Capítulo 46

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La mirada penetrante de Emma le decía una cosa, sus preguntas serían hechas con seguridad y no mostraría la debilidad ni sensibilidad cuando tuvo que entrevistarla en Francia. Incluso con su cabello tomado en un moño lucía segura. La moderadora acercó el micrófono para comunicarles a los periodistas que la ronda de preguntas empezaba a partir de ahora. Muchas manos se alzaron pero como si por arte de magia todos desaparecieran, la mujer eligió a la rubia para ser la primera. ¡Vaya destino!

-Aquí, Emma Swan para CNN, señorita Mills-. Le gustaba la palabra "señorita" sobre todo porque se sentía dominante de la situación y un escalón más arriba de todos –¿Cuáles son sus planes después que esta unión con "Valentino" termine? Tenemos entendido que solo es por otoño-invierno y que a partir de marzo del próximo año ya no expondrán sus diseños.

-Tengo otras ofertas de tiendas que mueren por exponer mis colecciones, por supuesto no daré nombres porque no corresponde pero veremos junto a mi equipo de H&C cual escogeremos de acuerdo a nuestras necesidades-. La moderadora iba ceder la pregunta para otra persona pero Swan por supuesto fue más rápida.

-¿No le parece que es caminar sobre arena? Hago esta metáfora para que comprenda la duda que surge cuando la escucho. Usted tiene conocimiento que sus modelos se están solicitando muy rápido entre la elite, ¿Tiene o no tiene un plan a seguir? Dentro de una empresa eso es lo fundamental y "esperar" no es un gusto que todos se puedan dar ¿Por qué no asegurar y trabajar desde ya para vender con su primera tienda?-. Regina apretó los dientes, esa mujer era atrevida y sus preguntas iban dirigidas con segunda intención.

-Primero, no me parece caminar sobre arena porque tengo que evaluar que tan bien se venden mis productos cuando están expuestos en una tienda, segundo si tengo planes a seguir pero a usted ni a la prensa ahora le compete enterarse y tercero, hay que hacer un estudio de mercado para saber cómo está la competencia, donde podemos instalar nuestra primera tienda y cosas por el estilo... ¿Le quedaron dudas o quiere seguir hurgando?

-Por ahora no, gracias-. Emma sonreía satisfecha porque la había sacado de quicio, que se diera cuenta que no haría las típicas preguntas que sus colegas a partir de ahora y siempre le habían hecho.

¿Cómo se atrevía a mostrar una actitud así en una conferencia de prensa? Parecía casi un problema personal o una periodista de esas "sabelotodo" que molestan mucho. Trató de concentrarse en las preguntas siguientes pero como lo sabía, eran más de lo mismo. "¿Cómo llegaste a formarte como diseñadora?" "¿Cuáles son tus planes a futuro?" "¿A quiénes les debes el lugar donde estás? Etc... etc. Tuvo que fingir interés pero por dentro se sentía incómoda porque sin mirarla directamente, sabía que Emma si lo hacía con una sonrisa irónica ¡Ella sabía que odiaba las preguntas así! Luego de 30 minutos la moderadora dio como terminada la conferencia de prensa, invitando a los presentes a un coctel que ofrecía la tienda "Valentino".

Emma miró la hora en su muñeca, conocía alguno de los periodistas presentes y decidió que unos minutos quedándose aquí no le harían mal a nadie, excepto a Regina. Viéndola caminar acompañada por un séquito de fotógrafos y los más altos cargos de la tienda, sintió una mezcla de emociones. Estaba en la cima, era admirada y apenas comenzaba.

Cuando Regina se dispuso a mostrar la colección ya puesta en vitrina, no sabía si era orgullo lo que pasaba por su cabeza. Esa morena no era la que conoció ni tampoco había cercanía entre ambas, pero verla en lo suyo le daba al menos la satisfacción que no era infeliz ¿O sí?

-Swan ¿No crees que estuviste brava?-. Se acercó un periodista del New York Times, lo conocía hace tiempo. Acercó su copa de champagne a ella a modo de brindis

-Esta mujer odia que le hagan las mismas preguntas de siempre, lo sé, tuve que cubrir su participación en el Paris Fashion Week y para destacar tuve que ser un poco... mmm... mordaz-. Le guiñó el ojo y bebió apenas de su copa, era muy responsable cuando estaba al volante. Desvió la vista hacia la protagonista de esta "cita", ahora todas las dudas y ansiedad de la noche pasada llegaban a su cuerpo, si no hacía lo que tenía pensado hacer no estaría tranquila.

