Hola de nuevo, se que me asesinaran por tardar tanto pero es que me bloqueo muy seguido y estoy en temporada de exámenes finales así que tal vez me entiendan.
Acerca de la historia por hay alguien comento que el hotel y los demás lugares son demasiado contrastantes. Bueno la verdad es que aquí en México se ve mucho de eso así que decidí incluirlo XD.
Los dejo con la historia.
Naruto no es de mi propiedad es de Kishimoto.
Se miró de pies a cabeza frente al enorme espejo que adornaba la habitación de Temari. Unos jeans negros ajustados, una blusa azul obscuro con pedrería en forma de cráneo (excelente para su gusto) y unas botas para el frió, todo por cortesía de la dueña del hotel.
-Me siento como universitaria- confeso tímida.
-solo es por esta vez, te prometo que mañana podrás usar algo más casual en cuanto tengas tu empleo.
La peliblanca hizo una mueca nerviosa -Estas segura? tengo entendido que en los trabajos tienes que cumplir ciertas normas de vestimenta.
Temari soltó una risa –No aquí cariño, digamos que los dueños no son unos vejetes aburridos, apenas tienen 26 años a lo mucho- soltó con ironía.
Scarlet suspiro -Crees que podre con esto?- pregunto con nerviosismo mientras buscaba su abrigo.
La mayor se levanto de la cama para abrazarla -Apostaría por eso, así como apostaría que seras una excelente madre- susurro en su oído dentro de el abrazo.
Ambas llegaron en el auto de la ojijade, la peliblanca tuvo un deja vu al ver la fachada del susodicho restaurante y precisamente a la misma hora.
Abrieron la puerta haciendo sonar la campanilla en el interior, Scarlet noto que la decoración no había cambiado en lo absoluto, aun estaban las figurillas de arcilla en las esquinas de el comedor y de la mitad de una de las paredes colgaban unas marionetas un tanto macabras, aun había el estante que guardaba unos pájaros de arcilla como los anteriores solo que en versión miniatura, por lo demás seguían los colores extravagantes y el olor a café recién preparado por todo el lugar.
El lugar era tan acogedor como recordaba y tal vez ese era el mensaje que trataba de transmitir, un ambiente hogareño pero al mismo tiempo juvenil y artístico.
Temari rompió el silencio -Hola, Konan?- llamo por encima de la barra.
A los pocos segundos llego la chica que atendió a Scarlet la ultima vez, portando un vestido negro gótico que le llegaba a las rodillas y adornado con encaje en la espalda y busto.
-hola Temari ha pasado mucho tiempo- contesto la peliazul mientras se saludaban con un abrazo.
-Si lo se pero cuidar a 3 niños incluyendo a Shukaku no es nada fácil, pero bueno- rió- que te digo si tu tienes que cuidar a 8 niños o no?- alzo la ceja burlona al recordar a sus ex compañeros de escuela.
A Konan se le resbalo una gotita de la sien remembrando todas las locuras en las que se metían (y se siguen metiendo) aquellos chicos, pero claro que no se arrepentía de nada, es mas eran como una familia que pasaba sus altas y bajas juntos y aun que a veces quisiera asesinarlos por alguna estupidez, era genial pasar juntos esos pequeños momentos de felicidad.
La ojiambar salio de sus pensamientos al notar a la acompañante de su vieja amiga.
-Oh, a ti te conozco -chasco los dedos para recordar de donde la recordaba- Tu eres la chica de el otro día, cierto?
La mencionada dio un paso al frente- Si, Scarlet Draven, un gusto d...de nuevo- extendió la mano a modo de saludo y Konan con gusto le correspondió.
-Lamento lo de la otra vez, pero por petición de mi vieja amiga te lo voy a compensar- volteo a ver a Temari para que esta asintiera con la cabeza- Alguien me dijo que eres una buena con la limpieza, ademas de explicarme tu situación, pero tranquila, sera un secreto de mujer a mujer si así lo quieres, comenzaras lavando los platos sucios y pisos, ademas seras camarera si Tobi no esta disponible -La peliblanca hizo memoria al escuchar ese nombre "debe ser el chico con mascara anaranjada"- Te daré una paga justa para que comiences con algo.
Scarlet asintió y se dieron un estrechón de manos dando a entender que era un trato.
