A que te habías olvidado de mí.

Capítulo 5: Familiares y Familiares

-Oye, ¡Ashley! -Akko corrió escaleras abajo en mitad de la multitud que se preparaba para presenciar el evento.

-Hey. ¿Qué haces aquí? ¿No ibas a participar?

-Aún queda tiempo. ¿Has visto a Diana?

-Hoy no. -Akko pareció decepcionada. -¿Por qué la buscas?

-Solo quería preguntarle si sabe algo de Chariot.

-Oh, claro, ella era la encargada hoy. No te angusties. Seguro que consigues hablarle antes de que empiece el concurso.

-Quizá… -Akko desvió la mirada.

-…¿Todo bien?

-Bueno… Diana confía mucho en ti, ¿me equivoco? -Ashley negó con la cabeza. -Pues, quizá sea impresión mía, no quiero sonar desesperada ni nada…. Pero me da la impresión de que me está evitando. Antes tratábamos de no levantar sospechas, pero pensé que eso cambiaría cuando ustedes lo supieran y que eventualmente todos podrían saberlo. Sé que no es fácil para ella, pero… -Soltó un suspiro rencoroso.

-Ya veo… -Meditó por un momento. -No tienes por qué preocuparte. Diana siempre ha sido así, créeme. Por mucho que se esfuerce no puede dejar de preocuparse por lo que piensan los demás. Es uno de los contras de ser una Cavendish, supongo. Dale tiempo. Sé que no dejará que sus miedos le hagan relegarte. Y estoy seguro de que tú también.

-…Gracias.

-Para eso estamos los alcahuetes.

/

-¿E-estás bien, Diana? -La chica le preguntó a su compañera, algo nerviosa, no solo por habar sido elegida para participar en el concurso, sino también por haber sido asignada con Diana Cavendish. -¿Salir por la tele te pone nerviosa?

-¿Eh? Oh, no pasa nada, Avery. -A escasos minutos de que comenzara la ceremonia de apertura, Diana veía a la nada sentada en las escaleras detrás del escenario. Sostenía en brazos al extraño zorrito helado que había invocado, mientras este descansaba plácidamente. -Solo pensaba.

-…¿Vas a ponerle nombre? A-a la especie, digo. Ya sé que no podemos quedárnoslos. Si le pusiera nombre a mi amigo aquí luego no podría despedirme. -Dijo al tiempo que un cuervo de tres patas el doble de grande que un cuervo normal volaba hacia ella y se posaba en su hombro. -Pero Finnelan dijo que te dejarían nombrar la especie, ¿verdad?

-No lo he pensado mucho.

-Yo sé como llamarlo. -La tercera integrante de su equipo intervino en la conversación. -Llámalo Cavendish. ¿Lo pillas? Porque es una zorra fría. -Intercambió miradas con Diana por unos buenos diez segundos antes de decir algo más. -Lo siento. -Pero muy bajo.

-Eso era innecesario, Amanda.

-¡Lo siento! -Repitió con más volumen. Su yáculo le dirigió una mirada mordaz a Diana desde su hombro mientras que ella desviaba la vista.

-¿Están listas, señoritas? -Finnelan preguntó desde el escenario. El concurso estaba a punto de inaugurarse.

-Si, señora. ¿Qué hay de las demás? -Contestó Diana.

-Nos falta una participante. ¿Puede adivinar quién? -Preguntó con escarnio. Diana murmuró internamente sabiendo perfectamente quien era esa persona.

Con todo, ya no había tiempo para esperar. Akko acabó apareciendo para el alivio de Diana, tan solo unos segundos antes de que se abriera el telón. Balbuceó algo sobre Chariot a toda prisa y su novia solamente contestó con "no lo sé" a lo poco que entendió.

Finalmente, la ceremonia dio inicio. Tras las respectivas formalidades Finnelan presentó los equipos:

El primero, Diana Cavendish, Zorro Helado -Nombre Provisional-. Amanda O'neill, Yáculo. Y Avery Gagnon, Yatagarasu.

El segundo, Sarah Bernhardr, Anfisbena. Gaëlle Wagner, Jackalope, y Hannah England, Hada.

Y el tercero, April Grant, Microraptor. Atsuko Kagari, Grifo Búho. Y Bárbara Parker, Retoño de Ent.

Y tras un rápido resumen de las pruebas que enfrentarían y las reglas, el espectáculo dio inicio. La cámaras estaban todas en posición listas para retransmitir a miles de hogares por todo el globo.

La vocera por excelencia de la academia, Wangari, sobrevolaba ya el campo narrando los acontecimientos con emoción desmedida.

La acción comenzó con un concurso de capturar la bandera. El primer equipo tomó rápidamente la delantera; teniendo dos familiares capaces de volar la ofensiva pareció pan comido, mientras que Diana y su familiar defendían el fuerte. La chica descubrió que el pequeño zorro era capaz de crear grandes cantidades de hielo y utilizarlo de diversas maneras, desde hacer el suelo resbaladizo hasta respirar ráfagas de brisa helada para mermar los esfuerzos de los enemigos aéreos. La primera actividad acabó con tres banderas confiscadas por el equipo uno. La gente aplaudió desde las gradas al equipo de Diana cuando Wangari anunció las puntuaciones.

La segunda actividad dio inicio momentos después. Escalada -Por cierto, nadie quería hablar de cómo los arneses se habían implementado tan solo dos años atrás. – Ninguna de los familiares alados tenía fuerza suficiente como para ayudar en el ascenso, y era necesario que el equipo completo llegara para considerarse victoria. Por el otro lado, el retoño de Ent de Bárbara hizo crecer enredaderas para el equipo tres que facilitaron enormemente la subida. El equipo de Akko ganó prontamente la actividad. La chica japonesa rio ampliamente al notar que entre el público había también quien la apoyaba.

El siguiente reto consistía en una búsqueda del tesoro en la que el segundo equipo parecía tener ventaja. El hada de Hannah parecía experta en encontrar objetos ocultos y el Jackalope de Gaëlle Wagner demostró tener un olfato excepcional, aunque solían necesitar la ayuda de la Anfisbena de Sarah Bernhardr para desenterrar algunos. Los otros equipos tampoco lo llevaban mal, pero el segundo equipo consiguió su primera victoria por apenas unos segundos.

