AL FIN TENGO MI PRIMER DÍA LIBRE.

ESPERO DISFRUTEN.


Capítulo 30

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El viento se mezclaba con las gotas de lluvia golpeando los árboles y las ventanas, la tormenta parecía un caos, quizás hacía demasiado frío pero Emma estaba en perfectas condiciones, demasiado perfectas para ser ciertas. Estaba despertando poco a poco de su sueño cuando se dio cuenta que sentía calor en la nuca, algo soplaba en su cuello y el borde de su oreja derecha también. Regina estaba durmiendo profundamente con su rostro apoyado contra la parte trasera de la cabeza de Emma, el aire que exhalaba de la nariz llegaba directamente contra su piel justo para brindarle más calor. La abrazaba como si fuese un oso de peluche, tenía ambos brazos rodeándola por la cintura pero una mano más cerca del escote de su pijama de seda. Qué oportuna ¿no? Sentía como si nada malo pudiese pasar en este momento porque tenía una mujer valiente que la protegería de todo. Sonrió un poco con la idea casi infantil pero dulce, sí, muy dulce.

-Sigo pensando ¿Qué me estás haciendo, bonita?-. No había mucha luz, las nubes grises ensombrecían el día, pareciera como si recién amaneciera cuando en realidad eran las 9 de la mañana –Podría quedarme todo el día así, entre tus brazos-. Tenía ganas de ir al baño pero si se movía la despertaría, si se volteaba también –Pero quiero verte dormir-. Lentamente comenzó a girarse pero instintivamente el cuerpo de Regina se volvió a acomodar contra ella, esta vez apoyando su cara contra uno de sus pechos -Que oportuna, mi "cenicienta"... que oportuna-. Introdujo su mano en la cabellera despeinada de la morena, le encantaba su color porque a la luz del sol se veía más claro, era suave y olía muy bien –¿Por qué las cosas no pueden ser más fácil? ¿Por qué no apareciste en mi vida antes?-. Dobló un poco el cuello para alcanzar su frente y dejarle un beso profundo.

-Mmm Emma-. Arrastró su nariz por el pijama, se sentía tan suave y blanda esa área que sin darse cuenta dentro de su sueño sonrió bobaliconamente. Emma se mordía los labios tratando de aguantar la risa, incluso cuando no estaba despierta seguía su lado "pervertido" –Em-ma, mía-. Abrió los ojos sorprendida ¿Qué había dicho? Su ronca voz... ¡Dijo "mía"!

Sintió que el calor se acumulaba entre sus piernas con esa palabra tan posesiva, "mía". Y lo había dicho ¡Lo había dicho y pudo oírla! Oh Dios, santo cielo quería escucharla hablar más, lo necesitaba como el aire. Deseaba escuchar todas las palabras salir de su boca porque estaba segura que era una delicia... ¡Y eso que solo era una adolescente!

-Regina… Regina-. Le levantó la barbilla y la besó de a poco en sus labios, estaban calientes y suaves. Se le contrajeron los músculos, con Killian no había reparado en esos detalles, ni en el cómo se veía durmiendo –Regina despierta ¡Viene mi mamá!

-"Mierda"-. Regina moduló sentándose alarmada en la cama pero volteando de inmediato cuando escuchó a Emma retorcerse de la risa. No pudo enojarse, con el cabello sobre la almohada, sus manos en el vientre, sus mejillas sonrojadas y su preciosa dentadura, esa imagen era un regalo de los dioses. Se acercó a ella como una leona, la acorraló contra el colchón y sin pedirle permiso le mordió despacio el sector entre el cuello y la barbilla, ese sector donde tenía una fijación y que le temblaba tanto a la rubia cuando estaba excitada o emocionada.

-Gina-. Gimió al instante, estaba receptiva. La morena se separó para mirarla unos segundos, acariciarle el rostro con el pulgar, sus ojos realmente parecían estar conectados.

-"Te quiero Emma, realmente te quiero"-. Moduló antes de volver a besarla.


"¡Subieron las notas!" exclamó un muchacho en el salón cuando aún no había llegado el profesor asignado de educación cívica. Regina sacó su Ipad (el que le había obsequiado Emma después del accidente) y con agilidad en ambas manos ingresó a la página web de Heidelberg. Lo bueno de esta escuela es que tenía una interfaz online donde subían las calificaciones o material de estudio (como en la universidad), solo cuando un profesor lo deseaba entregaba las notas en la sala sino tenía la opción de hacerlo online para que fuesen más personales.

