Discleamer 1: Los personajes de Kuroshitsuji no me pertenecen, son propiedad de Yana Toboso, sólo los Oc son propiedad mía.
Disclaimer 2: Este fanfic es hecho sin fines de lucro.
Disclaimer 3: Esto se ha resubido con el objetivo de corregir errores y cambiar partes
Capítulo 2: Esa noble, chantajeada
-¡Fíjate, mocosa! - se quejó una voz de hombre...o eso parecía. La chica abrió los ojos y vio unos cabellos rojos. Ambas miradas se encontraron y se observaron fijamente, a primera vista no les daba un buen presentimiento.
-¡¿OTRA VEZ TÚ?! - gritaron ambos con desagrado absoluto. Ellos tuvieron sus encuentros en Londres, y no eran muy buenos que digamos.
-¡¿Qué haces tú aquí, mocosa?! - le reprochó el shinigami rojo.
-¡Lo mismo que tú! ¡Soy shinigami, Grell Suttcliff!- le gritó la noble.
-¡Pa, pa, pa! Aún no, eres estudiante.- el mayor le hacía un ademán de negación con los dedos.
-Estudiante o no, soy shinigami, idiota.- se molestó la otra.
-Tranquila, no te enojes.- le dijo Grell mientras examinaba su uniforme- Mmm… Para ser una mocosa, tienes buen gusto, ¿a quién estafaste para que te lo hiciera?
-Me lo hizo MI modista, Nina Hopkins, y no la estafé.- le afirmó la castaña con recelo.
-¡Ah! ¿Esa mujer? Bueno, si ella no fuera buena modista, no la habría dejado entrar.
-¡Sabía que fuiste tú!
-¿Algún problema? Después de todo ALGUIEN casi la deja en bancarrota.
-Agh... mejor no me lo recuerdes.
-¿Por qué estabas corriendo? - interrogó el pelirrojo.
-Eso no te importa.- le dijo en seco.
-Tal vez pueda ayudarte~ - siguió, sólo porque es entrometido.
-¿Por qué alguien que me desagrada me ayudaría? Es ilógico.
-¿No has visto en las películas cuando los enemigos deben aliarse para una causa común? Esta puede ser una situación parecida.
-¿Y cuál sería nuestra causa común?
-Bueno… - se puso a pensar.- Quizás el hecho que te ves bastante deprimida y con ganas de desahogarte, y yo, pues estoy aburrido y quiero saber el chisme.
-De verdad eres repugnante…- comentó la castaña.
Aunque el otro shinigami tenía la razón, y ella lo sabía. Sólo le cuesta admitirlo.
-Bueno... quizás me frustré un poco.- soltó finalmente.
-¿Un poco?
-Ok, me frustré mucho...pero fue porque me trataron horrible... tuve que no sé cómo negociar con el Consejo, los alumnos hablaban mal de mí, el profesor me ignoraba...la verdad, no me esperaba esto, me sentí muy decepcionada...y todo por ser mujer...-explicó la pequeña.
-Mo~, entiendo, la verdad es que si eres una dama es difícil conseguir respeto, es injusto- musitó el shinigami mientras se limaba las uñas.
-Para ti es fácil decirlo, eres hombre- le reclamó la chica con una gota en la sien.
-¡Claro que no! ¡Yo soy una dama hecha y derecha!- dijo ofendido el excéntrico shinigami.
-Sí...lo que digas... ¿Y qué haces aquí?
-Vine a ver a un par de amigos, ¿y tú?
-Soy una estudiante, ¿no es obvio? - musitó la castaña con ironía.
-No me refiero a eso.- ahora cambió a su semblante serio- ¿Por qué te suicidaste?
A la noble le shockeó esa pregunta, trató de procesarla, o mejor dicho, digerirla. Eso se lo esperaba de personas...digo, demonios como Sebastián, no de idiotas como Grell.
-Porque lo perdí todo...
-Todos dicen eso, ¿qué perdiste exactamente?
Michelle le explicó todo al pelirrojo, la muerte de su prometido, la desaparición de su criada, la pérdida de su hijo, su fortuna, la mansión y las miles de veces que la apuñalaron por la espalda.