La inteligencia jugó un rol crucial en el posterior evento: Un laberinto lleno de puzles. Todos parecían apostar por el equipo uno, pero el microraptor de April Grant lo dio todo de sí moviendo y activando todo tipo de mecanismos. Era una criatura realmente astuta. Con esto y guía aérea para salir de laberinto en equipo tres se hizo con el punto.

El penúltimo evento era una carrera de obstáculos en la que participarían solo los familiares, diseñada para forzarlos a trabajar en equipo. Los tres equipos se mantuvieron reñidos hasta casi el final mientras que las participantes los instruían desde cerca. Trampas congeladas, fosas sobrevoladas e incluso artilugios improvisados mantuvieron al público al filo del asiento, mas el equipo uno atravesó la meta el primero, cosa que sacó al equipo dos de la competición y dejó a los equipos uno y tres como últimos rivales.

Tras una un receso dramático el evento final dio inicio: Supervivencia.

Un mata o muere -o más bien un paintball con magia. – en que la última en pie le llevaría la gloria a su equipo.

Debes ejecutar el hechizo de suspensión Paleis Capama para a eliminar a otro concursante y no puedes usar magia defensiva. De eso se encarga tu familiar.

Tras formarse las participantes en lados opuestos del campo Wangari dio el grito de inicio. Ambos equipos buscaron cobertura y comenzaron a avanzar con cuidado. Amanda ganó bastante terreno para su equipo en los primeros segundos, avanzando temerariamente hacia delante, segura de que nadie más intentaría nada tan pronto. Casi le sale el tiro por la culata al apenas conseguir evitar un disparo imprevisto de parte de April Grant, quien también aprovechó para ganar terreno.

Amanda notó como sus compañeras parecían no haber avanzado en absoluto, pues Avery aún seguía en el extremo del campo sin saber muy bien que hacer y no conseguía ver a Diana. Le hizo una seña a Avery para que avanzara, pero entonces…

-No la fuerces. Si está nerviosa solo conseguirá que le acierten. -Amanda casi da un salto al ver a Diana a su lado.

-¡¿Cuándo llegaste aquí?!

-No hagas ruido. Prepárate.

-¿Perdona? -Antes de que Amanda pudiese protestar Diana el pequeño zorro helado corrió hacia la mitad del campo y levantó una densa cortina de vaho; lo suficiente para mermar la visibilidad del otro lado.

-¡Ahora! -Diana salió rauda de la cobertura y avanzó hacia el campo enemigo. Amanda hizo lo mismo a regañadientes. La nube se disipó pasados unos segundos, y ahora nadie sabía dónde estaba el equipo uno.

Bárbara estaba estancada en su sitio sin decidirse a moverse o intentar algo. Reunió el valor suficiente y miró por encima de su protección. Divisó movimiento a un par de obstáculos de distancia y haciendo de tripas corazón se descubrió y apuntó a lo que resultó ser el yáculo de Amanda. Antes de poder preguntarse nada se vio envuelta en una burbuja de energía verdosa y escuchó la risa burlona de la chica pelirroja. Suspiró entre decepcionada y aliviada de que todo hubiera acabado y fue eliminada junto con su familiar.

Desde un sitio seguro Akko presenció cómo su compañera era sacada de la competición. Chasqueó la lengua y planeó su siguiente movimiento. Su familiar aterrizó a su lado luego de realizar un vuelo de reconocimiento y le indicó dónde estaba su rival más cercana. Le habría gustado saber quién era, pero eso era pedir demasiado. Por eliminación debía ser Diana o Avery, pues Amanda estaba del otro lado del campo, demasiado lejos de su alcance. Envió a su familiar hacia el lado contrario al que se movería para despistar y avanzó un poco más. Echó un fugaz vistazo al llegar al punto en el que quería estar y consiguió verla por el rabillo del ojo. Era Diana y tenía ángulo para disparar. Pero cuando empezó a recitar el hechizo se dio cuenta de que ya no estaba ahí, y en su lugar escuchó la voz de la chica venir de su costado. No tuvo tiempo para reaccionar, pero antes de que el hechizo la golpeara alguien se metió en medio. Era el microraptor de April. La misma burbuja que lo atrapó sirvió de defensa entre ella y Diana. A continuación Akko sintió como alguien la tiraba del brazo y lo próximo que supo fue que estaba de nuevo a salvo.

-La próxima vez vigila tu espalda, Kagari. -Dijo April.

-…Dime Akko. -Contestó impresionada. -¿Por qué sacrificaste a tu familiar por mí? -No pudo evitar preguntar. April le sonrió.

-Somos un equipo. Por el otro lado solo nos queda un familiar. Mejor que lo aproveches. Buena charla. -Añadió antes de cambiar de cobertura tras un rápido vistazo. Akko vio cómo se acercó de nuevo a Diana e intentó atacarla por sorpresa, pero el familiar de la rubia bloqueó el ataque. El grifo aterrizó de nuevo junto a Akko.

-…Intentemos algo.

Diana devolvió el dispara luego de que su familiar la protegiera, pero falló por poco y April escapó de nuevo. De repente escuchó a Akko recitando el hechizo y volteó en su dirección, pero el hechizo no se completó y tampoco consiguió ver a la chica. Entonces el familiar de Akko apareció de la nada, tomó al zorrito por sorpresa con sus garras y lo elevó en el aire. Diana visualizó la trampa y se preparó para contraatacar al mismo tiempo que AKko.

-¡Paleis Capama!

-¡Paleis Cap-

Akko consiguió acertar primero y eliminar a Diana. Lo mismo que el público se quedó helada sin creérselo, con los ojos fijos en su presa. Podría jurar que Diana le sonrió por un momento desde dentro de la burbuja.

-¡Paleis Capama! -Pero quedarse quieta le cobró cuentas a Akko, quien recibió otro hechizo desde la varita de Amanda. Tuvo que salir del campo refunfuñando.

