Ahora la parte 2!


Tyson había aceptado en pasar la noche en casa de Leela, aunque lo tuvo que hacer prácticamente a la fuerza debido a que la rubia lo sometió a un chantaje del que no se podía librar. La ojiverde estaba que no podía con su propia alegría, pensaba que tener a Tyson como invitado sería una experiencia divertida, sin mencionar que no había posibilidades de que su Tía se oponga a eso debido a que ella mismo le incitó a hacer una pijamada en primer lugar.

No obstante, al ver al chico parado junto a la niña en la puerta pensó que no era eso a lo que se refería. Leela le explicó que su pijamada sería un tanto diferente, que no será una típica velada de sólo chicas y que aún así saldrá perfecta. La castaña conocía a Tyson desde que era muy pequeño por lo que estaba segura que era buen chico y que no se portaría mal, además, al verlo con esa expresión aburrida le confirmó que su sobrina lo había persuadido de alguna manera, por lo que de inmediato confió en que las cosas estarán tranquilas. Sin más que decir les dió la autorización de tener su pequeña fiesta.

— Muy bien Tyson coloca tus cosas aquí — señaló la rubia un cierto punto de su habitación — ¿Trajiste todo verdad? ¿No olvidas nada?

El mencionado hizo memoria y supo que nada le estaba faltando, además los hombres no usaban muchas cosas como las mujeres por lo que su equipaje sólo consistía en una pequeña maleta en dónde está su cepillo de dientes, ropa interior y pijama. A parte traía su saco de dormir color azul y una pequeña manta.

— No olvido nada — respondió el niño con una sonrisa.

— ¿Traes tu cepillo de dientes? — preguntó Leela doblando una ceja — Porque si lo olvidaste te puedo regalar uno que...

— ¡Lo traigo!

— ¿Y el repuesto? — volvió a preguntar la rubia cruzando sus brazos.

— ¿El repuesto? — preguntó Tyson sintiéndose confundido — Sólo me quedaré una noche, no necesitaré más de uno.

— Un cepillo de dientes puede llegar a ser muy delicado, si no lo tratas con cuidado las puntas se pueden abrir y al momento de cepillarte puede lastimar tus dientes y encias — respondió la ojiverde sabiamente — Así que siempre es recomendable llevar algunos contigo, por si se te daña uno, usas el otro. También debes tener mucho cuidado al empacarlo, estando en la maleta sin protección se puede dañar y contaminar. Y sé que no quieres una boca llena de parásitos.

Una gota creció en la cabeza del moreno mientras veía incrédulamente a la rubia, se estaba tomando esta situación demasiado enserio, cosa que le llegó a asustar.

— Leela, relájate. Sólo estaré aquí por una noche, ni siquiera son semanas y mucho menos me mudaré contigo.

— Sólo es precaución. Siempre debes llevar un repuesto de todo, y el repuesto del repuesto también es importante. Y el repuesto del respuesto del repuesto también pero eso es en caso de que vayas a viajar fuera de la cuidad — continuó Leela después de analizar varios puntos — Tyson, espero que hayas cumplido con eso en tu último viaje. Después de todo recorriste varios países gracias al campeonato de beyblade.

El chico puso una cara de sorpresa jamás vista en ella, no sabía que Leela podía llegar a ser tan intensa en ese tipo de cosas. Siempre se ha mostrado como alguien despreocupada pero ahora se está dándo cuenta que es muy precavida, a tal grado de ser algo obsesiva y exagerada en algunas cosas.

— Yo...no sé qué responder a eso — dijo el dueño de Dragoon logrando que la ojiverde forme un puchero.


