Aclaración: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que a la fantástica Rumiko Takahashi.
Hago esta historia sólo por mi propia entretención y de los fans de este anime/manga.
Let Go!
Tan sólo tres meses
Abstraído de la realidad
"Bonita broma"-murmuró con el rostro contraído acompañado de una mueca.
Kagome abrió sus ojos lentamente viéndolo algo borroso por las lágrimas, las manos de él en su cara seguían temblando.
"InuYasha"-dijo con cuidado.
"¿De donde sacas tanta imaginación?"-continuó él dando una carcajada irónica, se levantó de la cama y miró por la ventana distraído, como si no le hubieran dicho nada importante.
"InuYasha no estoy bromeando"-la tristeza de Kagome comenzó a volverse en angustia y luego en enfado ante la aparente tranquilidad que él emanaba…
¿Era bueno que se lo hubiera tomado tan a la ligera?
…
Él pensaba que ella mentía.
"Si, como no, con esas cosas no se juega Kagome"-le reprendió, cerró la ventana-"¿te sientes mejor?"
"InuYasha ¡Te estoy diciendo que me voy a morir!"-le gritó desesperada al ver esa calma en él, esa calma inusual y esa sonrisa falsa.
Él tensó su facción y la miró de soslayo, pero no pareció demasiado alterado.
"No estoy para idioteces, parece que ya te sientes mejor"-rolo sus ojos y caminó hacia la puerta.
"InuYasha"-le llamó nuevamente incrédula al ver su reacción.
"Mañana nos vemos en la universidad, no llegues tarde"-volvió a sonreír de aquella forma tan arrogante pero con un aire solitario.
"¡InuYasha!"-le gritó a la nada, ya que él cerro la puerta sin decir nada más.
Aunque Kagome pensó por un momento en seguirlo, decidió dejarlo así… no tenía fuerzas para levantarse de la cama, no tenía ganas de ver aquella expresión vacía otra ves.
Más dudas se formaron en su cabeza.
¿Le creyó?
¿Por qué demonios actuó así?
¿Estaba huyendo de la realidad?
¿Quizás había sido demasiado fuerte para él que prefirió ignorarlo?
"InuYasha"-susurró con total desaliento.
Al parecer esa sería una nueva larga noche de llanto, como lo estaba siendo desde hace un mes atrás.
.
.
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Pestañeo varias veces algo confundida, murmuro algo incomprensible y luego tomo un sorbo de su jugo de piña.
"Mmm… no sé que decir Kagome"-Sango apoyó su mejilla en la palma de su mano.
"Ni yo se que hacer…"-La joven de negros cabellos dio una mascada a su hot-dog con las cejas fruncidas.
"De todas las ideas que tuve de cómo InuYasha se lo tomaría jamás pensé en esta…"-La castaña dejo el vaso en la mesa alternando su vista entre el rostro enfadado de Kagome y la mesa.
"Ni yo"-volvió a decir-"Hoy ni siquiera fue a la universidad ¿Crees que este bien, crees qué debería llamarlo?"-su voz sonó severamente preocupada.
"Creo que es mejor dejarlo solo… si falto debe ser porque quiere pensar"
"Me dijo 'bonita broma' "-la joven imitó sin éxito la profunda voz de InuYasha-"Y me sonrió de una forma tan vacía… Sango… no se que pensar… le he hecho mucho daño"-el apetito se le quito y dejo su hot-dog con apenas una mascada sobre el plato. Con desgano saco de su bolso una cajita con pastillas y se echo una a la boca seguida por jugo.
"Kagome, si no sabes nada de él hasta mañana entonces ve a verlo, sabemos como es… generalmente cuando le suceden cosas complicadas se aísla"-Sango le sonrió tratando de darle ánimos.
"Si, tienes razón… gracias"
"¿Cómo están los dolores?"-Kagome hizo un gesto amargo con su cara.
"No muy bien"-admitió agachando la cabeza.
"¿No han funcionado los medicamentos?"-Sango cambio su rostro de ánimos a uno de total angustia.
"No mucho"
"Pero si te los cambió hace poco"-la joven curvo sus labios hacia abajo.
"El doctor dijo que era seguro que me pasará eso…debido al avance de la enfermedad… a veces los dolores me hacen desear que yo ya…"-se cayó ante su propio pensamiento. No podía decir aquello, sería egoísta y desalentador para Sango.
"Y ¿no te puede dar remedios más fuertes?"-Sango trató de ignorar la frase que Kagome no logró finalizar.
"No, los que estoy tomando son los de más poder… si se podría decir así, por lo mismo vomito casi todos los días, mi estomago aun no se acostumbra a ellos… pero supongo que luego lo harán"-Kagome tomó un sorbo de su jugo.
"Kagome, si te sientes demasiado mal y estas sola…o aunque estés acompañada de igual forma llámame por favor"-le sonrió tratando de darle ánimos.
