Capítulo 7

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Con molestia lanzó el pañuelo que ocupaba para limpiar los vehículos de la familia Swan, que por cierto debía tratar con cuidado por su alto valor económico. Sentía que le ardía la piel, el sudor corría desde su frente hasta las mejillas pasando por cuello también. Parada estaba observando los modelos mientras jadeaba, ni siquiera si reunía todo el dinero que ganaría en su vida podría comprar uno. Podía identificarlos, aquí en el enorme garaje había un Rolle Royce, Ferrari, Lamborguini, Audi, Bugatti y un Aston Martin, eso sí ni siquiera contaba la limusina blanca y negra. Le dolía el estómago pensando en todos los millones que debía tener el señor Swan en su cuenta, quizás si un día quería cumplir una fantasía podía bañarse en una piscina con dinero, pero no Regina, ella solo debía quedarse a mirar y limpiarlos.

Caminó hacia la piscina de la mansión (enorme por cierto, como todo lo demás aquí), una de sus tareas era limpiar y le gustaba hacerlo, siempre aprovechaba de darse un baño sin que los demás se lo prohibieran. Pero llegando allí se dio cuenta que había una sirena en el agua, una mujer que sabía nadar muy bien y que parecía disfrutarla. Sí, debía ser una sirena porque se quedó absorta en su belleza hasta que ella se dio cuenta de su presencia.

-¡Me asustaste!-. Emma flotaba sin problemas –¿Qué haces aquí?-. Regina le mostró la libreta.

-"Vengo a limpiar el agua de la piscina, además quien sabe, quizás te vuelves a pegar y necesitarás de mi ayuda"-. Emma observó su cabello despeinado, las mejillas rojas producto del esfuerzo, parecía una niña que hubiese jugado con tierra y por alguna razón le causó ternura.

-Ya quisieras que me ahogara, pero no, eso no sucederá-. Sonrió antes de seguir nadando.

Regina había quedado descolocada, no era usual que la "heredera" le dedicara una sonrisa, una sonrisa sincera y espontánea además. Pero de pronto la muchacha se sumergió bruscamente captando su atención. Pensó que empezaría a nadar bajo el agua por toda la piscina pero no, de hecho se había quedado un minuto así y seguía sumergida inerte.

¡Santa mierda! ¡Por eso no había que escupir al cielo! Sacarse los zapatos fue todo lo que alcanzó a hacer antes de lanzarse para sacarla a flote mientras la muchacha se quejaba sorprendida. Ambas flotaban, Regina la abrazaba por la cintura con el ceño fruncido y la rubia, bueno, Emma estaba con los labios abiertos por el asombro.

-Estaba haciendo una prueba para ver cuánto podía aguantar la respiración... ¡Lo arruinaste!-. Pero sus ojos se concentraron en el cuerpo de la bajita, llevaba la ropa puesta y de seguro en el bolsillo de su pantalón la libreta que usaba que quedó destruida –Yo... Ah, tengo una libreta de notas que te puedo dar, no quise... Oh mm ¿Preocuparte?

Regina no sabía si sentirse estúpida o afortunada. Ambas estaban pegadas la una de la otra, las manos de la "heredera" estaban en sus brazos para sujetarse de ellos. Disimuladamente repasó el cuerpo de ella en lo que sobresalía a flote, pero solo duró un segundo porque había recordado el cuerpo que había tras ese bikini. Emma parpadeaba apenas, Regina era muy fuerte y a pesar de estar en la piscina podía sentir el calor que irradiaba todo su cuerpo. Sus ojos marrones eran asombrosos, tenían una historia que contar y era fácil perderse. Le sorprendía ver que los ángulos de su rostro y cuerpo en general eran muy buenos. Después de unos segundos absortas la una en la otra, reaccionaron.

-Hoy viene a cenar mi novio-. Susurró -Sería bueno que por favor no le mencionaras lo del accidente del lunes.

