Capítulo 20
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Cuando pidieron que se reunieran de nuevo como al principio, Emma y sus amigos aún no habían terminado de instalar todas las carpas. Habían empezado, sí, porque la rubia había leído las instrucciones "aprueba de tontos" y con ayuda de Killian lograron montar la que ambos ocuparían. En la segunda charla informativa había monitores que les fueron haciendo un "tour" por el sitio donde alojaban. Regina trató de disimular su asombro porque estaba segura que los chicos de Heidelberg acostumbran cosas como estas, pues bien, ella no, aunque no entendía cómo podían llamarlo "campamento" cuando todo estaba pre hecho.
Al lado del área "camping" había una preciosa construcción donde se encontraban baños separados por género, servicios de SPA, un casino de juegos, un restaurante de lujo que brindaría los servicios gastronómicos a la hora del desayuno, almuerzo y cena, entre otras cosas. Estaba más que claro que lo único "no de lujo" era el acampar porque el centro de alumnos había insistido que debía mantenerse el espíritu aventurero. Quizás lo que dijeron dentro del tour mató toda esperanza de Bora de no dormir dentro de un saco de dormir, porque el lujoso hotel del Parque Yosemite estaba a 5 kilómetros del área de camping y tenían advertido que no admitieran a los alumnos de Heidelberg, incluso se preocuparon de dar la lista de nombres.
-De los 6 días que alojarán en este paseo, 2 de ellos son libres, es decir hoy y el viernes, los demás están armados con actividades y paseos por los paisajes que este parque brinda-. El instructor del campamento miró su reloj –Ahora están liberados, a las 2 de la tarde se servirá el almuerzo donde les indicamos...
-Esto no tiene sentido-. Tinker abrazó de lado a Regina –Es decir, se supone que la esencia del campamento es cocinar afuera ¡Acá está todo listo!
-"Por fin alguien entiende mi punto"-. Moduló mientras aferraba su brazo izquierdo a la cintura de su amiga y caminaban de vuelta a sus carpas. No sabía que unos pasos más lejos, la rubia miraba la escena con los ojos entrecerrados, sabía que no debía preocuparse de que algo sucediera entre Tinker y "Cenicienta" por dos razones: el hecho que Mills tuviese novia y que Tinker al parecer también. ¡Santo cielo! Ni siquiera debía estar pensando en "no preocuparse" porque la situación sentimental o lo que hiciera y no hiciera Regina no era asunto suyo.
El día transcurrió más rápido de lo que quisieran aunque eso no significase que fuese aburrido, al contrario, el grupo de "fenómenos" durante la tarde caminó por cuenta propia por los alrededores para tomarse fotos. Regina sonreía de oreja a oreja, las personas a su lado eran asombrosas y lamentaba que la mayoría de Heidelberg los creyera raros solo por tener gustos y visiones del mundo diferentes. Para cuando se hizo de noche después de la cena, la mayoría fue a jugar al casino de juegos para apostar a la suerte y el juego, pero Charming les propuso a sus amigos que no siguieran al resto, debían hacer algo realmente de campamento.
Juntos tomaron leña y la colocaron en el área de fogata que les correspondía a sus carpas, sonriendo como niños los 7 cuando el fuego empezó a crecer lo suficiente para brindar calor e iluminar todo alrededor. Agradecían que el otro edificio tuviese alguna especie de material o algo así que aislara el ruido porque apenas podían escuchar la actividad de los juegos del casino, en cambio, ellos tenían otras cosas más agradables como el chirrido de los grillos, búhos lejos, la madera crepitar, cientos de estrellas que se hacían presentes en el manto oscuro llamado cielo nocturno. Ruby les entregó a todos bolsas de malvaviscos para que ensartaran en unos palillos de brochetas y los acercaran al fuego ¡Un clásico!
-¿No creen que sea genial este momento?-. El aspecto de Robin era un poco hippie, pero su humor cuando lo hacían enojar era todo menos pacífico -Digo, estamos reunidos y contra todo pronóstico si vino Regina, a ustedes los conozco del primer día en Heidelberg pero a ella no y me alegra que esté con nosotros.
-Es verdad, somos testigo que eres la única en mucho tiempo que ha tenido el valor de plantarse frente a los mimados, la única que se ha acercado sin mirarnos raro... bienvenida oficialmente al grupo de los fenómenos-. Charming miró a Tinker –Querida, haz la ceremonia de iniciación-. Todos rompieron en una carcajada cuando la rubia de mechas verdes se paró frente a Regina, puso en su hombro un palito de brocheta con un malvavisco.
-Lady Mills, os nombro parte del grupo de los fenómenos, aceptad este gesto como...
Killian cesó los pasos al darse cuenta que los "indeseables" estaban alrededor de la fogata ya, iba a dar un movimiento hacia otro lado para que nadie se acercara pero fue demasiado tarde, la "heredera" tenía los ojos al frente al igual que todos sus amigos. No pudo evitar sonreír, sabía que no debía importarle, pero no era usual para ella ver a Regina retorciéndose arrodillada mientras trataba de reír a su manera.