Disimuladamente se acercó por detrás y con su mano rozó la espalda de Regina, quién se tensó y giró su cuerpo para enfrentarla. Las personas que la rodeaban eran casi todas mujeres y por la mirada de ellas sabía que no solo estaban interesadas en la colección que ella les enseñaba.

-Señoritas ¿Me disculpan un momento?-. Su ceño se frunció de inmediato cuando la vio tras suyo –¿Qué quieres?

-Tengo que hablar contigo y no puede ser en este lugar ¿Cuánto tiempo más te queda aquí?

-Lo suficiente para dejar a mis futuras clientas y clientes satisfechos con la colección, me tomaré todo el tiempo que sea necesario-. Emma se le acercó al oído y le susurró para que nadie pudiera escucharlas.

-¿Eso incluye tener sexo en los baños?-. Regina la observó con asco e ira en sus ojos marrones, le aturdía por supuesto la fragancia de vainilla que usaba y emanaba directamente contra su nariz –Pero por supuesto Regina Mills, no tienes agallas para hablar conmigo ¿Cierto? Eso tiene muchas interpretaciones-. Se volteó para irse de esa tienda pero antes que pudiera dar un paso la morena la atrapó del codo, tenían la cara muy cerca una de la otra.

-Ya te dije que no estás en mi futuro, deja de darte importancia-. Emma sonrió con insolencia.

-¿Tendría que dármela? Me la estás dando gratuita al no tener un ápice de valor para hablar conmigo...-. Con cuidado salió de su agarre y caminó entre los presentes bajo la mirada desconcertada de las mujeres que hablaban con Regina. No habían escuchado la conversación pero era evidente que entre ambas algo pasaba.

Se despidió de su colega, del camarógrafo de CNN que la había acompañado y con bastante material para hacer una nota salió de allí (esta vez para la televisión). Con el camarógrafo llegaron por separado y se irían de igual forma, por eso no estaba acomplejada por llevarlo. Allí estacionado vio su precioso Roll Royce e iba a abrir la puerta del conductor pero la mano de un hombre la hizo detenerse.

-¿Emma Swan?-. Asintió con seguridad, no era un delincuente porque andaba de cuello y corbata –La señorita Mills manda a decir que está muy ocupada como para reunirse con usted en este momento pero solicita su número de teléfono para comunicarle cualquier cambio de planes durante estos días-. Preparada como siempre, sacó de su cartera una tarjeta y anotó su teléfono –Gracias.

-Dígale a la señorita Mills que también tengo una agenda ocupada, que lo considere...

Esa misma noche Regina se encontraba tirada boca arriba en la cama del hotel donde se hospedaba, estaba solo con la ropa interior puesta porque el resto la tenía tirada en el suelo. Estaba más que agotada, hasta hace poco se había quedado respondiendo todas las dudas de las personas que la habían ido a ver, tomándose fotos con algunos famosos que se lo solicitaban. Era media noche, sabía que Violet estaba despierta y sería la única en despejar sus dudas y sentimientos pero ¿Sería correcto contarle la verdad? Nadie más que David sabía que había visto a Emma después de 10 años pero había algo que tenía que tener en cuenta, a su hermana no podía mentirle ¡Jamás!

Marcó su teléfono y espero que contestara, por suerte lo hizo casi al instante. Su voz, su entusiasmo, era esto lo que necesitaba.

-Dime de inmediato cómo te fue hoy ¡Moría por estar allí!

-Pero estás en clases y eso es mil veces más importante-. Dio un suspiro y se acomodó mejor sobre la cama, su cuerpo estaba inquieto –Mi día fue completamente extraño, bipolar...

-Dime que sucedió-. Susurró después de haber tragado saliva.

-Todo perfecto, me sentía la reina del mundo cuando bajé del vehículo y me esperaban fotógrafos, sobre todo cuando entré y me dieron aplausos, todo iba bien, todo como lo tenía planeado pero… Pero todo se rompió en la conferencia de prensa-. Pausó unos segundos –La primera persona en hacerme una pregunta fue Emma Swan.

-¡¿Ella estaba allí?!

