Capítulo 23

.

Al parecer la "heredera" había cumplido con lo que había dicho porque la semana siguiente de clases nadie hizo un comentario contra Regina. Pero algo era cierto, los demás hablaban tras sus espaldas preguntando por qué ese cambio de actitud. La teoría de muchos era que se debía a que "por castigo" tuvo que estar una semana completa ayudándola y que aprendió a conocerla (lo que era cierto) pero otros comentaban que era porque al parecer en el campamento Regina había sufrido un ataque de pánico en el bungee, aunque fuese cual fuese las razones lo cierto era que las cosas estaban cambiando.

Killian Jones se comportó como el novio ideal de nuevo frente a su novia, aunque la verdad ella se sentía diferente y aunque ponía todos sus esfuerzos en encantarse con él, algo había cambiado. ¿Qué cosa? ¿Acaso no quería de vuelta al hombre del cual se había enamorado? Pero no eran ciertos sus cambios, cuando no estaba con ella, con sus amigos y Mary Margaret seguían lanzándoles miradas duras y despreciativas a Regina y su círculo de amigos. Era imposible que retomasen una relación sana, mucho menos cuando Mary Margaret y los demás seguían contaminando la imagen de la "muda" o peor, cuando hacían comentarios sobre "¿Qué pasaría si ella se fijara en alguien tan imposible como Emma?"

El fin de semana había llegado, el calendario marca como sábado 15 de noviembre del 2009. Llevaba un mes con el yeso y aun le quedaban dos. Estaba sentada sobre su cama hablando por skype a través del portátil con Mal. La rubia por asuntos universitarios estaba en China de viaje, pero la distancia y diferencia horaria no evitaría que se comunicaran. Ella le hablaba por la webcam, Regina respondía a través del chat.

-En serio ¿El señor Swan quiere una cena en su casa?-. Regina asintió haciendo una mueca a la cámara, luego digitó en el teclado.

-"Mi mamá dijo que no quiere que faltemos porque nos invitó a las 3, quiere darle una noticia a ella y prefiere hacerlo de esta forma"

-Debo admitir que no me gusta nada esa tal Emma, dime ¿Realmente cambió? Después que te hicieron eso en la fiesta no puedo pensar en ella como buena persona-. La morena se retorció sobre sus piernas, tenía la clásica posición de "indio"

-"Supongo que sí cambió, han pasado muchas cosas que no he podido contarte... muchas cosas"-

-Debo irme, el lugar donde me estoy quedando me dan un "té" delicioso, deberías venir a China a probarlo…-. Se acercó a la cámara, sus ojos se veían brillosos, le lanzó un beso y retrocedió un poco para que se apreciara mejor su rostro -Te quiero mucho, Gina, eres mi mejor amiga y prácticamente mi hermana, cada decisión que tomes en tu vida voy a respetarla solo si me las explicas...-. Mal dijo unas palabras en chino de manera graciosa, Regina se retorció en su cama riendo a su manera al igual que su amiga, no le había entendido ni una palabra porque no hablaba chino –Estoy aprendiendo palabras nuevas...-. Regina miraba el teclado, con una sola mano seguía siendo ágil.

-"Vuelve pronto, te echo de menos"-

...

Emma estaba sentada bajo un árbol comiendo un bote de helado mientras leía un libro. Lágrimas caían de su rostro, se sentía sensible, más humana, con una capacidad de expresar más emociones por los demás que por sí misma. No es que de un segundo a otro fuese la chica ejemplar porque a veces de sus manos se escapaba lo caprichosa, pero comparada con la Emma de las vacaciones o principio de clases, había un cambio notorio gracias a una sola persona. La rubia quería aprovechar los días que hacía un poco más de 20 grados, a estas alturas en noviembre el frío ya estaba presente y no quería confinarse a su habitación.
Antes que pudiese darse cuenta estaba llorando a mares sin reprimir sus quejidos. ¿Por qué?

