/ = Cambio de escena. (Sitio, tiempo o ambos)
Capítulo 3: Entrando en Detalles
-Uah… -La chica soltó un largo bostezo. No estaba realmente en sus planes, pero al final se quedó dormida en el asiento del que se había apropiado con alevosía. -¿Uh? Oh. El sol se pone. Creo que es el tiempo más largo que he pasado en la biblioteca… ¿Cómo es que aún no me han echado? -Se quedó viendo a la nada por unos minutos. -Diablos... -Chasqueó la lengua con fastidio. -Espero estés feliz, idiota. -Dejo caer su cabeza de nuevo.
/
-Esto es aburrido. -Hannah jugueteaba con total desgana con un rotulador.
-¿Vas a ir a decírselo a Diana? -Su amiga contestó sin dirigirle la mirada.
-…No.
-Pues no me interrumpas para decírmelo a mí. Estás en una biblioteca. Lee algo.
-Podría decirte lo mismo. No hay forma en que crea que eso es literatura. -Espetó la castaña, mientras que su Bárbara repasaba intensamente uno de los libros de Night Fall. Esta apenas reaccionó a la injuria de la chica.
-Ya te lo he dicho: Te gustaría si le dieras una oportunidad. Mira, te leeré un pasaje… -Hannah gruñó.
-Que me aburras más aún es lo último que necesito ahora mismo. Solo quiero acostarme… -Se dejó caer sobre el escritorio.
-Sólo duérmete un rato, entonces.
-Sabes perfectamente que no podemos dormir fuera de los dormitorios. Diablos, ¿Por qué Diana no nos quiere ahí? Ni que todavía fuésemos malas con Akko. -Bárbara la vio de reojo.
-Ahora pasa todavía menos tiempo con nosotras… -Dejó el libro de lado. El silencio no tardó en hacerse presente. -…Yo vigilo.
-¿Eh?
-Yo vigilo. Tu date cinco. O los que sean. -Propuso, mientras cerraba el libro y enderezaba la espalda. Hannah sonrió con gratitud.
-Así que también lo han notado, ¿no? -Un grito ahogado salió de las gargantas de ambas chicas al escuchar tan repentina afirmación.
-¡¿O'neill?! ¡No me des esos sustos! -Exigió Hannah. Alcanzó el ejemplar de NIght Fall de Bárbara y le dirigió un golpe a Amanda. Ella lo interceptó antes de que la tocara.
-¡Dame eso! -Bárbara arrebató el libro de las manos de ambas.
-Fue ella. -Amanda señaló con la cabeza a Hannah.
-No estoy de humor, O'neill.
-Ya. -Amanda arrastró una silla al otro lado del escritorio de las chicas. -Ni yo. La verdad. -Se sentó. Al revés, empero. Se apoyó en el respaldo de la silla y les dirigió una mirada extraña. Ellas la veían sin saber aun como actuar. -Esto es un poco incómodo, ¿verdad? Esto… Entonces también se dieron cuenta de Diana.
-…¿Que se porta raro? Si. -Contestó Hannah. Amanda suspiró, y su expresión cambió rápidamente entre una sonrisa y una mueca melancólica.
-¿Por qué será?
/
-¿Entonces? -Ashley veía a las dos chicas con ojos expectantes. -Venga, ¡No me dejen con la duda!
-¿Es muy tarde para negarlo?
-Desde que hiciste esa pregunta, sí. -Diana no quería dirigirle la mirada, a la vez que no podía dejar las manos quietas, y Akko prácticamente se escondía detrás de ella. Sin mencionar el evidente rubor que ambas manifestaban. -…Ehem. Lo siento. No quería presionarlas. Pero enserio. No hay motivo para avergonzarse.
-¿De verdad me estás diciendo eso a mí? -Diana sacó mordacidad de la nada para formular una respuesta. Ashley frunció el ceño, pero de inmediato lo contrajo a una expresión neutra.
-Estoy siendo un idiota. Honestamente, ¿Les incomoda hablar de ello? -Sus palabras eran tranquilas. Casi reconfortantes.
-…No. Nosotras somos las idiotas. -Diana se llevó la una mano al rostro mientras sonreía con resignación. Akko se separó un poco de ella.
