I Aclaración: Los personaje de InuYasha no me pertenecen, son de total propiedad y creatividad de la mangaka Rumiko Takahashi.

Hago esta historia por mi propia entretención y de los/las fans de este anime/manga.

ESTE CAPÍTULO contiene LEMON, por lo tanto no me hago responsables de traumas cerebrales, xD okay (broma)

Ahora si.

Let Go!

Tan sólo tres meses.

Entregando el alma.

Trato de aparentar calma cuando él comenzó a estacionar el auto en la entrada del edificio.

"Kagome"-le llamó con suavidad mirándola directo a los ojos, ella se sonrojo furiosamente.

"¿Ah?"-oh, que inteligente de su parte decir 'ah', se sentía demasiado nerviosa.

"Piensas bajar del auto, o te quieres quedar ahí para siempre"-se burló de ella, InuYasha ya estaba cerrando la puerta del piloto cuando le dijo aquello.

"Que simpático"-comentó con sarcasmo abriendo la puerta del co-piloto y cerrándola con demasiada fuerza.

"Kagome, cuantas veces te debo decir que trates bien a mi hijo"-le dijo con un cierto tono lastimero.

"InuYasha los autos no tienen vida"-rolo los ojos.

"No destroces mi ilusión"-le sonrió. Pero Kagome noto que aquella sonrisa y aquellos pequeños intercambios divertidos de palabras no eran más que una mascara para ocultar el dolor del momento.

El joven entró por la puerta del edificio, se acercó al mesón donde había un viejo panzón que le entregó un libro de visitas para que firmara Kagome.

Ella deposito su firma que era bastante sencilla y se lo devolvió al señor que sonrió de forma tonta.

Kagome se sintió perseguida, como si el tipo ese supiera a lo que ella iba ahí.

La sola idea la hizo poner mucho más sonrojada de lo que ya estaba. InuYasha advirtió la tensión en el rostro de Kagome y pasando un brazo por su hombro la llevo al ascensor.

"¿Estas bien?"-le preguntó ya adentro, mientras marcaba el número de piso.

"Si"-respondió quedamente, recostando su espalda contra la fría pared.

"No me mientas, conozco esa cara…"-se acercó a ella encerrándola con sus brazos a cada lado del cuerpo femenino, acercó su cara tanto que se podían ver perfectamente reflejado en los ojos del otro-"Estas arrepintiéndote"-sugirió con algo de sutil molestia.

Kagome contrajo el rostro y echo la cabeza hacia atrás levantando la barbilla de forma digna…

Sinceramente ya había tenido un novio antes, mucho antes de conocer a InuYasha y naturalmente había tenido junto con su primer pololeo, las primeras experiencias en cuanto al sexo. Sin embargo ahora estaba mucho más nerviosa que cuando fue su primera ves.

Y eso era porque era InuYasha.

Realmente de su otra pareja no había estado tan enamorada, o quizás creyó estarlo, pero comparado con lo que sentía por InuYasha, se atrevería a calificar que sólo lo otro fue un simple gustar y hormonas revolucionadas.

Pero InuYasha la hacía sentir tan diferente, de verdad si pudiera vivir para siempre, si fuera de esos seres mitológicos inmortales y tuviera que escoger con quien vivir eternamente no dudaría en nombrarlo.

Sólo conocías al hombre perfecto para ti una sola vez, si es que tienes la dicha de conocerlo, y Kagome sentía que él era el indicado, en esta o en cualquier vida.

Por ello aquello sería como la primera vez.

"Kagome"-La muchacha reacciono.

"ah"

"Si te estas arrepintiendo es mejor que me lo digas, no te obligaré a nada"- se deslizo hacia la puerta cuando el ascensor detuvo su ascenso.

"No lo estoy"-le respondió siguiéndolo cuando pasaron las puertas y se detuvieron frente al departamento de él.

InuYasha no le dijo nada, sólo se limitó a buscar las llaves y abrir la puerta dejándola pasar primero.

Kagome notó un casi imperceptible temblor de las manos de InuYasha al meter la llave en la cerradura y abrir la puerta.

Al parecer no era la única nerviosa/ansiosa.

Kagome pasó con algo más de confianza al interior del lugar.