-Es periodista-. La menor se acomodó nerviosa el cabello, por supuesto que ella lo sabía porque la vio en el noticiero nocturno de CNN pero... ¿Llegar a encontrarse con su hermana? No era bienvenida para nada en su vida aunque prefería escuchar la reacción de su hermana, no quería verla alterada o nerviosa -Violet no es la primera vez que esto pasa porque...

Allí le contó exactamente todo lo que había pasado en Francia, incluso la evidente sorpresa en ella cuando se dio cuenta que la entrevistaría. Violet no decía nada porque la escuchaba atentamente aunque por su cabeza pasaran miles de palabras que no era capaz de pronunciar por ser groseras. ¡¿Estuvieron juntas en el mismo lugar y no la había visto?! Moría por verle la cara para que se diera cuenta de cómo había crecido y que tenía agallas para defender a su hermana, aunque había algo que la frenaba, su hermana hablaba desde una parte que estaba dañada pero ¿Qué estaría pasando por la cabeza de Emma?

-Y hoy antes de irse me dijo que quería hablar conmigo... Violet, te juro que no me interesa interactuar con ella, me enoja tenerla cerca y empiezo a recordar cada una de las cosas que pasamos para llegar donde estamos-. La menor suspiró tratando de buscar palabras adecuadas, había que ser imparcial en esto aunque no significara aceptar a Emma, ella también le tenía rencor.

-Gina hay una cosa que debe estar clara para ti y para mí, todas las decisiones que tomaste después de esa noche, fueron tuyas, nadie te obligó y los Swan no tienen directamente la culpa...

-Pero...

-Gina, piénsalo bien, sabes que no lo has superado y no serás 100% feliz hasta que tengas una conversación real con Emma...-. Al escucharla gruñir sonrió –Nadie te pide que sean amigas o que sigan manteniendo el contacto pero necesitas tirar toda la mierda para afuera sin ser agresiva con ella, ahora son adultas y deberían saber cómo comportarse... ah y escuchar lo que te quiera decir.

-Tengo su teléfono celular anotado en una tarjeta, mañana tengo pensado ir a primera hora de la mañana a verte...

-Gina-. Sonaba a tono de advertencia –Ya sabes lo que tienes que hacer primero, hazlo por ti, por tu salud mental, por ser libre de tus propios miedos y recuerdos... Hazle ese favor a tu cabeza loca que tanto amo... llámala.


...


2 días después jueves 5 de septiembre

Una por una revisaba las hojas que tenía entre sus manos mientras sus colegas exponían los recientes acontecimientos que se convertirían en las noticias para el programa de la noche. Alzó sus ojos a la mesa, cafés humeantes que inundaban con su olor la sala, la atención de sus colegas en el jefe que decía lo que estaba bien y lo que debían borrar, todo era como siempre, una rutina. Anoche emitieron la nota sobre la llegada de Regina Mills y el revuelo que causó en las calles alrededor de "Valentino", los invitados, la opinión de los que ella misma había entrevistado e incluso algunas preguntas de la conferencia de prensa (incluyendo las de ella), disfrutaba como sonaba su voz y no era la única con esa opinión, los demás pensaban lo mismo.

-¿Qué piensas de eso Emma? Serás tú quién lo relate-. Entrecerró los ojos, vio una de las hojas y suspiró –¿Te sucede algo? Jamás andas distraída.

-Dormí poco anoche, no se preocupe ¿De qué hablaba?

-Sobre cuánto tiempo le damos a la noticia del asesino de Dallas-. Emma no tardó mucho en dar una respuesta, tenía experiencia y aunque no era la suficiente era bastante buena.

-Me parece que no hay que darle más de 4 minutos, en los noticieros de otros canales, en el portal de CNN, en el diario, en los matinales, todos han hablado del psicópata de Dallas que asesinó a 40 estudiantes extranjeros ¿Cree que debemos sobre explotar aquello cuando ya es una noticia muy manoseada? Hicieron en la madrugada un "Breaking news" y fuimos los primeros, están hablando ahora en nuestro canal sobre eso-. Indicó la televisión en mute que se ubicaba en una esquina del salón de reuniones –No más, solo hablar en cómo está la investigación pero la gente no desea escuchar lo mismo.

-¡Por eso eres mi periodista estrella!-. La indicaba provocando que se sonrojara y hundiera su rostro entre las hojas. Todos sonreían porque sabía cómo era su personalidad y que no le gustaba que la adularan frente a todos, si fuese otra la situación y Emma una arrogante...

