Capítulo 57

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¿Qué más podía decir? Sus explicaciones no eran del todo razonables para justificar su comportamiento, incluso había sido malagradecido cuando su padre aún estaba vivo, luego más cuando conoció a Aurora ¿Pero valían sus razones? Antes de alzar los ojos al rostro de su hermana esta ya estaba presionando su hombro con una mano en un contacto que parecía demasiado bueno para ser cierto. Quiso hablarle pero ella fue más rápida.

-Con la pérdida de Lily creo que la vida te ha dado más que una bofetada-. Susurró Regina.

-Pero mi niña no merecía pagar por mis errores, si la vida hubiera querido hacerme daño o hacerme cambiar ¿Por qué eligió esto?

-No lo sé, tampoco sé si justificarte con lo de Aurora sea aceptable pero ya pasó-. El tono de su voz era inusualmente confortador para alguien que guardaba rencor –Estamos acá, salvaste la vida de Emma, la vida te trajo de nuevo a la mía... vamos a tener que luchar por muchas cosas ¿Sabes?-. Neal asintió al borde de las lágrimas, otra vez –Y nos va a tomar tiempo acostumbrarnos a tratarnos como hermanos, por cierto, tendrás que lidiar con Violet para contarle todo lo demás ¿Quieres estar a solas con ella o que estemos juntos los 3?

-Solo con ella sería lo más justo y apropiado pero ¿Cuándo? ¿Dónde está? ¿Cuántos años tiene?

-Es toda una mujer ahora... ¿Cuándo? En unos minutos estará por llegar a esta casa, solo le he dicho que fuiste tú quién salvó a Emma y que el resto de explicaciones se las darás acá, vas a tener cuidado porque no sé cómo pueda reaccionar.

-Gracias-. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano, era todo lo que podía decir por el momento.

-Después de conversar con ella ve al hospital para que un médico te revise bien, espera al señor Swan y a mí para acordar algo importante y si es posible por favor lleva a Aurora...-. Iba a salir del despacho sin más pero se volteó y sin previo aviso lo abrazó fuertemente. Era la primera vez en tantos años que tenían un contacto físico tan real como este, Regina no sabía por qué lo hacía o exactamente por qué no tuvo reparos en darlo, simplemente el deseo de apoyarlo en este momento era más fuerte que todo lo demás.

Neal aceptó el abrazo y le acaricio levemente la espalda haciendo todos los esfuerzos para no terminar llorando en el suelo. ¿Quién era él para merecer siquiera el abrazo de quién rechazó antes por ser muda? Ayer había sido todo el caos y ahora estaba con su hermana entre los brazos. No pedía perdón pero de alguna forma indirecta Regina se lo estaba dando. Si esto era una segunda oportunidad no iba a desperdiciarla por nada del mundo, porque Dios sabría muy bien porque lo estaba haciendo.


...


4 días después. Lunes 16 de diciembre 2019.

La energía de una persona es muy poderosa cuando nuestra alma más lo necesita, sobre todo si se trata de alguien que amamos en lo más profundo de nuestro ser. El sonido del monitor era lo único que antes se escuchaba en la habitación pero en este minuto la voz suave de "Cenicienta" inundaba las 4 paredes, lo que más le gustaba era hacer eso, ver fascinada como el monitor mostraba un aumento de la frecuencia de su corazón cada vez que abría la boca para dedicarle una canción, preguntarle cómo estuvo su día o si soñaba con ella. Ahora se encontraba sentada en un sofá cerca de la cama donde Emma descansaba, hablaba al mismo tiempo que usaba su mano para trazar líneas con un lápiz grafito. ¿Diseñando algo tal vez?

-Al parecer todos tenemos un personaje de cuento en nosotros ¿No?-. Sus ojos viajaban de la hoja hacia Emma –Me declaro como "Cenicienta" y a veces como la "Evil Queen" pero tú definitivamente eres la "Bella Durmiente" ¿No piensas despertar?-. Rió por lo bajo sin soltar el lápiz. De pronto su tono de voz cambió a uno más melancólico –A veces temo que te quedes así para siempre pero luego me calmo ¿Sabes? Fuiste salvada por algo y el médico dijo hoy en la mañana que la operación ha sido un éxito.

