Capítulo 48
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Domingo 8 de septiembre 2019 marcaba el calendario.
Dicen que la culpa es el peor castigo de todos, que se aferra a ti como un gancho y no se desprende, los Swan eran testigos de aquello y podían confirmarlo. El día estaba soleado ideal para hacer un picnic al aire libre pero ellos no estaban en Los Ángeles para disfrutar de esa alegre cotidianeidad, de hecho el motivo que los traía aquí era todo lo contrario. Como tenían ciertas influencias, le pidieron al encargado del parque que les diera el lugar exacto donde se encontraba enterrada ella, Cora Mills.
Caminaban los 3 tomados de la mano, James al costado derecho sosteniendo la mano de su hija, Emma al medio y a su otro lado Ingrid que también se aferraba de ella. Sus rostros delataban los sentimientos que tenían con esto y ninguno calzaba con lo de "hacer un picnic". Esa noche que se enteraron que Cora estaba muerta fue un pequeño infierno, Ingrid lo negaba una y otra vez mientras James miraba sus manos con lágrimas en los ojos. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿De qué? ¿Exactamente cuándo? Cora había sido mucho más que solo una empleada, le habían tomado tanto cariño a ella y su familia que la ayudaron de todas las formas que pudieron. Esta vez no usarían sus contactos para recabar antecedentes porque el motivo era delicado, doloroso y personal, solo esperarían encontrar el momento precioso para hablarlo con Regina, solo ella tenía la palabra.
-Creo que es por acá-. Susurró Ingrid indicando una preciosa lápida al lado de otra con el mismo diseño. Los tres se acercaron más y leyeron lo que estaba escrito, efectivamente era Cora y a su lado su esposo Henry Mills –Dios...-. Gimió.
-Hace... hace 9 años-. Murmuró el hombre con su voz quebrada mientras se agachaba frente a la lápida, el nudo en la garganta se fue deshaciendo en forma de lágrimas en sus ojos azules. Esa esforzada mujer que era el ejemplo para tantas había fallecido poco después de que se fueran a Francia, pensar en las consecuencias y sentimientos que tuvieron que pasar sus hijas lo estaba volviendo loco. Acercó una mano a la lápida y susurró mientras sollozaba –Cora, por favor... Por favor perdóname.
Emma observaba la escena desde unos pasos atrás, quería que sus padres tuvieran la instancia para "comunicarse" con ella. Era tanto el desgaste emocional que ni siquiera se arregló y maquillo como usualmente la gran Emma Swan, famosa periodista, lo hubiese hecho. Era fuerte escuchar a su padre llorar en los brazos de su madre, quejándose por haber sido un bastardo con Regina y no haberle prestado la ayuda que necesitaba. Sus propios ojos se llenaron de lágrimas pero apartó la mirada, encontrando una banca donde podía acomodarse y reflexionar sola.
Levantó los ojos al cielo y suspiró, quería dejar de sentirse como la mierda y sabía que esto era poco comparado con todo lo que tuvo que pasar Regina, mas, también consideraba lo suyo importante y sobre todo como se sentía su familia.
-Cora-. Susurró al aire, al sol, a todo lo que la rodeaba, gotitas saladas caían en su barbilla –No sé exactamente qué hacer para que todos nos sintamos mejor, incluyendo tus hijas... miro a mis padres, sé que lo sienten en el alma ¿Los escuchas llorar? Yo también-. Suspiró –Traté de acercarme a Gina pero no puedo hacer más, no quiero herirla más...-. Sonrió débil secándose las lágrimas –Es una gran diseñadora, estoy segura que pronto llegará más allá de la cima, felicidades a ti y Henry por lo que hicieron... solo te pido una cosa, una sola cosa...-. Volvió a mirar el cielo despejado, su semblante adoptó de nuevo una expresión de angustia –Ayuda a tu hija a encontrar la tranquilidad, si ella está bien estoy segura que todos nosotros también.
