Capítulo 42

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Jueves 1 de agosto, Paris, Francia

Levantó la comisura labial al notar cuan ansiosas las personas estaban a su alrededor. Nunca pensó que llegaría a este nivel y ahora disfrutaba estar donde estaba. Sentada en la punta de una larga mesa de reuniones ejecutivas, Regina miraba todo a su alrededor con la espalda erguida, las manos cruzadas sobre la superficie de vidrio y el cabello peinado de forma casual pero de tal forma que a ella se le veía con mucho estilo. Estaba reunida con los principales organizadores del Paris Fashion Week, quienes querían explicarle dónde y cómo sería el evento durante los días que durase, cuando sería su turno de mostrar sus diseños y quienes estarían presentes. La organización había estado un poco tardía por culpa de pleitos y renuncias al interior de esta, pero ahora que todo parecía estar bien y que nada pondría en peligro la realización de este tan esperado evento, podían asegurarle el día que presentaría su colección. El miércoles de la próxima semana empezaba el evento con galas, música, desfiles, etc. pero el sábado 10 de agosto, todo estaba puesto de tal forma que ella fuese la protagonista de ese día con un desfile de modas a lo grande.

Su participación era esperada por miembros en el área del entretenimiento, editores de revistas de moda, celebridades, los dueños de las tiendas más famosas a nivel global.

Después de todo ¿Quién se quería perder algo de la "Evil Queen", la nueva promesa de la moda? nadie supo cómo empezaron a nombrarla así, solo que efectivamente llamaba la atención y atraía más personas.

-Me gusta la importancia que se le darán a mis diseños pero eso no restará que agradezca al final a quienes las materializaron...-. Regina podía comportarse como una tirana a veces, pero siempre destacaría el hecho que no trabajaba sola y que para que sus diseños fueran tangibles habían confeccionadores artesanales de su confianza y con experiencia en el rubro –Una duda ¿Cuántas personas puedo invitar?

-Estarán disponibles las invitaciones que ustedes deseé.

-Me gustaría más el sistema de la lista, no quiero que la gente que considero importante tenga el riesgo de extraviarlas-. Se inclinó hacia adelante una mujer joven de pelo castaño y lacio, con el escote apenas disimulado bajo su uniforme.

-¿Podría darme los nombres? Los agregaré de inmediato-. Regina quitó la vista de donde no debía tenerla puesta, seguía siendo lesbiana obviamente se fijaría en una mujer que descaradamente le coqueteaba con su escote tan cerca.

-La primera y más importante, Violet Mills, luego David Nolan-. La mujer pelirroja escribía rápido.

-¿Alguien más?-. Levantó una ceja para incitarla a que continuase si es que debía.

-Por supuesto-. Regina sonrió de medio lado, con el tiempo la vida le demostró quienes en su vida valían la pena considerar importantes –Tinker Green y Mallory Va Straten.

Después de continuar hablando dieron por finalizada la reunión, los organizadores estaban muy contentos de saber que Regina Mills tenía todo listo e incluso que ya tenía escogidas a las modelos que vestirían sus prendas desde hace meses. Recordó con gracia cuán difícil había sido ese casting porque para 24 puestos de modelaje audicionaron 347 chicas de varios países. A veces se le olvida que su fama crecía. Se despidió de los ejecutivos, dio media vuelta para dirigirse a su limusina pero apoyada "casualmente" sobre una pared estaba esa mujer pelirroja que asistió a la reunión, su ropa estaba más suelta, jadeaba disimuladamente pero no para Regina, un gesto con los ojos y la boca le indicaron que la siguiera. Sin hacer más gestos que una sonrisa engreída, Regina la siguió. No debió sorprenderle que la pelirroja la tomara de la mano para "meterla" en la primera oficina al paso que estaba vacía y así poder devorarle la boca a besos (y otras cosas también). ¿Se negaría Regina a esa generosa oferta? Nunca rechazaría la invitación suculenta de una preciosa mujer para meterse entre sus piernas, hormonas y ganas tenía de sobra, una más, una menos, no contaba con cuantas se acostaba, el sexo siempre era bienvenido.


...