La habitación de Leela era pequeña pero muy acogedora, poseía una cama que tenia un cubrecama rosa y flores de colores, encima había muchos cojines y algunos peluches entre ellos conejos, gatitos, perritos y el grifo que ganó hace unos días. Las paredes estaban pintadas de blanco, sin embargo tenía muchos adornos colgados como marcos con fotografías, un reloj color durazno, un adorno colgante de mariposas de distintos colores y una ventana que tenía una vista hermosa de la ciudad. A lado de la cama se encontraba un velador con una lamparita de noche en forma de flor. Una imagen antigua de una Leela de cuatro años junto a dos personas que sonreían a la cámara. Otra imagen reciente de ella con Tyson, el chico la cargaba en su espalda y la rubia alzaba los brazos formando un corazón al juntarlos. A lado se observaba una tercera foto de ella junto a los demás Bladebreakers, Leela se encontraba sonriendo al frente, Tyson a su lado sosteniéndo a Dragoon, Kenny yacía a lado derecho sonriendo mientras sostenía a Dizzy, Max y Ray se encontraban atrás igual sonriendo y por último Kai estaba de lado con sus brazos cruzados, solamente se apreciaba su perfil pero un ojo violeta veía la cámara y su expresión era seria.

El dueño de Dragoon apreció la habitación para después dejar su saco de dormir en el piso, tiró una maleta a la cama y acto seguido se desplomó en ella estirándo sus brazos y piernas mientras apreciaba el techo. Leela azomó su cabeza a la altura de sus ojos y empezó a tocar su nariz de forma divertida.

— Oye ya basta — se quejó Tyson incorporándose lentamente.

— No te vas a quedar ahí el resto de la velada ¿No es así? ¡Vamos, tengo planeadas muchas cosas divertidas! — dijo Leela dándo pequeños saltos en la cama, justo a lado de él.

— ¿Qué tienes p...? — el de la gorra no alcanzó a completar su pregunta debido a un almohadazo que su compañera le dió en pleno rostro.

— ¡PELEA DE ALMOHADAS! — gritó la niña azotándo otro golpe que hizo que el chico cayera de bruses al suelo.

— ¡Auch! — se quejó el moreno levantándose mientras se tapaba la nariz — Eso no fue bonito ¡Ahora verás!

Los dos niños empezaron a pelear por un buen rato, después de que la pelea finalizó ambos estaban despeinados y con los brazos un poco adoloridos, consecuencia de cargar más de una almohada para usarlas como escudos y armas respectivamente.


Leela y Tyson salieron de la habitación para ir a la cocina por algo de comer, no encontraron a la adulta por ningún lado por lo que la rubia supuso que salió a conseguir las compras para la cena. Mientras tanto tenían pensando hacer algo ligero, un pequeño refrigerio que les servirá para aguantar el hambre hasta la noche.

— ¿Qué sucede? — preguntó Leela al ver que el chico se quedó parado en la puerta del lugar.

— Nunca he cocinado — respondió con simpleza mientras se apoyaba en la pared — Así que tú harás el papel de Oliver este día y me cocinarás algo delicioso mientras veo televisión — añadió con sonrisa burlona dispuesto a abandonar la habitación, sin embargo, la niña lo agarró de la chaqueta y lo jaló hacia ella mientras formaba una mueca furiosa acompañada con un gran tic en el ojo.

— ¡NO SEÑOR! Tú no irás a ningún lado. Me ayudarás a hacer unas galletas de chocolate para acompañarlas con la leche que está en el refrigerador. No seré tu sirvienta personal así que ponte un mandil y...¡A TRABAJAR! — gritó la ojiverde con fuerza haciendo que el niño palideciera al instante. Momentos después, tomó dos mandiles de un perchero y uno lo lanzó hacia su compañero.

— ¡¿ROSA?! — gritó el de la gorra muy avergonzado — NO ME PONDRÉ UN MANDIL ROSA.

— Créeme, para alguien que usa calzones de Mario Bros eso no es nada — dijo la niña con tono divertido y travieso a la vez que el afectado se sonrojaba hasta las orejas.

— PROMETISTE QUE NO HABLARÍAS DE ESO — mencionó mientras se colocaba de mala gana el mandil.

— Vamos Tyson verás que cocinar es divertido — dijo Leela sacando varios ingredientes como harina, mantequilla, sal, chocolate, entre otros.

Tyson se colocó a su lado dispuesto a hacer lo que su amiga le vaya ordenando a pesar de que estaba en contra de la rutina. Después de todo, estaba en una pijamada por lo que sería mejor empezar a hacer cosas juntos para no llegar a aburrirse.