-Amanda se regodeó en sus dos bajas, pero aún quedaba una y no sabía en dónde estaba. No sería difícil localizarla sin embargo gracias a su familiar. Su yáculo alzó el vuelo y visualizó a April en la distancia. Lanzó entonces una bola de fuego que le impidió cambiar de cobertura.

-¡Amada O'neill! ¡No se permiten ataques directos! ¡Está es tu única advertencia! -Wangari estableció, no sin antes asegurarse de que April no había resultado herida.

-"Cabrón. No te dije que hicieras eso… creo."

April permaneció a cubierto, abrumada por no saber de dónde vendría el siguiente ataque. Agudizó el oído lo más que pudo y confió en sus instintos. Tenía que jugar con cuidado pues su oponente conocía su posición. Habiéndose fijado en cómo se movía Amanda y como dirigía sus disparos intentó guiarla hasta dónde la quería. Una vez todo debía estar listo hizo su movimiento final. Amanda cambió nuevamente de posición, pero mientras avanzaba a la siguiente cobertura perdió el suelo y cayó en un indetectable agujero. April no perdió tiempo y lanzó su hechizo mientras Amanda se recomponía, acertando. El público estaba atónito, preguntándose cuándo lo había preparado todo.

-"La niebla no entiende de amigos y enemigos. Gracias, Cavendish."

Pero antes de que pudiera recordar su existencia Avery la eliminó. El público inició un dubitativo aplauso instantes después, como no queriendo asumir el final, hasta que Wangari anunció al equipo uno como ganador con su conocida euforia y los espectadores se le unieron en celebración.

-¿Ves por qué no quería que se arriesgara? -Preguntó Diana desde el banquillo, viendo como Avery se encogía de la vergüenza en la mitad del campo.

-…No me digas que planeaste esto. -Contestó Diana.

-Solo le dije que pasara desapercibida hasta el clímax. A veces no hay mejor arma que la mediocridad. -Amanda la vio con desconcierto por unos segundos antes de reír y arrastrar a Diana consigo hacia la abochornada Avery.

-"De verdad eres única, Cavendish…"

/

-"Wi…ki…pedia…" -Lejos de la vista de todos, agotada por la falta de sueño y enterrada entre documentos, libros y unas cuantas pantallas, Chariot progresaba gradualmente en su enrevesada pesquisa. Apartó sus ojos cargados de la pantalla por un momento y se desperezó con un gran bostezo, esperando encontrar esa última pieza en sus cercanías, como si las esquinas llenas de telarañas o los fundamentos que otrora sostenían máquinas con a saber qué propósito pudieran contarle sobre los sindioses que Croix hubiese maquinado a su rededor.

-"…¿Cuándo fue la última vez que estuve en la Torre Luna Nueva? Ah, sí. Esa vez que creaste aquel monstruo de Eldritch a base de sentimientos negativos, e intentaste usarlo para sabotear el sello del Grand Triskellion y usurpar la magia que cambia el mundo… ¿Por qué me preocupo tanto por ti?" -Detuvo su hilo de pensamientos al darse cuenta de que el cansancio la estaba dominando. –"Porque yo fui la responsable obsesión."

Se permitió cabecear durante unos segundos, pero rápidamente volvió al trabajo.

-"Wikipedia…-Croix podía ser una genio, pero sus referencias bibliográficas la hacían parecer una estudiante de instituto. En sus intentos por descifrar lo sucedido recurriendo a la investigación de su amiga juraría haber estado leyendo un informe escrito por Akko. –"¿Se supone que estos gráficos desordenados y citas de origen dudoso me ayudarán a encontrarte? ¿No podías ponérmelo fácil? En fin, veamos."

En su pantalla se desplegaba un artículo sobre Energía del Vacío. Un tipo de energía intrínseca del propio espacio incluso en la ausencia absoluta de materia. Como astróloga, Chariot no pudo pasar por alto la Astronomía en su formación, y sabía un poco del tema.

-"Según este garabato al borde de la página. ¿Cómo diablos llegó este garabato a un documento digital? Ehem. Estabas especialmente interesada en las fuerzas y energías inexplicables. Escribiste mucho sobre la Energía Oscura. Tch. Ese término es literalmente una forma guay de decir que no tenemos ni idea de por qué el universo se sigue moviendo. ¿Es eso lo que buscabas? ¿Algo que no tienes ni idea de lo que es pero que sabes que está ahí? No será qué…" -Frunció el ceño. -No me digas que sigues obstinada en hacerte con ese poder.

.

.

Ya sabes. Comer fideos, regañar a Mathew, Crear una máquina que mide el nivel de magia intrínseca de un punto concreto del espacio. Lo de siempre.

. No

-"…Los números. ¿Eran la magia? ¿Eran lo que medías? Eran… muy altos. Reuniste demasiada energía y… ¿Te… consumió?"-Su respiración se agitó y su cuerpo se paralizó. –". ¡No! ¡Eso no ocurrió! Tengo que… repetirlo. Necesito acumular todo el poder que pueda y… encontrarte. El único sitio en el que podría…"

/

-No sabía que la premiación sería aquí. -Dijo Akko susurrando.

-Me enfadaría contigo por no saberlo, pero creo que ya me estoy acostumbrando. -Contestó Diana lo más discretamente posible. Tras concluir las actividades los tres equipos fueron llevados junto con las cámaras a donde las ganadoras serían galardonadas, a saber, la Torre Luna Nueva y puestos en formación al lado de sus familiares. -El comité pensó que a la gente le gustaría ver "la cosa" que hace la torre

-Oh. Por cierto, ¿Por cuánto vamos a seguir llamándolo "la cosa"? Llevamos ya como medio año.

-Shhh. -Diana finalmente le pidió que se callara al notar como Finnelan las veía de reojo. La habilidad de la mujer para hablar al público y al mismo tiempo lanzar miradas mordaces literalmente detrás suya era impresionante. Aunque pareció sufrir un mini infarto al notar que era Diana quien alteraba el orden.

-Huh. Ya hablaremos luego de como fui más rápida que tú. -Diana le estaba dando la espalda directamente frente a ella, pero aun así pudo decir que la hizo sonreír. Si era una sonrisa resentida u orgullosa no lo sabía. Quizá un poco de ambas.

