SAN VALENTÍN:
Sakura lleva planeando esa noche durante meses, por fin es el día de los enamorados, y Sasuke no podrá resistirse a sus encantos, tiene un plan que no puede fallar. La joven está decidida a conquistar a su compañero, pero una pequeña confusión altera el resultado completo.
-Confía en mí, frentona – le dijo Ino giñándole un ojo – Ningún hombre podría resistirse, ellos aman las tentaciones.
-Pero...
-Llevamos meses planeando todo esto, no puedes arrepentirte justo ahora ¿Quieres que Sasuke se vuelva loco por ti, sí o no?.
-Sí, ya lo he intentado todo, Ino-cerda.
-No todo, frentona – la toma del brazo y la guía a una tienda – Primero lo más importante, es un plan de una semana y cada día es importante, tienes que lucir preciosa – Ino estaba convencida de que tenía que arreglar su cabello y suavizar su piel, decía que los hombres siempre notaban ese tipo de detalles, una piel tersa y un cabello sedoso, Sakura no estaba muy de acuerdo, pero como ella ya lo había intentado todo, pues no le quedaba más remedio que confiar en Ino. Después de todo, su amiga había logrado conquistar a Sai, y eso ya era un verdadero triunfo si se consideraba lo extraño que era el ninja.
-Después iremos de compras.
-Ye tengo ropa, Ino, no entiendo por qué querría más.
-Porque no tienes la ropa adecuada. Esta semana debes lucir diferente, cada detalle cuenta y un lindo vestido nunca pasa desapercibido.
Sakura no protestó más, estaba decidida a obedecer a su amiga, todo con tal de conquistar a Sasuke. Su relación, si es que existía una, era comer juntos ocasionalmente, y casi siempre acompañados de alguien más, entrenaban una vez a la semana, pero con Naruto, casi nunca estaban verdaderamente solos y cuando eso sucedía, aunque Sasuke se comportaba de lo más amable con ella, nunca la había invitado a una verdadera cita. Así que la joven ya había tenido suficiente, tendría que hacer algo al respecto antes de que alguna otra chica intentara conquistarlo. Además, ya era tiempo de que tuviera a un hombre en su vida, era la única cuya situación sentimental era dudosa, el resto de las chicas contaban un sinfín de experiencias y ella sólo podía escuchar e imaginar cómo sería. Fantaseaba con que Sasuke la besara, no dejaba de imaginar lo que sentiría cuando la tocara. Después de todo, era una mujer, necesitaba sentir el calor de un hombre.
Como Ino dijo, después de que arreglaran su cabello y la cubrieran de mascarillas y cremas, fueron de compras. Sakura no lo había admitido, pero sentía su piel mucho más suave y su cabello se agitaba con el aire, cuando se vio en el espejo pudo notar una gran diferencia, se veía mucho más fresca, quizá después de todo, Ino sí sabía lo que hacía.
-¿Estás segura? – Sakura se observaba en el espejo.
-Por supuesto, te queda de maravilla. Te ves hermosa.
La joven lucía un vestido verde con una espalda bastante descubierta, no era muy corto, y el escote no estaba mal, pero ella no estaba acostumbrada a usar vestidos, así que se sentía extraña, no estaba segura de verse bien.
-Te aseguro que cuando salgamos de aquí, no habrá hombre que no suspire al verte.
-De acuerdo, ¿y después qué?
-Hoy empieza el plan, Sakura. Después de terminar las compras, darás un paseo por la Aldea, tú sola.
-¿Qué?, ¿por qué debo ir sola?
-Escúchame bien, frentona, todo este cambio no funcionará si no cambias tu actitud insegura. Debes mostrarte segura, sentirte hermosa ¿entiendes?, tienes que creértelo, disfruta de toda la atención que recibirás.
La médico suspiro y trató de sonreír, pero estaba nerviosa. No es que fuera insegura o tímida, pero estaba acostumbrada a su atuendo, y de repente estaba cambiado para conseguir la atención de un hombre, ¿qué sucedería si después de todo eso no era suficiente?, eso era lo que le preocupa, que Sasuke realmente no estuviera interesado en ella.
Cuando terminaron las compras, Sakura se sentía completamente distinta, se vio en el espejo una última vez antes de salir, tenía un vestido blanco muy veraniego, era de una tela ligera por lo que ondeaba con el viento, tenía un escote simple, nada muy provocativo, se ajustaba en su cintura y en su pecho y después se ampliaba en la falda. Su melenita estaba suelta, aún estaba un poco corta así que no podía hacer mucho, pero con el tratamiento que le habían dado, lucía mucho mejor. Se veía bien, muy bien a decir verdad.
