Capítulo 49
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No, esto era imposible. Sus ojos viajaban de arriba hacia abajo para tratar de buscarle el defecto, algo que le dijera que todo era mentira pero mientras más trataba de negarlo, más se daba cuenta que era cierto. Emma miró rápidamente a Violet como si le pidiera ayuda ¡Esto no iba a resultar!
-Por favor Violet, retírate para hablar con Emma a solas-. Miró a su hermana con evidente molestia.
-Pero...
-¡Te dije que salgas!-. Cuando se dio cuenta que levantó mucho el tono de su voz, se arrepintió de inmediato. Violet apretó los labios angustiada y sin darle tiempo a una disculpa salió de allí golpeando la puerta. Por supuesto que las consecuencias de esto las iba a pagar la rubia que apretaba su barbilla y tenía la vista puesta hacia la gran ventana del despecho de la "Evil Queen" –¡¿Por qué vienes!? Recuerdo perfectamente, si la memoria no me falla, que dijiste afuera de tu pent-house "hasta nunca" y... y luego estás aquí parada lista para jugar a ser modelo ¿Quieres arruinarme el proyecto? ¿Quieres reírte en mi cara?-. Emma no pudo reprimir la risa que disfrazaba el temor que sentía, esta mujer llegaba a ser paranoica ¿O era egocentrismo puro?
-Regina Mills ¿Me tienes miedo?-. Al decirlo casi se le salieron los ojos por las cuencas a la ex "Cenicienta" –Estoy aquí porque la persona que consideras más importante en tu vida me lo pidió, a quien injustamente levantaste la voz.
-Pourquoi est-ce qui m'arrive!-.(Porque me está pasando esto) Regina golpeó la mesa –No Emma, no te necesito ¿Con qué excusa mi hermana fue a tu hogar? Me ha fa... faltado el respeto haciendo eso a mis espaldas-. La rubia se mordió la lengua, por supuesto que lo único que no tenía permitido decir era el motivo, si algo debía resultar tenía que ser natural –Es mejor que te vayas, costearé tu viaje de vuelta en primera clase pero...
-Y dime ¿Has encontrado una modelo?-. Emma caminó hacia Regina quien estaba parada en la puerta con muy mala cara –No, no lo has hecho... me iré por esa puerta, Mills-. Estaba frente a ella, tanto que casi rozaba su perfecto vestido color crema con su blazer café –Pero espero te quede claro, muy muy claro que tendrás una curiosidad enorme ¿Pudo Emma Swan reflejar lo que yo quería? ¿Hubiera sido lo correcto? Jamás le di una oportunidad porque soy una cobarde.
Pero cuando quiso salir por la puerta, Regina la alcanzó de la muñeca y con un solo movimiento la puso delante de ella, sujetaba su cintura con ambas manos y a pesar de que su rostro delatara emociones negativas, el agarre de sus dedos eran tan suave que podía estimular hasta la mujer más fuerte. En esa posición se veía quién dominaba la situación, Emma apenas respiraba, apreciando en primer plano los poderosos ojos marrones de la diseñadora.
-No soy cobarde, si vuelves a decirme eso te... te juro que vas a lamentarlo-. Masculló Regina roncamente, sus dedos rozaban la piel de Emma sintiendo como la yema de estos se quemaba –¿Quieres probar que estás equivocada? Llamaré a David, irás al estudio y te pondrás cualquier vestido para posar frente a la cámara... si logras convencerme hablaremos si te contrato, pero te lo advierto-. Acercó su boca a la oreja de Emma, sus labios casi rosaban el lóbulo derecho de ella, sus pechos estaban muy cerca y era un contacto tan agradable que sintió asco de sí misma por pensar en ello –Las periodistas no son modelos.
Con dolor la soltó, de inmediato abrió la puerta encontrándose con el rostro de David arrugado en una expresión de furia. Pareciera que se estaba conteniendo de algo ¿Pero por qué? Emma vio a "Charming" y casi se atragantó con su propia saliva, aunque lo conoció siendo un chico normal, comparar el cambio de 10 años más tarde y aun con su antigua imagen de rebelde, sorprendía
David arrugó la frente y le tendió la mano, había escuchado todo y no era necesario que Regina le diera explicaciones, por su bien que no lo hiciera ¡No fue agradable encontrarse con Violet en un rincón aguantando el llanto!