Por un segundo miró el dibujo que hacía y se quedó en silencio observándolo por varios minutos, no sabía cuántos pero eran muchos. Allí estaba Emma con el pelo recogido sosteniendo un ramo de flores, en su rostro se reflejaba una sonrisa inocente y una mirada de costado muy coqueta. Lo que llevaba puesto era un diseño único y lleno de detalles pensado en ella y que no lo revelaría a nadie salvo a quién correspondiera.

Con respecto a Emma Swan, ya todo el país sabía que estaban esperando que saliera del estado de inconsciencia, su operación fue todo un éxito y que la habían trasladado a una clínica privada donde estuviera en mejores condiciones además de una mayor cercanía con la residencia de los Swan en NYC. Neal finalmente fue a hacerse exámenes con un médico para evaluar su espalda y cabeza, ninguno de los estudios arrojó una anormalidad aparente porque huesos y cerebro estaban en perfectas condiciones, salvo por los hematomas visibles en su piel que desaparecerían con el tiempo. Después de eso se reunió en la noche junto a su esposa con Regina y James donde le comunicaron que pagarían la reconstrucción de su cafetería en otra parte de NY. ¡Dios! Habían respondido tan emocionados y dieron muchas explicaciones sobre por qué era importante para ellos la cafetería.

Todo parecía empezar a tener forma ¿No? Aunque Regina no sabía con exactitud que había hablado Violet y Neal ese día, los vio salir abrazados del despacho con lágrimas en los ojos de ambos.

-¿Te gustaría escuchar cosas sobre mí en el camino a ser la "Evil Queen"?-. Dejó el bosquejo de lado y se acomodó en un asiento cerca de la mujer que dormía –Me tomó como 3 años el poder hablar con fluidez... con la ayuda que me prestó David fui donde especialistas y se dieron cuenta que sí tuve consecuencias neurológicas después del accidente...-. Regina acariciaba la mano de Emma con la punta de sus dedos –Allí los neurólogos se dieron cuenta que tenía Afasia de Broca, un trastorno del lenguaje que se caracteriza por la dificultad de articular palabras, eso sumado a un impacto psicológico me imposibilitaban hablar-. Suspiró –Me traté de todas las formas posibles y poco a poco podía articular palabras en un principio pequeñas luego largas, frases completas y ahora heme aquí, hablando sin poder parar...-. Se paró del asiento, tomó el bosquejo y lo acercó a la cama como si se lo enseñara a una Emma consciente –Esto que está acá te lo daré cuando pase un tiempo, pero de algo estoy segura es que no te vas a librar de mí-. Sonriendo con pena se acercó a su rostro, esa mascarilla de ventilación mecánica no invasiva tapaba su objetivo –No vas a morir por esto...-. La levantó un poco antes de acercar sus labios y depositar en los de Emma un beso suave y cálido que envolviera sus labios. Fue como una chispa, un despertador, un toque mágico de cuento. Mordiéndose los labios se separó del contacto y dejó la mascarilla hacer su trabajo –No le digas al médico que lo hice... te amo "bella durmiente"... o ¿"Blanca nieves"? No, no, definitivamente "Bella durmiente"

Depositó un beso en su frente antes de salir de la habitación con un bosquejo en mano y el calor ardiendo en sus labios. Se iba a comportar muy cursi si no la controlaban y eso no era propio de una jefa y dueña de empresa.

Horas después en otra parte de la ciudad, Violet estaba sentada con las piernas cruzadas sobre el césped frente a Aurora que estaba en la misma posición. Quería tener una charla de mujer a mujer con su cuñada porque tenía la necesidad de comunicarse y saber otras cosas. La charla con su hermano mayor fue extensa y un poco difícil al principio, incluso le había dado a Neal unos cuantos golpes en el tórax y la cara para descargar años de sufrimiento, mas, luego de eso terminó llorando entre sus brazos pidiéndole que no volviera a salir de su vida y agradeciéndole por salvarle la de Emma.