-Iiiiieeee! Tobi prendió la estufa y olvido como apagarla!, Tobi es un buen chico lo jura!-Grito una voz desde la cocina.
Konan suspiro cansada y soltó un bufido al escuchar a su compañero, "Que hice para merecer esto" pensó.
La peliazul le dio un recorrido por el lugar mientras iba explicando.
-Las mesas de afuera son para fumadores, y solo se admiten dos por mesa, para mas personas se acomodan dentro del establecimiento, lunes, martes y miércoles Nuestra banda toca música ambiental por las noches, mientras que los jueves hay cine artístico y los viernes son de karaoke, el fin de semana los postres son al 2x1.
Tu seras mesera de las mesas grandes, las ordenes de los platos fuertes las debes anotar en una comanda y colgarlas en la cocina, mientras que los cafés y postres se anotan en otro papel y me los entregas a mi, pero si estoy ocupada tendrás que encargarte tu, deberas calentar un poco de las comidas pre hechas en el horno y las sirves, eso al menos hasta que lleguen los chefs- tomo un descanso para recuperar el aliento -Bien hasta ahora una pregunta?
Scarlet estaba aun repasando los datos que le dijo la mayor, por suerte su memoria era buena por lo que no tuvo mucho de que preocuparse.
-Eto, solo una duda -respondió temblorosa- y si no se preparar cafés?
-No te preocupes, es muy sencillo y solo te tardaras a lo mucho 20 minutos en aprender, algo mas?
Tratando de parecer positiva aunque por dentro se muriera de miedo, pregunto con una sonrisa -Cuando empezamos?
Ojala no lo hubiera preguntado en ese tono, pues casi de inmediato Konan la puso a preparar cafés con la endemoniada maquina y es que la ojiambar se tomaba muy enserio su trabajo, exactamente se tardaron 20 minutos en que lo aprendiera todo, pero la clase fue interrumpida por la alarma de un reloj cucu colgado de una de las paredes, solo que en vez de tener a un lindo pájaro colorido como alarma, era un cuervo soltando un graznido al decir la hora.
-Hora de abrir, ponte cómoda que en la noche es cuando viene el verdadero trabajo.
La chica hizo la señal de un soldado obedeciendo a su general
-si señor.
-Soy hembra
-Oh Perdón, si señora.
Para suerte de la peliblanca, no tendría que llevar un uniforme incomodo, pues según Konan, era un restaurante "artístico" y por lo tanto se admitía la libre expresión de los empleados.
Durante la mañana la mayoría de la clientela se limitaba a un par de hombres de oficina que tomaban un desayuno antes de su trabajo y a lo mucho ordenaban un sándwich con un café, por lo que no tuvo mucho que hacer en ese tiempo, mas bien observo por enecima vez la decoración abstracta del lugar.
La campana de la entrada sonó a las 2 en punto, Scarlet que estaba alzando las tazas de los comensales para llevarlas a la cocina, se giro de golpe esperando ver a otro hombre de gris para servirle su café, en cambio el aspecto de ese sujeto la dejo helada de pies a cabeza.
Dos hombres jóvenes entraron como almas en pena, vestidos completamente de negro con algunos detalles parecidos a los de Konan, el que iba al frente tenia el cabello anaranjado ojos castaños y piel con un toque de tostado, el segundo era un chico pelirrojo, ojos violetas, un poco escuálido y con la piel tan blanca como la nieve, siendo sincera parecía un cadáver por la palidez de todo su cuerpo.
De algo si que estaba segura Scarlet. Ambos tenían un algo tenebroso, al estar cerca de ellos uno se podía sentir como si estuviera al lado de un tigre enjaulado, estaba en cautiverio pero no podrías predecir si te atacaría o no.
El pelirrojo miro con esos ojos violetas a la única mesera pareciera que le inspeccionaba en todo sentido, Scarlet tembló un poco y acaricio su vientre instintivamente, como si su mano pudiera proteger al feto de ser visto por ese extraño, su compañero también volteo a verla solo que de un modo mas disimulado pero al contrario del primero no parecía interesado en lo absoluto por la apariencia de la chica, sino mas bien en su trabajo y lo comprobó al darle un rápido vistazo al negocio y comprobando que efectivamente estaba en orden.
Todo cambio al llegar Konan desde la cocina.
-Scarlet, necesitas ayuda?- en medio de la pregunta notó a los dos chicos y ellos a su vez voltearon a verla suavizando su mirada.
