Capítulo 54

.

Sin decir una palabra por el momento y aun conteniéndose las ganas de gritar, sostuvo también una galleta, la untó en helado y la chocó con cuidado contra la galleta que Emma sostenía. Un nudo se formó en su garganta ¿Es que ella era cruel y disfrutaba haciéndolo? ¿Por qué le estaba haciendo caso?

Flash Back

Sorprendentemente la rubia sacó su pote de helado, sacó una cuchara de plástico que traía en el bolsillo y se la tendió para que la cogiera con la mano izquierda. Tomó la suya que ya estaba usando y untó un poco de helado.

-Saca un poco-. Regina extrañada lo hizo –¿Te acuerdas del brindis de la galleta?-. La forma en la que la miraba le pareció tan dulce –Hagamos una con helado, porque sé que se vendrán cosas nuevas… sin importar nuestra situación económica, dejemos que las cosas sigan con naturalidad ¿Estás de acuerdo?-. Regina se rió a su manera, meneó la cabeza sin creer que estaba haciendo esto.

-"Sí, estoy de acuerdo"-. Ambas chocaron sus cucharas y se comieron el helado. Parecían dos niñas sonrojadas consigo mismas y de lo que hacían.

Fin flash Back

Cerró los ojos con ese recuerdo y optó por comerse la galleta, pero la dulzura de ella no le llegaba a la boca. Esa navidad, esa maldita noche del 23 de diciembre del 2009 ella había planeado una sorpresa para Emma. Le había comprado una cadena de oro con un dije de galleta y otro de helado porque eran dos símbolos que las unían, esa noche cuando ambas estuvieran apartadas se la iba a colocar susurrando una frase que había practicado mucho tiempo. Iba a decirle "Te amo" con su propia voz, no más modulaciones, no más contenciones, podría decirle aquello porque su esfuerzo "mental" también cooperó en ello. 10 años después se encontraban en esto, dos adultas que se despedían después de finalizar el contrato que las mantuvo prácticamente 3 semanas juntas.

-¿Así de simple te vas a despedir? Vaya Emma, mostraste tanta insistencia y entusiasmo por trabajar conmigo y con esto-. Regina indicó a su alrededor –Una simple cafetería... es aquí donde pretendes hacerlo ¿No?

-Sabes perfectamente lo del helado y la galleta, quería recordarte que aun habiendo odio entre nosotras podemos tener un momento para reflexionar y dejar nuestras diferencias de lado.

-¿Quién te dice que lo estoy haciendo?-. La morena gruñó –¿Quién te dice que no te sigo detestando? Espera, espera...-. Hizo una mueca –¿Piensas que voy a perdonarte?-. Aun cuando sus palabras le dolieron bastante, Emma sonrió lentamente.

-Y cuando todo finaliza aprovechas de sacar tu artillería más pesada el último día… lo único que sabes decir es eso como si estuviera pensando en tu perdón, en que no me odias-. Por supuesto que lo hacía desde que se había dado cuenta que aún poseía sentimientos muy fuertes hacia Regina –Te has vuelto un ser tan oscuro, tan llena de resentimiento que no sabe mirar más allá de su ombligo.

-¡Y supongo que tú eres la madre Teresa!-. Lanzó un bufido burlona –No me conoces en lo absoluto Swan ¡Nada!-. Sus puños le temblaban, sus piernas querían separarse de la silla donde estaba pero seguía allí mirándola con toda la ira brotando de su boca.

"No pierdas la compostura, Emma, no lo hagas". Respiraba profundamente para no caer en el juego.

-Me da tristeza que una mujer tan inteligente siempre caiga en lo mismo, llevamos un trabajo relativamente tranquilo estos días pero cuando te das cuenta que me voy aprovechas de mostrarte cómo eres… no ¿Sabes algo? Tienes razón, no conozco a la "Evil Queen", yo solo conocí a quién fue la mujer que quise tanto cuando adolescente, mi "Cenicienta"-. Cuando Emma dijo esa palabra, Regina quiso llorar y no entendía por qué –Mi novia, a la que herí por culpa de una manipulación sentimental... yo ya me perdoné y dejé de castigarme por el error, por eso creo que puedo seguir adelante... en cambio tú, Gina, tú seguirás estancada tratando de odiarme y teniéndole rencor a mi familia, si es así nadie más que tú puede sacarte de ese círculo...-. La rubia se paró dejando un billete generoso sobre la mesa –Sin embargo-. Enarcó una ceja, estaba aparentemente serena –Si es así como te gusta ser está claro que no hay nada que hacer...

