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Se sentía muy pequeña y demasiado avergonzada. Un enorme abrigo andante con dos pequeñas piernas que circulaba en contra del agresivo y gélido viento. La grande capa de tela acolchonada que llegaba a más allá de sus rodillas, la protegía del frío, así como también la hacía objeto de miradas impertinentes y hasta burlonas por parte de infantes o jóvenes. Aquellas quienes sabían del propietario de la gran chaqueta la miraban curiosas, murmurando con descaro frente a sus ojos y haciendo un gesto descortés, que sugería envidia pero despreocupación por ella ser una joven de menor edad.

Kyoko ignoraba el chismorreo que solía ya estar acostumbrada al estar con su amigo de infancia. Sin embargo, la punzada llegaba al recordar el comportamiento con el que se presentó frente a Hizuri-san, más fuese las palabras que éste expuso las llevaba por dentro y la lastimaban por más esfuerzo que se dijese no tendría sentido.

Cuando sus pasos fueron disminuyendo su celeridad anterior, terminó llegando hasta el final de la fila. El crujido de unas pisadas sobre la nieve llegó a sus oídos; éstos se detuvieron y siguieron un paso más tardo para extender la distancia.

Su corazón se aceleró y un escalofrío recorrió su espalda, sabiendo de antemano quien era el único que estaba tras ella. Siguió con el mismo ritmo, pese a la inquietud que surgió en un principio. Solo fue el crujido de las pisadas que intensificaban la tensión que los separaba.

Preguntarse la razón del porque él siempre caminó tras ella fue atosigante, pero cuando llegaron al sitio adonde serían alojados, ella se adelantó. Se mezcló entre la gente que esperaba las indicaciones del personal ferroviario, y entonces giró su cabeza disimuladamente adonde pensaba él estaba.

Sus ojos se encontraron con los de él sin ser necesaria una búsqueda, y sin saberlo, contuvo la respiración. Ambos desviaron la mirada al mismo tiempo. Lo último que ella pudo llegar a ver fue como algunas mujeres comenzaban a acercárselo como abejas en un panal.

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Después de que todos se instalaran en el ryoukan, la mayoría decidieron ir a los baños termales para entrar en calor. Kyoko, presurosa, se puso la yukata y salió con el cabello mojado, antes de que la detuvieran por más tiempo para preguntarle sobre el guapo extranjero que se sentó a su lado.

Lograr escaparse le devolvió el aire y la quietud que le hacían falta, pero cuando se encontró con el aludido se arrepintió de su decisión.

Se detuvo al verlo a unos metros, y no es que fuera como las demás chicas, pero verlo así, con la yukata mal puesta, con el cabello mojado y con el rostro ruborizado, hizo que se sonrojara más de lo que él estaba. Tal vez sea que por ser extranjero no sabía cómo ponerse bien la yukata, pero se preguntaba exasperada porque no podría cubrir al menos por prudencia gran parte de esa piel expuesta que dejaba su hombro a punto de revelar mucho más de sus músculos.

Verlo así, sólo hizo que creyese con más exactitud de que él se trataba de un playboy. Lo había visto anteriormente, en su mirada y en su manera de comportarse con las mujeres, quienes caían rendidas a sus pies con solo una de sus sonrisas caballerescas o falsas como lo descubrió de un principio.

Con el entrecejo fruncido, observó como éste se acercaba a una joven nakai que cruzaba el pasillo, pero cuando todo se tornó más extraño de lo que suponía, soltó un pequeño grito y cubrió sus ojos. Ruborizada, volvió vacilante a mirarlo. A pesar de sus pensamientos anteriores, nunca creyó posible que él sea partícipe de semejante acto. Él andaba acorralando a la empleada contra la pared y no demostraba ni un poco de titubeo en hacerlo en pleno pasillo, en un lugar donde cualquier persona podría ser testigo y acusador de sus acciones.

Aunque sus suposiciones de un posible acoso fueran certeras en un comienzo, la joven nakai no parecía asustarse o rehuirse de su acercamiento, sino al contrario, parecía estar bastante complacida porque la acorralase.

Antes de pensar en más, de decidir si entrometerse sería lo correcto, el aturdimiento y el sobresalto la invadieron en un imprevisto. Él no la estaba acorralando, estaba desvaneciendo por la fiebre, cayendo al suelo sin ya poder sostenerse.

Sus pies se movieron por si solo para ir socorrerlo. Su cuerpo actúo sin su permiso, antes de que su cabeza impidiera o impusiera motivos por el cual no involucrarse con él.

Fue así como llegó a la habitación de los hombres siendo la prima lejana de Hizuri-san. Dos señores lo cargaron hasta ahí, y como pretexto a su intercepción por conocer y atender de su enfermedad, terminó por inventarse ser un pariente lejano,…muy lejano.

Estuvo sola con él. Los huéspedes de la habitación salieron, y antes de dejarla alagaron su buena atención con el enfermo: Una joven de buena educación y buenos modales. La perfecta imagen de una japonesa a tan joven edad. Acordaron ellos mientras salían.

A unos minutos de su atención, la fiebre parecía subir aún más. Acomodó el edredón hasta su cuello, pero él repentinamente lo hizo a un lado. Su rostro se puso rojizo al ver que el obi de su yukata se deshizo totalmente, dejando expuesto casi todo su pecho.

Con las puntas de los dedos, y mirando casi a ciegas, agarró la tela del lado derecho para estirarlo y así cubrirlo.

— Ahora no,…Elly —murmuró el enfermo con voz débil y con los ojos cerrados.

