Capítulo 24

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Lágrimas de emoción caían por el rostro de Cora cuando lloraba por la noticia. Lo que su esposo no pudo completar por el accidente, ella tendría la oportunidad de hacerlo ¡Sería el orgullo de sus hijas!

Regina levantó la vista hacia James, quién le sonrió con timidez y volvió la vista a su madre, ese hombre y su esposa eran lo máximo, le daban una beca, le daban la oportunidad a su madre de luchar por ser alguien más en la vida. Una empleada de limpieza era digna como cualquier trabajo, eso no lo dudaba ni por un segundo, pero esto significaba mucho para la familia Mills. Cerró los ojos, pensó en su padre y sonrió en silencio, no dudaba que en algo había influenciado sobre esta decisión. ¿Podría influir en otras cosas?


...


Los cambios de una "nueva vida" se había notado la semana siguiente, Regina era consciente de ello y por eso se levantaba con una sonrisa en la cara cada vez que iba a Heidelberg. Su madre no se levantaba cerca de las 5 de la mañana para ir a la mansión de los Swan, se levantaba una hora más tarde que era importante para su sueño. Ayudaba a Violet para arreglar sus cosas de la escuela, el desayuno, empezar un nuevo día, preocuparse de su casa y ella misma. El curso de administración empezaba el próximo semestre, pero James había sido claro, no quería que siguiera trabajando porque quería que dedicara parte de su tiempo a sí misma antes de entrar a clases. ¿En qué quedaron al final? Seguiría recibiendo el mismo sueldo aun sin trabajar porque los Swan sabían que era la única fuente de ingresos en este momento, pagarían su curso de dos años ¿Cómo les devolvería todo este favor que, a duras penas, le costó aceptar? Trabajando para ellos dentro de sus compañías, podía seguir perfeccionando pero claramente ganaría mejor sueldo. ¡Eran increíbles!

-Gina, hey, ¿Qué te pasa?-. Tinker picaba el brazo de su amiga al verla tan distraída.

-"Estaba pensando en cosas"-. Moduló cansada, sosteniendo un tenedor que había pinchado unas papas fritas, metiéndolo a la boca después de debatir con sus propias ideas.

-Te decía si ibas a comprar entradas para esto-. Le mostró un afiche de un baile que decía...

~¡GRAN BAILE DE DISFRACES! Con el fin de reunir recursos para donación del hogar de niños con cáncer, la comitiva del centro de alumnos invita a todos sus prestigiosos compañeros de la escuela de Heidelberg a asistir este viernes 28 de noviembre a las 20 horas a un baile de disfraces a realizar en las dependencias de nuestra escuela.

Valor de la entrada: 25 dólares (Preventa), 35 dólares (Venta en local)

**Sistema de seguridad se reserva el derecho de admisión
**No se admiten personas sin disfraz

¡Te esperamos! ~

Esa noticia la sacó de sus propios pensamientos. Incluso 35 dólares para los chicos de acá era una "mierda" poca, no todos comprarían urgidos preventa. ¿Iría ella? Se imaginó disfrazada pero ¿De qué? Sí, iría, quería divertirse con sus amigos ¡Y le sacarían el yeso de la mano derecha este fin de semana! Los médicos evaluaron su hueso y estaba regenerado, pero obviamente tendría cuidado si asistía a la fiesta.

-"Sí"-. Regina asintió de inmediato -"Estaré allí y buscaré el mejor disfraz de todos"

"Conversaba" con sus "fenómenos" cuando Emma pasó cerca de ella, iba derecho a dejar su bandeja y restos a una parte cuando cruzaron miradas, aún cada vez que estaban cerca las personas murmuraban. Y no fue la excepción cuando ella tomó la iniciativa y se quedó a su lado para saludarla frente a todo el mundo ¡Pero qué demonios! Regina parecía sorprendida, si la miraba era en la sala apenas o si se cruzaban en el pasillo pero en este lugar estaba todo el mundo observando ¡Todos!