Ya había estado muchas veces ahí, ya sea estudiando con InuYasha para algún examen de Universidad, otras veces porque era el lugar más cercano al Campus, y a veces iban a almorzar haya para volver después a la Universidad, o porque se habían realizado en el departamento algunas mini-fiestas (las cuales los vecinos no habían dejado de quejarse)

Pero esta situación era totalmente distinta.

Kagome examinó el lugar distraídamente, estaba hecho todo un desastre como siempre.

"Deberías haber contratado a alguna persona para que te limpiara este lugar, sigue tan desordenado como siempre"-La muchacha sacó un par de pantalones arrugados que habían sobre el sillón y los acomodó en el suelo para ella poderse sentar.

"No contrato señoritas de limpieza desde hace dos años"-le gritó InuYasha desde la pieza. De seguro debería estar tratando de ordenarla un poco.

"¿Por qué?"-se levantó de su lugar y se acercó a una foto donde salía ella, Sango, Miroku e InuYasha. Esa foto era del día en que se conocieron.

La expresión en aquella foto de su novio no era de lo más amistosa, es que habían estado discutiendo con él para poder sacarla.

"Bu, que amargado eres"-le dijo ella con sorna.

"No lo soy, y no me gustan las fotos"-bufo.

"Aburrido"-le dijo con voz monótona.

"Keh, que molesta eres"

"Tú igual"

Sango le entregó la cámara a un joven mientras ellos seguían discutiendo, Miroku se acomodó a un lado de Sango, e InuYasha apenas logró percatarse cuando sintió el típico ruido de una cámara antes de lanzar su flash girándose con el ceño fruncido.

"Que tonto"-habló para si misma Kagome.

"Keh, no te burles de cómo salgo"-InuYasha apareció a sus espaldas y le quitó la fotografía volviéndo a colocarla en su lugar.

"Um… no me respondiste porque no traías a alguna persona para que te limpiara esto"

InuYasha suspiró con fuerza, y él que pensó que había eludido la pregunta al verla distraerse con la fotografía.

"Dime primero ¿Quiénes son las personas que limpian las casas por lo general?, hablo de mujer u hombre"-El joven metió las manos en los bolsillos de su pantalón de jen, mirándola de soslayo con una sonrisita arrogante en su cara.

"Mujer"-Kagome movió su cabeza hacia el lado izquierdo como si estuviera tratando de comprender… no lo logró.

"Exacto"-InuYasha le levantó el dedo pulgar acompañando sus palabras.

"¿Y eso qué?'"-frunció sus cejas sin entender muy bien a que quería llegar.

"Que todo tenga que explicártelo detalladamente"-blanqueó sus ojos-"Cada ves que venía alguna de esas tipas, terminaban insinuándoseme y yo como pase por un periodo de hormonas alocadas terminaba involucrándome"- movió su rostro. Ahora Kagome solo podía ver su perfil.

Hermoso.

Un momento… ¿involucrándose?

"Oh"-logró decir frunciendo más el ceño-"Y entonces ¿Por qué ya no contrataste más? Quiero decir, para los hombres eso es tan cool"-se cruzó de brazos e InuYasha inmediatamente se dio cuenta que se había enfadado.

"Mira, no soy de esos que se acuesta con cualquiera…"-Kagome le hizo un gesto de 'si como no'-"Hablo en serio, de echo detesto a las chicas fáciles, te lo dije cuando nos conocimos…sólo caí sus tres o cuatro veces en eso…"-trató de defenderse.

"Muy bien, sigues sin responder mi pregunta"-trató de ignorar lo último.

¿Tres o cuatro veces? A quien trataba de engañar, se preguntó Kagome, pero le concedió un punto por el esfuerzo.

En todo caso en ese tiempo estuvo soltero… no tenía mucho que exigir…pero de todas formas igual se sentía incomoda con ello.

"Maldición… escucha deje de contratar para que me limpiaran la casa cuando te conocí"-soltó ahora él también cruzándose de brazos.

Kagome lo miró con los ojos algo más abierto de lo normal.

"¿Por qué?"-quiso saber.

"Mierda… ¿por qué siempre quieres el saber el porque de todo?"-se desesperó y la tomo por los hombres-"Muy bien te lo diré"-Kagome le dirigió una extraña mirada-"Cuando me gusta alguien….yo… la respeto en todo sentido, aun así no tengamos nada serio"-su sonrojo no se hizo esperar.

