Capítulo 39

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10 años después...

Lunes 8 de julio 2019, Nueva York

Los tacos resonaban cada vez que sus zapatos daban pasos sobre la acera, aunque no podían escucharse del todo cuando se encontraba en una de las ciudades más ruidosas del país. Su fiel secretaria la seguía al lado conversando por teléfono con ejecutivos, había sido una suerte contratarla porque además de ser eficiente se había convertido en su mejor amiga. En una esquina iba a cruzar la calle pero como se dio cuenta que el conductor no iba a frenar, le dedicó una mirada de odio que increíblemente funcionó ¡Vaya! Se detuvo al instante, en cualquier lugar incluso en las cotidianidades su imponente presencia era respetada. ¿Pero quién era Emma Swan hoy día para que esto ocurriera?

Todo partía por ser hija del respetado matrimonio Swan. James e Ingrid se enfocaron a lo mismo que era el mundo del entretenimiento, hace años iniciaron arduos negocios con una de las multinacionales más importantes del país en este ámbito y hace 4 años lograron su objetivo, James se convirtió en el presidente de Time Warner y su esposa ocupaba otro de los grandes puestos que era la de CFO (conocido mejor como director financiero). Time Warner reunía la mayor cantidad de operaciones en cine, televisión y publicaciones a nivel mundial, por eso haber llegado a los grandes puestos significaba el éxito rotundo de lo que llevaban de su carrera.

Aunque Emma no formaba directamente parte de Time Warner, había heredado de sus padres los gustos por el mundo de las comunicaciones, por ello estudió periodismo en la universidad de Columbia en la ciudad de NY. Actualmente era conductora de lunes a viernes de un programa nocturno de noticias en CNN, algunas veces cuando el tiempo le alcanzaba hacía reportajes y entrevistas en otro programa para CNN internacional. Por supuesto que tenía el don para la comunicación y el hecho que su familia formara parte de Time Warner (empresa propietaria de CNN) le valía aún más el respeto entre sus colegas. Pero la fama que se había ganado con el público era gracias a ella y su trabajo impecable dentro y fuera de la pantalla, las personas en la calle la reconocían y la heredera por supuesto que lo agradecía.

-Emma, tu jefe quiere apuntarte para que hagas una importante entrevista para CNN internacional, no dijo quién era el personaje esta vez pero deberás viajar-. Comentó su secretaria.

-¿Y eso cuando sería?-. Miró a su secretaria.

-El próximo mes, la primera semana de agosto en Francia se realizará el "Paris Fashion Week" y tienes que entrevistar a un icono de la moda, aún no ha dicho nombres porque está en conversaciones, conseguir una entrevista con esa persona es muy difícil así que si lo logran sumarás otra "estrellita" a tu currículum-. La rubia sonrió antes de que ambas se subieran a una limusina que las condujera a un spa donde pudieran hacerse la manicure y unos cuantos masajes de relajación.

Era verano, los estudiantes y muchos trabajadores organizaban sus vacaciones pero ella lejos de tenerlas estaba más ocupada que nunca porque era un periodo donde las personas solían estar más en casa para ver la TV, los portales de internet, donde los hechos noticiosos ocurrían con mayor frecuencia. Pero no se quejaba, le encantaba lo que hacía porque no tenía que rendirle cuentas a nadie salvo a sí misma.

Una vez dentro del SPA de lujo en el hotel Mandarín Oriental, fue a un baño para quitarse la ropa y estar únicamente con unas bragas, luego se envolvió en una toalla blanca y quedó boca abajo en una camilla donde una preciosa mujer de rasgos asiáticos empezó a masajear la zona superior de los hombros. Fue imposible no ronronear del gusto, se sentía un poco agotada y los masajes la ayudaban a estar mejor cada día, pero el sueño venció la consciencia y aunque trató de despertar los párpados le pesaron más, fue así como se quedó dormida

~Escuchó insistentemente el timbre de la mansión, como apenas podía levantarse no hizo caso, tenía sirvientas encargadas para eso. Pero la tranquilidad que había ganado después de almuerzo se fue a lo más recóndito del mundo porque a pasos agigantados una persona llegó a su puerta, la abrió violentamente y la miró. ¡Mierda! ¿Qué hacía Mal aquí?