-Cuando te quiten el yeso tienes que avisarme si te cobran más o hacen algo, después de todo es mi castigo-. Emma agachó la cabeza un poco.

-"No creo que lo hagan pero muchas gracias por preguntar"-. Regina moduló un tanto inquieta. Al darse cuenta que Killian la miraba cambió de postura y sonrió, por supuesto que estaría celoso de que le hablase a su novia y la verdad es que a ella no le interesaba, Emma se dio cuenta del afiche del baile de disfraces.

-¿Y piensan ir?-. Les decía a los demás de la mesa, por supuesto que no era normal que esto ocurriera pero tampoco podían ignorarla porque sabían que la rubia estaba cambiando para bien.

-Nosotros no nos perderemos eso, de hecho ya estamos viendo de qué iremos...-. Respondió Charming.

Regina sostuvo el vaso de helado que venía en la bandeja, cogiendo un poco con la cuchara pero no tragándosela sino observándola unos segundos. Al parecer no era la única que se había dado cuenta de eso porque la rubia le dio una pequeña sonrisa, además de mostrarle una galleta que tenía en su bolsillo. Eran detalles simples pero que significa mucho para ambas. El corazón a la morena le latió más rápido, sentía como subía la temperatura de su cuerpo pero ¿Qué podía hacer? Se suponía que ahora en adelante serían amigas, se llevaban bien y era un hecho pero no había más futuro en esa amistad que eso, "amistad" y nada más.

-Es mejor que nos vayamos, tenemos que prepararnos para la prueba de la próxima semana-. La "heredera" frunció el ceño al ver cómo algo en la mirada de Regina cambió cuando Killian estaba allí. No era secreto, no se llevaban bien, pero era algo mucho más allá de lo que podía entender pasaba por los ojos marrones de "Cenicienta".

Apenas tuvo tiempo asentir antes que Killian la tomara de la cintura y la hiciera caminar hacia otro lado. ¿Ellos interactuando con los menos deseados de Heidelberg? ¡Ni hablar!
Pero eso no se quedó allí, después de dejar las bandejas su propio novio la encaminó a un baño secreto para que nadie de ellos los escuchara hablar. De un portazo cerró la puerta y dio media vuelta con cara de pocos amigos, Emma no tenía miedo, sabía que Killian sería incapaz de ponerle un dedo encima pero no dejaba de sorprenderle.

-¿Al frente de todo Heidelberg? Tienes que conversar con ese tipo de personas tan… ¿Raras?-. El chico estaba en verdad molesto, Emma enderezó el cuerpo tomando una postura desafiante.

- Para tu tren, estoy cansada, en serio, estoy cansada que de un día para otro te comportes así ¿Raros por ser diferentes? ¿Raros por no ser parte de la fábrica de personas que tiene Heidelberg? Todos iguales tratando de matarse unos con otros.

-Nosotros formamos parte de esta "fábrica"-. Killian hizo un gesto con los dedos.

-Mira, sabes que decidí llevarme bien con Regina, si se convierte en mi amiga ese no es tu problema, la que será criticada y juzgada por los demás seré yo, no tú...-. Emma le puso un dedo en el cuello –Además por mi salud mental he dejado esa obsesión de saber lo que piensan los demás de mí, porque estoy segura que si no fuera hija de los "Swan", no estarían a mi lado.

-Pues en mi mundo, esas personas no tienen cabida, me he dado cuenta que es mejor así y separar a las personas por como vienen y como son...-. El chico entrecerró los ojos tomando una postura reflexiva –Cada vez te pareces más a tu padre-. Emma lo miró de pies a cabeza con un toque de amargura.

-La persona que amo respeta al hombre que más amo en este mundo... ¿Qué quieres que te diga? Estoy orgullosa de mi padre-. Se apartó triste de su lado, ahora estaba afirmada de la puerta del baño mientras su novio parecía preocupado –¿Y tú a quién te pareces Killian? Cada día más ególatra, vacío, pasas a llevar a los demás como si nada, antes no eras así... pero espera ¿Eso no está sonando como Mary Margaret?

