su cara a ella, hasta rozar sus narices, los alientos de ambos chocaban y se mezclaban, el aliento de InuYasha era de menta y Kagome quiso cerrar los ojos para poder aspirarlo como si fuera alguna droga adictiva que la sanara por siempre.
"Dilo"-le pidió él sin dejar de contemplarla de esa forma tan directa.
"Decir ¿qué?"-logró hilar con dificultad.
"Di que me amas"-le pidió con una risita arrogante.
"Ya lo sabes"
"No, es más cool escucharlo"-rozó fugazmente sus labios con la comisura de los de ella.
"Te amo, InuYasha"-susurró contra los labios que suavemente se chocaban de forma inocente-"es tu turno"
"Ya lo sabes"-le replicó él.
"No seas malo… te fuiste, me dejaste con el corazón roto y sin saber que pensar, ni como te volvería a mirar a la cara"-sintió un beso de él en su mejilla… y la mejilla de él rasposa contra la suya.
"Pensé que jamás me dirías algo así"-le susurró en el oído de forma sensual.
"¿Por qué?"-quiso saber algo desesperada por el constante rose que él le estaba dando de aquellos labios que por tanto tiempo había deseado contra los suyos.
"Pensé que… eras demasiado perfecta para mi, Kagome"-le dijo finalmente tomando entre sus manos el rostro de ella-"Yo he sido toda mi vida un maldito idiota mimado que ha hecho lo que a querido… te lo dije el primer día que nos conocimos, cuando me senté a tú lado esperaba una chica de sólo una noche, pero en ves de eso te convertiste en mi mejor amiga, y me odie cuando te comencé a querer de otra forma… porque creía que tú jamás sentirías lo mismo"-terminó de decirle aquello con aire de frustración y los ojos entrecerrados fijos en el rostro de ella.
"¿Pero por qué?"
"No recuerdas cuando nos conocimos, me dijiste que no te agradaba mi rostro… con otras palabras claro"
"Alardeabas mucho… pero cuando me dijiste que muchas chicas te encontraban lindo en mi mente corroboré eso"-Kagome suspiró cuando InuYasha besó rápidamente sus labios-"dímelo por favor…."
"¿Qué cosa?"
"Di que me quieres InuYasha, es lo único que puede ayudarme a vivir ahora"-se lo dijo en un tono suplicante, con ojos desesperados y los labios temblando.
"No te quiero Kagome, ya te lo dije, yo te amo"-la besó esta vez con intensidad, abrazó el frágil cuerpo de ella entre el suyo y la sintió más delgada de lo habitual, pero trató de pasar por alto aquello, más tarde se lo diría.
Kagome correspondió al beso con total entrega cubriendo sus labios sobre los de él en una lucha incesante, aquella caricia la había esperado por tanto tiempo, que creyó que su corazón explotaría…. Eran tantas las emociones que pasaban por su cabeza…
Cuando dejo de besarla la estrechó más fuerte contra él. Se quedaron en silencio por largo rato, la muchacha se dedico a ver el reflejo de ambos enlazados en aquella agua cristalina.
Si no hubiera tenido su enfermedad quizás jamás se hubiera atrevido a confesárselo, y ahora no estaría así con él, sin embargo sabía que ahora venía lo más doloroso… no tenía el valor para contarle lo de su enfermedad ahora… simplemente no lo tenía, y si, era una cobarde, pero no sabía si pudiera resistir aquella mirada cuando le dijera todo aquello. Miles de preguntas se formaban en su cabeza.
¿Cómo se lo tomaría?
¿La rechazaría por aquello o la apoyaría?
¿Se enojaría por no habérselo contado antes?
Después de todo la felicidad era algo sólo momentáneo, concluyó saliendo de sus pensamientos cuando él volvió a besarla.
Por ahora disfrutaría… aun no quería enfrentar lo otro… aun no.
Continuará.
Bien, aquí esta este nuevo capítulo : ) que espero que haya sido de su agrado, no todo es rosas en al vida de las personas, es algo que he aprendido y que me dolió entender, pero bueno… de eso mismo se trata la vida, de un constante aprendizaje.
Espero que estén muy bien, gracias por leer mi historia y por los comentarios
Idem a eso, espero sus comentadillos n.n