-Es cierto. Es un ejemplo perfecto de hacer una montaña de un grano de arena. -Añadió la más baja.
-Buena metáfora. -Ashley comentó alegremente. El ambiente se había hecho más ligero.
-Es… exactamente lo que Akko dice. Simplemente pasamos tanto tiempo sin decirlo que se volvió una especie de tabú.
-Ya veo. No se preocupen. No seré yo quien lo diga; eso lo prometo. Pero quiero que sepas… No. Que sepan las dos que estoy muy feliz por ustedes. -Ashley apoyó sus manos en los hombros de ambas. Vio al suelo por un momento y volvió a alzar la vista con una risa extraña. -Diablos, tengo sentimientos encontrados. Disfrutaba molestándote con esto, y ahora se me hacer raro. Juntó las manos, dejando solo los índices extendidos, y se los llevó a la boca. Las vio directamente por un par de segundos. -…Estoy siendo raro, ¿verdad? -Anuló de golpe todos sus movimientos y volvió a sentarse frente a ellas. -¿Puedo preguntar cuanto llevan juntas?
-Dos meses. -Respondió Diana. -Es una historia larga. Preferiría contarla cuando tengamos más tiempo.
-Oh, cierto. Estaban estudiando. Lo había olvidado. -Se puso de pie de nuevo. -No quiero seguir siendo inoportuno. -Se dirigió hacia la puerta a un paso ligeramente disparejo. Antes de tomar el pomo se dio vuelta. -Muy feliz. -Soltó rápidamente antes de salir. Cerró la puerta tras de sí con cuidado y se recostó sobre ella. Sus ojos se abrieron mientras se tronaba los dedos. -Y este, amigos, es el principio del fin.
-...Él sabe que las puertas no están insonorizadas, ¿verdad? -Akko le susurró a Diana tras el comentario del chico.
-No sabría decírtelo.
-¿De verdad es tu primo?. No lo habría imaginado tan cotilla.
-Él prefiere la palabra perspicaz. Yo prefiero alcahuete.
-¿Tiene algo que ver con cacahuates?
-No… Creo que estamos en shock.
-Es posible… -Un largo y profundo suspiro por parte de ambas. -Bueno. Ya lo sabe.
-No se lo dirá a nadie. Puedes confiar en él.
-Ya pero… Él lo sabe. ¿Va a…
-Va a ser horrible. -Ambas giraron lentamente hasta estar frente a frente y compartieron una sonrisa temerosa.
-Supongo que al menos rompimos el hielo.
-Creo que esa expresión no cuadra aquí.
-Tú tiquismisidad no cuadra aquí.
-A estudiar.
-Ahhhhhhhh.
/
-¡Puaj! -Escupió la comida que se acababa de meter a la boca, y vio con desprecio al recipiente. -¿Fideos de pescado? ¿Qué diablos compras, Mathew? Te bajaré el sueldo por esto. -Maldijo por lo bajo para luego dejar de lato la comida y seguir trabajando. -Y… ya está. Venga, pequeña, dime lo que quiero saber. -La máquina, conformada por una armazón que parecía demasiado grande para lo pequeño de la pantalla, comenzó a hacer sonidos mecánicos, como era costumbre. La pequeña pantalla empezó a mostrar un número que crecía rápidamente de diez en diez.
Niveles de magia sustancial siendo analizados…
200
230
260
-Venga. Dame algo concluyente. -La máquina comenzó a adoptar un brillo verdoso. Ella sonrió.
490
550
-Es más de diez veces el nivel de magia que había antes que el sello se rompiera, y sigue aumentando. -Un sonido ya demasiado familiar se hizo presente mientras las luces parpadeaban. -¡No! ¡Venga ya! ¡No te cortocircuites ahora!
300
170
10
-Tch. Bueno. 600 es el nuevo récord.
-Señora Meridies. -Un hombre bajito y mal afeitado se asomó por la puerta. -¿De nuevo está utilizando demasiada energía?
-Mathew, no sé si bajarte el sueldo por interferir con mi trabajo, por llamarme señora o por comprar fideos de pescado. -El hombre tragó saliva antes sus palabras mordaces, pero tan cotidianas como si le diese los buenos días. Ella volvió a atender la máquina.
