Lamento la espera! Pero ya esta la continuación, espero que les guste!

Fems que se encontraran de ahora en adelante;

Fem Severus Snape es Selene Snape. (Gano :3 por la mayoría)

Fem James Potter. (votación:)

Janet: 2 Jamie: 7

Fem Remus Lupin es Rene Lupin. (Se queda)

Fem Sirius Black. (votación)

Mirzam: 0 Venus: 3 Sirrah/Sirah: 1

Fem Peter Pettigrew es Petra Pettigrew. (por petición de una lectora)

Fem Regulus Black (votación:)

Rigel: 2 Regina: 3 Regulus: 1 Hombre: 3 Mujer: 5


"¿¡Ahora son amigas y me dicen que son brujas y yo un mago!?" grito un pasmado Eliot cuando vio a su hermana y amiga hablando y riendo juntas, y al ver su cara de incredulidad las dos niñas rieron aún más. El joven se había retirado hacía poco tiempo mientras buscaba una "espada" para sus juegos así él no sabía la verdad de tras de esas risas y ojos cómplices. Pero siendo honestas entre si ellas preferían que se quedara así. Era un secreto ellas mantendrían en sus corazones, hasta la muerte.

"¿Cuánto tiempo me tarde por esta maldita vara?" Eliot parecía tan consternado que ellas no aguantaron más y se echaron a reír, provocando que Eliot pusiera mala cara, pareciendo un bebé enfurruñado.

Basta decir que las risas duraron un buen tiempo.

Pero adentro de la mente del joven, Harry sonreía complacido. El estudiar actuación en su vida anterior fue una buena idea.

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Selene Snape y Lily Evans no habían sido, exactamente, las mejores amigas cuando se conocieron, pero con el tiempo llegaron a un acuerdo cuando tenían ocho años.

Eliot Evans, quien era el mejor amigo de la primera y hermano mayor de la segunda, era el mejor niño-futuro-hombre en el mundo y, aunque, las dos no podían estar con él al mismo tiempo, y que el mismo Eliot no podía quedarse con las dos, aceptaron que era preferible que una de ellas se quedará con él que cualquier otra chica lo obtuviera. Ya que al pasar de los años y con solo ver como otras se le pegaban como sanguijuelas, lo cual era muy molesto, comenzaron a volverse factores importantes en sus vidas. Así pues, las dos niñas que habían iniciado siendo rivales, terminaron por volverse aliadas.

El joven león seria de una de ellas, al menos, mientras que tuvieran algo que decir al respecto.

Y Harry no pudo evitar sentir como un escalofrió le recorría la espalda. Tenía un mal presentimiento.

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Eliot tenía diez años cuando Petunia comenzó a brillar por su cuenta y ya no podía ser sofocada por Lily tan fácil mente como tampoco Lily quería que se sintiera mal.

Por consiguiente, Petunia llego hacer aceptada en un colegio privado.

Los señores Evans no podían estar más orgullosos de su hija mayor y no tenían ningún reparo en demostrárselo, ya fuera con palabras o acciones. Haciendo que Petunia se sintiera en la cima. Harry sabía que los cambios hechos debido su presencia en esa línea de tiempo se comenzarían a hacerse notar cuando fuera el cumpleaños número once de Eliot y Lily Evans, y por consiguiente, la separación los gemelos Evans con su hermana mayor. Ante ese pensamiento Eliot frunció el ceño de manera pensativa. Hoy en día toda la familia Evans, más Selene, habían salido de visita al zoológico, Lily y Selene se encontraban a sus lados mientras que Petunia iba en la retaguardia con sus padres, ella parecía… emocionada.

Petunia, la Tía Petunia, que él conocía y recordaba en su memoria parecía ser más lejana que nunca ahora cuando veía a la joven Petunia sonreír.

Esta Petunia Evans era una chica alegre y elegante. Algo selectiva-elitista al momento de elegir amigos, pero amaba a sus hermanos pequeños más que nada en la vida y, en su interior, Eliot sabía que él era su favorito y su adoración.

