Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que son de total propiedad de Rumiko Takahashi.
Hago este fanfics por entretención propia y de la de los fans del este hermoso anime/manga.
Tan sólo tres meses
La hora de la verdad.
Un mes había pasado desde que se enteró de la enfermedad fatal que tenía, dos semanas desde que había comenzado a ser la novia de InuYasha… Dos meses para desaparecer para siempre de la faz de la tierra… y quien sabe lo que haya después de la muerte…. Quizás un mundo lleno de paz.
Miró el cielo comenzando a oscurecerse, y apuró su paso… aun que no hacía mucho calor, ella tenía demasiada… se sentía agobiada y el sudor cubría en una fina capa brillosa su cuerpo. Sabía que eso no era normal, creía que su cabeza iba a explotar… le bombeaba la vena de la cien, y cada ves le costaba más respirar.
"Sólo un poco más"-se dijo así misma dándose ánimos al divisar su casa a unos cuantos metros más…-"Sólo…un…poco más…"-volvió a repetir llevándose una mano al pecho como si ello fuera a lograr calmar el dolor que estaba sintiendo.
La primera estrella había echo aparición alumbrando suavemente el cielo de un azul muy oscuro… la luna también iluminaba desde otro ángulo.
Sacó de su cartera con dificultad la llave y intentó abrir la reja, pero por más que trataba de introducir la llave en la manilla no podía, su vista se estaba volviendo borrosa.
"Por favor…"-finalmente y tras varios intentos fallidos pudo abrir la puerta, al pasar la empujo con fuerza cerrándose inmediatamente, pero no se molestó en ponerle llave nuevamente.
Lo único que deseaba hacer era llegar a su cama, tenderse ahí y poder dormir mucho tiempo, tanto como le fuera disponible.
Abrió la puerta de su casa con aire desesperado… no había nadie dentro, Souta y su Madre se habían ido a los juegos de Tokyo y no regresarían hasta pasado las diez de la noche… al menos eso había dicho la Señora Higurashi, y el abuelo estaba en Kioto, en uno de esos seminarios que hacían de vez en cuando para hablar sobre las tradiciones japonesas y como mantener arraigo aquellos valores que habían dejado sus ante pasados.
Mareada y con la vista algo nublada tanteo hasta poder encender la luz, se quedó unos momentos quieta esperando a que aquellas sensaciones insoportablemente dolorosas se disiparan un poco, y entonces afirmandose de la pared llego a la cocina. Buscó en uno de los cajones y saco una cajita blanca. Se acercó a la regadera y tomando un vaso deposito agua ahí, con la otra mano saco la pastilla de su interior y se la echo a la boca, bebió todo el agua… volvió a quedarse en el lugar sin moverse…
No se sentía para nada bien.
La cabeza le iba a explotar, estaba segura.
¿Quizás debía llamar al celular de su madre?
¿Quizás debería llamar a urgencias?
No, no, ya pasaría…
Kagome echo la cabeza hacia atrás mirando fijamente el techo.
¿Quizás debería llamarlo a él?
No, no, mala idea…
Kagome suspiro resignada, se sentía sola…
¿Quizás debería llamarlo a él?
Otra ves aquella pregunta se formulo en su cabeza pero volvió a desecharla ignorando el pulso acelerado de su corazón.
¿Qué le diría?
Ola InuYasha, sabes no me siento bien, aunque es normal que me sienta así, es que moriré en dos meses.
"Ridícula"-se reprendió, inhalo suficiente aire y se fue a su habitación.
Al llegar a su cuarto un calor la invadió con más fuerzas, corrió la cortina y abrió la ventana para que el agradable viento de la noche llenara su cuarto, aunque apenas eran las ocho. Se echo sobre la cama como si de un saco de papas se tratase, su cabeza se hundió en la almohada.
El dolor seguía aumentando cada ves más.
"Mamá…"-la llamó aunque sabía que no la escucharía, se llevó una mano a la cabeza y la apretó fuerte tratando de aminorar el malestar.
No funcionó.
Apretó los parpados fuertes cuando sintió un pinchazo agudo apoderarse de su hemisferio izquierdo.
El teléfono comenzó a sonar, lo escuchaba como si estuviera muy lejos de ella, cuando estaba en su cómoda al lado de la cama… giró sobre la cama sin dejar de tener su mano en la cabeza y a tientas buscó el teléfono que sonaba estrepitosamente.
Antes de contestar carraspeo un poco para que su voz sonara lo más natural posible, aunque no sabía si fuera capas de controlar un quejido si volvía a sentir otra ves aquella imaginaria aguja clavándose en su cabeza. Aun que estaba segura que ya no era como una aguja, si no como un clavo grueso que se enterraba cruelmente en su cerebro.
"Alo"-su voz sonó pastosa y esforzada.