-Discúlpeme por favor, Señorita Meridies. -Hizo una pequeña reverencia. -Tiene una llamada. -Ella volvió rápidamente el rostro hacia él exigiendo una confirmación. Él simplemente asintió. Sin perder tiempo, pasó por la puerta y bajó las escaleras para atender el teléfono.
-¿Hola?
-Croix, Ha pasado un tiempo ¿verdad?
-¿Ahora quieres que te llame Chariot o Úrsula? -Una risa se escuchó del otro lado de la línea.
-Le tengo cariño a ambos, supongo. ¿Qué haces?
-Ya sabes. -Se recostó en el reposabrazos de uno de los sofás. -Comer fideos, regañar a Mathew, Crear una máquina que mide el nivel de magia intrínseca de un punto concreto del espacio. Lo de siempre.
-Veo que no has perdido las viejas costumbres.
-Las buenas costumbres. No llamaste solo para decir hola y preguntar qué hago, ¿no?
-De hecho. Quería saber si vendrías al concurso de familiares de la academia.
-¿Ya es la fecha? A veces creo que debería ver el calendario más a menudo.
-Será en dos días. ¿Vendrás?
-Claro que iré. No hay nada como el olor a huesos rotos por la mañana.
-Croix. -La regañó tajantemente.
-Eran buenos tiempos.
-¡Croix! ¡Solo pasó una vez! Y la seguridad ha mejorado mucho desde entonces.
-Hace dos años, si no mal recuerdo. Radio en tres partes~.
-Ah. Eres insoportable. Te guardaré sitio, ¿bien?
-Claro. Tengo que volver al trabajo, ¿Nada más?
-De momento no. Nos vemos en dos días.
-Nos vemos en dos días. -Colgó el teléfono. Tras sonreír de medio lado volvió a subir las escaleras. -Mathew, ¿ya llegaron las piezas que pedí?
-Sí, señora. Hace media hora. -Contestó mientras la seguía a paso raudo por las escaleras. Croix se dio vuelta y le dio un golpecito en la cabeza.
-Pues tráelas, encanto. -Pidió, antes de seguir su camino. Mathew volvió a bajar las escaleras.
-Bendita sea la señorita que la pone de buen humor. Ese golpe fue mucho más suave que de costumbre..
-¡Raudo, Mathew, Raudo!
-¡Ya voy señorita!
/
-Pongo esto aquí y… Hecho. No me falles ahora, porfa.
Niveles de magia sustancial siendo analizados…
210
260
310
-Si estas piezas fallan voy a demandar al proveedor.
400
450
530
-Ahora es tu momento de brillar.
600
680
-¿Todo estable?... Allá va.
700
…
-¿Eso es todo? Está dentro de lo esperado pero es un poco… Oh. ¡Mathew! ¡Trae el teléfono ahora mismo!
/
Un tono corto y genérico sonó de repente en mitad de la clase. Los estudiantes alzaron la cabeza buscando su fuente de origen. Sin embargo, la profesora no lo buscaba. Un tono de llamada comenzó a sonar entonces, a la vez que múltiples tonos más cortos.
-…
-Profesora Úrsula… ¿Los profesores pueden traer móviles a la escuela?
-Ehehe… -Rio nerviosamente mientras trataba de ver el número lo más discretamente posible. En cuanto lo vio tomó su móvil escondiéndolo entre sus cosas y se puso de pie. -¡Ya vuelvo! Eh… ¡Lean! -Salió rápidamente del aula.
-¡Croix! ¡No me llames en horario de trabajo!
-Te envié un mensaje. Piensa bien antes de enseñárselo a alguien. -Un tecleo frenético se oía de fondo, y la voz de Croix estaba claramente alterada. Algo más podía oírse.
44,700
50,300
57,100
-¿Croix? ¿Qué pasa? ¿Qué es eso? -Úrsula respondió a la evidente preocupación de su amiga.
-No puedo decírtelo ahora. Chariot. -Dejó un breve silencio, y se calmó. -Me temo que no podré ir mañana. Si puedo decirte algo es que y…
Su voz se detuvo.
77,800
Y se escuchó un golpe seco. Al otro lado de la línea, un teléfono había caído al suelo.
88,900
-¿Croix?