Kagome abrió su boca sorprendida pero no logró decir nada coherente por largos segundos.

"¿Estas tratando de decirme que no has tenido nada de esodesde que me conociste?"-sintió el agarré en sus hombros aumentar sutilmente.

InuYasha se veía adorable con las mejillas rojas, pensó fugazmente ella disfrutando de lo que le acababa de decir.

"Si"-afirmó serio.

"InuYasha"-Kagome se puso en puntillas y lo beso con entusiasmo… él inmediatamente le correspondió apegándola contra si con fuerza.

InuYasha había soñado muchas veces con ello, con poder tenerla en sus brazos, con poder besarla con libertad, que cada parte de su cuerpo se mezclara con el de ella…que cada marca de caricia quedara marcada en ella.

Kagome abrió su boca más y esta ves fue ella quien introdujo la lengua en la boca de él, saboreando su exquisito saber a menta que siempre lo acompañaba… agradecía a Dios que InuYasha fuera adicto a las mentitas… el joven le correspondió aquella caricia con su propia lengua, chocando con ella.

Lamió los labios de la mujer, y luego succionó suavemente el carnoso labio inferior hinchándolo un poco. De ahí pasó al superior repitiendo la acción y volvió a besarla en toda la boca nuevamente.

Kagome le acarició la espalda con intensidad, y pasó sus manos por debajo de la polera de él.

La razón estaba comenzando a irse de su cabeza, era tan fantástico poder sentir así a InuYasha para ella.

La espalda de él era ancha, dura, protectora, despedía un calor agradable, Kagome subió un poco más sus manos y luego las bajo dándole así largas caricia por todo lo largo y ancho.

"Me gusta tu espalda"-susurró entre el beso con la respiración totalmente agitada y la voz irreconocible.

InuYasha sonrió y sin si quiera avisarle a Kagome, la levantó del suelo poniéndola sobre su hombro y sujetando con sus brazos las piernas de ella. La joven quedó con la cabeza hacia el suelo… su grito de susto no se hizo esperar.

"¡InuYasha!"-reclamó, pero su quejido fue acompañado por unas risillas. Lo bruto, impredecible e impulsivo nunca se le quitaría.

"Vamos a dar un paseo"-le dijo al momento que llegaron a su cuarto.

La deposito suavemente en la cama, Kagome rió.

Dio una rápida mirada a su alrededor.

"Parece que lograste limpiar algo este lugar"-se burló de él sentándose en la cama cuando él lo hizo a su lado y le tomó el rostro entre sus grandes y fuertes manos.

"No te burles de mí"-La volvió a besar a medida que se iban recostando en la cama.

InuYasha se puso con cuidado sobre Kagome para no aplastarla con su peso, depositó cortos besos por las mejillas de ella y luego descendió por el cuello, Kagome aguanto pequeñas risitas ante esa zona algo sensible para ella, moviéndose un poco de su lugar, frotándose inconcientemente con el cuerpo de él.

"Mmm… si haces eso… en este mismo instante te poseeré y acabará muy luego"-ronroneó en el oído de ella, y Kagome no pudo evitar sonrojarse.

Se apartó un poco de él para poder verlo a la cara. Y lo que vio en sus ojos la emocionó.

"InuYasha…"-lo abrazó y sin importarle la anterior advertencia de él, volvió a frotarse contra el fornido cuerpo del joven una y otra vez.

"No sabes lo que me haces… eres malvada"-gimió cuando la pelvis de Kagome rozó un poco más contra su virilidad ya dispuesta a necesitar una atendida. Y eso que aun estaban con ropas.

InuYasha se volvió a concentrar en el cuello de ella, bajó un poco más y se topó con la polera de pabilos que estaba usando la muchacha.

"Esto molesta"-dijo ronco, al momento que con una de sus manos bajaba los pabilos y los arciales de su sostén al mismo tiempo para luego dedicarse a besar el hombro derecho y morderlo suavemente en su curva.

Kagome quería sentir el torso de InuYasha desnudo contra ella, y en un esfuerzo mientras el seguía entretenido pasando las manos por debajo de su frágil espalda y depositando besos por su cuello y hombros, subió la polera de él con algo de brusquedad. Él se levantó un poco para ayudarla a quitársela tirándola algo lejos para que no estorbara más adelante.

Hermoso.

Hermoso.