-Es grato tener una cuñada así oficialmente ¿Sabes? Aunque me angustia no haber estado en el matrimonio de ustedes... ¿Tus padres quieren a mi hermano?

-Lo aman desde que lo vieron, gracias a su ayuda pudieron salir adelante, tener mejores puestos de trabajo y yo a estudiar en la universidad... su personalidad con nosotros fue tan distinta ¿Sabes? Tanto así que me da vergüenza y ganas de pedir perdón por ello, mientras era así con nosotros a ustedes no las tomaba en cuenta-. Tembló ante el recuerdo –El día que supe cómo era su familia en realidad fue el día que corrió para buscarlas, esos días cuando falleció nuestra hija...

-No pidas perdón en su nombre, él no quiere ser perdonado... además no tienes la culpa digo ¿De qué sirve quedar pegado en el pasado?-. Violet suspiró angustiada –Mira a mi hermana Gina y a Emma, tuvo que pasar una tragedia para que ella admitiera que la amaba... dime ¿Eso es sano?

-Por supuesto que no-. Le sostuvo las manos –No tienes idea de lo feliz que me hace tenerlas en nuestra vida, Neal no paraba de hablar de ustedes, de leer noticias de Regina sobre lo exitosa que era que ahora verlas frente a frente se siente como si las conociera desde hace años... no se vayan de nuestra vida ¿Sí?

-No lo haremos, aunque tardemos en tratarnos como hermanos con Neal te juro que no lo haremos... eso sí necesitaremos de tu ayuda porque lo conoces más que a nosotras mismas-. Aurora asintió sin dudarlo. Por los relatos de Neal y por lo que podía percibir ahora, Violet era mucho más emocional que Regina o con menor fuerza para guardar rencor, tenía esa capacidad sí de unir a las personas y de seguro sería la encargada de hacerlo con sus hermanos mayores.

Comenzaron a hablar de cosas pasadas y del presente, sobre cómo le iba en la universidad a Violet o por qué Aurora no había terminado sus estudios. Por suerte no estaba nevando, el día era frio pero estaba despejado y en ese parque no invadía el terror que permanecía en el país con respecto al atentado. De pronto la charla fue interrumpida por el llamado de Neal al teléfono de su hermana menor, incluso sin haber contestado supo que era algo urgente.

-Neal, dime que sucede... No, no sé dónde está ahora ¿Por qué?... ¡¿QUÉ?!-. Su hermano mayor estaba en la clínica

-Necesito a Gina ahora y no puedo ubicarla ¡Santo Dios!-. El aparato que sostenía Violet contra su oreja se cayó sobre el césped con brusquedad. ¡¿Dónde estaba Regina cuando más la necesitaban?!

¿Estaría bien? ¿Estaría cerca? ¿Dónde podía ubicarla para comunicarle que Emma había despertado?

Como un cuento de hadas, el beso de amor verdadero despierta a la princesa dormida despojándola del sueño eterno y trayéndola a la realidad de nuevo pero ¿En qué estado se la encontraría? Solo ahora sabrían si tenía consecuencias físicas necesarias para cortar de raíz su carrera de periodista o algo tan simple como si podía reconocerlos a todos... después de todo era absurdo que tuviera una amnesia post traumática ¿O no?

Si tomaran la velocidad con la que corrió por tanto tiempo el famoso maratonista Usain Bolt y la compararan con la velocidad que Regina había corrido hace unos minutos, la morena sería ganadora indiscutida de una carrera. Había ido a despejar su mente y hacer "sondeo de mercado" en los centros comerciales de Nueva York pero la llamada de su hermana la sorprendió a tal punto que abandonó de golpe las conversaciones con un dueño de una tienda X. ¡Emma había despertado! No le habían dicho en qué condiciones y tampoco iba a tener cabeza para prestar atención a ellas, su único objetivo era llegar a la clínica pero como estaba "en otra onda" no pensó que sería más útil pedir un taxi, no, llegó literalmente corriendo.

