Capítulo 51
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Tal y como Emma le había dicho, llamó a su chofer para que la llevara a la dirección anotada en la pequeña tarjeta que le entregó. Estaba apoyando el rostro en el vidrio sin poner atención a las cosas que adelantaban, los hoteles, las edificaciones, las luces del alumbrado público que intermitentemente iluminaban su piel al pasarlas, nada le llamaba la atención porque su mente estaba conectada en otra cosa. No podía entender la actitud de Emma Swan, jamás en su estancia acá en Francia le había dicho alguna grosería cuando algo le molestó, quizás elevó un poco la voz pero nada comparado con un "Santa mierda ¡Solo hazlo!". ¿Tendría que ver con la presencia de Ashley en su oficina? Por supuesto que iba a averiguar que pasaba entre ellas porque era imposible que la rubia tuviera rechazo con haberla visto solo una vez antes.
El chofer sonrió de medio lado cuando llegaron puesto que también sabía la sorpresa que a su jefa le esperaba. Le abrió la puerta a Regina y dejó que bajara hasta quedar con un rostro estupefacto ¿Por qué estaban en la puerta de un restaurante con las luces apagadas?
"Toque la puerta de vidrio" mencionó el chofer antes de hacerse a un lado. Regina iba a tocar pero de pronto las puertas se abrieron automáticamente y unos cuantos estallidos de confeti le saltaron en la cara.
-¿Qué?-. Murmuró Regina apartando confundida los papelitos que caían sobre sí. "¡SORPRESA!" escuchó y fue allí que abrió los ojos completamente. No supo cómo estaba dentro del restaurante rodeada de muchas personas –Oh...-. Seguía confundida pero el calor de la emoción en su pecho no se la quitaba nadie –Oh... yo
-¡Felices 28 años Evil Queen!-. Dijo David de forma burlesca aunque el cariño infundido en un abrazo era muy real –Felicidades amiga-. Murmuró antes de soltarla, pocas personas podían contar haber tenido un contacto tan cercano con ella.
Así la gran parte de los presentes empezó a acercarse para saludarla, allí estaban sus empleados con una sonrisa y solo por eso ya se sintió culpable, ella que anduvo con un humor de mierda todo el día la había cargado con ellos.
El decorado del restaurante era precioso, sabía que "Le joyau français" era famoso por su sofisticación pero ahora en este momento se habían lucido. Todos se reunieron en un gran y enorme círculo en lo que se suponía era un espacio dispuesto para un baile o algo por el estilo. Eran más de 70 personas y muchas, bastantes en verdad, se quedaron fuera de recibir una invitación porque solo serían "las cercanas". Alzaron sus copas con champagne u otro bebestible como vino blanco para hacer un brindis en honor a la cumpleañera. Por supuesto el primer en tener el honor había sido su mejor amigo.
-Quiero hacer un brindis, obvio, por la persona que está hoy en su día, por una amiga que llegó de forma inusual a mi vida y con quién aprendí el verdadero significado de amistad...-. David alzó la copa hacia Regina –Gina, es un honor trabajar contigo a pesar de tu peculiar humor-. Todos rieron menos ella que se había sonrojado, era cierto –Todos lucharemos por hacer de H&C el sueño que tu padre quería... salud.
-¡Salud!-. Dijeron todos al unísono.
Regina bebió de su champagne y en ese segundo hizo un completo escaneo del ambiente, estaban los que podría asegurar que estarían en una fiesta pero el estómago se le contrajo cuando no vio a Emma. No debía sentirse así pero lamentablemente estaba decepcionada, la rubia le dijo que viniera a este lugar pero ¿Dónde estaba? ¿Quién había organizado esto? Quería a su lado a Mal y Tinker pero ninguna de ellas podía estar acá por hoy, tenían una vida de adultos muy ocupada.
-Quiero agradecerles a todos que hayan venido, yo... santo cielo, yo creí que nadie se había acordado y esto me emociona, de verdad gracias por su presencia-. Regina agachó la cabeza antes que un anfitrión les dijera que podían acercarse a sus mesas porque la cena estaba por comenzar.
David puso una mano en su hombro mientras la dirigía a la mesa que les correspondía, ubicada en un lugar especial destacaba aún más su protagonismo este día. Miró a su alrededor una vez más, las mujeres andaban con vestidos semi formales, los hombres en su mayoría con camisa y zapatos bien lustrados, nadie perdía la elegancia.