Una sonrisa traviesa apareció en los labios de la sirvienta muda, Emma captó el mensaje ¡Se estaba imaginando su cuerpo sin ropa! No podía negar que tenía una dentadura muy linda y una sonrisa perfecta ¡Estaba sonriendo por primera vez! Cerca de la orilla la soltó antes de afirmarse del reborde de piedras y salir de allí con fuerza. La camiseta de manga corta se pegaba a su cuerpo y marcaba sus pechos, así también como el pantalón mojado. La eubia se quedó dentro del agua hasta que Regina había desaparecido, no había sido buena idea jugar a sumergirse y aguantar la respiración porque el contacto con ese cuerpo la había descolocado, y claro, obviamente no había sido bueno lo que sintió.

Esa noche estaba la familia Swan reunida a la mesa para cenar con Killian como invitado. El chico era adorado por sus "suegros", además de tener muy buenos modales, poseía conocimientos muy amplios de economía, política y sociedad. Regina ingresó con el carrito que llevaba las bandejas de plata y los diferentes platos, se sentía más observada de lo normal y por eso levantó la vista para saber que estaba pasando. Le sorprendió ver que Killian Jones no dejaba de mirarla, pero no era una mirada despectiva sino más bien cálida. No sabía que el "chico rico" tenía conocimiento de su estado.

-¿Cocinaste todo esto tú sola?-. Le pregunto Ingrid a Regina sorprendida, Regina mostró la hoja de la pequeña libreta rosa, con unicornios.

-"Las cocineras se veían muy agotadas, espero sea de su agrado"

-Esa libreta la he visto antes-. Killian entrecerró los ojos divertido –¿No es tuya Emma?-. Regina se sintió fugazmente ridícula.

-Oh lo que sucede es que sin querer amm... -. Emma no podía decirle lo que había pasado en esa piscina -Llevaba jugo en mi mano y tropecé con ella y le arruiné su libreta, por eso le he pasado esa, no es un color que a todos les agrade pero bueno... -. James se dio cuenta que Regina tenía las mejillas rojas pero no era por vergüenza o algo por el estilo, la muchacha se había quemado seguramente cuando limpió los vidrios. Era una chica de esfuerzos, no podía estar haciendo toda su vida trabajos menores y pronto comenzarían las clases.

-Regina quisiera preguntarte algo ¿Cuándo entras a clases?-. Preguntó James.

-"En 2 semanas señor"-. El hombre asintió pensativo. Regina Mills al principio no había sido una buena opción para tenerla como "reemplazante" de su madre, pero estos días demostró que era una chica con capacidades increíbles, un talento oculto.

-Puedes irte si quieres, tienes la piel irritada y luces muy cansada, toma-. Sin que nadie viese la cantidad exacta, le entregó un billete dentro del bolsillo de su delantal –Cómprale unas flores a tu madre para que se recupere totalmente y un pastel a tu hermana, esa niña es dulce.

La sonrisa instantánea en el rostro de Regina volvió a dejar aturdida a Emma, lucía tan contenta cuando se trataba de su familia. No era tan fría ni tan idiota como creyó los primeros días que estuvo en esta mansión, y es que era cierto que aun quería saber que había detrás de su mudez, pero además quería saber que significaba esa pulsera que traía siempre, cómo había obtenido esa cicatriz en el labio y cómo era su mundo

-El mundo detrás de cenicienta-. Susurró perdida en sus pensamientos, Killian besó fugazmente su cuello sin que sus suegros lo vieran.

-¿Soñando con cuentos Disney, amor?-. Murmuró.


Regina llegó más temprano de lo que creía, en la mesita cerca de la entrada había una nota escrita por su madre, habían ido donde su abuela y por lo tanto podía decir que tenía unos minutos de "absoluta libertad". No parecía muy alegre como cualquier chica de su edad cuando le dicen que tiene la casa para ella sola, Regina desde siempre le gustaba compartir con su familia y mucho más después que ocurrió lo del accidente.