"Gracias Sango"-le devolvió la sonrisa de la misma forma sincera.
Kagome desvió sus ojos hacia las espaldas de Sango y vio que se venía acercando Miroku con una cara bastante confundida, sus ojos estaban fijos en el piso y ambas manos en cada bolsillo del pantalón, como si estuviera profundamente meditando algo, de hecho si Kagome en ese momento no lo hubiera llamado desde el lugar donde estaban de seguro que el joven de mirada azulada hubiera pasado de largo sin percatarse de ellas.
Se acercó despacio con la mirada perdida en el rostro de Sango.
"Miroku ¿Estas bien?"-fue lo primero que se vino a la cabeza de la muchacha.
"Si Kagome, estoy bien"-contestó tratando de aparentar alegría, pero no lo consiguió.
"Si como no, ¿qué pasa Miroku?"-atacó Sango esta ves tratando de aparentar tranquilidad ante la nueva actitud de su novio, que ni siquiera la había saludado con un empalagoso beso como lo solía hacer cada ves que se veían. (Aun que el encuentro fuera por casualidad)
"Es sólo que…"
"Miroku dilo ya, me estas comenzando a poner nerviosa"-Kagome se levantó de su asiento y le dio un suave golpecito en el hombro.
"Miroku"-insistió la castaña.
"Estaba caminando cerca de la playa y vi"-tragó un poco de saliva examinando los rostros intrigados que tenía al frente-"vi a InuYasha sentado en la orilla de la playa, me acerque para hablarle pero… me arrepentí al estar a unos metros de él"-dijo finalmente con la voz algo insegura.
"¿Por qué te arrepentiste?"-preguntó inmediatamente Sango al ver que Kagome no se había atrevido a formular la pregunta, ahora se dedicaba a mirar sus pies con gran atención.
Miroku alterno una mirada entre Sango y Kagome, suspirando volvió a hablar.
"Kagome"-se dirigió finalmente a ella, y la muchacha tuvo que levantar el rostro para mirarlo con atención-"InuYasha estaba con un rostro que jamás se lo había visto, parecía estar muerto en vida…"-tomo un poco de aire-"no exagero… y además… no fue eso lo que más me llamo la atención… si no que…".-Miroku se mordió el labio y prefirió guardar silencio.
"Si no qué Miroku… ¡Dímelo!"-se alteró y poso ambas manos a cada lado de los hombros de él, apretándolas más de lo normal. Su cuerpo temblaba.
"InuYasha… estaba llorando"-susurró.
Kagome retrocedió unos pasitos y chocó con la mesa que se movió ligeramente haciendo temblar el vaso de jugo. La gente a su alrededor que estaba tranquilamente comiendo la miraron algo interesados… pero ella no se dio cuenta de nada de eso… sólo en su mente apareció la imagen de él.
Un InuYasha arrogante.
Un InuYasha sonriendo.
Un InuYasha enojado.
Un InuYasha burlón.
Un InuYasha romántico….
Pero por más que Kagome trataba de focalizar en su mente la imagen de él… llorando no lo lograba, y era porque él jamás se había mostrado ante ella de esa forma.
Un dolor punzante le hizo reaccionar, y el suave jalón que Sango le dio para llamar su atención.
"Kagome…"
"Miroku"-dijo de pronto con mucha energía-"¿En qué playa estaba?"-la determinación en sus ojos fue inminente, Miroku sabía que no convencería a Kagome de dejar el tema. No si se trataba de InuYasha.
"La playa Moon… esta a dos cuadras de aquí…lo encontraras rápido, porque no hay mucha gente"-Miroku le dio un breve abrazo que no duro mucho… simplemente le surgió hacerlo al ver el rostro de Kagome…y el leve temblor de su cuerpo que aun no cesaba.
"Gracias"-comenzó a caminar, pero se detuvo para mirar a Sango-"Creo que no podré esperar hasta mañana"-sonrió de forma vacía y apresuro su paso.
InuYasha.
InuYasha.
InuYasha.
Ese nombre la estaba volviendo loca, ese hombre la estaba volviendo loca… todo en él la hacia delirar.
No quería imaginárselo derramando lágrimas por su culpa, sería algo que jamás se lo perdonaría.
La culpa la agobiaba.
Egoísta… fuiste muy egoísta Kagome, se dijo así misma cuando llegó a la playa y comenzó a buscarlo entre la gente con un extraño cosquilleo en el estomago, pero este cosquilleo no era placentero, si no de pura tensión e intriga.
Corrió hacia la orilla… y entonces lo vio, aquella característica larga cabellera negra amarrada a una coleta, y su perfecta silueta eran inconfundible para ella.