-Ah~, ya veo, pero aún tenías a tu hermano
-Nunca le tuve cariño...o más bien, nunca fue mi hermano.
El mayor veía que la chica iba a llorar, aunque esta trataba de ser fuerte. Aún así, el shinigami rojo le conmovió de alguna forma, tuvo ganas de ayudarla, a pesar de que se caían mal.
-Aish, no puedo creer que vaya a hacer esto.- musitó.- Ven, siéntate.
Ambos se sentaron en el piso, mirando a la nada por la incómoda situación. Resignado, le hizo un gesto que la noble no entendió.
-¿Qué?...
-¡Acércate, mocosa! ¡No hagas que me arrepienta!- le habló algo molesto.
La rodeó con un brazo y la acercó un poco, la pequeña rompió en un llanto desesperado. Realmente necesitaba una compañía que la comprendiera, o que al menos la escuchara un poco.
-No exageres, que me manchas el traje.- la miró algo asqueado.
-¡Cállate! – le respondió entre llanto y moco.
Pasaron unos minutos así y la menor se había calmado, aunque hipaba un poco, cosa que le pareció tierno al de la larga cabellera.
Pero había algo que debía decirle, a pesar de que la chica no estaba en condiciones, tenía todo el derecho de saberlo.
-Así que eres la Viuda Negra de Alois Trancy.
-¿Viuda Negra? ¿A qué se debe el apodo?- la quinceañera levantó su cabeza para verlo, pues aún seguían..."abrazados".
-Él era la "Araña de la Reina", ¿no?
-Ah, bueno, sí.
-¿Sabes?, su alma es la más buscada en este momento.
-¿Enserio? - se separaron finalmente, por fin le dijo algo útil.
-Sí, según Will no la tenemos nosotros, y tampoco el demonio con quien hizo el contrato.
-Claude Faustus...espera, ¿William? ¿William T. Spears?
-Sí, ¿lo conoces?
-Nos encontramos un par de veces.
-Ya entiendo, pero, ¡más te vale mantener tu distancia de él!
-Tranquilo, no pienso quitarte a "tu William", además no es mi tipo.- se burlaba la otra.- A parte, ¿no era que te gustaba Sebastián?
-Bueno~, Sebas-chan es sexy, pero, ¡no es nada comparado con los ojos fríos de mi Wiru!~- musitó exageradamente como colegiala enamorada.
-Heh...lo que tú digas "señora".
-No soy señora, soy señorita.- el timbre sonó para dar anuncio a las clases.
-Bueno, será mejor que vayas a lavarte la cara, si quieres destacar aquí debes lucir siempre bella.
-Sí, ya voy.
-Espero verte luego.
-No diría lo mismo.- dijo con picardía.
-¡OYE!- se molestó, ella rió por lo bajo.
Cada uno se fue por su lado, a fin de cuentas no fue tan desagradable el encuentro. Grell se dio cuenta que no era "tan" mocosa, Michelle reconoció que no era tan fastidioso, aunque sí que era un masoquista. Realmente esperaban volverse a encontrar muy pronto.
La castaña se lavó el rostro y volvió corriendo al salón. Al llegar Ronald fue inmediatamente a ver si estaba bien, también a disculparse por su actitud de hace un rato...aunque tal vez exageró un poco.
-¿Estás bien?
-Sí, tranquilo.
-Pero es que saliste corriendo y yo...
-No te preocupes, estoy bien.
-¿Segura? ¿Necesitas algo?
-Noo, tranquilo.
-¿Necesitas enfermero? ¿Y si salimos a tomar aire? ¿Qué tal si...?
-¡Joder, para!...perdón, estoy bien Ronald, en serio.
-Bueno...por lo de antes...
-Estás disculpado.- le sonrió la castaña.
-¡Qué bien! ¡La verdad estaba muy preocupado!- se alivió el rubio.
El profesor llegó y ordenó a todos que se sentaran. A pesar de haber pasado unas horas, los alumnos seguían murmurando sobre la recién llegada, a la chica no le molestó en lo absoluto.
-Me encontré con Grell Suttcliff.
