Hola de nuevo mis queridos lectores/musas que tanto aprecio. Se que me mataran por no escribir nada en años pero la verdad es que estoy muriendome por la falta de sueño. Aqui les dejo uno corto a comparación del resto como una forma de compensación. Espero reviews y muchas felicitaciones :3


Con ya una semana trabajando, Scarlet se había merecido portar una sudadera con el logo de Akatsuki como muestra de que era miembro. Sasori había tomado sus medidas sin que ella se diera cuenta mientras que Konan le preparo una lasaña a escondidas como regalo.

La sigiles con la que operaban le sorprendió y de no ser por que estuvieran en un universo alternativo la peliblanca hubiera pensado que todos eran ninjas profesionales.

Así que para el lunes de la semana siguiente algunos integrantes (los más animados) la recibieron con su comida favorita y una sudadera en mano.

Fue suficiente para que Scarlet estuviera radiante toda la semana e incluso los hermanos Sabaku notaron su cambio.

Ahora mismo Scarlet salía de su trabajo para llevarle un poco de comida a sus compañeros de cuarto de parte de Konan.

Toco la puerta y abrió el pelirrojo de la familia.

-Adelante- contesto secamente.

-Gracias Gaara-kun, traje comida para mañana y parte de la tarde o si quieres puedes cenar un poco ahora.

El joven formo una media sonrisa en su rostro, al no tener una mejor expresión para agradecerle y luego volvió a ver su facebook.


Llegado el mediodía, Uchiha Itachi se acomodó en su escritorio de caoba traído desde Alemania por su tío Madara para "demostrar poder" según el jefe de la familia.

Las horas eran eternas en aquel pedazo de edificio enorme que le correspondía a él y solo a él; Por suerte lo había decorado con un ambiente muy oriental haciéndolo ver más como un jardín zen que como la oficina del jefe.

Y aunque no lo pareciera, aquel joven era un adicto al orden, como un efecto secundario de ser un genio, por lo tanto cuando no estaba ocupado se quebraba la cabeza ordenando por enésima vez el librero a sus espaldas con una hermosa colección de ejemplares que consiguió a través de los años.

Inclinaciones de 90 grados exactos y todos por orden alfabético era lo que siempre vigilaba al llegar y cuando terminaba con eso normalmente era porque tenía una junta o algo que tuviera que ver con la empresa. Pero este no era el caso, sino que era uno de esos días en que solo tenía que quedarse sentado meditando alguna estrategia o contemplando su jardín zen en busca de alguna imperfección en ese blanco tan puro de la arena.

El sonido del teléfono lo hizo ponerse alerta sin demostrarlo abiertamente, pues por alguna razón había recibido entrenamiento ninja desde la niñez.

-Señor Uchiha su tío está esperándolo afuera- aviso su secretaria hablando desde una bocina.

Itachi miro el aparato con recelo como si por arte de magia pudiera incendiar el aparato y a quien estaba del otro lado de la puerta. Pero por suerte era una persona de modales y se aclaró la voz para contestar tranquilamente:

-Dile que pase.

Una melena excesivamente larga, aquellos ojos tan particulares y esa mirada sombría ponía alerta a cualquiera que trabajara en la empresa e Itachi no era una excepción. Después de todo el creció junto a ese hombre por 12 años de su vida.

-Hola Madara. –contesto sin una muestra de calidez por su familiar.

-Igual de frió que la última vez, menos mal que no vino Sasuke o conoceríamos todos tu otra faceta.

Con una mueca de desagrado el joven prosiguió -Ve al grano Madara, ¿a qué se debe tu visita?

Itachi no tenía miramientos con Madara, desde siempre había sido una relación problemática y ahora que Itachi rápidamente ascendía de puesto en la empresa esos conflictos se volvían cada vez más violentos (al menos verbalmente).


Itachi y su hermano menor Sasuke habían quedado huérfanos desde muy jóvenes. Él quería asumir la paternidad de Sasuke y vivir de lo poco que les dio el seguro por las muertes de sus progenitores, pero a pesar de ser un genio en muchas cuestiones, legalmente Itachi no cumplía muchos de los requisitos para convertirse en el tutor responsable de su hermano. Así que el sistema destino a los hermanos con su único pariente de sangre: Madara Uchiha.

El ya mayor líder de la familia poseía un monopolio que el padre de Itachi había manejado con tranquilidad hasta ese momento, pero con la muerte de este, Madara volvió a asumir el poder de la empresa además de la tutela de los hermanos.

Gracias a eso les dio una excelente educación además de instruirlos en el negocio familiar. Pero Itachi no era tonto, sabía que Madara estaba enseñándoles únicamente lo que a él le convenía para convertirlos a ambos en sus marionetas cuando fueran mayores. No por nada era considerado un genio desde los 7 años.

Los controlaba en cómo vestir, la manera de hablar, de caminar, de pensar e incluso sus gustos personales.