Salió de allí dejándola sola, con dos copas de helado y galletas a medio comer. ¡Mierda! Ella se iría mañana y terminarían las cosas así ¿No? En ese momento de duda donde se decidía si recurría al sexo de Ashley o no, sus pies ya estaban caminando rápido tras la rubia. Esquivó varias mesas bajo la mirada atenta de todos los presentes, muchos la reconocieron pero no le importó en lo absoluto, si ella se iba a ir no la dejaría así como así.

-¡TAX…!-. No terminó la frase porque un cuerpo detrás suyo la acorraló contra una pared en un pequeño pasillo ubicado entre dos edificaciones de estilo gótico.

Antes que pudiera perder la tranquilidad creyendo que la estaban secuestrando, las manos calientes de esa mujer le sujetaron la cintura para desaparecer la distancia existente de sus cuerpos. Apenas un gemido brotó de su boca porque el resto fueron callados por los labios de Regina. En todo su cuerpo podía sentir la presión del dela morena, todo su calor lo percibía y se acumulaba entre sus muslos. Podía enumerar 100 razones por las que esto estaba fuera de lugar pero otras 100 razones llegaban a su cabeza, 100 razones que hacían que esto sí valiera la pena. ¡Mierda! Cuanto se habían aguantado el tocarse y besarse hace unas horas en la sesión fotográfica, no iba a racionalizar el "por qué" hacían esto ya que terminarían enfriándose.

-Joder, Emma-. Jadeó Regina contra su oreja humedeciéndola luego con su boca –Me he estado aguantando toda la maldita tarde por tocarte... por favor-. Su quejido de impaciencia se debía a la humedad en su entrepierna mojando sus bragas . Con suerte esperó un mínimo asentimiento de su cabeza antes que sus manos se encargaran de subirle el vestido que llevaba, arrancar de un solo tirón la braga color beige, separarle las piernas y con sus dedos entrar en ella. Ambas inclinaron su cabeza hacia atrás -¡Mierda! Oh...-. Jadeó -Emma estas tan... tan

Sus figuras no se identificaban gracias a la oscuridad de la calle y ese callejón sin salida. Regina entraba y salía de su cuerpo queriendo que llegara lo más pronto posible al orgasmo, pero luego la idea de que se iba a ir de Francia la hacía moverse lento tratando de tomarse las cosas con calma. Arrastró su nariz por todo el cuello de esa mujer tratando de captar lo máximo posible su perfume, pecaría de imbécil y mentirosa si dijera que había féminas más exquisitas que ella. A Regina le hubiese gustado estar haciendo el amor en la habitación de su casa pero era imposible, era tanta la pasión que en el camino quemarían todo a su paso. La morena necesitaba sentir más, con ayuda de Emma se desabotonó sus jeans negros y junto con su braga los bajó, la rubia llevo una mano al sexo de Regina jugando con los pliegues.

Emma se afirmaba con el abrazo que tenía al cuello de la morena, con las piernas que se posaban una a cada costado de sus caderas, en esa posición unieron sus sexos, sintiendo a Regina en toda su plenitud. Fricción, calor, fuerza, humedad, jadeos, no querían ser delatadas pero la pasión era tanta que debían canalizarla de la más exquisita manera.

Desesperada buscó la boca de Regina exigiendo que la abriera y le diera la libertad a su lengua de recorrer sus rincones, de lamer sus labios y chuparlos a gusto con tanto ímpetu que los dejaba al rojo vivo.

