Capítulo 15

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Ninguna de las das habló en todo el camino hacia el estacionamiento, pero sabía que su mejor amiga estaba muy mal. Le ordenó que se sentara en la parte del copiloto para que ella pudiese manejar, había acatado sin poner resistencia y hasta quizás sin oírla en lo absoluto. A Mal le temblaban los puños, no podía creer la superficialidad y la poca educación de quienes se supone que debían tenerla más clara ¿Cómo se atrevieron a hablarle a Regina de esa forma? ¿Por qué ser humilde e inteligente era un defecto?

Arrancó el automóvil y salió de allí lo más rápido que el acelerador le daba. Mientras conducía miraba de reojo la mandíbula de su amiga que estaba marcada porque obviamente hacía fuerza para no demostrar lo mucho que esto le había afectado. Sin soportar más, frenó con cuidado hacia un lado de la calle, se quitó el cinturón de seguridad y lo mismo hizo con el de su amiga. Mal salió de su asiento, se atravesó por delante y abrió la puerta al lado de Regina.

-Gina necesito que salgas-. Apenas la morena le dio una mirada cuando se levantó de allí –Mírame, por favor, quiero que escuches una cosa-. Como tenía la vista en el suelo tuvo que sostener su rostro con ambas manos –Puedes engañar a todo el mundo pero no a tu mejor amiga, así que quiero que me digas la verdad... ¿Te sientes mal?-. Con los labios torcidos y con la mirada de una niña perdida, la bajita asintió –¿Qué pasa por tu cabeza?-. Regina hablaba con sus manos.

-"Estoy aburrida de estas personas, trato de ser fuerte de luchar contra todo para alcanzar una oportunidad para ir a la universidad pero se está volviendo un infierno"-. Tragó saliva, los ojos le brillaban a pesar que no tenía el valor de mirarla directamente –"Sentía que nada me importaba, que haciéndome la seria todo iba a funcionar pero es una mierda, todos ellos están enfermos de la cabeza creyendo que está bien hacer sentir mal al alguien diferente... y ya no aguanto más, me voy a volver loca"

Mal la abrazó tan fuerte como sus brazos le daban abasto mientras su amiga escondía su rostro en el cuello de esta y lloraba a su manera ¡Estaba llorando! La rubia absorbía toda su pena y también sus ojos se llenaron de lágrimas, para ella Regina era algo muy preciado y no podía soportar que gente como esa le hiciera daño por actitudes patéticas e inconcebibles para cualquiera que tuviese un poco de educación. No, no iba a dejar que ella cayera.

-Regina, quiero que me escuches porque si no te queda claro lo repetiré mil veces más... no eres menos por no tener tanto dinero como ellos, esas personas te humillan porque se sienten amenazadas, nadie ha tenido el valor para decirles sus errores, nadie los "ha superado", nadie que según ellos debería irle mal…-. Levantó su cabeza para que la mirara, a pesar de la poca luz se podía ver cuán enrojecidos estaban sus ojos –Amiga, "Gini"-. Sonrieron apenas -Eres un orgullo para mí, tu familia, para tu padre allá arriba que debe estar sonriendo porque su hija sale adelante y da la cara por sus mujeres... no como Neal, pero eso es un caso aparte... un día te acordarás de mí y todas las veces que te repito esto, confío con que llegará ese día, cariño, donde estarás en la cima y serás superior a todos ellos... sé que duele, me imagino todo lo que pasas y cuanto soportas pero hazlo, un poco más y ya verás...


...


Se notaba la diferencia, podía palparla en el aire, en las miradas y comentarios femeninos, en como los ojos de los hombres la seguían cautelosamente. Incluso ese jueves 9 de octubre cuando estaba en el otro curso extracurricular ("Natación"), habían asistido más chicas a observar la clase que la vez anterior. Algunas simulaban ver sus teléfonos celulares pero levantaban la vista para observar cuando Regina se sumergía y nadaba de un extremo a otro, incluso para eso le ganaba a los demás porque dentro de los 20 cupos disponibles, Regina era la que más tenía velocidad bajo el agua y a la que definitivamente le sentaba bien el traje de baño de una pieza que usaban. Había sido noticia durante toda esa semana lo que sucedió en la fiesta de Killian, pero mucho más el comentario de la supuesta "novia" de Regina cuando habló sobre sexo. Pero claro estaba que comentarios sardónicos como los de Mary Margaret no habían cesado, aunque todo lo que Regina podía hacer para no caer en la vulgaridad, era insultarla dentro de su cabeza y no tomarla en cuenta, sabía que eso la enfadaba más que todo, más que incluso Tinker le murmurara al paso "perra" o la gente adulara mucho a Emma. Mary Margaret y los que se atrevían a molestarla no podían ir más lejos que insultarla a través de palabras, porque daños físicos se verían en graves problemas.