POV. REGINA

Lancé mis zapatos a cualquier sitio de mi habitación, me quité la ropa y me metí a la ducha con agua caliente para poder relajarme un momento. El día había sido curiosamente satisfactorio, todo se mantuvo en orden excepto porque me había lanzado al agua cuando Emma nadaba en la piscina. Era una mujer que me perturbaba porque a veces podía ser tan detestable como su amiga (que sí, en más de una ocasión había ido a la mansión pero evite qu5e me viera) pero otras podía ser alguien que inspiraba amabilidad.

Tenerla pegada contra mi cuerpo en el agua, su mirada confundida, su pelo mojado y largo, podía tener personalidad fuerte si lo quería pero era menuda, cualquiera podría hacerle daño si aplicaba fuerza bruta.

Salí de la ducha, acomodé la toalla alrededor de mi cuerpo y me senté a la orilla de la cama para reflexionar. ¿Qué habrá querido averiguar James Swan con el día que ingresaba a clases? Había dejado muy claro el día que hablé con él (cuando empecé) que solo trabajaría hasta dos días antes de iniciar el periodo escolar, pero su pregunta, sus ojos, algo no me terminó de cuadrar. Iba a vestirme pero la puerta de mi habitación se abrió de par en par para dar paso a una imagen que hizo mi noche. Con el pelo liso, seco y cayendo de una forma muy sensual sobre sus hombros, estaba Emma caminando hacia mí con la vista fija, con los dedos retorciendo un mechón de su pelo. Mis ojos bajaron de inmediato a sus pies, sus tobillos y pantorrillas, mi análisis era completo y tan lento que mi cuerpo se erizaba. No alcancé a mirar más porque las manos de la "heredera" descansaban en mis hombros, haciéndome reaccionar para mirarla fijamente, sonreía, estaba desnuda abrazada a mí y me sonreía. La yema de sus dedos acariciaba mi labio inferior, su pequeña caricia calentaba todos mis músculos pero en aquel instante que tenía esa ferviente necesidad de tocar sus pechos...


Regina despertó cuando se dio un cabezazo contra la pared de baldosas delante de ella. ¡Santo cielo! Se había quedado dormida mientras se duchaba, al menos ya no tenía champú ni jabón sobre su cuerpo. El corazón latía más acelerado, sus puños estaban apretados igual que su dentadura.

-Agh -. Un quejido ronco salió de su boca. No podía haber soñado con ella, menos con su cuerpo desnudo que había visto por accidente. Era precioso y deseable en todos los sentidos, era una chica lesbiana de carne y hueso, no un palo de fierro, pero esa chica era su opuesto en varias maneras, desde la clase social y el sentido de ver la vida, además que la rubia tenía un novio y meterse con mujeres comprometidas y heterosexuales no era lo suyo.

Con molestia se secó el cuerpo, caminó hasta su habitación y se metió a la cama para hundir el rostro en su almohada. No le había gustado para nada el sueño ni la dulce sensación de ella estando desnuda. Había sido un maldito error haberla visto sin ropa porque había roto los límites que sus clases sociales les daban.

¡Quería gritar pero no saldría nada más que lamentos patéticos! ¿Por qué le enojaba tanto su sueño?

Quizás Regina Mills no era capaz de admitir que era imposible quitarse la imagen de la rubia desnuda, que en estos últimos días era lo que más pasaba por su mente o que la falta de una compañía femenina tenía a sus sentidos más vivos que nunca.

Dio vuelta la cabeza para mirar el techo y ponerse a reflexionar. De todas formas ¿Qué tanta importancia debía darle a lo sucedido? Emma era la hija bonita de los ricos jefes de su madre, lindo cuerpo pero nada más. Cualquier hombre o mujer (lesbiana obvio) en su lugar le habría pasado lo mismo así que no debía alarmarse, era la reacción cualquiera de alguien, luego dejaría de trabajar allí y todo volvería a su lugar. Sí, eso era y con aquel pensamiento se quedó más tranquila para conciliar el sueño después de un día tan agotador.

