En este capitulo contamos con la participación de Venus Black, espero que les guste :3

Gracias con el apoyo dado. 3


Desde aquel día se volvió algo muy normal (hasta común) que Eliot Evans y Jaime Potter se saludaran cada vez que se encontraban por los pasillos e incluso, cuando no había clases y dispusieran los dos de tiempo libre, ambos niños se juntaran a las orillas del lago negro y compitieran para ver quién podía hacer rebotar su piedra más veces. Lo que llevo a la pareja de estudiantes a descubrir lo mucho que les gustaba pasar tiempo juntos (cosa que a Jaime le encanto, ya que de verdad le gustaba ese chico de cabello rojo y quería que éste también sintiera lo mismo) como amigos (al menos por el lado de Eliot así lo vio).

Más no era de extrañar que, en consecuencia por su amistad, los amigos de cada uno emperezaran a involucrase en su relación. Siendo Alex el ferviente consejero/ shaman/curandero/ mejor amigo de su querido y (muchas veces) ajeno compañero de casa, sentía que era su deber estar al tanto de las relaciones del Evans con otras estudiantes y explicarse detalladamente para evitar er-… ¿posibles malentendidos? Lo último que quería era que Eliot y otras personas terminaran heridos. Claro que le gustaba hacer bromas y una que otra travesura por ahí, pero hasta él sabía que hay límites que no se pueden cruzar.

Pues, como ya saben, Eliot era ese tipo de chico que no se enteraban de las cosas hasta que uno se lo dijera claramente en la cara y se explicara con dibujos. Como dice el dicho muggle: es mejor prever que sufrir los mocos… espera, ¿se decía así?

De Lily… solo diremos que ella no estaba del todo segura de cómo reaccionar al respecto. Una parte de ella estaba enojada y la otra celosa, celosa con Potter por estar tan cerca de su hermano, y la otra deseaba que su hermano fuera a buscarla a ella para pasar tiempo juntos como lo hacían cuando más pequeños y estaba enojada con su hermano, quien parecía querer separarse de ella y la regañaba cada vez que iba a buscarlo. Enojo y celos, esas dos emociones se peleaban en su interior por ver quién obtendría el control, lo que llevó a Lily a alejarse de su hermano.

Selene era otro cantar, ello no aprobaba para nada aquella amistad e incluso antes de que surgiera ya había manifestado su opinión sobre ella. Pero Eliot no le hizo caso, alegando que todos merecían una segunda oportunidad. Lo que la llevó a odiar a Potter mucho más junto la manera con la que podía hacer amigos tan fácilmente, odiaba la forma en la que actuaba tan familiar con Eliot y, sobre todas las cosas, odiaba la forma en que lo miraba. Esa mirada que ella no podía darle tan abiertamente sin que sus compañeros la consideraran una traidora a la sangre y que cambiara para siempre la relación que había entre ellos. Pero aun tenía la esperanza que él se diera cuenta de sus sentimientos y le dijera que sentía lo mismo por ella.

Mientras que, por su lado, Venus, la mejor amiga de Jaime, no sabía que sentir sobre aquella amistad, una parte de ella se alegraba que Jaime fuera feliz, pues al final, ella sabia mejor que nadie lo mucho que su amiga gustaba del muchacho pelirrojo, sin embargo, una parte ella, una oscura, sentía una horrible opresión en el pecho cuando ellos parecen llevarse más que bien. Pero tampoco es como si pudiera permitirse darle otro pensamiento a esa idea traicionera que invadía su mente, después de todo, Jaime fue la primera en aceptarla como ella y no como un miembro de su "noble" familia a su vez que la Potter fue capaz de reconocer delante de todas que le gustaba Eliot desde mucho antes.

