Aclaración: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, si no que a Rumiko Takahashi.

Hago este fanfics por mera diversión y la del os fans de este anime/manga.

Advertencia:

-Lemon.

-Esta narrada en una parte por el punto de vista de InuYasha.

Tan solo tres meses

Memorable momento.

Kagome se despertó apenas sonó el despertador, la verdad es que no había dormido muy bien no porque sintiera malestar, ya realmente estaba acostumbrándose al dolor… sino más bien porque hoy sería el día en que contraería matrimonio con InuYasha.

Una parte de ella se sentía tan plenamente feliz por ello, y otra no dejaba de reprocharse por causar un agujero más en el alma de él.

Bajo los escalones y se encontró con su madre poniendo un que-que en el horno. Examino con la mirada todo lo que había en la cocina. Sobre la mesa había pastelillos, flanes, una torta de tamaño mediano y una grande que habían mandado a hacer hace dos días atrás apenas supieron que InuYasha tuvo la brillante idea de adelantar todo.

Haber logrado que les hicieran la torta como querían con más prisa de lo normal costo, pero al contar la historia fue suficiente para que el corazón de la dueña del local se ablandara e incluso les terminara regalando la torta.

Aunque InuYasha le había dicho que habría querido hacerlo en un gran local, Kagome se opuso rotundamente y prefirió realizarlo en su hogar, de todas formas no era mucha gente la invitada, en sí asistirían lógicamente su madre, su abuelo, Souta, sus amigos en común Sango y Miroku, y las amigas de secundaria de Kagome, Eri, Yuka y Ayumi, de parte de InuYasha no era mucha la familia, en realidad él tenía cierto conflicto con ella así que por lo que sabía solo asistiría la madre de él, lo cual no dejaba de tenerla nerviosa porque sería la primera vez que la conocería… y también iría la esposa de su medio hermano mayor: Kagura con la única hija que tenían: Rin.

"Kagome"-le llamó su madre despertándola de sus pensamientos.

"Hola"-le saludó acercándose para abrazarla.

"¿Cómo te sientes?"-le preguntó inmediatamente mientras le correspondía el abrazo.

"Algo nerviosa…"-se apartó un poco de su mama y fijo su ojos en la mesa, luego los regreso a su madre-"¡La verdad es que apenas pude dormir de los nervios!"-casi gritó dando un pequeño saltito… luego se puso a cambiar su peso de un pie al otro inquieta-"Realmente deseo que salga todo lindo.."

"Lo será"-La mujer se dirigió a ordenar unos platos.

"Eso espero"-Kagome se dirigió a uno de los muebles de la cocina que estaba a un lado de la ventana y de ahí saco una caja de botiquín.

"¿Sientes mucho dolor?"-La señora Higurashi trató de sonar casual.

"No mucha en realidad, sólo es por si acaso… no quiero arruinar este hermoso día"-le aclaró guiñándole un ojo para que le tuviera confianza.

"Está bien, pero si te sientes rara me lo dices inmediatamente Kagome"-no fue una petición, más bien la madre se lo ordeno.

"De acuerdo"-dijo ella planamente.

"Kagome"-le advirtió mirándola por sobre su hombre.

"Lo haré mamá, lo haré"-suspiró. Kagome ensanchó sus ojos cuando se recordó algo muy importante-"¡El vestido!"-chilló.

Escuchó a su madre reír sin dejar de lavar los platos que había ensuciado cocinando.

"Tranquila Kag, vino la señora Anihille a las 7 de la mañana a traértelo"-siguió con su amplia sonrisa.

"Tan temprano"

"Si, es que tenía cosas que hacer"-se volteo súbitamente y camino hasta la muchacha sorprendiéndola totalmente, Kagome se sintió un poco asfixiada cuando su mamá le dio un gigante abrazo que la apretujó entera, pero no hizo nada por decirle que no podía respirar bien…

"Mi chiquitita"-le dijo acariciándole el pelo. Kagome le devolvió el abrazo de la misma forma-"No puedo respirar"-se quejó la Señora Higurashi.

"Lo mismo digo"-sonrió traviesamente, su madre se apartó secándose algunas lágrimas que habían escapado.

"Está bien mamá, todo estará bien…"-le dijo-"todo estará bien"-se repitió así misma.