Regina veía de reojo como Emma desaparecía por la puerta, cuando esta se cerró exhaló un jadeo que no tenía claro el motivo. ¡Maldita sea! ¿Por qué tenía que estar aquí? Se había sentido inusualmente bien estos días como para que ella lo arruinara todo. Había dos cosas puntuales que en este momento le molestaban, una era que Violet se juntara con ella a sus espaldas pensando que hacía lo correcto, lo segundo era que Emma creyera que era lo que ella necesitaba para esto.
Buscó en un mueble un poco de ropa, había estado visitando otra parte, se sintió cansada y quizás un poco "sucia" al moverse de un lado a otro, ahora lo único que quería era cambiarse. Una blusa blanca, un blazer negro, un pantalón de vestir gris y unas zapatillas con tacos negras. Con las mismas manos se peinó frente a un espejo en el baño de su oficina, lucía dominante como a la "Evil Queen" le gustaba verse, mientras más difícil luciera más podría darle a entender que no entraría en su círculo ni se llenaría de su gloria.
Luego de media hora su secretaria la llamó para comunicarle que podía pasar al estudio, Emma Swan estaba lista.
Cuando salió de su oficina todo el mundo la miraba expectante ¿A dónde se dirigía la jefa?
En una parte del edificio había un estudio, dentro de este había un telón blanco, varios reflectores, fotógrafo, maquillaje, vestuario, era perfecto para probar las colecciones de la jefa. Cuando Regina entró todos se voltearon y acacharon la cabeza a modo de saludo, su presencia era imponente, lucía como una verdadera millonaria y diseñadora.
Ya no estaban las modelos posando, si bien todas habían sido despachadas muchas de ellas se quedaron paradas en los rincones del estudio para ver la "última" modelo que había llegado y la única que estaría supervisada por la famosa "Evil Queen". ¡Qué celos!
-Puedes sentarte aquí-. Le dice David apuntando el lugar, era un asiento de madera con almohadillas aterciopeladas rojas. Regina lo tiró de su camisa para acercarlo.
-¿Me puedes decir que mierda te pasa?-. Susurró Regina
-Cierra la boca, es mejor que mires a Emma.
Iba a reprocharle su conducta pero como todos empezaron a darse vuelta y no entendía que pasaba, giró la cabeza a la entrada. Trató que su rostro no se desfigurara pero casi le era imposible no impactarse con la mujer que entraba, el cambio era evidente. Emma tenía los labios maquillados al rojo oscuro que combinaba con el color de su piel, un vestido azul marino sujeto por un cinturón negro, guantes negros de cuero, un collar con una gran piedra azul y el pelo húmedo dándole un aire un poco más salvaje. Tragó saliva pero arrugó el rostro, no quería delatarse pero... demonios ¡Se veía increíble! Regina caminó hasta ella con ambas manos en los bolsillos de su blazer.
-Impresionante-. Masculló, Emma tenía las mejillas sonrojadas –Vas a pararte delante de la cámara y seguir instrucciones del fotógrafo, yo estaré observándote y si realmente tu presentación no me parece la cortaré de inmediato ¿De acuerdo?-. Las modelos a los lados se rieron por lo bajo, Emma quiso gruñir, por supuesto que lo haría mejor para demostrarle incluso a las modelos profesionales que ella también podía, además, si realmente salía seleccionada daría todo de sí para que el trabajo de Regina fuera aún mejor –Ve...
Se apoyó contra la pared que estaba cubierta por un telón blanco, alzando la barbilla y simulando que los reflejos del sol caían sobre su cuerpo. El fotógrafo le dio algunas instrucciones antes de que empezara a lanzar flash por todas partes. Regina estaba apoyada en el asiento de tercio pelo rojo con el brazo izquierdo cruzado sobre su pecho casi a la altura de su cuello, su postura mostraba evidente interés pero ¿Qué podía tener Emma para que realmente le pareciera la mujer que necesitaba? ¡Era solo una periodista!
Por su parte, la rubia sabía aparentar muy bien todo el temor que tenía, sudaba pero no se notaba, temblaba pero no caía, solo posaba como a ella se le ocurría. Alguna vez en su adolescencia posó para colecciones de avisos de tiendas ¿Qué tan diferente podía ser?