-¡¿QUÉ?!- el rubio gritó muy fuerte, el profesor le llamó la atención y el resto de los alumnos se rieron.
-No grites, idiota.- le reprendió la menor.
-Lo siento... ¡Es que lo dijiste como si nada!- susurró.- ¿Cómo que te encontraste con Grell-senpai?
-Así mismo como escuchas, choqué con él en el pasillo.
-¿Y cómo fue?
-La verdad no estaba tan desagradable, hasta me llegó a agradar un poco.
-Bueno, puede ser un poco molesto a veces...o eso dice Will-senpai...
-Pues William tiene razón a veces.
La clase pasó rápido...bueno, la jornada pasó rápido. Al salir de la clase, la chica se encontraba en un problema:
No tenía dónde quedarse.
Y cómo era el primer día, no le asignaban habitación todavía. Típico del sistema burocrático de los shinigamis.
¿Qué haría ahora?
Seguro se preguntan por qué no se queda con Ronald, pues él ya compartía habitación con alguien y esa persona no tenía ganas de compartirla con una mujer.
Ambos estudiantes se paseaban para buscar alojo, pero nadie quería aceptar a la castaña. A las dos horas estaban cansados de caminar, así que se sentaron en el suelo, tratando de idearse un plan, aunque eran demasiado descabellados, o demasiado flojos.
En un rato, de la nada escuchan el sonido de unos pasos, y unas llaves.
-Ara~, sabía que necesitarías mi ayuda, mocosa novata.- bromeó el pelirrojo.
-¡Suttcliff!/ ¡Grell-senpai!-gritó asombrado el rubio. Grell Suttcliff, un shinigami de clase AA, estaba en frente de él, hablándole, o bueno... hablándole a su amiga.
-Qué mala~, ¿sabes que a un superior no se le llama de esa forma?, por último Suttcliff-senpai, ¿no? - mofaba el mayor de los tres, el muy aprovechado se hacía el ofendido.
-Yo llamo a quien sea como se me da la gana.- musitó rebelde la noble.
-Agh... ya te estás pareciendo a ese mocoso Phantomhive, bueno, yo te iba a dar alojo en mi departamento, pero ya que al parecer no quieres...- decía mientras jugaba con sus llaves y se daba la vuelta.
-¡Espera! ¡No te vayas!- lo detuvo la pequeña.
-Ah~, ¿así que insistes?
-Por favor, alójame en tu casa...nadie quiere más que tú...- dijo resignada.
-Está bien, sólo si me declaras tu senpai- sentenció con su sonrisa socarrona.
-¡¿QUÉ?!- un gran golpe hacia su ego.- Agh, maldito bastardo... lo haré si dejas de llamarme "mocosa"
-Trato hecho.- era "justo" para ambos.
Las neuronas de Ronald aún no hacían sinapsis por el hecho que uno de sus senpais estuviera en frente suya.
- Será mejor que partas Ronnie, no vaya a ser que te regañen.- el pelirrojo le guiñó un ojo...y así fue como el rubio se desparramó en el piso.
~~~~~En otra parte~~~~~~
Ahora de la nada estaban en Londres. La castaña no entendía nada, miró a su, ahora "senpai", a ver si sabía algo.
-Será mejor ir a tu mansión y que hagas tus maletas, si es que tus cosas siguen ahí.
-¿Por qué haces esto?
-Es lo menos que puedo hacer por ti.- comenzaron a caminar buscando la mansión.- Además mi ropa no te queda
-Aish...me lo imaginé...tratemos de rescatar algo.- era obvio por parte del shinigami, el muy idiota no quería quejas de que la chica no tenía ropa.
Llegaron a la mansión y entraron, no sin antes asegurarse de que no habría nadie adentro. Michelle no pensaba que volvería a ese lugar después de su suicidio, de hecho no pensaba que sería un shinigami tampoco, algo bastante obvio.
Ambos se dirigieron a la habitación de los difuntos condes y, por suerte, sus cosas seguían ahí, las de Alois también. Se llevó lo necesario en varias maletas, que tampoco eran muchas y le pidió al shinigami rojo que le ayudara con algunas, cosa que aceptó a regañadientes. Aún estaba afectada por todo lo que le ha sucedido.