Rene no era muy diferente a Venus, no obstante, la diferencia entre ellas era que la Lupin no era consciente de sus sentimientos al final día. Esto se debía de que muy a pesar de que quería a su revoltosa amiga más que nada, eso no cambiaba el hecho que su corazón dolía cada vez que los veía juntos, cosa que llego a preocuparle. Debido a que nunca jamás en su vida había sentido tal dolor. ¿Se estaría enfermando de algo grave? ¿Una enfermedad del corazón? Tal vez debería de ir a ver a Madam Pomfrey y pedirle que le haga algún chequeo por si sospechas fueran ciertas.

Petra trato de demostrar que no le afectaba en lo más mínimo la relación de Jaime con Eliot Evans, trato lo mejor que pudo de ignorarlo incluso llego hacerse la tonta para no verlo, ya que sabía que perdería mucho antes de tan siquiera comenzara a intentarlo de verdad. Pues, si era honesta, Jaime era extrovertida, una chica muy alegre, carismática, ingeniosa, con ojos brillantes y una encantadora sonrisa, todo lo que un personaje protagónico de las novelas que leía debía de ser.

¿Cómo podría ella la pequeña Petra-sin-talento-Pettigrew pelear una batalla como esa y ganarla?

Aunque eso no cambiaba el resentimiento que crecía en su corazón al verlos tanto tiempo juntos. Un resentimiento que comenzaba a oscurecerle los ojos.

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Hoy estaba nublado como era de esperarse de esta época del mes, de seguro llovería más tarde pero no importaba, ya que no tenían clases en el exterior. La clase de herbología avanzaba lentamente y todos trataban de seguir las instrucciones de la maestra lo mejor que podían. Menos ella.

Venus se quedo viendo su reflejo en la ventana con aburrimiento, odiaba los días lluviosos. Se le hacían tan pesados y la hacían pensar en cosas estúpidas, como ahora mientras que observaba su reflejo en el cristal.

Venus Black es muy hermosa. Obviamente.

Ella lo sabía, su madre lo sabía, su padre lo sabía, su hermana lo sabía, toda su familia lo sabía.

Esto se debía a que contaba con una rica cabellera negra con largo rizos ondulados que enmarcaban perfectamente sus grandes ojos grises, su piel carecía que cualquier tipo de imperfección que usualmente acompañaba los cambios físicos que algunas personas vivían a su edad, a su vez que sus dientes eran blancos y perfectos como una hilera de perlas perfectamente acomodadas y que terminaban por completar los atributos que la hacían ser considerada hermosa.

Y sin embargo eso no la hacía feliz.

No la emocionaba.

No le alegraba.

No le impresionaba.

Esa era la triste verdad.

Ya que nunca llego a entender lo bueno de ser considerada hermosa.

Todas sus primas "oficiales" o estaban a punto de casarse o ya estaban comprometidas y por lo que sabía; Narcissa era la única que estaba enamorada de su prometido, cual era algo para tenerle envidia, pero Venus no podía evitar temer al futuro que se acercaba. Su belleza la había hecho blanco de varias propuesta de matrimonio de varias familias pura sangre adecuadas (según las expectativas de sus padres, claro) que serian ideales para ella (de nuevo, según sus padres). Pero Venus los conocía mejor.

Cada uno de esos chicos no se encontraban interesados en ella como persona, sino como un bonito adorno que tener a su alrededor y presumir de él ante los demás. Como su madre siempre había hecho desde que ella podía recordar.

Cosa que Venus jamás en su vida a querido hacer.

Ella no es ningún objeto ni mucho menos una muñeca. Ella se consideraba una bruja con gran talento, y sabia que si le daban la oportunidad podía llegar hacer mucho más de lo que sus padres esperaban de ella.

Tristemente, durante sus once años de vida esa oportunidad nunca llego y siempre fue visto menos que un ser pensante, cosa que realmente le dolió.

¿Qué debía hacer ella para conseguir un poco de aceptación y amor de sus padres? ¿Era realmente tan malo que ella se mostrara tal y como era?

