Aclaración: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que a Doña Rumiko Takahashi : ) ahora este fics solo por diversión mía y de los fans de el anime/manga.
Tan Sólo tres meses
Sol en la oscuridad
Esa noche se dedico a contemplar la luna con cierto desgano y una extraña sensación en su vientre.
Kagome contemplo el reflejo que se apreciaba de forma débil en la ventana… tenía su cuarto a oscuras, sólo iluminado por la luz de la luna llena que había en ese momento…
¿Por qué estaba triste?
¿Por qué si debería sentirse feliz?
El muchacho que quería le correspondía sus sentimientos…
Pero ¿Por qué? En ves de sentirse feliz se había apoderado de todo su ser un vacío inmenso que crecía y crecía llegándole a provocar nauseas y un dolor emocional comenzaba a llenarla por completo.
¿Por qué?
¿Por qué todas las cosas eran así?
¿Por qué no podían ser siempre las cosas color de rosas, felicidad y armonía?
Tras todo brillo de esperanza siempre había una trampa mortal.
"Debería estar feliz… pero no puedo estarlo"-susurró para si misma cuando el dolor se incremento en su estomago… estaba nerviosa-"¿Por qué a mi? ¿Por qué no a mi?... maldición ¿Por qué yo?"-volvió a preguntar a la noche que sólo por respuesta le dio el silencio…-"no es justo… o ¿si?...."-musito con desgano sumergiéndose en un mar de preguntas sin respuestas, en un mar de lamentos…
No se dio cuenta en el momento que comenzó a llorar, sólo se percato de esto cuando su cuerpo se convulsiono de forma dolorosa ante un sollozo intenso que broto de su boca, las lágrimas humedecieron sus mejillas, y aunque se las secaba con violencia volvían a salir.
Entonces deseo que en ese momento él estuviera junto a ella… pero para verla en ese estado tendría que contarle la verdad…
Kagome encendió la lámpara de su cómoda desanimada y se acercó al espejo que estaba al lado de su escritorio.
Al verse reflejada en el espejo se sintió patética. Aquella mujer que estaba ahí mirándola, no era ella, era otra persona, una persona con ojos sin vida, ojeras marcadas, la piel la tenía entre café tierrosa y amarilla, se veía extremadamente frágil, delgada y los labios resecos, todo eso decorado por lágrimas que no dejaban de salir de sus ojos y goteaban terminando su viaje en el mentón, o otras se deslizaban simplemente por su cuello.
"No…"-toco con su mano el frío espejo-"No…"-volvió a repetir-"No… no…¡Esta no soy yo!"-gritó histérica, desesperada tomó un vaso que tenía sobre la cómoda y lo tiró al espejo, este no se rompió, pero se trizo distorsionando su imagen totalmente, el vaso se había roto en mil fragmentos al chocar contra el espejo, y en otros cuantos más al estrellarse contra el suelo.
Se arrodilló en el suelo.
"Soy tan patética…"-susurró a la noche, poniendo sus manos en forma de puño y golpeando el suelo con ellas una y otra ves sin dejar de repetir aquella frase.
"¡Kagome!"-entró su madre al cuarto y se quedo estática en la puerta, se sorprendió al ver el espejo trizado y el vaso roto en el suelo-"¿Estas bien hija?"-se acercó a ella pasando sus brazos por los pequeños hombros, girándola hacia su cuerpo-"Kagome…"-musitó al ver su rostro.
"¿Crees… crees que esta soy yo?"-logró decir con la voz quebrada.
"Claro que eres tú Kagome… sólo estas pasando por un mal momento"
"No… no… la otra Kagome era feliz… sonreía mucho… esta es patética… y siempre esta llorando"-le dijo con un hilo de voz, rompiendo el contacto visual con su madre y cubriéndose la cara con sus manos-"No quiero que veas a esta Kagome… es detestable…"-susurró-"yo la detesto"-volvió a susurrar.