Kyoko se sobresaltó cuando sintió que él sostuvo su mano sobre su pecho desnudo. Ella estiró su brazo inmediatamente y lo tapó con el edredón, sin ya importarle su ropa. Sonrojada de pies a cabeza, se alejó a un metro, y después de esperar por algo de calma, volvió hacia él, mojó y exprimió el paño en agua fría y lo pasó con cuidado por su rostro.

Tal vez Elly sea su novia... —pensó.

La mano de él tomó de súbito pero con fragilidad su muñeca. Kyoko sintió su corazón acelerar cuando él abrió los ojos, giró con lentitud su cabeza y la miró directamente.

— ¿Kyo…ko-chan? —musitó parpadeando pesadamente.

— Sí.., no…no podía dejarte así —murmuró nerviosa lo primero que se le ocurrió.

Kuon la soltó y cerró los ojos.

— ¿Por…qué? —preguntó.

— Fue mi culpa... que usted haya terminado enfermo.

—No es así — replicó y calló durante unos minutos. Lo creyó dormido, pero él volvió su vista esta vez al techo — Kyoko-chan…¿me temías?

Ella meneó la cabeza — No —dijo — No lo hacía…

— Entonces…¿por qué te alejabas?

Kyoko tragó seco al verse mirada por esos ojos verdes, turbios por la fiebre pero muy directos.

— ¿Fue porque te besé?

—¿Co-co-como?—tartamudeó perdiendo la rectitud de su perfecta postura. Sus ojos se agrandaron y su boca temblaba, incrédula a tales palabras expuestas con tanta naturalidad y sosiego.

Tartamudeó incoherencias, ruborizándose con furia el rostro completo, pero entonces se detuvo con un gesto que demostraba haber llegado a la lógica detrás de esas palabras. Tal vez lo que él decía le tenía su propio sentido.

— Hizuri-san — dijo irguiéndose en su posición de seiza. El enfermo le miró con ojos entrecerrados y pesados por la somnolencia. Ella con las mejillas aun rojas, carraspeó — Entiendo que… — prosiguió pero su voz falló — hu-hubo un co-co-contacto de… — miró sus labios entreabiertos y el rojo comenzó a intensificarse en su cara — ¡de eso! — exclamó — Pero no fue un beso — dijo en voz alta, se aclaró la garganta y siguió— Como lo dice, fue un accidente, caí y choqué ahí, usted cometió el error de mover su cabeza, ninguna de las partes quiso que sucediera algo como eso, entonces lo que está diciendo para mí no tiene sentido. No lo consideré como lo dice, porque…para mí eso no fue, y usted es quien menos debe suponerlo así, después de lo que dijo — respiró hondo. Él aún la miraba a los ojos, a aquellos que trataba de no expresar el padecimiento de su interior, del dolor y disgusto que se privó para no lanzar más palabras a su contra.

—Es cierto… —contestó tardío —, lo que dije es verdad…y lo siento Kyoko-chan —dijo haciendo que su corazón se oprimiese — Nunca tuve intenciones de besarte.

Kyoko quedó desconcertada al escucharlo referirse a ello con los mismos términos.

—No…no fue un… —antes de que completase la frase, él la interrumpió como si no la escuchase.

—No, no lo haría, no a ti… Eres una menor… Fue un accidente… No podía impedirlo porque fue algo imprevisto…, inevitable…., solo pasó…y no entiendo…porque no me aleje y te besé.

—Hi-Hi-Hizuri-san… Es-está delirando por la fie-fiebre —dijo sintiendo su rostro arder excesivamente.

—No entiendo…—continuó él—, porque me enojas tanto… Nunca actúe así con una mujer… Contigo Kyoko-chan…Desde que te vi y te conocí…siento cosas extrañas…, ¿por qué te hable así?, sí me gustas mucho…

La joven se quedó paralizada largos segundos en total shock. Su corazón bombeaba a mil por minuto mientras veía sus ojos verdes parpadear con pesadez.

—De-de-descanse —cubrió con el paño su rostro y salió rápidamente de la habitación.

Al cabo de unos minutos, los huéspedes llegaron y la encontraron afuera. Escucharon a la joven pedir encarecidamente como favor, que le den la medicina y con anterioridad lo que le había preparado para que coma. Ellos aceptaron al ver su preocupante condición y preguntaron si por si acaso su primo le había contagiado. Ella lo negó y luego de agradecer unas cuantas veces su consideración e irrefutable amabilidad, se fue.

Los huéspedes dudaron su respuesta. El rojo intenso en su cara parecía consecuencia de una grave fiebre.

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A la mañana del día siguiente, los pasajeros eran avisados de que el viaje se reanudaría en unos minutos. Para aflicción de las chicas, el guapo extranjero se quedaría en el ryoukan, reposando por la fiebre que aún se abstenía a pasar.

Los dos señores que antes habían ayudado al joven extranjero, vieron como a mitad del camino su prima se arrepintió de dejarlo sólo, y fue de nuevo a pasos rápidos al ryoukan.

Muchas miradas fueron posadas en ella, y antes de que el personal la detuviera y preguntase por su retiro, ellos se encargaron de explicarle que la joven era prima del tan famoso extranjero.

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N/A: Lo siento por la tardanza, hay problemas personales que será difícil resolver, y esto por el momento me impide escribir. En cuanto a mi laptop, volvió y se fue… La estuve usando y luego me encontré con el mismo problema, fue llevado de nuevo y hasta ahora no regresa.

Espero que les haya gustado el capítulo y muchísimas gracias a todos.

¡Felices fiestas! :D