Por supuesto que bajo esa faceta de peón, Itachi era de un espíritu libre y comenzó a planear el futuro de la empresa con tan solo 12 años.

Al cumplir la mayoría de edad, lentamente se distancio de Sasuke con la intención de que se alejara del ambiente de la familia y funciono… mejor de lo que esperaba. Sasuke se fue a un internado donde convivió con gente un poco más relajada y de su edad, lejos de la influencia de Madara.

Kakashi Hatake un viejo conocido de Itachi se encargó de darle alojamiento con unos conocidos (Naruto Uzumaki y Sakura Haruno) desde los 13 años hasta los 16, lo que le alivio un poco las preocupaciones del mayor.

Con la mayoría de edad cumplida ahora Madara no tendría más opción que darle la empresa a Itachi confiando en que tendrían los mismos ideales.

Pero en cuanto asumió el poder, el joven comenzó a hacer cambios para bien en la empresa, aumento sueldos, mejoraba la calidad de su servicio y fue un maestro haciendo tratos en el extranjero.

Madara era muy conservador creía que el apellido Uchiha era sinónimo de la realeza y por ello no debía de tener consideraciones con la plebe y por supuesto que esto no le agrado mucho la manera filántropa en que Itachi manejaba la empresa. Así que en cuanto pudo alejo a su hijo adoptivo de su presencia sin levantar sospechas ante los demás de los conflictos familiares que existían entre ellos.

Por suerte Itachi se acomodó en un pequeño departamento junto con su hermanito (después de haberle contado toda la historia) y su primo Tobi, que también estaba bajo el control de Madara.

Ahora ambos se trataban como completos extraños, pero en ocasiones Madara trataba de meter las narices de más con su sobrino con la intención de sacar información valiosa y usarla en su contra.


-Revise de casualidad la ubicación de tu auto los últimos días. Como esta Tobi? Lo han cuidado bien esos vagos?

-No tienes el derecho de hacerlo, ya soy mayor como para que tengas que revisar donde estoy-contesto Itachi con voz tensa.

Madara sonrió ligeramente.

-¿Acaso tienes algo que ocultarme? O porque te molestas de esa manera?

De una de las mesas tomo una esfera de vidrio con un grabado del yin yang que servía como adorno.

-Se nota que asististe a la universidad, si no por qué razón te juntarías con personas como ellos.

-Entonces me consideras un inútil, no está mal si tomas en cuenta todo lo que ha logrado la empresa desde que me ascendiste de puesto. –se miraban a los ojos en lo que parecía la batalla del tigre contra el dragón.

-Es muy amable de tu parte, pero aun no entiendes que el ser humano da lo mejor de sí mismo cuando está bajo presión y ese era el objetivo en un inicio cuando estaba en el poder.

-Eso fue hace casi 50 años, el mundo cambia y ahora existen nuevos ideales más humanitarios, deberías de regresar a la escuela, tal vez con suerte se te pegue algo que te sirva en un futuro en lugar de las absurdas ideas capitalistas occidentales. ¿No es lo que siempre decías cuando íbamos a la escuela?

Madara soltó una risa, que ocultaba mucho de lo que pensaba.

Suspiro para darle dramatismo a su actuación.

-Mi querido sobrino Uchiha, tan humanista, desde que eras niño siempre fuiste una molestia, siempre pensando en salvar al mundo de sí mismo. –Lo miro como si de esa manera el demostrara la sabiduría que adquirió durante su vida y la embarrara en la cara de Itachi.

-Tienes la absurda idea de que la humanidad aún tiene salvación a pesar de que su misma naturaleza diga lo contrario, no admites que ellos son ignorantes, egoístas, violentos, tan bajos e irrelevantes que dan lastima con solo verlos. En cambio nosotros Uchihas purasangre tenemos la clave de la evolución y la respuesta está en nuestros genes, que mejoraron lo suficiente para darnos la capacidad de ser los siguientes en la cadena evolutiva.

El joven cerro los ojos al escuchar su discurso digno de Hitler. Prefirió callar y dejar a su tío con sus aires de grandeza a niveles no conocidos por la humanidad.

-Si ya terminaste tengo cosas que hacer, no tengo tiempo para escuchar las justificantes de tus acciones- Se levando de su asiento improvisado y comenzó a acercarse a la puerta con paso tenso.

Madara sonrió con autosuficiencia de al menos haber molestado a su sobrino.

-Eres igual a tu madre, tan bueno de corazón que es una lástima que te haya tocado nacer en una familia como esta- comento sarcástico.

Itachi siguió cada movimiento con una precisión inquietante, sin duda ambos eran guerreros por naturaleza.

-Te aconsejo que tengas enfocado tu objetivo con Akatsuki, si quieres usarlos en mi contra no será nada sencillo.

-¿Que te hace creer eso?

Madara le dedico una mirada de complicidad.

-He escuchado rumores, de que algunos de ellos tienen habilidades especiales en diferentes materias y que la cafeteria es solo una fachada muy ligera.


Cualquier duda o sugerencia es bien recibida :3