Junto a ella se sentaron las personas con quienes más tenía cercanía en la empresa pero le sorprendió ver allí a Belle amiga de Emma. No tuvo tiempo de saludarla porque un cosquilleo la recorrió de pies a cabeza y la hizo respirar con dificultad. Volteó tan solo un poco para fijar su mirada en la entrada del restaurante y allí la vio, vestida igual que antes Emma caminaba saludando a algunas personas que se topaba en el camino. Estaba sonriendo y lucía muy fresca pero cuando la vio todas sus expresiones cambiaron, no parecía molesta o contenta, simplemente su boca estaba en una línea recta. Emma se acercó a la mesa y para su sorpresa llegó a Regina primero.
-Feliz cumpleaños Regina-. Depositó un beso en su mejilla, en un gesto que para el resto podía ser súper simple pero que la morena percibió tan grande. Su mejilla ardía y... ¿Qué sucedía aquí? ¿No se suponía que estaba molesta? La rubia le leyó los ojos y comprendió sus dudas pero no le daría las respuestas –Olvida como te hablé en la oficina, simplemente tuve un mal día como tú-. Regina enarcó una ceja al escucharla, alguien de sus empleados de seguro le comentó lo mal humorada que se en centraba –Bueno ¿Vamos a sentarnos?-. Regina la detuvo conteniéndola por la muñeca.
-¿Te invitaron o viniste por iniciativa propia?-. Sus rostros estaban tan cerca que podía sentir el calor que irradiaba Emma con su piel.
-Vine por cuenta propia ¿Sí? Solo disfruta lo que tengas que disfrutar con los demás-. Murmuró con vergüenza, sus ojos iban a cualquier parte menos a los ojos de Regina, iba a sentarse pero las manos de la morena la seguían reteniendo –No Gina, nadie me tuvo que recordar que día era hoy...
Como si nada se sentó junto a los demás y bebió el champagne con el que no pudo brindar por llegar atrasada. ¿Pero por qué estaba aquí? Después de haber dado el gran portazo en la oficina de Regina, pidió a un taxi que la fuera a dejar al hotel donde se estaba quedando, no tenía pretendido ir porque sabía que si le veía la cara recordaría cómo besaba a Ashley. Sí, admitía que su orgullo estaba herido y no estaba contenta por eso debido a los múltiples significados que traía el sentimiento. Pero luego de reflexionar de su actitud se dio cuenta que no podía ser infantil y darle en el gusto a Ashley arruinando el cumpleaños que le preparó a Regina. Además ¿Ella tenía que darle explicaciones de lo que hacía con su vida? Emma no le diría con quién se acostaba, aunque eso no significaba que no siguiera molesta con lo sucedido.
Durante la comida trató de relajarse, fue imposible cuando se sintió demasiado observada por Regina. No iba a pensar cosas negativas que no la condujeran a algo bueno pero también era inevitable pensar que quizás ella no la quería en este lugar o prefería a Ashley antes que ella. Bien, al menos vendría a comer y a hacer justicia del dinero que había aportado para que esto saliera tan encantador, a vigilar que todo se mantuviera en orden porque tenía una promesa que le había hecho a Violet.
-¿Qué se siente trabajar con Regina como la primera modelo personal?-. Preguntó uno de los socios de la empresa, un francés que no le había quitado los ojos de encima ni un solo segundo a su cuerpo.
-Interesante, es un placer ver su trabajo de cerca, el proceso completo de hacer un vestido, sumergirme en su mundo, aprender de ella... sin dudas es un agrado.
-Filtraron la fotografía de la audición, con ese vestido azul y ese gesto, creo que ningún hombre puede decir que no le pasaron cosas con tu imagen, realmente eres buena ¿Eh?-. Le entregó una tarjetita que dejó cerca de su plato, además de bajar el tono de su voz –Cuando termines con Mills puedes trabajar conmigo, soy jefe de una agencia de modelos y feliz serías la cara principal de mi agencia.
-No puede-. Regina alzó su voz sobre las conversaciones da la mesa, los nudillos de su mano estaban blancos con la fuerza que ejercía –Es una periodista y no una modelo, su trabajo conmigo es una excepción ¿No es cierto Emma?-. Quizás ella era la única que se dio cuenta de cómo forzaba la voz.
-Lo que yo haga después de mi contrato no es de su incumbencia señorita Mills-. Se paró guardando la tarjeta en su cartera. No sabía que estaba haciendo y por qué actuaba de esta forma, solo que se sentía tan bien hacerle entender que no era de su pertenencia –Por supuesto que soy una periodista y muy destacada señor Gautier, pero tendré en cuenta su oferta.