2 días después... Los Ángeles, Estados Unidos

¿Cómo podía describir la sensación que tenía ahora mismo en su pecho? Quizás algo así como unas enormes ganas de salir corriendo y volver a su refugio en la ciudad de Dijon, Francia, un miedo que le paralizaba la parte posterior de la cabeza, su cuello y parte de los brazos. Cuando puso un pie fuera del avión supo que reaccionaría de mala forma ¿Pero cómo podía evitarlo? No había forma, la ciudad de Los Ángeles le traía más recuerdos amargos que buenos, más dolorosos que agradables. Miró hacia el lado, uno de sus guardaespaldas la acompañaba para no sentirse tan abandonada en un país que hace mucho tiempo lo sentía ajeno, por suerte también sabía manejar así que se encargaría de ser su chofer.

Arrendaron un vehículo lujoso pero que no llamase tanto la atención, no quería que alguien la reconociera, fuese cual fuese el motivo.

Era increíble cómo había cambiado su personalidad, se sentía siempre segura y dueña del mundo estando en cualquier país pero acá en Estados Unidos salía a flote la "cenicienta" que dormía en su interior. Quería estar solo un día, su única razón para darse 3 días de descanso era precisamente para visitar a sus padres en el parque, pedirles la bendición, cambiar las flores con sus propias manos y largarse de aquí.

Su guardaespaldas la miró de reojo, Regina tenía la mirada perdida en el mar que estaba tan cerca de la avenida. La última vez que estuvo acá fue una pesadilla, pero la vez anterior a esa también, era imposible amar a Estados Unidos. Sonó el teléfono que tenía en su mano, reconocía el número porque esa mujer se lo había dado la última vez que se reunieron fugazmente en Francia.

-¿Aló?

-¡Cariño! ¿Ya llegaste?-. La voz de Mal del otro lado del teléfono le sacó una sonrisa al instante.

Nada de hoteles, se hospedaría donde su eterna mejor amiga para soportar el trago amargo del miedo y la ansiedad, con ella y sus amigos no había necesidad de ser la más poderosa siempre, simplemente ser "normal". Mal respetó la idea de que Regina fuese donde sus padres primero y luego se quedara con ella, después de todo mientras antes pudiese resolver sus problemas mejor.

-Señorita Mills ¿Realmente quiere pasar al parque ahora o prefiere descansar?-. La morena suspiró y lo miró con debilidad, muy pocos eran testigos de la cara vulnerable de la "Evil Queen"

-Sí, necesito hacerlo ahora...

El guardaespaldas simplemente la siguió por detrás, respetaría espacios y se quedaría varios metros lejos desde donde su jefa estuviese, pero jamás la perdería de vista.

Regina simplemente dio pasos por el camino de piedras en el parque, no quería pensar mucho y solo sentir hasta llegar a la lápida de sus padres pero ¿Cómo le dices tú a una chica que no extrañe a sus padres, cuando por la "fuerza" tuvo que hacerse adulta? ¿Cuándo totalmente perdida tenía que tomarse en serio el papel de "madre" de su propia hermana? Un quejido involuntario brotó de sus labios cuando llegó a ellos finalmente, dobló un poco las rodillas hasta caer sentada en el césped.

Sus ojos se veían más oscuros cuando estaba triste y el atardecer aparecía, su rol de "Ama" se había cambiado por la de una "sumisa" que se doblegaba ante los recuerdos del pasado y el dolor también.

"Cora Mills, el eterno ángel que vive con sus hijos"-. Leyó en la lápida de su madre, luego corrió un poco la vista a la de su padre –"Henry Mills, tus hijos y tu esposa te aman con toda tu alma, siempre".

Arrugó el entrecejo, la boca y la nariz en una mueca que dio paso a un llanto silencioso. Agachó la cabeza, tomó césped con sus manos e hizo fuerza para que no la escucharan quejarse. Se sentía como una niña abandonada y perdida a la deriva de, una vez más, los recuerdos del pasado. No había estado aquí desde que enterraron a Cora, acompañada de sus 3 mejores amigos, algunos familiares y lo más difícil, una hermana de casi 12 años que lloraba desconsoladamente contra el féretro pidiéndole a su madre que no se fuera lejos.