"¿Kagome?"-La muchacha abrió los ojos inmediatamente y se sentó en la cama con la mano que tenía sostenida el teléfono temblando.-"Kagome…"-volvió a ser llamada, tomó aire y respondió.
"Hola InuYasha"-suspiró volviéndose a echar sobre la cama, menos mal que su teléfono era inalámbrico.
"¿Estas bien?"-le dijo con un tono bastante preocupado.
"Si, sólo me duele un poquito la cabeza"-Cómo le gustaría que aquello fuera verdad…
"¿Segura?"
"Si"
"Iré a tu casa, no me gusta como suenas"
"NO"-se apresuró a decir poniéndose más nerviosa de lo que ya estaba-"Quiero decir"-agregó calmándose, su mano seguía apretando fuertemente su cabeza, un nuevo pinchazo en su cerebro la sacudió"-¡ayyy…!"-se quejó sin pensar, aquello había dolido más que el anterior.
"¡Kagome!"-La voz de InuYasha fue desesperada.
"ah….ah"-no logró hilar nada, su mente se quedo en blanco.
Por favor, por favor ayúdame Dios…
Por favor… por favor… duele mucho…
Pensaba para si apretando nuevamente los parpados.
"Kagome ¿estas sola?"-InuYasha sólo podía escuchar la respiración acelerada de la muchacha-"Iré enseguida para haya"-acotó sin esperar respuesta.
"No…"-su respiración se volvió espesa.
"No me digas no, no lo acepto, no seas tonta, no estas bien"-le retó.
"Pero…"-Kagome se enderezo sintiéndose atrapada y sin salida.
"Nos vemos"-le dijo sin más con un tono muy serio.
"Pero…"
Kagome se dio cuenta que era caso perdido cuando escuchó el característico sonido del teléfono al ser colgado…
Se quedo totalmente pálida, en blanco, sin saber que hacer.
Pasaron varios minutos para que quitara el auricular de su oreja y lo dejara donde estaba.
Quizás era momento de decir las cosas y enfrentarlas.
¿Pero por qué tenía que ser así?
¿Por qué tenía que ser hoy?
Si se sentía fatal, estaba esperando una oportunidad de estar completamente conforme para poder decírselo, pero quizás esa era solo una excusa barata para aplazar cada ves más el contarlo todo.
Sabía que si seguía dejando pasar más tiempo sería peor… dilatar la situación no servía de mucho.
Pero si sabía todo aquello, ¿Por qué demonio seguía haciéndolo?
Mil preguntas se formaban en su cabeza, preguntas que no encontraba respuestas coherentes, o que ella misma no le quería dar una coherencia necesaria.
Cerró sus ojos por unos momentos pero sin poder evitarlo se quedó dormida olvidando completamente de cerrar la ventana.
Nuevamente caminaba por aquel pasillo con aquella luz al final, pero ahora no podía ver la figura de él…. No estaba.
¿Se había ido?
"Vuelve"-gritó a la nada, todo era silencio, sus pies corrieron para alcanzar la brillante luz…. Estaba a punto de llegar, cuando al luz de pronto desapareció, y el camino se cerró, ahora sólo había una pared de concreto mohosa…
Se giró y se encontró entonces atrapada entre cuatro paredes, el pasadizo había desaparecido, las paredes se estaban aproximando unas con otras, pronto su cuerpo quedaría totalmente aplastado… pronto desaparecería por completo.
"InuYasha…"-suspiró cuando la presión de las paredes se hizo inminente en su frágil cuerpo.
Todo era más oscuro… todo perdía sentido….
"¡NO!"-gritó amargamente sentándose de la cama de forma brusca… respiró aceleradamente, estaba sudando demasiado.
"Kagome tranquila"-miro hacia su izquierda y lo encontró sentado al lado de su cama observándola con un rostro de desconcierto.
"InuYasha"-sus ojos se humedecieron y lo abrazo con fuerza como si de ello dependiera todo su ser, cada respiro y cada latido de su cuerpo.
"¿Estas bien? Ya estoy aquí"-le dijo de forma consoladora sin entender muy bien el porque de su reacción, besó la azabache cabeza-"Tienes fiebre, estas muy caliente"
"No es nada, ya se me pasara"-musito desviando su vista de aquellos hermosos ojos-"¿Cómo entraste?"
Él se encojio de hombros.
"Dije 'alooo' nadie abrió, trepé la reja… un árbol, tu ventana abierta, Kagome dormida"-le dijo con una sonrisa amplia en su cara.
"Dios, debo verme horrible"-se dijo más para si que para él.
"Igual que siempre"-se burló. Kagome frunció su ceño indignada.
"Gracias"-se cruzó de brazos.
"Estoy bromeando…. Tú…. Siempre te ves linda"-un severo sonrojo ocupó sus mejillas al decir aquello.
"¿Sólo linda?"-sonrió ella.
