Fems que se encontraran de ahora en adelante;

FemSeverus Snape es Selene Snape.(Gano :3 por la mayoría)

FemJames Potter. (votación:)

Janet: 3 Jamie: 7

FemRemus Lupin es Rene Lupin. (Se queda)

FemSirius Black. (Votación)

Mirzam: 0 Venus: 5 Sirrah/Sirah: 3

FemPeter Pettigrew es PetraPettigrew. (Por petición de una lectora)

FemRegulus Black (votación:)

Rigel: 2 Regina: 2 Regulus: 5 Hombre: 6 Mujer: 6

N/A: Al parecer, Regulus será Hermafrodita bisexual... ¡No se crean! Este será el último cap. para votar porque en el siguiente ya van a Hogwarts! Así que los dejo para que ¡Disfruten su lectura! :D


Petunia Evans no paraba de asombrarse. Así de simple.

Y es que a cada paso que daba (y prácticamente a la vuelta de la esquina) había algo incluso más impresionante que lo anterior.

¡La magia estaba por todos lados!

Estaba en los libros, en lo platos, en la calle, en esas extrañas (pero hermosas) flores que vendía una señora regordeta a final de la calle y, sobretodo, se encontraban en las personas…hasta que hubo un momento donde la joven Petunia deseo tener otros dos pares de ojos más para poder ver todo. Los ojos de la joven se abrieron aun más cuando vio la tienda delante de ella…

¡E incluso había magia en las escobas! que (al parecer) podían volar, aunque eso sí, no dejaría que su Eliot se subiera en algo tan peligroso como un escoba a volar por ahí.

¡Es que solo tenían que mirlas!... el rostro de Petunia rápidamente se volvió una mueca de disgusto cuando pudo inspeccionar mas de cerca dicho objeto…

Es que… ¡No tenían ni cascos ni rodilleras ni ninguna otra protección, eran un peligro! ¡No, simplemente no! Petunia podía, fácilmente, imaginarse a Eliot cayendo desde una gran altura por la falta de seguridad de esas escobas.

Y, ciertamente, no ayudo que Eliot tuviera una mala tendencia para meterse en problemas como para que ahora comenzara a prestarle gran interés esos artefactos horribles y peligrosos que los magos usaban de transporte… hm… tal vez debería de hablar con sus padres de los peligros que esas cosas le podía hacer al único chico Evans.

Hablando de él, Petunia sintió que su hermano llevaba demasiado tiempo callado como para ser bueno, rápidamente empezó a buscarlo con la mirada y se topó con la desagradable visión de su hermanito siendo jaloneado por Lily y su amiga a una tienda. La joven rubia volteo a ver a sus padres, los cuales se encontraban en una agradable conversación con la señora Snape sobre donde debían de ir para cambiar el dinero "muggle" por el que usaban los magos, por consiguiente, ningún adulto se dio cuenta del sufrimiento del niño pelirrojo.

Petunia frunció el ceño y camino hacia delante con aire decidido.

Al parecer, el trabajo de una hermana mayor nunca acaba.

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Petra Pettigrew se encontraba pérdida.

Pero totalmente, absolutamente y definitivamente pérdida.

Ella y sus padres acaban de salir de Gringotts, después de una desagradable visita con los duendes, para sacar un poco de dinero para sus útiles escolares y en algún momento cuando salieron, Petra termino por separarse de sus padres a favor de ver las estanterías llamativamente decoradas, y ahora se encontraba con totalmente sola y perdida en medio de Callejón Diagon.

Sintió como sus ojos comenzaron a nublarse debido a las lágrimas contenidas.

Entonces se recordó, que acaba de cumplir once años, ya no era una niña pequeña que se podía quedar llorando hasta que llegaran sus padres por ella. Así pues, asustada, se obligo a moverse por el transitado callejón hacia la dirección, donde ella suponía, había ido sus padres.

Nerviosamente daba un paso enfrente de otro, sintió como sus ojos aun se hallaban llenos de agua, pero lo único que evito que se pusiera a llorar en voz alta era su timidez y vergüenza que sus futuros compañeros lograran verla en tal estado. Por eso apresuro sus pasos, cuando sintió una gota resbalar por su mejilla cerro sus ojos y se froto rápidamente sus ojos sin detener sus pasos.

Hasta que algo detuvo sus pasos.