Abrió los ojos y se encontró a lo lejos con esa pose dominante de Regina Mills, allí estaba en todo su esplendor la "Evil Quen" alimentándose con la imagen de ella, con las expresiones de su rostro hacia el lente, con el brillo de sus ojos tristes y melancólicos cuando quería demostrarlo.
-Señorita Mills ¿Qué desea reflejar en estas fotografías?-. Interrogó el fotógrafo.
-Pasión, simplemente todas las modelos carecen de pasión... Emma ¿Crees saber lo que es pasión?-. Respondió Regina, era evidente el tono desafiante para comunicarse.
Por unos segundos Emma cerró los ojos pensando ¿Qué la apasionó? De inmediato y sin desearlo a su cabeza llegaron las palabras de "La cenicienta y la heredera", el amor de dos personas totalmente diferentes que lucharon contra su círculo social y que no tuvieron vergüenza para demostrar que se querían frente a Heidelberg. Pasión, ese sentimiento rápido y fugaz que las envolvió tantas ocasiones incluso cuando hacían el amor. Fueron adolescentes pero ¿Quién dijo que no hubo pasión desde que se conocieron? ¿Desde que se odiaron en un principio hasta que se dieron cuenta de cuan falsos eran los prejuicios?
Abrió sus ojos de a poco y llevó sus manos sin guantes hacia sus pómulos, abrió jadeante los labios y no miró la cámara, por unos segundos se dio el placer de observar a Regina.
La morena sintió lo que no pudo con ninguna de las modelos en sus fotografías, en este momento Emma le estaba hablando con la mirada, le decía "¿Recuerdas esas veces que estuvimos juntas?", era eso o realmente había consumido droga sin saberlo.
El fotógrafo alardeaba contento lo bien que lo hacía, era extraño pero todos en el estudio se dieron cuenta que de un segundo a otro Emma comenzó a emanar pasión en cada cosa que hacía, en cada parte de su cuerpo, incluso en la pose que tenía pegada en la pared como si esta fuera el lugar más placentero del mundo.
David miró a su amiga sin que esta se diera cuenta, asintiendo porque Violet le había dado justo en el blanco. Si Gina lo quería porque daba buenos juicios, en este momento su opinión era que Emma tenía lo que Regina deseaba, pasión, que comunicara sentimientos por medio de sus ojos, que todo su cuerpo transmitiera un mensaje. ¡Era sorprendente para solo ser una periodista!
El corazón de Regina latía tan fuerte que tuvo que beber agua para calmarse, su cuerpo empezó a calentarse tan rápido que trató de no ser evidente ante la necesidad de sentir su entrepierna humedecida. ¿Cómo podía provocarla de esa manera? Observó a todas las modelos que estaban allí mirando con evidente sorpresa a la rubia, ninguna de ellas tenía lo que Mills quería y tampoco le quedaba tiempo. ¡Que se jodiera Emma y toda su familia! ¿Por qué ella? ¿Por qué precisamente ella tenía lo que ninguna poseía?
Cuando el fotógrafo dejó de tomar imágenes, la rubia sintió que el cuerpo se le aflojaba y perdía fuerza pero aun así no bajaba la mirada, la tenía firme en la diseñadora y esos ojos que tanto amó en el pasado. Emma se paró sin aplaudir, todo el estudio estaba silencioso.
-Tú-. Gruñó –Tú... "Baise" (mierda)-. Evidentemente molesta se dio la vuelta y caminó a la salida, no estaba dispuesta a perder su orgullo pero perdería más si no tomaba una decisión correcta. "Se acabó", gimió angustiada Emma mientras apretaba sus dedos, más en aquel instante Mills giró su cabeza y alzó su voz, se iba a arrepentir jodidamente de decirlo pero... –Tú, lárgate de aquí a mi oficina... AHORA.
Ninguna de las dos se movía o se quitaba los ojos de encima, a partir de ahora se desataría una guerra más poderosa que la anterior, y sería la lucha del orgullo, lo que era correcto, lo que era bueno para su carrera y lo más importante... la pasión.