Pasaron un buen rato cocinando el pequeño aperitivo, Tyson se encargó de la masa y Leela de las mezclas. Al principio el niño no lo hacía tan bien debido a que jamás había cocinado galletas, sin embargo, después de manchar la mayor parte de la cocina, Leela le enseñó cómo debía hacerlo correctamente y con más confianza empezó a realizar el trabajo de mejor manera, dándose cuenta que cocinar era divertido porque te entretenia y el olor que empezaba a aparecer en el aire lo inspiraba a terminar más rápido para poder degustar la comida lo más pronto posible.

Una vez que las galletas estaban en el horno, los niños empezaron a limpiar. El dueño de Dragoon ya estaba de mejor humor y reía con Leela, a su vez que esta se divertía con las ocurrencias que decía su acompañante.

— Y después yo le dije.. ¿Cómo vas a saber qué película es mejor si ni siquiera sabes de qué trata la segunda parte? — preguntó el chico mientras se carcajeaba con la ojiverde — Es obvio que no sabía de qué estaba hablando.

— Sólo fingió que la conocía para caerte bien. Después del campeonato mundial has sabido ganarte mucha fama — contestó Leela mientras limpiaba el piso con un trapeador.

— Lo sé, esa es la vida de los famosos — contestó Tyson mientras se miraba las uñas con aire de autosuficiencia — ¡Oye ya sé! ¿Qué te parece si te grabo? — preguntó mientras sacaba su celular y empezaba a filmar a la rubia haciendo su trabajo.

— ¿Porqué quieres filmarme? — preguntó Leela doblando una ceja.

— Porque quiero guardar evidencia de este día, sin mencionar que estás toda manchada de mezclas raras que hacen verte divertida — respondió el chico colocándo una sonrisa maligna. Y era verdad, Leela se encontraba con el cabello atado en una cola larga, sin embargo, se notaba que estaba despeinado y con algunas pasas esparcidas. Su rostro poseía varias mezclas como mantequilla, harina en ambas mejillas y chocolate arriba de su boca, pareciendo un ligero bigote — Desde ahora te llamaré "Señor Dama".

La rubia solo atinó a ver su reflejo en un sartén limpio para empezar a gritar de forma colérica mientras se limpiaba la cara con agua. Tyson no perdía detalle de nada y cada vez se reía más fuerte, por como reaccionó la niña era obvio que no tenía idea de su aspecto.

— Ahora sabes lo que se siente — dijo el dueño de Dragoon refiriéndose a las fotos que su amiga sacó de él en ropa interior, ahora tenía un video que muestra a una Leela ridícula y muy avergonzada por algo que "está usando".

— NO TE ATREVAS...— amenazó la ojiverde señalándolo con el dedo — TYSON...¡TYSON NO PERMITIRÉ QUE SUBAS ESE VIDEO! — gritó sabiendo de antemano las intenciones sucias de su mejor amigo.

Leela estaba dispuesta a correr hacia él para arrebatarle el teléfono, sin embargo, como el piso estaba mojado, su pie derecho se resbaló por lo que en cuestión de segundos, cayó fuertemente de espalda mientras lanzaba un grito. Era una situación muy cómica y Tyson no perdió detalle de nada. Después de ver aquella caída, su risa se descontroló más resonando con fuerza por toda la casa.

La ojiverde se levantó debilmente mientras se sostenía de una silla y posteriormente de la mesa, colocó una mano sobre su espalda y con un fuerte sonido de huesos, la acomodó en su lugar, todo esto sin dejar de mirar de forma envenenada a su amigo.

— ¡Deja de reirte maldito!

— P-pero es demasiado divertido...— contestó el de la gorra limpiándose algunas lágrimas.

— Se nota que te gusta verme sufrir — se lamentó la niña con mueca adolorida.

— ¡Vamos, esto es épico! ¡Tienes que verlo! — animó el moreno mientras la invitaba a colocarse a su lado con la mano. La ojiverde lo obedeció sin cambiar su mueca entre molesta y adolorida.

Tiempo después...

— ¡NO PUEDE SER, PONLO OTRAVEZ! — animó Leela mientras trataba de controlar su fuerte risa.

Los dos amigos no dejaban de repetir el video de la caída de Leela porque era muy divertido. La forma de caer, su grito, cómo estaba su aspecto antes de que sucediera, todo era hilarante. El video mostró por milésima vez el momento de la caída y ambos se carcajeaban con fuerza. Definitivamente ese chiste les iba a durar por mucho tiempo.

