Días. Parte Dos.

-¡Ahhhrg! ¡¿Por qué todo sigue siendo tan aburrido?! -Akko golpeó la mesa casi tumbando su plato.

-Las cosas no se vuelven más fáciles solo queriendo, Akko. -Comentó Lotte en respuesta. Akko, sin embargo, enterró la cara en su comida.

-No dgeberia habger hechgo eso. -Murmuró desde su posición antes de alzar de nuevo la vista. Lotte se apresuró a tomar una servilleta y limpiar la cara du su amiga.

-Eres incorregible, ¿Sabes? -Sugirió Amanda.

-Y si hasta ella puede decirlo debe ser cierto. -Añadió Sucy. Akko no se dignó a responder y empezó a comer, frustrada.

-Constanze, ¿me pasas el kétchup? -Pidió Amanda. Constanze asintió como si de una importante misión se tratara. Se inclinó un momento bajo la mesa para sacar uno de sus stanbot, y luego de hacerlo sujetar el kétchup lo hizo avanzar hacia el plato de Amanda; el stanbot presionó fuertemente la botella de kétchup proyectando un gran chorro que cubrió la mayor parte de la comida, y un poco de la mesa.

-…Me conoces tan bien. -Aseguró, antes de atacar su platillo.

-Puedes pasarte más tarde por mi cuarto. Te ayudaré a estudiar. -Diana, quien hasta el momento se había limitado a escuchar la conversación, soltó repentinamente la propuesta. Las demás la vieron mientras ella no levantaba la vista de su plato. Al darse cuenta de las miradas de todas examinó rápidamente a sus compañeras antes de asentar la vista en Akko. -Si quieres.

-Claro. -Contestó Akko con una expresión difícil de leer. -¿Por qué no?

-Diana… ¿Estás bien? -Preguntó Lotte.

-¿Por qué no lo estaría? -Le restó algo de importancia con su tono.

-Pues, has estado un poco… distraída.

-Eso se queda corto. -Agregó Amanda. -Para empezar, normalmente tú ni siquiera comes con nosotras, no invitas a gente a tu espacio privado y mucho menos te despistas en clase

-No creo que…

-Le pasa cuando oculta algo. -Diana casi derrama su bebida al escuchar la voz de su primo. Rápidamente volteó hacia su dirección. Ashley estaba parado detrás de ella con, probablemente, el único ejemplar de uniforme masculino de la academia y una bandeja en sus manos. Diana le dedicó una fría mirada de desaprobación. -Pero, conociéndola… seguro que no nos incumbe. -Añadió a su frase anterior al darse cuenta que quizá había dicho demasiado, aunque parecía que lo estaba leyendo de un guion. -¿Puedo sentarme? -Pidió, restándole importancia al resto de sus palabras.

-Claro, Ashley. -Contestó Akko al mismo tiempo que movía su asiento para dejar un espacio entre ella y Sucy.

-Lindo traje. -Mencionó Amanda mientras lo examinaba de arriba a abajo. -Ojalá nos dejaran usarlo… ¿Creen que nos dejen?

-Dudo que la idea guste a las maestras. -Hizo notar Lotte.

-¿Eso fue un reto? -Antes de que Lotte tuviese tiempo de responder Diana tomó el relevo.

-Sinceramente, O'neill, si logras que algo como eso suceda te ganarás mi admiración.

-Eso SÍ que es un reto.

-Deberías intentarlo. -Afirmó el chico. -Creo que muchas te lo agradecerían si sale bien. -Vio a su alrededor con cierta perspicacia. -Me pregunto si me dejarían usar falda. -Añadió, ocultando una pequeña risa por medio de morderse un nudillo. -¿Que tal el segundo año? -Preguntó antes de que nadie tuviese tiempo a responder.

-Aburrido. -Akko contestó primera, quizá con demasiada honestidad.

-Segundoañil. -Prosiguió Amanda.