-Así pues, hoy el mundo tendrá el honor de presenciar el mayor espectáculo visual que la magia nos ha ofrecido en la historia de la academia. -La firmeza de Finnelan no terminaba de encajar con sus palabras. La profesora Úrsula le había entregado el guion para el discurso de premiación y ella tuvo que utilizarlo a pesar de que le parecía extremadamente cursi. Sin mencionar el hecho de que la idea de tener tanta gente en Luna Nova, o peor aún, de retransmitir a todo el mundo, aún no la convencía.

-¡Así Es! ¡Mejor que preparen sus cámaras! -Y además estaba el hecho de que por algún motivo incluyó a Wangari en la presentación.

-…Sí. Asegúrense de eso. Posterior a esto haremos la entrega de premios. ¿Alguna pregunta? -Varias manos se alzaron. -Eh, sí. Usted.

-¿Esta es la torre en la que está la roca esa?

-Así es. La única e irrepetible piedra filosofal de Luna Nova está ahí arriba. Ella es la desencadenante de este evento.

-¿Y qué la hace tan especial? Llevamos ya casi un año viendo las líneas ley brillar por todo el mundo. ¿Por qué tanto revuelo por una piedra que hace lo mismo? -Finnelan recordó la anotación que Úrsula había hecho específicamente para esa pregunta. Era una de las pocas cosas que le agradaban de su escrito, así que decidió citarlo.

-Las han visto, ¿eh? Creo que todos lo hemos hecho. ¿Cómo no pararse a admirarlas? Es como si el polo se extendiese por todo el globo y el sol bañara la tierra con auroras boreales. Pero la maravilla que tenemos encima… Si la ves sin estar preparado podrías pensar que todo el Cosmos se está derramando sobre tu cabeza. Como si un millón de rayos golpeasen la cúspide al mismo tiempo y la belleza de la misma luna descendiera. -Intentó ponerle sentimiento, pero resultó más bien cómico escucharla describir la belleza en un tono tan serio.

-Pasa una vez por semana y si es de noche es súper molesto. -Añadió Wangari.

-Y… ¿cuándo pasará?

-Si nuestros cálculos son correctos. En un par de minutos.

-Señora Finnelan, ¿Es peligroso? -Preguntó otra persona.

-No me parece que le haya dado la palabra, señorita.

-Es que… Hay alguien ahí arriba.

-¿Eh? -Todos los presentes alzaron la vista para confirmar lo que habían escuchado. Era cierto, una figura se movía en la cima, difícil de reconocer a esa distancia. -¿Pero qué… -Finnelan no estaba segura de que hacer. -…Disculpen. Me encargaré. ¡Tia Freyre! -Llamó a su escoba y subió prontamente hasta arriba. Allí se encontró con alguien a quien no le apetecía ver en absoluto. -¡Callistis! ¡No le basta con ignorar sus responsabilidades, sino que también arruina con alevosía mis esfuerzos por ayudarla! -Fue totalmente ignorada mientras que Úrsula seguía con lo suyo. Finnelan se fijó entonces en lo que hacía. –¡¿Qué demonios cree que hace?! –

Justo por debajo de la piedra filosofal Úrsula había dibujado un gran círculo mágico, en el centro del cual su varita flotaba en posición vertical, directamente bajo la gema. Alrededor de círculo había varios aparatos colocados en posiciones equidistantes y Úrsula estaba configurando el que parecía el último.

-Ahora no, Anne. -Finnelan sintió una extraña mezcla de enfado e inseguridad al notar que la llamaba por su nombre de pila. -Oye, la torre mide más de sesenta metros, ¿verdad? -No esperó respuesta- La gente de abajo debería estar a salvo, pero diles que se aparten si te preocupa.

-¿A-a salvo?

-Estoy a punto de multiplicar más de mil veces la energía producida por "la cosa" si tanto te interesa.

-¡¿Está Demente?! -Finnelan saltó de su escoba y caminó hacia ella con paso firme, pero antes de que pudiera acercarse lo suficiente Úrsula desenfundó una segunda varita y le apuntó directamente.

-No eres parte de esto, Anne. Vete ahora y termina la ceremonia. "La cosa" está a punto de ocurrir. Diles que bajé. Me aseguraré que no me vean.

Mientras tanto desde abajo Diana intentaba averiguar que sucedía arriba sin tener una vista privilegiada. Notó como su familiar le rozaba la pierna y parecía preocupado, así que lo levantó y lo acarició un poco.

-¿Quién está ahí arriba? -Amanda preguntó a su lado.

-Sé lo mismo que tú, Amanda.

-¿Pero es peligroso o no?

-No. Aunque te puede dejar un poco mareada.

-…A un tío mío lo golpeó un rayo y sobrevivió. -Diana volteó a verla con una mirada confundida por su comentario aleatorio.

-Gracias por la información. -En ese momento el resto de personas emitieron un sonido de terror y ambas chicas descubrieron rápidamente que su asombro venía desde arriba. Desde la cima de la torre Finnelan se desplomaba rápidamente hacia el suelo. Parecía inconsciente.

-¡Tia Freyre!

-¡Tia Freyre! -Diana y Amanda fueron las primeras en reaccionar y ambas volaron rápidamente para tratar de salvar a su profesora mientras los demás veían desde abajo. El zorrito se las arregló para aferrase a la escoba de Diana sin que esta se diera cuenta y el yáculo de Amanda la siguió de cerca. Pero antes de que alcanzaran a Finnelan una bola de energía bajó desde la torre dibujando una curva hasta Finelan y atrapándola en un campo de fuerza como los utilizados en el concurso, dejándola levitando en el sitio.

-¡¿Qué coño?! -Amanda inquirió. -¿Qué está pasando?

-Subamos. -Diana dejó a Finnelan detrás y continuó subiendo, seguida de Amanda. Cuando llegaron hasta arriba se quedaron paralizadas por un segundo viendo la escena. Úrsula estaba sentada con las piernas cruzadas al lado de la piedra filosofal realizando una especie de conjuro con los ojos cerrados. De repente un poderoso trueno resonó desde el cielo. "La cosa" estaba empezando. Diana y Amanda entraron en la torre.