— Leela, no puede ser...— decía Tyson con una mano sobre su estómago — Juro que guardaré este video hasta mis últimos días.

— ¿Me lo mandas? — preguntó la mencionada respirando una y otra vez para que la risa no gane de nuevo.

Tyson asintió y en segundos el gracioso video tenía un lugar en el teléfono de Leela.


Después de que las galletas estuvieron listas, Leela y Tyson fueron a la sala con un plato y un vaso de leche para cada uno con la intención de ver una película. El problema radicaba en que ninguno de los dos se ponia de acuerdo, Leela quería ver películas de romance o las típicas cliché de Disney. Tyson en cambio quería ver algo referente a los superhéroes o películas de acción, con explosiones y peleas.

— ¡Ya sabemos como va a terminar La Sirenita! ¡En cambio la Liga de la justicia es nueva, no sabemos el final y no pude ir al cine a verla! — se defendía Tyson mientras peleaba con su compañera por el control remoto.

— ¡Esa película es muy aburrida! — gritaba la ojiverde sin soltar una parte del pequeño aparato.

— ¿Cómo lo sabes? ¡Ni siquiera la has visto!

— Sólo con ver la foto de portada sé que será mala — respondía la niña con mueca frustrada.

— ¡Estás loca!

—¡El loco es otro!

Gracias a los constantes jaloneos, el control remoto resbaló de sus manos cayendo estrepitosamente sobre un florero de cristal que yacia bastante cerca. Los niños sólo pudieron ver con miedo la preciada reliquia destruida por todo el piso, a su lado, el control remoto porfin estaba inmóvil con sus pilas salidas, debido a que el golpe causó que la tapa dónde las resguardaba, se abriera.

— ¡EL FLORERO FAVORITO DE MI TÍA! — gritó Leela corriendo hacia el desastre para empezar a limpiar — ¡ESTO ES MALO, MUY MALO, MUY MALO, MUY MALO!

— ¡Qué no cunda el pánico, sé que hacer en casos como este! — dijo Tyson agachándose para estar a la altura del desastre — Lo único que tenemos que hacer, es pegar todas las piezas con pegamento — afirmó sonriendo de oreja a oreja.

Leela lo miró como si lo escuchado anteriormente fuera una broma.

— Debe ser un chiste...

Tyson negó con la cabeza — ¿Dónde es que tienes el pegamento? — preguntó buscando en unos cajones cercanos.

— Tyson..¿Enserio crees que esa es la solución? Mi Tía se dará cuenta enseguida — exclamaba la ojiverde colocándo ambas manos en su cabello.

— Entonces que sugieres "señorita sabelotodo"

— Pues...pues...— Leela chasqueó los dedos, señal de que se le ocurrió algo — Te echaré la culpa a tí — dijo con simpleza.

— ¿QUÉ? — preguntó el de la gorra mostrándo sus dientes.

— Oooohhh...¡Vamos! Que mas da una raya más a un tigre que ya casi es negro — dijo Leela sonriendo divertida.

— ¡ESTÁS LOCA! ¡CÓMO ME VAS A ECHAR LA CULPA A MÍ! — gritaba el dueño de Dragoon mientras la señalaba con el dedo — Si haces eso, le diré la verdad a tu Tía y no volveré a ser a tu amigo.

La Japonesa suspiró de forma derrotada.

— Bien pero entonces...tendremos que decirle la verdad. Estábamos peleando por el control, se nos resbaló de las manos y...cayó en el florero...

— Estoy seguro que entenderá que fue un accidente — apoyo Tyson colocándo su mano sobre el hombro de la niña.

Esta solo asintió con una ligera sonrisa.


Pasaron los minutos cuando la Tía de Leela llegó a la casa con las compras, grande fue su sorpresa al ver su florero roto en mil pedazos en el piso. Tyson y Leela le explicaron con detalle lo que pasó, diciéndole que fue un accidente, la mujer lo entendió, sin embargo, los regañó por estar jugando de esa manera con las cosas, y es que era bastante normal que ellos se peleen por cualquier circunstancia pero lo importante es que debían ser lo suficientemente responsables y maduros para parar y no meterse en problemas.