No podía ver ni sentir pero una mano delicada se posó en su hombro para apretárselo con mucho cariño. Las personas tienen derecho a segundas oportunidades, a pedir perdón y recibirlo ¿Cuál era el objetivo de hacerse más daño? Ya habían recibido su propio castigo por no aprender el real significado de la palabra confianza, estaban pagando por cosas que no eran del toda su responsabilidad, ya era suficiente. El ser que estaba detrás de ella se tomaría en serio su papel y esas peticiones.
...
Casi dos semanas completas habían pasado desde ese día, era 23 de septiembre, la semana comenzaba. Emma bebía un café al lado de Belle mientras revisaban el contrato que Fox le ofrecía. Ya había tenido una reunión con el jefe y de aceptar cambiarse de canal su trabajo finalizaba este mes, pues bien, ahora estaba a punto de firmar convencida que todo sucedía por algo. Obviamente agradecía su carrera a CNN porque creció como periodista allí, lamentablemente o no, todos tenían que volar en algún momento y ella sentía que FOX era un paso grande y el camino correcto a seguir.
-Pues bien, llamaré a Andy para decirle que iremos para allá y que firmarás el contrato-. Dijo Belle
-Si yo me voy tú te vienes conmigo, estoy segura que además de seguir siendo mi secretaria conseguirás algo mejor para ti.
-Ojalá Dios te escuche-. Belle empezó a moverse inquieta en su asiento –Dios, el efecto del café pasa rápido, iré al baño...
Emma sonrió de costado al verla caminar torpemente hacia un pasillo de la cafetería. Estos días había recuperado inusualmente el sueño, se sentía mejor al igual que sus padres, si bien añoraban "perdón", estaban asumiendo 10 años más tarde que esta era la realidad que los envolvía y por lo tanto debían aceptarla de una vez por todas, dependía de ellos hacerla buena o amargarla para el resto de sus días ¿Era un estado definitivo o solo transitorio?
Su teléfono sonó en la cartera, conocía el tono especial que le había puesto y por el número en la pantalla supo que era él, su compañero de juergas, el hombre con el que últimamente el sexo era realmente un placer y no necesitaba ir a un bar para acostarse con cualquiera, de todas formas solo estaba a una llamada de distancia para meterlo a su cama.
-Hola Graham-. Susurró mirando hacia atrás, no quería que Belle escuchara este tipo de cosas. Era una mujer casada, le daría el sermón de actuar como mujer responsable, usar preservativos y esas cosas de las que estaba muy consciente a estas alturas –¿Qué tal todo?
-Estoy a punto de venderle un automóvil a un ruso, mis concesionarias son las más apetecidas... pero no tanto como tú-. Usó ese tono sedoso para provocarla, él también era un hombre con necesidades y cada vez que ambos tenían tiempo le gustaba tenerla encima suyo. Emma lo había conocido en una cena en la casa de un colega, como él había quedado sorprendido con ella le había pedido a su "amigo" que se la presentara. Fue tanta la química entre ambos que no tardaron más de un día en caer en la cama del otro, y así al pasar los meses se convirtieron en compañeros sexuales cada vez que podían o había deseo, por supuesto que ninguno de los dos quería compromiso.
-Agradezco el piropo, Graham, pero ahora estoy a punto de firmar un contrato que me hará aún más exitosa que tus concesionarias-. Ambos rieron –¿Qué deseas?-. El hombre al otro lado de la línea miraba un papel y pasaba el dedo lentamente imaginando que era el cuerpo de Emma.
-Me preguntaba si querías venir a cenar esta noche, podemos celebrar tu nuevo contrato-. Bajó el tono y lo modificó para usarlo un poco más ronco –Y después ya sabes...
-Está bien-. Tragó saliva, cuando hay necesidad hay necesidad y con él era tanta la confianza que no ponía "peros" en la cama –9 de la noche en tu departamento, nos vemos.
