Capítulo 44

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Emma usó toda su fuerza para no desviar la mirada, no era una guerra muda de quién se quedaba más tiempo observando a la otra pero tenía la convicción que era una buena periodista y que como tal no podía sentirse insegura frente a alguien, menos a Regina Mills.

Los aplausos continuaron por unos segundos más, todos los asistentes al desfile quedaron demasiado a gusto con lo que ella les entregó ¿Sería esto un significado para más oportunidades? Regina estaba hablando con una de las modelos pero cuando quiso devolver la mirada hacia donde "ella" estaba sentada, encontró el asiento vacío. Sonrió de medio lado con sarcasmo, que se fuera pronto porque no tenía cabeza para pensar en otra cosa que no fuese el gran momento que estaba viviendo. Podía sentirlo, se avecinaba algún contrato para vender su ropa en una tienda comercial exclusiva, ese era el primer paso a seguir para abrir su cadena de tiendas para la marca H&C.


...


Nauseosa, con la piel sudorosa, la rubia llegó apenas al primer baño que encontró a su paso. No había desistido en bajar la mirada hace un momento pero se sintió tan ajena en ese ambiente donde no era bienvenida por parte de la protagonista del desfile, que no soportó más tiempo y se retiró. "Evil Queen" poseía todo el derecho del mundo a celebrar y recibir aplausos, Emma tenía muy en claro que ella era la persona menos indicada para observar aquello ¿Por qué quedarse? De todas formas su sistema nervioso la estaba traicionando y se aferraba a su cuerpo para dominarlo a su antojo, ese era el motivo de que físicamente se sintiera mal.

¿Realmente debió aceptar venir aquí? Podía sentir en el bolsillo de su abrigo la grabadora que trajo, eso la hacía sentir peor ¡Ni siquiera había terminado la entrevista ni tuvo el coraje de acercarse! ¿Qué iba a llevarle a su jefe? Con la sensación de que en cualquier momento vomitaría, se encerró en un cubículo y abrió la tapa del retrete, mas, en ese minuto escuchó la puerta del baño abrirse de manera torpe como si alguien realmente estuviese urgido por estar allí. Pero no era una persona, eran dos mujeres las que entraron. Un poco asustada levantó los pies sobre el retrete, no quería oír nada pero le era imposible cuando esa pareja estaba demasiado apasionada en su atmósfera ¡Tendrán sexo ahí mismo! ¿Quién podía tener sexo en un baño relativamente público? Mentalmente se regañó por pensarlo, ella lo había hecho y no podía negar que era excitante el factor de correr el riesgo de ser sorprendidos.

Entraron al cubículo de al lado, podía sentir como una de las chicas acomodaba a la otra sobre una superficie del retrete y jadeaba quizás contra su piel.

Los jadeos de una de las chicas no llamaban su atención en lo más mínimo, era el tono algo ronco y erótico en los gruñidos de la otra mujer los que comenzaron a despertar sus sentidos. Avergonzada se sonrojó, era totalmente inmoral excitarse con la actividad sexual de otra pareja ¿O no? ¿Desde cuándo se preocupaba de lo correcto? Torció los dedos de sus pies, el jadeo de la mujer llegaba cada vez más cerca de su propio oído como si le estuviese haciendo el amor a ella. Podía irse sin hacer ruido y dejar que esa pareja tuviese la privacidad y tranquilidad para hacer lo que quisieran pero había 2 razones que se lo impedían. Uno, la pareja no sabía de su presencia y dos, quizás en el fondo estaba demasiado excitada como para salir de allí. Eran una mezcla de besos y golpes contra la pared, jadeos y gemidos que iban incrementando su velocidad mientras más se retozaban una contra la otra.

-Dios-. Emma susurró dejando una mano sobre su frente, la sudoración por la ansiedad se había convertido en humedad en todos los rincones de su cuerpo. Tuvo que enterrar las uñas en sus muslos para no gemir, la mujer de al lado casi gritaba del placer ¡Perra con suerte! Seguramente la otra mujer conocía su cuerpo o tenía una larga experiencia con otras mujeres como para provocarle semejantes reacciones. No sabía que le hacía pero deducía que era jodidamente buena.

