Capítulo 4: Preparativos
-¿Es tarde para cambiar de opinión? -Akko se sentó sobre un escritorio del aula de astronomía, mientras jugaba nerviosamente con sus manos.
-No. En realidad no. Pero creo que este es el momento correcto.
-Ya… quiero decir… Sé que tenemos que hacerlo, pero… estoy nerviosa.
-Yo también. -Su tono fue más confortante que inquieto. -Yo también lo estoy.
-¿Las llamaste a todas?
-Sí. Incluso a Ashley, para que esté al tanto. Todas necesitan saberlo.
-Lo sé. -Su voz tembló un poco. No era mentira que estaba nerviosa. -¿Cuánto falta?
-Deberían estar aquí en unos minutos. Aunque no espero puntualidad de todas. Mucho menos de O'neill. -Akko dejó salir una risita. -¿Qué es tan gracioso?
-Nada. Es solo que… me hace gracia que la sigas llamando O'neill. Se llama Amanda.
-No veo por qué debería llamarla distinto.
-No tienes que. Solo digo. Es decir, a mí me llamas Akko desde hace mucho. Antes incluso de que fuéramos amigas.
-Es la costumbre. -De inmediato se arrepintió de esa pequeña mentira. -O no exactamente. Sé que somos todas amigas, pero ella es… difícil. -Akko formó una mirada acusatoria. -Sabes de lo que hablo.
-Quizá tengas razón… pero quiero que todas nos llevemos bien. Sabes, en Japón llamar a alguien por su nombre es una señal de amistad. ¿Puedes intentarlo? ¿Por mí? -Diana difícilmente cambiaba de opinión. Pero desde hacía algún tiempo que Akko le resultaba ridículamente persuasiva. Le evitó la mirada por unos segundos, peor no duró mucho.
-Está bien. Lo haré. -Akko soltó un gritillo de victoria. -Pero no creas que eso funcionará siempre.
-Claro que no. -Akko puso su mano sobre la mejilla de Diana, dirigiendo su rostro hacia ella, y lo acercó cautelosamente.
-Están a punto de llegar… -Diana solo susurró.
-A quién le im… -La puerta crujió. Sus rostros se alejaron como si de mecanismos de resorte se trataran y se dieron la espalda la una a la otra con un inevitable tono carmín en sus mejillas. Sucy fue la primera en entrar a la habitación, encontrándose con la extraña escena.
-…¿Akko llegó primero? ¿Qué pasa aquí? -La recién llegada usó su habitual sarcasmo.
-Para tu información, también puedo ser puntual. -Olvidó momentáneamente la verdadera razón de su temprana presencia en pro de justificarse. -Ahora pasa. -Sucy solo alzó los hombros y terminó de entrar en la habitación. Diana disimuló su sorpresa al ver que la siguiente en entrar fue Amanda, seguida de Lotte y Ashley.
-¿Estas reuniones o lo que sean van a convertirse en un hábito? -Espetó Amanda. -Porque no podría acostumbrarme.
-Es solo por esta vez… -Dudó por un instante. -Amanda. -La mencionada abrió los ojos más de la cuenta, pero su perplejidad apenas duró poco más que un segundo. A continuación, tomó un asiento cerca de las ventanas.
-Ves, incluso puedes incomodarla. -Akko le susurró a Diana discretamente. Esta esbozó una leve sonrisa.
-Entonces, ¿Qué hacemos aquí? -Preguntó la pelirroja.
-Deberíamos esperar a los demás. -Ashley, antes de dirigirse a un asiento, le lanzó una mirada interrogativa a Diana. Esta asintió levemente, tras lo cual Ashley la emoción de Ashley pareció dispararse, aunque añadiendo una momentánea mirada nerviosa.
-¡Akko! Te buscamos por todas partes. -La chica volteó rápidamente ante las palabras de Lotte.
-Ehehe. Lo siento. Debería haberles dicho que vendría antes. -Se disculpó mientras se rascaba la cabeza. -¿No viste a la demás? -Lotte se acomodó los anteojos antes de responder.
-Deben venir de camino. -Los ya presentes tomaron todos asiento. No pasó mucho hasta que los demás también se presentaron. Constanze y Jasminka llegaron juntas poco después, y por último Hannah y Bárbara también aparecieron, farfullando, entre disculpas dirigidas a Diana, algo sobre un castigo por dormir en la biblioteca. Diana solamente evidenció que no era ella a quién deberían pedirle disculpas. Una vez todos tomaron asiento Diana se posicionó en el frente de la clase, Akko a su lado. Un par de personas ladearon la cabeza al ver a Akko tomar también parte al frente, pero nadie preguntó. Diana tomó aire.