Pero cuando Ino la dejó sola, comenzó a sentirse nerviosa. De inmediato sintió algunas miradas sobre ella, algunos ninjas la veían con curiosidad y eso la inquietó un poco más, claro que se sentía halagada, pero era demasiada atención. Siguió caminando, intentando parecer segura y desinteresada, era plena tarde, tenía tiempo suficiente para encontrarse "accidentalmente" con Sasuke. Estaba tan preocupada por lo que diría, que terminó chocando con un ninja.
-¿Sakura, estás bien? – su sensei tiene entre las manos un libro, seguramente leía mientras caminaba, como siempre.
-Sí, lo lamento, sensei, estaba distraída.
-¿Vas a alguna parte? – el ninja la veía atentamente y Sakura se preguntaba a qué se debía, no tardó mucho en recordar que usaba un vestido, que se veía diferente, eso la pone más nerviosa y de cierta forma también la halaga.
-No, solo daba un paseo-
-Te ves muy bien sólo para dar un paseo.
¿Eso cree?- la joven se sonrojó un poco pero su seguridad aumentó considerablemente. Incluso dio una vuelta frente a su sensei.
-Puedes estar segura- le ninja le ofreció una sonrisa tranquila y eso fue todo lo que necesitó la joven para adquirir la seguridad que necesitaba, que un ninja como él, quizá el soltero más codiciado de toda la Hoja, le ofrezca cumplidos a ella, bueno, era un logro bastante presumible.
-Gracias, sensei.
Sakura pudo continuar con su paseo tranquilamente, por fin podía sentirse cómoda con su nueva imagen, caminaba con la frente en alto y con una ligera sonrisa en los labios. El pequeño encuentro con el ex ANBU había sido bastante provechoso, la forma en la que la había visto, de los pies a la cabeza, su comentario, aunque no hubiera sido precisamente un halago, venía de un ninja que se caracterizaba por ser distraído, y si él la había notado, seguramente Sasuke quería encantado con el resultado.
Continuó con su recorrido, fingiendo estar paseando por la Aldea, como si tuviera un rumbo fijo. Batalló un poco para encontrar su objetivo, pero por fin lo vio. Él y Naruto venían del campo de entrenamiento, se veían cansados y un poco sudados. Sakura se escondió tras un árbol, alisó su vestido, peinó su cabello y se aseguró de estar perfecta, después fingió estar distraída, fingió no darse cuenta de su presencia y casi pasa de largo si no fuera por Naruto que la saludó:
-Sakura-chan – dijo plantándose frente a ella, Sasuke estaba a su lado, también se detuvo – Te ves muy bien – su amigo le ofreció una sonrisa de oreja a oreja.
-Gracias, Naruto.
-¿Te verás con alguien? – el tono de Sasuke era indiferente, pero no dejaba de observarla. La señal que estaba esperando.
-Algo así... - mintió la joven. Sus compañeros parecieron sorprenderse con su respuesta y antes de que preguntaran algo más, se despide – Será mejor que me vaya, no quiero llegar tarde – abrazó a Naruto, fue un contacto fugaz y sólo le ofreció una sonrisa a Sasuke.
Se alejó caminando con un poco de prisa, cuidando cada paso que daba, procurando que su vestido ondeara con el viento suave que soplaba. Resistió la tentación de mirar hacía atrás, se moría por averiguar si Sasuke la seguía con la mirada, sentía que así era, sentía sus ojos negros sobre ella, pero no se giró ni una sola vez.
Llegó a su casa con una gran sonrisa en el rostro, Ino ya la estaba esperando.
-Tenías razón – le dijo a su amiga abrazándola – Sasuke me preguntó si me vería con alguien, no dejaba de verme, ¡Estoy tan feliz, Ino!
-Te lo dije, ahora tienes que contármelo todo, no olvides ningún detalle –
Sakura le relató todo lo que había sucedido, se lo repitió un par de veces más hasta que Ino quedó satisfecha.
-Ahora viene la segunda etapa, no lo olvides: tienes prohibido verlo durante los siguientes dos días –
-Sé que no debo cuestionar tu método, ¿pero estás segura?, realmente parecía haberme prestado más atención, y si me deja de ver quizá se olvide lo bien que lucía.
-No lo entiendes, Sakura, tienes que dejarlo deseando verte. Si no te ve en los próximos días, se preguntará dónde te has metido, si hay alguien más, si aún te ves tan linda como el día de hoy, le darás mucho en que pensar y tendrá tiempo de extrañarte – Ino parecía tan segura de su teoría – Aun así, debes vestirte como hoy, debes lucir preciosa porque sí él pregunta por ti, alguien podría decirle: "sí, claro que la vi, tenía un vestido verde y se veía hermosa", entonces él querrá verte, pensará todo el día en cómo era el dichoso vestido verde, pero no lo olvides, no puedes verlo –
-De acuerdo, lo prometo.