Estando en un baño sola, se sacó la ropa que le habían prestado para la sesión fotográfica. Aun el corazón raudo dentro de su pecho después de la escena que tuvo en el estudio con Regina ¿Pasión? ¿Ella tenía pasión? No alcanzó a ver la reacción de las demás postulantes cuando Gina le dijo que se reunieran en su oficina, ahora eso no le importaba porque lo que se venía a continuación sería una situación engorrosa ¿La aceptaría como su nueva modelo? ¿Alcanzó a superar sus expectativas? Dejó de hacerse preguntas y salió de allí con su cabello aun húmedo cayendo sobre sus hombros, un vestido gris que moldeaba sus curvas y zapatos de tacón negro que le daban la suficiente altura para superar por unos escasos centímetros la de Regina. Mientras caminaba sintió la mirada de todos los empleados que pasaban a su lado, todos estaban expectantes, la voz se había esparcido con la nueva noticia tan pronto como ella había salido del estudio.
Cuando subió al sexto piso en el elevador se preguntó dónde estaría Violet, le preocupaba porque sabía que para Regina era la razón de su vida y la mujer que más amaba aquí en la tierra pero... ¿Tan molesta estaba para gritarle aun estando ella presente?
Vio allí frente suyo la puerta del despacho de la jefa, era ahora o nunca se dijo al tocarla tres veces. "Pasa" murmuró ella de inmediato, la estaba esperando.
Entró y la vio sentada al borde de su escritorio con ojos que en cualquier momento lanzarían llamas de ira, pero no le sorprendía, sus ojos no hacían otra cosa que odiarla todo el tiempo.
-¿Sabes lo importante que es esto para mí? Los proyectos, los diseños, los modelajes, la empresa... surgió por el sueño de mi padre de crear modelos para los demás... eso, Emma, eso se llama pasión y por eso la pedía en una modelo, solo la que tuviera pasión comprendería lo importante que es esto para mí y cada una de las cosas que hago... no es una empresa solamente, es H&C que representa a mis padres-. Emma se acercó al escritorio donde Regina estaba sentada, pero mantuvo la distancia.
-Puede haber mucho resentimiento entre nosotras pero no arruinaría algo que tanto te importa-. Dijo Emma sinceramente.
-Pero lo hiciste una vez y esa es la razón por la cual no estamos juntas-. No debió decir eso porque sonaba a un interés que no tenía. Emma apretó los dientes.
-Sí, lo asumo y ya te he dado mil veces mis explicaciones, ahora si quieres seguir quedándote pegada en el pasado y perdiendo tiempo valioso es problema tuyo...-. Cambió su tono de voz a más suave –¿Te gustó lo que hice? ¿Por qué modelo te decidirás? Vine especialmente de Estados Unidos por esto-. Regina volvió a recorrer su cuerpo de arriba hacia abajo, Emma se sentía cohibida bajo esos ojos marrones que la escaneaban de todos lados.
-Necesito que gires lentamente-. Dijo Regina, así lo hizo ella, como diseñadora ella debía analizar sus proporciones, la curvatura de su cuerpo y cuello –"Mon Dieu"-. Susurró. Emma era perfecta, quizás un poco baja comparada con el resto de las modelos "normales" pero sus proporciones eran de una chica sana y no una delgadísima mujer de pasarela. ¿Jugaría en contra eso? Sin embargo lo que transmitía superaba con creces todos esos detalles –Necesito que me pongas atención, Emma Swan, te hablo como Regina Mills la diseñadora... serás tú mi nueva modelo-. Emma quiso gritar de alegría, sin embargo estaba quieta como una piedra sin decir algo –Pero debes saber que este mundo no es fácil, te sentirás débil, querrás huir, pero si yo hubiera caído ante esos sentimientos no estaría parada aquí... necesito tu compromiso y responsabilidad, por favor, no me falles en esto-. Regina tendió la mano hacia Emma para cerrar un trato que en un rato más se convertiría en formal. Emma aceptó ese gesto y apretó firmemente su mano con la suya. Era sorprendente el calor que se creó con el contacto o las malditas ganas de seguir explorando esa piel blanca.
-Lo prometo-. Lo dijo con tanta convicción que no había espacio a dudas, ella lo haría.