-¡Cha- Digo, Profesora Úrsula! ¡¿Qué hace aquí?! -Úrsula escuchó la voz de Diana justo después de terminar. Se levantó de un salto y gritó con desesperación.

-¡CHICAS! ¡ALEJÉNSE DEL-

Y como si nada la realidad se tornó blanca. Una luz extremadamente potente llegó hasta los ojos de todos los que observaban desde abajo impidiéndoles seguir observando. Pasaron bastantes segundos antes de que fuera posible volver a ver con claridad. La torre estaba envuelta por lo que parecían poderosos impulsos eléctricos de color verde. Como si todo el edificio cortocircuitara e impactando sobre la cúspide de la torre, por encima de lo que parecía ya no solo toda la academia sino toda la ciudad se erguía una enorme esfera de energía formada por millones de haces que se extendían por toda la cúpula azul, girando y creciendo como las raíces de un gran árbol, acompañado por lo que parecía un coro que ominosamente anunciaba el advenimiento de algo superior. Y justo cuanto parecía que todos los haces colisionarían en el centro todo desapareció. Como si nunca hubiese sucedido, el espectáculo se desvaneció tan rápido como se había presentado. En este punto los espectadores no podía más que atestiguar impotentes el sobrecogedor fenómeno. El silencio pareció durar horas.

Los primeros en reaccionar fueron los periodistas cubriendo el evento, quienes no tuvieron reparo en sonar lo más sensacionalistas mientras decían lo primero que les pasaba por la cabeza. La situación no fue a mejor tras el siguiente descubrimiento. En la cima de torre no había Nadie. Tan solo la piedra filosofal, aparatos raros y un extraño círculo. Cuando Finnelan recuperó la conciencia fue inmediatamente interrogada por docenas de personas aparte de los periodistas y, aún estando desorientada contó que quién estaba en la cima era la Profesora Úrsula Callistis.

Minutos después las demás profesoras hicieron por fin acto de presencia. Despidieron al público y a la prensa a toda prisa, pero la noticia ya estaba hecha, y todo el mundo sabía que dos estudiantes y una profesora habían desaparecido. Las demás estudiantes no estaban menos alteradas que el público general y tardaron mucho en hacer caso a su directora y dispersarse.

¿Qué había pasado con Úrsula, Amanda y Diana?

Un ambiente pesado se instaló sobre toda la academia pues todo el mundo quería saberlo, pero nadie se atrevía a preguntar ni a suponer.

Obviamente la premiación tuvo que cancelarse. No solo esta, sino también la clase en la que todas devolverían sus familiares a su hogar; y a aquellas que portaban la responsabilidad en la institución no les quedó otra que informar prontamente a las familias de las implicadas y planear una reunión de emergencia para determinar cómo proceder.

Tras varias horas la junta estaba a punto de empezar en la oficina de la directora.

Akko, por su parte, llevaba sentada fuera de la sala desde que se enteró de la reunión. Hace tiempo que no se mordía las uñas. Pero la aprehensión de la actual tesitura la estaba arrastrando al viejo hábito. Sus amigas estuvieron con ella un rato, pero acabaron yéndose conforme el sol se ocultaba y ya solo ella permanecía en vigilia.

Contrariamente a lo normal, no tenía sueño. Estaba demasiado preocupada como para permitírselo. Cada tanto se levantaba y caminaba de un lado a otro frente a la puerta cerrada del cuarto, deseando que tuviera una o dos ventanas que le permitieran enterarse de lo que sucedería dentro y luego volvía a sentarse. Su familiar observaba pacientemente desde el asiento, sin perderla nunca de vista. Akko consiguió un par de panes de la cocina -Los pidió amablemente. Esta vez. -Y de cuando en cuando le lanzaba trozos al pequeño grifo. Ninguno se le escapaba.

Pasaron otros quince minutos antes de que alguien apareciera en el pasillo. Doblando la esquina el primo de Diana hizo acto de presencia. No parecía demasiado preocupado, a diferencia de ella, y lo acompañaba alguien más. A su lado caminaba una mujer. En nada estuvieron junto a ella frente a la oficina.

-Hola, Akko. ¿Qué tal lo llevas? -Preguntó Ashley con conmiseración.

-Regular.

-Entiendo. Eh, creo que debería presentarlas. -La mujer le sonrió por encima del hombro del chico. Era un poco más alta que él y llamaba bastante la atención. Su cabello era de un azul tan claro y limpio que parecía totalmente blanco visto desde lejos y sus ojos redondos eran de un ámbar intenso. Además, su nariz respingona y mejillas rollizas le daban apariencia juvenil, discrepando con unas ligeras arugas bajo sus párpados inferiores. Vestía un traje de color marrón oscuro, una camisa azul y una pajarita mal ajustada. -Akko, ella es mi madre, Esther. Mamá, esta es mi amiga, Atsuko.

-Qué forma más complicada de decirlo. -Comentó Esther. -Un gusto conocerte, Akko. Me encantaría conversar, pero me temo que ya les he hecho esperar bastante. -Dijo mientras señalaba la puerta con la mirada.

-Oh, claro. También es un placer.

-Por supuesto. -Sin dejar de sonreírle entró en la habitación.

-¿Ella es tu madre? -Preguntó Akko susurrando, pero… en voz alta.

-Está casada. -Contestó Ashley mientras se sentaba. Akko se cortó un poco por su respuesta, mas acabó riendo tímidamente.

-¿Cómo puedes bromear en un momento así? -Era una pregunta sincera.

-¿Qué sentido tiene estar triste? ¿Sabes qué? Olvídalo. Perdón si soy molesto.

-No pasa nada. ¿Por qué vino tu madre de todos modos?

-Las profesoras contactaron a Daryl, pero ella está fuera del país. Así que me preguntaron si había alguien más disponible y recordé que mamá estaba a un par de horas, por lo que les sugerí que la llamaran.

-Ya veo… ¿Sabes algo sobre los padres de Amanda? Tampoco he oído nada sobre ellos.

-Ni idea.

-¡Ashleeeeey! -Una voz dulce, pero a la vez macabra resonó por el pasillo.