-Wow. ¿Enserio has dicho eso? -Cuestionó Sucy.

-Eh, deja mis terribles juegos de palabras.

-Ha sido lo esperado. -Opinó Diana. -¿Y qué tal tu primer día? ¿Aún no tienes nadie con quien comer?

-Nadie tiene con quien comer en su primer día. -Afirmó con un tono ligeramente sardónico, pero la mirada que le proporcionó Diana bastó para hacerlo retractarse de su falacia. -Bueno, de hecho, unas chicas de mi clase me invitaron, pero supuse que querrías saber cómo me iba.

-Siempre tan considerado. Pero enserio. Deberías estar haciendo amigos.

-Ya, ya. No será problema.

-¿Y qué tal las clases?

-Oh, fantástico. -Respondió como si estuviese diciendo algo obvio. -¿Saben una cosa? -Comenzó a juguetear con su cuchara usándola como una especie de batuta. -Sé bastante sobre la magia. Me gusta desde siempre y podríamos decir que he… -Se detuvo por un momento para dar el primer bocado a su comida. Apenas acabado el proceso de tragar continuó. -…leído mucho. Pero es completamente diferente escucharlo directamente de brujas reales, ¿Saben a lo que me refiero? Oírlo de quienes viven con ello constantemente. Le da una perspectiva totalmente nueva.

-No me sorprende que digas eso. Venir aquí era uno de tus sueños, ¿No es así?

-Y que lo digas. Además…

-Oye, ya enserio. -Amanda le susurró a Akko con más seriedad de la que la que esperaría de ella. -¿Desde cuándo Diana inicia o siquiera se mete en conversaciones superficiales? Sabes a lo que me refiero, ¿no? Es… extraño.

-Eh… Supongo que se lleva muy bien con él. -Especuló, sin demasiada seguridad.

Los dos primos siguieron charlando animadamente. Era una charla tan natural que casi daba lástima interrumpirla, por lo que las demás solo se limitaban a ver de un lado a otro como si observaran un partido de ping pong.

No paso mucho antes de que llegara el momento de volver a clase. Normalmente en el momento en que el reloj marcaba la hora Diana ya estaba saliendo de la cafetería, peor no fue así esta vez. Akko salió de inmediato del comedor al momento de sonar la campana soltando un rápido "¡No voy a llegar tarde en el primer día!... Otra vez" siendo seguida de cerca por sus dos compañeras de cuarto. Amanda, como le era común, no se esforzó mucho en darse prisa mientras arrastraba los pies, bastante por detrás de su propio grupo.

-Bueno. Nos vemos. -Se despidió Ashley mientras se volteaba hacia la puerta más cercana a las aulas del primer año.

-¿Se te quedan viendo así siempre?

-¿Eh? -Ashley detuvo su salida al escuchar a Diana. -¿Perdona?

-¿Te das cuenta de que todas te veían, no?

-Claro. Acaban de meter el gallo en el galline… ¿Sabes qué? Olvida esa metáfora. Es fácil de malinterpretar. -Ashley hablaba rápido y sin demasiada seriedad como de costumbre.

-Más bien al ratón en el terrario de las serpientes.

-Nah, esa es demasiado rebuscada. Y bastante incorrecta. -Se llevó la mano al mentón. Parecía ignorar el matiz de preocupación en las palabras de su prima. -¿Cuál sería la mejor metáfora? -La vio, buscando una repuesta. -…Podrías seguirme la corriente. Es más fácil si pasas de ello.

-Siempre dices eso, ¿Cómo se supone que…

-No digo que ignores el hecho. Tienes que sobrellevarlo. Claro que no todos están de acuerdo. Por dios, la verdad es que la profesora Finnelan no fue precisamente profesional en clase de lingüística mágica. Me atacó con preguntas, básicamente, pero le gustaron mis respuestas e incluso me pidió perdón y me dio ánimos a la salida. Yo decidí quedarme con eso.