-No creo que sea necesario explicarles lo que me pasa, ustedes pueden mirar mejor las cosas desde arriba-. Regina miraba las lápidas con dolor –Pero no puedo mentirles... los extraño tanto-. Tembló recordando los abrazos de su madre, las sonrisas de su padre –Es la primera vez que estaré en un evento tan importante como lo es "la semana de la moda", sig... significará un gran salto en el sueño que comparto contigo papá...-. Rascó su nuca y se secó las lágrimas, le dolía todo el cuerpo con la pena –Quiero que todo resulte como Dios quiere que sea, pero espero que sea para bien, no quiero por nada del mundo que algo le falte a Violet...-. Tocó las flores que tenían puestas a un costado, la persona de mantenimiento hacía bien su trabajo –Vengo a pedirles perdón también... No... No creo que sea capaz de volver a Estados Unidos, después de todo ¿No se supone que es más importante lo que vive dentro de mí que sus propias lápidas? ¡Han pasado casi 9 años!-. Creía tener un monólogo con las lapidas donde sus padres estaban enterrados, no sabía cómo la voz podía salir de su garganta cuando todo el cuerpo le quemaba por los sentimientos.

Después de dejar que las lágrimas volvieran a caer por su rostro, agachó la cabeza y besó ambas lápidas. Cuando dio la vuelta y se colocó los lentes de sol para cubrir sus lacrimosos ojos, se repetía una y otra vez que esto no era darle la espalda a su familia ni a sus padres, sabía que no estaban precisamente aquí sino a su lado, pero la culpa se aferraba de su consciencia para decirle que cometía un error creyendo que escapando de Estados Unidos iba a solucionar problemas del pasado que formaron su personalidad tan hostil. Eso se solucionaba con otras cosas como la fe y escuchar los consejos de las personas que realmente la amaban. Le dolió cerrar la puerta del vehículo deportivo y alejarse del parque, había sido una visita fugaz pero no se torturaría tampoco más de lo debido, sonaba tentador cuando recordaba que una dulce y "maternal" Mal la esperaba con los brazos abiertos en su casa para decirle que todo estaría bien. No la veía desde enero y ya le hacía falta gente real en su vida


...


Nueva York, Estados Unidos, en ese mismo instante...

Le dio una calada al cigarrillo que tenía entre sus manos, usualmente no fumaba pero cuando estaba en un círculo de gente cercana en un ambiente de salida, lo hacía. Belle, su secretaria, era también su mejor amiga pero eso no quitaba que pudiese tener más amistades o gente con la cual divertirse, especialmente colegas.

Estaban allí 7 mujeres, incluyéndola, reunidas en la casa de una de ellas mientras bebían y charlaban, despejar la mente del trabajo una noche no estaba mal ¿O sí? Una mujer de ellas propuso un cambio de tema, quizás algo así como "verdad o reto" o cualquier cosa que sonara a desafío.

-Yo les pregunto a todas-. Dijo una de las mujeres, esperó unos segundos para dar una pausa misteriosa –¿Qué es lo más malo que hayas hecho en tu vida?-. Tomó una botella y la hizo girar, donde apuntase la tapa es quién debía responder sino pagar penitencia –¡Emma!

-Oh no-. Susurró Emma, el color de su piel se puso muy blanca, parecía estar con náuseas –¿Lo más malo? Creo que fue evadir una multa o algo así.

-Que aburrido-. Masculló la chica esperando que hubiese algo más suculento que contar. Pidiendo permiso la rubia salió de allí para darle una última probada al cigarrillo en la terraza del hogar.

Cuando la calidez de una noche de verano la envolvió, sintió una corriente eléctrica recorrer su espalda completa. ¿Cómo una pregunta tan simple la hizo sentir náuseas? ¿En serio lo más malo fue evadir una multa? Le dio una probada al cigarro antes de tirarlo al suelo de baldosas y hacerlo añicos con la punta de su tacón. Observaba atentamente lo que hacía como si así pudiese destrozar la culpa que nacía en su pecho. ¡No! ¡No! Tratando de salvarse de sus propios recuerdos caminó de vuelta donde sus amigas, mientras no se le ocurriera abrir una puerta del pasado estaría segura. Además, la pregunta nada tenía que ver con alguien que había sufrido y que había culpado injustamente ¿O sí? Su error también la había marcado mucho a ella y su familia, por eso cualquier cosa que le recordase el pasado la afectaba. Santo cielo, necesitaba tratamiento con un profesional de nuevo...