Cuando terminaron Emma se despidió de todos, tenía cosas que hacer en uno de los centros comerciales pero la vibración de su teléfono en la cartera la sacó de trance. No conocía el número pero atendió de todas formas, nunca se sabe que hay detrás.

-¿Hola?-. La persona del otro lado solo respiraba, puso los ojos en blanco porque le recordaba a las películas de psicópatas –Mira, si estás haciéndome una broma juro que corto, que deseas, quién quiera que seas...

-Tengo mala señal en este lado del hotel-. Cuando habló con ese acento sus pies frenaron de inmediato, ELLA estaba llamando lo que podía significar dos cosas –Tú y yo tenemos una conversación pendiente-. ¿Realmente estaba muy segura como lo demostraba el tono de su voz o era una gran actuación? Porque ella se sentía extraña.

-¿Te dijeron que tengo una agenda ocupada?-. Miró el reloj en su muñeca –Son las 10 de la mañana, pronto tengo que regresar a los estudios de CNN.

-Tengo una reservación en el restaurante "Per se" se encuentra en la cuarta planta del complejo de Time Warner, te espero a las 2 de la tarde...-. Antes que ella pudiera responder, Regina se adelantó –Deberías saber que odio la gente impuntual.

Se quedó mirando el teléfono en su mano mucho rato después de que esa llamada terminara ¡¿Pero qué mierda se creía?! Esto no era Francia ni H&C, no estaba en sus dominios para mandar como se le diera la gana, esto era Estados Unidos. Pero no sabía si su cuerpo temblaba de ira o porque sabía que la conversación que tanto quería, se haría. Emma se lo había pedido 2 días atrás pero ahora que Regina accedía se sentía cobarde, no tenía que retroceder, tampoco humillarse, solo ser sincera con alguien que en el fondo no era una desconocida. Pero había algo que quizás Mills no sabía, el restaurante estaba en los complejos de la multinacional donde sus padres trabajan ¡Mierda! Ellos no sabían que la había visto después de 10 años ¿Se la toparían ahora? Quizás no, quizás estaba la posibilidad de que fueran al restaurante Masa que también estaba en la cuarta planta de la enorme edificación.

Si, tuvo que volver a los estudios de CNN para preparar el noticiero nocturno, pero su cabeza daba vueltas y vueltas en la breve llamada que había tenido con la "Evil Queen". La hora se acercaba, el tiempo, santo cielo, el tiempo volaba y quería frenarlo pero ¿Cómo? Todos acordaron juntarse para comer en algún restaurante pero ella con educación declinó la oferta, tenía una junta con una "amiga". Casi corriendo fue al baño cuando allí dentro se topó con Belle, su secretaria y mejor amiga.

-Emma ¿Por qué esa cara?-. Belle la sostuvo del codo para mirarla más de cerca.

-Tengo que verme bien, voy a reunirme con una... una...-. Por los gestos de Belle sabía que mentirle no era una opción –Con Regina Mills-. Belle ahogó un grito, sacó sus pertenencias y le soltó el cabello a la rubia para que cayera alrededor de sus hombros.

-¿Por qué con ella? ¿Te está buscando? Esto es demasiada coincidencia-. Ambas miraban el espejo.

-Belle, yo...-. Botó todo el aire de los pulmones –Ella y yo fuimos novias en la adolescencia-. La castaña empezó a boquear como pez fuera del agua, casi como si se hubiera ganado la lotería o tuviera al mismísimo Jesús hablando frente a ella, no tenía idea que su amiga tuviera inclinaciones hacía las mujeres –Tenemos problemas pendientes, cuando termine con eso te contaré todo ¿Si?

-Poner... poner-. Con la mano temblando le acercó un lipstick.

¿Qué tan difícil era creer que Emma había tenido una relación con la famosa Regina Mills? Las personas no sabían realmente el pasado de la diseñadora del momento, jamás pasaría por sus cabezas que partió de una familia humilde aunque... ¿Era relevante eso para ella? No, no ahora. Manejaba el Roll Royce con las manos sudando, cada 5 segundos se miraba en el espejo retrovisor para comprobar si el maquillaje y el cabello estaban en orden. Se regañó a si misma por eso, por supuesto que no debía importarle que tan "bien" estaba frente a los ojos de Regina, pero había que recordar que ella era diseñadora y se preocupaba por la belleza femenina. Allí vio el edificio del hotel Mandarían Oriental donde estacionaría su auto ¡Dios! La adrenalina estaba causando estragos en su cuerpo, una vez más estaba sudando. "Valentía ante todo" murmuró mientras le pasaba las llaves a un botones antes de darse la vuelta y caminar a la calle paralela. No quería que sus padres las vieran, rezaba para que eso no sucediera.