Durante la tarde, a Emma se le entregó un documento donde se estipulaba la cantidad de dinero que se le pagaría, por cuanto tiempo trabajaría y todo tipo de cosas. Fue así como ante un notario y la mirada asesina de Regina Mills, ella lo firmó. Fue sorprendente como sintió todo el peso de la responsabilidad sobre su cuerpo cuando puso su firma en ese papel, ya no eran juegos o pensamientos que no realizaba, ahora estaba unida a Regina en este proyecto de forma definitiva ¿Hubiera creído que ella la aceptaría? Violet solo le dio una mirada esperanzadora cuando se lo contó, todo se partía por algo por muy mínimo que fuese.
La rubia tenía una condición para trabajar con Regina, no haría algún tipo de actividad si su secretaria no estaba presente, más allá de que era su compañera de trabajo, era su consejera y mejor amiga, ella la ayudaría a ordenar todas las actividades que implicaban el ser modelo de Mills. Por suerte su solicitud fue aceptada al firmar el contrato y correrían con los gastos para el viaje y estadía de Belle.
...
Viernes 11 de octubre 2019, marcaba el calendario
Las actividades definitivas empezaban el lunes de la próxima semana, mientras tanto el equipo de Regina Mills se encargaría de hacer difundir la noticia para los interesados en moda, la "Evil Queen" ya tenía una nueva modelo que llevaría su prenda en un evento y posaría para Vogue con varios diseños más. Querían darle una bienvenida y no hallaron nada mejor que realizar una cena donde la empresa, representantes de la revista Vogue y la gala donde desfilaría, asistieran.
Por eso ahora mismo Belle estaba detrás de Emma armándole un peinado sencillo pero elegante y que les demostrara a todas porque había sido elegida. Sintió mucha felicidad cuando ella la llamó para decirle que quería tenerla en Francia ¡Era su sueño estar aquí!
Por su parte, la rubia miraba con cierto rechazo e inseguridad su reflejo. Posó todos los días para millones de norteamericanos en la TV, pero ahora se sentía en un ambiente que no era el suyo, una especie de desafío que tenía que superar pero no solo por ella sino por Regina que gracias a Dios le había dado una oportunidad.
-Te ves realmente preciosa, Emma.
-Pero no como una modelo de 1,80 metros, europea y profesional-. Emma apretó los labios.
-¿Y eso que importa? Ninguna de ellas fue elegida para estar con Regina, a quién por cierto muero por conocer en persona.
-Antes no era así pero ahora tiene un carácter fuerte, su sola presencia... intimida.
-¿Y qué pasó finalmente con su hermana?-. Belle alisó un último mechón de cabello.
Regina y Violet habían tenido una conversación a solas en casa, la mayor le había pedido perdón por su comportamiento aunque eso no quitara la pena que sentía porque hubiera hecho cosas sin su consentimiento. Le advirtió como mil veces que la elección de Emma no significaba el perdón o algo parecido, aun así Violet quedó conforme porque esto marcaba un antes y un después en su hermana.
Cuando Belle acabo de ayudar a Emma, terminó por arreglarse rápido. La hora de la cena era a las 22:00, quedaba media hora y no les quedaba nada pendiente. Una limusina las fue a buscar al hotel donde se hospedaban, cortesía de H&C, y las llevó al salón donde efectuarían la cena. Nerviosa era poco para expresar lo muy ansiosa que Emma estaba, no quería ser decepción para nadie ni que comentaran lo sorprendidos que estuvieran de la elección de Regina (De forma negativa). Pero comentarios no era solo con lo que se podía topar, lo comprobaría una vez que estuviera allá.
-Respira profundamente porque acabamos de llegar-. Le dijo Belle a su amiga, ambas miraron hacia afuera cuando la limusina se detuvo, aunque estaban acostumbradas a manejarse en ambientes exclusivos, ver filas de autos únicamente de lujo les sorprendía –Ven...
El chofer les abrió la puerta con tanta cortesía que se sintieron avergonzadas ¿Quiénes eran ellas para merecer tanto?
Por otra parte Regina empezaba a sentirse sofocada, recién el reloj marcaba las 22:10 y todo el mundo la tenía rodeada para escucharla hablar. La gente hablaba de moda pero a veces sus conversaciones terminaban en cosas sin sentido y vacías como sus almas, dinero, viajes, codearse con los famosos o quién tenía mayor cantidad de propiedades.