El teléfono en su bolsillo sonó con el aviso que un mensaje le había llegado, era la nota de Graham, uno de esos amigos que tenía solo porque en la cama era increíble. ¡Genial! Nada que un poco de buen sexo no pudiese borrar...


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Esa noche fue recibida por los cálidos brazos de su mejor amiga. Apenas la podía ver durante el año porque ambas estaban ocupadas con sus propios trabajos, sobre todo Regina que era dueña de su propia empresa y debía estar constantemente manejando cosas que podían salirse de los planes. Por eso mismo cuando Mal tenía un fin de semana libre (era editora en una revista), Regina disponía de un jet privado para que fuese a buscarla y la trajera de Estados Unidos en poco tiempo.

Para una persona, sobre todo alguien como Regina, las amistades valen demasiado, pueden ser nuestro más grande soporte cuando no poseemos una familia, pueden ser nuestra vía de escape cuando estamos a punto de estallar o perder la cabeza. La vida le demostró a Regina que si existía confianza en el ser humano, que no estaba tan sola como creía ni tenía que lamentarse de sí misma por eso, los años y el tiempo se encargaron de poner en el camino a las personas correctas ¡Sus amigos!

David poco tiempo después de dejarla mejor establecida que podía a su amiga en Francia, regresó a Estados Unidos y supo todos los detalles sobre la noticia de que Tinker había sido quién ayudó en develar la verdad de Regina. Pero todo entusiasmo de contarle donde se encontraba la amiga de ambos fue frenado por el deseo mismo de "Cenicienta" en querer ser invisible a los ojos de Heidelberg y el resto del "mundo". ¿Qué podía hacer? Tardó un poco en darse cuenta que lo primero que debía hacer era avisarle a Regina de esto, si Tinker se la había jugado por ella necesitaba ser reconocida, porque fue de las pocas que confió y que, de hecho, gracias a eso la salvó de todo los cargos que se le imputaron.

La persona que "apretó" a David para que hablase fue Mal, la rubia siempre tuvo la sospecha que él sabía dónde se encontraba Regina y después de darle los mejores argumentos de la importancia de la amistad y la seguridad que esta podía proporcionarle a Regina, fue que David contó la verdad. Nadie trató de convencerla de que regresara a Estados Unidos, "Cenicienta" era dueña de su vida y de hacer lo que consideraba mejor para ella.

Esas personas, sus amigos, fueron los pilares para que Regina no terminara derrumbándose después de la muerte de su madre, en la tarea de ser "madre" de Violet, los múltiples trabajos que tomó para costear los estudios de ella y el día a día o en el camino para terminar siendo diseñadora. Ellos le proporcionaron su cariño, incluso aunque ella se negara le mandaban constantemente dinero porque sabían cuan pesada se hacía la carga para ella sola, viajaban cuando podían, pero claro, todo esto sin contárselo a quienes fueron sus compañeros en Heidelberg, especialmente a Emma, porque siempre fue la petición de Regina que esto quedase así, su existencia tenía que ser un en secreto y su paradero también.


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Paris, Francia, días después, sábado 10 de agosto.

¡Demonios! El rostro de Regina se fue arrugando de la decepción cuando su pedido no podía llevarse a cabo. Estaba lo suficientemente ocupada como para tener que hacerse un espacio y dar esa entrevista que le restaría tiempo necesario para otra actividad. Hablaba por teléfono con su secretaria para ver la posibilidad de cancelar la reunión con la periodista de CNN international Ximena Brown, pero la mujer le comunicó que a estas alturas era imposible, de seguro la mujer ya estaba en tierras francesas.

Amargada cortó la comunicación y se dirigió hacia el salón donde las modelos se probarían los diseños que usarían en el desfile de hoy en la noche. Quería ver que todo estuviese en orden, que a nadie le quedase apretado o algo por el estilo porque entraría a corregir de inmediato lo que fuese con sus propias manos. Sí, "Evil Queen" era la mente creativa, dibujaba, armaba con colores las ideas en su mente, pero también tenía una gran destreza para tomar unos cuantos trozos de tela y llevar al concreto sus dibujos, mas, como no tenía todo el tiempo de confeccionar sus diseños, trabajaba en la empresa con gente modesta pero muy buena que se encargaba de ello también.