Tratando de ser "casual" se acercó a su carpa, sus amigos maldijeron por lo bajo que la fogata ya fuese ocupada, arrepintiéndose obviamente por haber venido en vez de estar adentro.
-200 dólares a que no se atreven a convivir con los fenómenos, el doble a ti, Mary Margaret, a que no te atreves a sentarte alrededor de la fogata para "compartir"-. Dijo August.
-Mejor apuesto a que hagas toda mi tarea un mes-. Mary Margaret caminó engreída hacia ellos, incluso tenía tacones en un ambiente como este.
-No tienes por qué ir si no quieres-. Killian susurró al oído de su novia, se balanceaba sobre sus talones un poco impaciente –¿Qué son 200 dólares por pagar? Una mierda-. Emma pensó en sus opciones.
-Si todos están yendo, me parece totalmente aburrido quedarme en la carpa, es decir, no quiero quedar como cobarde...
Las risas terminaron cuando de la oscuridad emergieron ellos ¿Qué hacían aquí? No podían pedirles que se alejaran cuando la fogata podían compartirla entre todos, nada podía prohibírseles. Tampoco pusieron mala cara, solo una mueca de desafío a cada uno de ellos.
Tinker sabía que la morena de pelo pixie no la soportaba porque era una extrema homofóbica como toda su familia, por eso disfrutó cada segundo de sus muecas cuando esta se atrevió a tirarle un beso y lamer sus labios de fascinación ¡Qué fácil era fastidiar a Mary Margaret!
-Lesbiana asquerosa-. Murmuró enojada hacia otro sector –Igual que todo ese exceso de carbohidratos que están comiendo.
-¿En serio se divierten con esto? Allá-. Killian indicaba la preciosa construcción alejada de ellos –Hay cosas de algo llamado civilización.
-"Aquí hay algo llamado sentido de humor"-. Regina moduló seria ¿Qué diablos se creía él para dar clases de lo que se puede y no se puede hacer en un campamento?
-Y aquí, Regina Mills-. Indicó su garganta –Hay algo llamado voz… oh espera, tú no la tienes.
El rostro de "Cenicienta" era inexpresivo, lo único que podía delatar su desconcierto era que se le había caído de las manos el malvavisco en el palillo que lo sostenía. Emma miró a su novio con la boca abierta, él no podía ser el Killian Jones que se destacara por sus modales ¡Ese comentario había sido sucio! Charming se paró para darle unos puñetazos, pero la mano izquierda de Regina lo detuvo. Los demás del grupo también se preparaban para contra atacar aunque fuese de forma verbal, pero se dieron cuenta que Regina no quería eso, no quería imitar la conducta tan baja del novio de la "heredera". Fue sorprendente sí que la rubia se parase antes que todos y se volteara para entrar a su carpa, seguida de Killian y el resto del grupo que parecía aliviado de alejarse de allí. Los ojos de "Cenicienta" la siguieron hasta que desapareció de su vista, no quería creerlo pero quizás cabía la posibilidad de que la actitud de su novio la había enfadado.
-Hubiese disfrutado un puñetazo en su nariz operada-. Charming sonrió sin ganas –Hijo de puta...-. Se volteó a su amiga –¿En serio me detuviste? No tenía problemas en pegarle a ese enfermo.
-"No es necesario actuar como ellos"-. Moduló mirando a los demás –"Me iré a acostar, sigan sin mí"-. Pero no escuchó las protestas de los demás, solo entró en la carpa, se cambió de ropa y con cuidado entró en el grueso saco de dormir que tenía. No quería que los demás terminaran la fogata pero fue inevitable que lo hicieran, nadie tenía ganas de continuar en esto. Fingió estar dormida cuando Tinker entró y se acostó a su lado en su propio saco, no iba ni quería preocupar a alguien de ellos por un comentario que de cierto todo lo tenía, ella no tenía por ahora una voz para expresarse.
Sudor, inquietud, comezón en las manos, Emma se volteaba tratando de calmarse pero le era imposible conciliar el sueño. Killian podía parecer un príncipe perfecto pero roncaba como un oso a su lado, además, lo que había pasado hace unas horas la tenía preocupada. ¿Por qué tenía que comportarse como un cerdo? ¿Acaso su novio estaba celoso? Ni siquiera sabía lo del beso que tuvo con "Cenicienta" en el baño, sus actitudes podían basarse en el hecho que Emma debió ayudarla durante una semana y restó su atención hacia él. En serio ¿Celoso de Regina? "Es ridículo" pensó cerrando los ojos para quedarse dormida, pero no podía, simplemente no podía hacerlo. Se volteó hacia Killian, él seguía durmiendo profundamente mientras roncaba por lo que no fue difícil salir de su abrazo (ambos dormían en un colchón inflable tapados de muchas mantas). Se movía sigilosamente dentro de la carpa como un felino o un delincuente que no quiere ser descubierto. Tomó un abrigo, se colocó unas pantuflas y salió de allí. El frio aire nocturno golpeó su cara y congeló sus pulmones, pero nada le haría daño, al contrario. Asombrada por las estrellas caminó, no estaba tan oscuro gracias a la fuerte luz que daba la luna, pero aun así caminaba mirando por donde pisaba.