El resto de la mañana se le pasó muy rápido, se fue a la peluquería y le hicieron un bonito peinado tomado, donde algunos rulos estaban y caían por sobre su oreja, el flequillo se lo habían corrido hacia el lado derecho, luego de eso su madre la llevo en auto a la casa y espero hasta que llegó la maquilladora (amiga de la familia) le puso colores cálidos y suaves en el rostro que iluminaron su cara.

InuYasha llegó cuando Kagome se estaba cambiando su ropa por el vestido sencillo de novia. Y aun que él insistió en querer verla el abuelo se lo prohibió por la superstición que él creía que era cierta. InuYasha resignado tuvo que esperar.

Kagome no se dio cuenta cuando ya eran casi las seis de la tarde y había llegado el sacerdote y el pequeño grupo de invitados.

El piano viejo de los Higurashi comenzó a sonar tocado por el abuelo y entonces Kagome conteniendo la respiración y sintiendo vértigo de la pura emoción bajó las escaleras junto a su madre buscando inmediatamente los ojos de InuYasha. Cuando los halló tuvo su mundo completo.

Él la observaba con una implacable mirada que transmitía nervio, ansiedad, pero por sobre todo irradiaba amor. Y Kagome se sintió agradecida de notar eso y tener aquella conexión con él, porque se encontraba de la misma forma, con las mismas emociones.

Cuando llegó a su lado la madre de Kagome les unió la manos y le entrego una cálida sonrisa a InuYasha quien se la devolvió de la misma forma, pero no aparto por mucho la mirada de su 'casi' esposa.

El sacerdote comenzó con su típico discurso, su voz era la única que se escuchaba en el living amplio de los Higurashi… en ningún momento InuYasha soltó la suave mano de Kagome, la cual se aferraba a él con gran fuerza.

La mayor inseguridad de la muchacha era desmayarse en medio de la ceremonia, aunque no había tenido dolores ese día, aquello iba y venía sin que ella pudiera hacer mucho.

Pero por el momento todo iba bien.

El Padre comenzó a hacer los votos finales… y el sentimiento de pertenecerle a InuYasha se agradandaba en su corazón haciéndola rebosar de una felicidad indescriptible.

"InuYasha Taisho, aceptas a Kagome Higurashi para amarla, cuidarla y respetarla hasta que la muerte los separé"-esas finales palabras eran crueles por el hecho de que aquel tiempo era tan breve como un respiro… tan solo un mes… tan solo un mes y ese compromiso acabaría… Kagome trató de borrar aquel pensamiento de su mente cuando las lágrimas trataron de nublar su vista, las controló, no quería dejar de observar el hermoso rostro de su novio.

"Si acepto"-dijo él con la voz ronca y algo pastosa, casi quebrada.

"Kagome Higurashi, aceptas a InuYasha Taisho para amarlo, cuidarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe"-repitió el viejo sacerdote, Kagome se mordió el labio para que las palabras pudieran salir, se había formado un nudo tan fuerte en su garganta por la emoción del momento que temía que su voz saliera en apenas un murmuro.

"Si…acepto"-logró decir con esfuerzo al momento que finalmente una lágrima ganaba la batalla y se deslizaba por su mejilla.

Entonces el menor de los Higurashi se acercó con un almohadón en forma de corazón de pequeño tamaño de color blanco que había hecho la mamá de InuYasha el día anterior con los anillos de matrimonio depositados ahí.

El sacerdote entonces espero a que cada uno dijeran sus votos los cuales por la pareja habían sido modificados.

"Kagome, el destino da hermosas y crueles vueltas, mi pasado fue una niebla, un oscuro y solitario lugar, pero mi futuro se vio iluminado por tu presencia… Y ahora quiero decirte que te amo más que a nada en el mundo y que seré tuyo para siempre sin importar la distancia…amor"-Todos quedaron sorprendidos al escucharlo decir tan 'poéticas palabras' algo tan impropio de el muchacho. InuYasha tomó la frágil mano de Kagome y deslizó el anillo por su dedo.

Kagome tembló ante su contacto y miró su mano abstraída por unos segundos.

Kagome entonces tomó el anillo que quedaba en el almohadón y dijo sus propios votos.

"InuYasha, el destino da hermosas y crueles vueltas, mi pasado era tranquilo per contigo se volvió increíble, desde que te conocí supe que sería imposible no amarte, InuYasha te amo más que a nada en el mundo y seré tuyo para siempre sin importar la distancia…amor"-dijo Kagome con la voz a punto de soltar un gimoteo, imitó al acción de él y mirándolo a los ojos le puso el anillo en su dedo.

"Puede besar a la novia"-sentenció el sacerdote con voz solemne.