-¡Santo cielo!-. Un nuevo golpe en seco contra la pared que las separaba le hizo abrir los ojos a Emma. Cuando la pareja de al lado llegó al orgasmo las piernas de ella temblaron ansiosas, en cualquier momento también tendría uno.

Tuvo que respirar varias veces para calmarse hasta que se dio cuenta que las fogosas de al lado se habían ido. Ella debería salir también si quería alcanzar un avión lo antes posible a Estados Unidos. Sí, sus cambios de humor la llevaron a pensar que esa era la mejor opción, terminar la entrevista sería imposible. Acomodó su cabello y una vez que estuvo segura de poder mantenerse en pie salió de allí, pero tuvo que apoyarse contra la pared de al lado para no caer contra el suelo de baldosas.

Frente al espejo estaba Regina Mills acomodando su vestido, su cabello estaba despeinado y no parecía querer arreglarlo. Sus ojos estaban fijos en su reflejo, tenía el ceño fruncido y los labios colorados.

Esperen... Ella... ¿Ella había tenido sexo en el cubículo de al lado? ¡¿ELLA?!

No tuvo tiempo de moverse para pasar desapercibida porque apenas había salido Regina se dio vuelta para mirarla. Respiraba agitada, su cara era de pocos amigos y no parecía contenta con verla allí. ¡Oh no! la iba a creer psicópata obsesiva.

Emma llevó las manos a sus bolsillos y pudo sentir allí la grabadora. Por un segundo volvió a sentir valor y se aferró a eso como la última gota de esperanza.

-Necesitamos hablar-. Susurró. Regina no cambiaba su expresión y era evidente que no cambiaría su postura –Sé que estoy arruinando tu momento de gloria y quizás que otras cosas-. Lo último lo murmuró más para sí misma, era muy extraño tener que entablar una conversación cuando ella había tenido sexo a su lado, vaya... las personas cambiaban demasiado en 10 años –Tengo que editar una noticia donde tú eres la protagonista, ni tú ni yo deseamos que pasara esto y mientras antes terminásemos con esto sería bueno para ambas.

-Afuera me está esperando gente importante, no me parece adecuado ni atinado tu sugerencia de hacer la entrevista ¿No te parece?-. Era obvio a lo que se refería y podía apostar que no era que la escuchó teniendo sexo. El acento francés se hacía notar más cuando estaba enfadada –Es mejor que te vayas y regreses por donde llegaste Emma Swan, nadie molesta a nadie.

La rubia no pudo decir otra cosa, estaba apretando la mandíbula para que no se le llenaran los ojos de lágrimas. No podía culparla, no podía exigir, tampoco es que le pidiese una relación o algo por el estilo, solo quería terminar algo completamente profesional pero le dolía, sí, le dolía su negativa aun después de tanto tiempo. Se debatió varios segundos sobre "qué hacer" bajo su penetrante mirada marrón, pero luego de pensarlo lo suficiente agachó la cabeza a modo de despedida y salió de allí. Había dado todo lo que pudo de sí misma pero las cosas terminaban así. Cerró la puerta tras de sí de un solo golpe sin importarle parecer brusca. Allí en un pasillo buscó con la mirada al chofer que la traía, tardó un poco en encontrarlo porque en el lugar había muchas personas relacionadas con el Paris Fashion Week. Caminó hacia él pero la mano de una muchacha joven la detuvo. Se volteó extrañada, era una mujer con aspecto de secretaria o algo por el estilo.

-¿Señorita Swan?-. Un poco sorprendida asintió –La señorita Mills le manda esta tarjeta-. Con una evidente expresión de sorpresa sostuvo aquella hoja diminuta entre sus dedos.