-Vayámonos de una vez, tengo que hacerme la manicura.
-Ya estoy lista, señor tratamiento de belleza.- mofó la menor con fastidio.
-Ejem, no soy señor, soy señorita.
-Agh...lo que digas.
Volvieron al reino de la muerte y fueron directo al departamento de Grell.
Como se esperaba, el bastard...digo, el shinigami planeó todo, bueno casi, la fastidió, la "hizo caer en sus brazos", la chantajeó* para aprovecharse de ella teniéndola en su departamento, se las ideó para tenerla poco menos que de sirvienta, pero...no pensó dónde iba a dormir.
-Vaya~, aquí sólo hay una cama...significa que tendrás que dormir en el sofá.
-Me estás diciendo...que chocaste conmigo, me jugaste bromas, me desahogué frente a ti, me sobornaste para venir aquí, te aprovechaste de mí...¡¿Y AHORA DICES QUE DEBO DORMIR EN UN SOFÁ?!- todo esto lo dijo en un aire asesino, cosa que el otro no pasó por alto.
-¡Oye! ¡En primera tú fuiste la que chocó conmigo!...además el sofá no está mal.- se defendió el excéntrico shinigami.
-¡Yo soy una condesa y así es como me tratas!
-¡Tú ya no eres una condesa! ¡Eres una estudiante! ¿O acaso lo olvidaste ya?
-¿Ves esto?- le mostró su sortija.- ¡Este es el sello de la familia Trancy! ¡No importa si estoy viva o muerta, eso todo el mundo debe saberlo!- declaró la quinceañera como si lo dijera el mimo Ciel.- ¡Me voy de aquí! ¡No merezco ser tratada de esta forma!- se dio media vuelta y caminó molesta hacia la puerta.
-¡Oye! ¡Te recuerdo que soy el único que te va a alojar!- la castaña se detuvo.- Además, si en dos horas no pudiste encontrar a alguien con tu amigo, imagínate estando sola, a nadie le gustaría que lo despertaran a media noche~
Tenía razón, otra vez.
-Aish, ok me quedaré- se rindió la chica.
-¿Perdón?, primero te quieres ir y ahora dices que te quedas, ¡eso es aprovecharse de mi buena voluntad!- se hizo el ofendido mientras mostraba su sonrisa de tiburón.
-¡¿QUÉ?!...maldito bastardo...ve al grano, que diablos quieres.- sentenció la menor.
-Bueno, tú me debes varias después de esta.- dijo serio.- Ya que eres cercana a los Phantomhive... ¡Quiero que ese mocoso no se interponga entre mi Sebas-chan y yo!- esto último lo dijo contoneando las caderas y su aire de colegiala enamorada.
-¡¿Eh?! ¡¿No era que te gustaba Will?!- preguntó la chica, sorprendida y confundida al mismo tiempo.
-Que puedo decir, soy una dama indecisa.- musitó el pelirrojo mientras guiñaba un ojo.
-Dios mío, tú no tienes principios... Aish, está bien, veré que puedo hacer...- aceptó con la palma en su frente, aún no entendía cómo es que "esa cosa" puede ser más complicado que un adolescente, osea… ni ella lo es tanto.
-Pero te advierto que este no es el único favor que te pediré.- sentenció el de la cabellera larga con una sonrisa triunfante.
-Cómo sea, imbécil.- masculló la otra, fastidiada.
-Mo~ que fría eres... Te traeré frazadas**
La parca le trajo las cobijas y una almohada, luego se fue a su dormitorio. La chica se desvestía mientras se regañaba internamente por aceptar la propuesta del mayor, no podía asemejar el hecho que iba a dormir en el sofá de "ese individuo".
De hecho, recién se dio cuenta que pudo simplemente cortar la conversación antes de que le propusiera el segundo trato.
-Mierda… Bueno, ya está hecho.
¿Por qué siempre divaga tanto un problema tan simple?, esa era la verdadera pregunta. Pues, tal vez no es menos complicada que la parca.