Pobre cenicienta, esto solo era el comienzo.


Y esa noche de la cena, esa noche donde Regina se había ido antes, James se dio cuenta que tenía que salvar a esa chica.

Dos días después...

El sol radiante y las risas de los niños jugando cerca no reflejaba el mismo sentimiento que el de ella. Miró a su costado y sonrió levemente al ver a su novio beber relajadamente una soda mientras se mantenía descansando en la hamaca de la playa. En una semana toda la alegría de la libertad llegaría a su fin, las vacaciones de verano terminarían y tendrían que someterse a la rutina de las tareas y trabajos académicos. Eso sumado a la noticia que le había dado Killian en la cena hace dos noches atrás. Su novio aprovecharía estos últimos días de vacaciones para acompañar a su padre en reuniones con los principales accionistas europeos del banco del que eran dueños los Jones, después de todo él era heredero de toda esa riqueza también.

Dando un gran suspiro se volteó para broncearse la espalda, el aire salino llenaba sus pulmones mientras el calor exquisito la envolvía por completo. Pero nada de esto sería realmente perfecto si no tenía en sus manos un vaso de jugo de frambuesa. Con delicadeza se levantó y le susurró a su chico que iría a un puesto de jugos naturales unos pasos más lejos, compraría uno para cada uno. Mientras caminaba otros hombres se volteaban a verla, Emma era la típica belleza rubia y ojos verdes de Estados Unidos, sus rasgos y color de piel levemente bronceada captaba la atención, además su actitud era increíble, desprendía confianza en sí misma aun cuando solo llevaba bikini y caminaba hacia un simple puesto de jugos.

-Dos de frambuesa por favor -. Sonrió tendiendo los billetes al hombre frente suyo. Para entretenerse mientras esperaba las bebidas, se dedicó a observar el agua del mar y las olas que rompían en la orilla. Agua, agua... piscina... ¿Regina? ¿Estaría haciendo el aseo de la mansión? Se la imaginó trabajando mientras ella tenía el privilegio de disfrutar su libertad –Pobre cenicienta-. Susurró antes de recibir con una sonrisa los jugos –Gracias y guarde el cambio-. Caminó apurada donde estaba el sector VIP de la playa, deliciosas sombras y hamacas pero se llevó una no grata sorpresa. Parado estaba un hombre apretando la mano de su novio, sus ojos no eran sinceros y aunque quizás era un juicio acelerado, no estaba equivocada –Hola cariño, aquí tienes tu jugo.

-Amor, te presento al empleado de mi padre y un chico muy bueno, se llama Neal-. El rostro de Emma quedó sin expresiones solamente porque ella luchó por no abrir la boca sorprendida. Este chico lo conocía ¡Era el hombre que había discutido con Regina afuera de Starbucks!- Emm...

-Lo siento, que mal educada soy-. Tendió su mano con actitud positiva –Emma Swan-. Algo en este hombre no le gustaba para nada.

-El gusto es mío-. Guiñó el ojo y volvió a concentrarse en Killian. Por supuesto que Neal conocía a Emma Swan, era la única hija de la familia donde su "madre" hacía aseo hace años, madre y pasado que no estaba interesado en reconocer.

La castaña sin mucha confianza se tendió en la hamaca para beber su jugo. Estaba pensando en el rostro de la "empleada muda" y las emociones que la surcaron cuando movía desesperada sus manos para comunicarse con él. Apenas conocía a Regina pero por la energía que irradiaban podía decir que el malo de la discusión era el hombre que hablaba con su novio. Minutos más tarde se despidió de ambos y se alejó. Killian se le acercó y besó su cuello, no le gustaba ver a su novia tan perdida en sus pensamientos.

-¿Así acabará nuestra cita? ¿Qué sucede?-. Emma rozó sus labios con los de él.

-Nada, es solo que me angustió mucho negar tu oferta para ir a Europa, espero que entiendas que tu padre tiene razón, debes concentrarte en la reunión porque junto a tu hermano manejarán todo y yo sería más bien una distracción.