-¿Por qué dos personas que se quieren no pueden estar juntas?-. Cerró el libro de "Mi Odalisca", lo dejó a un lado y continuó llorando. Pero antes de pararse sintió un perfume muy peculiar dar vueltas cerca de ella. Se irguió, alzó los ojos hacia arriba dándose cuenta que un par de ojos marrones parecían confundidos. ¡Regina había llegado! –¡No me veas! ¡Luzco horrible!-. Escondió la cabeza entre sus brazos pero unos sonidos que parecían intentos de risa la hicieron levantar la cara de nuevo.

Regina se acomodó a su lado en silencio, había llegado hace 10 minutos a la mansión pero como Violet se quedó con su madre en la cocina viendo como hacían los pasteles para el postre, ella decidió recorrer el sitio, buscar el mejor lugar para sentarse y escuchar música. Fue allí que vio a Emma leyendo un libro con los ojos llenos de lágrimas, el mismo sitio donde una vez compartieron galletas. ¡Qué memorable!

-"¿De qué se trata la historia?"-. La castaña le entregó el libro para que leyera la sinopsis en la parte posterior. Cuando lo hizo guardó silencio, esta historia le hacía pensar en su situación actual con ella –"¿Y por qué lloras?"

-Te dije, no soy la misma mujer que ves en Heidelberg...

-"¿Puedo hacerte una pregunta sin que te molestes?"-. Asintió, allí de inmediato Regina adoptó una postura diferente –"¿Qué dijiste para que dejaran de decirme cosas en clases?"-

-Escúchame-. Se secó las lágrimas –Hay una gran diferencia entre querer ser la "Emma" popular y el querer faltar el respeto ¿Quieres la verdad? Mi padre puso un recurso de protección en Heidelberg y todos lo saben, aunque no tienen conocimiento de quién lo hizo pero saben que no pueden agredirte ni física ni verbalmente, todo el mundo especula que te está pasando, pero tranquila, no te molestarán.

Quería detestarla para proteger su corazón pero esas cosas hacían un click en su cabeza y cuerpo que no le gustaba admitir. De pronto una sonrisa tímida y sincera estiró los labios de Cenicienta hacia arriba, extendió su brazo izquierdo y abrazó el cuerpo de la heredera con fuerza. Emma se quedó paralizada, estaba sentada al lado de ella pero ahora prácticamente la mitad de su cuerpo quedó sobre la de Regina con ese gesto. ¡Qué exquisito contacto! Le miraba los labios para saber si iba a hablar pero no lo hacía, en cambio sus ojos la estaban observando dejando que ambos rostros estuviesen más cerca. Todo alrededor parecía nublarse menos ellas, todo se tornaban en escalas de grises. Le dolía la boca del estómago, quería besarla y se lo demostraba acariciando con el pulgar de su mano derecha (que se escapaba del yeso) el labio inferior. ¿Emma respondería su beso si esta se lo daba?
Empezó a respirar más agitada, la rubia a parpadear más rápido. ¡Ella estaba comprometida! ¿Pero por qué esa idea le era tan lejana?

-¿En algún momento nos vamos a llevar bien?-. Susurró, el calor que había dejado el pulgar de Regina era fuerte, inundaba toda su boca como dulce miel ¡Y eso que no la había besado aún! Recordó cuando posó su boca en el cuello y la besó allí, si eso le provocaba no quería imaginar si la morena en su dulce mudez le hacía el amor.

-"Debo admitir que has hecho muchas cosas por mí que no esperaba"-. Mirarle los labios era un arma de doble filo –"Tu ayuda, tu cambio de actitud, la protección en Heidelberg, lo del hotel… yo ya no quiero seguir pensando en una guerra de egos, estamos muy grandes para eso"-. ¡Estaba haciendo la tregua de forma oficial! –"Si piensas que nos vamos a llevar bien, eso traería un daño para ti, la gente que te rodea, a esos que llamas amigos son una mierda"

-¿Me creerías si te dijera que no puedo negarlo?-. Se le comenzó a quebrar la voz y luego suspiró –Pero quiero ser tu amiga, incluso si mi novio se niega quiero hacerlo, quizás, dejar que las cosas sigan con su naturaleza pero no negarte un saludo si pasas al lado mío o... o felicitarte si sacas buenas calificaciones...-. Soltó una risita sorprendiéndola –Dios mío, creo que mis padres estarán orgullosos si me escuchan decir esto...