-Lo volverás a ver en la fiesta de San Valentín, Sai me dijo, que Naruto le dijo, que Sasuke le dijo, que sí iría, ahí es donde retomaremos nuestro plan, la tercera parte de nuestro plan infalible.
Sakura siguió al pie de la letra las instrucciones de Ino, se arregló todos los días, se encargó de lucir tan perfecta como podía, se ponía mascarillas durante la noche y peinaba su cabello todos lo días. Lo más importante fue huir de Sasuke, evitó todos los lugares donde podía encontrárselo, tomó otros caminos para llegar hasta su casa y se abstuvo de preguntar por él. En realidad no fue tan difícil, Sasuke nunca la había buscado antes, así que cuando se encontraban, era porque ella se encargaba de que así fuera, los visitaba mientras entrenaban o se aparecía en el mismo lugar que él. Fue un poco decepcionante que después de dos días, todo siguiera igual.
-Sasuke me preguntó por ti – le comenta Naruto mientras comen juntos – Dice que hace dos días que no te ve.
-He estado ocupada, además, él ya sabe dónde encontrarme- la joven finge no darle importancia, pero apenas puede reprimir una sonrisa de satisfacción, después de todo, su presencia no le era tan indiferente a su compañero -¿Irás a la fiesta de mañana?
-Hinata quiere ir...
-Entonces supongo que allí te veré – la joven termina de comer, besa la mejilla de su compañero y se despide – Asegúrate de usar otra cosa.
-¿Qué hay de malo con la ropa que llevo puesta?
-Es San Valentín, Naruto. Shizune-san me dijo que será una fiesta especial, estoy segura de que puedes verte aún más apuesto.
La joven se despidió de su amigo y se dedicó a terminar su trabajo en el Hospital. No había dejado de pensar en la fiesta, Ino, Ten-Ten y ella comenzarían a prepararlo todo desde la mañana, irían de compras, se arreglarían el cabello, haría todas las cosas que hacen las chicas cuando les espera una noche importante. Sería emocionante, sin mencionar que sería su oportunidad para ver a Sasuke, usaría un lindo vestido que él nunca olvidaría.
...
-¿Estás lista? – le pregunta Ino. La médico aún se termina de ver en el espejo, es el vestido más provocativo que ha usado en toda su vida, y no es que sea muy corto, o muy escotado, pero es demasiado ajustado, y ella no tiene mala figura, lo que sucede es que no está acostumbrada a lucirla. Se rocía un poco de perfume, termina de arreglar su cabello, se llena de valor y entonces se gira hacia sus dos amigas que ya la están esperando.
-Lista – dice tomando el pequeño vasito de sake que tiene en una mesilla. Tenía que relajarse y disfrutar de lo que sucedería a continuación.
-Tendrás cerca de media hora, quizá un poco más si logro conseguir alguna distracción, ¿recuerdas cómo debes actuar? – estaban llegando a la fiesta, Ten- Ten se adelantó para encontrar a su pareja, Lee.
-Debo ser amable pero desinteresada, contestar sus preguntas pero no provocar una charla, acercarme accidentalmente a él pero no tocarlo... No sé si pueda hacerlo, Ino, son demasiadas cosas que debo recordar.
-Estarás bien, es la fase número cuatro, Sakura, y es muy importante que salga a la perfección – Ino la abraza, ella luce tan segura que cualquier cosa que vista, se ve hermosa – Cuando entremos, no te acerques, deja que sea él quien dé el primer paso, después te alejas y media hora después...
-Entiendo.
El plan es que Ino llevaría a Sasuke al jardín, con cualquier motivo, allí estaría ella fingiendo "tomar aire fresco", después la puerta se cerraría "accidentalmente" y entonces se quedarían completamente solos por un rato. No era el mejor de los planes, pero según Ino, no podía fallar, a los hombres les gustaba la privacidad y quizás por fin el podría demostrar su interés por la joven. Dar el primer paso.
Las jóvenes entran a la fiesta que ya ha comenzado hace poco más de una hora, en su mayoría son ninjas de la misma edad, algunos mayores con sus respectivas parejas. Todos visten bien, parece que han esperado esa noche durante semanas, las mujeres con vestidos hermosos, todas lucen tan diferentes sin el acostumbrado traje ninja que es difícil reconocerlas a primera vista.
Sakura localiza a Naruto a unos metros de distancia, está acompañado de Hinata, Sasuke y otra mujer, una ninja un poco mayor que ellos, debe venir con Sasuke. Su rubio amigo no tarda en notar su presencia y se acerca arrastrando a Hinata por todo el lugar.
-Creí que no vendrías, Sakura-chan.
-No me lo perdería por nada – cuando su compañero está acompañado de Hinata, la joven toma su distancia – Te ves muy bien, Naruto, tú también Hinata, luces realmente preciosa, Naruto es muy afortunado.