Las modelos sonrieron cuando la gran Regina Mills se acercaba a ver en detalle las prendas de vestir. Estaban terminadas hace días pero no quería errores, no cuando era su primera vez en un "Fashion week".

-Usted es la mejor señorita Mills-. Murmuró con un acento ruso una modelo esbelta, muy alta y de pelo oscuro. Estaba tan nerviosa que solo sonrió incómoda, en otra ocasión se le hubiera levantado el ego mucho más, pero no ahora.

-Hay gente con una larga experiencia en el rubro, solo soy una pionera más-. Susurró Regina mientras tocaba el borde de un abrigo blanco y largo, le encantaba el diseño de este y como se veía en ella.

-A una pionera las grandes figuras del espectáculo no le han mandado a hacer diseños, tampoco salen becados de su clase por destacarse sobre los demás ni tienen una mente tan creativa para hacer piezas únicas que sirvan realmente para utilizarse...-. Respondió la modelo, sorprendida Regina la miró, era increíble cuanto sabía –Siempre busco la biografía de quién será el que me contrate, no se sorprenda.

Regina asintió agradecida y caminó hacia otra de sus prendas para comprobar que estuviese en orden. Le quedaron dando vueltas las palabras de la modelo rusa, realmente no era una pionera, ya se estaba haciendo un espacio en este mundo y los expertos sabían su nombre y conocían su marca. ¿Pero por qué tanta inquietud el día de hoy? Era simple: "Evil Queen" sí podía sentir nervios, no era imponente todo el tiempo ni mucho menos un intento de la mujer maravilla, pero le costaba admitir todo aquello que disminuyera su fuerte imagen.

-Bien, chicas, chicos-. Todos la miraban, incluso aquellos que trataban de sacarse o colocarse una prenda –Hoy en la noche tendremos algo muy importante, serán ustedes quienes lleven en su cuerpo el fruto de mi esfuerzo y otras personas que trabajan conmigo... confío en ustedes y espero hagan lo mejor posible luciéndose en la pasarela ¿Entendido?-. Terminó por decir Regina, todos asintieron y dijeron que sí, habían hablado muchas cosas de "Evil Queen" pero estando con ella aquí parecía otra persona, no una malhumorada a quien temer. La morena miró el reloj de oro blanco en su muñeca –Tengo una reunión en un hotel, recuerden que a las 7 deben estar acá porque les harán sus peinados desde temprano…

Con prisa se dirigió al vehículo negro con vidrios polarizados que la esperaba afuera. Tenía solo una hora para cambiar su vestuario y arreglarse antes que la periodista Brown llegase a la suite presidencial del Hotel Napoleón. Usualmente le preguntaban lo mismo así que tenía desde siempre un plan para saber qué y qué no responder pero ¿La filmarían? ¿La entrevista sería subida a un sitio web o un reportaje a la CNN en la televisión? Suspiró profundamente, se dijo que no le temía a nada, había hecho otras entrevistas pero es que... ¡Ninguna estuvo programada el mismo día que el de un evento tan fabuloso y respetable como lo era la semana de la moda!

Agradeció a su chofer y de inmediato tomó un ascensor para llegar a la suite donde se hospedaba. Se reuniría con David, Tinker, Mal y su hermana Violet poco antes de las 7 aquí mismo, quería ir junto a ellos al salón donde se efectuaría el evento, las personas que más quería (quizás hasta los únicos) las necesitaba a su lado.

Preocupada buscó que ponerse, si iban a entrevistar a la "Evil Queen" debía verse como tal. Se paró frente al espejo, se peinó de forma que parecía como si lo hubiera hecho en un salón de belleza. ¡Increíble! Sí, alguien profesional lo peinaría para el desfile, pero ahora no había tiempo ni alguien a mano para eso. Sacó un vestido color azul marino que se le ceñía al cuerpo resaltando su figura de una manera elegante pero sensual a la vez, zapatillas de tacón negros, accesorios que iban a juego con el vestido. Cuando terminó de perfumarse sonrió a su reflejo ¡Genial! Se sentía segura de sí misma y todo lo que la rodearía en la entrevista. Si terminaba a tiempo podría arreglarse con ganas para el desfile pero ¿Podía disimular frente a la periodista de que quería terminar con esto luego?