InuYasha soltó su mano y puso ambas en el pequeño y redondo rostro de ella, se acercó lentamente y entonces unió los labios a los de ella de forma lenta y pausada, un roce amoroso y suficiente para demostrar lo que sentía en ese momento.

Los aplausos de los demás nos se hicieron esperar.

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Kagome gimió cuando él la beso de una forma tormentosamente más desesperada mientras que con una mano abría la puerta y la otra la seguía sosteniendo firmemente en brazos.

InuYasha cerró la puerta de un portazo y dio pasos torpes hacia la cama con Kagome agarrada firmemente a su cuello besándole las mejillas.

"Pareces estar muy entusiasmada"-le dijo InuYasha con la voz ronca devolviéndole los besos con el misma ímpetu.

La recostó sobre la cama y ella lo abrazó por debajo de los brazos apretándolo a su cuerpo, InuYasha besó la comisura de sus labios y luego succionó el labio superior de la muchacha para repetir la acción con el inferior.

"InuYasha"-murmuró suave contra la boca perfectamente masculina.

Kagome lo empujó suavemente para sentarse.

"Bájame la cremallera"-le pidió Kagome girándose en la cama y dándole la espalda para que pudiera abrir su vestido.

InuYasha besó primero el costado del cuello de ella y mientras bajaba el cierre sus besos descendían de forma lenta por la frágil espalda de ella.

"Suave"-suspiró él.

Le quito el vestido dejándola solamente con su conjunto pecaminosamente provocativo para la noche de bodas.

"Preciosa"-ronroneó en el oído de ella y mordió gentilmente la oreja femenina.

"Te amo"

Kagome le ayudó a quitarse la camisa que ya tenía algunos botones abiertos, por suerte él se había quitado la corbata cuando estaban todos bailando.

"Esta haciendo mucho calor"-Kagome acarició el amplio tórax de él y bajo sus manos al abdomen exquisitamente formado de InuYasha.

"Mmmm…."-gimió despacio él cuando Kagome bajó sus manos aun más y rosó por sobre la tela la masculinidad de él que ya estaba erguida. La escuchó reír a lo lejos de forma traviesa, y luego sintió nuevamente las manos de ella pero esta vez desabrochándole el pantalón-"Kagome…"

Él la ayudo a terminar de quitarle el pantalón y tiró lejos la prenda, sin previo aviso se abalanzó nuevamente sobre Kagome haciéndola apoyar la espalda sobre el colchón, sus peinado se comenzó a desarmar y algunos mechones salieron de su lugar repartiéndose por sobre la almohada.

InuYasha la miró fijamente a los ojos por largos segundos, observó el rostro que tanto amaba con una extrema adoración que hicieron sonrojar de forma furiosa a la joven.

"InuYasha…"-Kagome levantó una mano y le acarició la cara-"Cuando dije que era tuya en los votos…desde que nací lo soy…"-sonrió plenamente-"Estoy segura que estábamos destinados"-susurró.

El aliento de él le choco en el rostro.

"Yo también lo creo"-le dio un fugaz beso en la frente-"Para siempre"-besó su nariz-"Y aquí y en cualquier otro lugar que exista"-besó sus labios, la boca de Kagome se abrió para recibir la impetuosa lengua de él que se enredo con la de la joven devorándose literalmente el uno al otro.

El ambarino pasó una mano por la espalda de ella tratando de encontrar la forma de abrir el elaborado sostén.

"Quien se le ocurrió crear una cosa así para la noche de bodas"-reclamó frustrado al no poder abrírselo. Ella se rió de él.

"Calma"-sonrió.

Kagome le mostró su costado.

"Aquí"-le dijo ella y se soltó el sostén dejando sus senos expuestos.

"Estaba escondido"-murmuró llevando sus manos a los montes de ella.

Los acarició dulcemente, los apretó entre sus manos y la besó en los labios. Luego bajó y beso sus senos, chupando, succionando y mordiendo suavemente los pezones de ella.

Kagome se arqueo dándole mejor acceso y sostuvo la cabeza de él ahí enrollando en sus dedos mechones del cabello de InuYasha.

"Ah…"-gimió algo fuerte cuando el bajó su mano y le acarició su centro con los dedos.

"Esto también molesta"-sentenció refiriéndose a la tanga que estaba usando ella.

"Coincido en eso"-Kagome levantó sus caderas para que él pudiera sacárselas tirándola lejos-"Y eso también molesta"-le señaló ella apuntando con su dedo el bóxer negro de él.

