Agradezco muchísimo a Aria-sm por invitarme a ser parte de lo que se convirtió en un festín de fic´s de: Por accidente. ¿Lo han leído? Si no lo han hecho, no lo esperen, ¡les encantará! Vayan a buscar las historias de Aria-sm , kikitapatia, mutemuia, oxybry y Megumitasama.

Disclaimer: Skip Beat no me pertenece, ya saben a quien sí.

POR ACCIDENTE

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Allí estaba ella, justo alado de él, en un viaje en tren que duraría unas largas horas.

No es que se conocieran, solo fue una de esas extrañas coincidencias que ya desde antes le había ocurrido. Kuon Hizuri se encontraba sorprendido una vez más, porque esta era como la sexta o séptima vez que se encontraban.

No podía ser el destino, así como su amigo Yukihito le había dicho. Eso era algo que él dudaría en pensar, porque era totalmente imposible, no con ella.

De alguna forma llegó a conocerla, por las veces en las que ocasionalmente se habían encontrado. Lo que era más extraño, es que se encontraban en horarios diferentes: algún día en la tarde, otra en la mañana, y una en la noche, siempre en lugares totalmente diferentes, pero siempre en las cercanías del mismo distrito. Pero ese momento, esa ocasión, era muy distinto a las otras. Se rompían las reglas de tales coincidencias, porque por vez primera ellos estaban muy cerca, en un mismo tren y en un mismo destino.

¿Era él que siempre percataba de su presencia? ¿Ella también lo notaba?

Kuon, era un personaje muy atractivo no solo por llevar sangre extranjera. Él era un chico de gran estatura y estructura muscular, rubio, de ojos verdes, que sacaba más que un suspiro a más de miles de mujeres.

Entonces, ¿por qué ella parecía no notarlo?

Él la veía en silencio. Ella estaba fascinada, mirando hacia la ventana hermosos paisajes, de casas encajadas en laderas y árboles cubiertos de nieve, de extensas praderas que parecían interminables, todo blanco, resplandecía. Una vista que debía de admitir lo disfrutaría si tan solo no se encontrase con la cabeza en otro lado.

La miraba, de reojo, algunas veces disimulaba y en otras inconscientemente no.

Ella estaba diferente. Era la primera vez que la veía con el cabello suelto. Ojos ambarinos que brillaban bajo esas pestañas, piel lisa, tersa, tal vez suavecita, con mejillas rojizas como el exterior de una manzana que había comido ese día, y cabello negro…como el azabache, caído sobre sus hombros hasta llegar cerca de su cintura.

La ve recalentarse las manos con el aliento, y es entonces que se da cuenta que ella no llevaba la debida ropa para ese clima.

Como caballero, se quita la chaqueta, se detiene por un momento y luego prosigue. Por primera vez hablaría con ella, o al menos la hablaría.

— Señorita — Comienza diciéndole, y cuando la ve girar, queda atrapado por esos hermosos ojos dorados.

— Sí…, señor —Sus mejillas se colorean aún más de lo que estaban, y él extrañamente siente satisfacción por ello.

— Toma, te la presto — Dice pasándole su gruesa y cálida chaqueta. Ella lo mira interrogante, y él no puede ocultar una sonrisa al ver esa carita de confusión — Tienes frío, ¿no?

— Ah, ¡no, no, no! — contestó ella sacudiendo sus manos en negativa — No se tome la molestia, por favor, señor.

Él inspira profundo y frunce ligeramente el ceño, al verse llamado´señor´

— No soy un señor, solo llámame Kuon — Esas líneas salen con algo de irritación de su boca y se pregunta porque se molesta tanto por ser llamado así por ella.

— Pero eso sería… —repuso incomoda a su petición — Yo no podría llamarlo así… ¿cuántos años tiene usted,…señor?

Un tic nervioso urge por salir en una ceja, pero él solo sonríe caballerosamente — Tengo diecisiete años, ¿y usted señorita? — Y eso era lo que hacía que cualquier tipo de atracción se le hiciera imposible concertar, eso no podía ser posible.

— ¿Yo?… — Los dedos de la jovencita se retuercen sobre su regazo, mira abajo y luego lo vuelve a mirar — Tengo trece,…señor…,¿por qué?

Kuon frunce un poco el entrecejo, mirándola extrañado por su repentino nerviosismo — ¿No me lo habías preguntado primero?