-Gracias, Sakura-san, te ves hermosa – la novia de su amigo le ofrece una tímida sonrisa y entonces Sasuke se acerca a ellos, por fin, pero no dice nada. Aunque sí la observa.
-Íbamos por un bocadillo, ¿quieres venir?
-Los veré más tarde, Naruto – le ofrece una sonrisa y se marcha caminando lentamente, como si estuviera buscando a alguien, pero la verdad está viendo el reloj, tiene media hora para rondar y luego debe ir hasta el jardín trasero. Ya conocían ese salón, no es la primera vez que están allí así que no hay riesgo de que algo pueda salir mal.
La mejor opción sería buscar a Ino, pero no quiere interrumpirla cuando está acompañada de Sai, tiene derecho a disfrutar de la noche. Camina un poco, da algunas vueltas y evita ser vista por Sasuke, sale de su campo de visión, como se supone es el plan.
-¿Viniste sola, Sakura? – su sensei está frente a ella, no tiene su atuendo ninja y es tan raro verlo de esa forma, además, desde que perdió el Sharingan en la Guerra, la máscara ya no cubre su ojo izquierdo.
-Sí, aunque no tengo pareja, no quería quedarme sola en casa cuando todos estarían aquí, divirtiéndose.
-No te había visto desde aquel día, cuando paseabas con tu vestido blanco – Kakashi la observa con cierta discreción – Le pregunté a Naruto por ti, me dijo que estabas ocupada.
-No hay mucho descanso en el Hospital – la joven se acerca más a él para no estrobar a las parejas que caminan de la mano, puede oler su fragancia – No esperaba verlo aquí, sensei.
-En realidad solo pasaba, pero te vi desde la entrada...
-Debería quedarse, podría divertirse – la joven observa el reloj, sólo faltan cinco minutos. Está por disculparse con su sensei, pero entonces las luces se apagan.
-¡Maldición! – ¿cómo se supone que encontraría el camino hasta el jardín?
-¿Estás bien, Sakura? – le pregunta su sensei tomándola de la cintura.
-Sí, pero debería buscar a Shizune, ella es la encargada y quizá necesite ayuda con la luz- se aleja del ninja, tiene que llegar al jardín.
El salón es muy grande, pero sólo tiene una entrada, para su desgracia tienen dos jardines, el delantero, que está junto a la puerta principal, y el trasero, que está del lado apuesto, así que según su cálculos, y antes de que se fuera luz, ella estaba muy cerca de su verdadero destino, sólo tenía que seguir caminando en la misma dirección, debía ser la única puerta disponible, además de los baños. Confió en que Ino podría hacer su parte del plan y llevar a Sasuke allí, así que comenzó a caminar a ciegas, chocó con varios ninjas, se disculpó tanto como pudo y trató de no desviarse. Todo estaba tan oscuro, pero ella tenía que llegar, era su oportunidad y no podría desperdiciarla.
No supo cómo, pero lo logró, sintió una puerta de madera, debía ser la del jardín, la había visto cuando entró y parecía ser la misma. Estaba abierta, como Ino había dicho, entró y sintió una corriente de aire, estaba en el lugar correcto.
-¿Hay alguien aquí? – pregunta con voz temblorosa, esperando escuchar la voz de Sasuke. Pero todo está en completo silencio, no hay nadie. Está tremendamente oscuro, es una noche sin luna ni estrellas, quizá llueva más tarde, hace frío y la joven, por orden de Ino, no ha traído un abrigo.
Sakura sólo tiene dos opciones, irse y desperdiciar una valiosa oportunidad, o quedar y esperar que Sasuke aparezca. Decide quedarse.
No pasan más de un par de minutos cuando escucha que la puerta se abre. Es Sasuke. La joven quiere decir algo, pero las palabras se le quedan atoradas en la garganta, no es tan fácil mantener la distancia cuando no hay luz, cuando hace frío. Da un par de pasos, escucha la respiración de su compañero, se supone que no debe tocarlo, así que sólo se acerca, se acerca casi tanto que siente su calor corporal.
Pero está tan nerviosa que no sabe qué decir, no se le ocurría nada ingenioso, pero tampoco quiere perder el tiempo. Sasuke nunca había sido un hombre muy paciente, así que el tiempo se le acaba.
-Tengo frío – le susurra a su compañero, aunque no lo planeó, su voz suena más sedosa. Tiene un toque distinto y que no le queda mal.
Pero no recibe respuesta, sabe que su comentario no ha sido muy ingenioso, y justamente está pensando en algo más qué decir, cuando siente algo sobre sus hombros. Sasuke le ha puesto su abrigo, es un gesto de un auténtico caballero, su corazón parece derretirse de amor.