-Gracias a todos por venir. Verán. Les pedi… mos que vinieran porque… tenemos algo importante que decirles. -Fue extraño. Era como si la frase "No me digas, Sherlock." pudiese palparse en el aire. Diana carraspeó. -Voy a ser directa. La cosa es que… quizá resulte sorpresivo, pero nosotras… -Akko se limitaba a jugar nerviosamente con su cabello, con una pose rígida, pero volteó hacia Diana cuando esta dejó de hablar por un tiempo considerable. Estaba muda. Vio también a las demás, quienes parecían preocupadas.
-Diana, ¿Pasó algo? -Lotte preguntó, ya con algo de preocupación.
-¡Nosotras!...-Akko exclamó con volumen de más, frenando en seco al ver como las miradas de todos se dirigían súbitamente hacia ella. Le dio un vistazo a Ashley. La miraba desde detrás de su puño cerrado, con una mirada expectante. Respiró. -Estamos saliendo. Como pareja. -Lo dijo alto y claro.
Nunca había sentido tanto calor subiendo por su rostro. Tanto ella como Diana esperaban impacientes la reacción del resto. Lotte, Constanze y Jasminka parecían sorprendidas, mientras Hannah y Bárbara parecían apenas asimilar lo que acababan de oír.
El delicado silencio se rompió.
Un resoplido, seguido de otro, hasta convertirse en una corriente de aire reprimida, y el estallar de una risa. Amanda incluso golpeó su escritorio tratando de contenerla. Y otra más, Sucy esta vez, seguida de Lotte, Seguida de Constanze y Jasminka. Hannah y Bárbara no se carcajearon, pero si rieron, puede que más de sí mismas que por cualquier otro motivo. Ashley solo siguió la corriente.
Akko vio a su novia, la cual le devolvió la misma mirada confundida.
-Ufff. -Amanda tomó aire desesperadamente tras por fin dejar de reír. Incluso se limpió una lágrima. -Las dos DE VERDAD son idiotas. -Casi volvió a reír tras decirlo. -Nos traen aquí, a estas horas, ¿solo para decirnos algo tan obvio?
-¿Es que… lo sabían? -Diana inquirió, con desconcierto.
-A mí se me hacía raro que pasaran tanto tiempo juntas. -Explicó Lotte.
-Yo lo sospechaba desde el año pasado. -Sucy se regodeó.
-Yo ya lo sabía. -Ashley habló, captando la atención. -¿Qué?
-¡Diana! -Hannah y Bárbara se habían puesto de pie sin que nadie lo notara. Diana casi elaboró un argumento completo para defenderse de lo que podrían decirle, antes de escucharlo.
-¡Lo sentimos! -Hannah juntó las manos en una súplica, y Bárbara la imitó.
-¡Tendríamos que habernos dado cuenta antes! -Diana se quedó sin palabras por un momento, al ver su actitud ante la noticia.
-N-no pasa nada. Tendría que habérselos dicho antes.
-¿No están enfadadas? -Akko se acercó titubeante a las dos chicas. Ambas le dirigieron una mirada indecisa.
-Supongo que ahora Diana pasará menos tiempo con nosotras.
-Pero si eso la hace más feliz, no hay problema. ¿Verdad Hannah?
-No te robes mis frases. -Fingió indignación.
-Chicas… -Diana se acercó más a Hannah y Bárbara. -Muchas gracias. -Las abrazó, aunque ellas parecían no saber muy bien como corresponder.
-Bueno, si eso era todo, yo me voy yendo. Necesito dormir. -Amanda se puso de pie, dijo las palabras y salió del aula en tiempo récord. Diana, aún algo confundida por la situación, fue tras ella. Ashley las vio salir, sin poder evitar preocuparse.
-Amanda. -Para lo rápido que salió, apenas se había alejado.
-…¿Si? -La forma en la que volteó y formuló la pregunta era tan carente de su habitual personalidad que Diana casi retrocede.
-Yo… solo quería agradecerte. Me ayudaste antes en la biblioteca, y ahora diste el primer paso por las demás. Significa mucho para mí. -Amanda la miró sin una expresión fija. Sonrió demasiado. Se acercó a diana y le dio un ligero golpe en la frente con su dedo.
-Au. -Se quejó, mientras dirigía su mano a la zona afectada.
-¿De qué estás hablando? -Bostezó. -No importa. De verdad. Tengo sueño. Ve a que alguna otra te moleste. -Volvió a emprender su camino lejos de la chica. Diana la vio alejarse, preguntándose las razones de su extraña actitud. Sacudió la cabeza, adoptó una expresión de "misión cumplida" y volvió adentro. Las demás chicas ya estaban fastidiando a Akko, mientras ella estaba roja como tomate.