Miró su reloj, faltaban 5 minutos para las dos cuando ingresó al restaurante "Per se" en el cuarto piso, allí la recibió un mesero elegante que pidió su nombre. Con solo decir Swan le indicó la mesa donde la estaban esperando. Todo el mundo bajo sus pies se empezó a deshacer cuando la vio leyendo concentradamente el menú.

-Señorita Mills, la señorita Swan está aquí… Tome-. Le entregó la carta –Estaré atento a cualquier cosa.

Cuando se retiró, Mills levantó sus ojos hacia ella con una expresión poco alentadora ¿Qué le parecía mal? La rubia se acomodó frente a Regina con el estómago apretado ¿Cómo podría comer?

-Hola Regina-. Sonrió de medio lado aunque por dentro tenía pena, no le gustaba sentirse odiada –¿Cómo ha sido tu estadía en New York?

-He estado mirando tiendas de diseñadores por toda la ciudad, haciéndome una idea de cómo sería tener la mía en Francia, eso es lo que llamo estudio de mercado, por si quieres seguir contestando tu pregunta de la conferencia-. Emma miró el tenedor con las mejillas sonrojadas.

-Pediré lo que sea, es comida francesa así que supongo que sabrás elegir mejor que yo-. Le hizo una seña al mesero para dar su orden junto al mejor vino tinto que tuvieran –Mmm bueno, creas o no he estado muchas veces en Time Warner, nunca entré a este lugar... es... bonito.

-"Oh Mon Dieu"-. Cruzó los brazos a la altura de su pecho y la miró con una expresión que no era molesta pero tampoco feliz, era extraña –Quiero que vayamos directo al grano Emma, quiero saber qué querías decirme ese día cuando estuvimos en "Valentino".

De pronto todo el restaurante desapareció, solo eran ambas mirándose fijamente, una con rencor la otra con dolor. "Busca las palabras adecuadas" se dijo a sí misma varias veces, "Busca las palabras adecuadas" volvió a repetirse. Levantó sus ojos hacia la morena con la máxima sinceridad que podía hacerlo, quizás desprendiéndose de varios "muros" de seguridad que levantó para protegerse de los recuerdos del pasado, porque para estar tranquila debía hacerlo. Ese gesto, esos ojos tristes incomodaron a Mills.

-La conversación que tuvimos en Francia fue muy rápida, vacía, nos expresamos muy mal... es decir... Gina, vuelvo a repetirte que no puedo actuar frente a ti como si algo no me pasara, sabemos perfectamente que sucedió hace 10 años y es que no confié en ti cuando...-. Apretó los labios, recordar el rostro angustiado de "Cenicienta" era impactante, sobre todo porque a pesar de los años lo tenía grabado en la mente –Cuando más me necesitabas... no fue fácil para mi enterarme que me engañaron también, que por eso y otras cosas no te presté ayuda, he tenido que luchar con mis propios demonios... o ¿Crees que es fácil la idea de que la única mujer de la que me he enamorado desapareció sin dejar un rastro?

-¿Crees que es fácil ver que la mujer que amabas te da la cara?-. Susurró con ira.

-¿Estoy diciendo que lo es?-. El mozo se acercó a ellas y les sirvió vino a cada una en su copa, luego se retiró –Regina estoy explicando que no fue fácil para mí cuando te fuiste, volver a Heidelberg y que cada uno me juzgara con la mirada, tener que escuchar a muchos siendo felices por tu ausencia y ese tipo de cosas me pusieron tan nerviosa, estuve por días teniendo crisis de pánico... tuve que ser ayudada por un psicólogo para tratar de vivir con la culpa de que dañé a mi novia-. Regina tensó la mandíbula, la palabra "novia" sonaba tan lejana y casi irreal entre ambas –No sé qué cosas te sucedieron en el camino pero si hay algo de lo que estoy arrepentida y lo estaré siempre es de no haber tenido la confianza suficiente en ti a la edad de 18 años, lo siento Regina, de verdad lo siento pero era solo una adolescente.

