EL ARTE DE LA SEDUCCIÓN:
Sakura debe compartir la cama con Kakashi, sólo será por una noche, no esa nada del otro mundo. Afuera llueve, y debían refugiarse. Además, es su sensei, el último hombre por el que debería preocuparse, su relación siempre ha sido perfectamente profesional, como debe ser, y una noche no podría cambiar eso, ¿o sí?
Sakura termina de cambiarse de ropa, la que tiene puesta está completamente mojada, no es para menos, afuera aún sigue diluviando. La tormenta no se detendrá hasta la madrugada, si es que tienen suerte.
El equipo siete tiene una misión fuera de la Hoja, debían ir a una Aldea cerca de la Niebla, eso explicaba el clima y el frío que la joven sentía. En realidad no fue complicado, llevar un pergamino, custodiar a un ninja de interés, nada realmente exigente, pero la lluvia los ha retrasado. No les ha quedado más opción que resguardarse en una pequeña posada. Parece que su regreso a la Hoja se demorará un cerca de un día más.
La joven termina de cambiarse, enseguida su cuerpo deja de temblar, no pasará mucho hasta que consiga calentarse un poco. Sale del pequeño baño y se encuentra a su sensei de pie, le da la espalda y quizá no ha notado su presencia, no tiene puesta ninguna camisa. Sakura puede ver su espalda descubierta, puede ver los años de trabajo, tiene los músculos marcados y ni un centímetro de grasa. Termina por desviar la vista y carraspea un poco avergonzada.
Sólo están ellos dos, Naruto y Sasuke están en la habitación de al lado, en la posado sólo había dos habitaciones disponibles, ambas individuales y cuando debieron repartirse en dos grupos. Como los caballeros que eran, ofrecieron dejarle un dormitorio para ella sola y compartir uno solo ellos tres, pero hubiera sido muy injusto, además, solo sería una noche, no era la gran cosa.
-Espero que no te resfríes- le dice Kakashi ahora vestido con una camisa negra sin mangas, la responsable de cubrir su rostro.
-Estoy segura de que estaré bien – le dedica una sonrisa y cuelga su ropa en una silla para que termine de estilarse, con suerte estará sólo un poco húmeda en la mañana -¿Qué está haciendo, sensei?-
-Dormiré en el suelo, no me molesta – dice el ninja extendiendo una manta en el suelo.
-No es necesario, sensei. Compartiremos la cama.
-¿Estás segura?
-Por supuesto, si a usted no le molesta...
-No, claro que no me molesta.
No había nada de malo en compartir la cama, era su sensei, parte de su equipo. Era con quien más segura se sentía. Además, no era la primera misión que compartían, aunque sí era la primera vez que dormirían en un cuarto sólo para ellos dos, en la misma cama, en la misma pequeña cama.
-Seguramente preferirías estar con Sasuke – el comentario del ninja la sorprende y no puede evitar sonrojarse, todo mundo sabe lo que ella siente por su compañero.
-En realidad no – lo contradice con una sonrisa – Sasuke-kun no habla mucho conmigo, y pasar la noche entera juntos hubiera sido...
-¿Incómodo?
-Sí- admite la joven tendiendo la cama. No está acostumbrada a tener ese tipo de conversaciones con su sensei – Además, no creo que a Sasuke-kun le importe si pasamos un tiempo a solas –
Él no se había propuesto para acompañarla, no pareció importarle que Naruto se hubiera ofrecido como voluntario para pasar la noche, hizo un simple comentario "eso quisieras, dobe", pero fue todo, después comenzaron a discutir y entonces Kakashi tuvo que intervenir, y decidió que sería él quien la acompañaría. Sakura no puso ninguna objeción, de todos modos planeaba pedírselo.
-Sakura... -
-¿Qué? – pero no responde -¿Qué es, sensei, qué iba a decir?
-Sólo iba a decir que, ¿realmente quieres conquistarlo?
-Claro que sí, pero ya lo intenté todo.
-No lo haces de la forma correcta.
-¿A qué se refiere? – el ninja parece vacilar, se sacude la melena gris y se queda callado – Por favor, sensei.