-Se siente bien, ¿no es así? -Ashley se acercó a ella mientras veía también la escena.
-…Sí. Se siente genial.
-Aunque me temo que no para todas. -Por supuesto, no lo dijo en voz alta.
/
El sonido, que normalmente le hubiese resultado divertido, perdió totalmente su significado. Escuchar el timbre, sin el subsiguiente movimiento en el interior del edificio le provocó una extraña incomodidad. Esperó varios segundos antes de volver a pulsarlo. Y otra vez. Y otra. Al darse cuenta de que nadie abriría se alejó un poco para examinar bien la entrada. Un portón bonito; ni demasiado simple, ni demasiado ostentoso; quedaba bien con el estilo victoriano que impregnaba el edificio. Aunque dejó rápidamente de pensar en ello para buscar la mejor forma de entrar. Agradeció en silencio estar en las afueras, y que nadie la viese colarse en una casa de esa manera.
-Aunque si hubieras elegido un vecindario normal puede que ya se hubiesen dado cuenta de que no estás. Maldita sea, Croix… -Tras asegurarse una vez más de que nadie la vería, se engarabitó rápidamente por las verjas cercanas a la entrada, teniendo cuidado de no hacerse daño al pasar al otro lado. Aterrizó sobre ambos pies y, tras soltar un pequeño suspiro de preocupación, se dirigió a la entrada de la casa.
Las puertas estaban sin cerradura. Las abrió lentamente, esperando cualquier cosa detrás de ellas, encontrándose un escenario demasiado normal. Tan normal que casi parecía decepcionante. Se adentró un poco más en la casa buscando cualquier indicio de anomalías, deteniéndose de tanto en tanto para apreciar el "pequeño chiringuito" -como Croix lo definía-, que su amiga se había montado desde que no se veían. Soltó una risa seca al encontrarse ante la fastuosa sala de estar.
-Y todo solo para ti. No me habría molestado que me invitaras al menos una vez. -Chasqueó la lengua, y continuó investigando. Llamó al nombre de su amiga un par de veces, aún guardando una leve esperanza de que todo fuese un gran malentendido. Recorrió varias zonas de la planta baja, forzándose a ignorar sus impulsos por curiosear cualquier cosa que no resultara especialmente sospechosa, pero sus intentos fracasaron al dirigir su vista a uno de los muebles. Avanzó hacia lo que había llamado su atención, y lo tomó. Dos rostros la observaban, tan lejanos e inexpertos.
-…No sabía que eras del tipo nostálgico. -Sonrió. Y tras un último vistazo se obligó a dejar la foto dónde la había encontrado y a seguir investigando.
Todo era normal. La concina, el baño, los pasillos. No parecía que nada extraño hubiese ocurrido en la planta baja. Se dirigió de nuevo al salón y subió las escaleras que daban a la primera planta. Antes de llegar al último escalón pudo ver una entrada que llamó su atención. No solo era la única de la casa que estaba abierta de par en par, sino que conforme se fue haciendo visible su interior le resultó de lo más interesante.
-¿Por qué un taller en el piso de arriba? -Se internó en la habitación y examinó los alrededores. Había papeles desperdigados por todas partes, como si un huracán hubiese atravesado el cuarto. Casi ningún otro objeto parecía haber sido desplazado, sin embargo, probablemente porque casi todo lo demás en la habitación consistía en máquinas y herramientas bastante pesadas. Pero lo que más llamaba la atención era sin duda la extraña máquina del centro de la habitación. Cualquiera podría notar a primera vista que no estaba precisamente en funcionamiento, pues estaba rodeada de pedazos y piezas que claramente provenían de ella. No pudo evitar sentir un escalofrío al ver cierto objeto cerca de la máquina. Se acercó y lo recogió. Efectivamente, era el móvil de Croix. Trató de encenderlo, pero se había quedado sin batería. Se llevó la mano al rostro, pensativa, tratando por cualquier medio de deducir lo que había pasado en esa habitación. Suspiró nuevamente. Recogió uno de los papeles tirados por el suelo. Reconociendo de inmediato lo allí escrito. Sacó su propio móvil y abrió uno de los mensajes que Croix le había enviado, más específicamente un documento adjunto a este, repleto de símbolos y esquemas.
-Croix… ¿Qué quieres que haga con esto?