Petra perdió el equilibrio y cayó al suelo de sentón. La caída la obligo a abrir sus ojos castaños debido al dolor, parpadeo un poco para despejar sus ojos algo extrañada de que las lágrimas hubieran desaparecido, ' al parecer se le habían quitado las ganas de llorar', pensó casualmente y cuando lo reflexiono un poco llego a la conclusión de que, posiblemente, era debido a la sorpresa.

"¡Mocosa impertinente!" grito alguien, sorprendiéndola aun más.

Petra levanto su mirada y se topó con un joven (obviamente más grande que ella, tanto en términos de estatura como de edad) que se le quedo viendo con gran desprecio. Aterrada, la joven Pettigrew trató de levantarse rápidamente para poder disculparse, pero ella no se había ni erguido cuando el joven desconocido comenzó a burlase de ella con otras persona.

" Evan, ¿estás bien?" pidió otra voz, un niño (mucho más grande que al anterior), de cabello castaño corto con un cuerpo robusto y orejas pequeñas, pareció ante ella. Si Petra ya se había sentido pequeña antes, ahora se siente aun más pequeña.

"¡Estoy bien Wilkes!" grito el tal Evan con frustración, el tenía cabello rubio algo largo y era un poco más pequeño que el otro niño y con un cuerpo más delgado, pero eso no quería decir que era menos atemorizante o intimidante. "Solamente que esta estúpida sangre sucia me ha empujado!" la acuso.

Sin embargo, Petra se encontraba en shock, ese chico la había llamado por-por ese término… Petra sintió ganas de llorar de nuevo, su madre le había dicho cuando era una niña que esa era una muy mala palabra y que, nunca, debía de decírsela a ninguna persona, aparte, ella no era una sangre sucia, ella era pura de sangre… aunque era tan buena en la magia como un Squib, eso no la hacía una muggles. Mordiéndose un poco el labio inferior, trato de expresar sus pensamientos con palabras pero parecía haberse quedado muda.

El niño mayor la veía con desprecio, Petra pensó que tal ese era motivo por el cual no podía pronunciar palabra alguna.

Evan soltó otro insulto y se sacudió la ropa, como si estuviera manchada con polvo imaginario o algo por el estilo.

"Maldita tonta, me arruinado la ropa" mascullaba por lo bajo.

Petra, alarmada, se puso a examinar la ropa del joven con cuidado. No queriendo saber lo que su madre le diría si se enteraba de este vergonzoso incidente, pero para su fortuna, la ropa del chico parecía impecable. Lo cual le hizo fruncir levemente el ceño con la confusión escrita por toda la cara.

"Tu-tus ropas están bien…" contesto en un murmullo algo tímido. Al darse cuenta que lo había dicho en voz alta, se llevo sus manos a la boca, tratando de taparla.

Evan y el otro chico, Wilkes, regresaron las miradas a ella, ambos parecían haberse olvido levemente sobre su existencia y la miraban como si ella no fuera más de que un bicho asqueroso. Eso lastimo su sensible corazón.

Las lágrimas volvieron a los de Petra y los chicos la vieron con gran disgusto. Evan sonrió maliciosamente de manera espontanea, como si una gran idea hubiera llegado a su mente. Petra sintió aun más miedo cuando esos ojos se posaron en ella.

"Oye, Wilkes" llamo en un tono casual y servicial, "Malfoy aun no llega, ¿Qué te parece si nos divertimos practicando un poco nuestra magia?"

Wilkes los vio sin mucho interés, pasando su mirada de ella a Evan con indiferencia, pero aun sí saco su varita y con ella apunto a la pequeña niña que aun estaba en piso. Petra los vio tan horrorizada como atemorizada, la joven bruja se preparo para cerrar los ojos, en su mente pensó en mil cosas que esos chicos podrían hacerle con sus varitas, y que podrían llegar a dejarla en la más grande las vergüenza y humillación.

Entonces él llego.

Era alto, pero aun así era obvio que era más joven que lo otros dos niños, y tenía el cabello del color del fuego. Ese misterioso joven se paro delante de ella de manera protectora, protegiéndola de sus atacantes…

'Como un príncipe que viene a salvar a una princesa!' pensó Petra, con un leve sonrojo y viendo al pelirrojo con admiración total.