-Si no tenías la confianza en mí es porque realmente no me querías tanto como yo lo hacía-. ¿Debería dolerle que Swan solo bajara la cabeza con los ojos húmedos hacia la copa? ¿Eso era admitirlo? –Emma, sinceramente te guardo rencor, no he podido sanar esa parte de mí y ese rencor me está llevando a querer desaparecerte de mí vista para siempre... No tenías ni la más puta idea de lo que iba a hacer esa noche antes de navidad, me había preparado con algo para ti porque creí que te merecías todo, te amaba-. Su confesión provocó la caída de una lágrima en Emma –Pero cuando fui acusada por alguien que en ese entonces no tenías ni idea, con unas pruebas que no eran correctas, tú no me miraste con cariño, me acusabas ¿En el fondo creías que era una ladrona? ¡¿Qué yo podría robar tantos millones a un hombre que admiraba y le debía tanto?!

-No-. Susurró –Pero había pruebas Regina, había pruebas y para alguien como yo... dudé y no fui la única, en ese momento.

-Tinker confió siempre en mí, David me pidió perdón horas después y me ayudó a escapar, no te explicaré lo de Mal porque supongo que fue a darte una visita amable a la mansión-. La rubia temblaba como un animal antes de ser sacrificado mientras bebía su vino, Regina hablaba con tanto dolor que podría escupir ácido por la boca o fuego, cualquiera de ambas –Pasaron muchas cosas después de eso, Emma, mi... mi madre se enfermó y... y falleció.

-¡¿Qué?!

Ahora las lágrimas tímidas caían más y más sobre sus mejillas, no podía concebir la imagen de una adolescente muda y perdida en Francia teniendo que luchar contra el mundo y ella sin poder ayudarla en lo más mínimo.

-No voy a hablar de ella porque su memoria merece respeto... puedo comprender cómo te sientes, éramos jóvenes, inmaduras, creyendo en lo que no existe-. Emma se dio cuenta que ella tenía un anillo de oro en su dedo meñique de la mano izquierda, si tan solo supiera como lo había obtenido –Pero tuve mi propio infierno, uno que no merecía mucho menos la mujer que tanto amo y que es mi hermanita...

-Tuviste que criarla sola-. Por un segundo Regina tuvo la tentación de borrar las lágrimas de su cara, pero se contuvo porque no había confianza para hacerlo –Mierda.

-Así mismo comprenderás que pensar en perdonarte o querer verte no está en mis planes, te entiendo, pero no te perdono lo que pasó...

-Solo pido eso, perdóname, perdóname por ser inmadura, por ser solo una adolescente, por ser engañada gracias a Killian...

No decía nada, solo se limitó a beber el vino mirándola fijamente. Swan estaba perdiendo su "dignidad" ante sus ojos pero para equiparar la vergüenza que Regina pasó tendría que humillarla de la misma forma. No haría eso, era adulta y quizás antes de admitirlo la "Cenicienta" que guardaba dentro la frenaba para que no cometiera estupideces. Cerró los ojos y pidió mucha fuerza a sus padres en el cielo ¿Querrían ellos que se comportara de esta forma? Pero si en el pasado era muda y las palabras no salían de su boca por más que quisiera, ahora le pasaba lo mismo porque se sentía incapaz de decir "te perdono", eso sería faltarle el respeto a todo lo que la incitó a llegar a ser lo que era.

-No puedo-. Regina dijo por primera vez con dolor, casi con la misma vulnerabilidad que ella –No puedo decir eso, no me sale, no...-. Emma limpió las comisuras labiales del vino que bebía, se secó las lágrimas con el dorso de la mano, dejó un billete de 100 dólares en la mesa y se le acercó para susurrarle al oído.

-Ahora que sabes que realmente lo siento, será tu problema castigarme de por vida por eso...-. Regina giró el rostro, ambas tenían la nariz tan cerca que podían sentir el aliento de la otra sobre su mejilla, sobre el costado de sus labios calientes –Después de todo Killian logró lo que quiso, si en el pasado yo pequé de ignorante, ahora serás tú la que peque de orgullo y soberbia.

Antes de poder recriminarle sus palabras, Emma salió de allí dejándola sola en la mesa, sola con los vinos, sola con sus pensamientos. ¿Pecar de orgullo y soberbia?... eso era un grandísimo "Touché" en el corazón para "Evil Queen".

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¿QUE TAL?
¿QUE CREEN QUE PASARÁ DE AQUÍ EN ADELANTE?
¿SERÁ REGINA CAPAZ DE PERDONARLA?

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