"~Emma Swan terminaremos esa entrevista, después de eso jamás volverás a aparecerte en frente de mí ¿Lo entendiste? Lo haremos bajo mis reglas, habla con mi secretaria, su teléfono está al reverso~"

No sabía si sentirse ofendida o alagada por aquella tarjeta, optó por la segunda cosa. Caminó rápido al vehículo, el chofer la dirigió hacia el hotel donde se hospedaba y una vez estando sola se dio una buena ducha de agua caliente, nada mejor para relajar su cuerpo tenso. Hoy había sido un día de mierda marcado por la sorpresa de haber visto después de tantos años a Regina, descubrir que ella era una diseñadora camino a la fama no estuvo en sus planes, sucedieron muchas cosas como para sentirse bien. Envuelta en toallas se acomodó al borde de la cama para mirar otra vez la tarjeta, no iba a desperdiciar la oportunidad que se le daba.

Marcó en su teléfono y espero unas cuantas tonadas

-¿Hola? ¿Hablo con la secretaria de Regina Mills?


...


Si alguien pudiese tomar una fotografía de su expresión facial en este momento, estaba segura que llegaba a ser patética. Con la boca abierta miraba todo a su alrededor cuando el taxi se detuvo frente a ese edificio blanco de 6 pisos. Era día miércoles 14 de agosto, tuvo que aplazar el vuelo de regreso a Estados Unidos para asistir a la reunión previamente acordada con la secretaria de Regina.

Nerviosa apretó la cartera a su cuerpo e ingresó al edificio. Le pareció sorprendente que la arquitectura de Dijon no se viera reflejada dentro de H&C, todo era muy lujoso y moderno pero por ciertas leyes no podían tener un edificio estilo Nueva York de más pisos. Se acercó hasta un mesón alargado de vidrio y madera donde una mujer de un precioso cabello oscuro y licio miraba una pantalla.

-Disculpe, tengo una reunión con la señorita Mills-. La recepcionista le dedicó una sonrisa y le pidió que esperara unos segundos para verificar con la secretaria de la jefa que esto fuese cierto. El trato de ella era amable, se respiraba tranquilidad en cada persona que entraba o salía del hall central.

-Señorita Swan puede subir al sexto piso de inmediato...-. Cuando entró al elevador y las puertas se cerraron delante de ella. Incluso se miró en el espejo que cubría las paredes para verificar su atuendo. Había ido a una peluquería donde ondularon su cabello más de lo normal, su vestido era corto pero lo hacía lucir elegante con una chaqueta negra encima. Si, le gustaba como se veía. El elevador se detuvo en el piso correspondiente pero sus pies eran incapaces de obedecerle.

-Sal ya-. Jadeó y se dirigió a otra secretaria igualmente perfecta, era rubia pero sus ojos eran color miel, emanaba elegancia –Disculpe, vengo por una reunión que tengo con la señorita Mills.

-Me avisaron por interno, puede pasar a la oficina de inmediato, la señorita Mills la está esperando.

Nerviosa giró sobre su eje y caminó por un pasillo donde al final una puerta enorme estaba entreabierta. La mayoría de las oficinas abajo eran de paredes de vidrio con el logo H&C pero esta oficina en particular resguardaba la privacidad de ella.

Estaba en los dominios de la "Evil Queen" y tenía mucho miedo, sí, porque cualquier cosa o error que cometería sería la última impresión que Regina se llevaría de ella. Tocó la puerta para llamar la atención de Regina, no entraría sin su permiso. El asiento giratorio negro tras un escritorio se giró lentamente hacia ella, aumentando la tensión palpable del ambiente. Sentada estaba Regina con las cejas juntas y las manos cruzadas entre ellas sobre su regazo, una posición que decía a gritos quién mandaba en este juego. Le era imposible entrar ¿Cómo podrían llevar una entrevista si el ambiente y la comunicación entre ambas eran diferentes?

-Bienvenida a mi oficina, señorita Swan... ¿Tendría la amabilidad de ingresar?-. Susurró algo ronca.

Pero era Emma, quien ahora no hacía nada más que observarla. Poniendo un pie dentro de ese lugar era peligroso, no podía describir las sensaciones que esto le provocaba, solo que se trataba como si algo le gritase que saliera cuanto antes. Además ¿Cómo podría hablarle sin recordar que había tenido sexo en un baño de mujeres, justo en el cubículo de al lado?

Ahora se desataría el primer round de lo que podía ser otra guerra.

¿Quién decía que mantendrían una conversación tranquila? ¿No sería momento de sacar a relucir cosas al sol y empezar a chocar?