La verdad es que hoy tuvo muchas impresiones de él, en vida lo consideraba molesto y sediento de sangre. Esta mañana como alguien bastante comprensivo y agradable, pero ahora volvió a la primera impresión. No, aún peor, era alguien fastidioso, infantil, detestable, aprovechado, canalla, un desastre, para colmo, dormiría en SU SOFÁ.
Todavía más, técnicamente le regaló su confianza al contarle todos sus pesares.
Sólo con Alois había tenido tal confianza, y si no era él, Hannah. A pesar de que era una criada, para ella era una madre.
Su relación con el rubio era de los mejores, ella conoció todas sus facetas, la del chico tierno y juguetón cuando estaba con ella, el cruel y sádico cuando no, el obsesivo cuando trataba de atrapar a Ciel, incluso la del chico tímido y deprimido qué quería alguien a su lado, de hecho, él mismo se lo dijo un día.
~o~
En un jardín estaban sentados dos adolescentes enamorados, comiendo fresas con crema, el postre favorito de la chica. El rubio se veía triste, ella se preocupó al verlo.
-¿Ocurre algo, Alois?
-No... Sólo que... ¿puedo ser sincero contigo, Michelle?
-Claro...
-Es que, antes me sentía solo, pero cuando llegaste tú deje dejé de sentirme así.- musitó el muchacho, sonriendo.
-¿Eh?... ¿A qué te refieres?- la castaña tenía un tono rojo en sus mejillas.
-Me refiero a que ya no necesito tanto la compañía de la gente, o la de Claude, porque estás tú.- se levantó de su silla, se dirigió a la pequeña y la abrazó por la espalda, sonriéndole tiernamente.
-Alois...- estaba más que sonrojada, pero le correspondió el abrazo con una sonrisa.
-Te amo.- le dijo mientras la miraba a los ojos, esos bellos y azules ojos que lo volvían loco, eran como los de Ciel, pero no era por eso que le encantaban, era porque eran los ojos de su amada, nadie más que de ELLA. El mocoso Phantomhive solo los había copiado o algo parecido.
Y si le hacían daño a los ojos de su novia, lo iban a pagar caro.
~o~
La chica recordó ese día con melancolía, quería llorar, pero no era el momento, no deseaba que ese shinigami viniera a "consolarla" de nuevo, ya dos veces en un día sería demasiado. Prefirió disponerse a dormir de una vez, no sin antes prometerse que no caería nunca más en los brazos de "esa cosa".
Se oía música y risas de la gente, abrió los ojos y ahí estaba, en el baile de disfraces, le habían obligado a ponerse una especie de traje de baño azul con flores, ¿cuál es el problema de eso?, el problema era que debía llevar orejas y cola de gato, con pulseras peludas y todas esas cosas monas que odiaba. Todos disfrutaban de la fiesta y bebían licor, trató de divisar una cara conocida, pero el escenario cambió por completo.
Ahora estaba en un prado o bosque, reconoció al instante ese maldito árbol donde yacía su marido, enfrente de él ese asqueroso demonio con la sangre del chico. Esa vez ella presenció cada minuto de ese momento. Lo peor de todo es que no pudo hacer nada, aunque ahora trató de hacer algo, detener a ese maligno ente, pero sus músculos no le respondían, estaba petrificada de horror, igual que aquella vez.
Escuchaba gritos, pedidos de ayuda, la muchacha se agachó, tapándose los oídos, no quería escuchar nada, no quería ver a su amado morir, no quería ver el rostro del demonio que tanto la atormentaba, quería gritar con todas sus fuerzas, quería morir y no volver a ninguna parte, no reencarnar en nada.
Se dio cuenta que todo era un sueño, no, era una horrible pesadilla, trataba de despertar pero no podía, esas son las peores pesadillas, las que no te dejan despertar.
El escenario cambió de nuevo, ahora estaba en el vacío, en frente de ella estaba Hannah.
-No sufras más, mi pequeña.
-¿Hannah?... ¿Qué haces aquí?
-Aún queda tiempo.
-¿Tiempo? ¿De qué hablas?
-Podemos salvarlo.