Sus piernas le temblaban, respiraba agitadamente y los puños, Dios, sus puños los tenía abajo gracias a Dios aunque firmes.

-Te pedí que cuidaras a mi amiga, te dije que te habías ganado una persona increíble y mira lo que pasó ¡Eres una enferma!-. Emma tragó saliva, sentándose en la cama para mirarla mejor

-¿Qué pasó?

-¡¿Pues qué paso?! ¿Estás bromeando?-. Mal caminó hacia ella pero al darse cuenta que realmente iba a pegarle, frenó un poco. En ese segundo llegó enfadada Ingrid pidiéndole que se retirara del hogar, no tenía ningún derecho a tratar a su hija así –Perdóneme usted señora pero su hija es una perra, la mayor mentirosa de este país, usted y su esposo también.

-¡Retírate de mi casa niña insolente!-. Ordenó Ingrid

-¿Cómo quiere que me retire como si nada si mi mejor amiga fue humillada ante tantas personas y su hija, que se supone es la mujer que la ama, cae en la mentira?-. Ingrid miró a su hija que lloraba en silencio, luego se enderezó y acercó peligrosamente a Mal.

-Vete ahora, infeliz.

-Seré infeliz pero al menos tengo la consciencia limpia que conozco a la mujer que es mi mejor amiga, que siempre confiaré en ella hasta que se pruebe lo contrario, no creeré en pruebas baratas manejables... Emma, quédate con esa confianza de mierda para otras personas, porque no volverás a ver a Regina, desapareció y lo peor es que nadie de nosotros sabe dónde está.

-Si desapareció es obvio que es culpable porque se...-. La mamá de la rubia no pudo terminar de hablar.

-¿En serio?-. Mal las miró con asco, tenía los ojos llenos de lágrimas porque sus malas decisiones le hicieron daño a un inocente –Se... se fue porque tenía miedo, se sentía traicionada por las personas que amaba, humillada, usada, quería huir de toda esta mierda...

Se dio vuelta para irse de este lugar, no quería tener que ver nunca más con estas personas, verles la cara le causaba sentimientos desagradables. Aunque volteó unos segundos hacia Emma, quería recordarle el enorme error que había cometido y la grandísima persona que se perdió.

-Solo una cosa más, Emma-. Se le quebró la voz –A tu padre le dirán en unos minutos la verdad, Regina es inocente de todo cargo que se le imputa pero... ¿No se te ocurrió pensar que Killian Jones podía estar implicado?~

Su cuerpo dio un espasmo tan fuerte que la masajista se sorprendió. Emma seguía boca abajo y se quedaría así por un buen tiempo porque no quería que vieran como estaba su rostro. La máscara de pestañas se había mezclado con sus lágrimas y habían manchado su piel, el corazón se movía tan fuerte que podía sentir los latidos resonando en cada rincón de su cuerpo. ¿Por qué había soñado eso? ¿Por qué le seguía doliendo tanto como si hubiese sido ayer? Había estado en tratamiento con un psicólogo durante un tiempo largo, todo parecía superado desde hace 6 años pero ¿Por qué venía a soñar esto ahora? ¿Con razón de qué? Se acomodó mejor y dejó que las manos de la masajista fueran una distracción, era muy buena haciendo masajes y presiones, eso definitivamente la ponía de muy buen humor y se enfocaría en eso, nada de sueños ni el pasado

-Amiga ¿Estás bien?-. Interrogó su secretaria y mejor amiga, Emma para convencerla levantó su mano e hizo una señal positiva con el pulgar. Por supuesto que estaba bien, solo había sido una jodida pesadilla. ¡El presente era el presente! El pasado estaba atrás...Si tan solo supiera.


...