InuYasha estaba sumergiéndose cada ves más dentro de las aguas marinas…
"¡InuYasha!"-le gritó fuerte para que pudiera escucharlo por sobre el ruido del mar, pero pareció no oírla-"¡InuYasha!"-insistió sumergiéndose ella también en el agua sin importarle mucho que con ello se mojaran sus zapatos y su vestido nuevo.
InuYasha se volteó levemente y abrió más grande sus ojos cuando la vio tratando de perseguirlo.
"¡Estas demente!"-le reprendió Kagome tratando de acercarse lo más posible a él, aunque no era una buena nadadora en el mar.
InuYasha confundido se acercó a ella con las olas chocando a su espalda y moviéndolo algo brusco.
Una ola sobre paso a Kagome y la empujo hacia atrás cayendo sentada, InuYasha se apresuró a levantarla y la alzo en brazos sacándola de ahí.
Ya fuera del agua InuYasha la dejó con sumo cuidado en la arena sin dejar de mirarla con cierta aprensión.
"¿En qué pensabas tonta metiéndote así al agua si sabemos que no sabes nadar bien en el mar?"-le retó con efusividad sin dejar de tener sus manos apoyadas en los brazos de ella.
"Lo mismo digo para ti ¿acaso tratabas de suicidarte?"-reprimió un gemido. Comenzó a sentir frío, aun que el día había estado caluroso, el viento marino estaba algo fuerte y chocaba contra su piel húmeda.
"Suicidarme"-repitió sin entender muy bien.
Moriría contigo Kagome…
A su mente vino aquella frase que le había dicho ya en dos ocasiones y entonces entendió porque ella le decía eso… impulsivamente la abrazó y por primera vez notó el temblor de su cuerpo… su pequeño y frágil cuerpo… cerró sus ojos y puso su mentón en el hueco entre el cuello y el hombro de ella… aspirando su aroma fuertemente, sin reprimirse… el cabello húmedo de Kagome se apegó a la cara de él, pero no le importó…
Kagome respiró agitadamente al sentirlo apretarla tan fuerte contra el cuerpo de él… pero no le importo demasiado, la sensación de sentirse cobijada, protegida, amada se asentaron en su corazón.
Le correspondió el abrazo con el mismo fervor que él le estaba demostrando.
"Kagome"-suspiró provocando con ello un leve cosquilleo en el cuello femenino-"Por favor… por favor…dímelo ya, di que es una mentira"-le rogó con ímpetu.
Kagome acarició la espalda de InuYasha con sus pequeñas manos y se separó ligeramente de él para poder verlo a la cara, y aunque cada palabra que diría le dolería en el alma… ya no había marcha atrás.
"Lo siento"-se limitó a decir contemplando la triste expresión de él…-"pero no lo es…yo…"-sus palabras fueron calladas por un fiero beso que el joven le dio… era un beso desesperado que rogaba por encontrar calma.
"Kagome…Kagome…"-murmuró contra los labios de ella, no le importaba que hubiera gente ahí… todo pasaba a segundo plano cuando observaba aquel redondo rostro-"Es injusto"-susurró acariciándole la mejilla… luchó… luchó por no llorar frente a ella, pero fue más fuerte y no pudo contenerlo más.
Como si de un niño pequeño se tratase InuYasha comenzó a llorar frente a ella… y aunque aquello internamente le produjo un gran enojo era algo que no pudo controlar…
Kagome por impulso tomo la cara de él entre sus manos y la llevo a su pecho acunándolo así… abrazándolo mientras sus oídos se llenaban del gimoteo de InuYasha.
Lloró por largo rato quedando sin aire…hasta hipar… cuando logró calmarse el sol ya comenzaba su descenso a esconderse.
"Lo siento"-logró decir calmando su voz y secándose las lágrimas violentamente.
InuYasha quien nunca pedía disculpas, quien nunca lloraba… ahora lo estaba haciendo todo, y eran golpes que estaba recibiendo Kagome simultáneamente, pero que estoicamente logró retener para no caer…durante el tiempo que lo estuvo consolando por primera ves ella no derramo ni una sola lágrima, y es que se había auto-exigido estar fuerte para él…
La noche pasada se había prometido por ella y por él que sería la última vez que lloraría. Y lo cumpliría.
"Vaya hombre que soy"-sonrió, pero aquella sonrisa no tuvo nada de atractivo, era forzada. Una última lágrima se escapo de sus hermosos ojos.
"Esta bien InuYasha, no tienes que ser fuerte para mi…yo te entiendo"-entrelazó su mano con la de él y se quedaron un momento mirándose fijamente, ambos perdidos los ojos del otro donde se veían reflejados claramente.
"¿Por qué no me lo dijiste antes Kagome?"-exigió saber con cierta molestia en su voz.
"Tenía miedo"-dijo quedamente.
"Miedo ¿de qué?"-levanto una ceja, su respiración se volvió algo más espesa, apretó el enlace de su mano con la de ella.