-Gina, te ves tan linda en tu toga-. Tinker la abrazó fuertemente, la morena trató de reír porque Tinker no podía aprender el nombre del traje (Dobok) con el cual ensayaba en Tae Kwon Do –No había tenido la oportunidad de quedarme para verte así...

-"Espero tu novia no me golpee por quitarle parte de tu tiempo destinado a ella"-. Escribió en la hoja.

-Nada, al contrario, ella sabe que eres parte de nosotros y te apoya al 100%, de hecho creo que muy pronto haremos una junta en casa con los chicos para que vayas también, tendrás oportunidad para hablar con Anna...-. Regina sonrió, estaba segura que su pareja era igual de sociable que ella.

-"Lo haré, estaré encantadísima con eso"-. Se despidió con otro abrazo antes de escuchar el llamado del entrenador para los alumnos que estaban afuera. El coreano era un hombre estricto y la palabra "atraso" no pertenecía a su diccionario.

Ordenados en filas y parados con la espalda recta, todos atentamente observaban los movimientos básicos de TKD que hacía el entrenador como demostración para que lo repitieran luego con sus compañeros. No podría enseñarles a profundidad como lo hacía en su academia en años, pero se conformaba con hacer un repaso en cosas como técnicas de elongación efectiva, hablar de la perseverancia y constante preocupación por el cuerpo todo el tiempo para lograr desarrollar algo en este deporte. Emma observó de reojo a Regina, era increíble que desde la fiesta de su novio que ni siquiera la mirada le dirigiera, sabía de su error pero no era una persona que supiera como enmendarlo o si a estas alturas pudiese hacerlo. El entrenador Lee asignó las parejas al azar, ya no pudo sorprenderle que le tocase con "Cenicienta" pero eso no impedía que se sintiera ansiosa por tener que tocarla o enfrentarla cara a cara para realizar una actividad. Regina sonrió pero no porque le alegrara que le tocase con la "heredera" sino porque sabía que tendría diversión extra, la muchacha era torpe con esto.

-De… ¿De qué te ríes?-. Murmuró. No hizo nada, solo la miró tan fijamente que comenzaba a intimidarla. Tras esos ojos marrones había mucho misterio, mucho dolor y pensamientos que no podían ser expresados con libertad –En serio no soy tan torpe como parezco ¿Me has visto en las porristas?-. Negó con aburrimiento.

-Muy bien chicos por favor, la persona que está parada hacia mi lado derecho debe poner una mano sobre el pecho de su compañero.

La rubia posó la mano en el lado derecho de "Cenicienta", pero la bajita se asustó cuando Emma quedó concentrada al sentir sobre su palma los latidos del corazón que aumentaban de ritmo e intensidad. ¿Qué le preocupaba más? ¿Qué ella pensara algo que no era o que su cuerpo reaccionara de esa forma con el simple contacto de su mano?

-La persona contraria puede colocar la mano sobre la cara interior del codo-. Todos hicieron lo mismo.
Swan sintió intensas corrientes de calor desde su codo a su pecho en el preciso momento en el que Regina dejó firme su mano derecha allí. Ambas temblaban tan disimuladamente que nadie podía darse cuenta cuan nerviosas estaban.

-Pero la persona de mi lado derecho puede defenderse con su pie de esta manera-. Todos emitieron un sonido de asombro cuando su pierna alcanzó una altura prudente sin perder un segundo el equilibrio de su otro pie -Háganlo de forma lenta, colocar la plata del pie izquierdo al lado de la cara de su compañero, con mis amigos siendo jóvenes hacíamos esto para defendernos, golpear un área sensible... entiendan que la pelea no es la filosofía de este arte y deporte pero...

La rubia y la morena apenas tenían ojos y oídos para prestarle atención a él. Estando tan nerviosa Regina presionaba su mano fuerte en el brazo de ella, tanto que comenzó a dolerle. Ella pensaba "Emma, Emma, si no fueras una mierda de persona te juro que te..."

-Me estás haciendo daño, suéltame-. Susurró nerviosa –Regina por favor...

"No tuviste ni un poco de educación ese día en el cumpleaños. Te niegas a pensar que eres igual a Mary Margaret pero no soportas que esté en tu mundo ¿Me equivoco?", seguía pensando Regina.

-Basta, me está doliendo demasiado-. Comenzó a sentir un nudo en la garganta, podía percibir toda la angustia de Regina a través de su mirada. Sabía que había sido una completa "perra" con ella, que no debía dirigirse hacia su persona con tanta desfachatez como lo hacía su amiga, también estaba cansada de todo y por supuesto que le afectaba tener contacto en muchos sentidos.