-Pero no puedo solo quedarme de brazos cruzados si alguien se mete contigo. -El chico juntó sus manos y comenzó a golpear sus dedos rápidamente mientras se mordía un labio.

-¿Qué tal esto? Te prometeré una cosa. -Su ritmo bajó y dejó de gesticular. Sonó extrañamente serio. -Si necesito tu ayuda no dudaré ni por un segundo en pedírtela. Te lo prometo. -Miró al rostro inexpresivo de Diana por un momento. -¿Está bien? -Diana suspiró, cerró los ojos y los volvió a abrir mostrando una aparentemente genuina sonrisa.

-Está bien. Ahora ve a clase. Llegarás tarde.

-Sí. Mamá.

-Cállate. -Diana se permitió un tono burlón. Después de una última sonrisa se dio la vuelta y fue en la dirección contraria a Ashley. Apresuró un poco el paso para no llegar tarde a su propia clase, pero al pasar por la puerta vio una figura por el rabillo del ojo. -¿O'neill?

-¿Eh? -La chica abrió los ojos y la vio como si no esperase encontrársela. -¿Qué quieres? -Cuestionó mientras se quitaba un auricular.

¿No escuchó nada?

Diana se recompuso ya habló con su tono autoritario.

-Deberías ir a clase, O'neill. Y no puedes traer eso a la academia.

-Luego te alcanzo. -Se limitó a decir al tiempo que volvía a colocarse el auricular y reposaba la cabeza contra la pared. Diana estuvo a punto de responder algo, pero decidió simplemente ignorarla y seguir su camino. -…Debería conseguir algo a lo que conectar esta cosa.

/

La vista ante la luz del atardecer era realmente remarcable. El monumento que representaba a la familia Cavendish proyectaba una larga sombra sobre el agua la cual se mezclaba con las de los pilares que lo rodeaban dándole cierto misticismo a la escena, aunque no tanto como el brillo verdoso que hacía destacar a la estatua central. Aún con la preciosa vista, la atención de Diana era atraída hacia la expresión de su compañero; las pocas veces que dejaba de sonreír era cuando no era correcto hacerlo, y ahora…

-Sabes… yo tampoco podía usar magia cuando era pequeña. -El chico se paró derecho mientras la veía con curiosidad.

-¿De verdad? Pero si tienes muchísimo talento.

-No siempre fue así. Tuve que trabajar muy duro para llegar a este punto. No podría haberlo hecho sin el apoyo de mi madre. -Dejó un breve silencio tras el tema que aún resultaba desmoralizador. -Si te digo la verdad, tienes más potencial del que yo tenía en ese entonces.

-… Mi padre me dijo algo una vez. Me dijo que no perdiera las esperanzas, pero que las mantuviera al mínimo. Él nunca tuvo poder mágico, y no quería que yo me hiciera ilusiones.

-Si no fuera por mis ilusiones creo que lo habría dejado hace mucho tiempo. -Contestó Diana con el volumen exacto para que el chico la escuchara, a la vez que excusaba su mirada en el paisaje.

-¿No lo hiciste por tu apellido?

-Nuestro apellido, tonto. -Soltó una risilla disimulada. -No. No lo hice por eso. En aquellos tiempos la tía Daryl era muy capaz, y realmente respetaba el apellido. Solo lo dejaba por detrás de su familia… Sinceramente no me hubiese molestado que ella o una de sus hijas heredasen el legado Cavendish. Pero cuando pensaba en que quizá nuca podría usar la magia, siendo que es tan… -Se detuvo, buscando las palabras adecuadas.

-¿Indescriptible?