Alguien que obviamente no quiso resguardar la información había subido parte de ella a internet, era esperable que estuviera atestado de periodistas clamando una respuesta ¿Consecuencias neurológicas? ¿Perdió la memoria? ¿Tuvo algún tipo de derrame? A Regina la ingresaron por una entrada privada, de esa forma pudo llegar al tercer piso de la unidad donde Emma descansaba. Todas las esperanzas de verla de inmediato se fueron a la basura cuando una enfermera le prohibió la entrada con la excusa de que el equipo médico estaba evaluando a la paciente.

-No les doy más de 10 minutos, sino entraré igual.

-Señorita Mills, es necesario hacerle evaluaciones y preguntas de rigor para saber qué le pasa a la señorita Swan, usted no interrumpirá nada si no quiere que llame a seguridad para sacarla de acá.

-¡Usted no entiende nada!

-Regina-. James puso una mano en su hombro ¡La pobre temblaba entera! –No interrumpamos por favor, por el bien de nuestra Emma no hagamos algo estúpido...

Neurólogos estaban frente a la cama de la rubia tratando de saber que le pasaba, haciendo comentarios, pedirían exámenes necesarios para evaluar su cerebro porque no solo sufrió fractura de costillas, seguramente se había dado un golpe en la cabeza que pudo afectar algún área cerebral y solo ahora lo podían saber.

Media hora después 5 hombres y una mujer de mediana de edad con batas blancas salieron de la sala acompañados de enfermeras y algunos paramédicos que escucharon la conversación. Los padres de Emma fueron de inmediato con los médicos pero Regina se apartó y entró a la habitación sin pedir permiso. Lo primero que vio fue a la rubia mirar hacia el techo respirando sin la mascarilla, ahora solo estaba con una naricera que le administraba un poco de oxígeno. Los ruidos, las conversaciones, todo lo demás desapareció cuando Emma desvió la mirada hacia ella. ¿Respirar? ¿Qué era eso? Se olvidó de todo en el momento que Emma decidió observarla, quería llorar pero no tenía claro si era por miedo o alegría. ¿La reconocía? ¿Qué estaba pensando? ¿La odiaba?

-Emma-. Su susurró sonó muy triste porque no había ese brillo característico en sus ojos ¡Mierda! –¿Sabes quién soy yo? ¿Lo sabes?-. Pero no hablaba, sus ojos verdes la miraban de pies a cabeza sin entender –¿Puedes hablar?... Emma si no sabes quién soy yo al menos dilo, te juro que... que empezaremos de nuevo-. Sus propios ojos marrones estaban llenos de lágrimas, el mundo se le estaba yendo abajo con la negativa de la rubia en no dar una respuesta, lo que significaba una consecuencia neurológica, no sabía quién era –Yo...

-Eres la mujer que amo-. Susurró de repente produciendo un quiebre total en Regina. ¡¿Qué había dicho?! Al ver su desconcierto volvió a repetirlo –La mujer que amo... Regina Mills-. Avergonzada bajó la cabeza pero la alzó de inmediato al escuchar los sollozos de la "Evil Queen" que estaba con el rostro contra la cama mientras sostenía sus manos desesperadamente.

Si no le había respondido al primer intento fue por la impresión de verla allí a su lado, la última vez que se habían visto fue en Francia con ese encuentro sexual fuera de una cafetería. Pero ahora todo era distinto, Regina estaba aquí en Estados Unidos arrodillada y prácticamente llorando por verla despierta ¿Qué cosas le habrán dicho los médicos? ¿Pérdida de la memoria? ¿Amnesia post traumática? ¡Ni hablar! Estaba plenamente consciente recordando cada ínfimo detalle del accidente, todas las personas que habían entrado y salido de su vida las tenía en su cabeza, no habían impedimentos para hablar ni tragar, por eso mismo en una hora le sacarían la sonda nasogástrica que le habían puesto para alimentarla mientras estuviera inconsciente. Le harían estudios de imagenología y actividad cerebral para descartar de forma definitiva algún daño, radiografía de tórax para evaluar su pulmón derecho aunque la habían auscultado y todo parecía seguir las respuestas esperadas.