La madre la contempló en silencio unos segundos, abrazó con mayor intensidad a su hija mayor, tratando de así aminorar los espasmos del pequeño cuerpo… su cuello se humedeció por las lágrimas de la muchacha y pronto las de ella misma no se hicieron esperar…
Suspiró y luego respiró hondo lentamente.
"Kagome…"-le llamó con suavidad-"habíamos quedado de acuerdo en que superaríamos esto entre todos…"-trató de sonar con la voz lo más segura posible, aunque por dentro ver a su muchachita así le partía el corazón de forma dolorosa.
"Lo sé… pero … es que yo"-hipó, levantó su cabeza atreviéndose a mirarla a los ojos-"mamá no quiero hacerlos sufrir…"
"No quiero que te guardes esa pena para ti"-acarició su mejilla con amabilidad secándole algunas lágrimas.
"El otro día escuché al abuelo orar en el templo… estaba llorando…"-musitó jugando con el corto cabello de su madre con manos nerviosa.
"Kagome, es natural que no estemos sonriendo, no es para menos lo que esta pasando, pero hija, te amamos… estamos contigo… si quieres llorar, hazlo, si quieres gritar, hazlo, si quieres romper cosas"-le dijo echando una mirada al espejo-"hazlo… no te detendré, si de esa forma te sientes más liberada… yo lo entiendo"-acercó la cabeza de ella a su pecho y le acaricio el cabello-"sólo espero no terminar con toda la casa destrozada"-le dijo soltando una pequeña risita que no tuvo ningún matiz de alegría…
"Gracias mamá… y lo siento"-la abrazó más fuerte-"¿Puedo dormir esta noche contigo?"-preguntó casi en un suspiro.
"Claro…"-sonrió.
"La verdad… no debería estar llorando"-Respiró hondo y logró tranquilizarse un poco, aunque aun algunas lágrimas caían por sus mejillas los espasmos en su cuerpo ya no eran tantos.
Su madre la miró con cara de que continuara lo que iba a decir.
"Mamá… InuYasha y yo…. Ahora somos novios"-logró decir con una sonrisa, pero su voz sonó triste y desamparada-"¿Crees que soy egoísta?"
"¿Por qué piensas eso Kagome?"-le preguntó confundida pero con la voz calmada.
"Porque aunque voy a morir… lo he atado a mi de esa forma… y cuando eso pase, le haré un gran daño…. Debería haberlo pensando antes… pero no lo hice, estaba tan sumergida en mi misma y en las cosas que aun no he hecho que sólo pensé en la posibilidad de poder estar junto a él de esa forma… y ahora cuando me lo pongo a pensar seriamente me doy cuenta de esto"-tomo aire, y puso su mano en el pecho tratando de controlar los latidos acelerados de su corazón-"Mamá ¿Qué debo hacer?"-su voz se volvió a quebrar pero logro retener las lágrimas.
"Kagome… no es egoísta… Kagome lo mejor que debes hacer es contárselo, entonces la decisión estará en sus manos, apoyarte y estar contigo, o apoyarte y no estar contigo de esa forma, son dos alternativas, pero sólo él puede decidir eso, y tú debes decírselo, mientras más tiempo pase… más grande será el daño"
"Entiendo"-hizo una mueca con su boca algo disgustada-"Lo haré… pero aun no estoy lista"
"Hacelo cuando te sientes preparada, pero trata de estarlo pronto"-Se levantó del suelo y ayudo a Kagome a hacerlo, luego de eso la tomo de la mano y la llevo a su habitación-"Mañana limpiaras el desastre que dejaste"-le dijo con un tono enfadado totalmente falso.
"Pero dijiste que podía hacerlo"-reclamó acostándose a su lado.
"Pero cada ves que se te ocurra hacer un desastre así tendrás que limpiarlo"
"Oh, entonces ya no tendré más ganas de hacerlo"-refunfuño con expresión divertida.