Petra apenas tuvo tiempo para entender lo que paso, de un segundo a otro, la niña de cabello castaño había estado preparada para recibir alguna maldición (que ella sabía que sería desagradable) cuando de repente sus agresores se encontraban en el suelo, sobándose alguna parte de su cuerpo debido al dolor, y quejándose en voz alta. Petra tuvo que parpadear algunas veces para asegurarse no estaba teniendo una alucinación a causa de su desesperación.

Para su alivio, el joven de cabello rojo seguía ahí… al igual que sus agresores, pero con la única diferencia de que ahora se encontraban en el piso. Entonces sintió una mano cálida se posaba sobre la suya antes de cerrarse con fuerza sobre ella y oyó gritar a su salvador: "¡Corré!"

Y ella corrió, dejándose llevar por él…

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Ambos niños corrieron sin ser consientes de que fueron observados por un par de ojos azules que veían la escena algo asombrado y con leve admiración hacia al joven salvador… el joven, dueño de los ojos sonrió, al parecer ya había encontrado a su primer mejor amigo mucho antes de entrar a la escuela.

El joven se rio un poco al mismo tiempo que acomodaba las manos detrás de la cabeza y alejándose de la escena soltando un leve tarareo.

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Eliot no era un niño feliz después de quince minutos de haber llegado al famoso callejón Diagon.

Pero, ¿Por qué no era feliz? Bueno, la respuesta era muy sencilla.

Y eso se debía a que tanto Lily y Selene se encontraban, actualmente, jalándolo de un lado a otro como si fuera un muñeco, y no es que Eliot le molestara eso, ya tenía la suficiente práctica de cuatro años viviendo estos sucesos como para que se comenzara a quejar, lo que realmente le molestaba era que las dos niñas habían desplazado a Petunia a la parte de atrás, eso se debe a que la niña mayor se distrajo por algún artículo mágico que hubiera llamado su atención, y siguieron caminando sin darle la menor importancia.

Eso sí que lo molesto.

Por eso, cuando Lily y Selene se distrajeron con una tienda de mascotas mágicas Eliot no se lo pensó dos veces para separarse de ellas y esconderse en la multitud que pasaba tranquilamente por el callejón.

Y, ciertamente, no pudo evitar sorprenderse con lo que se encontró.

La cual era un logró, ya que en sus vidas pasadas, Harry no sólo había explorado cada rincón que la comunidad tenia para ofrecer sino que también había sido parte de la creación del Callejón Diagon y del Callejón Knockturn. Pero uno debe de preguntarse; ¿Qué cosa lo impresiono? Bueno, no era que no se lo esperaba, pero es que no creyó en encontrarse con alguna así tan pronto ya que, enfrente de él, escondidos por una pared, se encontraba la escena de una niña pequeña y algo escuálida con orejas grandes tirada en suelo con dos niños mucho más grandes (en términos de estatura y peso) que se cernían sobre ella con aire malicioso.

No se tenía que ser un genio para saber lo que pasaba, ni mucho menos para saber que el Harry Potter dentro de Eliot Evans no era feliz con lo estaba viendo.

Con el ceño fruncido por el disgusto, Eliot camino hacia ellos con aire decidido. Preparo su postura para el combate, como un guerrero que había perdido su espada y ahora se enfrentaba al enemigo solamente con sus manos. Dentro de su mente decidió eliminar primero al más grande, siendo consciente de que posiblemente no podría con él sin elemento sorpresa. Solamente necesito dos golpes para tumbarlo en el piso, otro niño (que era más bajo que el anterior) alcanzo a verlo, levemente sorprendido, antes de que una patada en pantorrilla y un empujón hacia atrás lo derribaran fácilmente.

Al ver a su enemigo caído, y posiblemente preparándose para un contra ataque.

Eliot hizo uso de sus reflejos y velocidad como Harry, y tomó la mano de la niña pequeña (que aun se encontraba sentada en el suelo por cierto) para echarse a correr hacia la zona más transitada del callejón. Esperando que ellos no fueran lo suficientemente estúpidos como para seguirlos. Oyó como los dos chicos soltaban maldiciones por lo bajo, seguido por promesas de venganza que él no dudaba que llevarían a cabo. Pero no les hizo caso.

Había sufrido peores amenazas a lo largo de su existencia que eso. Además, que esos dos no parecieran más que dos niños mimados haciendo una rabieta no ayudaba mucho para mejorar su imagen ante sus ojos. Con un resoplido, continuo corriendo, de vez en cuando volteaba a ver a su nueva compañera de fuga, la cual comenzaba a tener problemas al respirar para mantener el ritmo.