— Leela, estarás castigada cuando acabes tu pijamada con Tyson — demandó la mujer mientras se dirigía con paso firme a la cocina.

El de la gorra miró con lástima a su mejor amiga — Lo lamento Leela, tambien fue mi culpa.

— Está bien Tyson, después de todo lo que pasó, es lo justo — dijo con una sonrisa — ¡Vamos a mi habitación! ¡Ahora que estaré castigada, debo aprovechar esta pijamada al máximo!


Después de limpiar todo el desastre, los niños se dirigieron a los aposentos de la ojiverde para seguir disfrutando su velada.

Claro que al ser una niña la anfitriona de la noche, sometió al pobre de Tyson a un montón de tratamientos para "embellecer su rostro" porque según ella, "lo veía bastante maltratado"

— ¡ESTA NO ES MI DEFINICIÓN DE ACTIVIADES DIVERTIDAS! — gritaba el pobre niño con una mascarilla de avena y dos rodajas de pepinillos en los ojos — ¿Enserio se ponen esto en la cara? ¡Las mujeres deben estar locas!

— Deja de quejarte Tyson, cuando te la laves sentirás una diferencia extrema — decía la rubia con una mascarilla de aguacate, igual con pepinilos en sus ojos — Estas mascarillas son muy buenas para dejar la piel tan suave como el trasero de un bebé — ambos niños estaban acostados boca arriba en el piso — Después toca el manicure.

— ¿El mani-qué? — preguntó el niño incorporándose de repente, gracias a esta acción, sus pepinillos cayeron de su rostro y rodaron por la mascarilla de avena — ¡Qué asco!

— ¡Tyson te dije que te quedaras quieto! — al quitarse los pepinillos de los ojos, la ojiverde pudo observar como su compañero se comía los pepinillos, mezclándolos con la mascarilla — ¡TYSON!

— ¡Qué, no pensé que estaría delicioso!

Leela simplemente se golpeó la frente con la palma de su mano.


Después de hacer unas cuantas "cosas de chicas más" y que el niño gritara y se quejara por todo, los dos se fueron a dormir, ya muy entrada la noche.

Al día siguiente, Tyson desayunó con la familia y ya llegando las diez am, es que decidió irse a su casa. Leela lo acompañó hasta la puerta con una sonrisa de oreja a oreja.

— Espero que te hayas divertido.

Tyson en cambio le dirigió una mirada asesina mientras le mostraba las uñas de sus manos, todas limadas y en excelentes condiciones, también se podía apreciar un ligero toque de esmalte rojo, pero se encontraba regado, obviamente Tyson no iba a pemitir que le pintaran las uñas, asi que parte de la velada se la pasó peleando con la ojiverde, evitándo que esa pintura roja llegara a sus dedos, pero no salió del todo bien debido a que se llegó a regar un poco.

— ¡Cómo demonios me saco esto! — exclamó con mucha ira.

— Con un quitaesmalte — respondió la niña sin dejar de sonreír.

— "Un quitaesmalte" — repitió Tyson con tono de burla y una voz muy aguda — Nunca más volveré a esta casa, ayer comprobé que algo muy malo pasa contigo.

— No seas "nenita" — se burló la rubia mientras soltaba una pequeña carcajada. Tyson decidió ignorarla y se largó de ahí lo más rápido que pudo.


Así terminó la pequeña velada de estos dos amigos, Leela se la pasó bastante bien pero sabía que jamás en la vida se repetiría algo así, por el simple hecho de que hizo que Tyson se llevara una muy mala impresión de las pijamadas con chicas pero...¿Qué otra cosa podía esperar?

Tyson mientras tanto seguía demasiado resentido con la ojiverde, a pesar de que ya había pasado una semana de la pijamada, no dejaba de pensar en las cosas ridículas que estuvo obligado a hacer, sin duda alguna su mejor amiga era bastante peculiar y fastidiosa.

— "Niña problemática" — pensaba acostado en el césped viendo el cielo mientras sentía como el viento soplaba bastante fuerte, llevaba una hoja en la boca, segundos después formó un puchero y la hoja que sostenía salió volando.


Hasta aquí el Fic!

Espero que les haya gustado :3

Muy pronto subiré Fics nuevos así que estén atentos!