-Bueno... las mujeres son muy buenas seduciendo – Sakura se sonroja – Realmente pueden conseguir a cualquier hombre con un solo guiño.
-No creo que sea lo mío. No sabría qué hacer o cómo actuar, aunque quisiera hacerlo.
-No es tan complicado, te acercas más de lo necesario, sonríes, un toque sutil, en tu caso no creo que necesites mucho.
Sakura observa a su sensei, está de pie y sólo los separa la cama. Ella viste unos shorts negros con su acostumbrada blusa rosada. Da algunos pasos vacilantes, camina descalza y el piso está frío. Es sólo una prueba, nada peligroso. Están solos.
-¿Así de cerca? – le pregunta cuando está a unos pasos de distancia. Se niega a verlo a los ojos.
-Más.
-¿Así? – ahora sólo un paso los separa. Kakashi termina de cerrar la distancia entre ambos. Casi se tocan, y de pronto se siente una tensión entre ambos que la sorprende. Suspira largamente y coloca las manos sobre el pecho del ninja, ese no es un toque sutil, pero sí eléctrico. Levanta la mirada y se encuentra con los ojos oscuros de su sensei, instintivamente repasa su labio inferior con la lengua.
-¿Lo estoy haciendo bien? – pregunta un tanto agitada, con voz pastosa.
-Sí- tiene un tono ronco y la observa cuidadosamente, la intimida de una manera extraña, de una forma embriagante. Es como si la desvistiera con sólo verla, como si supiera exactamente qué hacer con ella.
-¿Qué más debería hacer?
-Nada, eso debería ser suficiente para que él actúe – lo escucha suspirar – Te tomará de la cintura y con eso terminará de cerrar cualquier distancia entre ambos, seguramente no podrá controlarse y recorrerá tu espalda lentamente, querrá ver tu reacción...
-¿Cómo sería?
De pronto Sakura siente un toque en la cintura, son las manos del ninja, sus ojos se cierran automáticamente. Las caricias suben hasta su espalda y la recorren con suavidad, le ocasionan un escalofrío placentero así que suspira entrecortadamente y de ser posible se acerca más a su cuerpo. Necesita sentirlo, llenarse de su calor.
Mientras él acaricia su espalda, ella recorre su pectoral, y después se aferra a sus fuertes brazos. Le gusta tocarlo, sentir su piel cálida entre sus dedos.
De pronto siente que las manos del ninja la encierran con más fuerza, lo siente esconder su rostro entre su cuello y aunque no la besa, aún tenía puesta la máscara, es suficiente para que un gemido salga de su garganta. Enreda las manos en su cabellera gris y disfruta de las caricias. La etapa de la seducción ha quedado muy atrás, es el siguiente paso.
Las manos del ninja dejan su cintura y comienzan a bajar, bajan hasta su trasero el cual aprieta con un poco de fuerza, la pega contra su pelvis y la joven puede sentir un bulto duro chocar en su vientre.
El ninja aún tiene la máscara arriba, ni siquiera se han besado, pero no hace falta para sentir la intensidad de cada caricia. Lo escucha gemir en su cuello, eso le provoca escalofríos placenteros y no puede evitar jadear más fuerte, sus manos se aferran a la cabellera de su sensei y le imploran que no se detenga, que sus caricias no se terminen. Sube una de las piernas, y la engancha a la cadera del hombre, eso crea un toque tan íntimo que los deja sin aliento. El ninja parece agradecer ese gesto porque acaricia su pierna e incluso sube un poco su short, pero eso no es todo. Una de sus manos sube hasta tocar su pecho, sus caricias son fuertes, seguras y totalmente eróticas, dibuja pequeños círculos que la hacen vibrar de pies a cabeza. Su cabeza es un lío, es como si no pudiera pensar en nada más, ahora sólo puede sentir.
Pero de pronto todo se termina, el ninja se aleja con tanta rapidez que la joven está a punto de caer, le cuesta un poco recuperar el equilibrio.
En la habitación sólo se escuchan los jadeos de ambos, Sakura no es capaz de entender lo que está sucediendo, pero intenta recuperar el aliento. Kakashi está unos pasos alejado y le da la espalda, lo que la joven daría por tocarlo en ese momento, realmente necesita sentirlo cerca.