Sabía que no era ÉL heredeRO que sus padres tanto deseaban, pero seguía siendo su hija. ¿Es qué acaso eso no importaba? Algo dentro de ella le dijo que al menos no con sus padres.

Y tal vez fuera por ello que quería tanto a Jaime, Rene y… bueno, a Petra. Un poco, era como una asistente, pero volviendo al tema.

Esas chicas habían sido las primeras que la habían dejado ser ella, que no le pedían que sostuviera los cubiertos de manera apropiada, que no hiciera sonidos al comer o que siempre se vistiera como si fuera a salir a algún sitio importante (pero tampoco era que le importara, a ella le gustaba arreglarse). Para ellas era más que suficiente que fuera Venus; sólo debía de ser ella.

Eso fue algo que nadie más la había hecho sentir.

Y fue muy agradable, la verdad.

De hecho, la hizo muy feliz.

Una pequeña sonrisa comenzó a abrirse paso en su rostro al recordar esos dos hermosos meses. Esos meses donde nada más importaba que no fuera pasarlo bien y dejar actuar como una "dama perfecta" para actuar como un niño. Si, niño. Porque Jaime ciertamente no era una "niña" típica que encontraba entretenido cepillarse el cabello y hablar de ropa u otras parecidas. Si no fuera porque no paraba de hablar de Eliot Evans cada vez que podía, Venus podría sospechar que era un niño fingiendo ser niña, pero al mismo tiempo eso era algo que hacía a la heredera Potter entrañable.

Hablando de Evans…

Venus dejo de ver su reflejo en el espejo y se busco cierto cabello rojo que se encontraba a una a dos mesas a la distancia.

Lily Evans tenía el rostro cubierto de tierra mientras que sacudía su brazo con violencia de arriba abajo. A su lado, separados por una mesa, el responsable de los suspiros de Jaime, la observaba con cierta diversión y preocupación brillando en sus ojos.

Herbologia era una de las pocas clases que los hermanos Evans compartían, verlos era algo entretenido. Siendo tan parecidos pero al mismo tiempo tan diferentes… eran una contradicción andante.

Lily era una malcriada, Venus había visto varias de ellas como para reconocerlas con una sola mirada. ¿Era una buena persona? Si ¿Lastimaba a alguien apropósito? Raramente, ¿Era una sabelotodo mandona? A veces, ¿Creía saber que lo mejor para los demás? La mayor parte del tiempo, si.

Ciertamente, no se habían llevado bien la primera semana que compartieron cuarto, pero ahora pasaban la una de la otra. Siendo honesta, no le agrada Evans y como parecía creerse mejor que Jaime. Lo único que evito que le hiciera una broma fue que era una Gryffindor y su hermano.

Eliot Lionel Evans.

Le gustaba su segundo nombre, si ella fuera él lo habría usado más que su primer nombre, de eso estaba segura.

El chico Evans, en pocas palabras era diferente a su hermana. Tenía esa aura madura y misteriosa sobre él que lo hacía sobresalir de los demás. Pero no lo hacía presumido ni menos preciaba a los demás, de hecho era muy atento y amable, ajeno en ocasiones, y Venus estaba más que segura que su gentileza le causaría muchos inconvenientes en el futuro, sin embargo, tampoco podía imaginárselo sin esas bondad innata. Era molesto.

Si tuviera que compararlo con algo eso sería el sol.

Un brillante y molesto sol.

Que hacía que la gente estuviera cálida a su alrededor pero que quemaba si te acercabas demasiado.

Eso era Eliot Evans.

−¡Eso es todo por hoy clase! ¿A qué fue muy emocionante verdad? No olviden apuntar la tarea antes de retirarse, que tengan una excelente fin de semana.

Dijo la maestra, poco después varios alumnos se levantaron de sus asientes y se dirigiendo hacia la puerta. Venus solo recogió sus cosas, sabía que Rene le pasaría la tarea todas formas.