Hermoso.

¿Por qué demonios InuYasha tenía un cuerpo tan perfecto?

O quizás ella lo veía perfecto porque lo amaba…

No, no estaba segura que InuYasha era el hombre más perfecto que había visto en su vida… al menos ese fue el primer pensamiento que tuvo de él cuando lo conoció.

"Kagome"-dijo suavemente quitándole esta ves la polera a ella, Kagome levantó los brazos para facilitar la acción de InuYasha despeinándose un poco, quedando solo con el sostén de color rojo que traía puesto.

Se sintió algo avergonzada.

¿Y si no le gustaba su cuerpo?

Sus facciones se pusieron algo tensas y se llevó los brazos cruzándolos por su pecho, pero InuYasha inmediatamente con una mano le hizo sacar los brazos de ahí.

"No seas tonta"-le reclamo antes de hundirse entre medio de los pechos de ella, no eran muy grandes pero para él estaban bien-"me gustas"-susurró pasando una mano por debajo de la espalda de ella buscando el broche del sostén algo desesperado, y con la otra mano acariciando el plano vientre.

Kagome se enderezó un poco y al igual que la polera lo ayudo a quitarle el sostén, con su corazón palpitando fuertemente y una agradable sensación se comenzó a acumular en su vientre.

Cuando logró quitarcelo se quedo un instante mirando el semi cuerpo desnudo de la muchacha, se veía tan frágil, con los ojos brillosos, las mejillas sonrojadas, los labios algo inchados por los ardientes besos, el cabello exóticamente desordenado.

Totalmente deseable, pensó con una sonrisita.

Kagome se dejó contemplar… la mirada que él le estaba entregando en ese momento le encantó, la hacía sentir segura, confiada y muy femenina.

"InuYasha"- Kagome se acercó a él y lo besó nuevamente, sus senos chocaron con el caliente pecho de él provocándose así una caricia excitantemente agradable.

"Mmm…"-la apretó más contra él disfrutando de la encantadora sensación de sentir los pequeños bultos chocando contra él.

La apartó un poco y bajo para besar y masajear los senos, lamio con la punta de su lengua el erguido pezón, provocando que Kagome gimiera tan fuerte que ni ella misma reconoció que ese casi gritito haya salido de su boca.

InuYasha sonrió para si al escuchar el gemido de ella que fue música para sus oídos, repitió el mismo gesto con el otro seno consiguiendo el mismo efecto.

"Se siente bien"-murmuró casi sin razón, ninguna otra ves se estaba comparando con esta.

Era mágica.

Era casi irreal.

Y aun no llegaba lo mejor…

Kagome acarició la espalda de él por todo lo ancho y luego las llevo a sus brazos volviendo a la espalda de InuYasha haciendo caricias en círculos.

Él se enderezó y la miró directo, posesivo, deseoso, se quitó los pantalones quedando sólo en sus boxer en donde ella pudo contemplar mucho mejor su erección…

"Oh"-se escapó aquella exclamación de sus labios sin poder disimular al verle ahí.

"¿Asustada?"-le dijo con aire orgulloso por su prominencia. Ni en esos momentos se le quitaba esa parte de él.

"De ti…"-le dio un beso en el cuello escuchándolo reír suavemente-"Nunca InuYasha"-volvió a besarle el cuello y bajo por el pecho de él, lo imitó besando y lamiendo las tetillas del joven, bajo hasta el estomago del muchacho y mordisqueó tiernamente una porción tostada de piel.

"Kagome"-suspiró cuando ella se colocó encima de él y por sobre el boxer se meció, con ello una descarga eléctrica les erizo la piel…

"Te necesito"-exclamó casi en una súplica-"la… falda"-le dijo casi sin coherencia, ella curvó sus labios y separándose un poco se quito la falda que iba abotonada a un costado quedando sólo con su cuadro puesto.

InuYasha desde esa posición la podía apreciar de forma magnifica, ella sentada sobre él con una excelente vista de esos amables senos y el rostro de Kagome con una extraña expresión de felicidad…

InuYasha se removió un poco para quitarse los boxer, ella le brindó su ayuda y luego él al revés le ayudo a quitarse sus calzones… quedando al fin ambos completamente desnudos… dándole una tierna mirada por sobre su hombro InuYasha se dirigió a buscar en su billetera del pantalón un condón y se lo puso ante una Kagome expectante que lo observaba atentamente ansiosa.