Konan sonrió complacida -Yahiko, Nagato, me alegra que volvieran temprano, hasta ahora Scarlet y yo somos las únicas que estamos atendiendo y sabes que en la noche se junta la gente.
Nagato hablo primero con voz grave -creí que por lo menos Deidara o Sasori ya estarían aquí, pero veo que siguen tan inútiles como de costumbre.
-Cálmate Nagato que seguramente están descansando después de trabajar- comento Yahiko.
La pelivioleta resoplo con burla- el día en que Deidara trabaje en serio Tobi dejara de ser tan infantil- miro a la peliblanca con disimulo y añadió -por cierto les presento a nuestra nueva mesera: Scarlet, ellos son Yahiko y Nagato, somos amigos de la infancia y juntos formamos este negocio, así que se podría decir que somos los jefes, pero el principal es Nagato.
Se acerco a la chica y le susurro al oído -lo siento pero les tuve que contar lo de tu situación así me dieron el permiso de contratarte.
-No hay problema- murmuro la peliblanca agitando una mano.
El pelinaranja avanzo hasta Scarlet tan imponente como antes, estiro una mano para estrecharla con la de la chica a modo de saludo -Espero que no nos decepciones, cada noche sera ocupada así que necesitamos a alguien atento con las ordenes.
-Por supuesto jefe.
Yahiko sonrió de lado -Tranquila puedes llamarnos a mi o a Nagato con nuestro nombre artístico: Pein.
Después de su almuerzo (un sándwich cortesía de Konan) se dedico a lavar platos en la cocina. Aun pensaba en los jóvenes que entraron hace poco.
"serán todos iguales a esos tipos?"
Luego fue a la barra para ordenar algunos platos junto con sus pensamientos y tener la mente ocupada en algo. Limpio mesas, lavo trastes y atendió a algunos clientes, pero no tardo mucho en cansarse por lo que se sento en la barra.
Hasta que una mascara anaranjada con un agujero del lado izquierdo se asomo desde una de las orillas, dándole un mini infarto a Scarlet.
Volteo como caricatura hacia ella y luego se acerco.
-Onne-san, ayúdame en la cocina, Tobi descompuso el lavavajillas de nuevo, y si el jefe se entera se enojara conmigo -la sacudió de los hombros -por favor ayúdame!.
No esta de mas decir que la peliblanca tenia una cierta afición por el joven en cuestión, le recordaba mucho l hermano menor que siempre quiso tener pero que sus padres negaron su petición alegando que en la escuela tendría suficientes amigos para compensarlo, des afortunadamente para ella el destino había sido muy diferente.
Con Tobi delante de ella dando saltitos para guiarla al condenado aparato, la peliblanca estaba dispuesta a ayudar al chico. Reviso cada parte que conocía de el lavavajillas y noto que el problema no podía ser mas obvio.
Frunció el ceño cansada- Tobi, solo se tenia que conectar el cable.
-Ahh! ahora lo entiendo- corrió a darle un abrazo- Arigato Scarlet-chan es buena conmigo- dijo sin soltarla.
Su actitud le recordó la de un cachorro.
-Esta bien Tobi-kun - dijo con dificultad a la falta de aire- pero sera mejor que nos sueltes o nos dejaras sin aire...
"Oh mierda"
-Nos?- pregunto soltándola de golpe.
Scarlet se dio cuenta de que lo había dicho sin querer y trato de buscar una escusa rápida.
Y como caída del cielo, llego Konan de improviso.
-Scarlet, llegaron clientes mientras yo cuidare a Tobi anuncio antes de recoger algunos platos de una de las repisas.
-En seguida- acomodo su delantal y salio al restaurante, alzo las mirada y se encontró con 4 pares de ojos, todos mirándola al mismo tiempo.
Lo de menos era la cantidad de comida que seguramente ordenarían, jóvenes la mayoría de edades entre 19 a 25. Se notaba que llevaban mucha amistad y por la forma en que hablaban y se sentaban, también estaban familiarizados con el lugar.
El que parecía mas joven de todos era un pelirrojo, piel blanca, ojos castaños pero mirada fría y calculadora, parecía muy antipático y trataba siempre de alejarse de su compañero de a un lado.