Jaime, como siempre, fue la primera en llegar a la puerta y comenzó a reírse de Evans que fue incapaz de controlar su planta. Al oírla, Venus volteo hacia atrás y vio como la pelirroja era regañada por la maestra.

Solamente su hermano se quedo atrás esperándola.

Hm… ignorando que era algo bajo, Eliot podría ser muy guapo.

Como si hubiera sentido su mirada el volteo en su dirección, y las esmeraldas y la plata se encontraron.

Entonces él le sonrió.

Por alguna razón, más allá de su entendimiento, Venus trago nerviosamente y comenzó a sentir que su rostro se volvía rojo, medio segundo después aparto la vista rápidamente.

Posteriormente impacto contra una estatua, la cual, debo señalar, termino abrazando. Su sonrojo empeoro mientras que solamente tenía un pensamiento; ¿Se habrá dado cuenta?

−Hahaha.

−¿De qué te ríes Eliot?

Por la pequeña risa, ella podría decir que sí.

¡Oh, Merlín! ¡Qué vergüenza!

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Estaba lloviendo.

Fue la primera llovizna de la semana.

Fue una muy suave, a ella le sorprendió que no durara más tiempo, pero tampoco era que se quejara. Entre menos mejor.

Pero aun así… esos charcos se veían muy atractivos.

¿Sería raro si dijera que ella nunca a jugado en la lluvia o que ha saltado sobre charcos? Bueno, pues, no lo ha hecho.

Ha visto a otros niños hacerlo, pero ella nunca lo hizo. Su madre nunca se lo permitió ya que lo consideraba "indigno" para alguien con el apellido.

Pero su madre no está aquí.

De hecho, no había nadie que pudiera detenerla.

Todos estaban en clase y si, ella se estaba saltando sus lecciones, pero no podían culparla, si tenía que escuchar de nuevo esa confusa explicación de la batalla de goblins de nuevo nadie estaría a salvo de su ira. De eso pueden estar seguros.

Así que… ¿Por qué no aprovechar la oportunidad?

Quitándose los zapatos y las medias rápidamente, Venus se apresuro para llegar al borde del pasillo. La heredera Black tomo una gran bocanada de aire mientras que sus ojos ardían con decisión.

Iba hacerlo.

Sin mucha más ceremonia, la bella niña con sus pies descalzos se lanzo hacia el primer charco que encontró. No negara que primero se sintió algo tonta, pero después del segundo charco esa sensación desaprecio y se encontraba riendo como una tonta.

Nunca antes había llegado a considerar que el agua podía ser tan divertida.

La niña de once años estaba tan absortar en su juego que no se dio se cuenta que un par de ojos esmeraldas la observaban con gran calidez y diversión.

Y de seguro hubiera seguido sin darse cuenta si no fuera porque se resbalo y cayó sobre su trasero, la joven no pudo evitar maldecir en voz por ello. ¿Qué? Le dolió, perdónenla por sufrir dolor.

Sin embargo, sus maldiciones terminaron cuando una gran carcajada las siguió.

Con los ojos bien abiertos, la Black giro su cabeza en busca del sonido, siendo su sorpresa ver como un niño con el uniforme de Ravenclaw y cabello rojizo se reía en voz baja de ella. Eso la paralizo, no sabía que responder.

Aunque no quería ser conocida como una dama, tampoco quería ser un chiste y, maldición, este chico ya la había visto en dos situaciones más que ridículas para ella. Sin querer darle otro segundo más de diversión a su costa, Venus se apresuro a levantarse y correr hacia donde había aventado sus zapatos.

Su rostro ardía y la urgencia por crear distancia se estaba volviendo apremiante, y puede que sea por eso que no se dio cuenta que su uniforme repentinamente se encontraba seco y una extraña calidez salía de su ropa hasta que se había adentro más en la escuela.