Esto era un poco brusco, un poco rápido, un poco animal. La necesidad corría por la sangre de ambas y el temor de ser sorprendidas por alguien le daba el toque adrenalínico que necesitaban también. Las manos de Emma acariciaban toda su espalda bajo su blusa. En ese vaivén la rubia acarició las mejillas de esa diosa griega que fue suya, el contorno de su nariz y labios, el contorno de su mandíbula que se tensaba mucho más a medida que la velocidad de sus embestidas aumentaba. Quería que fuera suya, que no solo se encontraran en peleas, discusiones, quería que el sexo no solo fuera sexo sino que implicaran sentimientos más hermosos como el amor. Antes de entristecerse Regina mordió apenas su cuello justo antes que llegara al orgasmo con tanta violencia que su carne se contraía en espasmos de forma rápida.

Segundos después Regina se liberó junto a ella tan cálidamente que le arrancó un gemido de la boca.

Dejó descansando su frente junto a la de Emma mientras trataban de recuperar el ritmo de la respiración. En esa atmósfera solo las acompañaba el ruido de sus corazones latiendo, el ruido de los autos que pasaban en la calle más cercana y personas que caminaban ignorando la escena fogosa del callejón oscuro.

En ese momento cuando se alejó unos centímetros del cuerpo de la rubia, ella empezó a temblar.

-¿Tienes frío?-. Regina susurró preocupada, antes de sacarse la chaqueta para taparla vio su rostro y las lágrimas que corrían de él –Emma...

-Déjame ir...-. Murmuró Emma acongojada –Déjame ir por favor...

-Yo... no es que

-Por favor déjame-. Bajó su vestido y no le importó no llevar ropa interior abajo, podía muy bien disimularlo. Se apartó más de Regina sin ser capaz de mirarla a la cara ¿Qué especie de mujer que se respetaba a sí misma, después de una discusión terminaba teniendo sexo? Estaba asqueada de sí misma y el poco amor que se profesaba ¡Más respeto! Era obvio que la quería mucho pero si seguía siendo débil ante ella, si seguía cediendo a esos deseos más profundos terminaría por arruinarse a sí misma –Es... esto es el adiós Gi... Regina Mills, no... no deseo más que tu propio éxito y tranquilidad aunque no retiro lo que te dije en la cafetería...-. Limpió su nariz rápidamente con el dorso de su mano, no podía parar de sorber ni derramar gotas de tristeza –Yo, me voy...

-Emma-. La morena quiso abrazarla pero Emma se deshizo en sus brazos como arena entre los dedos.

La vio caminar a tropezones hacia el taxi más cercano, contuvo el aliento cuando desapareció dentro de uno y se perdió lejos en el camino. Ahí se iba el último rastro del pasado como "Cenicienta", ahí iba su primera y única musa inspiradora, allí se iban todos unos recuerdos mezclados entre el dolor y el amor. La estaba perdiendo pero no era capaz de dar pasos e impedir que se fuera de Francia, si ella aun contra su carácter de mierda y palabras hirientes la había ayudado a sumar más puntos a su carrera de diseñadora a cambio de nada ¿Quién era ella para impedirle ser buena periodista en un canal tan importante como FOX? Caminó torpemente de vuelta al callejón oscuro, apoyó derrotada la cabeza contra la pared pero luego cuando ganó fuerza y rabia empezó a patearla dando gritos. ¡Rabia! ¡Molestia! ¡Todo en esta vida estaba podrido!

El teléfono suyo que estaba tirado en el suelo vibraba con la llamada entrante de Ashley, sabía que era ella pero no podía terminar por matar a su corazón si iba a esa cena y se metía entre sus sábanas. De pronto comenzó a llorar en silencio cuando abrazó sus piernas allí sentada en el suelo, estaba más que jodida, estaba arruinada y así se quedaría por mucho tiempo más.