Dijon, Francia, en ese mismo momento

Mientras en Nueva York el reloj marcaba las 16:29, en Francia eran 5 horas más tarde. A pesar que el cielo estuviese oscuro nada podía detener a esa niña para ir en busca de lo que curaría a su hermanito menor. Había estado espiando una conversación privada de sus padres desde la escalera, había escuchado lamentos y algo así como "necesitamos un milagro para salvar a nuestro niño del cáncer". Desde hace varios meses la pequeña de 8 años había vista como la salud de su hermano de 5 años se había deteriorado, cada semana que pasaba lucía peor y aunque no entendía lo que los médicos decían sabía que necesitaban la cura pero ¿Cuánto costaba esa "cura" que sus padres no podían costear? Pequeña pero inteligente, dio la excusa que iría a la casa de su amiga (la cual quedaba al lado), pero contrario a eso aprovechó la oportunidad para dar la vuelta y correr a una farmacia cercana. Había llegado a una en el centro de la pintoresca ciudad Francesa, por suerte estaba abierta así que sonreía porque sabía que lograría su cometido.

Dando pasos lentos se acercó al mesón, como era de estatura baja los dependientes de la farmacia no la veían y su paciencia se acababa.

-Disculpe... señor-. Su tierna voz llamó la atención de uno de ellos, quién se asomó para ver el rostro preocupado de la pequeña –Necesito comprar una cura.

-Mon Dieu, ¿Estás perdida, niña?-. Comentó el farmacólogo, la niña frunció el entrecejo, sus manitos las metió a los bolsillos de su vestido.

-No, he venido a comprar una cura... escuché que se llama milagro ¿Cuánto cuesta un milagro?-. Dijo de manera inocente.

-No te entiendo ¿Podrías explicarte?-. Comentó el hombre.

-Mi hermano necesita una cura para su enfermedad, sé que la cura se llama milagro y la he venido a comprar ¿Cuánto cuesta un milagro?-. La pequeña se dio cuenta que una mujer estaba parada al lado de ella pero no le puso atención, se concentró en la cara de pocos amigos del vendedor.

Dada la inocencia de la niña el vendedor de la farmacia soltó una risa bajo la mano que tenía puesta en su cara. Los niños son niños pero no bobos, por eso al sentirse ignorada los ojos de la pequeña se llenaron de lágrimas, mas, una mujer se agachó a su lado puso una mano en su mentón y le alzó el rostro. Aquella mujer tenía los ojos más oscuros que había visto en su vida, emanaba una calidez impresionante que no tenían los europeos y su sonrisa ¡Dios santo! La sonrisa más pura que había visto en un adulto.

-Disculpa-. Su tono de voz a pesar de ser un poco ronca, era agradable –Escuche que buscas algo... ¿Se llama milagro? ¿Me explicas eso?-. La niña se secó las lágrimas y asintió.

-Sí, mi hermano está muy enfermo y mis papitos dicen que necesitan una cura para salvarlo, siempre hablan de "milagro" y necesito saber cuánto cuesta un milagro-. Sacó de un bolsillo una moneda –Tengo esta moneda de dos euros-. La mujer sonrió con ternura, inclinó la cabeza a un costado y habló.

-Vaya, yo sé dónde venden milagros de 2 euros...-. Tomó su teléfono para llamar a su chofer, su voz sonaba increíble cuando hablaba en un fluido francés –Roux, necesito que me hagas un favor...

La niña acompañó a la elegante mujer hasta un auto largo y negro, no sabía cómo se llamaba pero sabía que ahí viajaba la gente rica. Un hombre de pelo oscuro y ojos verdes se bajó del vehículo, se acercó a la mujer elegante y agachó la cabeza a modo de saludo, además aceptó un papel pequeño donde la "mujer elegante y bonita" garabateó unas cosas.

-Mi hermanito tiene cáncer-. Susurró pensativa, la mujer elegante se detuvo mirando angustiada la nada como si se sumergiera en sus pensamientos. Estaba segura que el milagro era dinero para costear una quimioterapia o un trasplante de médula.