Era día miércoles 10 de diciembre, hoy entregaban todas las calificaciones finales del primer semestre (exámenes, pruebas y trabajos), la próxima semana solo debían venir quienes debían algo y por suerte ella estaba al día y con muy buenas notas ¡Eran perfectas! Secretamente le mandó un mensaje por "WhatsApp" a Emma: "¿Sigo siendo la mejor o me has superado? ;), pd: te ves hermosa hoy"

5 minutos después llegó el mensaje de vuelta "Como siempre señorita Mills, soy mejor que usted :$, pd: también te ves hermosa, tanto que otras te están mirando : "

Se mordió los labios y se puso a hacer cualquier cosa, no quería que su cara de loca la delatara ante Killian o los demás. Cuando llegó la hora del almuerzo se juntó con sus amigos, iban caminando hacia el casino sin imaginar que dentro había un caos. Apenas entraron descubrieron una gigantografía de Emma Swan donde tenía escrito con spray rojo "Perra desgraciada".

-¿Pero qué mierda?-. Charming murmuró consternado, nadie en el casino estaba comiendo, todos estaban con la boca abierta mirando la imagen. Lucía realmente preciosa tirando un beso a la cámara pero quien había escrito eso la odiaba realmente.

-La probabilidad de que un hombre escriba eso es casi nula aquí en Heidelberg-. Tinker se volteó a su grupo de amigos –La probabilidad de que lo haga una chica es más alta pero aun así es raro, todas la adoran… Incluso yo-. Se mordió los labios haciendo un gesto con las cejas. Regina cerró los ojos y formó una sonrisa torcida –Pero quién...

-Quizás alguien que la deteste por algo que ella tiene... es decir, es mucho más millonaria que todos nosotros en esta escuela pero eso no es para que la odien, quién...-. Respondió Ruby.

-Alguien que tenga que ver con... -. Charming alzó la vista hacia el frente, con la cara roja de rabia estaba Killian, Emma no estaba por ninguna parte quizás muerta de la vergüenza –Con Killian Jones.

"Mary Margaret" pensó de inmediato Regina, ella también tenía mucha ira con todo esto que estaba pasando porque no quería que alguien se burlara públicamente de Emma, menos de forma tan descarada o tan cobarde como no dar la cara. El casino lo cerraron pero les dieron autorización para comer en las salas o salir a restaurantes cerca de la escuela, el que no volviera al bloque después del almuerzo sería suspendido ¡Ser suspendido en Heidelberg era una pesadilla! Regina no quiso ir y sabía que para conservar una amistad debía ser sincera.

-¡Astrid paga la comida para todos!-. Dijo Tinker en la entrada de la escuela, Regina la sujetó del codo y la volteó con cuidado.

-"Cariño, no voy a ir, necesito saber que está pasando con lo de Emma"-. Su amiga se acercó a su rostro y susurró preocupada.

-¿Es realmente necesario?

-"Ustedes son mis amigos y saben que Emma me importa, que estoy entablando una relación de no odio y que nos llevamos bien"-. Tinker asintió con una sonrisa triste, tenía la sospecha que Regina estaba enamorándose de Swan y aunque veía muy poco probable que fuese a resultar, no se atrevía a decírselo, no era quién para decir "NO" a las cosas cuando ella era testigo que por amor se lucha bastante, sobre todo cuando ante la sociedad estabas llena de cuestionamientos- "Espero no se enojen"

-Venga mujer ¿Qué pasa? – Protesto Robin.

-Chicos, Gina no irá a almorzar hoy, se va a quedar para saber qué está pasando con el asunto de Emma-. Los demás asintieron de acuerdo, realmente no podían odiar a Emma porque últimamente se había comportado muy bien, pero no tenían la misma opinión con respecto a su grupo de amigos.

Después de bromear un poco caminó de vuelta a la escuela, le estaba mandando un mensaje a la rubia para saber dónde estaba pero se la topó en una de las entradas del casino. Tenía lágrimas cayendo de sus ojos mientras un agente le hacía preguntas para la investigación. Esperó a que terminara para poder acercarse y abrazarla fuertemente, repasaba sus manos por la espalda mientras susurraba a su oído "Em-ma". Funcionaba, la estaba tranquilizando.