¿Hasta la 1 de la madrugada? ¿Quizás un poco más tarde? No recordaba hasta que hora estuvo en ese oscuro callejón llorando y pateando cosas llevada por la rabia que sintió, rabia contra sí misma, rabia contra el resentimiento que se aferraba a su corazón como sanguijuela chupa sangre ¡Ese resentimiento que no le hacía nada bien ni a la gente que la rodeaba!. No recordaba con exactitud cómo fue que llegó a su casa en perfectas condiciones sin haber chocado el vehículo, porque no tenía recuerdos de prestarle atención a la calle. Así, digna de una cobarde dejó que una de las personas más importantes de su vida huyera de ella por no saber retenerla ni tener la capacidad de confesarle exactamente lo que pensaba o sentía ¿Y cómo hacerlo si con suerte ella estaba al tanto de eso?

Fue así como al día siguiente Emma y su mejor amiga Belle, viajaron desde Dijon a Paris para tomar un vuelo directo a New York. Belle nunca se había sentido tan preocupada en su vida como ese día cuando la vio salir de la habitación del hotel en Dijon con un rostro de pocos amigos, un rostro sin expresión alguna. No se atrevió a preguntar porque tenía la sospecha que sería como meter el dedo en la herida y la terminaría haciendo llorar. Sabía que Emma y Regina fueron novias en el pasado, era evidente para cualquiera que tuviese esa información que ambas seguían manteniendo sentimientos una a la otra, pero si su amiga se retiraba era por una razón más poderosa que solo lo de "El contrato finalizó" "El empleo con FOX" y esas cosas.

Fue así como dos personas que sufrían y se querían, terminando alejándose por unos días. A veces el ser humano podía ser jodidamente terco, terco a tal punto que se cegaba y se hería más de la cuenta.


...


Miércoles 11 de diciembre 2019, un mes y dos semanas después, New York, Estados Unidos, 14:20 pm.

Fox News era un canal de noticias abierto las 24 horas del día que repetía en la madrugada cierto contenido, con programas sobre viajes, documentales y una variedad de temas actuales. Swan era conductora de noticias en el noticiero de las 21 hrs hasta las 22:30 donde hacían un resumen de todo lo acontecido en el día y noticias nuevas para revelar. Estaba en conversaciones aún lo del talk show, tenía que revisar el contrato y saber que estaba sucediendo para que la dirección pusiera en duda aquello. ¿Reclamar? Apenas tenía la cabeza para hacer valer sus derechos, las noticias eran su pasión pero ¿Un Talk Show? Era el sueño de todo periodista tener algo propio en cualquier canal de la compañía FOX, pero ella no decía nada, todo lo ponía en las manos de Belle por el momento ¡Que lo hablaran después! Su cabeza no estaba para esas cosas, por el momento.

Emma abrió con gracia la carpeta que tenía frente a ella para leer unos archivos que estaban allí impresos. Ahora se encontraba sentada en una reunión de pauta para aclarar las noticias que expondrían en unas horas más. Le dolía la cabeza, estaba con un humor de mierda y, peor, ella tenía que hablar todo el tiempo porque el resto de sus compañeros amaban como salían las ideas de su mente.

-¿Están de acuerdo con eso?-. Asintieron –Bien, de verdad lo siento pero mi cabeza va a estallar y quiero ir a beber un café afuera del canal... Belle ¿Te encargas de anotar lo importante?

-Si señorita Swan-. En el trabajo Belle prefería mantener la cordialidad –Cuando regrese le contaré los detalles relevantes, necesita ese café y un analgésico...

Una señal con la cabeza hacia los demás bastó para decir "adiós". Desde hace días que su humor no estaba bien, que tenía cefalea y sabía perfectamente las razones, razones que obviamente le negaba a sus padres aunque fuese en vano, estos ya lo sospechaban. Cuando salió caminando de la oficina y el edificio donde se encontraba, tembló por completo ¡Qué frío hacía! La tentación ganó de nuevo esta vez y del bolsillo de su chaqueta de cuero sacó una cajetilla de cigarros para fumarse uno. Era lo único que creía que la ayudaba a tranquilizar su ansiedad y la ensalada de pensamientos en su cabeza, no había espacio en su agenda para un psicólogo y tampoco quería hacerse uno para asistir a la iglesia, poco a poco se estaba encerrado en sí misma como cuando Regina desapareció hace 10 años y de ello ganó una depresión.