-Esa palabra es trampa. Pero Sí, podrías decirlo. -El silencio se hizo durante unos minutos. Diana tenía sentimientos encontrados. Aún recordaba la mirada piadosa de su madre cuando intentaba inútilmente realizar un hechizo. No siempre era reconfortante; a veces resultaba ser todo lo contrario. A veces la hacía pensar en lo decepcionada que debía estar su madre de ella, o en la vergüenza que tendría que soportar porque su hija no era capaz de usar la magia. No fue hasta ese momento que entendió esa mirada y comprendió que probablemente ninguno de esos pensamientos brotó jamás en la mente de su madre, porque cuando veía a Ashley intentar inútilmente realizar un hechizo, y aún así intentarlo de nuevo una y otra vez no sentía decepción o vergüenza en absoluto. Lo único que sentía era orgullo y… motivación. -Ashley, ¿Cuál es tu aliciente?

-¿Indescriptible? -Esta vez lo dijo como si respondiera una pregunta de un examen para el que no había estudiado.

-Te conozco lo suficiente. No eres el tipo de persona que se obceca tanto en algo solo porque le parece fascinante. ¿Qué pretendes conseguir?

-Pues… La magia es muy útil. Ya sabes. Puedes hacer levitar cosas, leer mentes, viajar rápido… -Se detuvo por un segundo y rió para si mismo. -Es broma. Claro que esa no es la razón. -Dio un largo suspiro viendo al cielo. -Supongo que quiero entender.

-¿Entender?

-Nunca te lo he dicho, pero eres un misterio para mí.

-¿Bromeas? A veces creo que me conoces mejor que yo misma.

-Tengo don de gentes. Es solo eso. Si entiendes lo superficial solo tienes que excavar hasta lo más profundo. Pero hay algo en ti que soy incapaz de alcanzar.

-Cualquiera diría eso de ti, ¿pero yo? No soy tan compleja.

-No es que haya vivido mucho, pero nunca he conocido a nadie que no sea complejo. Aunque irónicamente la pregunta a la que quiero dar respuesta es bastante simple: Cavendish, ¿Cuál es el punto?

Diana escuchó perfectamente la pregunta. No estaba segura de si la entendió correctamente o si de verdad era ella quien debía responderla. Ni siquiera estaba segura de si la mención de su apellido la referenciaba a ella o formaba parte del enunciado mismo. Aun así, le dio varias vueltas en su mente encontrando pocas respuestas. Algunas parecían buenas, pero ninguna le parecía cumplir los requisitos que Ashley probablemente buscaba.

¿Cuál era el punto?

-…Desearía habérselo preguntado.

/

Al final había acordado estudiar con Akko a las cinco de la tarde. Quizá cayó demasiado tarde en el hecho de que necesitaría libros de nivel algo más inferior a los que ella solía estudiar, por lo que terminó yendo a la biblioteca de la academia apenas faltando veinte minutos para la hora acordada.

Dio un vistazo rápido a los lomos de los libros de una estantería encontrando rápidamente los que Necesitaba. Resultaron estar bastante alto, por lo que realizó un hechizo simple de levitación para bajarlos.

-Oye, ¿Ya viste al chico ese?

No puedo evitar que las palabras de una chica sentada a algunos metros se colaran en sus oídos. Rápidamente recordó las palabras de Ashley e intentó ignorarla. Los libros aterrizaron sobre sus manos.

-Si, es realmente penoso tener que compartir generación con él ¿verdad?

Detuvo su marcha hacia la mesa más cercana.

-¿Oíste toda la palabrería de la directora? Estoy segura de que solo es una excusa para tener más estudiantes.

Sus hombros rígidos.

-A este paso Luna Nova habrá perdido todo su prestigio en un par de años. Espero que nos graduemos antes de que eso suceda.

Se mordió la lengua.

-Además es un Cavendish, ¿no? Vaya excusa. Como si eso solucionara algo.

Eso era suficiente. Ya no se estaba metiendo solo con Ashley. Ya era personal. Dio media vuelta sin estar muy segura de lo que iba a hacer.

-¡Auch! -La chica aparentemente causante de su enfado se quejó audiblemente. -¿Qué te pasa?

-¿No crees que estás hablando un poco alto, bonita? Esto es una biblioteca, después de todo. -Sus palabras resultaron en cierta manera irónicas teniendo en cuenta su volumen.