Esa invitación, esa voz y ese acento sonaban tan peligrosos como caminar descalzo sobre cuchillos o hacer equilibrio en la cima de un acantilado. Suspiró en silencio y entró hacia esa oficina antes de cerrar la puerta con cuidado, extrañamente se sentía reducida ante la presencia de esa mujer morena y le dolía esa sensación ¿Cuánto daño causó para que el pasado quedara reducido a "nada"? ya debía superarlo, por el bien de su salud mental debía hacerlo si no quería caer con un psicólogo como hace poco menos de 10 años.

Con delicadeza se quedó sobre el cómodo asiento de cuerpo negro que estaba frente al escritorio de la "jefa". Había una placa de vidrio tallada con las palabras "Regina Mills, CEO & Designer of H&C" que tan bien destacaban su posición en esta empresa, era la directora, fundadora y diseñadora principal de la marca de ropa que estaba dando que hablar en los portales de moda. Alzó la vista hacia ella, sus ojos marrones destacaban mucho más, se vestía con estilo y hasta quizás con prendas de su propia mano. Sin decir una sola palabra sacó la grabadora, cada movimiento que hacía la morena lo analizaba por completo. Regina odiaba admitirlo pero la Emma periodista tenía un estilo muy exquisito para arreglarse, su cabello rubio ondulado tomado en una gran coleta alta con toda la frente despejada, aros de diamantes y ese vestido negro con un escote cubierto hasta el cuello por un entramado de encaje la hacía lucir fina como una muñeca de porcelana que jugaba a los desafíos.

-Señorita Mills, me di el tiempo de revisar su biografía por internet pero dice muy poco, me interesa saber...

-¿Acaso no dijimos que lo haríamos a mi manera?-. Avergonzada miró su gargantilla de oro blanco, pero luego se acordó que a un entrevistado se le miraba a los ojos de forma directa –Esta nota es como todas las demás, mis logros, los desafíos que he superado hasta llegar donde estoy, mis planes a futuro ¿No puedes hacer algo original?- Por primera vez Emma la miró con una ceja arqueada.

-¿Quieres que sea original? Podría describir en la nota cómo te escuché teniendo sexo después de tu gloriosa presentación en el Paris Fashion Week...-. Regina frunció el ceño molesta, ya sabía que la había escuchado pero que se lo dijera en su oficina en ese tono le enfadaba –Bien, quiero saber que significa la sigla H&C y porque decides ponerla como el nombre de tu propia marca-. Regina se apoyó sobre los codos en el escritorio.

-H&C son los nombres de mis padres, Henry y Cora, representan la lucha por alcanzar el tener un puesto en la sociedad, representan la nobleza y el dar todo de sí por las personas que aman

-Pues me parece precioso el significado-. La rubia susurró conmovida –La familia es nuestro sustento emocional, de ellos podemos aferrarnos cuando más lo necesitamos-. Regina apretó los dientes, para Emma era fácil contar con ese apoyo emocional a la mano de sus padres, ambos vivos, pero para Regina su única familia era Violet porque de Neal no tenía noticias hace muchos años, un conflicto emocional no superado, Regina de pronto levantó el teléfono.

-J'ai besoin de deux "Coffee"-. Echó un vistazo rápido a la periodista –Apportez-moi les cookies-. Emma le miraba los labios con melancolía, no había un rastro de deseo en sus ojos pero lo que recordaba le daba un poco de angustia. Hace años tenía que ver como Regina modulaba para comunicarse, ahora hablaba y cantaba en su mejor tono posible en dos idiomas o hasta quizás más –¿Qué más quieres saber?

-¿Qué expectativas tenías del Paris Fashion Week, que no se cumplió y qué cosas nuevas te trajo?

-Tenía expectativas muy buenas porque sabía que estar aquí siendo protagonista era algo importantísimo para muchos diseñadores, todas se cumplieron y superaron lo que esperaba, lo más importante es que ayer firmé para una tienda de la que no daré nombre por ahora pero sí puedo decir que parte de mi colección estará allí...-. Rascó su mentón pensando en que más diría –Mi meta es que mi marca H&C sea tan reconocida como lo que es Carolina Herrera, Calvin Klein y así una larga lista por delante, deseo tener tiendas H&C en varios países.