-Gracias – en contra de todas las advertencias de Ino, la joven se acerca más al hombre y aunque al principio él no reacciona, cuando ella se refugia en su pecho, el ninja termina rodeándola por la cintura.
Sakura jamás se ha sentido tan bien, no recordaba que Sasuke fuera tan alto, pero claro, él nunca la había abrazado antes. Después de todo lo que ha hecho para conquistarlo, parece que por fin lo conseguirá, ese abrazo tiene que significar algo. No es un contacto cualquiera, es cálido e íntimo, es como debe ser. La joven se siente segura, protegida, y aunque nunca se sintió de esa forma con su compañero, ese abrazo le demuestra que él es el hombre indicado. Se hunde más en su pecho, deja que sus fuertes brazos la rodeen con delicadeza. Es así como debe sentirse pero suspira con cierto nerviosismo, es imposible no preguntarse si Sasuke por fin la besara. Es el momento adecuado para que lo haga.
De todos modos, esa noche no podría ser más perfecta, quizá después de todo ni siquiera sea necesario terminar el plan.
Entonces la luz vuelve, lo sabe porque la luz se filtra por sus párpados, pero ella ni siquiera se digna a abrir los ojos porque sigue disfrutando de esa cálida sensación.
-¿Estás bien, Sakura? – escuchar esa voz la congela. Esa no es la voz de Sasuke, pero claro que conoce ese timbre tan sereno, es el mismo que la guio durante todos los años de entrenamiento.
-¿Sensei? – se aparta del ninja y entonces lo ve, por supuesto que no es Sasuke. Siente su rostro enrojecer de vergüenza, y desvía la vista inmediatamente, él la observaba confundido. Estaba abrazando a su sensei, se había refugiando en su pecho, buscando su calor, habían estado tan cerca. Nunca había estado tan avergonzada en toda su vida – Lo lamento mucho, sensei.
Sale corriendo del jardín y no se atreve a mirar atrás, ¿qué estaba haciendo el ex ANBU en ese lugar?, ¿dónde estaba su compañero?, las respuestas llegan cuando ve a Sasuke salir del jardín trasero, donde se suponía que ella debía estar. ¡Cómo podía haberse equivocado de lugar!, pero es que sin luz había sido tan difícil guiarse por todo el salón.
-¿Sakura, qué haces aquí? – le pregunta Ino, se suponía que estarían en el jardín - Acabo de ver a Sasuke...
-Me equivoqué, Ino – le confiesa – No veía nada y terminé en el jardín equivocado. Me quedé ahí y...
-¿Y qué?
-Y esperé como una tonta – no puede decirle la verdad – Cuando la luz volvió me di cuenta de dónde estaba. Lo arruiné todo, Ino, ya es muy tarde.
-No, aún queda la última parte del plan. Todo se solucionará mañana, estoy segura que Sasuke sigue sorprendido de tu actitud, además, pude notar cómo te veía. Sólo necesita un pequeño empujón, la situación adecuada y entonces todo estará en su lugar.
Sakura asintió no muy convencida, la verdad es que no puede dejar de pensar en aquel abrazo con su sensei, se supone que debía sentir todo eso con Sasuke y sólo con él. Observa a su alrededor, y entonces se da cuenta que a unos metros, está Kakashi, parece estar hablando con alguien, pero sus miradas se encuentran por algunos segundos, los suficiente para que sus mejillas vuelvan a sonrojarse, para que todo su rostro se sienta en llamas. Él no parece ni un poco afectado con lo que acaba de suceder, incluso le ofrece una sonrisa despreocupada.
-¿Qué sucede, Sakura? – le pregunta su amiga que no entiende su reacción.
-Nada. Será mejor que me vaya, no creo que tenga otra oportunidad para hablar con Sasuke.
-Te veré mañana para continuar con el plan.
Cuando por fin sale de aquel concurrido salón, puede volver a respirar con tranquilidad. El aire fresco la relaja un poco, Ino tiene razón, aún tiene una oportunidad, aún poder conquistar a Sasuke. Mañana usaría todos sus encantos, se transformaría en una mujer atrevida y eso bastaría. Cuando su compañero notara lo encantadora que podía ser, caería rendido a sus pies.
...
Sakura observaba a su equipo entrenar, sus dos compañeros, incluido su sensei, se habían reunido para ponerse en forma, ella había declinado el ofrecimiento de Naruto para que los acompañara, tenía trabajo en el hospital y sólo se había escapado el tiempo suficiente para dejar una nota.