Había invitado a Violet pero esta estaba cerca de David quién aparentemente la cuidaba porque Regina se lo había pedido, más bien lo hacía porque no quería que los hombres de la cena se la devoraran con la mirada ¡Puercos! Una persona se acercó rápido a Regina para comunicarle que su "modelo" ya estaba aquí.
-"Merci"-. Murmuró dejando la copa de champagne solo en una mano. Todos los que estaban cerca se dieron cuenta del cambio que tuvo en su rostro, quisieron seguir su mirada y fue allí que se toparon con la figura de una mujer más baja que el resto de las modelos pero encantadora –"Cela est impossible"(Esto es imposible)
Belle caminaba erguida a su lado y aunque era una mujer hermosa se veía opacada por la figura de la noche. Emma Swan tenía su cabello tomado hacia el lado, una coleta larga que caía sobre su brazo y un vestido negro y gris que revelaba parte de su espalda, la prenda se ajustaba a sus curvas pero estaba lejos de verse vulgar, emana clase por todos sus poros.
-Te están observando como locos-. Susurró Belle sin perder la sonrisa en su boca –¿Pero dónde está Regina?
-No lo sé, no me gusta que todo el mundo aquí me esté mirando...-. Las chicas la miraban con desprecio, muchas de ellas de seguro querían tener su lugar porque nunca antes la famosa diseñadora se había centrado en una modelo. Eso significaba pasar tiempo a solas –Quiero irme a casa-. Mascullaba Emma, nadie por suerte podía entenderle. Frenó para aceptar la copa de champagne que un joven mesero le acercaba solo con la esperanza de ganarse una sonrisa –"Merci"-. Murmuró de tal forma que el chico enrojeció, agachó la cabeza y salió de allí.
Regina pestañeaba varias veces, esa mujer que tenía la mirada perdida y que acaparaba la atención de todos era su modelo, la mujer que tanto detestaba pero que no podía quitarle los ojos de encima. Como diseñadora observaba los detalles de su conjunto y apariencia, creyendo que era muy bueno y que tenía sentido de la moda, una parte de ella quería dar una opinión pero la frenaba. ¿Fijarse en Emma de nuevo? Eso jamás. No podía dejarla sola pero antes de dar un paso fue Violet la que se acercó hasta Emma para saludarla como una anfitriona.
-Gracias por venir Emma, gracias por hacer esto por mi hermana, sé que eres la única que le tomará el peso a lo que se viene...
-Me gustaría saber porque le pone tanto énfasis ahora, fue al Paris Fashion Week pero...-. Todo el salón pareció silenciar cuando sintió un calor en su espalda, una especie de corrientes eléctricas que la atraían a alguien. Una mano se apoyó en su cintura pero antes de reaccionar, ella la había acercado tanto que todo su cuerpo se acomodó firme.
-Atención damas y caballeros, ahora que tengo la atención de ustedes-. Hablo Regina, estaban al centro de un salón lleno, donde impresionantes vestidos y peinados destacaban –Quería presentarles a la mujer que será mi modelo, la primera mujer que representará de forma exclusiva la marca H&C este mes y mi trabajo... quiero que todos le den un aplauso a Emma Swan.
Los aplausos no se hicieron esperar, Belle, Violet y el resto aplaudían pero la rubia no veía lo positivo, de hecho tenía tanto temor que si no fuera por el agarre de Regina estaría sentada en el suelo. Había caras amistosas, gente de clases sociales muy altas, quizás las malas caras eran solo las modelos invitadas que morían por hacer el primer comentario ácido sobre la nueva "modelo" y lo mal que la "Evil Queen" la había elegido. Regina se dio cuenta que la sonrisa de Emma se iba perdiendo, por eso tuvo que apretar su mano suavemente sobre su cuerpo para hacerla reaccionar.
-La mitad de las mujeres acá quería ser mi modelo, no te sorprenda que te encuentren defectos... que eso no te perturbe Emma, estás acá para ayudarme así que no lo arruines-. Le susurró Regina al oído y aunque en algún momento lo hubiera dicho molesta, esta vez sonó suave. No quería arrepentirse de haberla elegido, por lo tanto tenía que darle toda la seguridad necesaria. Emma giró apenas su rostro para ver esos ojos marrones tan cerca de ella, rogando a Cora y Henry que este buen trato no fuera parte solo del comienzo. Le quedaban aun 3 semanas para trabajar con ella.
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