-Oh Dios, no. -Fue la reacción inmediata del chico. Como de la nada apareció una persona a la que Akko ya conocía. Era April Grant, que había estado en su equipo. A propósito, April era una chica castaña de pelo corto y ojos grises. Su estatura caía más o menos entre la de Akko y Ashley y solía llevar botas de trabajo y una pala.

-¿Cómo está mi nieto favorito? -April puso la mano sobre la cabeza de Ashley y le revolvió bruscamente el peinado.

-April… No somos familia. ¿Por qué insistes en llamarme hermano, tío, primo, sobrino, cuñado, hijo, padre y ¡¿ahora nieto?!

-Si te molesta haberlo dicho antes.

-¡Te lo digo cada vez!

-¿Ustedes dos se conocen? -Preguntó Akko.

-Oh, hola Akko. Lo siento por lo de tu novia. -La chica tardó en procesarlo.

-¡E-e-e-e-e-espera! ¡¿Quién te lo dijo?! -Silencio.

-…Era una broma. Pera supongo que ahora lo sé. -Más silencio.

-Esta conversación es un desastre. -Ashley suspiró. -April quiere que mi madre le ayude a conseguir un trabajo y me acosa desde hace días para que se la presente.

-Pero eso acabará hoy. Por fin podré pedírselo directamente.

-April. Haz lo que quieras. Pero estamos en una situación delicada así que tendrás que esperar a que termine la reunión.

-Vaaale. -Dijo, y luego procedió a desmoronarse en su asiento, dejando a Ashley entre ella y Akko. -No molesto, ¿verdad?

/

Esther entró en la oficina de la directora en dónde la esperaba una mesa rectangular rodeada por las profesoras de Luna Nova, la directora Holbrooke en el centro del lado opuesto a la puerta, una computadora portátil en el lugar de uno de los asientos y… ¿una pecera? Holbrooke reconoció su presencia.

-Oh, usted debe ser…

-Esther Harvey, sí.

-Es un honor conocerla por fin, Lady Harvey. -Continuó Holbrooke.

-Esther está bien, enserio.

-Como desee. Tome asiento. Muchas gracias por sacar tiempo de su apretada agenda.

-No lo mencione. Cualquiera podría ver la urgencia de nuestra situación. -Contestó mientras se sentaba. -¿Aún esperamos a alguien?

-Los padres de la señorita Oneill nos acompañarán vía online. Concédanos unos segundos para comunicarnos con ellos.

Una profesora de corta estatura y que llevaba gafas de aviación se levantó de su asiento y se acercó al ordenador. La lentitud con la que inició la aplicación de videollamadas e hizo contacto puso un poco nerviosa a Esther. Mientras esperaba una respuesta la maestra puso el dispositivo en el lado directamente opuesto de Holbrooke, para que tuviera una vista decente del resto de personas. Pasados unos segundos la llamada fue contestada. Lo primero que salió en pantalla fue el rostro de un hombre barbudo que estaba claramente demasiado cerca de la cámara, la cual sostenía bajo su rostro en lugar de frente a él.

-¿FuNcIoNa EsTo? -Su voz grave sonó distorsionada y metálica dada su cercanía.

-S-señor O'neill. Por favor aléjese un poco el micrófono. -Pidió la profesora de antes. El hombre se alejó lentamente haciendo evidente que hablaba desde un móvil; la calidad del video dejaba mucho que desear y no era fluida en absoluto, pero al menos el audio era entendible. Ahora se podía ver por encima de su hombro a una mujer rubia con el rostro bañado en maquillaje. El hombre era pelirrojo como su hija y llevaba una camiseta con la bandera de Estados Unidos.

-¿Mejor así?

-Sí. Muchas gracias. -Contestó la catedrática para luego volver a su sitio.

-Muy bien. Ahora que todos estamos presentes lo primero que me gustaría hacer es pedir disculpas por las molestias que les hemos causado. -Holbrooke comenzó su discurso. -Mi nombre es Miranda Holbrooke y soy la directora de la Academia. Creo que ya todos estamos al tanto de la delicada situación en la que nos encontramos.

-¿Qué perdieron a nuestras hijas? Sí, estamos enterados. -La madre de Amanda contestó descaradamente. -Ya sabía yo que la dichosa Academia solo le traería desgracia.

-Los medios ya se encargaron de difundir la noticia. -Esther tomó la palabra. -Pero me gustaría preguntarlo directamente: ¿Tenemos alguna idea de dónde están las jóvenes desaparecidas?

-Voy a ser sincera con ustedes. No sabemos lo que sucedió.

-¡Pues muy bien! ¿No se supone que es su trabajo saber lo que hacen sus alumnas? -El padre de Amanda interrumpió.

-Si quiere culpar a alguien puede culparme a mí. -Respondió Finnelan. -Yo era la responsable de este evento. Tomo toda responsabilidad por mi negligencia en este caso.

-No, no, no, no, no. -La señora Oneill volvió a hablar. -Sé perfectamente que otra maestra es la responsable de este desastre.

-No la estamos excusando, pero no entendemos del todo las intenciones de la profesora Úrsula y ella también está desaparecida. -Contestó Finnelan.

-Pero usted le habló, ¿no es así? Ella incluso la tiró de la torre. Debe haber visto lo que hacía ahí arriba. Díganoslo.

-Yo también creo que tenemos derecho a saberlo. -Concordó Esther. No le agradaba la actitud de la mujer en la computadora, pero al menos hacía las preguntas correctas. Finnelan pidió una confirmación visual de parte de Holbrook antes de decir nada. Ella asintió.