Parecían casi de la misma edad, probablemente estudien en el mismo año, era alto, de cabello dorado, ojos azul claro y su fleco cubría su ojo izquierdo, a decir verdad si uno lo veía a la distancia, lo confundiría fácilmente con una mujer.
Ambos vestían con jeans y playera con colores apagados confirmando que estaban en la universidad.
-Hum- pronuncio el de nombre Deidara, mientras analizaba a la mesera con detenimiento.
Trato de aparentar indiferencia pero sabia que el con la mirada buscaba algo en especifico.
-OH! ya me acuerdo de ti, eras una de las finalistas en el concurso de dibujo de hace 2 años- menciono en voz alta mientras el resto los contemplaba con curiosidad.
-Que... c-como sabe eso?!- menciono asombrada de que el supiera sobre aquel acontecimiento.
-Hum, es difícil olvidar una cabellera de fuego tan inusual, por cierto que paso con aquel inframundo?- pregunto apoyando los codos sobre la mesa demostrando interés.
-De que estas hablando Deidara?- inquirió su sempai.
Pero por supuesto!, en aquella época se había teñido el cabello en capas con tonos amarillos, anaranjados y finalmente un rojo intenso, inspirándose en el libro de los juegos del hambre, incluso se pinto todas las uñas simulando llamas para no despegarse del libro.
-ella ocupo una técnica con acuarelas fosforescentes y tinta china para dibujar un paisaje al que llamo el inframundo, uso los contrastes a su favor y por poco entra a las finales, pero aun así ese cuadro fue uno de los mejores por no tratarse del típico paisaje de un mundo feliz con flores y gente alegre.
Scarlet sonrió al recibir una buena critica de alguien ajeno, la mayoría lo criticaba por ser tan obscuro y sin vida.
-Basta de tanta basura acerca del arte, yo quiero mi comida ahora!- grito Hidan golpeando la mesa y haciendo que algunos clientes voltearan a verlo.
-Tsk, cállate idiota, alguien como tu jamas llegaría a entender tan compleja obra!.
-Tu cállate rubia quien crees que consigue dinero cuando lo único que haces es calentar el asiento con unas figuritas de niño de 3 años.
-Para empezar ni siquiera eres tu, es Kakusu quien lo hace y hay que ver quien lo dice, aquel que tiene una religión estúpida que usa el vudú y estupideces.
-Maldito seas Jashin-sama te castigara!
-Pues jódete maldito enfermo!
Scarlet trato de hacerse a un lado mientras que sus amigos solo hacían una mueca diciendo "aquí vamos otra vez".
Por suerte una mano se interpuso entre los dos apartándolos con una palmada en la cara.
-Basta ya!, son las seis en punto y es hora del show!- anuncio Konan con las manos aun en la posición en la que los había golpeado.
Kakusu hablo -Ya tan pronto?- suspiro - Ni siquiera pude comer un tentempié antes de empezar, que se le va a hacer.
Tanto Hidan como su compañero de cabellos plateados se pusieron de pie y caminaron hacia la cocina, mientras que los dos jóvenes se dirigieron hacia el escenario.
Miro hacia la ventana comprobando que el sol había desaparecido a través de los edificios de enfrente.
En automático todos se fueron a los puestos que les correspondían y al mismo tiempo comenzó a llegar otro tipo de clientela.
La mayoría eran góticos, punks y amantes de la literatura que les agradaba la idea de pasar el resto de la tarde en un lugar donde el arte se expresara en cada centímetro del lugar.
Ahora era distinto, su conciencia se relajo al notar que nadie y me refiero a que nadie, aunque fuera alguien mayor se le quedara mirando o estuviera hablando a sus espaldas acerca de su aspecto.
Era su ambiente natural el que busco por tanto tiempo y casi desistía de que alguna vez pudiera encontrarlo si no fuera por aquel giro de su vida que la había llevado a esas personas.
Una pareja alzo la mano para ordenar, Konan reacciono al instante tomando su orden con amabilidad, pareciera que con el tiempo ella se acostumbro a escribir a gran velocidad. Esta le paso los papeles a Scarlet para que los llevara a la cocina mientras la pelivioleta atendía otra mesa.
Esperaba tener que calentar un platillo del otro día, en cambio se quedo mentalmente boquiabierta al ver a Hidan cocinando con tanta destreza, mientras que Kisame (quien sospechaba entro por la puerta trasera para evitar a la gente) tomaba 2 sartenes al mismo tiempo para atrapar 2 filetes que había arrojado al aire anteriormente.