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-Eso… eso salió demasiado bien. -Akko se apoyó contra la pared al lado de la puerta del aula de astronomía. Tras no demasiado tiempo, las demás acabaron yéndose a sus respectivas habitaciones, dejando solas a las dos chicas. Era ya bastante tarde; lo suficiente para que el personal de la academia tuviese que cerrar las puertas y hacerlas moverse al pasillo. -Es bonito que por fin sea oficial. -Diana sonrió ante sus palabras.
-Lleva mucho tiempo siéndolo. -Se puso frente a ella, y la vio fijamente.
-Ahora no viene nadie… -Akko sujetó su rostro, tal y como lo habían hecho antes de la interrupción. Cerró sus ojos un momento antes de que sus labios se juntaran. Por primera vez desde el inicio de clases podían estar juntas sin esconderse. Akko intentó profundizar el beso, pero Diana la apartó.
-Lo siento, pero ese tipo de muestras de afecto están prohibidas en la academia. -Akko hizo un puchero.
-Aburrida.
-El problema es que alguien nos vea. -Explicó. -Hay guardias rondando.
-Te lo dejarán pasar. No te dijeron nada por estar aquí a estas horas. -Llevó de nuevo su mano al rostro de Diana.
-¿De verdad no te importa que nos vea un guardia? -Tras pensarlo por un segundo, Akko apartó su mano y carraspeó.
-…Quizá otro día. Hay que dormir. -Akko se movió con desgana y empezó a caminar hacia las habitaciones, seguida de Diana. –¿Quién hace todas esas reglas?
-La gente que te deja estudiar aquí. -Akko hizo un ademán de rendición. -¿Lista para mañana?
-¿Mañana? ¿Qué pasa mañana? -Diana la vio inquisitivamente, como esperando que se diera cuenta.
-Akko. El concurso de familiares. ¿De verdad lo olvidaste?
-¿Esa cosa que hacen las de segundo año? -Se dio la vuelta y comenzó a caminar de espaldas. -¿Que no era a mitad del ciclo?
-Este año es diferente. Está en el tablón de anuncios, y la profesora Úrsula nos habló de ello en clase.
-Oh. Existe la ligera probabilidad de que no estuviese atendiendo. -Diana se llevó una mano al rostro.
-¿Y esta es la bruja que alegrará los corazones de millones? -La encaró sarcásticamente.
-Oye, cualquiera se reiría de mí…
-La autocompasión no es un argumento. -Aunque lo dijo, tuvo que ocultar una sonrisa detrás de su palma. Akko sonrió victoriosa, y volvió a andar de forma normal.
-De cualquier forma, ¿por qué se adelantó este año? -Diana quería decir "cambiar de tema tampoco", pero se lo guardó.
-Por petición del gobierno. Quieren que la gente vea que Luna Nova está haciendo cosas interesantes. Incluso lo retransmitirán.
-¿Saldremos por la tele? -Sus ojos brillaron ante la revelación.
-Solo las que invoquen a los mejores familiares. Recuerda el del año pasado.
-Sobre eso… puede que esa vez haya estado castigada por romper cierta urna… -Se encogió mientras lo decía. Diana suspiró.
-Entonces realmente no sabes nada, ¿o sí? -Akko negó con la cabeza. -Está bien. Es básicamente una prueba de confianza. En un solo día debes invocar un familiar, aprender a trabajar con él y superar una serie de retos. Está hecho para sacarnos de nuestra zona de confort. Las nueve estudiantes con mejores familiares se dividen en tres grupos de tres, en los cuales no suele haber nadie de tu grupo habitual.
-Entonces tú participarás seguro. -Diana sonrió de medio lado. -Aunque no imaginaba que tendríamos nuestro propio familiar tan pronto. ¡Debe ser genial!
-Siento ser aguafiestas, pero te equivocas.
-¿Eh?
-Son familiares de un día. Al final tenemos que devolverlos a su lugar de origen. Sino la academia acabaría llena de animales.
-Oh… -Su semblante cayó por un momento. -Al menos lo pasaremos bien.
-Por supuesto. ¿No vas a entrar? -Antes de poder preguntarse a qué se refería Diana, Akko se dio cuenta que casi pasan de largo su habitación.
-Diablos. Ni siquiera sentí el camino… ¿No podemos dar otra vuelta? -Diana sonrió dulcemente.
-Necesitarás energías para mañana. Es mejor que descanses.
-Claro. -Se acercó lentamente. Aunque había crecido un poco, la diferencia de altura seguía siendo suficiente para que tuviese que verla hacia arriba a esa distancia. Llevó las manos a su cuello, y presionó de nuevo sus labios contra los de ella. -Dulces sueños.