"Quítamelo"-la desafió en tono divertido y con una sensual sonrisa.

Kagome lo besó en la boca y le comenzó a bajar los bóxer con la mano, luego decidió intentarlo de otra forma, rodó con InuYasha quedando sobre él y bajó para tomar entre sus dientes la tela y bajarla. Él la miró con los ojos sorprendidamente abiertos y excitados. Él termino de ayudarla a retirárselos.

InuYasha la hizo rodar nuevamente para quedar sobre ella y se besaron largamente acariciándose, tocándose de forma intensa cada parte de piel expuesta.

El joven se posicionó y entro en el ser de la muchacha que lo recibió apretando sus músculos interiores.

"Increíble"-murmuró Kagome comenzando a menear sus caderas al ritmo de él, no era la primera ves que recibía a InuYasha en su interior, pero cada ves que sucedía sentía que era como la primera, y cada ves la experiencia de tenerlo unido de esa forma tan intima se hacía más exquisita.

Primero comenzaron con movimientos lentos torturándose mutuamente a profundizar y hacer más largo el placer. Pero eso no duro por mucho cuando él ya no se pudo resistir más y comenzó a entrar y salir de Kagome con más fuerza.

Ella se removía inquieta y diciendo palabras sin sentido bajo él. Los pechos de Kagome le rosaban el tórax a él y le transmitían una corriente eléctrica más fuerte aun.

InuYasha trató de decir algo pero en remplazo solo pudo soltar un gruñido que salió desde lo más hondo de su ser.

Kagome comenzó a sentir esa increíble sensación de que el nudo en su bajo vientre se apretaba y se apretaba cada vez más, y luego crecía y crecía y crecía para poder estallar.

Su cuerpo tembló y los movimientos de caderas los aumentó más y más hasta que logro flotar y llegar a lo más alto con un grito estremecedor diciendo el nombre de InuYasha.

El joven se sintió satisfecho al saber que ya había llegado su esposa, y aumentó más su ritmo para lograr alcanzarla, y entonces todo se volvió de puntitos de colores y soltó un fuerte gemido llamándola cuando alcanzó el orgasmo.

Sin muchas fuerzas Kagome levantó su cabeza y le besó el mentón a él.

"Te amo tanto"-le dijo abrazándolo. InuYasha la acostó sobre él estrechándola más fuerte sin salir aun de su interior. Sintiéndose el olor de hacer el amor en todo el cuarto y en sus cuerpos sudorosos.

"Kagome… mi Kagome"-InuYasha suspiró su nombre y la abrazó con más fuerza aún.

Mil ideas pasaron por su cabeza.

(InuYasha Taisho ON)

Maldición, ¿Por qué, por qué demonios me tienen que volver estas ganas de llorar? Soy un hombre, llorar es para los débiles sin embargo todo esto…. Todo esto es tan doloroso.

Es amarla y a la vez auto-dañarme… pero no me importa, no me importa el dolor que me quede para el resto de mi vida, estando así, todos estos momentos te juro Kagome que los guardaré para siempre en mi. Que nadie ocupará tu lugar.

Es la promesa silenciosa que te haré para siempre, para cuanto dure mi vida…

"InuYasha"-Kagome se ha removido y se ha puesto a mi lado. Ya no estamos unidos de la forma tan 'intima' eso me hace sentirme extrañamente solo, aunque la tenga a mi lado…

¡Maldición! Se hombre y no llores.

¿Qué diría Sesshomaru si te viera así? De seguro 'Oh que hermano tan niñita tengo'.

Tengo que ser fuerte.

Debo ser fuerte para Kagome.

"¿Si?"-le digo tratando de no sonar dolido…

"Seré tu ángel guardián"-me dice con una sonrisa tan hermosa.

¿Mi ángel guardián?

Tiene que decir eso justo en un momento como este….

Kagome…

Kagome…

Kagome…

No sabes cómo duele… y no me imagino el doble que te debe doler a ti.

"Que hermoso ángel tendré"-la abrazo nuevamente y beso su cuello-"Te amo"

(InuYasha Taisho OFF)

Kagome se acomodó mejor en el pecho de InuYasha y cerró sus ojos ignorando la punzada que atacó su cabeza.

Continuará.

Capítulo largo para reponer la demora.

Ayyy casi lloro mientras escribía la parte de InuYasha.

: $!

Gracias por sus comentarios, de verdad.

Besos!