-Un día terminaré cruzando la calle y rogaré que me aplaste un camión, peor, desearé que algo me lleve pronto-. Con sutileza aspiró por la boca dejando que el humo quemara su garganta, luego lo expulsó por la nariz en un gesto que no se veía femenino –Claro, uno debe preocuparse de actuar de cierta manera porque es figura y modelo para muchos, pero no tienen idea de lo que me está pudriendo por dentro...-. Gruñó antes de volver a darle una calada a su cigarro y continuar caminando por las calles de New York.

Había visto en varias ocasiones una cafetería muy bonita por fuera (y aparentemente por dentro también) y ahora se le antojaba un café porque creía que estando sola bebiendo uno podía levantarle el ánimo ¿Por qué no probar uno de allí?

Apuró el paso no solo porque no podía darse todo el tiempo del mundo sino porque haciéndolo entraba en calor. Estaban casi en invierno y el frío se hacía presente cada día, muy pronto de seguro nevaría.

Al llegar allí y mover la puerta sonó una campanilla que captó la atención de un trabajador que caminaba con archivos en la mano y un logo de la cafetería en su chaleco, también de una mesera que de seguro la atendería muy pronto. Emma se dio el gusto de aspirar el aroma que rondaba el local ¡Qué bien se sentía!

-Es hora de relajarse-. Susurró con una sonrisa pequeña para alentarse a sí misma. Tenía, por más que le costara, que sacarse adelante aun cuando no se sintiera bien, si ella no se ayudaba terminaría con una depresión (si es que ya no estaba en una).


...


Al mismo tiempo, 20: 46 pm, Dijon, France.

Es aquí cuando todo el mundo se preguntaba ¿Qué bicho le había picado? Era primera vez que la "Evil Queen" hacía una reunión para felicitar a todos sus empleados de H&C y comunicarles que todos obtendrían un bono especial por motivos navideños. "¿Estará enamorada?" susurraban algunos "Es imposible" murmuraban otros, pero no recibieron esas palabras con escepticismo, al contrario, sonrieron de oreja a oreja porque esas palabras eran gratificantes para seguir trabajando de tan buena manera.

Regina había recibido una carta el día de ayer desde el ministerio del trabajo con un motivo muy particular, premiarían a H&C como la empresa con mayor productividad del semestre y con el equipo más eficiente ¡Eso era un honor! Que reconocieran su esfuerzo era bueno pero que los premiaran a todos mucho mejor.

La sonrisa que llevaba en la cara era una de las cosas que más le costaba hacer. ¿Por qué no se dedicaba a ser actriz? Incluso hasta con Violet y sus mejores amigos disimulaba lo podrido y oscuro que estaba su corazón solo para no herirlos por una promesa, una promesa que cobardemente se hizo esa noche llorando contra el muro, no iba a herir a nadie más en su vida, nadie pagaría por sus propios demonios...

Una semana después de eso entrando en noviembre, empezó a cambiar su actitud con los demás, con sus empleados, con la gente de la calle, con cualquiera que antes pasó a llevar con su endemoniada personalidad, ahora hacía el esfuerzo por hacer lo contrario.

Se acostaba con mujeres, sí, mujeres que no le duraban ni la mitad de la noche porque apenas las tenía desnudas su mente maquinaba contra ella y le daban la forma de otra mujer mucho más importante. ¿Pero dónde había quedado Ashley? No le quedaba más que reír sin ganas cuando recordaba porqué la rubia la detestaba tanto ahora. Ese día que Emma tomó el vuelo hacia Estados Unidos y concretó que ya nada quedaba entre ambas, Regina se dio la libertad de tener el día completo para "descansar" cuando en realidad tomó una botella de ron y bebió como condenada toda la tarde tirada en su cama.

Ashley había vuelto a llamar para saber de ella ¿Por qué no le respondió el teléfono anoche? ¿Por qué no fue a cenar como lo prometió? Después de tantos intentos Regina contestó la llamada cantando una preciosa balada de amor en francés.