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La mujer ojeó rápidamente los libros y documentos varios que acababa de recibir. No tardó mucho en formar una sonrisa.
-¡Gracias, Profesora Finnelan! -Tras obtener lo que quería, Chariot abandonó apresuradamente el salón asignado de su compañera, con los papeles que había recibido bajo el brazo y sin darle oportunidad de soltar ninguna última queja.
-Tch. Necesitará algo más que un "gracias" por este favor.
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-Buenos días a todas. -La profesora Finnelan se dirigió hacia todas las estudiantes de segundo año desde detrás del atril. -Como seguramente sepan, normalmente la encargada de coordinar este evento es la Profesora Úrsula Callistis, pero, por motivos personales, -Ni siquiera se molestó en disimular su descontento. -ha pedido el día libre. Y la responsabilidad ha recaído sobre su servidora. -Un pequeño murmuro surgió. Úrsula podía no ser la maestra más avispada, pero no era propio de ella dejar de lado una clase. -Bien. Silencio.
-¡Profesora Finnelan! -La catedrática frunció aún más el ceño al ver a la chica levantarse de su asiento, levantar la mano y gritar a todo pulmón sin esperar permiso para hablar. -¿Qué motivos personales son esos?
-¿Debo señalar el evidente error de su pregunta, señorita Kagari? -Akko bajó lentamente el brazo y volvió a sentarse. -Yo también quisiera saberlo. -Lo dijo muy bajo. -Déjenlo estar. Tenemos que empezar lo antes posible. -Dándoles la espalda a las estudiantes, empezó a escribir en la pizarra. Akko se guardó sus dudas y decidió prestar algo de atención. – "Spiriaut vel Animentis, Amic vel Socus, Audit vel Fort, Acciper Nova Domun tum etadte ostend himi." ¿Alguien puede decirme lo que significa? -Como era de esperarse Diana alzó la mano, pero no fue la única, ni la primera. Finnelan casi sonrió al ver a tantas participantes, aunque mayor fue su sorpresa al notar como Akko irguió también su brazo, con literalmente lo opuesto a confianza, y sin dejar de leer furiosamente lo que ponía su libro. -¿Quiere responder la pregunta, señorita Kagari?
-Ehem. ¡Sí! -Trató de usar una voz clara, pero sonó como una especie de chillido. Disimuló como pudo sus rápidos vistazos al libro. -Significa… "E-espíritu o C-criatura, Amigo o…" -Respiró profundamente, y cerró el libro. -Creo que significa: "Espíritu o Criatura, Amigo o Aliado, Ayudante o Guerrero, Acepta a tu nuevo Amo y Manifiéstate ante Mí." -Empezó la frase con la confianza que trataba de mostrar, pero fue cayendo poco a poco hasta hacerse difícilmente audible. Vio a su alrededor, esperando lo peor.
-Señorita Kagari. -Se preparó. -Gracias, y buen trabajo.
-Eh… ¿Fue correcto? -Preguntó, casi sin creerlo.
-Así es, señorita. Ahora continuemos la clase. -Algunas de las presentes enfocaron su mirada en ella, y de alguna manera ella misma permaneció igual de impactada que las demás. Diana no vio hacia su dirección, pero pudo notar que estaba sonriendo. -Este es el hechizo que utilizarán cuando invoquen a su familiar, junto con un círculo que veremos en un rato. Se cree que la invocación de familiares es una de las costumbres más antiguas de la tradición que las brujas compartimos, así que esto no es algo que deban tomarse a la ligera. -Akko no dejó de sonreír durante lo que quedó de la parte teórica de la clase.
Lo que Diana le había dicho de salir de la zona de confort no era una exageración. Normalmente tenían varias clases de teoría antes de poner en práctica un hechizo concreto, pero en esta ocasión salieron al aire libre y pasaron directamente al plato principal tras unas pocas explicaciones, y, aunque muchas veces Akko pensaba que así era precisamente como debía ser, no pudo evitar sentirse poco preparada cuando las invocaciones dieron inicio. Agradeció al cielo que todas utilizarían el mismo círculo, pues no tendría que preocuparse por recordarlo.
-¿Nerviosa? -Se sobresaltó un poco al escuchar la voz de Diana.
-Un poco. No sé cómo saldrá. -Diana pensó por un momento.
-Las dos sabemos que has pasado las vacaciones practicando hechizos. Esto no es diferente. -Su alusión la hizo sonreír.
-Es fácil para ti decirlo. Seguro que invocas un dragón o algo así. -Engrandeció sus palabras al referirse a ello.