Justo cortó la llamada cuando llegó Belle. Era su amiga y la amaba, pero no quería recibir sermones ni cuestionamientos de cómo su vida amorosa era seca como el desierto o, por el contrario, como su vida sexual era de hombres que entraban y salían. Se cuidaba, se examinaba constantemente y era muy selectiva con los que estaba, pero si había algo que no toleraba era que alguien opinara sobre eso. Sus padres hace mucho tiempo habían dejado de insistir en la idea de que tuviera una relación estable.
Durante la tarde buscó alguna prenda en el armario para colocarse esta noche, era muy exquisita a la hora de elegir incluso la ropa interior aunque durase unos segundos con ella puesta. Aun sin encontrar lo que quería, el comunicador del pent-house sonó ¿Qué querría el conserje? ¿Graham la vendría a buscar sin haberle avisado? Tomó el teléfono y contestó agitada ¡Aún faltaba una hora!
-Emma Swan al habla.
-Señorita Swan, hay una visita que insiste en subir a verla, dice que es de Fox y que hay irregularidades con el contrato firmado esta tarde.
-Mierda-. Masculló lejos del teléfono ¡No más problemas! ¡No cuando recién hoy estaba todo listo! –Bien, digite la clave de invitados para ella por favor.
Enfadada dejó su cabello sin tomar, se colocó lentes de sol para tapar sus ojos que no había maquillado aún y deseando toda la suerte del mundo se paró en la puerta esperando que tocasen el timbre una vez estuviesen allí. ¿Por qué elegían el peor momento para venir? ¿Por qué no la habían llamado al teléfono? Parecía que tuviese la gripe, su apariencia era decadente y quizás solo por ello cancelarían el contrato, dentro de su trabajo la imagen valía mucho. Se había perdido tanto en esos pensamientos y temores que cuando sonó el timbre se sobresaltó y el corazón se le fue por las nubes con los latidos, abrió la puerta y sonrió.
-Hola bienvenid...a...-. Entrecerró los ojos unos segundos mientras veía a la persona en cuestión de pies a cabeza, cuando llegó a sus ojos supo quién era, el color, la expresión, todo era inconfundible –Vi... Violet ¿eres tú?-. Hace unos años la veía hacia abajo, ahora estaban del mismo tamaño, ya no tenía una niña de 10 años frente suyo ¡Ahora era toda una mujer! su cabello era precioso, largo y negro, sus facciones finas, su silueta moldeada por las curvas, parecía una muñeca junto a eso grandes ojos marrones –Violet-. Gimió, las piernas se convertían en mantequilla derretida y toda la seguridad escapó volando por la ventana para no volver, no por ahora, Violet no se dio cuenta que había dejado de respirar, después de tanto tiempo tenía esa mujer frente suyo y aunque quería comportarse por instinto tenía los puños apretados.
-Tú...-. Trató de mantener la compostura porque no había venido a discutir –Emma Swan, la periodista estrella de nuestro país, "Mon Dieu"...-. Hasta el tono de su voz era adulto y con acento francés, era increíble los cambios que había sufrido.
-Tú... com... cómo-. Tartamudear se había vuelto su nueva forma de expresarse.
-"Oui", soy yo... tú y yo tenemos que hablar seriamente si no quieres que arme un escándalo ¡¿Te gustaría partir hablando sobre mi hermana?!-. Se quedó callada de inmediato, esto se podía salir de control y no era su intención. Apretó la mandíbula pero susurró –Necesito hablar contigo, por favor...
No dijo cosa alguna, solo se apartó para que Violet entrara y se acomodara donde quisiera. Cerró lentamente la puerta y se apoyó en ella unos segundos para observar con cuidado todo a su alrededor, para ser consciente que esto sí era real, pensar en las consecuencias de tenerla aquí y cómo no debía reaccionar frente a ella.