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El cielo estaba totalmente despejado con un radiante sol, el ambiente era agradable, la brisa del viento ayudaba a que el calor no fuera tan sofocante.
Pasó una mano por su frente secándose el sudor que había en ella.
"Feh"-exclamó para si al darse cuenta que su pie había pisado algo extrañamente blanco, levantó su zapatilla y puso una cara de horror y enojo-"pueej, asco"-InuYasha se puso molesto al darse cuenta que había pisado excremento de algún perro que había necesitado urgente un baño-"malditos perros mendigos hijos de las perras que los parieron, malditos animales"-siguió reclamando mientras comenzaba a refregar el pie en el pasto para poder sacarse toda la suciedad-"ahora olerá a perro"-refunfuñó frotando con más fuerza.
"Que tonto…"-alguien dijo a sus espaldas.
"Callate idiota hijo de"-InuYasha le enseñó su puño a Miroku que sonreía burlonamente al verlo en esa situación-"No me obligues a insultarte Miroku, en este momento estoy muy…"
"Enojado"-completó el muchacho de hermosos ojos azules, sin dejar de seguir con su sonrisita de 'que idiota eres'.
"Si"-finalmente logró dejar su zapatilla algo más decente-"¿en que andas Miroku?"-alzó una ceja al ver que no se había movidote su lugar.
"En nada, solo vine a saludar a mi buen amigo InuYasha"-la voz del muchacho sonó con cierta falsedad.
"Si, como no y de repente te dio el amor por mi"-InuYasha se cruzó de brazos examinando el rostro de Miroku.
El oji-azulado se acercó tanto a InuYasha que sus rostros quedaron a escasos centímetros, el joven de cabellera negra y ojos dorados se puso inmediatamente rígido ante la irracional proximidad de su amigo.
"¿Qué te pasa Miroku, qué ahora eres gay?"-le dijo burlón tratando de alejarlo de él, pero Miroku había puesto sus manos en cada hombro de InuYasha y lo tenía firmemente sujetado-"Oye…"-intentó protestar.
"InuYasha… con mis súper poderes psíquicos pude leer tu mente del tamaño de una hormiga y ver en ella que estas teniendo una relación amorosa con Kagome"-sentenció con voz poderosa, como si eso del poder psíquico realmente fuera cierto.
"Sólo si tu poder se reduce a Sango"-suspiró resignado, las noticias volaban rápido al parecer-"Si, estoy con Kagome ahora…y espero estarlo mucho tiempo"-volvió a suspirar comenzando a caminar. Miroku lo imitó pero sus ojos se dirijieron al suelo sin atreverse a verlo a la cara, aquel último comentario le había dolido…
InuYasha aun no sabía la verdad.
"InuYasha quiero preguntarte algo, y quiero que me lo respondas de forma muy sincera, aunque te cueste"
"Depende"
"Por favor"
"Esta bien, lanza tú pregunta"-le dijo con un tono algo fastidiado.
"¿Tú estas enamorado de Kagome?"-su voz tuvo cierto timbre pastoso.
InuYasha lo contempló por unos segundos con ojos extraños, se tomó su tiempo en responder, tiempo que le resultó eterno a Miroku.
"Si"-dijo al fin, con la voz muy segura.
"Ya veo…"
"¿Acaso piensas que le haré daño?"-InuYasha alzó una ceja algo irritado-"Si me preguntaste eso porque pensaste eso"-comenzó él aumentado su enfado-"Te digo que te quedes muy tranquilo porque no tengo ni la menor intención de herirla, ni menos alejarme de ella…"-lo había dicho con tanta seguridad, y con tanta firmeza, que a Miroku le resultó difícil no poder hacer un gesto de tristeza.
"Lo sé InuYasha… desde que nos conocimos en aquella discoteca me di cuenta que veías a Kagome de forma distinta, sólo me impresiona lo tonto que fuiste para demorarte tanto en dar este paso"-le reprocho con una sonrisa torcida.