"¿Es para mí?" preguntó un poco emocionada aunque Regina estuviera notoriamente borracha. "No es para ti, Ashley, es para la hermosa mujer que deje partir, se llama Emma Swan ¿Acaso no la conoces?". Se habían envuelto en una discusión donde ella gritó cosas como que iba a destruirla, mas, solo eran palabras que se las llevaba el viento, muy bien sabía la rubia que bastaba una llamada para que Regina la arruinara ahora que era más que famosa.

-Disculpe señorita Mills-. La sacó de sus recuerdos, seguían en la sala de reuniones –Hay una llamada para usted.

-Sea quien sea dígale que estoy ocupada con mis empleados, lo llamaré más tarde-. La empleada miró preocupada la hoja donde había anotado unas cosas.

-Me dijo que sabía que diría eso y que por lo tanto diera su nombre... se llama James Swan, de hecho... mmm... dijo que se encuentra en Francia, aquí en Dijon a...-. El rostro de Regina se desfiguró por completo, estaba pálida y no respiraba –Abajo en la primera planta de H&C... le digo que...

-Discúlpeme, debo bajar de inmediato-. Regina tomó sus cosas y salió disparada por la puerta bajo la mirada preocupada de los demás ¿Qué había sucedido como para que la jefa saliera así con esa cara como si hubiera ocurrido un accidente? Todos miraron a la secretaria de la jefa, quién solo se limitó a levantar los hombros y salir de allí.


...


New York, USA, en ese mismo instante...

Emma sonreía mientras bebía el chocolate caliente ¡Le había dado en el blanco! El chocolate con crema arriba y canela esparcida arriba era una maravilla exquisita, la cafetería se veía pequeña pero era acogedora, el servicio era ameno y todo lo que vendían lucía maravilloso, no dudaba que esos fueran los motivos por los que estuviese completamente llena.

Estaba concentrada en su teléfono viendo videos de sus grupos favoritos con los audífonos puestos, que no se dio cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Algo, algo muy fuerte meció todas las mesas y vidrios de la cafetería provocando un chillido en varios clientes. Ese temblor hizo que levantara la cabeza y desviara la atención hacia la ventana, las personas corrían en las calles, los clientes de la cafetería salían de la misma forma por la puerta atorándose y desesperándose por ser los primeros en salvarse.

Todo empezó a correr en cámara lenta como en las películas de dramas. No desees algo porque se puede cumplir, la boca decreta todo lo que hablas ¿Sería el caso de Emma por haber deseado algo que se la llevara? Todo volvió a mecerse, el pánico había tomado posesión de ella por completo y era incapaz de mover sus pies.

"¡Muévase o se morirá!" le gritaban pero no escuchaba, estaba tan presa el medio que solo pestañeaba creyendo que era una pesadilla. Su chocolate estaba tirado en el suelo pero sus pertenencias las tenía en la mano. Algo muy fuerte volvió a estallar en el edificio de al lado que su onda expansiva logro romper las ventanas de la cafetería de una vez por todas.

El cuerpo de Emma cayó al suelo tan fuerte que golpeó su frente con el borde de una mesa. Solo podía sentir la sangre caliente salir por su nariz y el costado de su frente, estaba tan mareada que si volvía a estallar lo que creía era una bomba, de seguro fallecería desintegrada.

¿Un ataque terrorista? ¿Cabía dentro de las posibilidades siendo un día 11? ¿11 de diciembre?

Su cuerpo se llenó de ese escalofrío cuando sabes que algo muy malo va a pasar. "Voy a morir" pensó angustiada, pero antes de caer inconsciente para salvarse de sufrir con su propio destino, la figura de alguien la miró desde lo alto, solo se percató que algo en esa figura la sorprendió ¿Unos ojos marrones muy característicos? ¿Ese rostro le era familiar pero no sabía su nombre?... pero fue demasiado tarde para quedarse en esos detalles, un tremendo dolor golpeó su costilla justo cuando el suelo y las paredes volvieron a remecerse con un sonido ensordecedor... ya todo lo veía negro...

.

.

.

.

.

.

.

.


ADELANTE DIGAN LO QUE LES PROVOCÓ ESTE CAPÍTULO.