— Ah…Sí…Lo…lo siento —Dice ella levantándose y dando unas pequeñas reverencias ya que el lugar es reducido. Se sienta de nuevo y queda en silencio.

— ¿Ocurre algo malo? — Preguntó él, viéndola después sacudirse en su asiento. — ¿Hice…algo malo? — Por dentro, se sentía molesto por como la joven actuaba frente a él.

— Es solo que…usted… —Ella titubea, pero luego continua — ¿me está siguiendo?

— ¿Uh? — Con una sonrisa brillante él la mira y a la joven se le escapa un grito ahogado al notarlo.

— LOSIENTOMUCHO — Exclamó levantándose, y agachando su cabeza en un movimiento brusco. Su cabeza pasa un poco más abajo del reposabrazos y queda cerca de las piernas de él. Suelta un chillido y rápidamente se incorpora muy avergonzada — LO SIENTO MUCHO, SEÑOR — Grita una vez más y baja su cabeza, pero se arrepiente de esto y se incorpora de nuevo, con la cara totalmente roja.

Kuon hace de todo para no reír, pero luego se percata de algunas miradas curiosas, carraspea y finge no darse cuenta — Siéntate, por favor… No te pongas nerviosa…

La joven asiente con su cabeza repetidamente y luego se sienta manteniendo la posible distancia desde su asiento. Kuon arquea una ceja, pero después solo sonríe.

— ¿Piensas que te estoy siguiendo? ¿No es eso muy prejuicioso de tu parte?

— Sí, sí…Lo siento mucho — Dice ella bajando nuevamente su cabeza desde su asiento repetidas veces.

— Está bien, por ahora solo acepta la chaqueta, acepta mis buenas intenciones.

— Sí, sí, sí. Lo siento mucho…señor — Sus manos agarraron de la chaqueta y cuando ya los tenía, recién se da cuenta de lo que aceptó — Ah…no, esto… —Se detuvo al ver su sonrisa, tragó saliva y solo se rindió — Muchas gracias por su consideración — Se levantó e hizo una pequeña reverencia. Extendió nerviosa la chaqueta, y sus ojos se ampliaron al ver lo gigante que era. Lenta y obligatoriamente se lo pone al sentir la mirada de él sobre ella, y cuando logra ponérselo todo, lo mira vacilante.

— Pfff — Kuon tapó su boca, pero una carcajada resuena sin ya poder aguantar.

— ¡Se-se-señor! —La joven se sonrojó fuertemente y bajó avergonzada a su asiento al percatarse de los murmullos.

— Te queda muy adorable — Dice Kuon entre risas que trataba de apaciguar. Ella se sonrojó aun más y bajó su cabeza sin poder más mirarle.

Kuon detuvo de a poco su risa y luego la miró con una sonrisa genuina — Te ayudaré con eso — Su mano agarra sin vacilar de la muñeca de ella y comienza a remangar la manga de su chaqueta.

— Gra-gracias — Dice ella sorprendida pero avergonzada de su repentino movimiento — Usted…habla muy bien japonés.

— ¿Sí? — él sube su mirada al de ella y sonríe — Me hace feliz escuchar eso... ¿Cuál es tu nombre?

— Mo-Mogami Kyoko… ¿y usted?

— Kyoko-chan… Yo soy Kuon — Responde él, terminando de remangarle las mangas.

— Ah…Pe-pero su nombre completo…

— Kuon Hizuri

— Hizuri-san…

— Entonces… ¿piensas que te estaba siguiendo, Kyoko-chan? ¿Por qué piensas eso?

Kyoko se remueve inquieta, abre y cierra su boca sin poder emitir durante unos instantes las palabras que quería decir — Lo…lo siento por eso… Es que lo he visto muchas veces, Hizuri-san… y…Sho-chan...mi…mi amigo… — Sus mejillas se tornan rojizas, y él sabe a quién amigo se refiere porque lo había visto con ella antes.

— ¿Qué ocurrió con tu amigo? — Preguntó.

— Él dijo…que tal vez usted…podría ser…un acosador…o un… ¡Ah! — Sus manos se agitaron en frente con inquietud — ¡Lo siento!... ¡No es eso!...Sho-chan solo estaba preocupado y no lo dijo con malas intenciones… La verdad es que estaba nerviosa cuando lo vi — Dijo riendo débilmente, mientras se frotaba la nuca — Él me dijo que me mantuviera alejada de usted si lo volvía a ver, o que lo ignorará y además que… — Se calló al verlo con una sonrisa brillante y rápidamente se disculpó.