-Tacaño, serías lo mejor-. Besó su mejilla, luego su cuello y el hombro –¿Te importaría si nos vamos al mejor hotel que quede cerca? Muero por...-. Emma captó el mensaje y sonrió, si debía despedirse de su novio esta tarde lo haría haciendo la actividad favorita de ambos, hacer el amor.


Él ya no estaba pero la heredera seguía tendida en la cama de ese hotel con sueño marcado en su cara. Killian debía tomar el vuelo de su jet privado en unos minutos así que podía decir que en a partir de esta noche tenía que disfrutar lo que queda de vacaciones a solas o con sus amigas. Por causalidad extendió su cuerpo para capturar el teléfono en la mano y después de unos segundos dar un gritito. Su padre le había dejado un mensaje por Line diciendo que la pasaría a buscar en una dirección específica para ir de vuelta a casa. ¡Se había olvidado que le pidió aquello! Pero el hacer el amor con su novio no estaba en sus planes y tampoco le diría a su padre que la pasara a buscar al hotel. Se duchó en menos de 3 minutos, se peinó y apurada salió corriendo. No le importaba estar sin maquillaje porque sus padres eran los únicos que la habían visto de forma natural. Miró su reloj cuando llegó a la dirección acordada ¡Genial! Había sido puntual y solo le restaba esperar sentada en la banca de piedra de aquel parque, pero cuando quiso sentarse el lujoso Roll Royce apareció frente a ella captando la atención de los demás. Entusiasmada abrió la puerta pero su rostro se deformó cuando vio quien conducía.

-¿Qué haces tú aquí?-. El asiento del copiloto tenía una hoja pegada en la cabecera que decía "Sabía que dirías esto, tu madre fue quien me envió a buscarte en este auto, sube que iremos a casa" –Se supone que mi papá vendría a buscarme-. Regina sacó otra hoja y se la mostró.

-"Suponía que dirías esto también, pero ha ido de urgencias a una reunión con tu madre así que me encargó esta misión".

Emma maldijo por lo bajo y luego sin decir otra cosa se metió al lujoso vehículo. De reojo a medida que avanzaban por la avenida, observaba la concentración de Mills para conducir. Se veía seria y muy responsable, una actitud totalmente diferente de cualquier chica de su edad con un auto de lujo como este. Quizás era porque no le pertenecía y no tendría los medios si quiera para pagarle un neumático, o tal vez se debía a que tampoco le causaba gracia venir a buscarla. Da igual, de todas formas ¿Qué debía preocuparle? Para eso le pagaban. Pero no pudo hacer como que no existía cuando su presencia era evidente, además haber visto a ese hombre junto a Killian, le daba aún más curiosidad saber sobre quien era Regina Mills.

-Te importaría si nos bajos en esta cafetería ¿No? Te invito un café-. Regina frenó a un costado, sostuvo un lápiz y la libreta para escribir.

-"No creo que mi ropa esté a la altura de una cafetería de lujo, señorita Swan"

-Es para gente normal, además no quiero llegar a mi casa ahora ¿Por favor?-. Pestañeó repetidas veces para convencerla, pero Regina no era fácil (aparentemente) de dejarse manipular por ella.

No sabía como pero terminó aceptando un café de la heredera Swan. Había trabajado muy duro y consideraba que sería una falta de respeto declinar la oferta, pero era inevitable sentirse incómoda si pagaba ella la cuenta. Silenciosa la rubia jugaba con la servilleta mientras esperaba el pedido, parecía inquieta por algo y por más que trataba Regina de entenderla no era posible ¿Estaba así porque se sentía incómoda con ella en un lugar como este? ¿Era muy pobre para estar a la altura suya? ¿Quería hablar de algo pero no sabía qué? Resoplando comenzó a escribir sobre su libreta pero las palabras de la boca de Emma brotaron solas como una cascada de gran vertiente.