El solo pensar que Eliot Evans era él responsable de ello hizo que sus mejillas volviera a teñirse de rojo y que su estomago se sintiera extraño.

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Parece que hoy estará diluviando afuera. Concluyo ella con un gran suspiro.

La lluvia caí con fuerza, incluso dentro del gran comedor y su bullicio se podía escuchar el impacto de las gotas de lluvias contra las ventas.

Esto era genial, justo lo que necesitaba. Como si pasar la mayor parte del día con las serpientes viciosas de Slytherin no fuera suficiente.

Enfurruñada por su mala suerte, Venus dejo el gran comedor avisando a sus amigas que se adelantaría. Ciertamente ellas no veían problema con ello. Sobre todo sabiendo que su amiga no estaba de humor por el clima y su horrible horario de clases.

Venus vagaba por los corredores de Hogwarts con ceño fruncido.

¿Cuánto faltara para que la lluvia pare? Prefería mil veces más la nieve que la lluvia, pues, aunque niega que le diera diversión estos últimos días, tampoco fue algo placentero ser el bufón de cierto alumno en el transcurso.

Pero… aun así… ella quería volver a jugar en la lluvia.

¿Era eso normal?

Mientras que su mente se debatía sobre ello, desde el otro lado del pasillo se encontró con la sorpresa que Eliot Evans y un chico de piel morena con cabello negro se acercaban a ella.

Los ojos plata de Venus se quedaron fijos en él, sin que ella se diera cuenta, sus ojos comenzaron a brillar.

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Alex se dio cuenta eso. Ya que en seguida sintió el peligro acercándose.

Y fue una gran sorpresa para él ver a la infame Venus Black observándolos a pocos pasos a la distancia. Esto solo puede terminar de lágrimas. Y si él tiene algo que decir, prefería que no fuera las él, sin embargo, no ocurrió nada significativo para ellos, salvo el hecho que la niña parecía sonrojada y rápidamente aparto la mirada de ellos.

No me digas…

Los ojos de Alex se abrieron cómicamente mientras se volteaba a ver a su amigo de manera acusadora. Y efectivamente, lo encontró dando sus famosas sonrisas que te hacían cuestionarte tu preferencia sexual (si eres hombre claro) a la pobre chica.

Molesto, Alex juro que tendría una muy seria platica con ese tonto amigo suyo advirtiéndole los peligros que conllevan estar repartiendo sonrisas por todos lados y...

Los dos chicos no habían llegado muy lejos cuando escucharon el sonido que el metal cuando choca contra el suelo.

Y el jura que no se rio, ni se carcajeo cuando vio a Venus Black en suelo con pedazos de armadura rodeándola.

Él jura que no lo hizo, ni cuando ella soltó un gran chillido enojado y comenzó a arrojas dichas piezas a su dirección.

'Mamá, tu hijo es un caballero, pero también es un niño.'

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Venus nunca antes había sido tan feliz que Gryffindor y Ravenclaw no compartieran muchas clases juntos como ahora. De lo contrario le sería difícil explicarles a sus amigas el porqué de su repentina insistencia de mantenerse alejada de cierta cabeza pelirroja molesta que sonreía cada vez que la veía.

¡Cómo odiaba esa sonrisa!

Esa pequeña sonrisa traviesa, esos ojos brillantes que parecían decirle que conocían todos sus secretos y… ¡Demonios! ¿Por qué su corazón se agitaba tanto cuando lo veía?

No era como si le gustara, ¿De acuerdo? Debía de haber una explicación para todo esto. Desde la primera vez que lo vio su estomago ha estado inquieto y actuando raro, eso era una clara señal que no era compatibles.

¡Su estomago nunca se equivocaba!

Y nada de eso tenía que ver con ella, ¿entendido?


N/A: Espero tener el siguiente capitulo de "El Rey de Hogwarts" pronto, así que esperenlo pronto.

Gracias por lee r