Aclaración:
Los personajes de InuYasha NO me pertenecen, si no que a Rumiko
Takahashi.
Hago este fanfics por entretención mia y de lo/las
fans de este anime/manga.
IMPORTANTE ANTES DE LEER: Este capítulo lo hice en dos formas de Narrar. La primera la narro yo como "Narrador omnisciente" y en un momento le sedo el lugar a INUYASHA como "Narrador PROTAGONISTA" para que puedan saber que es lo que piensa, siente sobre lo que esta pasando con Kagome.
Ahora si !
Let
Go!
Tan Sólo Tres meses
Proposición
Aquel
día se había vuelto bastante caluroso, con la ropa pegada al cuerpo
por el sudor, se pasó el dorso de la mano un poco brusco por el
flequillo desordenándolo
en su frente, se acomodó los lentes de
sol al momento que apartaba su cabello hacia atrás para que no le
abrigara tanto el cuello.
"Bonito día"-comentó sarcástico InuYasha mirandola de re-ojo.
"Mmm..."-Kagome seguía luchando con su cabello que insistía en irse sobre sus hombros.
"Hija ¿Estas bien?"-La mujer le toco el hombro con un rostro algo preocupado.
"Estas más
nerviosa que yo mamá"-le dijo de forma monótona la muchacha
tratando de poner su cara de mayor tranquilidad, aunque por dentro no
estuviera más
que casi queriendo ser tragada por la tierra,
porque aquella decision iba contra sus principios, contra lo que
quería para ella, sólo lo había echo para agradar a los demás.
Sin embargo si se daba cuenta que apenas iniciara el
proceso comenzaba a perder su energía habitual que aun tenía
desistiría inmediatamente, al menos nadie podría quejarse
que
no lo intento.
"Kagome y ¿Qué te harán?"-preguntó de forma ingenua y natural Souta, que iba comiendo un helado de fresa y tenía toda la boca manchada.
"Veamos, como te lo explico"-comenzó ella llevándose una mano hacia su cabeza echando para atrás algunos cabellos rebeldes-"Digamos que me inyectaran ciertos fármacos con una cantidad que el doctor diga que es necesaria, y ese fármaco matara a todas las células malvadas, villanas, que estén destruyendo mi cuerpo, es como una guerra"-le sonrió Kagome de forma tierna-"¿Entiendes?"
"Eso te sanará"-Su voz sonó tan genuinamente alegre que Kagome no pudo evitar sentir oprimido el corazón ante aquel esperanzador rostro.
"No es seguro Souta"-acarició la mejilla pegajosa del niño.
"Pero si te matará las células malvadas y feas"-Souta puso una expresión confusa y se pasó la mano limpiándose de la boca el resto de helado.
"Si pero... no es tan sencillo"-trató de buscar alguna forma no tan fría de explicarle-"Digamos que ese 'veneno' para células malvadas también y sin intensiones perjudica las que son buenas... y además..."-Kagome se quedó en silencio descartando lo que le iba a decir.
"¿Además que Kag?"-él la observó expectante.
"Nada..."
"¿Cómo que nada?"-frunció las cejas.
"Mira Souta, aquel televisor esta pasando el último juego de Play Station"-saltó como salvavidas Inuyasha distrayendo al niño completamente.
"¡Donde, donde!"
"Ahí..."-le señalo.
"Gracias"-musito bajito, sólo para que él la escuchara.
"De nada"-le apretó la mano que tenía entrelazada con la suya y le dio una sonrisa complice. Una sonrisa que la hacía sentir tan viva, tan saludable, como si nunca hubiera tenido ningún mal, como si no existiera nada que la pudiera vencer, y era tan hermoso poder sentirse así en aquellas circunstancias.
Estaba tan agradecida por poder tenerlo, temía tanto que fuera a desaparecer, que despertara al día siguiente y él no estuviera, era algo que de vez en cuando rondaba su cabeza, sin embargo era ELLA quien desaparecería para siempre de la vida de InuYasha.
¿Cómo se consolaría él de eso?
¿Cómo reconstruiría su vida después de ella?
Eran preguntas que las tenían desde hace mucho en su cerebro y que no se había atrevido a preguntarle, decidió que lo haría apenas terminara con la primera sesión.
