HOLA! Creo que sera semana de actualizaciones! ;3 Espero que les guste!
Fems que se encontraran de ahora en adelante;
Fem Severus Snape es Selene Snape. (Gano :3 por la mayoría)
Fem James Potter es Janet o Jamie Potter. (votación: Janet: 2 Jamie: 1)
Fem Remus Lupin es Rene Lupin. (Se queda)
Fem Sirius Black es Mirzam o Venus Black. (votación)
Fem Peter Pettigrew es Petra Pettigrew. (por petición de una lectora)
Fem Regulus Black es Rigel o Regulus Black. (Una lectora pidió la posibilidad para que conservara el nombre y otra el genero)
Eliot y Lily se encontraban tranquilamente jugando bajo su árbol favorito del todo el parque (que se hallaba a unas cuantas cuadras lejos de su casa), desde hacía ya una hora. El tiempo les paso velozmente entre las manos y antes de que se dieran cuenta el cielo empezaba a nublarse.
No obstante, decidieron restarle importancia, y se dedicaron a jugar lo más que les fuera posible antes de que su madre o padre mandaran a Petunia por ellos o ellos mismos decidieran venir por su cuenta. Petunia ya había reanudado la escuela y trataba de ganarse reconocimiento de sus padre tratando de que la aceptaran en una de las prestigiosas secundarias de la zona y, sino, tal vez un poco más lejos de la zona. Un internado le pareció conveniente. Un reto más grande en sí. Lily se había visto triste y desolada ante esa perspectiva, pero en seguida Eliot logro animarla con un "pequeño" truco de magia. Los gemelos Evans trataron de ayudar a su hermana y esta se los agradecido, pero cuando Lily llega a opacar a Petunia sin mucho esfuerzo y la misma Petunia arrugaba el rostro ante la atención que recibía su hermana menor, Eliot tuvo que llevarse a Lily si quería evitar un desastre. Fue así que el parque se volvió su refugio y el de Lily.
Después de eso; no paso mucho tiempo antes de que Lily realizara su primer acto de magia accidental cuando Eliot (tratando de subir un árbol) cayera en picada al piso y ella, estando tan asustada como desesperada, tratara de detener su caída haciéndolo levitar. Eliot no se sorprendió y Lily se quedó encantada al ver que ella también podía hacer lo mismo que su hermano. Hablando de árboles.
Harry se había quedado viendo el árbol mientras que Lily decidió hacer unas coronillas de flores para él. Frunció el ceño y se preguntó si podría escalarlo. No era muy alto y la diferencia que había entre la primera rama de abajo y el suelo era mínima, aunque cayera no creía hacerse mucho daño, unos cuantos unos raspones como mucho; y eso dependiendo la altura de su caída.
Extendió sus brazos se aferró a la rama más cercana al suelo y se colgó de ella unos segundos mientras empezaba a balancear su cuerpo hacia adelante y atrás buscando impulso para levantar su cuerpo hacia arriba. Solo le basto unos minutos antes de escalar la primera rama. De ahí en adelante lo demás fue cosa sencilla y agradeció no haberse caído al intentarlo, no le gustaría repetir un momento en una de sus vidas pasadas donde era el único varón de cinco hermanas y que después de su infructuoso intento de trepar el árbol que tenían en su patio, sus hermanas se burlaron de él por casi dos semanas y todos los años siguientes cada vez que se acordaban. No fue muy bonito que digamos.
Se concentró en escalar; agarrando y pisando firmemente las ramas a su paso tratando de no perder el equilibrio.
Llego a la mitad del árbol antes que decidiera detenerse y recargarse tranquilamente contra la corteza. Dejo caer los pies a cada lado de la rama en donde se hallaba sentado y volteo haber hacia abajo.
Vio como Lily seguían haciendo coranas (ahora llevaba tres e iba por la cuarta) con suma concentración y cuidado. Una vez seguro que se encontraba bien, volvió a levantar la mirada y observo el horizonte y como las nubes se movían por el viento… pronto tendrían que irse.
Posiblemente comenzaría una tormenta…
Eliot se quedó pensativo ante ello. Las palabras guerra y Voldemort se formaron en su mente antes que cualquier otra cosa.
La muerte de Lily y James Potter les siguió poco después junto con el arresto injustificado de Sirius.
Apretó la mandíbula y negó erráticamente con la cabeza. No dejaría morir a Lily o a James, tampoco dejaría que Sirius fuera a la cárcel por un crimen que no cometió y no permitiría que Pettigrew se saliera con la suya tantos años. Ahora tenía ochos años, tres más e iría a Hogwarts donde estudiaría siete años más antes de salir al mundo.
Muchos dirían que tenía mucho tiempo para pensar las cosas pero Harry no lo consideraba así. Después de renacer más veces de las que podía enumerar era consciente de lo rápido que el tiempo se podría ir entre las manos.