Sasuke y el resto, habían dejado unas pocas pertenecías tiradas en el suelo, Naruto se había quitado la camisa, al igual que Sasuke, su sensei sólo se había despojado de la camisa de manga larga, era una lucha de testosterona. La médico los observó atentamente, se movían con agilidad, en especial Naruto y Sasuke, siempre a máxima velocidad, intentando dominar al otro, mostrarse como el más fuerte, pero su sensei, él tenía un toque de elegancia en cada uno de sus movimientos, como si no tuviera que esforzarse mucho para ser espectacular, así debía verse el talento. Lo observó con más detalle, la camisa de licra negra marcaba cada uno de sus músculos en el pecho y el abdomen, además, con los brazos al descubierto, mostrando su famosa marca ANBU y el trabajo físico que durante años realizo, bueno, era una escena que cualquier mujer apreciaría. Su rebelde cabellera gris caía sobre parte de su rostro. Si saber cuándo, Sakura mordía su labio inferior y contenía la respiración. La noche anterior, ese hombre la había abrazo, ella había sentido su calor inundar su cuerpo. Aunque fuera por equivocación, había terminado en sus brazos y no cualquier mujer podría jactarse de eso, quizá si tenía otra oportunidad podría aprovecharla mejor... ¿qué estaba pensando?, estaba allí por Sasuke. Debía concentrarse.
La joven se escabulló y aprovechó que los hombres estaban distraídos para dejar una nota sobre una de las camisas, la acomodó como mejor pudo, pero no tenía mucho tiempo, no quería ser descubierta. Cuando se aseguró que estaba en su lugar, se fue corriendo de allí. Tenía mucho qué hacer, sólo disponía de unas horas para prepararlo todo. Se marchó intentando no ver atrás, no arrepentirse de la decisión que acababa de tomar.
El aire soplaba con fuerza, esperaba que la nota no terminara volando o cayera en las manos equivocadas.
Kakashi terminó de recuperar el aliento, el entrenamiento con sus antiguos alumnos era demandante, pero después de todo, era un buen ejercicio. Tenía que mantenerse en forma.
-Es una lástima que Sakura-chan no pudiera venir – comenta Naruto un tanto desilusionado.
-Sí, últimamente parece ocupada – Sasuke no parecía muy afectado por su ausencia. El ninja se preguntaba cuánto más tardarían en volverse la pareja que todos estaban esperando, seguramente sería pronto.
-Kakashi-sensei, tiene una nota en su ropa – en efecto, había un pequeño papel rosado sobre su camisa de manga larga que no tardaría en salir volando por el aire que soplaba con fuerza – Debe ser de una chica – y antes de que su alumno se adelantara y echara un vistazo a la nota, el ninja se le adelantó y tomó el dichoso papel que decía lo siguiente:
Te espero en la biblioteca
8 en punto
Sakura
-¿De quién es? – preguntó Sasuke intentando no mostrarse curioso. El ex ANBU observó la nota con cuidado, era de Sakura, eso era lo único seguro, pero no tenía sentido que lo citara en la biblioteca.
-Sensei, ¿de quién es la nota? – insistió Naruto un tanto desesperado.
-No es importante – se la guardó en el bolsillo – Debo irme, los veré más tarde – tomó su camisa y se limpió el sudor de la frente.
-¿Quién es la chica, Kakashi-sensei? – le preguntó Naruto en la distancia, pero el ninja se negó a responder.
Debía hablar con Sakura, ella era una gran chica, era preciosa, claro que sí, talentosa e inteligente, era su favorita en el equipo siete, cualquiera sería afortunado de tener a su lado a una mujer como ella, pero él no era el indicado. Había demasiadas diferencias entre ambos, la más marcada era la edad, sin mencionar que ella estaba enamorada de su compañero, todos lo sabían. El día anterior, cuando ella lo había abrazado, pensó que simplemente había tenido un mal día por eso había correspondido a su abrazo, pero eso había sido todo. Además, era día de San Valentín, ¿para qué querría verlo en ese día, en la noche y en la biblioteca?, No, nada tenía sentido, pero lo mejor era ir y averiguar que estaba ocurriendo.
Fue hasta su casa, se dio una ducha y comió un bocadillo antes de salir. La nota decía que lo esperaría a las ocho en punto, no faltaba mucho así que comenzó a andar. Por alguna razón no quería llegar tarde a esa cita. Estaba oscuro, el sol ya se había metido en su totalidad, pero las calles estaban llenas de parejas que caminaban tomadas de las manos, se sonreían todo el tiempo y no dejaban de mirarse a los ojos. No había planeado salir por esa razón en específico, para evitar rodearse del ambiente romántico que reinaba por todas partes.
Kakashi llegó puntual a la cita, todos los alrededores de la biblioteca estaban solitarios, era un lugar un poco apartado, atrás de la Torre Hokage y aunque en el día era un lugar concurrido, por la noche, y siendo San Valentín, no había nadie cerca. Aún tenía la nota metida en la bolsa del pantalón.