"Si no tuvieras tanta vergüenza podrías frenar los insultos que me hacen, si pudieras mirar más allá de tu nariz, de ti misma, sabrías que estoy sufriendo... y no sé porque pero tengo más miedo a lo que me está pasando cada vez que te veo, el sentir como me debato en romperte el cuello, en vengarme o romperte de nuevo la boca a besos"

Tratando de seguir al entrenador, Emma levantó la pierna pero lo había hecho tan rápido que su compañera inclinó el cuerpo a un lado para no ser pateada, ella perdió el equilibrio y se cayó de espaldas sobre la colchoneta. Todos se rieron, no entendía porque pero todos lo hacían. Sus ojos se dirigieron hacia el entrenador, como ella no había escuchado no sabía pero la gente se reía porque el entrenador había murmurado que los torpes se caían por su insistencia en forzar más la pierna, justo cuando Emma había llegado al suelo.
Sintió ganas de llorar, no soportaba la idea de ser ridiculizada frente a todos ni mucho menos la idea de que "Cenicienta" creyera que era una torpe en esto cuando no sabía la verdad.

Regina miró hacia los lados, ella estaba en el suelo con los ojos húmedos y a pesar de que se sentía tan ansiosa por el clima en el que se habían envuelto, tan molesta por como Swan se había comportado con ella desde que llegó, se acercó para tenderle la mano y ayudarla a pararla, mas, los sentidos y el orgullo de Emma estaba tan herido que lo interpretó todo mal. Jamás en Heidelberg alguien se hubiera atrevido a mofarse de un error porque ella "era perfecta" ante todos, pero desde que Regina Mills había ingresado es que su vida se había llenado de ocasiones desagradables e imprevistas.

-¡No te soporto Cenicienta!-. Para una persona que con suerte podía mantenerse en pie en Tae Kwon Do, el movimiento que había hecho la rubia era imposible, si bien no correspondía a este deporte, ella hizo algo que nadie esperaba. Sostuvo a Regina de los brazos para hacerle una llave simple y quedar como experta en Karate y Judo que era, mas, sus emociones y fuerza le jugaron en contra.
Regina estaba tan herida y sorprendida por sus palabras que no se dio cuenta en que momento la torpe "heredera" la había sostenido con sus brazos, la levantó en el aire y la hizo caer hacia atrás sobre su espalda y codo emitiendo un "crack" como sonido que todos pudieron oír.

"Fuck" pensó antes que su vista se llenara de puntos brillantes en el aire, una sensación de náuseas terribles la invadiera hasta que el dolor emocional se mezclara con un dolor físico proveniente de su brazo derecho con el que se valía para comunicarse escribiendo.

Emma abrió la boca demasiado angustiada, todo estaba en cámara lenta para percibir cualquier sensación que el momento brindaba. Sus oídos dejaron de escuchar, el entrenador se acercaba alarmado a una herida Mills en el suelo mientras algunos buscaban una camilla urgentemente.
Regina por su parte sintió sus ojos llenarse de lágrimas mientras gemía y jadeaba con todo lo que su garganta le daba abasto. ¡Le dolía como el infierno! ¡No podía haberse roto el hueso! ¡No podía estar en un hospital de nuevo porque sería recordar el trauma más grande de su vida!

-Ay no Dios mío-. Dijo el entrenador Lee angustiado, Emma chilló aterrada, los demás lo hicieron sorprendidos y con asco al ver como el brazo derecho de la "muda" estaba torcido cerca de su muñeca en una forma tan extraña que causaba escalofríos. La coloración de su piel era morada y comenzaba a hincharse –Dios, esto es una fractura grave, la camilla por favor... -. Se volteó serio, mucho más que serio y con una voz profunda hacia Emma –Usted y yo conversaremos cuando resuelva esto...

Pero no pudo escucharlo, su vista y oídos estaban solo enfocados en el rostro de cenicienta y como caían lágrimas de sus ojos cerrados mientras se la llevaban. A Regina no la hacía sollozar el dolor de un hueso roto sino el terror de relacionar fracturas y daños físicos al accidente vehicular que casi le quitó su vida, pero en cambio se llevó la de su padre. Por supuesto que la castaña no sabía nada de eso y solo pudo expresarse con libertad cuando se quedó sola sentada en el suelo de esa sala. Recién pudo percibir la magnitud de su error cuando el silencio fue invadido por el sonido de una lejana sirena de ambulancia.
Emma lloraba desesperada con las manos enredadas en su cabello.

-Oh Dios su brazo ¡Mierda! ¡Su brazo derecho! ¡Su brazo con el que escribe!

¿Había ganado un round en esta guerra? Sí, por supuesto que lo había hecho, pero no sentía satisfacción y todo lo que había ganado a cambio era provocar más daño del que ya le había hecho a "Cenicienta", mucha desesperación y una reflexión.

Todo el daño tenía que terminar acá de una vez por todas...

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POBRE CENICIENTA... ES DECIR REGINA.

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