-Roux, dame eso-. Tomó el cheque, lo destruyó y garabateó otro para entregárselo a su chofer –Lleva a la niña hasta su hogar, diles quién les entregó esto y por favor dales mi número de teléfono para que se comuniquen conmigo-. Se agachó frente a la niña rubia de coletas graciosas –¿Cómo te llamas?

-Agathe-. Sonrió de vuelta.

-Nunca, por nada del mundo, vuelvas a aceptar que un desconocido te lleve en un vehículo, por más que te prometan cosas, esta es una excepción porque yo te di el milagro que necesitas, nadie más te dará un milagro de este tipo... te pido por favor que le pidas a tus padres que te hablen de que hay que hacer con los desconocidos cuando te ofrecen cosas en la calle... sé que suena ridículo que yo te lo diga pero...-. La niña agachó la cabeza, luego la miró con una sonrisa.

-No se preocupe señora, nadie jamás me ha inspirado tanta confianza como usted, tomaré precauciones...-. Aceptó la mano que el chofer le ofrecía para subirla a la limusina –¡Disculpe!-. Dijo la niña por la ventana, ya se había puesto el cinturón de seguridad –¿Cómo se llama usted?

-¿Yo? La competencia me llama "Evil Queen", pero tú puedes decirme Regina Mills

Alzó la mano para despedir a la niña a medida que su limusina se alejaba. Nunca pensó que un viaje a la farmacia terminase en algo tan bonito como esto ¿Ella dando milagros? Ver la pureza y necesidad de esa niña pidiendo un "milagro" llamó la bondad que guardaba en el fondo de su ser, muy pero muy en el fondo. Dio media vuelta, llevó las manos a los bolsillos de su abrigo y empezó a caminar entre las calles nocturnas de Dijon, quería pasar desapercibida pero una vez más las personas se volteaban cuando la veían caminar. Podía ser una empresaria común al ojo del "ignorante" pero los transeúntes sabían que no era alguien normal, de hecho sacaban sus cámaras para fotografiarla desde cualquier ángulo que se les permitía. ¿Qué demonios hacía la famosísima diseñadora y magnate Mills caminando con los "normales"? la gente la miraba de pies a cabeza, las mujeres escondían sus sonrisas bajo sus manos al ver que efectivamente era cierto lo que comentaban los que tuvieron el privilegio de verla en vivo, era una bomba sexual a punto de estallar bajo sus costosos y elegantes vestidos de su colección.

Mills suspiró al llegar donde vivía, no quería que nadie, salvo la familia de la pequeña Agathe, supiera de la actitud bondadosa que había tenido porque a pesar de ser bonita había sido un desliz de su fortaleza, las palabras de la niña y la enfermedad de su hermanito había dado en la herida que no podía sanar en su alma. Frunció el entrecejo seriamente, no quería que los demás la vieran como una débil mortal, la barrera que había creado debía seguir erguida imponente.

Cuando caminó hacia su habitación sonó el teléfono en el bolsillo de su abrigo, podía ser una imbécil con la "competencia", una jefa recta en la empresa, pero nadie ni nada podía tocar su corazón como solo su hermana sabía hacerlo. Regina suspiró aliviada al escuchar su voz.

-Mi pequeña Violet-. Era una mujer de 20 años pero seguía siendo su hermana, su "hija", sobre todo después de la tragedia de hace unos años –¿Cómo llegaste a Estados Unidos? ¿Cómo está... -se le quebró la voz ¡No podía superar esa angustia! –¿Cómo está mamá?

La ama y señora de la moda a nivel global tenía un punto débil y ese era su única familia, su hermana, la única mujer que quedaba y amaba.

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ASÍ COMO SPOILER DE ESTE FIC.

ESPERO LES GUSTARA EL CAPÍTULO, COMO EL FLASHBACK DE EMMA.

PRONTO SE SABRÁ PARTE DE LO QUE VIVIÓ REGINA EN ESOS 10 AÑOS.