-Está bien. En la cima de la Torre Luna Nueva está la Piedra Filosofal de Luna Nova. La más grande y poderosa del mundo. Las piedras filosofales están directamente conectadas con las líneas ley. En el pasado la necesitábamos para poder utilizar magia pues la de las líneas ley no era lo suficientemente pura y debía ser refinada a través de la piedra. Desde la resurrección de Yggdrasil esto ya no es necesario, pero las piedras filosofales siguen siendo de gran ayuda para regular el consumo de energía espiritual en la academia. Una vez por semana aproximadamente las líneas ley de todo el mundo se alinean en dirección a nuestra institución, provocando una gran sobrecarga de energía espiritual. Esta, sin embargo, no es peligrosa. La Piedra filosofal es lo suficientemente estable como para seguir regulándola e incluso estando en Contacto directo con ella no produce ningún daño. -Los padres de Amanda escuchaban displicentemente. Ni siquiera parecía que prestaran atención, lo cual molestó a Finnelan. Al menos la tía de Diana parecía entender que necesitaban conocer todos los datos para entender lo sucedido. -Aparentemente la profesora Callistis quería, por motivos que desconocemos, aumentar exponencialmente la energía absorbida por la piedra. Intenté detenerla, pero utilizó un hechizo de sueño en mí persona y caí de la torre. Según me contaron ella misma me rescató. Fue entonces cuando la Señorita Oneill y la Señorita Cavendish subieron a enfrentarla. Ellas no sabían quien era ni lo que hacía y yo por supuesto no pude advertirles. La sobrecarga se realizó en ese momento.

-Y no sabemos lo que le ocurre a alguien cuando esa cantidad de Energía Espiritual es liberada, ¿verdad? -Prejguntó Esther.

-Por desgracia, así es.

-¡¿Es decir que podría haberles pasado cualquier cosa?! -El Señor Oneill alzó la voz de repente. -Escúcheme, yo sé de armas, y lo que pasa cuando libera tanta energía de golpe nunca es bonito.

-La energía espiritual no es un arma, Señor Oneill. -La profesora Badcock le corrigió a un par de asientos de distancia. -No la pura, al menos. La magia solo es peligrosa cuando alguien la usa con ese fin. Una sobrecarga de energía espiritual pura solo aumenta el poder de quien la recibe.

-Blub Blub Blub.

-Oh. La Profesora Pisces dice: "Veánlo así. Para alguien que tiene afinidad con la magia ser golpeado por energía espiritual pura es como que llueva mientras estás en la piscina." -FInnelan tradujo por su compañera. -Ese no es un buen ejemplo, Pisces.

-¿Está hablando con un pez? -Preguntó la señora Oneill con un tono cáustico.

-¿Ese pez lleva un sombrero? -Añadió su esposo. -¿Ese pez es una profesora? -Finnelan se indignó.

-No hace falta que se refiera a ella despectivamente, señor.

-¿Se supone que tenemos que poner la seguridad de nuestras hijas en manos de unas incompetentes?

-Señora O'neill. -Holbrooke intentó menguar el súbito arrebato de la mujer, pero no consiguió mucho.

-No me interrumpa. Ustedes son las que gritan y anuncian lo preciosa que es su magia y lo privilegiadas que son por ser buenas con ella. -Despotricaba con un tono burlón y mordaz. -Y ahora resulta que no saben nada de como su dichoso poder funciona.

-Y además… -El hombre dudó por un segundo, como si esperase permiso de su esposa para hablar. -No son capaces de controlar a sus maestras ni a sus estudiantes. Y ahora intentan convencernos de que todo esta bien para que no abramos la boca ¿verdad?

-Nosotras no…

-¡Dije que no me interrumpa! Está claro que esto es una pérdida de tiempo. Alguien verdaderamente competente tiene que hacerse cargo. No crean que van a salir impunes de esta. Cuelga cariño. -El hombre estampó dramáticamente su dedo sobre la pantalla de su dispositivo y lo metió bruscamente en su bolsillo. -Finnelan se quedó viendo con resignación.

-Profesora Nelson. ¿Me haría el favor de terminar la llamada ya que el Señor Oneill falló al cortar? -Pidió Holbrooke.

-Claro. -Nelson finalizó la llamada y cerró el ordenador.

-Bueno. Eso no salió bien.

-Disculpen. -Esther, que se había mantenido callada durante toda la discusión pidió permiso para hablar.

-Oh sí. Lamento que haya tenido que presenciar este lamentable espectáculo Lady Harvey. Digo, Señora Cavendish. D-digo, Esther. ¿Desea añadir algo? -Esther sonrió levemente.

-Aunque reprendo la actitud de los padres de la Amanda Oneill entiendo sus preocupaciones. Ahora mismo, mi sobrina está en paradero desconocido y las posibilidades de que algo trágico suceda no son pocas. -Dejó una pequeña pausa en caso de que alguien quisiera corregir algo, pero no fue así. -Si hablamos de como proceder tenemos dos prioridades desde mi punto de vista. Intentar localizar a las dos estudiantes perdidas y, para ese fin, tratar de entender lo que ha sucedido.

-No le falta razón, Esther. -Contestó Holbrooke. -Pero no tenemos pistas ni sabemos dónde empezar a buscarlas. Nos enfrentamos a un problema desconocido cuya naturaleza ha sido impensable por milenios.

-Estoy segura de que juntas podemos sacar algo en claro. Ustedes son la élite en lo que a la magia respecta. Pero ahora se enfrentan a una situación desconocida e impredecible. Yo soy física. Nosotros trabajamos para entender lo desconocido y predecir lo impredecible. En este mundo todo tiene una explicación. Y, por la seguridad de tres personas, tenemos que descubrir los secretos de la magia.

/

-¿Qué trabajo quieres conseguir, April? -Preguntó Akko. Ruidosa, impulsiva, energética y desvergonzada tenía que admitir que April era su tipo de persona. Aunque aparentemente no la de Ashley, quien por primera vez desde que lo conocía parecía genuinamente incómodo.

-Quiero ser arqueóloga.

-¿Arqueóloga? ¿Por eso siempre llevas una pala?

-¡Nunca sabes cuando encontrarás un mapa del tesoro o heces desconocidas!

-¿EH?

-Es una pena que no me dejaran usarla en el concurso. ¡Si no te hubieras quedado viéndote a los ojos con Cavendish quizá habríamos tenido una oportunidad!

-¡Oye! ¡No me encasetes!

-Encasquetes. -Corrigió Ashley rápidamente.

-¡Encasquetes! ¡Tú fuiste la que se olvidó de que Avery existía!