Eliot volvió al ver detrás de ellos, asegurándose de que esos dos no los estuvieran siguiendo, y al no verlos, disminuyo la marcha. Para alegría de la joven castaña que había comenzado a sudar. Eliot volteo a verla, ahora no sabía que debía hacer. No podía sencillamente irse y dejarla, para él era obvio que la niña estaba extraviada, y si él tenía una debilidad eran los niños. Se quedó callado, esperando pacientemente a que la niña recuperara el aliento. Cuando lo hizo él decidió presentarse.

"Sé que no es la mejor forma de conocer alguien, pero hola" inicio lentamente para que la niña lo viera a los ojos, lo cual hizo con timidez, 'hay algo en ella que se me hace familiar', pensó Eliot al extender la mano "me llamo Eliot, es un gusto conocerte" y le dio una de sus mejores sonrisa.

La niña se sonrojo y tartamudeando dijo: "El-el gusto es mío!"

Lo último lo soltó en un chillido que lo sonreír aun más, la niña se sonrojo por su tono pero aun si continuo: "Me-me llamo Petra Pettigrew, gra-gracias po-por salvarme."

En algún momento mientras que la niña agradecía, ella bajo la mirada con timidez, y al hacerlo se perdió la reacción del joven pelirrojo ante su apellido.

Los ojos de Eliot se abrieron considerablemente mientras que él pensaba: 'Esto tiene que ser una broma."

En serio, no era un niño feliz.

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Petra se encontraba sonrojada.

Su salvador termino siendo un niño muy guapo (al igual que un príncipe) y muy amable y atento, pero algo extraño.

Debido desde que se presento, Eliot no le hablaba mucho, le pregunto si estaba pérdida ella contesto con sinceridad que sí. Entonces él se comprometió a acompañarla hasta que encontrara a sus padre, y ahora se encontraban en la incómoda situación de un largo y prolongado silencio.

¿Había hecho algo mal?

¿O era acaso que no reconocía su apellido? Ella volvía insistir que tal vez no era la bruja más talentosa de todas pero no era un Squib ni muggle. Petra estaba a punto de expresar sus pensamientos en voz alta cuando:

"Petra Pettigrew!" un grito repentino sorprendió a los dos niños.

En pocos segundos, Petra se encontraba siendo abrazada por una mujer algo robusta que era seguida por un hombre delgado y de baja estatura. Petra en seguida reconoció a sus padres.

"¡Mamá! ¡Papá!" grito con alegría, mientras que sus padres se apresuraron a interrogarla con preguntas de ¿Adonde había ido? ¿Cómo estaba? ¿Si se encontraba lastimada? Entre otras cosas. Petra sonrió ante la atención y entonces se acordó de su salvador y apresuradamente dijo: "Mamá, papá! Debo de presentarles a alguien! Él me ayudo a encontrarlos!"

La voz entusiasta de Petra se apago cuando se dio cuenta que su salvador ya se había ido.

Pero en vez de estar triste o enojada, el rostro y los ojos de la joven se encontraban brillantes (al punto de que los padres de niña podrían jurar que vieron rosas y brillos aparecer en torno a su hija) mientras veía a la lejanía depositando una de sus manos en el centro de su pecho a la vez que con la otra se la llevaba a la boca de manera delicada. Dio unos pasos antes de recargarse en un edificio como toda una doncella cautivada.

"Eh! ¡Petra, hija! ¿¡Qué te pasa!? ¡Petra! "

"¿¡A dónde vas ahora jovencita!? ¿¡Y se puede saber qué cosa vez con tanta admiración!?"

'Y como todo un héroe, el cansado y valiente príncipe se retira silenciosamente a la lejanía, después de haber realizado su noble acción de manera altruista sin necesidad de recompensas o reconocimiento, solamente con la satisfacción de haber dejado marca en los corazones de aquellos con los tuvo contacto y ayudo!'

Petra soltó un suspiro soñador…

"¡Petra!" gritaron alarmados ambos padres viendo a su hija con los ojos abiertos.