Violet estaba sentada en un sofá de cuero color crema con las piernas cruzadas y el cuello erguido, se sentaba como una dama sofisticada y hasta la forma de mirar era de una chica con clase. Emma se acercó para ofrecerle algo de comer o beber, pero se negó por completo porque su viaje hasta acá no era para sociabilizar, tenía un objetivo y ese era hablar específicamente de su hermana. La rubia se sintió torpe, era obvio que ella la detestaba y no podía culparla porque vio de cerca todas las consecuencias y toma de decisiones de su hermana, solo atinó a sentarse frente a Violet para mirarse fijamente, vaya, era increíble que se pareciera tanto a Regina incluso en la manera de como la observaba.
-Emma, estar acá no es algo grato para ambas, pero me tomó bastante tiempo tomar esta decisión aun cuando mi hermana no es consciente de esto.
-Dime que quieres Violet, me imagino que es algo muy importante como para ocultárselo a Regina-. Aunque Emma tenía ganas de correr y tirarse por la ventana, estaba siendo fuerte al mantenerse en el sitio donde estaba sentada. Pudo ver el cambio fugaz en el semblante de la joven al escuchar el nombre de su hermana.
-Hace unos días vino a Estados Unidos para inaugurar su colección con "Valentino", cuando fue a verme a New Haden la noté muy extraña y aunque al principio lo negó le obligué a ser sincera conmigo... por supuesto el motivo era tu familia, la crisis de pánico, casi la atropellan...
-No te permitiré que hables mal de mi familia-. Apretó la mano en su vestido –Créeme que hemos pasado también por sufrimiento, hemos tenido consecuencias de nuestros actos... hay muchas cosas que hablé con tu hermana pero ya basta, ambas estamos haciendo nuestras vidas y de todo corazón le deseo el éxito que se merece.
-Ese es el problema-. Susurró Violet con pena –Ella hace su vida pero es completamente vacía, sé que no te ha perdonado y no puedo culparla, incluso la apoyo... Pero mierda-. Gimió con sus labios temblando –Hay algo que la tiene atascada en el pasado y aunque crea que lo ha superado no es cierto.
Emma tuvo la tentación terrible de abrazarla porque no podía quitar de su cabeza que aun continuara siendo la niña de antes, pero se contuvo y mantuvo en la misma posición sin quitarle la vista de encima. Ella tampoco había superado el pasado porque algo muy bonito había sido destrozado por artimañas de una persona, por eso el resto de los años aunque seguía con su vida recordaba el accidente de hace 10 años atrás, la noche del 23 de diciembre del 2009. Pero ¿Qué quería Violet lograr con esta conversación? Regina era incapaz de perdonarla, no podía hacerle más daño obligándola a que sintiera algo que no quería. ¿Estaría la solución en eso para seguir adelante?
-Disculpa que me meta, pero amo tanto a mi hermana que quiero verla feliz, realmente feliz-. Emma se mordió la lengua, quería preguntarle sobre muchas cosas que vivieron durante todos estos años pero no había confianza para ello.
-Comprendo que lo hagas, me parece muy lindo que veles por su seguridad, por ella pero...-. Perdió el aliento buscando palabras correctas –¿Qué figuro yo acá?
-Quiero que me digas como te sentiste cuando supiste la verdad, quiero saber tu versión para tener una postura neutral, que te expreses, porque sé que mi hermana habla desde alguien que fue herida pero ¿Tú?
-Cómo debería sentirme ¿Bien?-. Respondió Emma, la menor apretó los labios –Fue horrible sentir como algo dentro de mi desaparecía, la palabra imbécil por decirlo menos se imprimió en mi cabeza una y otra y otra vez... no saber de Gina, pensar en cómo debía sentirse, las ganas de tenerla frente a mí para pedirle perdón pero no encontrarla-. Ahogó el llanto –Todos estos años la culpa ha sido el más fuerte de los castigos, hemos tenido tanto que ya creo que es suficiente...-. Emma bajó la cabeza para mirar sus zapatos –Apenas comía, apenas dormía, mis padres tenían pensado internarme como una medida drástica, fue y seguirá siendo uno de los peores episodios de mi vida... pero heme aquí, periodista, luchando por asumir la realidad y ser feliz con lo que tengo, pedí perdón, no me fue dado, ella seguirá adelante...-. Al ver la expresión de Violet, continuó –Ya hablé con ella, pero no puedo hacer más, somos adultas y como tales no podemos quedar pegadas con el pasado.