"El abuelo ¿Por qué no quiso venir?"-Kagome se apego más al cuerpo de InuYasha.
"Iba a ir un tipo que le iba a comprar una mercadería del templo"-le respondió su madre de forma alegre cuando ya se podía divisar el hospital.
"Es increíble que haya gente que compre sus baratijas"-se dijo más para si Kagome que para los demás.
"No seas dura con Papá"-le reprendió sin enfado su madre.
Al entrar al hospital Kagome y su madre se fueron directo al mesón de atención, mientras InuYasha y Souta se sentaron a esperarlas mirando de forma aburrida el televisor que estaba en un canal donde dan esos programas de farándula donde la gente que no tiene vida y necesita ver las polémicas de los demás para sentirse realizados.
La secretaria les dijo que esperaran un momento, pues había otro paciente en ese momento.
"Kagome"-InuYasha le habló pero no fijó su vista en ella.
"¿Si?"-Kagome recargó su cabeza en el hombro de él mientras esperaba su turno... se sentía cálido. Tan agradable.
"¿Estas bien?"-continuó sin mirarla.
"Vaya, parece que esa es la pregunta del día"-frunció sus cejas algo molesta-"Estoy perfecta"
"Después de esto, cenaremos afuera... tú y yo"-anunció al fin poniendo sus ojos sobre ella, quien lo contemplaba con un cierto aire confundido.
"Veo que no me podré negar Señor Taisho"-le dijo dándole una traviesa sonrisa. Alzó su barbilla y le besó los labios suavemente, un simple rose.
"Como si te pudieras negar"-le dirigió una de sus sonrisas más arrogantes y orgullosas.
"Oh InuYasha no te pongas así"-le dio un gentil codazo entre las costillas del lado izquierdo.
"¡Keh! si te fui irresistible desde el primer momento"-comentó cruzándose de brazos.
"Si, si como no"-puso sus ojos en blanco, pero tenía razón-"Que presumido"
"Tú también para mi Kagome"-suspiró cerca del rostro de ella, aquella acción la hizo temblar ligeramente, subió sus ojos hacia él y lo encontró mirándola de forma profunda.
"¿También sentiste una fuerza más haya de lo racional?"-Subió su mano derecha y la puso en la mejilla de él.
"Supongo"-entrecerró los ojos ante la caricia dulce de la muchacha.
"Kagome"-La señora Higurashi se acercó-"Lamento interrumpirlos, pero es tu turno hija"
"Si..."-le dio una última mirada por sobre su hombro a InuYasha y siguió a su mamá-¿Puedes entrar conmigo cierto?"
"Por supuesto... no te preocupes... todo saldrá bien"-trató de darle confianza dirigiendo su sonrisa más hermosa y acogedora.
"Eso espero"-susurró.
El doctor llegó a la habitación y la saludo a ambas, no era el mismo de la ves anterior. Llamó a una enfermera y le dijo a ella la dosis que debía ponerle a Kagome.
Estuvieron bastante rato dentro.
Cuando la aguja le atravesó la piel sintió un leve ardor pero trato de ignorarlo...
.
Abrió sus ojos algo
desorientada, fijó su vista en el techo que lo vio negro, de lo
único que estaba segura era que se estaban moviendo, podía sentir
el vaivén, se enderezo abruptamente
casi chocando con el techo y
se percató que estaba en un auto, en el asiento trasero de uno, la
chaqueta masculina que la cubría cayó de su pecho sobre sus
rodillas de forma pesada. Movió su cabeza y lo vio conduciendo.
"Al fin despertaste"-le dijo mirándola por el espejo retrovisor-"¿Estas bien?"-sonrió.
"Si..No sé en que momento me quede dormida"-se pasó una mano por la frente sintiéndola un poco dolorida.
"En el hospital...tuve que cargarte en brazos hasta el auto"-puso una expresión de cansancio-"Y como pesabas"-agregó para molestarla.
"InuYasha"-se quejó algo irritada-"A una mujer jamás se le dice eso"-cruzó sus brazos sobre su pecho y subió un poco su mentón demostrando su fingido descontento ante el comentario de él.
"No te vas a enojar ya..."-se burló estacionando el auto afuera de uno de los restaurantes más famosos de Japón.