-lleva eso a la mesa 4 rápido!- gruño Hidan desde la distancia.
Debería de impartir clases de equilibrio en alguna ocasión, pues en unos segundos aprendió a mantener 3 platos de comida entre sus brazos mientras caminaba a toda prisa hacia su destino.
Al mismo tiempo el "dúo de artistas" como los apodo, terminaron de instalar algunos instrumentos en el escenario y comenzaron a tocar un cover de "Breaking the Habit" de Linkin Park con solo unas guitarras, una versión un poco lenta pues apenas y empezaba la noche.
Entonces fue que entendió la temática del lugar, tenia una doble personalidad, de día servia el desayuno a hombres de negocios y de noche era refugio para artistas.
Conforme paso el tiempo comenzó a cansarse al no estar acostumbrada a tanto ajetreo, en cuanto vio la oportunidad se escapo un poco para sentarse en una de las mesas vacías, respiro hondo tratando de relajarse y se acaricio un poco el vientre para no tensar tanto la zona del vientre, por instinto sabia que eso no debía de ser algo bueno para la criatura.
Una mano le tendió una limonada -Toma te va a hacer falta.
Alzo la cabeza para encontrarse con uno de sus jefes: Yahiko.
-Muchas gracias- tomo el vaso con ambas manos haciéndola ver como una niña pequeña. ¡Fue la mejor bebida que había probado en toda su vida!
-No es nada pero no te esfuerces, en tu condición debes de escuchar a tu cuerpo cuando este te pide descanso.
Ella se sonrojo.
-Es que soy nueva en todo esto soy hija de familia así que nunca he hecho nada parecido- confeso mientras se acomodaba un mechón de pelo detrás de la oreja.
El artista tomo el abrigo que Scarlet llevo esa mañana y lo coloco sobre sus hombros con delicadeza.
-Ve a casa, se esta haciendo tarde y Temari me tirara los dientes si llegas después de las nueve.
La peliblanca hizo una mueca extrañada por su amabilidad, pero luego sonrió agradecida.
-Muchas gracias- asintió con la cabeza mientras acomodaba su abrigo, para afrontar el frió de invierno.
Esa noche no había nevado como los días anteriores solo un aire frió surcaba las calles en ocasiones jugando con su cabello suelto.
Metió la cerradura con la esperanza de que cuando se abriera la puerta su cama este frente a ella invitándola a dormir.
Pero como en la vida no siempre sale como se planea, la pobre casi se le cae la mandíbula al suelo al ver el cuarto completamente vació, o mas bien justo como lo encontró antes de instalarse en el lugar.
En su cabeza surgieron miles de posibilidades.
"y si me robaron o tal vez ya se me acabo el dinero y Temari decidió echarme o que tal si mis padres me encontraron o tal vez viaje en el tiempo por un agujero de gusano y ahora estoy unos días atrás (¬ ¬)"
Se dio una bofetada mental al pensar en esa ultima. Pero lo mas razonable que pudo hacer fue buscar bajo el cajón de la mesita el sobre con billetes que guardo allí desde un inicio. Estaba intacto buena señal.
Salio corriendo del hotel sabiendo que Temari tenia su descanso a esa hora. La encontró regañando a Kankuro como de costumbre mientras sacaba unas cajas llenas de objetos viejos que tenía escrito "Para donar".
-Pero si es mi lampara de lava- se quejo el castaño.
-Lleva 6 años guardada y nunca le has cambiado el foco- grito su hermana, al girarse se encontró a la peliblanca asustada.
-Oh hola Scarlet como te fue?
-¡Terrible me asome a mi habitación y me han robado, no hay nada, ni mi maleta ni ropa!
La rubia dejo a un lado la caja que cargaba para tomar a la joven de los hombros en un gesto tranquilizador.
-Tranquila todo esta aquí- señalo con la cabeza a los departamentos.
-¡¿QUE!?
-Velo por ti misma- ambas entraron al lugar, una emocionada y la otra con el corazón a medio salir por el susto.
UFF AL FIN TERMINE! se que me tarde mucho y de verdad lo siento gracias por leer y nos vemos hasta la próxima, no se olviden de dejarme review y favoritos.
les mando un abrazo y un golpe en el hombro
lololololololololololol