¿Por qué? Le preguntarían y ella, con toda su sinceridad, contestaría que Eliot, su hermanito, fue siempre el primero en verla a ella antes que a Lily, siempre le dio ese aire de que estaba orgulloso de ella, haciéndola sentir importante ante sus ojos. Importancia que sus padres y Lily no le daban a sentir muy seguido y tal vez por eso ella fomento sus cariños y atenciones única y especialmente dirigidos a su hermano menor, el cual siempre la trataba con mimó y afecto. Después de todo, Eliot era el caballero que custodiaba su corazón y la quería tal y como era.

Ese sentimiento que le daba… ese sentimiento de sentirse protegida por tenerlo a su lado eran cosas que raramente sentía y Eliot se preguntaba si la Petunia de su primera vida había sido algo parecida a esta. Tal vez los celos e inseguridades habían sido los responsables de marchitar a esa bella niña que tenía como hermana. Pensar eso le lastimo el corazón.

Petunia… ¿Qué podía hacer por ella?

¿Amarla? Ya lo hacía ¿cuidarla? También ¿mostrarse orgulloso de ella? preguntarlo era estúpido. Pero necesario. Volvió a ver a su hermana rubia… y seguía sin saber qué hacer.

Tal vez solo podía desear que cuando fuera a Hogwarts, Petunia lo tomara mejor y siguieran siendo igualmente unidos.

"¡Vamos Eliot! ¡Veamos primero los Leones!" grito Lily al momento que jalaba la manga de su hermano en la dirección indicada.

Eliot se vio obligado a seguir a su hermana mientras se aferraba a la mano de Selene, no queriendo dejarla atrás o excluida. Se había esforzado mucho para convencer a la madre de Selene para que la dejara ir con ellos prometiéndole que la protegería y que no permitiría que se sintiera sola. Selene había estado toda sonrojada desde que llego a la casa, e incluso él se había percatado que la joven Snape se había arreglado con esmero y que estaba usando su mejor ropa, la joven estaba ilusionada y, por ello, él no estaba dispuesto a perderla y, por consiguiente, arruinarle la tarde así. Sabia como se sentía cando le hacían algo así.

Pero cuando volteó a verla notó que estaba completamente roja de la cara y se preocupó ¿Estaría enferma?

"¡Selene, tienes las cara roja!" exclamo preocupado, "¿estás bien? ¿Te sientes mal?" le pregunto mientras pasaba las manos por el rostro del chica.

Selene se sonrojo hasta ponerse roja como un tomate mientras que Eliot la atendía con mimó y diligencia.

Los señores Evans sonrieron con complicidad entre ellos al observarlos mientras que Petunia frunció levemente el ceño… ahora entendía los sentimientos de Lily cuando conocía a esta niña. Lily también se preocupó por ella pero sus celos le ganaron y se alejó enfurruñada de ellos.

"Es-estoy bi-bien!" tartamudeo/chillo Selene, al momento que intentaba alejarse de Eliot. El Evans no se lo permitió y le agarro la mano con fuerza, pero sin lastimarla.

Estaba decidido a mantenerla a su lado y Selene se volvió más roja cuando vio esa determinación en los ojos de su amigo.

La preocupación de Eliot no se fueron en toda su visita al zoológico y solo parecieron irse a hasta que llegaron a sus casas, donde él personalmente acompaño a Selene a la suya, para gran felicidad de la joven y envidia de sus hermanas. Sus padres sólo pudieron estar orgullosos de su pequeño caballerito que crecía para convertirse en un buen hombre.

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Selene Snape se encontraba en el séptimo cielo desde que tenía ocho años, este año ella cumplo sus once años y Eliot y Lily no tardaban en cumplirlos también. Por fin ella y sus mejores amigos irían a Hogwarts juntos y no podía evitar estar de lo más emocionada. Aun recordaba la cara estupefacta de Eliot cuando se había enterado de que ella y Lily se habían vuelto "amigas". Ante el recuerdo sonrió con afecto.