"Wow"-Abrió sus ojos más sorprendida al darse cuenta en donde estaban-"No me dijiste que me llevarías a un lugar tan hermoso y lujoso como este"-enrosco un mechón de cabello en su dedo.
"No pensé que fuera necesario"-comenzó a abrir la puerta.
"Pero estoy vestida fatal me da vergüenza entrar así"-apretó el genero de su falda poniendo un rostro de 'esto apesta'.
"Oh vamos Kagome, aquí se puede venir casual, formal/semi informal, da lo mismo, en serio"-Le guiño el ojo, salió finalmente del auto y lo rodeo para llegar donde ella.
Kagome espero y espero a que él le abriera la puerta pero no lo hizo, solo parecía esperar a que ella bajara, finalmente la morena decidió abrir la puerta al ver que InuYasha no tendría ese caballerismo.
"Nada te costaba abrírmela"-sonrió juguetona.
"Ni que tuvieras los dedos crespos"-le devolvió la sonrisa pasando un brazo por los hombros de ella.
Al entrar al lugar Kagome se fijo que tal como había dicho InuYasha todas las personas en su interior estaban vestidos de forma más casual e informal que con algún tipo de traje elaborado por lo que eso le ayudo a no sentirse tan bicho raro.
"¿Puedo ayudarlo Señor?"-les dijo un mesero que los abordó apenas cruzaron el umbral.
"Quiero la mesa que reservé"-cambió la posición de sus brazos al rededor de los hombros de la muchacha para tomarla de la mano.
"Su nombre por favor"-el tipo saco una libreta donde parecía tener una gran lista de nombres.
"Taisho InuYasha"
"Veamos..."-El mesero después de un breve tiempo de espera encontró el nombre del oji-dorado-"Pase por aquí por favor"
Los guió por un pasillo iluminado por velas a cada costado, las paredes eran de un color damasco coral, llegaron a un balcón amplio donde había una mesa redonda de tamaño pequeño, precisa para dos personas, iluminada por tres velas, un precioso mantel rojo y en el suelo había pétalos de rosa.
"Todo como usted lo pidió señor"-El moso sonrió satisfecho al ver el rostro de la jovencita tan impresionado.
"Si, esta todo bien... puede traernos la comida que ordené también"-InuYasha apretó suavemente la mano de Kagome entre la suya, era suave, pequeña, frágil, le hacía sentir que la protegía, que él le daba seguridad y eso le encantaba.
"Por supuesto, con permiso"-El hombre desapareció por el mismo lugar en donde habían llegado.
Kagome seguía mirando atónita el lugar y luego a InuYasha, alternó su vista entre el paisaje y él un buen rato mientras InuYasha la contemplaba absorto, como si no existiera nada más en ese mundo, como si su centro fuera ella.
La muchacha se acercó más de lo que ya estaba a él y lo miró directo y de forma transparente con los ojos vidriosos.
"¿De verdad.. haz echo... todo esto para mi?"-su voz se quebró en un momento, y tuvo que inspirar profundo para no derramar lágrimas enseguida. Se había prometido no volver a llorar frente a él, aunque si esta ves lloraba en lo absoluta sería de pena.
"Naturalmente ha sido para ti ¿ves a alguien más?"-le alzó una ceja de forma coqueta y tomó entre sus grandes manos el redondo rostro de ella, viéndose reflejado en los ilusionados ojos de Kagome.
"Nunca pensé que serías capas de hacerme algo tan lindo..."-cerró los ojos ante la caricia del dedo pulgar sobre su mejilla.
"Oye"-comenzó a protestar al escuchar aquel comentario.
"Quiero decir"-trató de corregir-"Creo... siempre he creído que eres demasiado bueno para mí... y esto.. InuYasha te amo"-finalmente le dijo sin saber como poder expresar la sorpresa, la emoción y la alegría que la embargaba en ese momento ante aquel gesto tan atento de él.