La conversación siguió el rumbo solo de lo profesional, cada una estaba haciendo esto lo más maduro posible para terminarlo cuanto antes. Aunque Emma no sabía que pasaría cuando las preguntas llegasen a su fin ¿Sería un "Adiós" y nada más? Porque no podía quitarse de la cabeza el hecho de que debía pedirle perdón por el pasado o mencionar el accidente siquiera para cerrar de todas maneras un ciclo inconcluso de su vida, de la vida de ambas. Fueron interrumpidas por la secretaria castaña de ojos color miel que traía una bandeja con dos tazas de vidrio y platillos finos que contenían café. Inspiró lentamente para que ese aroma llenara sus pulmones, pero cuando vio una caja metálica con galletas su alma pareció rasgarle el cuerpo por dentro. Galletas... Galletas...

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Flash Back

-"Yo no sé qué puedo agradecerte pero te daré un consejo"-. Regina siguió escribiendo mientras de sus labios colgaba media galleta –"No pienses que todo está asegurado, un día lo que creemos que tenemos puede desaparecer de golpe"-. Emma iba a responder pero la bajita siguió escribiendo –"Perdí mi voz, mi padre y muchas cosas en un accidente automovilístico, quizás tú tienes bastante dinero pero hay otras cosas, muchas otras cosas que se pierden y el dinero no puede pagar"

-¿A qué te refieres?-. La Rubia susurró angustiada, Emma dudó si seguía escribiendo o no, pero la verdad es que no volvería ver a esta guapa chica otra vez.

-"Una pareja, Emma, un accidente puede hacer que una pareja te olvide"

Fin Flash Back

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Esa vez había sido la primera ocasión donde se pudieron reunir como dos personas civilizadas sin tratar de arrancarse la piel con la mirada. Cuando adolescentes se juntaron bajo un árbol en la mansión de los Swan y brindaron con una galleta. Sus ojos se humedecieron al instante porque las palaras escritas en ese tiempo por "Cenicienta" ahora cobraban un sentido tan fuerte que le dolía el pecho. "Cosas que se pierden y el dinero no puede pagar" "Un accidente puede hacer que una pareja te olvide". Ella la perdió en el pasado, ni con todo el dinero del mundo pudo encontrarla y traerla de vuelta, el accidente representaba todas las falsas acusaciones en su contra y que ella creyó sin darle una sola cuota de confianza, Swan la había olvidado como novia cuando más la necesitó.

Regina miró los ojos de Emma, luego la dirección de su mirada y se retorció sobre el asiento de cuero al interpretar las imágenes que podía pasar la cabeza de esa mujer.

-No somos adolescentes Emma Swan, no pienses en el pasado y mira el presente porque es lo único que tenemos-. Emma se secó la lágrima que nunca escapó y la miró desafiante pero herida.

-¿Pretendes que sigamos esto como si nada? ¿Crees que es sano? ¡¿Lo crees?!-. Levantó la voz pero Regina no se inmutó, solo apretó los labios porque nada la iba a hacer caer –¿Sabes lo que pienso? Que esto es burdo, patético y falso ¿Quieres que me pare delante de ti solo como una periodista? ¡Maldita sea Regina no te veo hace 10 años! ¡Hace 10 años luché con mis propias culpas y demonios luego de darme cuenta de un error que cometí!-. Regina se paró imponente y con la mirada de un demonio a punto de explotar.

-Hace 10 años tú decidiste cambiar el curso de las cosas, si quiero que esto sea profesional, si quiero que nada del pasado influya en esta jodida entrevista es porque quiero que termine cuanto antes, que CNN tenga la noticia que acordamos porque soy una mujer de palabra, pero a lo que a nosotras respecta personalmente no me interesa... Cambiamos, crecimos, tenemos otra vida, la culpa que tienes es tu propio castigo y yo estoy cumpliendo un sueño preocupada de otras cosas, has sido tú la que por accidente apareciste, si no tengo empatía ni corro a abrazarte pregúntate porque... ¿Harías eso tú con esa persona que considerabas la última que te fallaría? ¿La primera que saldría a defenderte? Pero que al final de cuentas terminó por darte la espalda ¿O no Emma?-. Para la rubia el suelo bajo sus pies era arena movediza, estaba sentada mirando un poco más hacia arriba los ojos de esta nueva Regina.