-¿Qué? ¿A quién?...- pero ahora todo era absorbido por una nube negra, incluyendo a la criada. -¡Espera! ¡No te vayas!
La nube consumió todo, excepto a la castaña, luego de la nada surgieron unas manos que trataron de agarrarla, la pequeña corrió tratando de esquivarlas, pero cada vez surgían más, hasta que finalmente la capturaron. Trató de zafarse, pero en ese momento vino alguien que no divisaba bien, sólo podía ver un cuchillo, el mismo que la apuñaló una vez.
La condesa despertó dando un grito, había llorado mientras dormía. Estaba lloviendo, odiaba la lluvia. Se dispuso a dormir de nuevo, pero no podía, estaba aterrada, no quería tener otra vez esa pesadilla.
De repente sonó un trueno, la castaña se espantó y salió corriendo, por instinto o algo parecido, al dormitorio de Grell.
La parca roja sintió que su cama se movía, corrección... ALGUIEN se metía a SU cama, se dio la vuelta y vio una temblorosa cabellera castaña.
-¡¿Qué haces aquí, moco...niñata?!
-¡No preguntes! ¡No es mi culpa que hayan truenos!- la voz de la muchacha se escuchaba quebrada.
-¡¿Le tienes miedo a los truenos?! ¡¿Con quince años?!- se reía.
-¡No es eso!...sólo que... tuve una pesadilla...y el trueno.- parecía una niña pequeña con miedo a la oscuridad. Y realmente le temía, a una oscuridad profunda, a la soledad, la habían abandonado y traicionado muchas veces, ya no podía confiar en nadie, necesitaba una compañía, alguien que no la dejara.
El pelirrojo lo sabía bien, ella necesitaba su apoyo.
-Agh...está bien, puedes dormir conmigo... ¡pero sólo por esta noche!- se rindió finalmente.
-Ok...- sonó otro trueno y la menor volvió a gritar, no es que tuviera miedo a tal fenómeno natural, es sólo que la pesadilla la dejó totalmente trastornada. Temblaba y sollozaba un poco.
-Mierda… ¿Qué hago?- se decía, por alguna extraña razón el shinigami no quería verla así. Tal vez, sólo tal vez, le tuvo compasión.- Oye… todo va a estar bien, ¿sí?
-¿Y cómo estás tan seguro de eso?- dijo entre lágrimas.
-Porque… así fue mi primera noche…
La abrazó por la espalda, a ver si la calmaba.
-¿Qué- qué estás haciendo?- preguntó sorprendida.
-Cállate o vuelves al sofá.- respondió algo avergonzado.
Ahí sucedió algo que la pequeña no deseaba que ocurriera, algo que juró que no sucedería.
Cayó de nuevo en los brazos del pelirrojo.
Pero al mismo tiempo sucedió otra cosa.
Una buena amistad.
"A veces tu enemigo puede convertirse en un aliado"
Bueno, bueno, aquí el segundo capítulo, corregido para ustedes.
Costó mucho corregir el extraño romanticismo que había entre Michelle y Grell, era algo innecesario realmente.
No hay mucho que explicar de este capítulo, se ve claramente la relación de odio-amistad que tienen ellos dos al principio, y bueno, Grell le fue teniendo compasión de a poco a Michelle porque le recordaba su situación en el pasado, sólo que, al contrario de ella, no tenía en quien apoyarse.
Y respecto a Ronald, se preocupa por Michelle, algo que seguirá avanzando.
*: sobornar o estafar a alguien, bueno, es menos que eso pero ya comprenden
**: cobijas, sábanas
Ah, y se preguntarán, ¿dónde está Elenna?, ella ya no saldrá más comentando los fanfics, no es que la haya dejado de lado, al contrario, adoro a ese personaje, pero ha pasado por tantos cambios que ya dejó de ser un oc cualquiera referenciado de cierta serie y pasó a ser un personajes completamente original. Por eso, siento que no corresponde que comente aquí.
Y aprovechando el spam, sigan mi insta , si les gusta los dibujos de monas chinas.
Pues, recuerden que toda crítica es bienvenida, y si les gustó, comenten, si no, también.
Hasta la próxima