-¿Te cansaste el día de hoy en la casa? No tuviste que nadar para salvarme del agua aunque repito, eso no volverá a suceder jamás-. Regina asintió, por supuesto que se había cansado –Lo lamento... -. Observó la mesa incómoda unos segundos pero en ese momento llegaron a la mesa con sus pedidos –Gracias-. Regina asintió gentilmente a la camarera, mujer que sonrió de forma bobalicona cuando se percató de cuan atractiva era esta chica –Ammm dije gracias, puede retirarse.

-"Supongo que la pasó muy bien con su novio, no lleva maquillaje y su cabello está húmedo"-. Al leer eso Emma se sonrojó tanto que temió que su piel se confundiera con el material de terciopelo rojo del asiento. ¡Cómo podía hacer un comentario así! Además no llevaba maquillaje ¡No lo llevaba! –"Lamento mis palabras, estuvieron fuera de lugar"-. Ella también se sentía como principiante, no sabía que decir así que prefería enfocarse en beber su café helado.

Emma sonrió forzadamente.

-Supongo que no tendrás el atrevimiento de hacer este tipo de comentarios a mi padre ¿No?-. Regina negó, claro que no lo haría –Bien, espero te guste el café helado y no me observes-. Pero cuando dijo eso Regina deseó mirarla más tiempo. Para ser sinceros Emma Swan era agradable de ver incluso sin el maquillaje puesto, le causaba gracia su vanidad.

No hablaron mucho pero extrañamente no fue desagradable el silencio, al contrario. Emma observó a Regina, sus ojos marrones concentrados en los dibujos abstractos que hacía en su libreta, la actitud seria y la posición recta de su cuerpo. No pudo evitar hacerle una pregunta y es que llevaba toda la tarde pensando en ello.

-Disculpa que... bueno, te haga una pregunta-. Regina se acomodó en el asiento con los brazos cruzados -Pero, amm ¿Quién era el hombre con el que discutías afuera de la cafetería Starbucks el mes pasado?-. Regina no movió ni un solo músculo, parecía una piedra totalmente seria -Yo amm ¿Conoces a un Neal?-. Regina rápidamente escribió.

-"Sí ¿Cuál es tu problema con eso?"

-No seas ruda, es solo que…-. Bebió su café y la miró –Ese hombre tiene contacto con la familia de mi novio-. Era una mujer lo suficientemente detallista como para darse cuenta que la mandíbula de la chica se había tensado mucho. Como si tuviese un apetito voraz, tragó rápido el café helado –Con calma sino te ahogarás

-"Necesito llegar ahora a su hogar, su padre quiere hablar a solas conmigo"-. Regina dejó de mirar la hoja para luego observar ese par de ojos.

-¿Podrías desalterarte un poco? Disculpa si te nombre a ese sujeto pero lo reconocí cuando habló con mi novio, eso es todo-. La bajita no volvió a escribir.

Pagó la cuenta y ambas silenciosas subieron al Roll Royce de vuelta a la mansión. Emma no podía saber cuánto le afectaba sus palabras a la bajita. ¿Así que Neal se codeaba con los ricos? ¡Ese imbécil no donaba ni un puto dólar a la familia! Más rápido comenzó a andar en el vehículo, con mayor ganas quería seguir trabajando para darle todo el dinero que Neal nunca le dio a su familia, pero no tenía idea que mientras más rápido llegase hoy a la mansión, más rápido James Swan le cambiaría la vida...


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SI VEN CUALQUIER ERROR. ES PORQUE LO SUBÍ DESDE MI CELULAR. 

SE QUE ALGUNOS. POR NO DECIR TODOS. LES ASQUEA LOS MOMENTOS DE EMMA Y KILLIAN. NO VOY A MENTIR, A MI TAMBIÉN. 

PERO. PRONTO SERÁN MENOS.

ESPERO LES GUSTARA. DÉJENME SABERLO EN LOS COMENTARIOS. ¿QUÉ CREEN QUE OCURRIRÁ DE AHORA EN ADELANTE?