Alzó la mano para acariciar su cabello negro, no quería escucharla llorar y no sabía exactamente por qué estaba aquí a su lado rogándole identificarla, quería que ella misma le expresara las cosas, no quería hacerse falsas ilusiones de nuevo.

-Rogué a Dios-. La morena estaba con los ojos colorados –Rogué a Dios que no te llevara de mi lado, que pudieras recordarme, que ningún golpe en la cabeza fuera suficiente para que me olvidaras... esto no podía acabar como una novela trágica.

-No te he olvidado, a nadie-. Los ojos de Emma también tenían lágrimas, sentía angustia por provocarla en otros con lo del accidente –No sé cuántos días han pasado, no sé nada... ¿Podrías contármelo todo?-. Antes que pudiera responderle la puerta se abrió con la figura de sus padres.

-¡Oh mi cielo!-. Ingrid corrió a la cama y besó repetidamente su frente –Mi niña hermosa, mi vida bendito Dios-. Estaba llorando de alegría –¿Me reconoces? ¿Sabes quién soy?

-Mamá-. Balbuceó contra su cuello dejando que la abrazaran aunque fuera delicadamente –No llores.

-Casi te pierdo y me pides que no llore-. Nada era más reconfortante que los besos cargados de amor que solo los padres pueden brindar –Eres mi vida, parte de mi alma y yo... Dios, no quiero recordar cuando me dijeron que estabas grave en un hospital y yo...

Siguió hablando aunque le habían dicho que no lo hiciera para no cansar a la paciente ¿Qué les pasaba? ¿Cómo eran capaces de dar ese tipo de órdenes cuando lo único que querían era cerciorarse que estaba bien y que todos esos temores de amnesia eran sin fundamento? En algún momento Regina sintió que estorbaba ese momento tan íntimo entre padre, madre e hija pero la propia mano de James le impidió que se alejara, si algo le había quedado de lo que hablaron en Francia antes de saber lo del accidente, debería quedarse con Emma en todo momento. Eso hizo, sostuvo su mano izquierda y entrelazó los dedos con ella aún bajo la mirada sorprendida de la rubia. Estaba bien y era esperable puesto que su último encuentro quedó muy mal, pero eso no sería impedimento para acercarse a ella y aprovechar cada preciado segundo.

Después de unos minutos más de charla llegó un auxiliar diciendo que salieran de la sala porque la paciente debería descansar, pero dada la mirada de Regina y ese brillo de necesidad reflejado en sus ojos le permitieron quedarse un poco más.

-Ellas dos necesitan conversar, muchas gracias-. Le guiñó el ojo a la auxiliar además de utilizar por primera vez su dinero para sobornar. Todo era para un bien mayor.

Estando ya solas Regina soltó la mano de Emma y se acercó a la ventana para mirar el paisaje de un precioso parque cerca, los rayos de sol que casi no se veían y el frio de seguro aumentaría. Aún seguía escuchándose el monitor de la frecuencia cardíaca pero con alegría podía decir que esa habitación se llenaría de las voces de ambas. La culpa llegó a Regina de golpe, como una bofetada dura apareció al ser realmente consciente de la situación. Un accidente, un atentado terrorista tuvo que pasar para admitir que la amaba y estar a su lado en este momento ¿Qué hubiera pasado si James no hubiera ido a verla? Todo pasa por algo, las vueltas de la vida eran tan sorprendentes y a veces necesarias para reaccionar, sí, con culpa o no debía admitir que necesitó ayuda extra para reconocer sus propios sentimientos.