Tenía que salvar a Lily, James, Sirius, Remus y Snape… ante ese último nombre hizo que los ojos de Eliot se abrieron como platos.
¡Cómo podía olvidarse de su profesor de pociones que había hecho su vida un infierno!
Era cierto que había llegado a odiar a Snape (sin contar a Draco, claro) más que a nadie en el mundo desde su primer día de clases. Mas no debía olvidar que ese hombre había amado a su madre más que a nada, más que su propia seguridad, más que su propia casa, más que a su propia vida. La había protegido aun cuando se había casado con su peor enemigo y defendió y le fue leal a su hijo hasta la muerte. Incluso sabiendo que, tal vez, ella nunca lo habría amado… al menos no como él lo hacía y deseaba.
Si eso no era verdadero amor entonces Harry no sabía amar de verdad. Frunció nuevamente el ceño y se preguntó que podría hacer para evitar aquello; no quería imponerse ante Lily con decirle con quien creía que debía salir, pero tampoco quería que Severus acabara solo y despreciado por su único amor. Sin olvidar el hecho que, posiblemente, más bien obvio, el Harry Potter de ese mundo tenía que nacer. Era su deber. Y para ello Lily Evans y James Potter tendrían que enamorarse y casarse. No antes de haberse odiado cierto tiempo antes de ello.
Eliot volvió a mirar a su gemela, una Lily de no más de 8 años, sonriendo ampliamente a sus coronas de flores. Claramente complacida por su trabajo bien hecho. Aunque era pequeña y su cuerpo fuera completamente infantil; Eliot sabia por las memorias de Harry que su hermana crecería hasta volverse un mujer hermosa, de gran carácter y gran corazón. Sabía que al fin de cuentas ella se enamoraría de James Potter y terminaría casándose con él, pero no quería ver sufrir a Severus innecesariamente y que viviera todo el tiempo en el pasado pensando en él hubiera…
Eliot se quedó pensado un poco; ¿y si animaba a Severus Snape a declararse?
Obviamente había posibilidades de que Lily lo aceptara pero eso no era un hecho probado. Harry no había conocido a su madre como para dar una opinión sobre el tema ni sabía a ciencia cierta qué tipo de sentimientos ella albergaba por Severus Snape. Era más posible que ella lo hubiera visto más como un hermano que como un futuro novio, sabia de novios que eran antes mejores amigos pero no todos los casos eran así. Siempre había la posibilidad del rechazo o de una aceptación, tanto por amor como por lastima o miedo. Él no quería eso. Quería que Lily se casara por amor. Un verdadero amor que fuera reciproco entre ambas partes. No solo por uno. Sin importar que tan enamorado estuviera.
Tal vez era egoísta de su parte solo desear la felicidad de ella, pero solo quería que sus hermanas fueran felices. ¿Qué tan malo era eso?
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Selene Snape se quedó callada viendo hacia las ramas intermedias del árbol donde una niña pelirroja, hacia coronas de flores, se hallaba sentada. Era una niña muy delga y con aspecto desprolijo, usaba ropa casi dos tallas más grandes que ella y casi todas de varón. Solo tenía una que dos faldas, todas deshilachadas en los bordes debido a la mala calidad de la tela. Su madre traba de comprarle ropa más adecuada pero su padre no se lo permitía. Al parecer eso era un gasto innecesario y estúpido. Pero todo eso no importaba ahora.
Él estaba ahí. El chico de cabello de fuego estaba ahí, con su hermana. Ella sabía que él era diferente. Que era como ella. Era especial. Que era mágico.
Hacía poco días los había vista lazar un lluvia de flores hacia su hermana con el único motiva de hacerla sonreír y, unos días más tarde, vio a su hermana hacer florecer una pequeña margarita en su mano para él. Selene sabía que eran nacidos Muggles por la forma que los había oído hablar sobre sus extrañas habilidades. Sabía que la niña tenía talento, mucho en realidad, pero necesitaba práctica, mientras el niño de cabello de fuego era… más potente, mas habilidosos y más increíble. La magia que liberada así lo daba a entender. Su madre la había sentido cuando la acompaño al parque a principios de febrero.
Su madre le dijo que su magia era cálida y reconfortante. Ella no sabía lo que era reconfortante. Pero le gustaba la sensación, era muy distinta a la que su madre le daba y mucho más agradable; la hacía sentir segura y protegida. Ella nunca había llegado a sentirse así, ni una sola vez en su casa. Su padre le aterraba.
Selene contuvo el aliento cuando lo vio saltar de la rama en la que estaba. ¡Se iba a matar! Entonces, para consternación, su niño de cabello de fuego descendió lentamente hacia el piso. Su hermana chillo al verlo y en seguida, después que llegara al suelo y tomara asiento a su lado, adorno su cabello corto con una de las coronas que hizo para después ponerse una, no antes de darle una grave reprimenda por su temerario salto. La chica pelirroja sonrió brillantemente poco después y este le correspondió con otra... Se veían increíbles juntos.