-¿Tú te sentirías bien si ella te perdonara de verdad? ¿Podrías continuar adelante con seguridad, si eso pasara?-. Sin dudarlo Emma asintió, había asumido que el solo perdón decretado por la boca de Regina sin importar que viniera después, era suficiente para que toda la culpa se esfumara –Pues estoy segura y nadie puede quitarme de la cabeza que si mi hermana libera ese rencor y te perdona, ella también estará tranquila consigo misma y el resto.
Fue increíble que apenas la joven terminara de decir eso, dentro de su pecho sintiera un latido potente ¿Era el renacer de la esperanza que envolvía su corazón? Violet miraba atenta las expresiones que se apoderaban de su rostro, no quería arruinar el contacto con Emma porque en ella depositaría su esperanza. Ningún especialista ayudaría a Regina salvo quién "aparentemente" le causó el mayor daño ¿Era eso posible? En la mañana se despertó con la idea de que debía tener esta conversación con la rubia, no era fácil apartar sentimientos negativos que poseía contra Emma, por eso esperó escuchar su versión y hacerse su propia opinión.
-Después de terminar el contrato con CNN ¿Qué harás?-. Preguntó Violet.
-Con mi amiga pedimos una modificación en el contrato con FOX, empezaré en noviembre y no la próxima temporada-. Dio un largo suspiro mientras alisaba su vestido con ambas manos –El mes de octubre me daré merecidas vacaciones.
-Si bien mi hermana dijo que no te podía perdonar... si te dieran la oportunidad de ayudarla en su felicidad, para su carrera ¿Tú harías algo?
-Indudablemente, creas o no le he pedido a Cora que interceda en algo para la tranquilidad de ustedes dos-. Violet levantó una ceja al escuchar eso, cuanto extrañaba a sus padres, cuanta falta les hacían.
"Papitos, por favor, necesito su ayuda en esto, no quiero creer que estoy cometiendo un error" pensó Violet sin quitar sus preciosos ojos marrones de Emma. Ella estaba dispuesta a ayudar en la carrera de Regina, entonces ¿En qué podía fallar?
...
Martes 8 de octubre, Dijon, Francia.
David miraba a todas las chicas que habían enviado su currículum a H&C para ser la modelo que llevara puesto el vestido que Regina Mills presentaría en un festival de moda, evento donde su participación era importante. Si eso resultaba perfecto, la modelo tendría la oportunidad de ser la misma que posara colecciones de la "Evil Queen" en la revista Vogue. Esto no le correspondía porque era el director de finanzas de la empresa pero Regina le había confiado esta misión dado su buen juicio a la hora de elegir lo mismo que ella, además Regina estaba ocupada vigilando las confecciones de sus modelos para las distintas tiendas Valentino que se enviarían a mitad de mes.
Ni pelirroja, ni rubia, ni latina, ninguna de las mujeres que había citado reflejaba lo que Regina quería plasmar, a pesar de que con ayuda de un fotógrafo las hicieron posar, no tenían ese brillo en los ojos que ella quería.
Sintió una presencia a su lado, sonrió pensando que podía ser un colega que venía a ver la audición pero casi se cayó del asiento al ver esos ojos marrones tan cerca suyo. Su sonrisa se amplió al doble ¡Violet estaba acá! Ignoró la reacción de su cuerpo, solo se paró y la abrazó en un gran gesto.
-Pequeña ¡Dios! Tu hermana se morirá cuando te vea acá en Francia-. Repasaba sus manos en la espalda.
-¿Acaso no estás feliz de verme? Tengo descanso esta semana-. No le gustaba que le dijeran pequeña, solo a su hermana y David se lo permitía porque los quería –¿Buscando a la modelo? ¿Cómo vas en tu misión?-. Susurró sin dejar de sonreír. David maldijo por lo bajo, ella podía ser condenadamente dulce sin darse cuenta de todo el efecto que tenía con los demás.