"Miedo de que me dejarás… de que te alejaras"-fijo su vista en el mar-"Tenía miedo de perderte… más de lo que ya te pierdo cada día"-lo último lo dijo casi en un hilo de voz. Pero estaba claro que InuYasha lo había escuchado ante la reacción que demostró su rostro.
"Kagome, jamás te dejaría sola… menos así"-frotó su mano en su frente bruscamente-"Mierda, te amo… y no me importa la maldita cosa que tengas, no me separaré de ti por eso…te amo Kagome, tienes que entenderlo"-le dijo con la voz algo quebrada.
Kagome sintió sus mejillas arder, el corazón acelerarse de forma horrible y retumbar en sus oídos fuertemente…
"NECESITO que me perdones por haberme comportado de forma egoísta y"
"¿Egoísta?"-la interrumpió mirándola incrédulo.
"Si… hice que formáramos esta relación y yo voy a… perdóname"-Kagome lo volvió a abrazar pegando su mejilla en el pecho de él.
La ropa de InuYasha al igual que la de ella seguía mojada.
"No seas tonta… Kagome siempre desee esto… desde que te conocí… quiero decir, siempre quise estar contigo…de esta forma"-murmuró estrechándola amorosamente-"Kagome vamos a encontrar una salida a esto… la vamos a encontrar"-le dijo con determinación.
"No hay cura…"
"Esta la quimioterapia"-la aparto un poco de su lado para verla.
"No yo… no quiero eso… yo…"
"¿Por qué?"-preguntó algo enfadada y frunció sus cejas.
"Me debilitará más… prefiero yo… esperar estos dos meses lúcida… a dos meses sin fuerzas…"
"No serían dos… serían más… Kagome no seas terca"-su voz se volvió áspera ante la negativa de ella.
"InuYasha trata de entenderme"
"Y trata de entenderme tú a mi"-de pronto la conversación dio un giro… InuYasha había logrado con esfuerzo elaborar el plan de aquello… debía dar resultado por algo había gente que se había mejorado o al menos vivir algo más.
Kagome se levantó de la arena cruzándose de brazos.
"No quiero someterme a ello, no quiero terminar miserable… quiero morir lucida, quiero morir mirando tu hermoso rostro…InuYasha"-por primera ves ocupó aquella palabra que había estado tratando de ignorar desde hace tiempo. Su voz no tuvo un timbre para nada dudosa, si no de alguien que tenía muy claro lo que quería.
InuYasha entendiendo que no lograría cambiarla de idea, resignado suspiró y se levantó también de la arena poniéndose frente a ella.
"Al menos prométemelo que lo pensarás… no perderíamos nada con intentar"-le rogó nuevamente con los ojos melancólicos y su labios tratando de sonreírle…
"De acuerdo"-le respondió, InuYasha le tomo la mano y comenzaron a caminar por la orilla de la playa.
El cielo estaba ya casi oscuro y la marea había subido algo, el viento también se había vuelto ligeramente más frío.
"¿Tienes frío?"
"Estoy bien InuYasha…"
"¿Por qué pensaste que me suicidaría?"-aun que él sabía la respuesta quería escucharla de la boca de ella.
"Tú…me dijiste que te morirías conmigo y yo pensé…me equivoqué"-Kagome apretó la mano de él.
"Y no del todo es mentira"-la profunda voz de InuYasha llenó sus oídos.
"¿Cómo?"
"Ahora… ya estoy muriendo… cada día contigo… mi vida también dura solo dos mesesmás Kagome…"
Ella lo contempló con el corazón encogido… al entender su mensaje… la unión que tenían era tan fuerte que aun que él siguiera viviendo, si ella moría él también moría no importaba si él corazón de InuYasha seguía latiendo.
Kagome detuvo su paso y poniéndose delante de él, se paró en puntillas y le beso los labios lentamente, saboreando el sabor de él, memorizando cada movimiento… flotando en el aire ante aquel puro contacto.
"Kagome…"-murmuró.
"Gracias"
"¿Por qué?"
"Por hacerme feliz"-le sonrió ella felizmente.
"Kagome…"
"¿Si?"
"¿Quieres ir a mi departamento?"-le preguntó con un extraño brillo en los ojos, las mejillas algo rojas, y una postura diferente, era la postura más masculina que había visto en InuYasha durante esos años.
Kagome entendió perfectamente porque y para que era esa invitación… las mariposas revolotearon en su estomago dándole una agradable sensación, y un escalofrío placentero invadió su espalda.
"Me encantaría"-le dio un pequeño beso, y él le sonrió.
Continuará….
Bien, ya saben lo que viene el próximo capítulo.
Shan shan shan shan ATENTAS fanáticas del LEMON :3 !
Ame este capítulo.
n.n!
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Nos vemos en el próximo capítulo.
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Katys Camui
