Capítulo 5: Una dulce aventura

A la mañana siguiente, Tsu y Luna salieron del centro pokémon, se fueron al norte y entraron al Bosque Verde. El lugar estaba lleno de vegetación, rebosante de árboles, arbustos, flores y cesped, además de muchos pokémon bicho. Tsutomu encontró a uno de ellos, un caterpie e intentó capturarle, pero este escapó de la pokéball. Mientras tanto y sin que nadie lo supiera un hombre vestido de apicultor les observaba y, tras ver la escena se acercó a ellos.

-¿Por casualidad eres un entrenador pokémon?-Le preguntó el apicultor al real.

-Aprendiz, pero sí, algo así-Le respondió este-¿Por que lo pregunta? El apicultor les habló de un lago de miel dorada y de sus propiedades y sabor casi mágicos, pero cuya ubicación es desconocida.

-...Pero, por fin, tras años de investigación he encontrado el lugar-Reconoció con orgullo-Sin embargo, los pokémon que la vigilan son muy peligrosos y no tengo pokémon para defenderme ¿Podríais ayudarme?- El grupo accedió y se fueron al norte, luego al este y, finalmente al sur.

-Eso que parecen árboles, son en realidad sudowoodos haciéndose imitándolos-Les dijo el Sherman el apicultor y Tsutomu tuvo una idea. Sacó a Marill y le dijo que lanzara a todos los árboles agua, hasta que le dio a los pokémon roca empezaron a salir corriendo. Uno de ellos tropezó con marill y Tsutomu aprovechó el momento en el que estaba aturdido para eso, se metieron en el lugar que custodiaban los sudowoodo y llegaron al lago dorado, el cual estaba alrededor de flores multicolor y de beedrills volando cerca con una más grande y más arriba.

-¡Es la Beedrill reina, cuidado!- Les advirtió Sherman y las abejas se fijaron en los humanos. Luego, un helicóptero negro con un erre roja en el centro sobrevoló la zona, aspiró a los beedrills con una aspiradora conectada al vehículo y chupó toda la miel con una pajita helicóptero se asomó M

-¡He robado beedrills rarísimos y me voy a poner como el quico de miel mágica! ¡Este es mi día! ¡Adiós payasos!- Se despidió y Drex sacó a sudowoodo a quién le pidió que lanzara a marill con la fuerza con la que tira con una piedra y a este que se hiciera bola. El pokémon árbol lanzó al roedor azul y este aprendió desenrollar, chocó con la máquina y la atravesó, haciendole dos agujeros a cada lado y explotándola. Los beedrills se liberaron, la miel volvió a los pokémon y Sherman pudo tomar una muestra sin que le atacaran. Tras eso, salieron del bosque.