-Deberías intentar dormir – le dice el ninja con un tono ronco, demasiado erótico – Es lo mejor, nos espera un largo viaje de regreso – ella lo entiende, han cruzado un límite. Y menos mal que él se ha dado cuenta, porque ella no habría podido detenerse.
-Sí – responde obediente con un hilo de voz, tiene la boca seca y debe que concentrarse en cada paso que da, porque sus piernas aún tiemblan un poco.
Como puede se acuesta en la cama y se cubre con todas las mantas, no las necesita, su cuerpo parece estar en llamas, podría pasar la noche entera afuera y no sentir nada de frío. Además está profundamente avergonzada, seguramente será la noche más larga de toda su vida. No podrá volver a verlo a los ojos.
¿En qué estaba pensado?, ¿Cuándo pensó que practicar el arte de la seducción con su sensei sería inofensivo?, la verdad es que no creyó que lo conseguiría, imaginaba que se vería ridícula, que él terminaría por reírse, pero resultó algo totalmente diferente, algo mucho más peligroso. ¿Realmente lo había seducido?, era difícil creerlo, a un hombre como él.
Cierra los ojos con fuerza y reprime un enorme suspiro. Está acostada del lado, le da la espalda al ninja y se concentra en escuchar el repiqueteo de la lluvia que sigue cayendo con fuerza. Se queda en la misma posición, fingiendo dormir, pero siente cuando su sensei apaga las velas, escucha un soplido y luego todo queda más oscuro; contra todo pronóstico, él se acuesta en la misma cama, a su lado pero en la orilla opuesta. Parecían un matrimonio molesto.
Sakura podía escuchar la respiración del ninja, estaba más tranquilo, pero era irregular, ocasionalmente un corto suspiro. Lo sintió moverse, se acercó un poco pero no lo suficiente para tocarla. Estaba despierto, ambos lo estaban, pero ninguno se atrevía a pronunciar palabra.
¡Menudo embrollo en el que se habían metido!
Debería intentar dormir, se aleja un poco de la orilla y termina por acercarse al ninja, tampoco lo toca, pero ahora están muy cerca. Trata de no pensar en eso, se abraza a sí misma y se aferra a las cobijas. Suspira con fuerza y sale un sonido un tanto sugerente, así que mejor se queda en completo silencio.
De pronto siente un toque en el pie, su cuerpo se tensa automáticamente. Su sensei la está tocando, no es la gran cosa, sólo son sus pies, y seguramente se alejará y le pedirá una disculpa, pero no lo hace, se queda en la misma posición.
"Accidentalmente" Sakura mueve su pie y lo toca más, toca parte de la pierna del ninja, su piel está caliente. Espera que él rompa el contacto, eso no pasa, quizá se ha quedado dormido y no tiene idea de lo que sucede. Entonces lo escucha moverse por lo que deja de tocarla, aparta su pie aunque no se aleja, por el contrario. Lo siente en su espalda, deben estar a escasos centímetros de distancia. Ahora es claro que él está despierto, eso la pone terriblemente nerviosa. Su pulso se eleva significativamente, su corazón parece retumbar en el pecho.
Vuelve a suspirar y entonces su espalda roza el pecho de su sensei, es un pequeño toque pero es suficiente para que su cuerpo despierte, es como una chispa que arde en segundos.
Por fin el ninja la toca, la abraza por la espalda y esconde el rostro entre su cuello y su hombro. La acerca a él y ella cede de inmediato, en segundos sus cuerpos están completamente unidos, el firme pectoral del ninja presiona contra su espalda, es una sensación tan placentera que ambos suspiran con fuerza. La joven se aferra a las sábanas.
Kakashi comienza a recorrer su cuerpo, al principio la acaricia con suavidad. Levanta su blusa y recorre su vientre, eso le provoca cosquillas y le sirve para tranquilizarse. Se niega a reír y muerde su labio inferior. Las manos del ninja suben, lo hace por fuera de la blusa, suben hasta encontrar su pecho y repite las mismas caricias, en pequeños círculos y los masajea, después sus manos se cierran sobre sus senos y los estruja con un poco de fuerza. Sakura ni siquiera ha notado cuándo ha comenzado a gemir, pero ya lo hace y también su sensei, sus jadeos quedan ahogados en el sonido de la tormenta.