…
…
80,000
60,400
38,000
-¡¿Croix?! -Desconcertada, Chariot vio la pantalla de su móvil. No fue capaz de cortar la llamada. Vio sus mensajes. Tenía más de ochenta.
/
-¡Eh! ¡Niño rico! -Ashley volteó por instinto.
-Bien. No puedo decir que ese apelativo sea incorrecto. ¿Necesitas algo, Amanda?
-Ehem. -La chica se aclaró la voz, y habló con un tono demasiado relajado para sus estándares. -Conoces muy bien a Diana, ¿verdad?
-En cierta forma, sí.
-¿Puedo preguntarte si la has visto rara últimamente?
-¿Rara? -Emitió una risa muda. -Es una forma de decirlo.
-Y… ¿no sabes el motivo?
-Incluso si lo sé, no puedo ir por ahí dando ese tipo de información, ¿no crees? -Amanda hizo una mueca. -Ustedes son amigas. Deberías preguntarle tú misma.
-Solamente inventará algo.
-¿Y cómo estás tan segura? "Aunque sí. Seguro lo hará."
-¿Sabes qué? Olvídalo. Perdón por molestarte. -La chica usó su mejor cara de malas pulgas y continuó su camino por los pasillos.
-Okay… ¿Qué fue es-es.. ¿Eso fue un sonrojo? -Y así, la verdad se mostró ante él. -Oh… Esto. Esto es el principio del fin.
/
Capítulo cortito, pero…
Este es el Día que redefinirá el concepto de la mismísima existencia. A través de Eones y Millones de Años Luz se contará la historia de Este Día. No lo creerán. Cosas horribles pasarán. Civilizaciones caerán, estrellas morirán y los héroes desaparecerán. La oscuridad llenará el Cosmos hasta que el tiempo mismo perezca y el espacio se desgarre. Hoy marca el día… en que actualicé un mismo fanfic dos veces en un mes.
.
.
.
Lo siento.
Venga, dejadme jugar un poco con los secundarios, que dan para mucho. Y ya sé que a todos nos encanta la versión de Diakko con sonrojos y vergüenza por cada palabra que suelta la otra (en serio, me encanta. ¡No me abandonéis! ¡Puedo seguir montando más teatros sin gracia en los outros! ¿Queréis que os confunda con fechas?) pero por dios, las parejas reales establecidas no son así. También es cierto que las parejas reales establecidas no pueden usar magia, ni tiene primos un poco a lo Gary Stue, pero… *Kratos entra en escena.
¡¿Qué coño?! ¿Qué haces aquí? ¡Ni siquiera he jugado un solo juego de tu franquicia!
-Estoy en boca de todos y hago lo que quiero. Asúmelo o muere.
Joder. Elijo vivir.
-Buena elección.
-Pad…
-Calla, chico.
¿No podrías darle algo de cuartelillo?
-Silencio. Tú mismo lo has escrito.
¿Ahora también rompes la cuarta pared?
-Hago lo que quiero.
Ya, ya. No me pegues… Bien pensado, ¡¿Qué coño?! puedo invocar a quien quiera… *Aparece un personaje de un fanfic que aún no he escrito* Acaba con él.
Bueno, mientras estos dos destruyen el inexistente estudio invocaré un escudo indestructible para no morir y eso… y también dejaré de fumar crack antes de escribir los outros. Lo prometo. (Inserte aquí frase del final de TAS2) Galleta para el que sepa de que hablo.
-¿Padre no puede entrar aquí?
Solo si la trama lo requiere. ¿Eres [CENSURADO]?
-¿Por qué todos me preguntan eso?
Supongo que cu[CENSURACENSURACENSURA] nace.
*Personaje de fanfic no escrito cae a sus pies.*
-H-he fallado señor…
¿Eh?
-¡AAAHHHHHRGH!
¡Ostia! *Esquiva porque la trama lo requiere* ¡Cómete un Snickers! ¡Vete ya! Adiós~ ¿Enserio perdiste? Bueno… él es un godslayer y tú… ¡Tu también! ¿Cómo has perdido?
-Señor, ¿se ha olvidado de revisar su propio canon otra vez?
Déjame ver… Ko- No… Mitad d- No… Aquí: Godslayer. Dice que… Oh. Ya veo… Adios~
…Necesito un psiquiatra.
¡Hasta la próxima!