Regina soltó el abrazo, inclinó el cuerpo hacia atrás y la miró. Se dijo a sí misma que estaba bien, que no la besaría por esta vez porque la declaración de ella demasiado sorprendente como para negarse. Sorprendentemente la rubia sacó su bote de helado, sacó una cuchara de plástico que traía en el bolsillo y se la tendió para que la cogiera con la mano izquierda. Tomó la suya que ya estaba usando y untó un poco de helado.

-Saca un poco-. Extrañada lo hizo –¿Te acuerdas del brindis de la galleta?-. La forma en la que la miraba le pareció tan dulce –Hagamos una con helado, porque sé que se vendrán cosas nuevas... sin importar nuestra situación económica, dejemos que las cosas sigan con naturalidad ¿Estás de acuerdo?-. Regina se rió a su manera, meneó la cabeza sin creer que estaba haciendo esto.

-"Sí, estoy de acuerdo"-. Ambas chocaron sus cucharas y se comieron el helado. Parecían dos niñas sonrojadas consigo mismas y de lo que hacían –"¿Te hiciste algo en el cabello?"-. Entrecerró los ojos.

-Se salen al primer lavado -¡Qué detallista!

Durante la cena Violet opinaba de un tema que le habían hecho discutir en la escuela, opinando y rebatiendo con James. ¡Era tan culta! La cena estaba exquisita y para Cora era un gusto haberse dado el tiempo de al menos cocinar el postre, pero ahora no era una empleada sino Cora Mills, una mujer, una persona. Después de degustar unos pastelitos, James dejó sobre su mesa una carpeta con documentos. Si la había citado era por esto, algo que beneficiaría a la familia de ellas.
Emma miraba a Violet con una sonrisa, tenía el pelo muy bonito, sus ojos eran iguales a los de su hermana y se comportaba con mucha educación. Conocía niñas de su edad que eran realmente insoportables, por ejemplo, sus primas.

-Querida Cora llevas muchos años trabajando para mí y sé que eres una mujer comprometida, también sé que eres la principal cabeza de tu hogar-. Comenzó a hablar el señor Swan, la mencionada colocó un mechón de pelo tras su oreja.

-Muchas gracias-. Al parecer no estaba acostumbrada a recibir cumplidos –Enfermera, contadora, guardia de seguridad, una madre lo es todo.

-Sé que Henry recibió en el supermercado que trabajaba un curso de administración ¿Te acuerdas que nos contaste tan emocionada?-. Emma miró a Regina, por la forma en la que apretaba los labios se dio cuenta que le angustiaba recordar el accidente.

-Bueno, tenemos algo importante para ofrecerte-. Ahora hablo Ingrid.

-Dejarás de trabajar para nosotros porque a cambio te obsequiamos esto-. Cuando James Swan le entregó el sobre, Cora lo rasgó de inmediato con sus dedos temblorosos.

Sus ojos se humedecieron, estaban llenos de lágrimas porque esto era una oportunidad perfecta para poder crecer como persona.

-Cora, queremos que tengas la oportunidad de tener el mismo curso de administración que iba a tener Henry, deseamos de corazón que cuando termine puedas trabajar en una de nuestras empresas, sabemos que tienes las capacidades para eso-. Una sonrisa sincera se reflejó en el rostro de Ingrid Swan.

.

.

.

.

.

.


HOLA~~~~~

QUERÍA ANIUNCIARLES QUE EN EL MES DE DICIEMBRE NO PODRÉ ACTUALIZAR TAN SEGUIDO.

COMÉNTA QUE TE PARECIO EL CAPÍTULO Y QUE CREES QUE PASARÁ DE AQUÍ EN ADELANTE.