-Eso no habría sido un problema si tú-

-¡Haya paz! -Ashley interrumpió extendiendo las manos frente a los rostros de ambas. April bajó la de su lado como si espantara a un mosquito.

-Tú no eres mi padre.

-Ayer si lo era, según tú misma. Da igual. Sigue contando por qué me incordias día tras día.

-Ya lo he dicho todo. Quiero pedirle que me recomiende para alguna excavación cuando estemos de vacaciones.

-¿Y cómo la vas a convencer? -Preguntó Akko.

-Usaré mi encanto.

-Es decir que será muy pesada. -Sugirió Ashley.

-¿Entonces tu madre es arqueóloga?

-Eh, no. Es… complicado. Mi madre trabaja en el CERN.

-Consejo Europeo para la Investigación Nuclear por si no lo sabías. -Agregó April con ironía. Akko le sacó la lengua.

-Una organización dedicada al descubrimiento, clasificación y conservación de artilugios mágicos del pasado quería un experto en física de partículas para sus investigaciones. Después de insistir mucho asignaron a mi madre. Está claro que es tu tipo de gente, ¿no, April? De hecho me enteré de los detalles por ti y no por ella. ¿Cómo averiguaste tanto?

-Si te lo digo puede que vaya a la cárcel así que prefiero guardármelo.

-¿Por qué no me sorprende? En fin, que mi madre es física de partículas. -Dijo dirigiéndose a Akko.

-No estoy segura de si entendí algo, pero tu madre mola mucho. -Ashley sonrió abiertamente al escucharla decir eso. -Gracias por distraerme. Necesitaba dejar de pensar por un rato. -Un silencio neutral dominó por un corto periodo.

-…También la nombraron Lady una vez.

-¡¿Enserio?!

-Yup. Le salvó la vida a la reina, nada menos. Era un frío día de noviembre cuando…

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-CÍRCULO! ¡Arrgh!

-¡Ohh!

-¡Mierda!

Chariot, Diana y Amanda cayeron de rodillas debido a un repentino dolor agudo en todo el cuerpo mientras se lamentaban. Los familiares de la más jóvenes también se retorcieron de dolor. Duró unos segundos y desapareció repentinamente. Chariot demoró en reaccionar y alzar de nuevo la vista. Confusión llenó su mente al ver sus alrededores. Se puso de pie lentamente, girando y contemplando el paisaje que se cernía sobre ella con ojos llenos de asombro. Diana y Amanda hicieron lo mismo.

-¿Q-qué es esto? -Preguntó la pelirroja.

Alrededor suyo chispas verdosas aparecían y desaparecían, como pequeños errores en la realidad misma. Probablemente remanentes de "la cosa". Pero ya no estaban en la cima de La torre, aunque sí en un sitio alto. El suelo sobre el que sus pies estaban era de madera, pero no parecía madera procesada, sino más bien una totalmente fresca y viva. Estaban sobre una especie de altar en el centro de un gran círculo tan grande que era difícil ver sus bordes, los cuales eran irregulares, nuevamente como si fuesen naturales. Marcas parecidas a trazos mágicos, pero que ninguna de ellas había visto antes ni podría imaginar, esculturas de seres desconocidos y más altares algo más pequeños cubrían toda la estructura simétricamente, pero lo verdaderamente impresionante se veía al mirar hacia el exterior. Las estrellas eran visibles en pleno día y el cielo perdía por momentos sus potentes tonos azulados, cómo si la atmósfera no existiera y Chariot instantáneamente notó que los astros no estaban en su sitio pues ninguna constelación conocida por ella era visible. El sol brillaba más naranja de lo habitual. Una luna coronaba cada horizonte, una de ellas rojiza y la otra azulina. Y emergiendo de algún sitio inferior al gran círculo un enormísimo objeto verde proporcionaba sombra a la mitad de su superficie. Su forma era ovalada, dividida en el centro y con un extremo puntiagudo; recordaba a una… ¿hoja? A su magnanimidad se le sumaba su constante ondule, provocado por algo que sin duda no era viento, pues un viento capaz de mover algo tan grande arrasaría todo a su paso. Lo que la movía quedaba claro al ver su cumbre. De esta surgían, como olas en un océano etéreo, ondas de energía, inmensurablemente bellas y de los colores más preciosos. Se asemejaban sospechosamente a líneas ley, pero mucho más magníficas.

-…No tengo ni idea, pero no puedo dejar de verlo. -Contestó Diana con estupefacción.

De repente, de uno de los lejanos bordes apareció una figura humanoide que volaba velozmente hasta ellas. Conforme se acercaba pudieron apreciar como debajo de sus manos había círculos que emitían energía. Con seguridad su forma de moverse. Aterrizó a una distancia prudencial, sin querer parecer amenazador. Era un hombre mayor. Su rostro estaba lleno de arrugas, pero eso no parecía afectar su expresión jovial. Las proporciones de su barba rozaban lo ridículo, al punto de que parecía que la usaba como bufanda. Esto hizo a las observadoras darse cuenta del frío que había en el ambiente y que al hombre parecía no afectare en absoluto. Su cabello y su barba, a pesar de su edad, eran de un rojo intenso y sus ojos eran negros como carbón. Aunque esto no era lo más notable de ellos, pues sus pupilas eran enormes y parecían haber sido dibujadas a lápiz. Sobre cada una de sus mejillas había tres líneas que parecían bigotes y sus orejas, apenas visibles por su cabello largo, eran puntiagudas.

-Vaya. Son tres esta vez. -Su voz evidenciaba su edad, pero al igual que sus ojos no demostraba pesar alguno. -Y esta vez en nada menos que en la cúspide.

-¿Dónde estamos? -Chariot fue la primera en contestarle.

-Estás sobre el Todopoderoso Yggdrassil, pequeña. -Afirmó, dejando a las chicas incluso más confusas.

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¡He vuelto! ¡Yay!

Espero que aún haya gente interesada después de tanto tiempo. Os prometo que ahora actualizaré por lo menos una vez al mes. ¡Así que no me odiéis!

Ehem. Lo siento, Acabo de terminar y estoy a tope. Ahora solo queda revisar y corregir XD.

En fin, ¡Hasta la Próxima!