-"Cuéntame que está pasando"-. Dejó una mano en su hombro, así la situación se vería menos comprometedora para cualquiera de las dos.

-Llamé a mi mamá para contarle lo que… lo que estaba pasando, mi papá está muy ocupado como para interrumpirlo-. Regina con cariño secó una lágrima rebelde que se escapaba del ojo de ella –Ella llamó de inmediato a unos amigos que tienen en el FBI para iniciar una investigación, quiere prevenir cualquier tipo de daño desde ya... es solo una foto que me trata de perra pero jamás me había pasado y mis padres son un poco ¿Sobreprotectores?

-"Están preocupados, puedes creer que es cosa de adolescentes pero si tus padres tienen amigos que son agentes federales y que harán cualquier cosa por ellos, hay que aprovechar los recursos"-. Emma se había vuelto experta leyendo los labios con Regina, ahora podía modular rápido y podría entenderle igual –"¿Alguna sospecha?"

-Nadie-. Gimió –Me siento humillada por el amor de Dios-. Regina asintió pensativa, se acercó más a ella con los ojos entrecerrados.

-"Será mejor que observes bien a tu alrededor, a veces las personas que creemos cercanas no lo son"

Y en ese mismo momento pero en un abandonado baño del gimnasio estaba Killian con el ceño fruncido. Se veía molesto, mucho más que molesto mientras discutía con otra persona. Él no era idiota, nadie se atrevería a hacer semejante niñería e insulto contra Emma más que ella.

-¡No mientas maldita sea!-. La empujó contra la pared –¿Te das cuenta que afuera está el FBI investigando? ¿Quién más que tú detesta tanto a Emma?

-¿Y por qué habría de hacerlo yo? ¿Crees que tengo suficiente tiempo para meterme en ese tipo de problemas?-. Mary Margaret sonrió de forma inocente, levantó los hombros con el mismo aire de "yo no he hecho nada"

-Solo quiero que tengas en cuenta que si te descubren no pienso admitir ninguna mierda nuestra, es que... santo cielo ¡La mujer con la que me he metido!-. Masculló el chico.

-¡Pues harto que te gusta todo esto!-. Hizo un gesto indicando todo su cuerpo –No te preocupes por lo que yo haga porque te juro que será en beneficio tuyo, aunque te advierto que no esperaré tanto tiempo para que hables sobre esto porque no quiero ser segundo plato de nadie.

-Por muchas razones elegiré primero a Emma antes que a ti...-. Dijo Killian entre dientes.

-Pues bien, parece que tu Emma no está interesada en ti-. La morena sonrió triunfante al ver el desconcierto en el rostro del chico. Comenzó a caminar por el baño para elegir las palabras adecuadas –Se le ve tan cercana últimamente a Regina, digo, no es la relación distante de antes y no soporta que la llamemos Cenicienta.

-Sus padres discutieron con ella sobre ese asunto, odio que se comporte así pero no te sorprendas si pasa, Emma puede ser muy obediente con ellos-. Contestó Killian, Mary Margaret lo abrazó por detrás, arrastrando su boca por la nuca de este mientras le daba pequeños besos, era un gesto que lo calentaba bastante.

-Pues la forma en la que se sonríen cuando pasan cerca una al lado de la otra... no lo sé, yo no lo descartaría ¿Quieres averiguar sobre ellas?

No debió decir esas palabras, había encendido la llama de la curiosidad en Killian, un hombre que decía orgulloso que no se dejaba dominar por nadie cuando en realidad sus actitudes se dirigían según los comentarios de sus cercanos, sino ¿Cómo podía explicarse su cambio de actitud con respecto a Regina? Mills tenía la mitad de la semana para tener evidencia de lo que sucedía entre Killian y Mary Margaret, y ahora ellos parecían también querer hacer una contra la "heredera" y "cenicienta". En esta carrera "de la verdad" ¿Quién terminaría ganando?

Habían varias razones por las que Killian Jones no quería ser descubierto con su engaño: Emma pertenecía a una de las familias más ricas de Los Ángeles y USA, la unión entre la familia de ella y la suya era una potenciación que beneficiaría a ambos. Por otra parte ¿Quién quería quedar como un infiel frente a todo Heidelberg y la sociedad de ricos? Si bien todo era tan materialista y frío, él sentía amor por Emma aunque no como el de antes, no sabía cómo ni porqué, menos el cuándo dejó de ser ella su todo ¿Qué tenía Mary Margaret que no tenía la rubia? Quizás la personalidad atrevida de hacer todo lo que se le placiera sin importarle lo que dijeran los demás de ella.