De pronto una idea le vino a la mente, la nota no era para él, era para Sasuke. Chasqueó la lengua reclamándose su torpeza, ¿cómo no se había dado cuenta antes?, hacía mucho viento en la tarde, la nota debió volar hasta su ropa. Ahora debía decir qué hacer, podía regresar y entregarle la nota al verdadero dueño, pero sólo faltaban unos poco minutos para las ocho y si volvía, seguramente su alumna pensaría que la habían dejado plantada, lo mejor sería entrar y disculparse, aclarar el mal entendido. Eso haría. ¿Cómo había llegado a pensar que Sakura lo había citado a él?, absurdo.
Antes de entrar se bajó la máscara y se comió el último dango que le quedaba, estaba delicioso, y estaba por terminar de comerlo y subirse la máscara cuando la puerta se abrió, el interior de la habitación estaba completamente a oscuras, las cortinas estaban corridas así que no entraba ninguna clase de luz. Kakashi dio un par de pasos vacilantes, aún tenía la máscara abajo y estaba tan intrigado de lo que estaba sucediendo que no se acordó de subirla. Cuando por fin entró, no era capaz de ver ni su propia mano, escuchó que la puerta se cerró a su espalda.
-Tranquilo, soy yo – la voz de su alumna resonó en toda la habitación haciendo eco, no hacía falta ser adivino para notar que ella estaba nerviosa, él podía oírlo perfectamente – Me alegra que vinieras –
El ninja estaba a punto de preguntarle a qué se debía todo el misterio, aclararle que era él y no Sasuke, pero antes de que pudiera hacerlo, sintió que unas manos llegaban a su rostro. Eso lo congeló, su alumna estaba acariciando sus mejillas, de pronto recordó que no se había subido la máscara, sin mencionar que la tenía muy cerca, demasiado. Podía oler su perfume, sentir su calor. La recordó con vestido, no era momento de pensar en algo así. Pero las manos de la joven eran suaves y él nunca había sido bueno resistiendo las tentaciones. Nadie podría resistirse a una mujer tan bonita.
Sintió un toque en los labios, su alumna lo estaba besando, lo hacía con tanto cuidado y timidez que terminó por conmoverlo, fue más que eso, porque correspondió a su beso. Fue un beso demasiado inocente para él, pero no por eso menos placentero, lo estaba disfrutando mucho para ser tan prohibido. Sus labios estaban suaves y tibios, su tímida lengua acariciaba la suya, era un contacto íntimo. La tomó por la cintura y la acercó a su cuerpo, recorrió su espalda con lentitud, debía tener puesto algún vestido con la espalda descubierta porque pudo sentir su piel, la tela era tan delgada que apenas parecía vestida. La apretó con más fuerza, comenzaba a invadirlo una sensación muy conocida para él, algo que cualquier hombre identifica de inmediato: el deseo.
El beso se prolongó durante varios minutos, pero era momento de terminarlo, de aclarar lo que fuera que estaba sucediendo allí, tenía que hacerlo ahora que aún era consciente de la situación tan comprometida. Estaba a punto de separarse cuando las manos de su alumna lo tomaron de la camisa, esa escena lo incomodó un poco, no estaba acostumbrado a perder el control, no era lo suyo, él debía controlar cada segundo de lo que sucediera. Pero quizá una excepción no le vendría mal, además, ¿cómo podría negarse a unas manos así?, dejó que su alumna lo empujara lentamente hacia atrás, seguía besándolo, aunque con más fuerza, incluso podía sentir su húmeda lengua recorrer sus labios, ese no era un beso inocente. Era tan difícil recordar que era su alumna quien lo acorralaba, de haber sido otra mujer, no tendría autocontrol, no se detendría hasta llegar al final. No se contendría tanto.
Retrocedió hasta que terminó por chocar con algo, y antes de que pudiera averiguar que era, Sakura lo empujó ligeramente y terminó por sentarse, resultó que había chocado con una silla. Era claro que él no era el dominador de la situación, si ni siquiera podía separarse de los labios de su alumna que seguían besándolo. Lo más grave de todo, era que él mismo lo permitía porque no quería detenerse. Todo era tan placentero.
Su alumna aún seguía de pie así que el ninja podía recorrer con más facilidad su cuerpo, recorrió parte de sus piernas, ahora estaba seguro de que ella usaba un vestido, le facilitaba su trabajo, sus manos podían acariciarla con más facilidad.
Por fin Sakura se separó, la habitación se llenó de entrecortados jadeos, ambos intentaban recuperar la respiración. El ninja aún tenía las manos en las piernas de la joven, debía tranquilizarse, recuperar el control, pero la tenía tan cerca que sentía la sangre hervirle. Sus frentes estaban unidas, la respiración de la joven se estrellaba contra sus labios.