InuYasha giró sobre la cama para quedar él sobre Kagome y poder en el primer momento tener el mando…

La besó en los labios abrazándola con toda su fuerza en el momento en que se adentraba en la cálida y húmeda cavidad femenina siendo muy bien recibido por los músculos interiores de Kagome que se contrajeron de forma exquisita alrededor de su miembro.

Aquel momento juro Kagome que jamás lo olvidaría… la lengua de InuYasha dentro de su boca acariciándola íntimamente, la unión que se había formado de sus sexos… la calidez que emanaba el cuerpo de él… la protección que estaba sintiendo…. Era hermoso y único haciéndola olvidar de la triste realidad…

Ojala esto pudiera sanar todo aquel dolor que vendría en un futuro muy próximo.

Él inmediatamente inició un suave movimiento de caderas que Kagome no demoró en seguir comenzando a aumentar el ritmo a medida que pasaban los segundos, rozándose cada parte de su cuerpo, tocándose cada parte de su cuerpo, acariciándolo todo… reconociendo cada lugar que pensaron que jamás se tocarían.

Pasado un buen rato en aquella posición gimiendo de forma desesperada InuYasha se salió del acogedor interior de ella sentándose en la cama y guiando a Kagome para que se sentara sobre él dándole la espalda, al instante nuevamente el sexo erguido de él fue abrazado por la húmeda cavidad de Kagome quien ahora se movía de arriba hacia abajo poniendo sus manos a cada costado sobre las piernas de InuYasha para tener mayor fuerza en empujarse, mientras que él subía una mano por el seno de ella y lo apretaba fuertemente mordisqueando el hombro izquierdo escuchándola gemir sin restricciones.

Kagome hace tiempo que había perdido la cordura, las sensaciones que la inundaban eran tan indescriptibles y fantásticas, sentía como su cuerpo se contraía de forma maravillosa y luego se relajaba dándole una oleada de lo que se avecinaba…

La muchacha inició un nuevo movimiento en aquella misma posición pero ahora circular alrededor del miembro de él.

Oh Dios, eso era demasiado, pensó él… sin poder evitarlo de sus labios salió un jadeo bastante fuerte…

La dio vuelta quedando así frente a frente ambos, y se tendió sobre la cama para que Kagome estuviera sobre él… ella se echo hacia delante y lo besó en los labios al momento en que los contorneos de las caderas los volvía más rápido y entre el beso se decían cosas invendibles y sensuales…

Aceleraron más y más el ritmo.

Kagome sabía que estaba alcanzando el clímax, la fuerte tensión en la parte baja de su vientre se lo estaba advirtiendo y como deseaba alcanzarlo, lo besó con más ímpetu de forma ardiente aumentando aun más el movimiento y al fin llegó a la cima cuando la tensión estallo desapareciendo de tal forma que la hizo sentirse en las nubes, en el paraíso… volando.

InuYasha dio unos movimientos más de caderas y llegó después que ella al tan anhelado orgasmo dando un gruñido ronco y fuerte… casi como un grito desesperado al poder tocar las estrellas.

Kagome cayó exhausta sobre el pecho de él quien inmediatamente la abrazo acariciando el flequillo de ella que se había pegado a causa del sudor.

"Te amo"-le murmuró la mujer girando su cuerpo para quedar al lado de él…

"Y yo a ti"-le besó la comisura de los labios… se sacó el condón de su rendido miembro levantándose a su pesar para irlo a dejar al baño y luego volver a tenderse a su lado.

"Ha sido tan hermoso…"-susurró cuando el la abrazó acomodándola contra su cuerpo. InuYasha se rió suavemente y acarició el cabello de ella.

"Si esto te pareció hermoso, espera a ver en unas horas más…dejaré que descanses un poco, que esto aun no acaba"-le dijo acompañando su afirmación con una sonrisa cómplice.

Kagome lo escuchó sin decir nada y cerró sus ojos dejándose llevar por el agradable momento…

Continuará.

Espero que les haya gustado la continuación, este capítulo podriamos decir que es un regalo de San Valentín de MI para USTEDES que me leen y se dedican a mandarme comentarios TAN MARAVILLOSOS!

Enormemente Gracias!

Besos

Rewies!

Los leo todos! ;D