-¿En qué piensas?-. Emma rompió el silencio, su voz era un poco débil –¿Estás arrepentida de estar acá?

-Eso jamás-. Regina se volteó pero no se acercó, tenía los brazos cruzados –Solo estoy luchando con mis propios pensamientos y culpas ¿Sabes?-. La rubia estiró la mano para hacerle entender que la quería cerca. Sin dudarlo lo hizo pero los ojos volvieron a humedecerse –Casi me morí cuando supe lo que te había pasado Emma, pero antes de eso enterarme que estabas mentalmente tan mal... ¿Fui yo la culpable?

-Ambas, tú por seguir inconscientemente responsabilizándome por lo del pasado y culpa mía por no ser sincera para decirte lo que me pasaba... Yo te amo Gina, te amo tanto que me duele el pecho y sí, me importa y me dolerá si me rechazas por lo que te estoy diciendo...-. Trató de acomodarse en la cama, la rubia la ayudó –Ese día del accidente quise despejar mi mente porque, Dios, estaba cayendo en una depresión, tenía deseos incluso de que algo me pasara para desaparecer un momento...

-Emma-. Dijo Regina angustiada.

-Y me pasó...-. Apretó sus labios casi como si hiciera un puchero o estuviera a punto de quebrarse de nuevo –Y ahora me despierto y lo primero que sale de mi boca es tu nombre... ¿Estuviste conmigo durante estos días?

-Estuve a tu lado, sí-. Dejaba sus dedos acariciar el cabello de Emma, lavado seguramente en la mañana porque olía deliciosamente a rosas –Tu corazón latía más rápido cuando te hablaba-. Al ver sus mejillas teñirse rojas tuvo unos deseos desesperados por hacerle tantas cosas –Yo sabía que no te ibas a morir y que yo, por supuesto, no iba a desperdiciar esta oportunidad... ¿Quieres que sea sincera? Yo necesito ayuda psicológica para borrar ciertos traumas de mi vida, para hacer desaparecer definitivamente ese pensamiento o rencor hacia el pasado sobre algo donde ambas fuimos víctimas... pero paso a paso ¿Sabes? Paso a paso, primero despierta bien, acostúmbrate a lo que te dirán los médicos, reposa, después viviremos la vida... pero quiero que sepas que no te dejaré ir de la mía-. Emma gimió sorprendida con sus palabras, quería chillar emocionada pero aún se sentía débil -No importa cuánto tardemos pero vamos a quitar esas inhibiciones y vamos a aprender a expresarnos mejor... yo también te amo tanto Emma-. Con esas palabras la rubia terminó rompiéndose en lágrimas silenciosas –Tanto que de alguna u otra forma la vida permitió que fuese mi propio hermano que te salvara la vida... está afuera y…

-Necesito agradecerle tanto...

-Lo sé, pero ahora yo... te juro que necesito hacer esto...

Levantó con cuidado su rostro y sin perder de vista su objetivo besó sus deliciosos labios capturándolos con su boca de inmediato. Emma respondió con un gemido de satisfacción tal que el monitor de frecuencia cardíaca aumentó las pulsaciones de forma instantánea. Apenas podía moverse pero todo lo que necesitaba en este momento era eso, el contacto físico más simple con la mujer que amaba y que la necesitaba de igual forma.

-Te juro Emma, te juro que esta "Evil Queen" tendrá una mutación con "Cenicienta" para ser lo que deseas, no soy perfecta pero lo seré para ti-. Susurraba contra sus labios –Te juro que te amaré con todos los detalles, incluyendo eso que de seguro te preocupará que son las marcas que te queden en la piel sobre las costillas, todo... todo... ¿Lo entiendes?-. Emma apenas podía responder de lo emocionada que estaba. ¿Era realmente justo tener que pasar por un accidente para ver luces de felicidad al fondo del abismo? Miró los ojos marrones de Regina y comprendió por qué ese día entró a la cafetería... todo era parte del camino.

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