El francés se paró para susurrarle algo al oído a Emma, corrió un suave mechón de su cabello y la sujetó de la cintura para que no perdiera el equilibrio. Los ojos de Regina se abrieron de par en par sin dar crédito a lo que veía ¡Pero qué mierda! ¿Por qué lo hacía frente a ella? Sabía que después de terminar el contrato de 3 semanas con ella, Emma volvería a USA para trabajar en FOX, aunque las posibilidades de aceptar un trabajo extra como modelo después de aparecer en la portada de VOGUE, eran grandes.
Cuando su socio la soltó, de inmediato Regina se paró para abrazarla de lado y llevarla a una terraza del restaurante que se encontraba alejada de la vista de todos.
Las personas miraban de costado cuando la cumpleañera y su modelo daban pasos agigantados por el local, todos se preguntaban a donde irían, qué harían.
Cuando salieron a la terraza el frío de la noche azotó el cuerpo de Emma, no llevaba consigo un abrigo así que debía asumir que tiritar sería la única opción de recuperar calor. Sus dientes castañeaban uno contra otro pero por supuesto a su jefa no le interesaba en lo más mínimo.
-¿Sabes que me molesta Emma? Que pareciera que poco te importa el trabajo que has asumido conmigo, no tienes idea lo mal que se ve cuando dejas que un hombre te aferre tan cerca suyo...
-¡¿Perdón?!
-Oh sí ¿Cómo es eso de que piensas en aceptar la oferta de Gautier? ¿Y lo dices frente de mí? Hay cosas que me molestan y una de esas es que pienses en otro trabajo cuando ni siquiera terminas el mío, que todos los demás te vean de brazos en brazos con un hombre, primero el mozo de tu cena de bienvenida, luego Gautier y ahora ¿Quién? Creerán que en vez de haber conseguido a una modelo tengo a una put...-. Regina no pudo terminar de hablar, el choque de la palma de la mano de Emma sobre su mejilla sonó tan fuerte que se sintió aturdida por unos segundos. El calor empezó a acumularse sobre su piel y no ponía en duda que tendría la mano marcada en ella o algo parecido a una inflamación. Cuando abrió los ojos vio a la rubia observarla con las cejas fruncidas y la mandíbula tensa, ninguna sola lágrima, solo era una mujer que se contenía para no darle otra bofetada. Por Dios que se la merecía porque antes de haber dicho la palabra "puta" sabía que estaba mal, lamentablemente su lengua fue más rápida y dijo algo que realmente no quiso decir –Yo...-. La vergüenza era tan fuerte que las palabras no salían de su boca con facilidad –Perdóname… por favor.
-¿Sabes qué cosa? Esta mujer a quién llamas puta no pensaba aceptar la oferta del francés, solo estaba siendo educada con él, esta puta fue la que te organizó la fiesta de cumpleaños, esta puta está orgullosa de llevar el trabajo que haces pero siente asco de la diseñadora que lo realiza-. Emma se acercó lo más que pudo antes de enterrar su dedo en su pecho –Que no te sorprenda Regina Mills, no me protejas de lo que dirán los demás, no eres la única que tiene una vida sexual muy activa en este lugar y... si yo quiero aceptar la invitación que me acaba de hacer Gautier para meterme en su cama, lo haré-. Contuvo su respiración –Así como tú te irás a follar a Ashley después de esta comida ¿Crees que no puedo tener mi propia fiesta?
Emma le dio una última mirada de pies a cabeza antes de volver al salón. Esa infeliz por supuesto que pensaría dos veces antes de volver a faltarle el respeto ¿Ahora quién sería la que tenía que pedir perdón? Su orgullo estaba hecho pedazos y aunque había venido a vigilar la cena para que todo se mantuviera en orden, era una mujer consecuente y fiel a sí misma, se largaría de este lugar con la idea firme que las clases de modelaje las tendría fuera de H&C y que los siguientes contactos con Regina serían los mínimos. ¿Quería ganar en esta guerra? Si Regina se comportaba como una perra con ella, Emma sería el doble de perra con Mills.
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PARA L S QUE SE SIGUEN OFENDIENDO CON EMMA. LES ACONCEJO QUE DEJEN DE LEER.
DICHO ESTO... HAGAN LO QUE QUIERAN LA VERDAD XD.