Respiró profundamente antes de entrar al ascensor que la dirigiría al último piso. Parecía una persona bastante vanidosa porque no podía quitar los ojos de su reflejo, no era por un asunto de ego, en realidad Regina se decía mentalmente que era capaz ¡Ella podría lograrlo esta noche!

-Concéntrate primero, tienes una entrevista que dar...-. Se dijo Regina a sí misma.


...


Por otra parte, la periodista caminaba acelerada hacia el hotel Napoleón. Había llegado esta mañana a Francia y su reloj biológico no la acompañaba. Es que, después de todo ¿Cómo podía sentirse bien si en tan solo un día su vida parecía quedar con los "pies arriba"? Emma miraba el tacón de su zapato, sí, estaba en condiciones, no se le había roto y su peinado estaba arreglado. No se notaba, de hecho nadie se daría vuelta observarla, pero la rubia sudaba mucho estando ansiosa, no quería cometer errores y es que ¡Santo cielo! No tuvo ni tiempo de buscar la biografía de la famosa "Evil Queen" porque durante el vuelo era imposible agarrar señal (que cruzando el océano era realmente imposible), además jamás estuvo en sus planes viajar a Francia en una entrevista que se había negado primero a dar pero ¿Por qué estaba acá?

Primero, su colega Ximena Brown había salido hace 2 días en la noche a un pequeño cóctel, pero como ingirió comida intoxicada se encontraba muy mal de salud. No, Emma estaba comprometida porque sería la testigo de Belle en la boda civil pero, de nuevo ¿Por qué estaba acá?

Así fue como se encontraba apurada caminando dentro del hotel hacia recepción. Por suerte su francés no estaba olvidado y podía comunicarse sin problemas. El ascensor demoró en bajar pero en subir fue todo lo contrario. Cuando se abrió en el último piso del hotel, una entrada de dos puertas estaba entreabierta. ¿Sería esa la suite presidencial? Comenzó a dar pasos insegura hacia allá cuando escuchó una melodía de jazz llenar el ambiente, pero antes de tocar la puerta vio de espaldas a una mujer mirando por la ventana mientras cantaba ¡Dios santo! La voz de "Evil Queen" era exquisita, su francés no era como algunos que lo hablaban muy agudo, ella cantaba en tono suave, un tono tan increíble que de tan solo oírla tuvo que sostenerse de una manilla de la puerta. Era como si la voz de aquella mujer llenara todos sus sentidos y le hiciera perder la cabeza. El pecho empezó a palpitarle muy fuerte, tuvo que tomar grandes cantidades de aire para atreverse a dar unos pasos dentro de la suite. ¿Sería esta la famosa diseñadora de la cual su jefe ni siquiera se atrevió a mostrarla físicamente, cegado por la emoción de conseguir una entrevista?

-Disculpe... ¿Es... es usted a la que llaman "Evil Queen"?-. Mentalmente se golpeó por sonar tan sosa, ella era una famosa periodista ¿Por qué no decirle por su nombre? Bueno, ni siquiera lo sabía.

Regina sonrió, esa pobre mujer sonaba como si estuviese en un matadero o a punto de ser sacrificada para los dioses. La voz femenina de la periodista sonaba aguda y asustada ¿Las malas lenguas le habrían dicho que era una tirana?

Con una sonrisa de disculpa giró sobre sus propios talones para enfrentar a la periodista, mas, toda emoción positiva se esfumó de inmediato cuando vio a la mujer parada frente a ella. El tiempo se detuvo en ese segundo, la música dejó de sonar, su sistema de alarma se disparó de inmediato, sus ojos estaban más oscuros que nunca, empezó a sudar, temblar y luego quedó con la sensación que algo malo estaba pasando, algo MUY MALO. Pero... No...No... ¡NO! ¡¿Qué demonios hacía Emma Swan aquí?! ¡Esto era una jodida pesadilla! ¡¿ERA ELLA?!

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¡HASTA QUE SE ENCONTRARON!

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