Ya que la mano que tenía en la boca fue a su frente y la otra que tenía en el pecho se cerró fuertemente sobre su ropa antes de desmayarse dramáticamente, tristemente, sus padres se encontraban demasiado lejos como para evitar su caída por lo que Petra se precipito contra el suelo sin que nadie pudiera evitarlo.

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En el interior de Eliot Evans, Harry Potter se encontraba hecho un caos.

Su pobre cerebro trataba de entender lo que sus ojos y oídos acaban de experimentar. No, no podía ser cierto, era imposible, de seguro era un error o muy posiblemente oyó mal. Harry sabía que había una posibilidad de que hubiera más cambios que los de una mujer Severus Snape podría causar, pero eso no quiere decir que estuviera de acuerdo con ellos. Es decir, con Snape solo tuvo una siesta (no desmayo) para hacerse a la idea, cosa que ayudo un poco porque antes ya había notado el parentesco, ¡pero ahora le llega la noticia sin previo aviso! Es que, ¿en serio?, esa niña y Peter Pettigrew no se parecen en lo absoluto!

Peter Pettigrew había sido un hombre y niño de muy baja estatura con orejas grandes, dientes de ratón, ojos pequeños y marrones, obeso y con cabello castaño claro, en cambio Petra (si es que ese era su verdadero nombre) era pequeña, muy delgada, con orejas grandes, ojos de tamaño promedio de color marrón, de cabello castaño claro y aunque no sabía el tamaño de sus dientes, Eliot no creían fueran grandes.

Ahora, si alguien comienza a buscar semejanzas entre esos dos… hmm… bueno, si, ella era pequeña y si, tenía las orejas grandes y compartía el mismo color de cabello y ojos...

¡Pero eso era todo! Y él quería ser optimista al respecto.

"¡Eliot!" grito una voz, haciendo que el niño pelirrojo volteara la cabeza en dirección del sonido.

Vio como su hermana y Selene se acercaban a él corriendo, provocando que él frunciera el ceño ante su reacción, ¿ahora que ocurría para que ellas fueran al corriendo? Fue entonces que lo vio.

Una furiosa Petunia se abalanza sobre ellos. En especifico, sobre las dos niñas de once años. Pero el fuego en sus ojos se atenuó cuando lo vio y le dio una media sonrisa antes de seguir tras las otras niñas. Harry se rió ante la escena antes que sus ojos verdes se encontraran un par de ojos platas muy familiares pero a la vez desconocidos, la joven dueña de los ojos plata le regreso la mirada con la misma curiosidad antes de alejarse siguiendo a otra bruja mayor.

Y Harry conocía a esa bruja mayor.

"¡Vámonos hija, que no tengo todo el día!" chilló Walburga Black con urgencia, provocando que la niña soltara un suspiro, Harry sabía que era de molestia y exasperación, pero aun así la siguió obedientemente.

Al parecer Walburga tenía una hija.

Una hija que parecía tener la misma edad que ellos.

Pero sabía que no podía ser. Es decir, eso no era probable, eso sería demasiada coincidencia como para ser posible…

Volvió a buscar su mirada y nuevamente la esmeralda y la plata se encontraron. La niña de cabello negro largo se sonrojo y aparto la vista rápidamente, dejando al niño pelirrojo en profundo shock.

Volvía a repetir, pero esta vez en voz alta: "¡Esto tiene que ser una broma!"

Ante su grito las niñas Evans y Snape se detuvieron y fueron a verle. Harry las vio sin decir nada, pero cuando sus ojos se encontraron con los de la niña Snape y recordando su breve, pero esclarecedor, encuentro con cierta niña… él simplemente no pudo evitarlo.

Eliot sintió que comenzaba a hiperventilarse.


N/A: Bueno, otro capitulo hecho. Bueno, ahora tengo dos preguntas que hacer

1-¿Qué opinan de Petra Pettigrew? La hice así porque aun es (creo yo)una niña inocente y como es muy querida por sus padres (con los que tiene única interacción social) aun no sufrido lo que es el rechazo. Ya que eso, posiblemente, se desarrolle más tarde. Pero ¿qué piensan ustedes, cómo la describirían o imaginan? (También tanto en lo físico como mental/personalidad)

2- ¿Cómo se imaginan o describen a las merodeadoras? (Tanto en lo físico como mental/personalidad)

Trabajando actualmente en: El Rey de Hgwarts, Mi amada Profesora, Complejo Edipo y La Señora Black... sin fechas de actualización! Perdón...