"Feh, tenemos todo el tiempo del mundo, somos jóvenes"-le dijo con simpleza encogiéndose de hombros.
"No…"-musitó y pronto se arrepintió, rogó que InuYasha no lo hubiera escuchado.
"¿No qué?"-se giró hacia él mirándolo algo confundido.
"Nada… digo, no vayas a pisar de nuevo excremento de perro, tonto"-rió de forma nerviosa.
"No me digas idiota, ese estúpido perro tuvo la culpa de dejar su mierda donde mi pie pisaba…"- fijo su vista en el piso para verificar el terreno-"Pero no me volverá a pasar"-sonrió triunfante-"Bueno Miroku nos vemos, iré a la casa de Kagome"
"Es cierto hoy en su casa es día de lasaña"-dijo con cara de recordar de pronto algo.
"Si… sabes que no me lo pierdo, nos vemos"-le hizo un gesto con su mano de despedida.
"InuYasha"-le llamó algo desorientado.
"¿Qué?"
"Disfruta cada momento con Kagome"-le dijo con la voz algo insegura tratando de aparentar tranquilidad, una tranquilidad que nunca se vio reflejada en su rostro.
"He hecho eso desde que la conocí"-sonrió de forma amable.
Observó al oji-dorado caminar hasta desaparecerse en la multitud de la atestada calle, algo sorprendido, jamás pensó ver aquella sonrisa tan sincera en su cara.
"Esto si que será un desastre"-musitó para si en un suspiro cansado-"esto será un desastre para todos"
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El olor inundaba todo el hogar, era tan agradable… Kagome abrió sus ojos pesadamente dejándose guiar por el aroma… respiró hondo llenando sus pulmones, se dio cuenta que al parecer había dormido bastante rato porque la luz del sol ya no entraba con tanta fuerza, y su habitación en su mayoría estaba en oscuras.
Se levantó de la cama y la ordenó un poco, había decidido dormir una siesta ya que últimamente se sentía muy cansada, los dolores de cabeza habían vuelto ligeramente y su apetito había disminuido bastante… pero al parecer le había sentado bien dormir unos instantes porque ahora se sentía con energías renovadas, como si pudiera incluso vencer una manada de toros. Bueno quizás exageraba un poco, sólo un poco.
"Mmm…."-estiró sus brazos sonando algunos huesos con ello-"Ops… creo que dormí muy doblada"-se llevó la mano a la boca cuando un bostezo salió de ella, de pronto sus ojos se abrieron más grandes de lo que ya eran-"¡Cierto! InuYasha vendría a verme, y yo estoy echa un desastre"gimió, encendió la luz para que hubiera más claridad.
Aun estaba vestida con su pijama, abrió el closet y sacó una faldita tableada de color lila claro, que usualmente usaba para andar en la casa junto con una blusa abotonada, luego de ponérselo algo apurada sacó un polerón que tenía en un cajón y se lo colocó encima, aunque el clima estaba aun caluroso para lo demás, ella sentía algo de frío.
Se dirigió al baño y se contempló unos momentos en el espejo.
"No puedo dejar que me vea así"-se reto así misma, al ver que tenía el pelo desordenado y su piel con aquel color que le desagradaba…
El color de la muerte… como ella le había apodado.
Esperanzada en verse con algo más de vida, se maquillo suavemente los ojos y se echo rubor en las mejillas, y pintó sus labios con un suave brillo rosa.
Se miró algo más satisfecha en el espejo al terminar todo peinándose el cabello y dejándolo totalmente arreglado.
"Ahora creo que estoy algo más decente"-sonrió para si misma.
Bajo las escalares muy animada y se quedó paralizada al verlo ya ahí, estaba sentando al lado de su hermano menor, Souta, jugando Play Station, pero ninguno de los dos se percató de su presencia.
"Que perdedor eres Souta"-le dijo haciendo el signo de L con su mano-"Muy Looser"-rió con orgullo.