-Los dragones no están permitidos, Akko. -Era difícil decir si lo decía totalmente enserio o solo bromeaba. Quizá un poco de ambas. Akko emitió una risilla y tomó la mano de Diana.
-Aun así sé que dejaras las expectativas muy altas… -Y a su vez, era difícil decir si era inseguridad real o algo más. Al menos a Diana le costaba descifrarlo. -No. ¿Sabes qué? Tienes razón. Lo haré bien. ¡No vale la pena preocuparse por ello! -Sonrió con renovada determinación.
-Esa es mi chica. -Extrañamente, no lo dijo con tanta energía. Se apresuró a separar sus manos. -Mucha gente. -Lo dijo rápido, como si realmente no quisiera decirlo. -Tengo que hablar con Hannah. -Se excusó y huyó rápidamente de cualquier respuesta dejando a Akko en blanco, y arrepintiéndose por no haberle preguntado sobre Chariot.
-Bien. ¿Quién va a ser la primera? -Finnelan no tardó en volver a dirigirse al grupo, dando fin a las divagaciones de la chica.
-Yo, mismo. -Desde detrás del grupo se escuchó una voz indolente. Tras un par de murmullos y que las demás se apartaran de su camino, Amanda apareció desperezándose.
-Señorita O'neiil. ¿Ni siquiera da los buenos días tras perderse la mitad de la clase? ¿Cuál es su excusa esta vez?
-La noche fue muy larga. -Finnelan decidió ignorar su sarcasmo. Solo suspiró.
-Es un día especial, así que por esta única vez se lo dejaré pasar. ¿Tiene idea de lo que debe hacer?
-Sin problemas, profe. Me leí la lección.
Se posicionó frente al círculo y sacó su varita. Estiró una vez más los brazos y empezó el proceso. Recitó en hechizo perfectamente, sorprendiendo a su profesora -y a algunas otras, vale la pena mencionar- provocando que los trazos del círculo se tornaran en una luz verdosa. La luz se concentró en el centro del círculo dando forma a la criatura.
Esta se presentó con un siseo, moviendo su cabeza alrededor. Amanda incluso se alejó un poco al ver lo que había invocado. Se trataba de un animal de apariencia roja escamosa. Su cuerpo parecía el de una serpiente cascabel, pero con dos patas que separaban la cola de la cabeza y cuatro alas como de murciélago con las que también tanteaba sus alrededores.
-Es un Yáculo. -Finnelan se acercó lentamente a la criatura, con cuidado. -Pueden ser agresivos si se sienten amenazados. Pero este parece bastante tranquilo. Además es joven. Los adultos son mucho más grandes.
-¿Entonces eres un buen chico? -Amanda se acercó también y puso su mano sobre la cabeza del Yáculo.
-¡Señorita! Estaba a punto de decirle que se acercara, pero no puede tocar sin más a una criatura así. -El Yáculo, sin embargo, pareció aceptar dócilmente la mano de la chica.
-Tiene un cascabel ahí detrás. Lo habría hecho sonar si no quisiera que me acercara, ¿no? -Se justificó. Finnelan le dirigió unas cuantas palabras más, pero Amanda no podría haberlas repetido si se lo pedía. El yáculo usó su alargado cuerpo para aferrarse a su brazo. Amanda lo levantó y lo vio con curiosidad. Él le devolvió el gesto. -¿Ve? -Finnelan finamente aceptó que no valía de nada seguirla regañando y continuó.
-No estuvo mal, señorita. Solo tenga más cuidado en el futuro. ¿Quién sigue? -Amanda volvió al grupo mientras otra bruja tomaba el relevo.
-Genial… -Akko se le quedó viendo sin que lo notara. -¡Lo hiciste genial, Amanda!
-…Gracias. -Forzó una sonrisa y vio hacia otro lado. Sintió que el Yáculo apretaba más su brazo.
-Espero conseguir algo dec- ¡ay! -Amanda sintió un tirón justo antes de escuchar su grito.
-¡¿Te mordió?! -Amanda apartó rápidamente al yáculo y tomó la mano de Akko.
-N-no. Solo me asustó. Creo que no le caigo bien -Explicó con una sonrisa boba.
-Oh… -Amanda alzó de nuevo a su familiar. -Eso no se hace. -Indicó mientras lo señalaba con el dedo. El yáculo se enrolló sobre sí mismo y subió hasta su hombro. -Y lo siento por eso. -Sonrió más genuinamente. Akko le devolvió la sonrisa y devolvió su atención a las invocaciones.