De pronto se sintió vigilada, perseguida, un escalofrío la hizo temblar antes de voltearse bruscamente sin ver a alguien. ¿En el Parque Yosemite había psicópatas? Alcanzó a divisar una roca donde poder sentarse, lo suficientemente lejos para que nadie la viese pero así también suficientemente cerca para ver desde allí las carpas instaladas. Se tropezó antes de poder acomodarse, pero de nuevo esa presencia extraña la sintió y ahora más fuerte que nunca. Una figura baja y con un manto se irguió delante de ella ¡La muerte había venido a buscarla! Pero cuando quiso gritar la luz de la luna la iluminó por completo justo cuando puso la mano izquierda sobre su boca.
- ¡Tú!-. Emma corrió la cara.
-"Eres una idiota, como puedes estar a esta ahora y aquí sola"-. Regina parecía enfadada y preocupada a la vez.
-¡¿Qué haces siguiéndome?!-. Emma susurró enojada.
-"¿Es ilegal querer un poco de paz?"-. Se adelantó en pasos y se sentó sobre la roca –"No podía quedarme dormida y no es por el hecho de dormir en una carpa"-. Dejó de modular, no tenía por qué darle explicaciones a Emma, aunque silenciosamente o no las palabras escapaban solas de sus labios. La rubia ajustó el abrigo a su cuerpo y se sentó al lado de ella con la cabeza hacia el cielo. El silencio era interrumpido por los grillos y el sonido de las respiraciones de ambas pero después de unos segundos donde la heredera tuvo una lucha interna, alzó la voz un poco, lo suficiente para que solo la chica a su lado pudiera oírla.
-Me cuesta admitirlo pero me gusta este lugar, es diferente a lo que he hecho-. Indicó el cielo -Desde acá puedo ver las estrellas con claridad lo que en Los Ángeles es casi imposible-. La morena sonrió un poco y prestó atención al cielo –Están tan lejanas pero pareciera que puedo tocarlas con un dedo-. Estiró su mano sin darse cuenta que su compañera tragaba saliva inquieta –Oye, no pienses que soy una santa ahora pero… lo que sucedió hace un poco, de verdad pido perdón por Killian, él no es así y lo que dijo me pareció sucio-. Regina giró la cara completamente a ella.
-"No pidas perdón, dijo algo que es cierto y es que no puedo hablar, aún, pero lo superaré pronto"-. Lamió su labio, "Uh uh", mala idea porque la rubia debía mirarle los labios para entenderle –"Me sorprende más que una persona como tú quieras pedir perdón por él"
-Lo creas o no, Regina Mills, es que soy diferente o quiero ser diferente… he tenido suficientes conversaciones con mis padres últimamente y no quiero llegar a convertirme en alguien con un ego tan grande que solo puede enamorarse de su reflejo... soy diferente-. Susurró una vez más, los ojos de Regina guardaban historias tristes y quería escucharlas –El hecho que no digas nada ahora me inquieta...
Lentamente Regina se irguió sobre sus pies, se sentía nerviosa pero ejercía un poderoso autocontrol. Antes de irse a acostar se volteó, se reclinó sobre Emma tan cerca que podía sentir su respiración chocar contra el borde superior de sus labios. Temblaba como un conejito. Realmente Emma se veía simple, sincera e indefensa que por un segundo no pudo evitar inclinarse a la parte irracional de su cabeza o al deseo que guardaba desde que la había besado en el baño. Su boca la apoyó sobre el cuello desnudo de ella y lo besó de forma tan posesiva que pareciera que bebía sangre como un vampiro. Si antes Emma temblaba un poco, ahora parecía una gelatina incontrolable que jadeaba.
-"Muero por ver como la heredera cambia, en serio que muero por ver que tan cierto es eso"-. No parecía burlona, de hecho estaba siendo sincera.
No avanzó ni se movió hasta que Emma estuvo delante de ella caminando de vuelta hacia su carpa. ¿Por qué la morena no parecía afectada con su repentina actitud? ¡Por qué solo aparentaba que no se consumía de ganas cuando en realidad estaba caliente hasta la médula! Cenicienta ya se estaba reprendiendo internamente por esa falta de autocontrol tan fugaz.
"Recuerda Regina, recuerda que ella es princesa y tú mendiga, no encajan en ningún sentido"
¿Podría Emma Swan dormir ahora que su cuello le quemaba tan vivamente?
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ESTÚPIDO KILLIAN.
EL ACERCAMIENTO COMIENZA LEEEENTO.
EMMA COMIENZA A VER LOS CAMBIOS EN KILLIAN.
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