"Yo también te amo Kagome..."-se acercó más aun y le besó los labios de forma lenta, pausada, tan lenta que Kagome se desesperó en el beso suspirando de forma pesada y ella insistiendo en que el ritmo aumentara, cuando lo consiguió rodeo sus brazos en el cuello de él y le acarició los cabellos de la nunca, volvió a suspirar. InuYasha entonces la apretó más contra él pasando ambos brazos y rodeando su pequeña espalda excarcelándola en ellos-"Eres mi rehén esta noche"-ronroneó en su oído.
"Pues no me importaría pasar el resto de mi vida en esta cárcel"-le sonrió besándole la mejilla y abrazándolo una ves más.
Protección.
Refugio.
Eran
las cosas increíbles que encontraba ahí.
Se sentaron esperando que les trajeran la comida y Kagome se dedico a mirar a su alrededor.
El balcón daba hacia el patio trasero del Restaurante el cual estaba iluminado por grandes velas, había una piscina en el fondo, y en todo el lugar había un tapiz de flores. La luz de la luna daba justo en la piscina reflejándose el agua entre los arbustos y arboles dándole un toque mágico.
Se respiraba tranquilidad, paz, armonía.
Era todo tan perfecto, tanto que parecía irreal.
Kagome pensó fugazmente en su sueño de unas noches atrás... cuando él iba caminando a su lado y de pronto desaparecía, ahora que lo pensaba bien en sí no era InuYasha quien desaparecía, si no era ella... ella y su nuevo mundo al cual iría.
Movió un poco su cabeza para borrar aquellos pensamientos, esa noche no pensaría en ninguna estupidez, ni en ninguna tristeza, sólo se dedicaría a disfrutar de la compañía de la persona a la cual amaba.
"¿Te sucede algo Kagome?"-InuYasha la observaba abiertamente interesado en descifrar las expresiones en el rostro de ella.
"Nop, no me sucede nada, solo sigo impresionada...Gracias"-le sonrió aun conmovida.
"¡Hey! no me estarás agradeciendo eternamente, sabes que detesto eso"-le dijo sintiendo sus mejillas arder, no había cosa que lo ruborizara más que Kagome dándole las gracias con aquella hermosa expresión.
"De acuerdo"-sacó su lengua y la mordió entre sus dientes como una pequeña niña aun manteniendo su sonrisa-"Me encanta el lugar"
El moso llegó y les dejo sus platos, el vino y un jugo natural (Kagome por sus medicamentes no puede consumir alcohol) e hizo una breve reverencia y se marchó.
"Esto tiene un buen aspecto"-comentó feliz echándose su primer bocado a la boca-"Mmm que delicioso"-agregó con un tono muy animado.
"Jajaja... eres tan entusiasta por cosas tan sencillas Kagome"-también probó de la comida y no la dejo de mirar en ningún momento.
Al igual que Kagome, él desde que la conoció temía que ella fuera a desaparecer, y ahora más que nunca deseaba, quería grabar cada cosa, cada gesto, cada palabra de Kagome para siempre en su memoria. Y no olvidar nunca ni el timbre de su voz, ni el color de sus mejillas, ni el brillo peculiar en sus ojos, ni el sonido de su risa...
Kagome.
Kagome.
Kagome.
Era todo lo que existía para él.
(INUYASHA
ON)
Sus ojos se veían tan iluminados, tan felices, realmente fue y es imposible resistirme a ella, cada cosa que tiene me atrae, cada palabra, cada sonido que emite, cada cosa de ella es un imán incontrolable para mi.
Ahora que la veo, ahora que sé lo que somos... realmente no puedo dejar de sentir odio y rabia conmigo mi mismo por haber desperdiciado dos estúpidos años en no decidirme a decirle lo que sentía.
Siempre me arrepentiré de eso, será algo que jamás me lo perdonaré.
Y lo peor es que estoy tan seguro que si Kagome no hubiera tenido esta enfermedad aun seguiríamos siendo solo amigos, que tontería... además ella fue quien tomó valiente y me lo dijo, en cambio yo tan cobarde tan estúpido y cobarde...
Kagome ha tomado entre sus manos la copa que contiene jugo y la bebe distraidamente... observó aquel gesto de forma tan interesada...
"InuYasha ¿Tengo algo que me miras tan fijamente, me harás sonrojar"-me sonríe de forma tranquila tocándose sus mejillas.
"Estas sonrojada hace bastante rato"-le respondo de la misma forma y le devuelvo su encantadora sonrisa.