Acercó sus labios al borde de la taza, suspiró encantada al percibir el aroma y bebió un poco del café que tenía allí. Hacía bastante frío, el ambiente afuera se asemejaba mucho al sentimiento que tenía dentro en ella como el de soledad, tristeza e impotencia. Era viernes, hoy también había decidido no ir a clases porque no tenía cara para estar parada frente a todos y darse cuenta que la miraban diferente, quizás con lástima, compañeros y desconocidos con cara de duda tratando de imaginarse quién se había atrevido a rayar una imagen de ella. El departamento donde trabajaban los amigos de sus padres estaban encargados de la investigación, quién fuera responsable se llevaría un buen susto de la forma en la que solo ellos sabían darla, además del eterno odio. Dos días estando acá y en ninguno Killian trató de persuadirla para que volviese, solo llegaba a la mansión para acompañarla un rato pequeño en la tarde y alentarla diciéndole que todo estaría bien, incluso que todo esto del FBI era una porquería. Sus besos se sentían fríos y es que ella misma también no sentía un cariño por la relación, cada día se daba cuenta de que todo lo que creyó perfecto, todo el cuento de hadas no era como todos lo creían o como ella misma lo pensaba ¡No podía quitarse la culpa de encima! Killian no merecía que le hicieran esto, era el novio perfecto y lo estaba desperdiciando pero es que Regina le mostraba un mundo totalmente distinto, lleno de valores, de sentimentalismos y detalles sencillos que le hacía sentir la mujer más afortunada del mundo. Ella le había dicho que esta semana estaría libre para decidir pero ¿De qué? No le había mostrado algo. También dijo que Killian no valía la pena y que las personas cercanas podían ser las más peligrosas ¿Por qué no era directa? ¿Qué deseaba?

Buscó en su teléfono la conversación con WhatsApp que tuvo con ella durante la mañana mientras Regina estuvo en Heidelberg: "Los profesores no están haciendo clases, saben que nadie los tomará en cuenta cuando ya cerraron el semestre", "¿Tampoco vendrás hoy? No te haces una idea de cuánto me desagrada la idea de no verte". Y mensajes de ese tipo iban intercambiando, algunos se tornaban un poco melosos pero no lo suficiente porque la rubia se daba cuenta que Regina Mills era una chica que era más de demostrar el cariño estando presente.

Emma dejó el teléfono de lado, tomó la taza entre sus manos y bebió café de nuevo

-Y de un segundo a otro dejaste de contestar mis mensajes por WhatsApp ¿Qué fue lo que te pasó? ¿Hubo clases?-. Hablaba consigo misma torciendo la boca, en la mansión no estaban sus padres porque trabajaban, en su habitación tenía su mundo propio para sumergirse en la privacidad que deseaba. Lo malo de no asistir a clases era no poder verla, si bien no podían ser demostrativas y las miradas, unos simples "Hola" o sonrisas discretas podían ser las únicas demostraciones de cariño, se conformaba con eso, porque era un hecho que en la escuela no podían hacer algo más, que se estaba aferrando a ella cada día y que muy difícilmente se la podría quitar de la cabeza.

Después de haber almorzado se acostó bajo la ropa de cama para aislarse del frío. Nada mejor que eso sumado a una tasa de té caliente y la chimenea encendida. No tenía ganas de encender la TV ni usar el internet, menos de ver que en "WhatsApp" Regina no le respondería o que Killian le hablaba diciendo "¿Estás bien?". El resto de la tarde trató de leer una nueva novela que su madre le compró ayer, el libro se titulaba "Realidades de vida" de la misma autora de "Mi Odalisca 1". ¿Creyó que subiría su ánimo con eso? Cuando empezó eran las 2 de la tarde, pero cuando cerró el libro miró el reloj a su lado, eran las 10 de la noche, había leído en tiempo record una novela pero todas las ansias por una nueva historia quedaron en el suelo ¡Estaba llorando a mares! ¿Es que acaso la autora se especializaba en hacer drama? ¿Por qué su madre le había traído una novela con un final tan triste?