Lo dejó solo, dando un portazo tras de sí para caminar hacia su casillero. No tenía que estudiar con él para la prueba de la próxima semana, además tampoco iba a perder el tiempo discutiendo el resto de lo que quedaba de clases, por este momento no sentía ánimos de estar a su lado. Si antes le hubieran dicho que esto ocurriría no lo hubiese creído, pero eso estaba sucediendo, quería creer que no era verdad pero su relación con Killian Jones iba de mal a peor.



Mal tenía entre sus brazos a su mejor amiga. Tenía una sonrisa de oreja a oreja porque al fin su antebrazo estaba libre ¡Libre! Aunque no tenía el mejor aspecto al menos ya no tenía ese peso del yeso. Estaba un poco más blanca y la sentía débil pero era normal, durante la semana tenía que visitar el médico para empezar la "rehabilitación" y poder recuperar la movilidad normal del antebrazo derecho. Luego de la visita a la clínica caminaron juntas por unas tiendas de la ciudad. Regina le comentó a la rubia que tenía deseos de ir a la fiesta de disfraces que se haría en Heidelberg el próximo fin de semana. El lunes compraría su entrada y aunque le quedaba al menos 5 días para elegir un disfraz, quería hacerlo ahora porque estaba prácticamente a la mano.
Mal la miraba de pies a cabeza.

- Mmm podría pedirle a mi mujer que te preste su disfraz de enfermera sexy.

-"Quiero algo propio"-. Moduló con una sonrisa torcida –"Dile a tu chica que lo agradezco pero no"

-Mira, allá hay una tienda de disfraces, este sector tiene muchas cosas que te pueda interesar.

Caminaban abrazadas de lado, a estas alturas del año la verdad es que no era mala idea porque la temperatura estaba descendiendo. Regina no sabía bien lo que quería, tenía la impresión de que Killian elegiría algo tipo hércules o un pirata, ella en cambio quería algo que la resaltara. ¿Desde cuándo estaba preocupada de lo que pensaran los demás? Tenía que admitir que no le importaba los demás, solo la opinión de una mujer. ¡Cielos! Ya estaba pensando como una mujer enamorada y eso no era posible.

-¡Tengo una idea!-. La arrastró a una tienda de calidad que no todo el mundo conocía –Acá encontraremos lo que buscamos, sé que te gustará...

-"¿Qué quieres hacerme?"-. La bajita miraba a todas las direcciones de la tienda.

-Sé de algo que te hará ver exquisita-. Le guiñó un ojo, había bastante confianza para decirle ese tipo de cosas –Estoy segura que nadie lo usará porque estuvo de moda antes, pero ahora no está mal que alguien use de nuevo, menos cuando en este lugar están las réplicas perfectas y de mejor calidad de trajes de películas-. Se acercó a la dependienta para decirle lo que buscaba, sonriendo entusiasmada cuando tenían lo que quería de la talla de Regina.

-"¿Tendré que usar esto?"-. Parpadeó sorprendida, hace años que no sabía de esto aunque había visto la película –"Pero no soy rubia"-. Mal la empujó con cuidado a un probador.

- ¡Solo ve!

Regina casi chocó con el espejo, pero su mano izquierda la detuvo. Tras de sí cerró la puerta, colocó todos los implementos en un mueble a su lado y comenzó a probárselos. Era como si adoptara una personalidad dulce, misteriosa y atractiva. Debía teñirse el cabello ¿Tal vez? No estaba mirando su reflejo pero cuando colocó el antifaz sobre su rostro, volteó hacia el espejo tras su espalda. La boca se quedó en una sonrisa atrevida, no parecía la misma tras ese disfraz, de hecho ¿Era ella? Toda de blanco... un poco más alta... ¡wow!
Sin pedir permiso Mal abrió la puerta pero se quedó con la boca abierta y en silencio ¡Santo Dios! ¡Su amiga sería el centro de atención!

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