Es tan raro pensar ahora en mi pasado, vivía sin el más mero sentido, sólo me dedicaba a desperdiciar el dinero de mis padres, salía con chicas porque así me sentía poderoso, pero eso solo era algo superficial, realmente con muy pocas llegue a tener una interacción sexual, la mayoría llegaba totalmente ebria a mi cama y se quedaban dormidas, y realmente nunca me han agradado las mujeres así, terminaban dándome asco, y sentía asco de mi mismo también... las dejaba dormir y cuando despertaban les decía que todo fue muy bueno y les pagaba un taxi para que se fueran.
Luego me sentaba en mi cama meditando que mierda había echo aquel día y cada día era lo mismo, desperdiciando cada día haciendo estupideces...
Pero cuando conocí a Kagome...
"InuYasha...InuYasha"-reacciono, me esta llamando pasando su mano sobre mi rostro para llamar mi atención-"¿Estas escuchándome? parecías mirarme pero tus ojos no están en si concentrados en mi"-Curvo mis labios hacia arriba, Kagome ha echo una extraña mueca y se ve tan divertida.
Adorable.
"Claro que te estaba escuchando"-le digo para dejarla tranquila mientras me echo otro bocado a la boca.
"¿A sí?... bien, el asunto es que no puedo creer que Souta siendo tan pequeño tenga YA novia, quiero decir..."-continua charlando pero me vuelvo a perder en sus ojos, en sus gestos.
Aquel día cuando entre a la discoteca iba dispuesto a la rutina de siempre, la vi sentada en la barra sola, como la típica chica que parece rogar por compañía, su larga cabellera negra me llamó la atención apenas cruce mi mirada por su espalda.
Al acercarme me di cuenta de que era mucho más bonita de lo que había pensando tan solo al ver su espalda. Se veía concentrada en algún pensamiento.
Pero al iniciar la conversación y ver su reticencia hacía mi, mi orgullo se sintió herido... y quise ser cruel con ella.... tratar de decirle algo que la molestara... pero no lo conseguí, no podía hacerlo, había un 'no se qué' en ella, algo que me llamaba... que me decía que no debía dejarla escapar.
Y me enrabien conmigo mismo al no entenderme por primera ves.
Aun recuerdo cuando me obligo a tomarme esa foto con ellos... parecía tan empeñada en ello y me miraba de forma tan directa como si supiera todo de mi, como si supiera lo solo que me sentía.
Kagome.
¡Mierda!
Como fui tan idiota.
Como fui tan estúpido.
Como fui tan tarado.
Para
no haber advertido que algo así podría pasar, que las personas no
están para siempre, si no sólo por un breve momento.
Kagome, lo siento... lo siento de verdad.
Pero si te digo esto ahora quizás te lastime también a ti.
Y además mi orgullo aun es muy grande como para poder decírtelo así de claro.
(INUYASHA OFF)
"Pero ahora que lo pienso, los niños son tan precoces"-suspiró al fin terminando su plato.
"Bueno, supongo que Souta se debe comportar como todo un caballero"-le guiño el ojo.
"Supongo que le enseñé como tratar a las mujeres... de echo le daba clases y él me decía 'pero contigo no puedo, eres mi hermana, me da risa' "-Dijo Kagome tratando de imitar de forma errónea la voz de su hermano menor.
"Esa fue una imitación fatal Kagome"-le dijo riéndose de ella.
"Lo sé"-también comenzó a reír.
InuYasha se quedo callado de forma abrupta, la miró atentamente y ella al no sentirse acompaña en las risas fijó su atención en él.
"¿Sucede algo?"-mordió su labio inferior.
"Si"-dijo en tono serio.
"¿Malo?"-preguntó poniéndose levemente nerviosa.
"Depende eso de ti"-sonrió de forma orgullosa.
Se levantó de su puesto y rodeo la mesa llegando al lado de Kagome, la tomó del brazo para que ella se levantara, y ésta le hizo caso, una mano la puso en la cintura de ella y la otra la metió a su bolsillo sin dejar de mirarla directo a los ojos.
"Me estoy asustando"-Murmuró con los ojos entrecerrados sintiendo el aliento de InuYasha chocar en su rostro. Embriagándola.