¿Eh?

-¿A-A-Amanda O'neill? ¿La criminal de segundo año?

-No. Soy la jodida bibliotecaria. ¿Quieres quitarte de mi asiento? -La chica y su compañera se levantaron lentamente, como si tratasen de salir del campo de visión de un animal salvaje. Una vez estuvieron lo suficientemente lejos trotaron rápidamente fuera de su alcance. Amanda ocupó el lugar libre con la tosquedad añadida de subir los pies a la mesa. Se inclinó en la silla hasta recostarse contra el estante tras de sí y procedió a tomar una siesta.

¿Eso fue…?

Amanda abrió un ojo durante una fracción de segundo viendo directamente hacia ella.

¿Eso fue un guiño inverso?

Normalmente se habría parado a regañar a la chica por su desfachatez, pero simplemente tomó y ordenó los libros que había recogido y se dirigió a su habitación.

/

-Diana, ¿Te gusta alguien?

-¿Alguna razón para el repentino cambio de tema? Siéntate bien, por dios.

-¿Qué no sabes que tener más sangre en la cabeza te hace más listo? Además, habrá que darle algún uso a el… la… ¿Cómo se llama lo que sostiene el techo de la cama? ¡¿Por qué tu cama tiene techo?! -El chico planteaba sus dudas mientras se mantenía en equilibrio bocabajo en la cama de Diana, aferrándose al poste de una esquina con las piernas.

-¿Tengo que responder? -Replicó Diana viendo hacia su espejo mientras se cepillaba el cabello.

-Si puedes responder esta no tienes que tienes que responder la otra.

-Es… ¿elegante? -Adquirió una expresión dudosa al tratar de dar respuesta a algo en lo que nunca se había parado a pensar.

-Venga ya. Eso ni siquiera es una respuestaaaa. -Alargó la última sílaba al casi perder el equilibrio de su posición.

-Tu opinión no es relevante. Y tampoco tengo problema en contestar tus preguntas. La respuesta es no. -Lo vio con seguridad al decir lo último.

-No te creo. ¿Qué hay con el… Manopuente ese? -Su tono fue ligeramente despectivo.

-Manop…. ¿De quién demonios hablas?

-Handbridge. -Explicó, como si Diana hubiese omitido lo evidente.

-Por Las Nueve… -Se llevó las manos al rostro en lo que parecía total decepción, pero realmente escondía una ligera risa. -Es Hanbridge. No puedo creer que hayas dicho eso.

-Hanbridge, Footbridge. ¿A quién le importa?

-Y sigue…

-Cómo sea, ¿Qué hay con él? -Diana dejó su cepillo en su lugar y puso su mejilla sobre su mano izquierda, viéndolo directamente.

-Nada. Eso es lo que hay. NI siquiera somos amigos. -Ashley pareció levemente satisfecho al escuchar su afirmación.

-Vale, te creo. ¿Pero de verdad estás diciendo que en quince años nunca te ha gustado nadie?

-¿Tan raro es? He estado demasiado ocupada. No creo que tú lo hayas hecho diferente.

-¿Bromeas? Me enamoré por primera vez con ocho años. -Mostró el número con los dedos dejando cinco en una mano y tres en la otra, volteando rápidamente sus manos para que quedaran en una posición natural ante Diana.

-No quiero oír la…

-Era un tibio día de verano cuándo mis padres decidieron pasar una semana fuera del país. La vieja Johnson que normalmente me cuidaba estaba de baja, así que tuvieron que encargarme a alguien más. Su nombre era Sabrina.

-¿Te enamoraste de tu niñera? Bueno… no serías el prime…

-Nah. Ella era cuñada de mi madre. Me enamoré de una niña que vi pasar por un parque al que me llevó. -Diana ni se molestó en mostrarse sorprendida.