-Sak... - ni siquiera pudo pronunciar su nombre porque Sakura se sentó sobre él, sus piernas estaban alrededor de las suyas, era un gesto sugerente y en extremo estimulante. El ninja comenzaba a perderse en la excitante situación cuando su alumna de nuevo lo besó.
Era momento de que él tomara el mando, no era un simple espectador.
La tomó por la cintura y la apretó contra su cuerpo, la joven jadeó contra sus labios, lo estaba disfrutando, ambos lo hacían. Sólo esperaba que la silla resistiera su peso, el balanceo y la fuerza que ejercían. Dejó de besar sus húmedos e hinchados labios para bajar hasta su fino cuello, no se podía ver absolutamente nada, pero él nunca había necesitado luz para guiarse. Sus manos comenzaron a recorrer el cuerpo de la joven, estaban en su cintura, pero bajaron hasta sus piernas, hasta acariciarla por debajo de la falda del vestido, tocaba sus suaves muslos, incluso tocó la tela de las bragas. Sakura enredó las manos en su cabellera gris y lo acercó más a su cuello, gemía tímidamente y ejercía una placentera presión en su entrepierna, se presionaba en el punto exacto para excitarlo rápidamente. Una de sus manos subió por toda su espalda, la recorrió y luego fue a parar sobre el pecho de la joven, estaba cubierto por el vestido pero aún así podía sentir sus delicados senos. Los acarició con un poco de fuerza mientras seguía besando su cuello, mientras su otra mano se enredaba con las bragas. Como consecuencia obtuvo una sinfonía de gemidos provocativos que fueron por demás estimulantes para su entrepierna, el pantaloncillo ya comenzaba a estorbarle, era incómodos, pero no de una forma desagradable. Sus labios continuaron hasta sus hombros, bajó uno de los tirantes del vestido y jadeó contra su piel desnuda, de pronto quería verla, necesitaba ver su cuerpo, su piel blanca y cada centímetro de ella, desvestirla a plena luz. Pero recordar eso activó su sentido común. Era su alumna.
-Sakura, espera – dejó de besarla de golpe, no era correcto lo que estaba sucediendo.
-¿Qué sucede? – le pregunta la joven rozando sus labios contra los suyos, acariciando su rostro. Era muy buena seduciendo, modulando su voz para que sonara más sensual de lo acostumbrado, de lo permitido para una jovencita como ella.
-No soy Sasuke, Sakura...
-Lo sé.
Sakura lo sabía, desde el primer contacto, reconoció su aroma, era demasiado alto para ser Sasuke, sonaba ridículo, pero incluso recordaba su calor, además cuando acarició su rostro pudo sentir parte de su máscara.
-¿Lo sabes?, pero la nota... creí que era para él – el ninja la tenía por la cintura.
-La nota era para ti – cuando lo vio entrenar, una sensación desconocida la embargó de pies a cabeza. Sintió sus pupilas dilatarse, se quedó sin aire y cuando tuvo que poner la nota... No podía dejar de pensar en su sensei, la dejó en su camisa citándolo a las ocho en la biblioteca, no estaba segura de con qué motivo, quizá solo para hablar, para quitárselo de la cabeza, para convencerse de lo ridículo que era pensar en él. Resultó que cuando él entró, sólo quería besarlo y lo hizo. Después una cosa llevó a la otra y no quería detenerse, no quería que él se detuviera. Todo era tan complicado.
-¿Para mí? – preguntó él besándola ligeramente, la tomó de las piernas y se puso de pie con ella entre sus brazos. Se acercó a la puerta, pero no para salir, sino para prender la luz – Repítelo – pidió el ninja. Ahora podían verse a la perfección, la joven examinó con cuidado su rostro sin máscara, era tremendamente atractivo y no pudo evitar sonrojarse un poco.
-Te esperaba a ti – declaró completamente flechada por ese hombre. Habría que ser una tonta para no desear su compañía, para no ansiar estar entre sus brazos.
El ninja la observó con sus grandes ojos negros, parecía sorprendido, no lo culpaba, lo había emboscado en la biblioteca y prácticamente se le había lanzado. Podría irse y ella no lo culparía. Estaba un poco avergonzada de su comportamiento.
Kakashi la dejó en el suelo, apenas comenzaba a recuperar el aliento. Se veía sensual, con sus mejillas sonrojas y su melenita revuelta, con el tirante del vestido abajo y mostrando su hombro. Había dicho que su alumna no podría despertar su atención de esa manera, pero casi había logrado ponerlo de rodillas.
La tomó de la cintura y la acercó a su cuerpo, se sentía fantástico tenerla cerca.
-¿Quieres ir por algo de comer? – le preguntó uniendo sus frentes y esperando que esa mujer no volviera loco en una sola noche.
-¿Algo así como si fuera una cita?
-No – dijo él cerrando los ojos y oliendo su perfume – Será una cita.
FIN