"No te preocupes..."-le besó fugazmente los labios y ella los cerró inmediatamente ante aquella caricia-"Abre los ojos Kagome"-escuchó su profunda voz.
Kagome le hizo caso y frente a su rostro vio los dedos de InuYasha sosteniendo un anillo de plata con un diamante.
Sintió su respiración volverse jadeos.
Su cuerpo temblar.
Su pulso acelerarse.
Sus ojos volverse húmedos.
"InuYasha...¿Esto es lo qué estoy pensando...?"-preguntó con cautela.
"Depende de lo que estés pensando"-sonrió.
"No me hagas decirlo yo...di lo tú"-rió suavemente entendiendo perfectamente de que trataba.
"Sabía que no me lo harías tan fácil"-refunfuño con humor.
"¿Estas seguro?"-el sonrojo aumento en sus mejillas. Apenas podía respirar.
"Nunca había estado de algo tan seguro como lo estoy ahora"-contestó serio y con voz profunda.
"Entonces que estas esperando, hazlo como se debe, o te llevas un NO anticipado"-le acarició la mejilla frunciendo falsamente sus cejas.
"De acuerdo, tú ganas..."-dijo tomando la mano izquierda de Kagome-"Señorita Kagome Higurashi"-comenzó con la voz algo temblorosa, no era tan fácil como lo había imaginado-"¿Quiere casarse usted con este hermoso y sexy hombre?"-finalizó besándole lentamente la mano que tenía sostenida entre una de ellas.
"Mmm..."-suspiró-"Por supuesto que quiero casarme con el hombre más arrogante, orgulloso y sexy de esta tierra"-sonrió cuando él le puso el anillo en el dedo anular, sin poder contenerse más lo abrazó mientras las lágrimas caían de sus mejillas-"Me prometí no llorar más... y mira"-se quejó hundiendo más su rostro en el cuello de él-"Pero ahora lloro de felicidad.."-lo abrazó aun más fuerte y él la cobijo con ahinco.
"Kagome"-murmuró contra los cabellos de ella-"Te quiero"
-
Sus cabellos se desparramaron sobre la cama y él se subió encima de ella controlando su peso en ambos codos ubicados a cada lado del cuerpo de ella, le encantaba la sensación de tener el cuerpo desnudo de ella rosándose contra el suyo, cada caricia era deliciosa, cada suspiro incrementaba el hambre de él sobre ella, cada beso era una droga adictiva que le hacia necesitar y querer más y más.
Kagome se movió inquieta debajo de él moviendo sus caderas de forma más acelerada sin dejar de gemir, abrazándolo por sobre los hombros, sujetandose de ahí, enterrando sus uñas en el lugar...
"Mmm...Dios"-murmuró casi sin razón la muchacha al sentir que se estaba elevando más y más.
InuYasha mordisqueó el hombro de ella y se volvió a dedicar a besar la suave boca de Kagome, al momento que sabía que pronto estaría en lo máximo de aquella tan íntima unión.
Kagome se comenzó a convulsionar debajo de su cuerpo de forma brusca gritando de placer, se retorcía e incrustaba más fuerte las uñas en la espalda de él, pero InuYasha no lo sintió porque estaba viviendo su propio orgasmo.
Cuando pudieron volver a controlar sus respiraciones, entonces fue cuando él se separo de ella y se recostó a su lado acunándola contra su pecho.
"Si esta es la forma en que tienes a tus rehenes, estoy encantada de seguir prisionera aquí"-susurró contra el caliente y protector pecho de él, pasando un brazo por la cintura de él para abrazarlo mejor.
Él rió de forma agradable y plena.
"Eres la única rehén que me interesa tener ahora y siempre"
Continuará.
UFF! Se que me demoré más que otras veces en continuarla, pero me formatearon el pc ;__; asi que no tengo MicroOffice por lo cual escribí en WorPad, por ello realmente no sé como salga el formato.
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS, es tan hermoso y alentador leerlos.
REALMENTE
ESTOY MUY AGRADECIDA DE USTEDES que me dan su apoyo para poder
continuar en esto que tanto me fascinan.
Espero
sus Post con
mucho cariño.
Besos a todos (K)