Una de las manos del ninja deja su pecho y empieza a descender, pero no se detiene en su vientre, sigue bajando hasta su entrepierna. Toca sus muslos y sube un poco su short, la ropa nunca le había parecido tan estorbosa. Kakashi sigue recorriendo su piel, sus piernas y sus muslos, amenazando con subir un poco más, y al final lo hace. Roza su intimidad, y aunque tiene puesto el short y las bragas, sentir su mano en una parte tan sensible la hace gemir fuertemente. Su espalda se arquea y su trasero termina por chocar en la pelvis del ninja, es imposible que no sienta su miembro erecto. El ex ANBU jadea roncamente y repite la caricia, frota su mano contra su intimidad, sus dedos se hunden entre sus bragas. Sakura se mueve inquieta, nunca había experimentado tanto placer. Sólo puede concentrarse en las caricias que está recibiendo, el lugar donde las está recibiendo.
Su espalda se sigue arqueando y sigue rozando el miembro duro y erecto de su sensei, lo siente moverse en su espalda, frotarse contra su espalda al mismo ritmo en el que hunde sus dedos en ella. Ojalá no tuviera ese estorboso short.
La joven se siente húmeda, hay un calor que se extiende por todo su vientre y que baja hasta sus muslos, el ninja también acaricia su pecho, lo masajea con más fuerza, jadea contra su cuello y balancea su pelvis contra ella. Sus manos siguen tocándola, y de pronto una oleada de placer la invade, es como una descarga de adrenalina, su mente se queda en blanco y su cuerpo se sacude ligeramente. Apenas puede hacer otra cosa que jadear intentando recuperar el aire que ha perdido. Siente que el ninja se acerca más a ella, se aferra a su cuerpo y un ronco gemido sale de su garganta, lo escucha respirar con dificultad, ambos están completamente agitados.
Se quedan unos minutos en la misma posición, intentando recuperarse. Su sensei aún tiene las manos sobre ella, entre sus muslos. Sakura ni siquiera tiene tiempo de reaccionar cuando él se levanta de la cama y se dirige al baño. La joven cierra los ojos y suspira largamente, se acuesta boca arriba y permite que su cuerpo termine de relajarse, su frente tiene algunas perlas de sudor y su corazón se niega a latir con tranquilidad. Hubiera querido avergonzarse de lo que acababa de suceder, pero el placer que experimentó había sido tan gratificante que su cerebro aún parece adormilado. Se mordió el labio inferior, lo mejor sería cambiarse el short y las bragas, seguramente su sensei estaba haciendo lo mismo. Pero apenas tenía fuerza para respirar, estaba agotada.
Escucha que el ninja sale del baño y sin rodeos se acuesta junto a ella, como si fuera la cosa más natural del mundo. La joven agradece su gesto, es justo lo que necesitaba. Se acera a él y se refugia en su pecho cubierto por la camisa elástica, de inmediato la rodea con los brazos y la acerca al calor de su cuerpo, ninguno dice nada, no es necesario; las palabras están demás después lo que ha sucedido. Sakura monta una de sus piernas sobre la cadera del ninja y se hunde entre su cuerpo y la cama. Debió quedarse dormida en cuestión de minutos, porque es lo último que recuerda.
La médico despierta perezosamente, está boca arriba; bosteza y siente una presión sobre su vientre, sabe perfectamente a qué se debe. La mano de Kakashi descansa a la altura de su ombligo, su rostro está escondido entre su cuello y su melenita rosada, es una sensación de lo más cálida. Es imposible que olvide lo que sucedió durante la noche, no podrá sacarlo de su cabeza nunca. Se sonroja un poco, en parte por que ahora con los primeros rayos del sol, es como si todo hubiera formado parte de un sueño erótico o algo así, y, por otra parte, es como si su cuerpo aún recordara el placer que sintió.
Sakura hubiera querido tener tiempo para pensar en lo que debería hacer, la forma correcta de afrontar lo que sucedería, pero alguien golpea la puerta con fuerza.