-Tan surrealista como siempre. -Perdió la razón que la había llevado a tomar cierta seriedad en la conversación y volvió a su cabello.

-¿Esperabas otra cosa? De cualquier forma, algún día te pasará. Es más. Apuesto que será el próximo año.

-¿Algún motivo?

-Es la primera vez que vas a una escuela con un número significativo de otros estudiantes. Eso se notará, créeme.

-Es una escuela de chicas.

Ashley inmediatamente empezó a decir una palabra que aparentemente empezaba por E, pero solo emitió el fonema "E" continuamente por unos quince segundos.

-…eeestá bien, lo que tú digas. Pero un día pasará.

-¿Por qué me molestaría en algo tan improductivo? -Ashley no respondió de inmediato. Pensó un rato en ello.

-Cierto, ¿no? -Aunque acabó dándole la razón, su tono no era en absoluto de afirmación.

-Señorita Cavendish, ¿Puedo pasar adelante? -La voz de Anna, la sirvienta, sonó desde el otro lado de la puerta.

-Enserio, siéntate bien. ¿Quién sabe lo que pasará si te ve así? -Pidió la chica en voz baja antes de dar ninguna respuesta.

-…Vamos a averiguarlo.

-No puedo ganar, ¿verdad?

/

-¿Chan-Chanpernaun?

-Champernowne.

-Champer-Champernowne.

-Exacto.

-Vale. Ya se pronunciarlo. ¿Por qué Badcock nos obliga a conocerlo?

-Es un decimal no periódico. -El rostro de Akko era de total confusión.

-…¿Es decir?

-Tiene infinitos números después de la coma.

-…¿Lo que significa? -Diana dio un corto suspiro. Meditó unos segundos buscando una manera de responder que justificara lo que ella comprendía.

-Quizá "infinitos números" no suene tan interesante sobre el papel. Pero trata de visualizarlo. Infinitos números. Cualquier número que puedas pensar es inferior a la cantidad que hay después de la coma. -Hablaba despacio. Asegurándose de poner el énfasis donde debía estar y de no omitir nada importante.

-Es… mucho. ¿Pero por qué nos interesa?

-Que sea un número no periódico significa que nunca se atasca en una misma combinación de números. Suma eso a que es infinito y obtienes que el número contiene todas las posibles combinaciones números. Los números se pueden convertir en muchas cosas. Por ejemplo: Si asignamos una letra a cada número. La A con el uno, la B con el dos, etcétera. En algún punto encontrarías tu nombre.

-Bueno… supongo que es cierto. Pero no es demasiado impresionante.

-Pero no acaba ahí. Hay muchísimas maneras de convertir números en información. No solo tu nombre está en este número. Están los nombres de todas las personas que han vivido, que viven y que vivirán. Está la fecha en que todos nacimos y el momento y forma en que todos moriremos. En este número están las respuestas a todas las preguntas que se te ocurran. Si lo convirtiéramos en imágenes encontrarías, en algún lejano punto, una imagen perfecta de lo primero que viste, lo último que verás y todo lo que queda en medio. Y lo mismo para todas las personas. Está todo lo que la humanidad sabe y todo lo que no. Todo eso en un simple número. -Akko parecía empezar a comprender el concepto de lo que Diana trataba de explicar.

-…Wow.

-Si. Wow. Ahora. Las brujas que dominan la numerología mágica son capaces de encontrar respuestas específicas en números como este. Es una técnica usada por videntes de todo el mundo. También hay quien trata de descubrir todas las palabras que se pueden utilizar como hechizos dentro de ellos. Aunque ha probado ser una técnica poco rentable. ¿Lo entiendes mejor ahora?

-¿Por qué las profesoras lo hacen parecer tan complicado?

-No es fácil ser un profesor. Imagina tener que lidiar todos los días con cientos de adolescentes mientras les explicas matemáticas.

-…-Akko se quedó pensativa por un momento, como si su mente acabase de expandirse. -Probablemente mañana lo olvide. Pero creo que acabo de ganarles un nuevo respeto a todas.