"No pidas más"
"Que feo InuYasha"
"Esta bien… esta bien, pero que molesta eres"-ahogo una risa-"Hermosa"-su voz sonó seductora y profunda.
Kagome entrecerró sus ojos cuando él tomo entre sus manos la cara de ella y rozando sus narices sin dejar de mirarla a los ojos la besó.
Fue un beso lento, pausado, sin prisa, probándose mutuamente el sabor, bajó una mano suavemente y la puso en la espalda de ella apegándola más a él.
Kagome abrazó el cuello de InuYasha y ladeo un poco su rostro para profundizar aun más el beso.
Aquel beso le hacia olvidar todo… todo lo que la atormentaba, incluso el dolor había desaparecido un poco… era tolerable.
El besó luego la comisura de los labios femeninos y deslizó su boca por la mandíbula dando un suave mordisco ahí.
Kagome rió, y su risa inundo el silencioso lugar. Él insistió y volvió a morder la zona para luego bajar por su cuello, depositando tiernos besos, la mano que tenía apoyada en la espalda de la muchacha la subió y la dejo en la nuca de ella.
Kagome acarició los brazos de él, eran fuertes y le daban protección.
InuYasha era su medicina.
InuYasha era su escape.
InuYasha era su vida.
Si InuYasha para ella era su vida, ¿lo sería ella para InuYasha?
Si InuYasha de pronto desaparecía su vida quedaría acabada, ¿Lo sería para InuYasha si fuera al revés?
Las nuevas interrogante chocaron en su cabeza haciendolas ponerse tensa, el joven advirtió aquello cuando ella dejo de suspirar y escuchar sus risitas, y resivir sus besos amorosos.
"¿Pasa algo?"-le preguntó con la voz ronca, el cabello algo despeinado y los ojos brillosos.
"Yo…"-esquivó la mirada de él y la dirigio a sus manos.
"¿Tú qué?"-besó nuevamente los labios de ella.
Era la hora de decirlo.
No había más salidas.
No habría otro momento.
Era ahora.
Era ¡YA!
"Kagome"-la llamó en un ronroneo cuando se disponía a retomar sus labios algo hinchados.
"InuYasha… debes saber algo"-Kagome se apartó suavemente de él, gateo en la cama y se sentó a su lado.
Él la miro algo confundido y con un suspiro de insatisfacción se cruzó de brazos.
"Escucho"-volvió a suspirar observándola de soslayo.
"¿Recuerdas que hace tiempo atrás te pregunté qué que harías si yo moría?"-dijo todo de forma acelerada y rápida, pero InuYasha entendió lo que dijo.
"No"-fue su seca respuesta.
Kagome parpadeo confusa y dolida.
"InuYasha…"-Kagome apretó sus puños.
"Bromeo"-le sonrió de forma sincera acariciando la cabeza de ella, desordenando un poco los cabellos de ella.
"Tonto"-su voz se quebró, pero él pareció no darse cuenta de lo seria que se estaba volviendo la conversación.
"Te dije que me moría contigo Kagome"-InuYasha besó la mejilla de ella y la abrazó-"Me muero"-repitió, la voz de él tuvo un timbre algo desesperado.
Kagome sintió que sus fuerzas flaqueaban, se estaba arrepintiendo, no sería capas de verlo a la cara después de decircelo… pero entonces lo haría sufrir más.
Valor…
Valor…
Valor…
Se decía una y otra ves.
Debes hacerlo.
Tienes que hacerlo.
ES tu obligación.
"InuYasha…"-musitó con un hilo de voz.
"¿A que viene esa pregunta?"-tómo nuevamente el rostro de ella en sus manos y se sorprendió al ver las lágrimas rodando por las mejillas-"¿Kagome por qué lloras?"-le dijo secando una de las lágrimas con el rostro desconcertado.
"InuYasha… tengo cancer…. Yo… sólo tengo dos meses de vida"-su voz se quebró, apretó sus parpados, más lágrimas salieron de sus ojos, y no se atrevió a abrirlos, pero si podía sentir las manos temblorosas de él en su cara.
"¿Estas bromeando cierto?"-exigió saber él con el pulso acelerado.
"No… InuYasha…"
Continuará…
GOD! Lloré escribiendo este capítulo, es que más encima lo hice escuchando la melodía Forbidden Love de InuYasha, es demasiado hermosa y me inspiro… les aconsejo leerla con esa melodía, será muy masoquista pero vale la pena… o alguna melodía triste. Incluso la Song de Kagome Theme.
Ah que triste este capítulo.
Lamento hacerlas sufrir… u-u
Gracias por los comentarios, hubieron unos muy muy muy bellos, eternamente gracias.
Subí un epilogo a mi otro fics Injusticia de Creer, para los que tenían duda de que pasaba después de vivir en la isla, incluí algo de lemon.
Besos, espero sus comentarios, y nos vemos en el siguiente capítulo.
Katys Camui!