Sucy tomó el turno un rato después. Tras soltar una risa sospechosa recitó el hechizo y, como varias veces antes, el círculo se iluminó. Sin embargo, la luz procedente del mismo fue inusualmente potente. Akko notó como Finnelan tomó de inmediato su varita y la apuntó al centro del círculo. Ordenó de inmediato a las estudiantes a su alrededor que retrocedieran. Justo después de que la luz se concentrase en el centro del círculo se escuchó un escalofriante aullido.
-¡Corrumpebant! -Antes de que a nadie más le diese tiempo a identificar a la criatura Finnelan lanzó un hechizo y la encerró dentro de un campo de fuerza. La bestia se abalanzó salvajemente contra su pequeña prisión, no logrando demasiado. Sus patas felinas rasgaban cuanto podían, mientras que los cuernos de su cabeza embestían con fiereza. Incluso su cola, con forma de serpiente trataba de escapar. -¡Señorita Manbavaran! ¡Debe saber que las quimeras están terminantemente prohibidas en los rituales de invocación! -Sucy alzó los hombros.
-Ni que yo lo hubiera decidido. -Acompañó su explicación con una maliciosa sonrisa. Finnelan no tuvo tiempo de regañarla antes de que la quimera se pusiera más agresiva.
-Ehem. ¡Redire Avemund! -Tras recitar el hechizo la criatura desapareció. -Su participación queda fuera de cuestión, señorita Manbavaran. -Sucy, como no, solo alzó los hombros.
Akko Acabó viendo los familiares de todas sus amigas desde la multitud, sin terminar de decidirse a participar. Lotte invocó una ninfa, Hannah invocó un hada, Bárbara invocó un retoño de ent y Hannah le pidió cambiarlo nada más verlo. Por supuesto Bárbara rechazó la oferta. Constanze invocó un gólem guardián de objetos. La invocación de Jasminka fue cuanto menos curiosa, o al menos tan curioso cómo puede ser ver una estatua de piedra aparecer en el centro de un círculo; aparentemente una gárgola en hibernación.
-Siguiente. -Akko dio un paso adelante y Finnelan sonrió de manera extraña. Se puso en posición. -Señorita. -Le habló de forma que solo ella la escuchara. -Es evidente que me equivoqué con usted. Ha demostrado tener un gran potencial. -Akko sonrió también nada más asimilar sus palabras. -No me decepcione. -Y tras ver la agudeza de sus ojos un escalofrío la recorrió. -Adelante.
Alzó su varita y la sujetó fuertemente con ambas manos.
- Spiriaut vel Animentis, -No parecía haber problema. Su varita adquirió un brillo verdoso como debía suceder. Cerró los ojos para concentrarse antes de continuar. -Amic vel Socus, Audit vel Fort, Acciper Nova Domun tum etadte ostend ¡himi! -El círculo empezó a brillar también, y no pasó mucho para que en el centro del mismo la luz se uniese dando forma a una criatura, haciéndose rápidamente visible. Lo primero que hizo fue sacudirse, como si algo le molestase; el pelaje mayormente pardo que cubría todo su cuerpo se esponjó, acentuándose más en su blanquecino pecho que, sin embargo, daba más la apariencia de algún tipo de plumaje.
-¿Es un… gato? -Lo parecía sin duda. Las orejas del animal se movieron en dirección de la estudiante que habló, seguidas de su cabeza, la cual dio un giro de ciento ochenta grados para observarla, haciéndola sobresaltarse.
-Interesante. -A diferencia de otras ocasiones, Finnelan no tuvo mucho reparo en acercarse. Solo esperó la primera muestra de docilidad y acarició la cabeza de la criatura. -Esto, señorita, es un familiar cercano de los grifos. Puede referirse a él como "Grifo Búho", o solamente Grifo si lo prefiere. Son muy tranquilos y fieles. Ideales para una primera invocación.
-Oh. -Akko también lo acarició. Su pelaje era muy suave, y las caricias no parecían molestarle. Las hizo retroceder un poco cuando extendió sus alas de gran envergadura. Con un solo aleteo saltó hasta la cabeza de Akko. -¡Eh! ¡Eh! ¡Que no estás hecho de algodón! -Comentó a la vez que se balanceaba por el peso extra, provocando risas alrededor. La cola del grifo cayó sobre su rostro, y ella la apartó un poco con un soplido. -Vale. Quédate ahí si quieres, pero al menos trata de darme más de un cuarenta por ciento de visión. Esto no puede ser bueno pare mi cuello…
-Estuvo bien, señorita. Puede volver al grupo. -Finnelan finalizó su turno en cuanto se alargó demasiado. Akko volvió al grupo mientras intentaba tener una buena visión de su familiar sin quitarlo de su cabeza. -Siguiente… y última. -Añadió al darse cuenta de ello.