"No es justo, te juego otra"
"Pero si con esta era la décima ves que jugábamos, ya acéptalo nunca me ganarás"-sonrió más arrogante aun.
"Eres demasiado genial para estos juegos Inu-hermano"-le dijo con voz ilusionada-"Enséñame tu sabiduría"-ahora su voz se volvió totalmente solemne y respetuosa mientras hacía una ridícula reverencia.
"No sé"-empezó él aumentando su ego.
Souta se enderezó de su rara reverencia y entonces vió a Kagome que tenía miraba perpleja la escena…
"Ah Hola hermana"-Souta brinco del sillón y la abrazó, InuYasha miró algo extrañado la situación, Souta respetaba a Kagome, pero por lo general no era tan efusivo-"¿Dormiste bien?... ¿Te sientes bien? ¿Tomaste tus pastillas"-le preguntó ansioso.
"Si… si… estoy bien Souta"-se tensó inmediatamente, trató de parecer natural, inclinó su cara hasta llegar a la oreja de Souta y le susurró-"Él no sabe…"
Souta la miró algo asustado, al darse cuenta de lo que había dicho, esperaba que InuYasha siguiera tan distraído como siempre… O de lo contrario su hermana se enfadaría con él.
"Iré con mamá a la cocina"-anunció dirigiéndole una mirada a InuYasha-"Inu-Hermano a la próxima te venceré"-le dijo con la voz algo apagada.
"Mmmm…"
Souta desapareció tras la puerta que estaba a un costado de donde se encontraba Kagome, él dirigió su mirada hacia ella de forma dudosa.
"¿Estas tomando pastillas?"
Oh, mala suerte Kagome, InuYasha había escuchado todo muy bien.
"Si… es por esos dolores de cabeza a veces tengo…"-trató de aparentar calma, caminó hacia él y se colocó a su lado, InuYasha inmediatamente la envolvió en un abrazo.
"Aun sigues con esos dolores"-la atrajo más hacia su cuerpo logrando sentarla encimas de sus piernas y acunándola contra si-"Te han durado demasiado"
"El doctor dijo que era por estrés…"-respondió con la voz algo agitada, era tan sensacional poder estar así con él… tanto tiempo esperando aquello y ahora al fin poder vivirlo…
Si estaba siendo egoísta realmente lo sentía… pero era en esos momentos donde no se arrepentía de serlo.
No si podía sentir a InuYasha así.
Su aroma…
Su cuerpo…
Su voz….
Sus ojos…
Todo era perfecto en él.
"¿Y no te has vuelto a desmayar?"-siguió interrogando él acariciando el negro y largo cabello de ella.
"Nop… estoy perfectamente"-sonrió apoyando su mejilla en el pecho de él.
"Ya veo…"-rozó sus labios en la frente de Kagome, y ella deseo que ese rose hubiera sido en su boca-"hueles bien Kagome"-su voz sonó algo ronca.
"Tú también… InuYasha"-suspiró el nombre, separó su cara del pecho de él y la acercó al rostro del muchacho, sin dejar de mirarlo a los ojos lo besó de forma lenta y pausada… sintió como él la apretó más contra su cuerpo, y aquello le resultó muy agradable, pues en ella también surgió esa necesidad de querer estar lo más pegada posible al cuerpo de él, teniendo esa idea en mente se decidió a rodear con sus brazos el cuello de él y ondear más el beso.
Estaba flotando…
Era agradable…
Era tan gratificante…
Todas aquellas sensaciones que se podían formar con un simple beso la dejaban sin habla…
"Te amo"-le dijo sin pensarlo, le dijo porque simplemente lo sintió, y se sentía tan feliz de poder decírselo.
En respuesta recibió otro beso en sus labios, fue una simple caricia.
"Yo también, Kagome"
"Chicos, esta lista la cena"-la madre de Kagome se apoyó en el marco de la puerta y les dedico una hermosa sonrisa con los ojos algo brillosos…
"Si, lasaña"-InuYasha corrió a la cocina como si de ello dependiera su vida, Kagome lo siguió con una risita.