-¡Kakashi-sensei, Sakura-chan!, es hora de irnos – grita Naruto intentado abrir la puerta, para su fortuna está cerrada.
-¡Joder! – exclama el ex ANBU a su lado y se levanta como un rayo de la cama – Me quedé dormido- es más que evidente. En seguida comienza a recoger su ropa del suelo, busca su banda ninja y sus sandalias.
La joven se sienta en la cama y se estira con cierta flojera pensando en lo importuno de su compañero. Sopla para apartar un mechón de pelo rosado que ha caído sobre su rostro.
-Vamos, preciosa – dice Kakashi acercándose a ella. La toma por el mentón y acaricia su labio inferior con el pulgar.
-¿Por qué tardan tanto? – pregunta su compañero desde el otro lado de la puerta - ¿Y por qué está cerrado?.
-Ya vamos, Naruto – grita Sakura que comienza a levantarse. Se viste tan rápido como puede, prepara sus cosas y se asegura de no olvidar nada.
Ella y el ninja se dedican miradas furtivas todo el tiempo, no dicen nada más, pero tampoco es una situación incómoda. Ambos estaban más que de acuerdo en lo que sucedió, así que no hay reclamos. La cama destendida y las sábanas revueltas son un recuerdo bastante latente, ninguno de los dos deja de ver los rastros de la noche anterior, es casi como volver a revivirlo todo. Hay un ambiente tan raro entre ellos, lleno de complicidad, algo que nunca antes habían compartido.
-¿Por qué tardaron tanto? – le pregunta su rubio amigo cuando por fin salen y se dirigen a la recepción para agradecerle al dueño de la posada por su hospitalidad.
-Me quedé dormida, Naruto – sus compañeros la observaron con curiosidad, ella jamás se había quedado dormida – Supongo que fue la lluvia.
-Tuviste suerte de poder dormir, yo apenas pude hacerlo con este dobe roncando – por primera vez, Sasuke se queja en voz alta.
-¡¿Qué?!, si eras tú quien roncaba – se defiende el implicado – Para la próxima, yo dormiré con Sakura-chan.
-Eso quisieras, ¿no?, dobe.
La joven bosteza desinteresadamente y estira los brazos, tiene que desperezarse lo antes posible. Su vista viaja de un lado a otro, observa la posada y sus ojos jade terminan por posarse en su sensei, el ninja aún habla con el hombre, tiene una posición relaja, la típica en él. Está recargado en la recepción, tamborilea los dedos sobre la madera y Sakura presta atención a esa simple acción, son los mismos dedos que la tocaron la noche anterior, que acariciaron su cuerpo y las responsables del inmenso placer que experimentó. Su piel se eriza cuando el ninja mete las manos en los bolsillos, tan cerca de su entrepierna, sus ojos se concentran en su sólo punto y sin darse cuenta ya está conteniendo la respiración.
Sakura se aleja de la discusión que mantienen sus dos compañeros, aunque ella quisiera, no podría calmarlos. Son demasiado testarudos y nunca la escuchan cuando están empeñados en defender su opinión. La joven los deja discutiendo y se acerca al ninja sin vacilar, como si estuviera hipnotizada.
-¿Todo está listo, sensei? – lo toma del brazo.
-Sí – contesta con una sonrisa peculiar y observando su mano que lo toca, ese podría ser un toque inocente, pero no lo es – El clima aún no mejora, el dueño de la posada asegura que seguirá lloviendo...
-Espero que más adelante haya otra posada, no hay prisa por volver, ¿o sí?
-No – se acerca un paso más a ella, una distancia que aún no es comprometedora – Además, tomé la precaución de preguntar y resulta que hay otra posada a un día de distancia, en caso de que el clima no mejore.
-¿Ya nos vamos? – pregunta Naruto desde la distancia, él y su compañero los observan con curiosidad e intentan escuchar los susurros de ambos -¿De qué tanto hablan?
-Nada importante – responde el ninja, pero sólo la ve a ella – Después de ti – pone la mano en su cintura y la empuja ligeramente hacia enfrente.
-Tengo un poco frío – susurra abrazándose a sí misma.
-Sé que cómo puedo quitártelo.
FIN