Eliot se había visto tan lindo, ella estaba segura que en Hogwarts serían los mejores años de su vida junto con sus amigos. Ellos siempre permanecerían juntos y nadie los podría separar. Ese pensamiento la hizo soltar una dulce sonrisa, como lo deseaba de todo corazón.

"Selene, ¿segura que quieres esperar a que Eliot y Lily tengan sus cartas para ir al callejón Diagon?" su madre le pregunto dulcemente, pero con un semblante impasible "Sabes bien que puedo llevarte ahorita mismo, conseguirías explorar un poco para luego ser guía de tus amigos, no creo que les importe que te adelantes un poco, además podrías buscar esos libros que tanto te gustan de pociones y magia que querías desde hace tiempo"

Selene vio a su madre sin saber que pensar.

Ella quería compartir esa experiencia con sus amigos, pero también quería mostrarse inteligente ante Eliot, le gustaba cuando le deba suaves palmaditas en la cabeza cuando hacia las cosas bien. Ya que siempre lo hacía con dulzura y amor. Sonrió como tonta al imaginarse a su Eliot mirándola con admiración y sombrado por sus conocimientos respecto al callejón mágico.

"¡Está bien!" exclamó sonriente, y salió corriendo a su habitación aun con esa sonrisa en su rostro.

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Eileen vio a su hija y sintió como una pequeña sonrisa tiraba de sus labios. Su pequeña llevaba sonriendo de completa felicidad desde hace tres años, tres años que ella estaba segura que eran los mejores de la vida de su hija y al pensarlo no pudo evitar sentirse mal.

Ella era su madre y tenía contado con los dedos de la mano las veces que la había visto feliz, antes de que Eliot Evans apareciera en su vida, o que ella hubiera provocado esa sonrisa. Una parte de ella sintió envidia del joven por poder hacer a su hija tan fácilmente feliz y la otra le estaba eternamente agradecida por salvar a su hija de la infelicidad que consistía en vivir con Tobías. El joven Evans la invitaba a cuanta salida familiar hacían a lugares que ella nunca podría soñar llevar, al no con el modesto salario de su marido, y también la invitaban a dormir a su casa (claro que al cuarto de su hermana) y la dejan ser la princesa en sus raros…

"Horita vuelvo madre!" grito alegremente Selene mientras salía corriendo.

Suspiro un poco cuando la descubrió precipitarse a las escaleras en camino a su habitación. Le había enseñado magia oscura con la esperanza de ayudarla a protegerse y no sabía si había hecho bien al hacerlo. Su hija se había mostrado muy capaz al utilizarla y mostró, a su vez, su talento en pociones.

Ella, como pura sangre y madre, había estado orgullosa y más al comprobar que su hija mostraba tener los mismos ideales que los de sus abuelos y, por consiguiente, no corría el mismo peligro que ella de caer por un muggles… o al menos eso esperaba ella.

No era que consideraba a Eliot inferior e indigno de su hija (le tenía cierta estima, después de todo, había hecho feliz a su hija), pero Selene aún tenía posibilidades (más que ella al menos) de que fuera aceptada por sus abuelos y, por ello, Selene y Eliot no podían estar juntos. Ya había mandado una lechuza al Director Dumbledore con la esperanza que la ayudara con ello, ya que era lo mejor para su niña. Ya que como hijo de muggles, Eliot no podría darle mucho a su hija, al menos no lo que Eileen consideraba que ella merecía.

Únicamente esperaba, nuevamente, haber tomado la decisión correcta.

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"¡Eliot!" oyó la voz emocionada de Lily llamarlo desde la planta de abajo. "¡Ya están aquí! ¡Ya llegaron!"

"¡Eliot baja o yo abro tu carta!" le amenazo Petunia, con cierta diversión en su voz.