-Creo que esa soy yo. -Diana dio un paso al frente.
-Lo esperaba con ansias, señorita. ¿Puedo preguntar por qué decidió tomar el último turno?
-Nada en especial. -Aunque claro que lo había.
-Lo siento entonces. Proceda por favor.
Diana sacó su varita y recitó el hechizo con su habitual excelencia, y como cada vez, el círculo brilló. Inesperadamente, pasó más tiempo del normal antes de que sucediese algo, y lo que finalmente pasó fue que el brillo aumentó mucho en intensidad. Las estudiantes que observaban, la profesora y la propia Diana retrocedieron ante el brillo. Relució incluso más que cuando Sucy invocó a la quimera, por lo que Finnelan no dudó en prepararse para algo peligroso. Finalmente, el brillo se concentró en el centro. Se hizo completamente segador por un instante; cuando el círculo fue de nuevo plenamente visible, lo que había en él era todo menos lo esperado.
-¿Pero qué… -Artículo Finnelan al ver a la pequeña criatura que yacía descansando en el centro del círculo. Parecía no haberse dado cuenta siquiera de lo que le había ocurrido. El pequeño animal levantó la cabeza y vio extrañado a su alrededor. Sus ojos gélidos pero gentiles examinaban la habitación y a las presentes con la misma curiosidad que ellas le devolvían. Se paró sobre cuatro patas y emitió un agudo y dócil sonido. No parecía llegar ni al medio metro de alto y su pelaje era totalmente blanco, a excepción de sus patas que adquirían un tono azulino en sus extremos. Por sobre de su hocico puntiagudo, directamente sobre su cabeza tenía un mechón de pelo que daba cierta apariencia espumosa, al igual que su, o más bien sus colas, pues a simple vista se apreciaba que contaba con seis.
La profesora se tomó unos segundos para verla bien antes de dejar de estar alerta.
-Profesora… -Articuló Diana, buscando confirmar sus sospechas.
-Señorita Cavendish. Mi campo no son las especies, o la biología. Pero me parce que acaba de invocar a… una especie desconocida.
/
Una mesa repleta de folios y documentos, constantemente revueltos y analizados. Con prisa, pero detenidamente. Un círculo. Una zona. Energía. Una consecuencia inesperada. Empezaba a tener sentido.
-Eso es… Lo entiendo. ¡Lo entiendo! -Alzó uno de los documentos como un arqueólogo que acaba de descubrir un fósil. -¡Lo entiendo! ¡Lo entiendo! ¡Lo entiendo! -Y una mueca de confusión. -…¿Qué es? -Se desplomó en su asiento. -Está bien. Ya me hago una idea de lo que hacía. ¿Pero dónde estás? Esto es una simple prueba… ¿Cómo podría hacerte desaparecer? -Enterró la cara en la montaña de papeles desordenados. Un tono la puso alerta de nuevo. -¿Eh? Oh. Casi me olvido de ti.
Batería totalmente cargada. Desenchufe el cargador.
Anunció el dispositivo en cuanto lo encendió.
-Tampoco creo que ocultes mucho… -No supo si sonreír cuando vio la aplicación que tantos problemas había causado hace tiempo. -Borra estas cosas. -La borró. -No había nada mucho más interesante. -Claro que no hay nada. Tus cosas deben estar en tu ordenador… dónde quera que esté. -Un poco como recurso desesperado abrió el menú de mensajes, encontrándose con los mismos que le había enviado. Bajó rápidamente, ojeándolos por encima. Aunque un poco harta, pues ya los había leído muchas veces. -…¿Eh? ¿Y este? -Un último mensaje aparecía al final. Uno que al parecer Croix no tuvo tiempo de enviar. -…"Pase lo que pase, NO lo intentes." … Croix… Me lo dices a mí.
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Cuanto tiempo, ¿no?
Venga, hablemos. El otro día estaba viendo un directo de uno de mis youtuber favoritos, y le hice una pregunta. Muy amablemente la respondió, y me confirmó que una de las virtudes necesarias para vivir es saber respirar.
Aparte también le pedí que diera algún consejo para escritores novatos. Y su respuesta instantánea fue "Constancia". Supongo que entenderéis mi inmediato proceder al carcajeo.
En fin, gracias por seguir leyendo a pesar de todo.
Por cierto. Sí. Lo es. En caso de que te hayas dado cuenta.
Y… mañana es mi cumpleaños… así que… Yey… Diablos. No quiero crecer. XD. ¿Soy solo yo o ese es el "XD" mas soso de la historia?
En fin, ¡Hasta la próxima!