"¿Estas bien?"-le susurró su mamá cuando paso por su lado.
"Si…estoy muy bien"-le respondió bajito.
Kagome mientras comían se dedico a observar el ambiente, su abuelo le hablada de alguna antigua leyenda a InuYasha quien pretendía demostrar interés pero en verdad enfocaba toda su atención en su tercera ración de lasaña, Souta escuchaba entusiasmado y atento cada palabra que pronunciaba el anciano, y su madre sonreía dulcemente…
De pronto sintió una gran emoción embargarla…. Hace tiempo que no se sentía así, tan en paz, hace tiempo que no veía a su familia disfrutar una comida con rostros tranquilos, después de enterarse de lo que le sucedía todo en su casa se había vuelto mas lúgubre… pero al parecer de una forma u otra y de manera inconciente InuYasha ayudaba a hacer más facil lidiar con todo aquello, aunque él no lo supiera.
En ese instante deseo que su vida se detuviera y conservar ese momento para siempre.
Al menos esa noche después de semanas no fue tan oscura, pareció brillar por un gran sol…
Su propio sol.
"Kagome"-la aludida lo observó a los ojos.
"¿si…?"
"Dile a la Señora Higurashi que esperaré ansioso la próxima semana para volver a comer lasaña"
"No somos restaurante InuYasha"-le recordó poniendo sus ojos en blanco.
"Sólo bromeo"
Cambió su expresión tranquila a una más seria, y levantó su mano derecha subiéndola hasta el rostro de Kagome y lo acarició con extremada lentitud.
"InuYasha"-su cuerpo tembló ligeramente, nunca había visto aquella expresión en la cara de él, los ojos del oji-dorado brillaban como dos faroles, y sus labios estaban curvados hacia arriba en una sonrisa tan sincera… la luz de la luna hacía destellar su cabello, parecía irreal…. Kagome temió que fuera a desaparecer-"No es justo"
"¿Qué no es justo"-preguntó algo desorientado.
"Tú… ¿Por qué tienes que ser tan atractivo?"-le reclamó con voz angustiada-"Debería haber una ley que lo prohíba"
"Eso estabas pensando"
"Si"-aceptó algo sonrojada.
"Yo también pensaba lo mismo"
"No bromees"
"No lo hago…"
"Tonto"
"Tú eres más tonta que yo por pensar que yo soy tonto"
"No empieces con tu juego de palabras"-se cruzó de brazos fijando su vista en la luna llena.
"¿Qué? … ¿Acaso ya te molestaste?"-InuYasha le tocó el pequeño hombro.
"No… como crees, no tengo tiempo para estarme enojando"
"No tienes tiempo"-repitió.
"Ósea"-se apresuró a decir-"No puedo enfadarme contigo… nunca podría"
"¿Por qué?"-quiso saber interesado más de lo que debería en la conversación, y Kagome se puso más nerviosa de lo que ya estaba.
"Enojarse con las personas sólo significa pasar momentos amargos…. Más si son con gente que amas… InuYasha de pronto uno… uno…"-las palabras luchaban por salir de su boca de forma precipitada-"de pronto uno puede morir en cualquier momento… y si sucede eso… y te vas enojada con alguna persona… no creo que sería lindo eso"-finalizo su explicación con la voz algo quebrada….
"No pienses en eso Kagome… tenemos todo el tiempo"-sonrió abrazándola.
"No…"
"ah"
"Nada…"
InuYasha la besó en los labios.
"No pienses en tonteras Kagome…"-volvió a besarla-"Nos vemos mañana"
Continuará…
Realmente gracias por sus comentarios, hubieron unos cuantos que casi me hicieron llorar.
Realmente estoy muy contenta, no esperaba este recibimiento por este fanfics.
Gracias Gracias
Y para los que leían mi otra historia 'Injusticia de Creer' hace poquito subí el último capítulo.
Besos ¡
Rewiev ; )