-Conociendo a tu hermana y el nuevo reto que tiene en su carrera-. El hombre le indicó a las modelos que estaban posando para un fotógrafo, unos cuantos metros más lejos –¿Te parece que me esté yendo bien?
-Por supuesto que no-. Retorció sus manos avergonzada, no sabía el motivo –¿A qué hora llega mi hermana?
Y allí estaban ambas, Regina la sostenía entre sus brazos mientras Violet reía igual que una niña pequeña. Apenas Regina podía contener la alegría de saber que la tendría de nuevo casi por una semana entera, no sabía lo del descanso en la universidad así que obviamente esto la tomaba por sorpresa. David sonreía de lado, cerró la puerta del despacho de su jefa-mejor amiga para que tuviera la privacidad de conversar con su hermana.
-No he encontrado a la modelo, estoy pensando contratar una chica con la que tuve contacto en el Paris Fashion Week, no era precisamente modelo pero sabe mucho de este mundo-. Regina se mordió la lengua recordando "porqué" la conocía, era organizadora del evento, casi o más esbelta que las propias modelos, habían tenido sexo.
-"Pour l'amour de Dieu" ¡Gina! Si es una de tus zorritas mejor no-. Al ver a su hermana pálida rompió en un ataque de risas, siempre se comportaba como una dama con educación, pero estaba aburrida de esas mujeres que entraban con puerta giratoria a la vida de su hermana –No me mires así, es la verdad.
-¿Algún plan para esta semana? Si tienes que estudiar, hazlo solo en un horario adecuado, disfruta el resto conmigo o con tus amigos.
-Mmm... Gina-. Su humor cambió rápidamente y eso a la rubia no le gustó para nada –Me importa que hagas este proyecto bien, cada instancia donde te muestras con el público, cuando haces un evento o bien esto de Vogue y los photoshoots más adelante, son importantes, no puedes delegárselo a cualquier mujer, es decir... David ha tenido todo el día alrededor de 30 modelos y ninguna calza con lo que quieres plasmar ¿Lo hará una zorra?
-No hables así, no me gusta-. Regina hizo una mueca de disgusto al oír eso.
Violet comenzó a caminar por la oficina de su hermana, ahora es cuando todo el valor que reunió estos días se había ido a la mierda. Recordó la intención tras esto, quería a su hermana bien. Apoyó ambas manos en el escritorio dejándola más que sorprendida.
-Sé lo que estás buscando y como hermana tengo la convicción de que mi elección resultara, procura no comportarte como una cerda porque esta persona te quiere ayudar-. Sin entender a qué se refería, la morena menor caminó hasta la puerta y la abrió lentamente para revelar a la persona tras esta –Gina, la modelo que tú necesitas es Emma Swan ¿No te parece una buena idea para hacerle pagar por el daño cometido?
Sin dar fe a esas palabras, Regina se puso de pie y la miró de pies a cabeza. El pecho iba a explotarle cuando vio a Emma Swan parada allí con la barbilla temblando y un brillo de ansiedad en sus ojos. Creía que esto era una jodida broma pero supo que era real cuando su perfume golpeó de lleno su nariz. Violet quería lograr una cosa, por medio de la interacción forzada se generaran estancias donde se pudieran sincerar más, donde se vieran como humanas y Regina se diera cuenta que Emma lo sentía de verdad. Estaba jugando con fuego, sí, Violet lo sabía y por eso estaba observando la escena por si su hermana no respondía emocionalmente bien. Mas, nadie le iba a quitar de la cabeza que una vez que su hermana perdonara a Emma, podría al fin dejar todo atrás y seguir adelante.
¿Se estaba metiendo en caminos peligrosos?
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YA NO SÉ SI SEGUÍR PUBLICANDO. ¡TODO EL MUNDO ODIA A EMMA! Y ES OBVIO QUE NO LES VA A GUSTAR EL FINAL.
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