-No es como que viva pensando en el pasado, también te superé, también vivo, también tengo parejas y sexo, también tengo un sueño cumplido y un trabajo que amo... es solo que no puedo fingir que no me impacta encontrarte acá.

-¿Y? ¿Qué quieres que haga? ¿Qué te termine contando cada cosa que hice en estos años? Eso no va a pasar y esto va a terminar-. Regina volvió a sentarse en su lugar y la miró sin expresión alguna –Me gusta mi vida, me gusta lo que tengo y lo que he logrado, no me interesa... en serio, no me interesa lo del pasado porque este es mi presente y como tal tú no formas parte de él.

Listo, esto era lo que debía escuchar para darse cuenta que la entrevista se había acabado hace mucho rato ya. Había cumplido con su deber de periodista y llegó hasta lo último para terminar la entrevista, incluso recibió la cruda verdad. Regina no era la misma del pasado y tampoco volvería a serlo, sus errores hicieron que ella tomara decisiones que la llevaron hasta la cima y se quedaría con la imagen de una mujer que no quería en lo más mínimo saber de ella. No iba a culparla pero tampoco iba a aceptarlo de buenas a primeras. Tomó la grabadora y guardó el archivo antes de meterla en su cartera. Se colocó una chaqueta para cubrir su cuerpo y se paró para salir de allí. Caminó hacia la salida de la oficina seguida por esos pasos firmes y decididos de la gran "Evil Queen ", por supuesto que la encaminaba, se aseguraría de que se fuera ya. Con un último gesto cortes Regina le abrió la puerta, Emma se volteó y la miró por última vez a la cara. Tenía pena, era ser humano, sentía mucha pena porque las cosas no se hubieran podido quedar en buenos términos.

-Adieu Emma-. Dijo en francés con tono frío.

Iba a decirle adiós también pero se sentía tan cansada emocional y físicamente que las palabras no salieron de su boca y solo pestañeó un par de veces antes de salir de allí. Sabía que Regina se había quedado mirando su figura pero eso no le impidió seguir con la mirada al frente hasta el elevador. Emma arreglaría las cosas en su maleta, se iría de vuelta a Estados Unidos y se preocuparía de editar una buena entrevista para seguir con su vida. Tenía una mejor amiga con la que trabajaba, una familia increíble y otras personas que hacían de su día a día o noche tras noche una gran oportunidad para botar el estrés.

Regina se paró frente a la enorme ventana de vidrio en su oficina para mirar lo que se alcanzaba a apreciar de Dijon. No sabía si sentirse bien, indiferente o mal por lo que había dicho. Si hubiese sucedido esto hace 10 años se habría expresado por medio de señales, escrituras o modulaciones, le habría dicho todo lo que pasó por su cabeza pero ahora a la edad de casi 28 años había algo poderoso llamado orgullo. No iba a decirle cada una de las cosas que pasaron, cómo llegó a ser una persona que podía expresarse verbalmente, cómo sufrió después de la muerte de su madre, cómo se convirtió en la mamá de su hermana o esas cosas, tocó lo suficiente el tema del pasado para seguir el presente ¿Acaso creyó que con decirle esas cosas a la cara de Emma se sentiría mejor? No, ahora se sentía extrañamente incompleta como si por lo que tanto esperó para escupir no la llenó.

Pero la vida es como un boomerang, hacemos cosas o tenemos personas que alejamos de nuestra vida con o sin decisión propia... pero todo, a fin de cuentas, todo regresa.

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HI~
¿QUE TAL?
ESPERO LES GUSTARA EL CAPI.
POR CIERTO, ENTRE MÁS COMENTARIOS TENGA UN CAPÍTULO. MÁS POSIBILIDADES HAY DE QUE ACTUALICE OTRO ENSEGUIDA. 😉