-La vida es una mierda-. Decía balbuceando mientras lloraba. La historia en sí era preciosa, al final tenía un toque mágico y aunque la protagonista no había quedado sola, no era con quién el público hubiese deseado en un principio porque la historia había dado un giro por una tragedia –Siempre va a vivir a su lado, lleva el hígado de quien ama... oh-. Sostuvo el libro y lo abrazó llorando de nuevo, los sacrificios por amor existían, uno de los protagonistas lo había hecho ¿Lo haría ella también si tuviese la oportunidad?

De sus lamentos la sacó el sonido de un aviso en su teléfono, la estaban llamando. Era su madre, para avisarle que no podían regresar hoy a Los Ángeles porque tenía una reunión muy temprano de nuevo mañana en la mañana, se quedaría en un hotel con su padre. Ingrid había viajado a San Diego y aunque negociaba por su lado, George quiso acompañarla porque le había bajado todo el sentimentalismo sobre la importancia del amor y vida en pareja, amaba tanto a su esposa que no se perdonaría el permitir que estuviese sola de nuevo en un viaje de negocios. Emma al terminar la llamada hizo un puchero y terminó llorando de nuevo ¡El amor era tan complicado! Guardó la novela "Realidades de vida" en la estantería de libros de su habitación. ¿Qué le había quedado después de leerla? La clara frase de "Se puede rehacer la vida, pero el primer amor jamás se olvida"

-Santo cielo ¿Por qué estoy tan sentimental?-. Suspiró a su reflejo, tenía las mejillas rojas, el pelo ondulado hacia un lado, los ojos brillando –Está bien, tus padres se aman y eso debe ponerte feliz, lo otro es solo ficción, una novela muy preciosa por cierto y lo tercero, lo tercero lo resolverás cuanto antes porque debes hacerte entender que hay que luchar en la vida antes de lamentarnos, hay que arriesgarnos-. Dio unos cuantos pasos hacia atrás, miró su reflejo y asintió dando una sonrisa conforme consigo misma. ¡Ya basta de alargar lo que se estaba arruinando!

Cuando sintió todo el golpe de valentía, sonó de nuevo su teléfono celular. Lo sostuvo para leer el mensaje que había llegado ¡Era su "Cenicienta"!

~ "Estoy detrás de tu puerta, acabo de llegar, cuando termines de leer esto no esperaré tu permiso para entrar porque lo haré sin él" ~

Cuando terminó de leerlo, alzó la vista hacia la puerta preguntándose qué estaba pasando pero no tuvo mucho tiempo para procesar una respuesta porque Regina abrió la puerta. Lucía enojada, sus cejas estaban bajas y fruncidas, respiraba agitada y aunque parecía molesta, Emma pudo sentir un poco de angustia en su aura. ¿Qué le había pasado? Cerró la puerta tras de sí, avanzó decidida hacia ella pero frenó de inmediato tratando de luchar con sus sentimientos. Retomó los pasos pero mucho más lentos como si calculara cada movimiento.

-Gina por qué...-. Dejó la pregunta sin terminar porque perdió el aliento. Regina se paró frente a ella en silencio, solo se podía escuchar el sonido de su respiración agitada, había corrido hasta acá ¿Por qué tenía un sobre en la mano? –¿Te pasó algo?

-"Dime que estás sola en casa"-. Moduló lentamente, se veía muy preocupada, cada segundo se hacía más notorio que tenía miedo también.

-Sí, mis padres fueron a San Diego y regresarán mañana...-. Descansó sus manos sobre las mejillas de Regina, estaban rojas pero muy frías –No me gusta sentirte así, algo te pasó porque no estás bien, ven, bajemos para que puedas comer algo –Regina negó, ahora lo que menos tenía era hambre.

-"Tú eres lo que yo necesito ahora Emma"-. Moduló, descansó su frente en la de ella –"No te haces una idea de cuánto agradezco que estés en mi vida, que provoques en mí sentimientos que creía muertos"-. Emma suspiró, estaba entre los brazos de Regina, los cuales descansaban sobre su cintura y la tenían muy sujeta a ella.

-Dime que te pasa, tienes miedo de algo... lo sé.