La niña de cabello graso se movió incomoda desde su escondite.
Todo el valor que había tratado de reunir desde hacía casi tres meses se había ido, se había desvanecido y ya no tenía la seguridad suficiente para acercarse a ellos. ¿Qué pensarían ellos de ella? ¿La verían de la misma manera como la veían lo niños de su colegio, como si no valiera su tiempo o como si fuera una peste? ¿La tratarían como su padre traba a su mamá? La sola idea le aterro.
Las preguntas aumentaba y la inseguridad crecía en el pequeño y frágil corazón de Selene. Ella sabía que no era una niña hermosa. Sabía que su madre, bien había sido muy bonita de joven (antes de casarse con su padre), no era una mujer especialmente hermosa. Había ese niño con su madre y viendo a su hermana era claro de dónde había sacado su belleza… ¿estaba bien considerar a un chico hermoso? Selene apretó sus labios hasta que estos se volvieron una fina línea. Estaba tan adentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta que dos cabezas rojas la estaban viendo desde sus lugares bajo el árbol. Por un descuido su cabeza se había asomado a fuera de los arbustos que la ocultaban, permitiéndole a los dos Evans divisarla.
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Lily había fruncido su bonita cara en una de gusto porque consideraba que era de mala educación espiar a las personas y Eliot la veía confundido. Se le hacía familiar… le recordaba a alguien… pero… ¿A quién? Trato de concentrase y estudiar su rostro, en el cabello y en toda su apariencia en sí. Fue entonces que sintió como su quijada caía hacia el piso en picada y como sus ojos se volvían tan grandes como dos pelotas de tenis…
¿Snape?
Por merlín… ¡Esa niña se parecía a Severus Snape!
Harry se sentido desfallecer y su rostro se volvió casi dos tonos más pálidos, no sabía que Snape tuviera una hermana. ¡No sabía que esa niña existía! Intento no dejarse ver tan sobre saltado, ya que Lily lo veía extrañada, no entendiendo su reacción ante esa niña mal vestida. Selene (quien seguía en sus pensamientos) ignoraba la mirada conmocionada de Eliot y el ceño fruncido de Lily. Los gemelos Evans voltearon a verse mutuamente, Lily confundida y Eliot deseoso de acercarse a la misteriosa niña (necesitaba saber quién era) y discutieron de manera silenciosa lo que debían hacer.
Al final, Eliot gano lanzando sus ojos de cachorro (infalibles ante su familia) y fue acercándose hacia la niña, con Lily a su espalda. Lily no era muy feliz con eso. Pero su hermano quería hacerlo. Como su hermana (y futura esposa); Lily sentía que era su deber apoyarlo.
Ambos pelirrojos caminaron hacia ella, Selene no pareció darse cuenta de su presencia hasta que unas sombras la cubrían y ella finalmente levanto su vista y se topó con dos pares de ojos verdes brillantes.
La niña trago saliva, evitando soltar un chillido de sorpresa, y comenzó a parpadear como un búho.
Eliot le sonrió (tratando de contener una carcajada ante su reacción) y Lily la vio curiosa ahora, esa niña se le hacía diferente a las demás. Había algo más en ella. Le daba una sensación familiar a la que tenía Eliot, era como si fueran iguales, pero no lo eran y no sabía porque tenía esa sensación. Ella tenía el cabello negro, Eliot y Lily tenían el cabello pelirrojo, ella tenía ojos negros, mientras que los suyos eran verdes, Eliot y Lily tenían la piel ligeramente bronceada (debido a las horas de juego bajo el sol) mientras que esa chica estaba pálida, casi como un fantasma.
No eran parecidos… pero aun si, daba una impresión diferente.
"¡Hola!" inicio Eliot sonriendo "Me llamo Eliot Evans y ella es mi gemela; Lily"
Ambas se vieron a los ojos. Lily no le paso por alto el leve rubor de la otra niña para con su hermano mientras que Selene se puso nerviosa por los ojos entrecerrados de Lily. Se levanto rápidamente y comenzó a sacudir su falda tratando de parecer lo más presentablemente posible.
Se limpió las manos en su ropa y extendió su mano algo temblorosa a hacia Lily y trato de evitar la mirada de Eliot. Sabía que si lo veía a los ojos terminaría sonrojándose y posiblemente haciendo el ridículo.
"¡Mu-mucho gusto! Me llamo Selene Snape y… y… y me gustaría ser su amiga!" grito lo último. Sorprendiendo a Eliot y Lily en proceso.
Eliot sonrió amablemente mientras que Lily parecía algo molesta. El destino comenzaba a moverse. En el interior de Eliot Harry se preguntaba cuando tiempo pasaría antes de que Severus entrara en escena.
Gracias por Leer!