-Además, aún tengo que explicarte lo técnico. -Akko soltó un gemido de cansancio. -Venga. Ya nos queda poco.

Akko se dejó caer sobre el escritorio de Diana.

-Estoy cansada… -Susurró.

-¿Mal día?

-…frustrante. ¿Oíste lo que dijo Lotte en el almuerzo?

-Sí. Y creo que tiene razón.

-…No debería. -Diana estaba a punto de refutar, pero la castaña continuó. -Pero es cierto. -Se irguió, se desperezó en su asiento, se traqueó los dedos y se sentó derecha. -Sabes. Por un momento pensé que lo de estudiar era una excusa para estar a solas.

-Por un momento pensé que te estabas esforzando. -Akko hizo un puchero ante su respuesta. -Es broma. Sé que te estás esforzando mucho. -Hubo un corto silencio. -Tienes razón.

-¿La tengo? ¿De veras? Espera. ¿En qué? -Diana sonrió al ver como Akko tropezaba con las palabras.

-Era en parte una excusa, sí. -Akko se recostó sobre su hombro. -…Sabes… Tendremos que contarles en algún momento.

-Lo sé... y sé que no tendrán problemas con ello, pero… me gusta esta tranquilidad. ¿Puede ser más tarde que pronto?

-Por supuesto. -Aseguró. -Entonces, ¿Seguimos con lo técnico?

-Veeeenga. -Contestó, no sin antes refunfuñar por lo bajo.

-Bien. El número de champernowne es un número irracional. ¿Sabes lo que es eso?

-…Creo que será mejor si lo explicas.

-Claro. Un número irracional es un número que no puede expresarse como… -Su explicación se vio interrumpida por alguien tocando la puerta.

-¿Ya volvieron Hannah y Barbara?

-Lo dudo. dijeron que regresarían más tarde. Adelante.

La puerta se abrió lentamente.

-No hay razón para temer. Solo soy yo. -Ashley se asomó por la puerta con las manos en alto.

-Buenas noches Ashley. ¿Necesitas algo? -Akko entrecerró los ajos ante la falta de reacción de Diana frente al extraño "saludo" de su primo.

-Hola Ashley. -Saludó alegremente al chico.

-Atsuko. Puedo decirte Akko, ¿no?

-No hace falta pedirlo.

-Genial. -Sin cambiar la expresión de su rostro, lo giró y posteriormente también su brazo para señalar a Diana. -Pasé antes por la biblioteca buscando cierto libro, pero la bibliotecaria me dijo que la señorita Cavendish lo tomó. Se titula "Lo Que Sabemos Sobre Las Criaturas Arcanas".

-Oh, sí. Lo saqué ayer. Sólo necesitaba algunos datos específicos.

-Lo devolveré por ti. Ya lo pedí por un par de días, así que no habrá problema.

-Perfecto. Pasa adelante. Está sobre la mesa de noche. -Ashley obedeció y entró en la habitación. Había unos cuantos libros apilados al lado de la cama de Diana. No tardó mucho en encontrar el que buscaba.

-Cómo decía, no se pueden explicar en fracciones y… -Diana continuó con su explicación mientras Ashley hacía sus cosas. Perdiendo por un momento el interés en ojear el libro en sus manos, el chico volteó a verlas. Sonrió.

Se acercó al escritorio donde estaban las chicas e, inclinándose cerca de su oído, le susurró algo a Diana. Se dirigió a la puerta.

-Muy bien. Buenas noches. -Fueron sus últimas palabras antes de salir del cuarto, libro en mano. Akko se despidió con la mano no muy segura de si Ashley había llegado a verla. Volvió la mirada a sus apuntes garabateados esperando que Diana continuara.

Pero no lo hizo. Al levantar la vista la vio formar una expresión de incertidumbre.

-Diana. ¿Estás bien?