— ¿Y aún crees que soy un pervertido? — Kuon esboza una gran sonrisa falsa, molesto por lo que había pensado la joven.

— ¡No…, no! ¡Lo…lo siento mu-mucho, Hizuri-san! Es solo que…

— Kyoko-chan, con que ahora entiendas que no soy un pervertido está bien.

— De verdad…La-lamento mucho…eso… —Kyoko mira abajo avergonzada, pero luego alzó su rostro y lo miró con ojos brillantes, esbozando una gran sonrisa — ¡Lo he visto en muchas ocasiones! ¡Una vez lo vi saltar del segundo piso! ¡Mi corazón se detuvo del terror, pero usted hizo unas piruetas! ¡Parecía que volaba! ¡Era casi como…¡Era casi como… ¡Un hada!

Kuon le sonríe con ternura y ella se sonroja al ver esa amplia sonrisa que no había visto antes.

— No sabía que también habías estado en esa ocasión —dice él— ¿Quieres que te cuente por qué salte desde ahí?

Kyoko lo mira con centelleantes ojos y asiente un par de veces con la cabeza.

Kuon sonríe, y sonríe de verdad, como hace mucho no lo había hecho.

Ellos hablan, platican, como si se hubiesen conocido desde ya antes, hablan, hasta que el sueño alcanza a uno de ellos y luego seguidamente al otro.

Unos largos minutos pasan, y Kuon abre sus ojos dificultosamente después del sueño. Se siente raro, desde antes de entrar al tren se sentía de esa manera, solo que esta vez había empeorado, sintiendo escalofríos y ligeros entumecimientos en las piernas.

Mueve su cabeza a un costado y sus ojos se agrandan por un instante al ver la cabeza de la jovencita recostada sobre su brazo.

Sonríe. Trata de acercarse más y bajar a su altura para acomodarla, pero imprevistamente ella despierta, y una vez se da cuenta de lo que ocurría, se ruboriza, se aleja y se disculpa repetidas veces.

— No tienes por qué disculparte, Kyoko-chan —Dice Kuon y repentinamente ella se queda mirándolo seria.

— Hizuri-san… ¿se siente bien?

— ¿Uh? ¿Por qué?

— Carraspea… Tal vez tenga un resfriado.

— Kyoko-chan — Rió —, solo es porque estuvimos hablando mucho hace rato. No es lo que piensas.

— ¿Seguro?

— Sí — Asintió sonriendo.

Kyoko no dice nada, y entonces se levanta y comienza a quitarse la chaqueta.

— No, no te lo quites, Kyoko-chan. Yo estoy bien así — Dice Kuon tratando de pararla.

— Si usted se enferma me sentiré culpable, por favor, póngase su chaqueta.

— En serio, no lo necesito. Ya estoy bien abrigado con lo que tengo — Kuon agarra su mano para detenerla, y ella se detiene, pero luego lo mira seriamente, se acerca a él, y toca su frente con la palma de su mano.

— Está comenzando a tener fiebre — Declaró segura — Va a empeorar…Voy al sanitario, tengo un pequeño paño, eso servirá.

— Kyoko-chan, ya te dije que estoy bien — Dice riendo, pero ella no lo hace caso y se va.

En un intento de atajarla, le agarró del brazo y la estiró, pero con lo que no contó, fue con que ella perdiera el equilibrio.

Kyoko se atajó con una mano del reposacabezas, pero fue tarde y sin saber cómo, sus labios pararon demasiado cerca de los suyos.

Se quedaron inmóviles durante un segundo, y de repente él movió su cabeza a un lado, haciendo que sus labios se encontrasen imprevistos.

Kuon se alejó rápidamente de ella en cuanto se dio cuenta, y la agarró de los hombros para ayudarla a incorporarse.

Fue un accidente…

Solo fue un accidente.

...

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N/A: ¿Cliche? Pero imagínense, en verdad mi mamá a esa edad conoció a un hombre mayor, tal vez de la edad de Kuon, en un bus de viaje, ellos congeniaron y éste le robó un beso. Y lo de las coincidencias también sucede, a una amiga últimamente le ha estado ocurriendo esto. Así que, de ahí me he inspirado. Espero que les haya gustado, seguiré con el siguiente capítulo en cuanto lo tenga, espero que pronto jejeje

Disculpen mis errores ortográficos. De seguro los tengo.