-Em-ma-. Gimió cerrando los ojos, necesitaba buscar las palabras adecuadas –"Lamento haber llegado así tan de repente pero es que tengo algo que lo amerita pero también tengo miedo... miedo a lo que pueda pasar"

-¿Qué cosa?-. Susurró con la voz aguda, ahora era ella quién estaba nerviosa. La presencia repentina de Regina la tenía un poco descolocada pero debía hacer el esfuerzo para formular preguntas o no perder el conocimiento entre sus brazos.

-"Ahora sé que eres mía, sin culpa ahora serás mía"-. Moduló con cuidado cada palabra sintiendo su lengua y labios moverse en cada gesto.

No le dio si quiera un segundo para responder porque le tomó su rostro a cada lado para poder atraer su boca y así besarla de una vez por todas. Venía deseando esto desde hace una semana atrás (Esa noche que durmieron juntas) ¡Necesitaba estar a solas con ella! Emma Swan se había vuelto su necesidad, el toque prohibido entre ambas como la manzana de Adán y Eva, esa mezcla de odio y pasión que hacía hervir a su corazón y cada parte de su cuerpo también, muchas cosas habían influenciado para que ahora se enfrentara a desafíos o tomara actitudes que antes no hubiese considerado. El beso fuerte se había vuelto lento, quería probar su boca, disfrutar la textura de su labio entre los suyos, como sus dedos sujetaban con fuerza su ropa tras la espalda para anclar más el contacto entre ambas. Arrastrando su boca se dirigió hasta su cuello para regarle de besos por todo el costado, la escuchó gemir sutilmente, un sonido que despertó a su entrepierna y todo su sistema de alarma corporal.

-Gi... na-. "Cenicienta" escondió su rostro en el cuello de ella para respirar el perfume que desprendía su piel. Ambas estaban calladas respirando rápido y con sus cuerpos unidos en un abrazo protector, Mills la envolvía a ella para no soltarla jamás. Emma sentía que se humedecía con facilidad. Regina la deseaba aquí y ahora ¡Santo cielo! Se desprendió un poco para tomarle la cara y hacer que se miraran fijamente –¿Serás mía sin culpa? No entiendo a qué te refieres.

Regina cerró los ojos, hizo un gesto con el dedo índice sobre sus labios para indicar que guardara silencio. Todo instinto de protección crecía en ella, porque creía en sí misma y en sus palabras cuando decía que ella si sería lo que Emma necesitaba, ella sí la valoraría como se lo merecía y es que cumpliría su palabra con eso. ¡Killian esta noche se iría a la mierda!

-"Te quiero Emma, por favor solo piensa en estas palabras y no porqué llegué ni cómo llegué... te quiero, te quiero como Killian no lo está haciendo ni lo hará jamás"-. Moduló Regina dejando su dedo caer por todo el costado de su cara, perdiéndose en esos hermosos ojos verdes que la volvían loca. Hoy no iba a ponerse prohibiciones ni frenos, iba a dejar de pensar en boberías y cosas moralistas que la hicieron frenar antes. Tenía lo que quería dentro del sobre tirado en el suelo, pero mucho más lo que se aferraba a ella con la mirada de "no me dejes caer"- "Te quiero" -volvió a repetir antes de empujarla suavemente a un mueble que había tras ellas, acorralarla contra la superficie para luego acomodar todo su cuerpo con el de ella como si fueran un molde perfecto. Agachó la cabeza y empezó a chupar el lóbulo de su oreja con el mismo movimiento lento con el que rozaba su cadera contra la de ella. ¡Podía sentirla tan bien!

Emma inclinó su cabeza hacia atrás dando mayor acceso a su cuello, garganta y el borde del escote de su blusa. Pero Regina le tomó la cara para que la viera, lucía dominante pero romántica a la vez, respiraba con dificultad y el pelo alborotado. Lo que se venía después de esto iba a ser fuerte pero ahora no frenaría sus deseos ¡Ya no más!

-"Piensa bien en las consecuencias-. Besó lentamente su frente luego la miró inocente. Al frente de ella se veía dominante –"Si no me detienes ahora no lo haré yo aunque tu papá rompa esa puerta"

...Y allí seguía tirado el sobre en el suelo, el sobre que le daría la libertad a Emma.

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¿QUE TAL?

DEJAME UN COMENTARIO. ME ENCANTA LEERLOS, INCLUSO DE AQUELLOS QUE NO LES GUSTA COMO VA LA HISTORIA.