-Excúsame por un segundo. -Sin esperar respuesta, salió corriendo de la habitación. -¡Ashley! -El mencionado no había tenido tiempo de alejarse mucho, por lo que lo interceptó a no más de quince metros de su puerta. Ashley simplemente volteó con una mirada inquisitiva. -¿Qué quieres decir con "te lo dije"?

-Te lo dije hace un año y tantos meses… bien pensado igual no te acuerdas. ¿El día que Anna me hizo limpiar los baños? Fue divertido, de hecho. -Como siempre, perdió el punto de la conversación.

-Lo recuerdo. Por eso pregunto.

Ashley esbozó una sonrisa confiada y la mantuvo por unos tres segundos. Luego la rompió transformándola en una expresión de desconcierto.

-…Espera. ¿Acaso debería no darme cuenta? -Diana lo vio con cierta inseguridad. -No me digas que se supone que es un secreto. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Di-a-na Ca-ven-dish, por dios.

/

"Quizá incluso mañana"

*Risa de Psicópata.

Lamento ser tan lento. De verdad. Ya sabéis. Bloqueos. Durante los últimos meses he pasado más tiempo escribiendo este outro y pensando en nuevas ideas que escribiendo de verdad. Tengo intención de tener un buen ritmo a partir de ahora pero no puedo prometer nada.

Venga, no nos pongamos tan serios. ¡Tengo la solución!

¡PENE!

Quality Content Everytime.

En fin, deberíais dejar de leer aquí. Tengo ganas de soltar incoherencias un rato.

En serio.

¿Soy el único al que le pasa? Cuando termino de escribir algo y lo veo es como: "Oh, wow. Quedó genial. Tengo que publicarlo ya." Y a los cinco minutos de publicarlo me acomplejo totalmente sobre que pensará la gente por cada mínima expresión que escribo. Ya si luego descubro algún fallo ortográfico o de cualquier índole me pongo en plan: "¡Se van a pensar que soy retrasado!" y así. De hecho, me pasa especialmente en los outros. Estoy totalmente seguro que cuando relea esto ya publicado voy a pensar: "¡¿Por qué coño escribí todo eso?! ¡A nadie le interesa!". Me pasa siempre.

Mañana, siendo hoy 30 de marzo mi familia me obligará a ir a la playa. Vaya tortura, ¿no?

Espero que sepáis de donde viene lo del robot y el kétchup.

Hoy es 7 de abril, y sí. Fue horrible.

Os pido disculpas por el juego de palabras de Hanbridge. Aunque teniendo en cuenta que ellos hablan inglés, he de decir que podría hacerlo mejor. Algo así:

-I don´t believe you. What with… Bridge Hand or whatever.

-Bridge Ha… ¿Who in the world are you talking about?

-Handbridge.

-For The Nine… Is Hanbridge. I can´t believe you just say that.

-Handbridge, Footbridge. ¿Who cares?

Por cierto, no creáis que ya he terminado este capítulo; escribo esto cuando apenas voy a la mitad. Además, escribí la oración anterior bastante antes de lo del 30 de marzo y esta la escribo justo después de la del 7 de abril. Igual me he liado un poco. Y la parte en inglés la escribí el ocho.

Acabo de eliminar tres párrafos completos porque los releí y me daban bastante cringe. Aún así conservo lo que procedía a ellos:

Resumiendo *Explosión Random.

*Más explosiones random.

*Aun más explosiones random.

*AUN más… ¿sabes qué? Trae a Michael Bay. *Infinitas explosiones random de fondo.

En fin, que me rayo yo solo.

LKSJDFLJASDOFJASÑLDGJ -Esto no es nada, es solo que me ha dado por ponerlo. No es un código que dice donde enterré el oro, ¿vale? Vale. ¿Vale? Vale.

Enserio, cuando lea esto ya publicado me va a dar algo… También empiezo a pensar que abuso demasiado de los puntos suspensivos…

En fin.

¡Hasta la próxima-No definido!