Sonriendo, Eliot bajo corriendo las escaleras hasta sus hermanas. Las dos chicas Evans sonrían felices, aunque Petunia parecía nerviosa, y sostenían, cada una, una carta. Petunia se acercó a Eliot y le tendió la carta, él lo acepto de inmediato y sin pensarlo dos veces comenzó a abrirla, sin darse cuenta que la sonrisa de su hermana mayor era tensa y prácticamente falsa. Rose los veía curiosa desde la cocina, no estaba segura que ocurría pero para sus hijos parecía importante.

Curiosa se fue acercando a ellos y notó las cartas que tenían en las manos sus gemelos y frunció el ceño… ¿Quién las mandaba? Y porque sus hijos la recibían?

Iba preguntarles quien las mandaba cuando los dos jóvenes de la familia Evans comenzaron a leerlas en voz alta.

Los ojos de Rose se abrieron de sorpresa ante lo que decían sus niños… ¿Quién era tan inmaduro como para mandar ese tipo de bromas a niños pequeños? Enojada, se había acercado para examinar la carta cuando alguien llamo a la puerta…

'¿Qué demonios?' grito interiormente furiosa, ya que la había asustado un poco el repentino toque. Vio a sus mellizos preocupada y fue abrir la puerta.

"Buenos días señora Evans" dijo una mujer, posiblemente no más grande que ella de cabello negro recogido en un maño, alta y delgada con ojos verdes escondidos detrás de unas gafas cuadradas y grandes. Su ropa era extraña, parecía un vestido pero a la vez no lo era.

Rose tampoco supo el porqué, pero la visita de esa mujer le ocasiono una gran tristeza y pavor, miedo que extrañamente sentía por sus hijos pequeños, algo no estaba bien en todo eso… y le molestaba no entender el motivo…

"Buenos días…" saludo débilmente, desando no ser tan educada y poder cerrar la puerta en su cara sin remordimientos "¿Puedo ayudarla en algo…?"

La mujer sonrió levemente antes de asentir; "Me permitirá pasar antes de contestar…?"

La pregunta la tomó por sorpresa pero aun así asintió con la cabeza e hizo subir a sus hijos arriba antes de llevar a la desconocida a la sala. La mujer se sentó en el sillón doble y la vio con interés y curiosidad mientras que ella tomaba asiento en el sillón individual delante de ella.

"¿Le gustaría algo para beber…?" pregunto amablemente y la pelinegra negó con la cabeza.

"Descuide Señora Evans, no pienso tardarme demasiado, lo que vengo a decirle será breve" le informa y carraspea un poco para despejar su garganta "Mi nombres es Minerva McGonagall, soy subdirectora del colegio de Hogwarts de magia y hechizaría y, si lo permitiera, me gustaría que sus hijos Eliot y Lily Evans formaran parte de esta conversación, ya que es algo importante que afectara el resto de sus vidas y la de su familia…" ella sonrió amablemente y Rose se movió incomoda en su asiento al sentir su mirada en ella.

En seguida Rose sintió como su garganta se secaba y sintió como intentaba tragar para despejar el nudo que se hizo en su garganta… su miedo comenzó a aumentar y, otra vez, no sabía porque, alzó la vista hacia el tramó alto de la escalera y sus ojos azules se toparon con los inocentes ojos verdes de sus mellizos para luego compartir una mirada con su hija mayor. Petunia parecía compartir sus mismos sentimientos al respecto de esta visita, pero, al igual que ella, calló. Algo no estaba bien al fin y al cabo…


Chan~Chan~CHAN~!

Ya llegaron las cartas y Petunia y Rose tienen un mal presentimiento! espero que le haya gustado!

No se molesten con Eileen, ¡Ella lo único que quiere es lo mejor para su hija! (aunque tal vez no lo haga de la manera adecuada)

... bien... NO OLVIDEN DEJAR UN REVIEW!*~